Oliver bebió el último trago de la cerveza y la dejó en la mesa mientras contemplaba la botella. Nunca se había parado a pensar en el sabor de cerveza, o si le gustaba realmente o no, simplemente era lo que tenía que hacer, siempre había hecho lo que estaba bien, nunca lo que le había querido hacer y se preguntó si ahora era demasiado tarde.

Todo había pasado tan rápido que no había tenido apenas tiempo para pensar, para tratar de evitarlo, para impedir que su vida estuviera a punto de convertirse en un infierno, siempre y cuando tres semanas fueran consideras poco tiempo, teniendo en cuenta los nervios de esperar.

Estaba sólo en su enorme apartamento y apenas nadie sabía que estaba allí, quería estar sólo, poder pensar y que nadie le compadeciera, pues todavía no estaba a punto de morir, aunque podía estar en camino sin tan siquiera saberlo.

Tal vez había bebido demasiado y por eso no podía recordar con total claridad los hechos ocurridos en el hospital o tal vez, simplemente no quería recordarlos. Si se acordaba de Chloe, la había visto radiante después de dar a luz a su niño, un bebé precioso con sus mismos ojos.

Su amiga estaba cansada, pero sonreía ilusionada, mientras le presentaba al que iba a convertirse en su ahijado y el primer recién nacido en seguir con el apellido Queen. Se había sentido feliz y orgulloso, como si realmente se tratara de su primer hijo.

"Me gustaría llamarlo James, ya sabes, por su padre." Oliver asintió, por nada del mundo le impondría un nombre a Chloe, pero ya sabía que James iba a ser su primera y única opción si tenía un niño. "Oliver muchas gracias por todo lo que estás haciendo, sin ti… después de todos estos meses no se como habría salido adelante."

"No te preocupes por nada, tu ahora descansa y disfruta del pequeño, que pronto llegarán las noches sin poder dormir." Oliver le acarició la mejilla a su amiga que la miraba con ojos agotados tras el parto.

"Vale, pero en cuanto me encuentre bien, volveremos a la normalidad y volveré a ser Watchtower."

"Chloe, vamos, acabas de tener a tu hijo, porque no dejas un poco de lado tu cara de superheroina y te preocupas por tu pequeña familia, por nuestra pequeña familia después de todo."

"Siempre vas a ser así de protector conmigo ¿verdad Oliver?"

"Siempre que me dejes claro."

Chloe vio a Clark, que seguía en la puerta, sin atreverse a entrar en la habitación. Sabía que le había hecho mucho daño a su amiga al marcharse, que justo cuando más le necesitaba tras la pérdida de su marido, había desaparecido. Pero ella le sonreía, era la misma Chloe de siempre, la misma amiga que le acompañaba desde el instituto y la primera que había mantenido su secreto pese a todo lo ocurrido.

"¿No quieres conocer a tu sobrino? Porque te digo una cosa Clark, vas a tener que ser su tío favorito y vas a tener que pasar mucho tiempo con él." Chloe alargó la mano hacia su amigo para que se acercara a la cama. "¿Quieres cogerlo? seguro que algún día quieres tener uno como este y tendrás que ir practicando."

Clark cogió al bebé en brazos y el niño casi desapareció, pero al mirarlo a los ojos, igual que le había pasado a Oliver, vio a la misma Chloe y entonces supo que aquella pequeña criatura iba a ser muy especial en su vida, igual que su madre.

De repente sonaron unos gritos en el pasillo y entonces todo se volvió una completa locura que ni Oliver ni Clark se hubieran imaginado nunca que podría terminar así. Escucharon a un hombre gritar y una enfermera llamar a seguridad.

"Voy a ver lo que ocurre, ahora vuelvo." Antes de que Clark pudiera decir nada, Oliver ya había salido de la habitación.

Fuera, había un gran revuelo de gente, médicos, enfermeras un par de pacientes y en el centro de aquel círculo un hombre que gesticulaba y tenía lo que parecía ser una aguja en la mano.

Oliver se acercó más para escuchar lo que el hombre estaba diciendo. "Alguien tiene que ayudarme, no todos pueden pensar que estoy loco." El hombre miró a todos los asistentes a su monólogo. Algunos de ellos estaban asustados, otros decían que había perdido completamente la cabeza y tan sólo unos pocos, le escuchaban como si realmente le estuvieran prestando atención. "Se llevaron a mi hijo, se llevaron a mi bebé con la excusa de unas vacunas o algo así."

"Vamos, hombre tranquilo, seguro que ha sido un malentendido." Dijo uno de los guardias de seguridad que había conseguido acercarse a él.

"¿Malentendido? Llevo dos semanas sin saber nada de mi hijo, mi mujer que quiere divorciarse de mi piensa que le he hecho algo y nadie, ni la policía, sabe decir nada, pero se han llevado a mi bebé,"

Oliver fue acercándose poco a poco, no quería llamar la atención del hombre, pues si hacía alguna locura quería poder detenerle y en cuanto a lo que estaba contando, sin sabe si era cierto o no quería escuchar toda la historia al completo.

"Estás asustando a la gente amigo ¿Qué tal si te calmas y vienes conmigo? En mi oficina me podrás contar todo lo que te ha ocurrido." El guardia de seguridad cogió del brazo al hombre y trató de sacarlo de allí, pero este zafó y se quedó donde estaba.

"Déjeme tranquilo. ¿También me quieren llevar a mi? Claro, yo se la verdad, se que esa maldita de Tess Mercer y sus laboratorios tienen toda la culpa y vosotros que seguramente cobraréis vuestros sueldos de su dinero os calláis y dejáis que las cosas pasen. Valientes cobardes." Cada vez iba levantando más la voz, por lo que la gente de los pasillos se iba poniendo cada vez más nerviosa. El guardia de seguridad se acercó de nuevo a él, pero el hombre le amenazó con la jeringuilla que llevaba en la mano. "No te acerques a mi o te la clavaré."

"Mire, se que está preocupado por su hijo y le puedo ayudar." Oliver había llegado hasta él y su prioridad era conseguir calmarle y sacarle de allí. "Soy accionista mayoritario de Luthor corps así que le prometo que puedo averiguar lo que necesite, venga conmigo por favor."

"Se muy bien quien es usted señor Queen, pero le puedo asegurar que eso no hará que me detenga y mucho menos comprará mi silencio con todos sus millones. ¿Poruqe no se aparta y me deja tranquilo?"

"Porque está asustando a la gente y los pacientes necesitan descansar. Venga conmigo por favor, hablaremos más tranquilamente y le ayudaré en todo lo que pueda." Oliver le tomó del brazo y trató de estirar del hombre lentamente.

"¡He dicho que no!"

Entonces fue cuando todo se volvió una locura. El guardia de seguridad, creyendo que estaba ayudando a Oliver también cogió el brazo del hombre y le empujó, por lo que este se puso nervioso y se revolvió, le dio un golpe en el estómago al guardia, que se dolió y se apartó.

"¡Suelteme, maldita sea, he dicho que me suelte!" Pues Oliver todavía seguía ahí. "Su querida amiga Tess Mecer se llevó a mi hijo y me inoculó algo que estaba en esta jeringuilla. He investigado ¿Sabe? ¿Y sabe, señor Queen para que usan estás jeringuillas?"

Poco a poco, Oliver esta consiguiendo sacar al hombre de la marabunta de gente que los rodeaba, pero notaba que se estaba poniendo cada vez más nervioso y no tardaría en intentar atacarle a él también.

"No, dígamelo usted."

Al fondo del pasillo, Oliver vio a Clark que había salido de la habitación de Chloe y lo miraba todo esperando saber si su amigo lo necesitaba o no. Por eso, Oliver no pudo ver al mismo guardia de seguridad que muy enfadado por lo que había ocurrido se acercaba a ellos como un toro a punto de embestir. El hombre se volvió y cogiendo desprevenido a Oliver le hizo ponerse delante al mismo tiempo que clavaba la jeringuilla en su brazo.

Oliver se dolió y el guardia no pudo evitar llevárselo por delante para coger al hombre. Oliver cayó al suelo y un momento más tarde lo hizo el hombre, que tenía sobre él todo el peso del guardia.

"Ahora nos vamos a entender tu y yo amigo." El guardia levantó de malos modos al hombre.

"Espere, no se lo lleve todavía. No me ha dicho para que usaban estas jeringuillas."

"Lo siento señor Queen, seguro que usted es un buen hombre, al menos parece razonable, pero no me han dejado otra opción." Oliver se empezó a preocupar entonces, al darse cuenta que el tono de voz del otro hombre también sonaba bastante preocupado por él.

"¿Para que se han usado estas jeringuillas?" Preguntó una vez más Oliver, aunque la siguiente no iba a ser tan razonable.

"VIH señor Queen, estas jeringuillas, bueno no se si esta exactamente fueron usados en laboratorio de su amiga Tess Mercer, para trabajar con el virus del SIDA."

"¿Cómo dice? No, eso no es posible." Dijo Olive, aunque sabía que siendo Tess eso era muy probable que fuera cierto.

"Lo siento." El guardia no esperó más y se llevó al hombre pasillo adelante a empujones.

- o -

"¿Cuánto rato llevas ahí mirándome?" Oliver miró a la ventana.

"No quería molestarte, parecías muy pensativo." Clark se acercó poco a poco a su amigo.

"Ya ves, no es que me apetezca hacer mucho más estos días." Oliver fue a la cocina a por otra cerveza. Clark le siguió en silencio.

"No puedes hacer esto, no puedes echarnos de tu lado ahora que más necesitas a tus amigos cerca. Te queremos ayudar, lo sabes muy bien."

"No eres el más adecuado para hablar de echar a la gente de tu lado. tu fuiste el primero en hacerlo."

Clark le cerró la puerta de la nevera de golpe antes de que pudiera coger la siguiente botella y el ruido resonó por todo el apartamento. Los dos se quedaron ahí, Clark esperando a que Oliver reaccionara y este incapaz de hacerlo por miedo a la posible realidad que se le avecinaba delante.

"No es lo mismo y lo sabes, yo me fui para no haceros daño a ninguno de vosotros, tu has desaparecido por tu propio miedo, porque no quieres que te veamos como una persona frágil, como lo que eres, un simple ser humano."

"Clark vete a la mierda ¿quieres?"

"No, no voy a irme a ninguna parte hasta que me reconozcas que necesitas a alguien cerca estás semanas, que no quieres estar sólo y que por supuesto estás completamente aterrado."

Oliver se dio la vuelta y se apoyó en la nevera, sus ojos se clavaron en Clark como si lo fueran a fulminar. Apretó los puños y se quedó allí firme como una estatua de mármol.

"Vamos Oliver dímelo."

De repente los ojos de Oliver llenaron de lágrimas y los labios comenzaron a temblarle, le dio un puñetazo en el pecho a Clark, sabiendo que no le iba a doler y se dio otra vez la vuelta al darse cuenta que estaba empezando a llorar. Clark le abrazó y apoyó la cabeza en su hombro.

"¿Te quedarás esta noche?" Dijo por fin Oliver.

"Ya sabes que si."