"El amor es como los negocios: unos ofertan, otros demandan y sólo funciona

si se llega a un punto de equilibrio."


Capítulo 9: Sue, te presento a Camille


Luego de un breve intercambio de maldiciones, ambos quedaron finalmente frente a frente, y Harry no pudo evitar sorprenderse.

Era un Auror.

Y su compañero.

- ¿Velak? ¿Qué demonios haces aquí?

º º º

Ralph Velak bajó la varita inmediatamente, y su expresión era de sorpresa al tener a Harry frente suyo.

- ¿Señor? No pensé encontrarlo aquí. –dijo luego, parpadeando, como queriendo asegurarse de que su vista no lo estaba engañando.

Harry lo miró extrañado.

- ¡¿Y a quién esperabas? Es mi casa. –le contestó, sin bajar la guardia, sosteniendo firmemente su varita.

El otro Auror contestó sin apresurarse, relajando la expresión de sorpresa, y sin desviar la vista en ninguna ocasión.

- Estaba con Hawes (N/A: Pronuncien "Jos")rastreando a dos rebeldes, y nos terminaron dirigiendo aquí, señor. No lo ataqué intencionalmente. –se excusó.

Pero, desafortunadamente para el otro hombre, a Harry no pareció convencerle el argumento.

- ¡Lanzaste un Avada Kedavra! Yo soy rubio si eso no fue intencional. –exclamó, aún manteniendo la guardia alta.

- Harry, con todo respeto, me importa un bledo si te quieres teñir el pelo. ¿Podrían arreglarme la vista? Esto duele como la mismísima… -espetó Ron desde el suelo, sin poder abrir los ojos debido a la maldición que su compañero le había lanzado, que le estaba provocando un dolor punzante bastante fuerte.

Ralph lo miró elevando las cejas, abandonando levemente la expresión relajada de momentos antes.

- Si hubiera habido un examen de insultos, Weasley, creo que te hubiera quedado un "Sobresaliente". –murmuró, aunque bastante audible entre el silencio de la noche.

- Gracias. Me siento honrado. –contestó un Ron sarcástico y de malhumor, molesto por el hechizo que había recibido, que no era precisamente placentero.

- De acuerdo, es suficiente. –los interrumpió Harry, al ver que el otro hombre se preparaba para contestar. – Velak, dame tu varita. Lo siento pero junto con ¿Hawes, habías dicho? –el otro asintió- son los únicos que estaban aquí según mis hechizos de seguridad. Estás detenido. Y Hawes también, cuando lo despierte.

Ralph, en contra de lo que se podría esperar, no protestó en lo más mínimo, sino que sin dudar le entregó su varita al moreno, quien luego le apresó las manos.

- Sé que soy inocente. –explicó, ante la mirada inquisitiva de Harry, que parecía estar preparado para un nuevo ataque o, por lo menos, resistencia. Asintió brevemente, simplemente para demostrar que lo había escuchado, pero no para decir que estaba de acuerdo.

- Allí, donde te pueda ver. –le señaló un lugar cercano al pelirrojo. – A ver, Ron, déjame ver eso. – le pidió. El aludido se descubrió los ojos, que los tenía cubiertos en un inconsciente acto de autoprotección. Harry emitió un silbido. – Esto se ve peor que el bife de carne de Ginny.

Ron soltó otra maldición.

- Debo estar realmentearruinado.

Harry sonrió levemente.

- Que no nos oiga. –miró a Velak- ¿Maldición de vista abrasada? (N/A: calcinada, quemada. No abrazada.) –el Auror asintió. Harry volvió a concentrarse en Ron, y murmuró: - Curatio.

Las heridas en la cara de Ron comenzaron a sanar lentamente, hasta que finalmente pudo abrir los ojos. Apenas pudo enfocar la vista nuevamente, fulminó con la mirada a su compañero.

- ¿Por qué demonios me hiciste eso? –le espetó.

- No los reconocí. –volvió a asegurar el aludido.

Ron se levantó del piso, y, mientras se incorporaba, se escuchó que murmuraba algo así como "porque es tandifícil reconocer a un pelirrojo".

- Ron, ve a buscar a Hawes, es ése que está allí. –le señaló donde estaba el otro cuerpo caído. – Vamos al ministerio. Te quedarás allí y mañana será el interrogatorio. –le informó a Ralph, quien asintió, nuevamente, sin mostrar el menor indicio de resistencia. Instantes después, se dirigían al Atrio, no sin antes avisar a Ginny y Hermione que se encontraban bien.

º º º

Mientras aguardaban fuera del aula de Pociones, que, curiosamente, compartirían con los Slytherins, Rose parecía estar ausente de la conversación que estaban teniendo sus amigas. "¿Cómo demonios hago para ganarle la apuesta a Malfoy? Tiene que haber alguna forma…" Pero por más que pensara y pensara y le diera vueltas al tema, aún no había dado con la solución.

- ¡Me muero de ganas de que llegue el Baile! –comentaba Joss emocionada. - ¿Crees que invitarán a "Cancerberos" para que cante?

Rose salió de su trance al escuchar la última frase.

- ¿A quién? –preguntó extrañada.

- ¿Cómo que a quién? ¡Es el mejor grupo de los últimos tiempos, y no sólo de ahora, desde siempre! –se indignó Joss, quien había ido a verlos a un recital durante el verano. Tenía un póster en la habitación de recuerdo desde el primer día del año.

- Es decir que a Joss le comenzó a gustar este año. –corrigió Anne con precisión, ganándose una mirada poco amigable de la chica. - Y es imposible eso de "los últimos tiempos", porque hace sólo dos que cantan juntos, porque ganaron un concurso.

Rose sonrió al darse cuenta cómo Joss había tergiversado la información del grupo, y ahora parecía un poco desilusionada con la escasa trayectoria de Apollo, Raijin y Dylan, los tres chicos que formaban "Cancerberos".

- Bueno, es un "desde siempre" más corto de lo normal. Desde siempre dos años atrás. –acotó Rose, para divertirse un poco más a causa del extremo fanatismo de su amiga. Anne rió suavemente.

- No importa lo que digan, la banda es increíble. –contestó Joss a la provocación, cruzándose de brazos.

- Oh, no te enojes, Jessica. –suplicó Anne, pero aún con la sonrisa en su lugar.

- No era necesario llamarme así. –se enfadó la chica, molesta por el uso de su nombre entero.

- Lo siento, debo dejar de hablar con James. Es una mala influencia. –aceptó Anne, aún sonriente.

- No te preocupes, Abercrombie. –comenzó la voz de cierto recién llegado, que venía a la cabeza del grupo de Slytherin, junto a un chico de pelo verde y una chica de pelo negro muy brillante, que se estaban ignorando entre sí (sobre todo la chica al chico). – Podrías llegar a tener un nombre más asqueroso… pasado de moda… no sé… -fingió reflexionar-… algó así como… MOLLY.

Se escucharon risas generales, tanto de todos los Slytherins (menos Albus y Alyssa) como de algunos Gryffindors (sobre todo de los varones, con quienes la chica no se hablaba demasiado).

- Porque Scorpius es un nombre encantador. –rebatió Rose, intentando no dejarse intimidar por la burla. Luego de una pequeña pausa agregó: – Sobre todo para un lagarto.

Esta vez las risas se dirigieron hacia el otro participante de la discusión, quien junto a Rose conformaban el centro de atención. Los demás habían dejado de lado sus conversaciones de lado para escuchar al dúo.

- Dime Malfoy, ¿tus padres pensaron tu nombre en una visita al zoológico? –siguió presionando la chica.

Todos los nacidos de muggles o con alguna relación con magos de sangre mestiza soltaron carcajadas bastante sonoras, mientras que los magos de ascendencia pura, como el mismo Scorpius, Alyssa, Joss, tenían una expresión intrigada. Los pequeños Weasleys y Potters conocían los zoológicos por Harry y Hermione (el primero decidiendo volver después de mucho tiempo, para esta vez disfrutarlo como correspondía).

El rubio se inclinó levemente hacia Albus para que le explicara qué demonios era un zoológico. Instantes después, el rubio se incorporaba, sonriendo nuevamente con suficiencia.

- Tal vez sí, Molly, pero los tuyos parece que se trajeron de recuerdo un animal peludo y te lo pusieron en la cabeza de souvenir. –respondió, creando un nuevo coro de risas, esta vez dirigidas hacia Rose, que había enrojecido un poco, aunque mantenía su expresión desafiante firme.

- Es una pena que los tuyos no se trajeran de recuerdo un cerebro prestado de algún que otro animal. Así te lo prestaban, digo. –contestó, mientras sus compañeros los animaban a seguir discutiendo, disfrutando divertidos del intercambio.

- Diez puntos menos para Gryffindor y Slytherin. –fueron interrumpidos, haciéndose el silencio mientras Edmund Bullstrode hacía su aparición. – No quiero escuchar más estupideces por parte de ustedes dos. –fue la indicación del profesor.

- Si de repente alguien le tira un caldero por la cabeza a Malfoy ya saben quien fue. –fue lo último que le susurró Rose a sus amigas antes de entrar, que, a diferencia del resto de los Gryffindors, habían intentado calmarla (sobre todo Anne, Joss estaba bastante entusiasmada con la discusión).

"Que carácter", pensaron las otras dos, pero no lo dijeron.

Una vez finalizada la clase (en la que Scorpius y Rose habían estado algo desconcentrados, mirándose enfurecidos, logrando estropear un poco sus pociones), los chicos salieron finalmente a una hora libre que tendrían antes del almuerzo. Albus decidió que era su oportunidad ideal para disculparse con Alyssa, con quien, a pesar de no ser amigos, habían llegado a una especie de entendimiento no hablado que se había roto con su insulto.

- Ehmm, engreída… -la llamó Albus más por costumbre que por malicia. Scorpius, que seguía caminando con ellos camino al patio, le dirigió una mirada algo exasperada, como diciendo "no seas idiota". – Lo siento, Ogden, ¿puedo hablar contigo?

- ¿Desde cuándo pides permiso, Potter? –se extrañó la chica, haciendo más una pregunta retórica y pensativa que interrogando a Albus. – Pero ahora que lo dices… no. –dijo, luego de reflexionar brevemente, contestando como si le hubieran preguntado la hora.

Scorpius rió ante la actitud de su amiga, pero sobre todo por la cara de Albus cuando la chica le contestó negativamente. Mientras salían al exterior, Alyssa se estaba esforzando por no reír de la cara del chico de pelo verde. Enojada o no, no podía dejar de pensar que había dado una respuesta "con clase", como hubieran sido sus palabras.

- Chicos, me voy a buscar a Molly, tengo la sensación de que no le hice la mañana lo suficientemente horrible. –comentó Scorpius, logrando que Alyssa le sonriera perspicaz.

- Oh, ¿en serio? ¿No será que quieres alegrarle la mañana, en cambio?

La chica alguna vez se tendría que plantear sus contestaciones, teniendo en cuenta que su mejor amigo era tan Slytherin como ella, y, si se podía vengar de una situación incómoda, lo haría sin dudarlo.

- No, en realidad quería dejarlos a ustedes dos a solas. –contestó con simpleza. – Ya sabes, para que arreglen sus diferencias y…. quién sabe… -finalizó, dejando el final de la oración en el aire, y guiñándoles un ojo burlonamente.

- No sabes como me las vas a pagar. –le dijo Alyssa, sonriendo, pero hablando tan entre dientes que sólo Scorpius puro descifrar la frase, ante lo cual, con su característica actitud altiva, sonrió y se fue caminando sin apuro. A diferencia de lo que podría esperarse, la chica no se había sonrojado en lo más mínimo, demostrando el control excepcional que tenía sobre sus expresiones.

Albus se rascó la cabeza pensativo, buscando una buena forma de encarar a la chica para pedirle disculpas. Pero, antes de que se formara un silencio del todo embarazoso, Alyssa habló primero.

- Potter, no pienso perderme mis horas libres mientras tú buscas poner en funcionamiento tus dos neuronas para pedirme disculpas, de modo que date prisa. –le espetó, yendo al grano sin rodeos.

- Yo no tengo dos neuronas solamente. –se quejó Albus.

- Bueno, tres. Da igual, Potter. Ve al grano. –aceptó la chica, sonriendo levemente, como siempre, disfrutando llevar el control de la conversación.

- ¿Alguna vez te dijeron que tienes un carácter insoportable? –se quejó el chico, al parecer, dejando de lado las disculpas momentáneamente.

- Sí, mis padres me lo dicen todo el tiempo, no te preocupes. –contestó, ahora sonriendo más abiertamente y con naturalidad. – Lo tengo asumido.

El chico se quedó pasmado por un instante, teniendo en cuenta que ésa no era una respuesta típica a una acusación de mal carácter, pero se recompuso rápidamente.

- Hablando de tus padres… -comenzó Albus, pero sin saber como seguir. Alyssa siguió hablando por él.

- Un tema asqueroso de conversación, si me preguntas. –comentó-… pero sigue, ¿qué hay sobre ellos?

El chico estaba a punto de comenzar a disculparse, pero la curiosidad llegó antes.

- ¿Por qué te llevas tan mal con ellos?

- En realidad, dudo que alguien se lleve bien con ellos. –respondió esquivamente. – Es una historia muy larga para contarla.

Albus vio el verdadero significado detrás de esa frase.

- Es decir, que no quieres contarme la verdadera razón, no que sea una historia larga.

Alyssa sonrió con aprobación.

- Exacto. Pero no nos vayamos de tema.

El chico respiró hondo y se decidió a disculparse de una vez por todas.

- Me pasé de la raya con lo que te dije antes del desayuno. –luego carraspeó un poco, desviando la mirada un instante. - ¿Me perdonas?

- Depende de que haya a cambio. –contestó Alyssa inmediatamente.

Albus la miró con un poco de indignación, pero luego decidió que tal vez no fuera tan mala la condición.

- De acuerdo, ¿qué quieres?

- Que no me vuelvas a preguntar sobre mis padres o Flint salvo que yo te diga directamente que puedes hacerlo. –propuso hábilmente. Luego extendió su mano. -¿Trato?

"Ja. Ya encontraré la forma de hacer trampa, Ogden. Y sobre todo ahora que admites que realmente estás ocultando algo". Evidentemente, los tres Slytherins deberían comenzar a darse cuenta de que no sólo ellos mismos eran astutos y, en algunos casos, tramposos.

Albus la miró a los ojos, sin dejar entrever sus verdaderas intenciones, aunque internamente sonreía.

- Por supuesto. –dijo, mientras estrechaba la mano de la chica.

º º º

Al otro día, a la tarde…

- Ted, no puede ser que no nos podamos poner de acuerdo. –se quejó Victoire, exasperada.

- Sí que podríamos. Tan sólo cásate conmigo y verás que sencillo nos ponemos de acuerdo. -rebatió Ted, antes de tomar un sorbo de su jugo.

Buscando un terreno neutral, los dos jóvenes habían decidido encontrarse en un restaurante bastante popular para definir de una vez por todas el destino de su relación.

- No pienso casarme por obligación ni porque yo te lo impuse. Además, ya no estoy tan segura. –contestó la rubia, al parecer, iniciando nuevamente la discusión de nunca acabar.

- ¿Ya no estás segura sobre qué? –preguntó Ted, súbitamente serio. - ¿Sobre nosotros?

- ¡Teddy, te amo! ¿Cómo se te ocurre pensar eso? –exclamó la chica, algo sorprendida por el sentido que su novio le había dado a la oración.

- Vic, me acabas de decir que… lo que sea, no importa. –se interrumpió Ted a sí mismo, demostrando él también lo cansado que estaba con respecto a su disputa por el matrimonio.

Luego de un momento de silencio, la joven volvió a hablar.

- Mira la discusión que nos trajo siquiera pensar sobre el matrimonio. –comentó, algo lúgubre. – No me quiero imaginar lo que será después. ¿No te parece que estamos mejor así?

- Disculpa que te diga, Vic, pero estamos discutiendo porque no quieres casarte. Esta discusión jamás hubiera existido si hubieras dicho que sí a mi propuesta. –le respondió, y luego agregó, más sonriente que momentos antes. – Por cierto, fuiste muy cruel, Vic. Podrías haberme mentido con algo así como "un tiempo". ¡Pero no! Tuviste que desmayarte. No fue una respuesta muy cortés.

Victoire soltó una leve carcajada.

- Al menos fue original.

Se quedaron en silencio un momento más, hasta que Ted habló nuevamente.

- ¿Y si negociamos? –dijo de repente.

- ¿Negociar? –repitió la chica confundida.

El joven asintió entusiasmado.

- ¡Sí! Por ejemplo, tenemos un mes cada uno para convencernos mutuamente. Al final de los dos meses, decidimos qué hacer.

Victoire no contestó inmediatamente, sino que parecía estar haciendo cuentas con sus dedos.

- De acuerdo. Tú empiezas con octubre. Noviembre es mío. Y lo que queda de septiembre y diciembre saldremos juntos como si nada. –luego con una mirada ensoñadora, finalizó. – Y en Año Nuevo decidiremos qué hacer.

Ted asintió, y desde ya se propuso hacer todo lo posible para convencer a Victoire. Después de todo, si la chica contestaba que sí, ese Año Nuevo sería uno muy especial.

Con un poco de suerte, el 31 de diciembre sería una fecha para recordar.

º º º

Volviendo al día anterior, a Hogwarts...

- Te lo digo en serio, Tom, esa chica es como un moco que no me puedo sacar de encima. –le dijo James a su amigo, mientras se encaminaban hacia los invernaderos, en la clase justo anterior al almuerzo. Sue había dicho que los alcanzaría luego, dado que se había olvidado de ir a buscar sus libros de Runas Antiguas "porque los quiero leer durante la comida. Y no, James, no me da indigestión".

- No sé por qué te quejas. Es muy linda. –recalcó el aludido, por fin sin la expresión ensoñadora que misteriosamente aparecía cada vez que Camille se encontrara cerca.

- ¿Y qué? Además, por favor, no es nada del otro mundo. Es como Victoire, no entiendo que tanto le ven.

Evidentemente, les veían algo. Sencillamente James estaba demasiado acostumbrado a la presencia de descendientes de veelas como para encontrar en la belleza de la chica algo fuera de lo común. Lo que no significaba que el resto de Hogwarts también, Tom incluido.

- James, por Merlín, debes estar ciego como para no verlo. –le respondió su amigo, incrédulo.

- Prefiero estar ciego antes que quedar con la cara que pones tú. ¿No te parece exagerado?

Tom se quedó un poco pensativo.

- La verdad es que no lo sé. No me funciona la cabeza demasiado bien cuando esa chica aparece.

- Bueno, y cuando no aparece, tampoco. –le contestó James, sin poder evitar hacer el obvio chiste que su amigo inconscientemente le había dado la oportunidad de realizar.

- Cállate. –le espetó Tom, aunque sonreía.

- ¿Y si no quie… oh, no, ahí viene de nuevo!... ¿No te digo que es un moco?

Pero Tom no le contestó, porque, habiendo llegado a los invernaderos, entre los Hufflepuffs que allí se encontraban, había uno en especial que le llamó la atención al chico. Una, en realidad.

- ¡JAMES! –fue lo último que el chico escuchó antes de que, al igual que en el desayuno, fuera abrazado fuertemente por una entusiasta Camille. A Tom, curiosamente, no parecía molestarle que estuviera abrazando a su amigo. Parecía más concentrado en simplemente observar a la chica.

- ¿No podrías soltarme de una vez? ¿Te tengo que decir en francés que no te soporto? –le dijo él, bastante molesto, mientras intentaba librarse.

- Mmmm… No sé si seré clara, pero… ¿qué demonios está ocurriendo aquí?

James dejó de luchar un momento mientras se daba vuelta para observar a la recién llegada. Sonrió lo más encantadoramente posible, con los brazos de Camille todavía alrededor de su cuello.

- Hola, Sue.


¡Finalmente actualicé!

Antes que nada, lamento haber puesto sólo la primera parte del encuentro entre Sue y Camille, pero es que era muy tentador dejarlo ahí.

También quiero avisar que no me aparecen sus mails aunque los dejen. Les recomiendo que si quieren que les conteste allí (esto es para comentarios anónimos), los escriban sin el arroba. ¡Muchas gracias!

Además, les quiero comentar algo que me hizo realmente feliz, y es el hecho de que el encuentro entre dos personajes como Sue y Camille haya generado tanta expectativa, teniendo en cuenta que no fueron creados por JKR. Realmente me encanta.

Si quieren saber como me imagino yo a Camille, entren a mi perfil que hay un FanArt :)

Pero lo más importante: quiero agradecer especialmente a todos los lectores que se animaron a comentar por primera vez, y espero de verdad recibir sus opiniones sobre este capítulo, también.

A los que no se animaron, ¿qué esperan? Aprovechen que esta vez tienen a la autora bien a mano para quejarse, sugerir, proponer, y muchos etcéteras que con los libros no tenían.

¡Espero que les haya gustado! ¡Y espero recibir, como siempre, esa recompensa única, que son los reviews! Gracias desde ya a todos.