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—Haruno Sakura, Lady Tsunade la está esperando en su despacho— anunció una chica de aproximadamente unos treinta años, observando aún el portapapeles que llevaba abrazado.
¿Cómo dijo que se llamaba? Ah, sí. Shizune. Su apellido no lo mencionó. Después de una muy breve presentación les informó que la directora del hospital en ese preciso momento estaba ocupada, atendiendo asuntos importantes pero que en poco tiempo se desocupaba y los atendía. Antes de correr por el pasillo, les indicó dónde quedaba la sala de espera de la oficina provocando que ellos intercambiaran miradas confusas.
No volvieron a verla, hasta que sorpresivamente, salieron un par de ancianos y luego la inquieta Shizune de la oficina, llamando a la chica. Aunque para eso, tuvieron que esperar cerca de dos horas.
Sasori se ofreció para acompañarla a su entrevista de trabajo ya que aquel día no había entregas hasta el mediodía y ya había presentado la renuncia al laboratorio. Ante la hermosa cantidad de tiempo que dedicaba a sus marionetas, él definitivamente no podía seguir su labor como biólogo químico. En realidad, se alegraba. Había estudiado eso únicamente porque era bueno, pero su pasión más grande era el arte.
Sakura se levantó casi de inmediato y contempló por última vez al pelirrojo, dándole un beso en seco. Caminó por el pasillo, con la seguridad brillando en sus ojos. No había nada más convincente y que causara mejor impresión que una persona decidida. Para la ocasión eligió un vestido blanco que bajo el busto se ajustaba con una cinta negra y caía libre hasta su rodilla. Un vestido de embarazada, después de todo, dentro de pocos días cumpliría el cuarto mes de preñez.
Entró seguida por, lo que ella pensaba, la secretaria, quién cerró la puerta y se posicionó justo al lado del escritorio. Tras el escritorio se encontraba una silla de oficina dándole la espalda y frente al mesón dos sillas aparentemente costosas. El resto del despacho estaba lleno de libreros y muebles para guardar archivos. De más estaba decir que el escritorio estaba revuelto con papeles. Sakura se quedó de pie hasta que Shizune le indicó con la mano y una sonrisa dibujada en los labios, que la invitaba a sentarse. La silla se dio vuelta, revelando a una mujer rubia. A pesar de su joven aspecto, la Haruno sabía que aquella mujer había tenido un par de inyecciones de botulina.
—Bien, ¿Tú eres?
Sakura abrió la boca mas la otra chica se apresuró.
—Haruno Sakura, es el médico que envió el señor Tanaka.
Tsunade apoyó los codos sobre el escritorio y juntó las manos, apretándose un poco. La examinó con la vista, reparando en su estado.
—Uhm, con que conoces a Fumihiro.
—Sí— contestó simulando tranquilidad; la doctora estaba comenzando a hacer que se sintiera pequeña e inútil.
Shizune se acercó para susurrarle algo al oído a la rubia.
—Eres una recién graduada—anunció—.Creí haberle pedido a Fumihiro un médico con experiencia— añadió algo molesta.
Hubo un silencio sepulcral. Tsunade hizo tronar los huesos de sus manos.
— ¿Tienes algo que enseñarme o decirme?
Sakura extrajo de su bolso una pequeña carpeta. Tsunade miró por el rabillo del ojo a Shizune, en una orden tácita de que lo recibiera y se lo entregara. La chica rápidamente tomó la carpeta de las manos de la Haruno y lo abrió, depositándolo cuidadosamente frente a su jefe.
—Fui la mejor estudiante de la promoción. En esa carpeta se encuentran breves reseñas de mi desempeño en la universidad, escritas y firmadas por profesores y el rector.
Tsunade cerró la carpeta y la alejó de su vista. Ante lo que dijo la chica, soltó una risa despectiva.
— ¿Sabes qué lugar es este, mocosa? — pronunció con el mismo tono altivo. Sakura se quedó helada— Es el hospital clínico de Tokio. Quizás es el centro médico más importante de todo Japón ¿Y tú me traes sólo papeles diciendo que eres buena? No tienes ni experiencia médica. Dime, ¿dónde hiciste la práctica?
— En el hospital Sanno— respondió con seguridad, dejando a Tsunade levemente sorprendida.
—Hmm… ¿Tienes un papel que certifique lo que me acabas de decir?
—Dentro de la carpeta.
Senju abrió una gaveta en su mesa y de ella extrajo unos anteojos. Leyó rápidamente el contenido del escrito y volvió a mirar a Sakura.
—Impresionante— murmuró —.Sin embargo, no es suficiente. ¿Por qué Fumihiro te remitió hasta aquí?— añadió en un tono más alto.
—Existe algo más—expresó buscando algo en su bolso —.El profesor de ética… El señor Tanaka me pidió que le entregara esto durante la entrevista.
Le entregó un sobre bien sellado a Shizune quién lo abrió cuidadosamente y extendió el contenido, sin arrugas, sobre el escritorio. Sin hacer esperar demasiado, Tsunade comenzó a leer cuidadosamente la carta. Al terminar de hacerlo, apartó la carta de su vista y se quitó los anteojos, depositándolos sobre el testimonio.
—Fumihiro cree que aquí se te explotará mejor como profesional— resumió.
Hubo una pequeña pausa en la que Tsunade pensó considerar todo.
—Pues, si Tanaka confía en ti…
— ¡Pero, Lady Tsunade!— se apresuró a detener— Al hospital no le conviene contratar a una embarazada, con todo su respeto señorita Sakura.
La miró nuevamente, esta vez más atenta a su barriga.
—Debes tener unos cuatro meses, ¿no? — preguntó la rubia.
—Sí— solucionó acariciando su pancita.
— ¿Ve, Lady Tsunade? No podremos disponer de sus servicios en otros cuatro meses y tendrá otras doce semanas de descanso por ley. Últimamente hemos tenido mucha demanda y necesitamos internos que puedan cumplir un contrato de un año mínimo.
Tampoco es como que le cayeran mal las palabras de la joven, ella estaba en lo correcto según lo que estaba diciendo.
Shizune comenzó a ordenar todo los papeles que Sakura le había entregado para devolvérselo. Se los ofreció a la Haruno, pero con una seña de mano, se detuvo.
—Shizune, hazme un par de fotocopias de aquellos documentos— la aludida pronunció un "claro" y salió corriendo.
—Sakura— llamó la Senju—, si quieres trabajo en este hospital, puedes venir después de que se haya acabado tu postnatal y te sientas preparada. Ahora no puedo darte empleo, pero en un futuro sí.
La Haruno se levantó de la silla e hizo una pequeña reverencia.
—Muchas gracias, Lady Tsunade.
La chica comenzó a caminar hacia la puerta.
—Espero verte pronto, Haruno Sakura— respondió antes de que se fuera.
Al salir del despacho, se encontró con un Sasori de brazos cruzados y la cabeza recostada en la pared, con los ojos cerrados. Cerró lo más despacio posible la puerta y se posicionó al frente, intentando incomodarlo. Él la encerró con sus pies y abrió un ojo para saber de quién se trataba. Al identificarla, abrió ambos ojos y se levantó para quedar a su lado.
—Tardaste bastante— comenzó mientras iniciaban el paso—. Debo suponer que es porque te fue bien.
Sólo había transcurrido media hora desde que la Haruno entró a la reunión.
Ella tomó su mano y pensó varias veces su respuesta.
—No tardé tanto— se quejó— y sí, me fue bien, pero no conseguí el trabajo— respondió con sencillez.
—Entonces no te fue bien— la corrigió.
—Me dijeron que necesitaban a médicos que estuvieran disponibles por un contrato prolongado, yo solo podría trabajar hasta un mes antes del parto— explicó y luego suspiró—. Me ofrecieron empleo para después del descanso de postnatal.
—Uhm… ya veo.
—Así que ese bastardo es el padre de mi ahijado— concluyó con los brazos cruzados y asintiendo.
Era tarde, quizás cerca de la medianoche. Sasori y ella se despidieron a la salida del hospital. Desde ese minuto no lo volvió a ver y por lo que ella creía, no se encontrarían hasta el día siguiente.
Naruto apareció de la nada. Sakura se estaba preparando para dormir y llamaron a la puerta, que al ser abierta, mostraron a un rubio sonriente con una bolsa de supermercado en la mano.
Estuvieron hablando durante bastante rato; con el Uzumaki siempre había tema para platicar. De pronto él la asaltó con dudas sobre su embarazo, sólo para confirmar dudas. Pero ella se ofendió, le gritó que si acaso la creía una zorra y él, como siempre, intentó calmarla lo más pronto posible, esta vez alegando que podía hacerle mal enojarse así. Entonces Sakura respiró profundo y le explicó lentamente a su amigo.
—Oye, Naruto— llamó molesta—, nadie te ha atribuido tal responsabilidad.
La alarma del reloj del rubio comenzó a resonar por la salita de Sakura. El chico se levantó emocionado y corrió hasta la cocina de su amiga.
— ¡Sakurita, el ramen está listo! — anunció.
Naruto destapó su envase de sopa instantánea y pareció deleitarse con el vapor que emergía de esta. Por su lado, la Haruno abría el recipiente, que tan amablemente su amigo le había traído, más concentrada en las expresiones del rubio. Parecía tener orgasmos con sólo olisquear un poco el aroma a ramen y eso la preocupaba.
Como si de un ritual milenario se tratase, Naruto cambió su expresión a una más seria. Dio las gracias por la comida y separó los palillos, lanzándose como un león hambriento a la comida, quitándole toda la elegancia a lo antes visto.
—Vamos, Sakura— balbuceó, colmando su boca con los fideos. Tragó la pasta en unos segundos para continuar—, me lo deben. Sé que Sasuke estará de acuerdo.
—A él no le importará— corrigió, como si fuera lo más obvio.
Naruto rió.
—Es verdad. Pero, ¡Vamos, Sakurita! —animó, dejando en paz por unos segundos su sopa— Seré un excelente padrino.
Ella bufó, dándose por vencida. De todas maneras quería que el rubio sea el padrino.
—Está bien.
El Uzumaki saltó de la alegría. Seguido de un "gracias" y proclamarle al mundo completo que sería un gran padrino, siguió atorando su garganta con ramen.
El chico no se quedó por mucho tiempo más ya que su amiga lo estaba echando. A regañadientes y seguido por Sakura –quién se quería asegurar de que él se iba, ya que le había pedido quedarse a dormir en su sofá- abrió la puerta.
—Vamos, Sakurita, sólo esta noche— intentó persuadir, dándose vuelta para mirarla.
La chica se puso roja.
—Naruto, ¿Qué dices?
—Que por favor me dejes quedar esta noche. Es muy tarde y no quiero conducir hasta mi casa— argumentó algo confuso— ¿Por qué actúas así?
Ella tenía clavada la vista por sobre el hombro de Naruto.
—Sasori.
Uzumaki giro sobre sus talones, quedando cara a cara con un pelirrojo, hasta entonces, desconocido para él. El anónimo sujeto lo observaba, analizándolo, incomodándolo.
Hubo un incómodo silencio mientras ambos chicos intercambiaban miradas.
— ¿Quién mierda eres tú? —indagó el rubio con los brazos cruzados.
— ¡Naruto! — reprendió la chica con los brazos en jarras— él es…
—Soy el novio de Sakura— interrumpió, con seriedad.
El mejor amigo de la Haruno comenzó a reír como un crío. Se rascaba la cabeza con inocencia mientras pedía perdón y se excusaba. Sakura suspiró.
— Sasori, pasa.
El aludido avanzó mientras la chica empujaba a su amigo. Entrecerró la puerta y volvió a azotar a Naruto contra la pared del corredor.
—Casi me metes en problemas, estúpido Naruto,
—Perdón, Sakura. No sabía que era tu novio.
—Me refiero a lo anterior, idiota— suspiró, relajando los hombros— Da igual, le explicaré.
— ¡Vaya que tienes malos gustos! Te gustan todos los chicos de mirada afilada, de veras.
Quiso golpearlo, pero era verdad.
Entró a su departamento y volvió a mirar a su amigo. Agarró la puerta con su mano derecha y, sin saber qué decir, intercaló brevemente la mirada del piso al Uzumaki.
—Adiós, Naruto— pronunció, cerrando la entrada.
—Adiós, Sakura— dijo tenuemente.
—No es lo que tú piensas— respondió a una pregunta sin efectuar— Naruto y yo somos sólo amigos.
—No vine a hablar de eso.
El rostro de Sakura era confusión pura, evolucionando en un interés profundo.
—He estado pensando todo el día en una solución a nuestro problema— comenzó, cultivando la intriga en su chica— Un amigo me ha llamado esta tarde, ofreciéndome trabajo en Uchiko.
—Eso queda en…Kita— reflexionó ella, después de un largo silencio— ¡Es muy lejos, Sasori! No te volveré a ver.
—Sakura, ¿Te irías conmigo? — le propuso, enseñándole unos papeles pequeños.
Boletos de tren, para la noche siguiente.
Hola, hola :)
Juju, espero que la estén pasando de pelos.
En contestación a los reviews para el capítulo anterior sólo he decir que se han lucido. Creo que fue un capítulo, que como bien dijo Nizaa, fue escrito para odiarlo o amarlo. Y lamento decir lo siguiente, mas creo que es propicio hacerlo: La historia la tengo escrita, completa; no pienso cambiar nada de la misma porque a alguien le molesto algo. Esto es un drama, además de SasuSaku.
Por otro lado, todo para mí ha respondido a cierta psicología. Ellos estaban enamorados, luego un día la abandonan y como si fuera poco ¡está esperando un bebé de su ex! Considero que todo lo que han hecho (sobre todo Sakura) es correcto. Ella al principio obviamente iba a pretender que tendría una segunda oportunidad y a pesar de que se "rendía", tenía aún fé de que así sería. Ahora, se resignó y encontró un corazón dispuesto.
Lamento mucho si ofendí a alguien, pero como ya dije, no cambiará mi orientación sobre el fic. Y yo pensé que la creerían zorra porque -estúpidamente- estaba convencida de que opinaban incorrecto el concretar la pareja (SasoSaku) con una escena de sexo. Con respecto a la misma escena, ella no lo ha hecho por despecho. Hubiese puesto que Sakura había pensado previamente en que Sasuke la encontraría o incluso, que ella misma lo había citado para la mañana siguiente.
Por último, las embarazadas sí pueden mantener relaciones sexuales.
Jeje, espero no haber sonado muy ruda.
Aclarados dichos puntos, procederé al capítulo actual.
Quise hacer un capítulo menos tenso. Sólo eso, creo que el anterior me trajo más de una discusión con algunas de ustedes (siempre en buena onda, claro está).
En cualquier caso, muchas gracias por sus palabras. Son muy bellas, pero creo que se están excediendo un poco con lo de "genia" y demás. Juju, Muchas, muchas gracias de todas maneras.
¿Qué más he de decir? Que creo que me estoy alargando demasiado y que espero que este capítulo les haya gustado.
Muchas gracias por sus reviews, alertas y favoritos!
Y nos vemos en el próximo!
