Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Todos son humanos.
CHANTAJE PASIONAL
Capítulo X
-Es- estás de broma, ¿no? - Preguntó riendo aún.
-¿Crees que tengo cara de querer bromear? - Pregunté furioso por su respuesta.
Apreté los puños, mientras notaba como Bella intentaba sofocar su risa, aún con las manos en su estómago. ¿Tan tonto había sido? Caminé lentamente hasta estar frente a ella, con la seriedad plasmada en mi cara. Esperé hasta que un suspiró salió de entre sus labios y por fin me miraba a los ojos con una sonrisa negando con la cabeza.
-¿Quién es? - Pregunté no pudiendo evitar fruncir el ceño.
-Jacob. - Cerré los ojos y suspiré, no tenía ganas de bromear. - No sé por qué te molesta tanto. Edward hay mil mujeres ahí fuera esperándote. Seguramente tu secretaria, así como esa creída de editora que tienes escribiendo frente a tu despacho estarían gustosas de complacerte. - Tensé mi mandíbula aún más.
-¿Quién es Jacob en tu vida?
-No importa quien sea, eso no repercutirá en nuestro trabajo, ¿no crees?
-¿¡Quién es!? - Gruñí a pocos centímetros de su rostro, notando como cambiaba su expresión. Sus ojos se abrieron sorprendidos y en ese momento me di cuenta de que mi estado no era el más adecuado. - Lo… siento.- Dije dando un paso para atrás. - Es que no puedo soportarlo.- Susurré.
-¿Qué es lo que no puedes soportar? ¿Verme con él o que no caiga rendida a tus pies?- La miré molesto… ¿Cómo se atrevía a decirme aquello? Me acerqué un poco más a ella.
-Escúchame bien Bella Swan, porque no voy a volver a repetírtelo… - Me armé de valor, sintiendo como mi corazón se aceleraba, mis manos me picaban, necesitando el contacto con su piel.. - Yo… te quiero. - Vi como sus facciones se endurecían, sus ojos se abrieron incrédulos.
-Edward… deja de jugar conmigo. ¿Quieres cobrarte tu parte del trato? Aún estás a tiempo, pero por favor no mientas…
-No miento Bella, entiéndelo.- Dije acunando su rostro con mis manos. Ella bajó la mirada. - Mírame por favor. - Tardó unos segundos en cumplir mi petición, pero cuando sus ojos volvieron a mirar a los míos algo saltó en mí desde lo más profundo de mi ser. Aquellos ojos quería tenerlos por siempre en mi vida, siempre conmigo. - Te- Quiero.- Pronuncié separando las palabras.- Te quiero, te quiero. Ya sé que son solo palabras, pero no tengo otra cosa para comprobarlo… - Dije agachando la cabeza, dejando su rostro libre.
Noté como salía de la sala de juntas, dejándome solo, derrotado, mi corazón se encogió. ¿Por qué diablos había cometido tantos errores? ¿Por qué ella no podía confiar en mi palabra? Siempre había sido un perdedor, un idiota, un estúpido.
Una lágrima se atrevió a acariciar mi mejilla. Bella, ¿nunca iba a creerme? Bella, Bella, Bella. Mi cabeza no podía hacer otra cosa más que pensar en su nombre y en el beso que nos habíamos dado hacía unos minutos. Su roce había sido tan placentero, ella había sido la que lo había comenzado… Una sonrisa se dibujó en mi rostro, ella solo intentaba escudarse de mi, pero lo que no podía negar era la enorme atracción que existía entre nosotros, aquella tensión sexual era insoportable y yo había sentido por todo mi cuerpo su deseo…
Sin pensarlo salí corriendo de la sala de juntas, pasando por la mesa de Jane y gritándole que me disculpara, pero había surgido algo urgente. Pulsé el botón del ascensor, pero no se abría, así que por no querer perder más el tiempo bajé a toda prisa las escaleras, casi de dos en dos. Salí a la calle y miré en todas direcciones, pero no vi nada, caminé un poco más hacia la salida de las instalaciones, mirando a ver si podía ver su silueta, pero era imposible, ya se había ido. Agaché la cabeza y comencé a caminar hacia el edificio, pero un fuerte estruendo a causa de los chirridos de los frenos de un coche me sacaron de mis pensamientos. Alcé la cabeza instantáneamente con el terror plasmado en mi cara, pero no duró más que aquel segundo. Sonreí sin poder evitarlo, era Bella, aun seguía aquí.
-¡Bella! - Ella se bajó del coche enfuruñada. - Pen-pensaba que no te encontraría. - Dije ignorando su rostro.
-¿¡En qué estabas pensando!?- Preguntó gritando. Aquello me hizo volver un tiempo atrás, parecía que habíamos intercambiado los papeles, sonreí. -¿Qué te hace gracia? - Inquirió con la misma cara.
-No hay mucha visibilidad, por esa razón no debías ir a tanta velocidad.- Murmuré rememorando sus palabras cuando nos vimos por primera vez.
Su expresión dejó de ser tan dura y miró hacia el asfalto, dibujando una casi imperceptible sonrisa. Me acerqué hasta ella, la puerta del coche estaba abierta y ella de pie al lado de esta. Mi mano viajó hasta su mejilla obligando a que me mirara, un hermoso rubor adornó su rostro.
-Eres lo único que me hace falta Bella.- Murmuré. - Créeme , por favor.- Susurré apoyando mi frente en la suya.
Noté como se removió después de unos segundos, sus manos se posaron en mi rostro y abrí los ojos para encontrarme con los suyos. Una sonrisa se había formado en sus labios. Fue alzándose sobre las puntas de sus pies hasta que por fin alcanzó mis labios. Mis brazos la ciñeron gustosamente, delineé su labio inferior con mi lengua y ella suspiró provocando que su fresco aliento acariciara mi piel. Profundicé el beso y su lengua me recibió gustosa, más que antes si cabía. Cada vez estaba más seguro de lo que quería y todo se resumía a Bella. Entonces comencé a escuchar un claxon, pero no rompí el beso, hasta que aquel sonido comenzó a ser insoportable. Me separé de Bella y acuné su rostro con mis manos con una sonrisa.
-¿Tiene algo que hacer señor Cullen? - Preguntó con una deliciosa sonrisa.
-Lo que quieras, pero vámonos de aquí antes de que nos echen a patadas. - Ella solo asintió, la hice a un lado y me senté sobre el asiento del conductor.
-¿Qué haces?
-Voy a conducir, vamos entra ya.- Dije ansioso, Bella sonrió y dio la vuelta para sentarse en el asiento del copiloto. Arranqué y salí de las instalaciones de Breaking Rules. - ¿Tienes pensado ir a algún sitio? - La miré cuando nos detuvimos en un semáforo, su rostro se había encendido y se miraba las manos, llevé una mano a su pierna sintiendo una vez más la electrizante sensación.
-Quiero… quiero cumplir mi parte del trato. - Me quedé estático, miré hacia delante, viendo como el semáforo cambiaba al verde.
-No tienes por qué hacerlo.
-Quiero hacerlo.
Sentí como mi cuerpo se encendía ante tales palabras, así que pisé más el acelerador, dispuesto a llegar a mi apartamento. No estaba muy seguro de estar haciendo lo correcto, más que nada porque ni siquiera sabía si esto solo era una excusa para que posiblemente la dejara tranquila, pero no podía aguantar más mi sed por ella. Era demasiado.
-Es aquí. -Susurré buscando las llaves de mi apartamento a toda prisa en mi bolsillo.
Bella se había entretenido besando mi cuello y mi mandíbula, provocando que no pudiera concentrarme en las malditas llaves. Cuando al fin las saqué del bolsillo, la ceñí a mi cuerpo rozando levemente mi erección contra su bajo vientre y la besé de nuevo. Sus jadeos me hacían casi imposible concentrarme en donde nos encontrábamos. La aparté un poco y busqué la cerradura para introducir la llave. Bella aun seguía abrazándome por la espalda. Abrí y me giré para cogerla de la cintura y conducirla hacia el comedor, tropezándome con la alfombra, pero sin separar mis labios de los suyos.
-Te deseo.- Susurró en mi oído saltando a horcajadas sobre mi y rodeando con sus piernas mi cintura.
-Yo más. - Murmuré entre besos.
Caminé como pude hacia mi habitación, tenía suerte de que a mi asistenta no le tocara venir los lunes. Comencé a acariciar sus muslos y a meter mis manos bajo su falda mientras ella insistía en estirar de mi cabello haciendo que mi concentración quedase por los suelos, enviándome directamente al cielo.
Me encontré con mi cama y me incliné dejándola recostada sobre la misma, ya que aún seguía con las piernas enredadas en mi cintura, aprisionándome, haciendo que mi poca cordura se fuese al demonio. Comencé quitando su chaqueta hábilmente, y a desabrochar su camisa blanca mientras ella estiraba de mi corbata para acercarme más, luché para quitarme el nudo de la corbata y me erguí.
-Eres tan preciosa…- Murmuré mientras me acercaba a su rostro para besarla. - Me encantas Bella.
-¿Eso… también se lo decías… a las otras?
Me erguí por un instante sosteniendo su mirada con el ceño fruncido, con la respiración mucho más irregular que de costumbre, observando como la suya no se quedaba atrás. La verdad es que sí, a lo mejor se me había escapado alguna vez, pero jamás lo había dicho con el mismo sentimiento que estaba sintiendo el día de hoy.
-Es la verdad… y no puedes compararte con nadie… - Dije acercándome de nuevo.- Solo tú puedes hacer que pierda los papeles.- Susurré en su oído y mordí el lóbulo de su oreja ganándome un gemido por su parte.- Puedes llegar a conseguir que me vuelva loco.- Murmuré.
-Edward.- Gimió.
Sentí sus manos urgentes desabrochar los botones de mi camisa, yo terminé apartando la suya, dejándola expuesta solo con un sujetador marrón chocolate, como sus ojos. Sentí como mi erección se agrandaba más al fijarme en aquellas hermosas cimas aún cubiertas por aquel estorboso trozo de tela. Pero no tenía prisa, quería disfrutar de ese momento.
Volví a bajar y la besé en los labios demostrándole toda la ternura que hacía que sintiera, seguí por su mandíbula y me entretuve por su cuello para después seguir bajando hasta mi perdición. Pasé mi lengua por el borde del sujetador, por su piel expuesta, deleitándome con el sabor y la textura de aquella zona mientras escuchaba como su respiración aumentaba descaradamente, pasé mi lengua por aquel tortuoso canalillo y mordí la orilla de uno de sus senos, otra vez me volvió loco cuando gimió mi nombre.
Sus manos no paraban de presionarme más hacia su cuerpo, pero decidí bajar, dejando mi punto más débil para el final. Seguí besando su abdomen, rozando tenuemente la tela de su sujetador con una mano, sintiendo la extensión de sus pechos levemente, pero la bajé cuando me topé con mis labios con su falda. Busqué un botón, una cremallera por toda la cinturilla de la misma, hasta que llegué atrás y la bajé, consiguiendo así deshacerme de la misma y mostrándome su tanga del mismo color de su sujetador. ¿Acaso lo había planeado? Besé aún sin quitar aquella prenda su intimidad suavemente, las manos de Bella otorgaban a mi cabello torpes y casuales movimientos apretando más mi cabeza siempre contra su cuerpo, volviéndome loco.
Subí encontrándome con su rostro sonrojado, haciendo que una tonta sonrisa se dibujara en mi rostro. Sentí en mi torso la tela de su sujetador y pasé mis manos por sus hombros alzándola un poco y llevándolas hacia el cierre de aquella prenda.
-No sabes cuando llevo soñando poder hacer esto. - Susurré muy cerca de su oído, escuchando a la vez el "click" del cierre.
Retiré los tirantes por sus hombros, deslizándolos por sus brazos, haciendo que mis ojos se agrandaran y la saliva se me agolpase en la boca al ver la cosa más hermosa que jamás pensé poder observar, después de su rostro, claro. No pude evitar gruñir, intentó cubrirse con sus brazos pero no lo permití.
-Bella, eres preciosa.- Dije sonriéndole.
La besé de nuevo intentando tranquilizarla, saciándome con su intoxicante aroma, y comencé a bajar de nuevo hasta encontrarme con sus pechos. Reales, hermosos, de una medida perfecta para mí, firmes… Los besé lentamente, notando como Bella una vez más aumentaba su respiración, rocé uno de sus pezones con mi lengua y lo mordí sintiéndolo duro, perfecto. Con una de mis manos comencé a acariciar el otro y con la que me quedaba libre llegué hasta su intimidad para meter la mano bajo su tanga y comenzar a acariciar aquella zona humedecida por mi contacto. Seguí pasando mi lengua por la base de uno de sus senos y volví a morderlo provocando que Bella se retorciera del placer, no pude evitar sonreír. Ella estaba disfrutando realmente.
La tenía aquí conmigo, en mi cama, en mi apartamento, por fin la estaba amando, por fin estaba probando su cuerpo y podía demostrarle con hechos todo lo que sentía por ella. Subí mi cabeza y la besé en los labios acallando aquellos gemidos propios del orgasmo que notaba, estaba por llegar.
Entonces noté como se relajó, pero me miró con suspicacia. Se irguió y me obligó a hacer lo mismo. Comenzó a desabotonar mis pantalones y se dedicó a llevarse los boxers con los mismos mientras los bajaba, dejándome completamente desnudo, entonces me empujó y se posicionó sobre mí.
-Eres perfecto.- Sentía su mano descender por mi pecho hacia mi abdomen, mientras me miraba con picardía a los ojos, pero con aquel exquisito rubor en su rostro.
-Bella… - Gemí cuando su mano rodeó mi endurecido miembro.
Ella sonrió y comenzó a masajear mi virilidad. Tuve que cerrar los ojos por lo bien que se sentía su mano justo ahí. Las mías viajaban por su espalda, hasta encontrarse con su trasero, aún adornado con aquella diminuta prenda, provocando una vez más que gruñera, necesitaba sentirla ya, pero Bella tenía otras ideas. Comenzó a bajar, besando mi cuello, mi pecho, mi abdomen, hasta llegar a la parte más sensible de mi anatomía.
En cuanto sentí su lengua acariciar la punta de mi erección pensé que tal vez, nunca podría sentirme mejor, sino paraba iba a terminar antes de hacerla mía y no podía esperar más. Me retiré a regañadientes haciendo que Bella frunciera el ceño sin entender.
-Acabemos con esto ya, lo necesito, te necesito.
Me senté sobre la cama y estiré el brazo hacia la mesilla de noche donde guardaba los condones, mientras Bella pasaba sus piernas por las mías, rozando su húmeda intimidad con mi dolorosa erección, ya sin su tanga. Saqué uno y me lo puse rápido, la miré a los ojos y nos sonreímos cómplicemente.
Bella se sentó sobre mi erección y cuando noté su humedad rodear toda la extensión de mi miembro pensé que había muerto y que probablemente me encontraba en el cielo, muy lejos de la Tierra. Bella comenzó a moverse suavemente haciendo círculos y provocando que mi cuerpo reuniera sentimientos que jamás pensé que podría llegar a sentir. La ayudé a moverse con las manos en su cadera mientras ella llevaba su boca a la mía y sus manos jugueteaban con mi cabello. Podía jurar que jamás fue tan bello tener sexo con alguien y una vez más me di cuenta de que mis sentimientos hacia ella eran puros y enormes.
-Bella… - Jadeé contra sus labios. - Te quiero.
Pero ella no dijo nada, así que me limité a disfrutar del momento más hermoso de mi vida. Me tumbé cuando acabamos los dos aún sintiéndome en su interior y ella se acomodó en mi pecho abrazándome, después salí de ella y escuché su suspiro.
Después de que me levantara a quitarme aquel estorboso plástico y me colase los boxers, volví a la cama observándola, jamás había visto una imagen tan perfecta en mi cama como la que estaba viendo. Bella se encontraba sobre mi cama, con el pelo alborotado y la sábana tapando algo de su cuerpo. Era una visión irreal, no podía existir una mujer tan perfecta para mi.
-Intentas volver a matarme. - Bromeé. Ella sonrió y se acurrucó junto a mi cuando volví a meterme en la cama.
-Ha sido maravilloso.
-¿Entonces querrás volver a repetirlo?
-Es posible.
Pero aquella respuesta lejos de hacerme feliz me inquietó. ¿Solo había sido sexo para ella? Aquella idea me atormentaba en sobremanera, sintiendo como mis músculos se tensaban al momento. Entonces me tensé aún más cuando la imagen de Jacob volvió de manera repentina a mi mente. Aún no me había dicho quien era él en su vida.
-Por cierto…- Dije intentando sonar tranquilo. - Al final no me has dicho quien era Jacob en tu vida.
Sentí su suspiró pesado. Lo admitía quizás estaba dándole demasiadas vueltas a ese asunto, pero necesitaba saber que pintaba Jacob… me carcomía pensar en que pudiese estar interesado en ella. Ella se irguió para mirarme con una sonrisa y se apoyó con el codo en la almohada.
-Jacob es mi mejor amigo. Nos conocemos desde prácticamente toda la vida, sus padres son muy amigos de los míos.
Me sentí tan estúpido en aquel momento. Él solo era su amigo… Estaba preocupado por nada. Negué con la cabeza y no pude evitar sonreír ante tal noticia, eso me hacía más feliz de lo que debería.
-Eso me gusta.- Dije mirándole y acariciando su mejilla.
-Edward.- Susurró cerrando sus ojazos.
-Dime…
-¿De verdad me quieres? - Preguntó aún con los ojos cerrados. Esperé hasta que los abriera.
-¿Te importa?
-Quizás más de lo que imaginas.
-¿Qué quieres decir? - Ella volvío a apoyar su cabeza en mi pecho y pasó su brazo por mi cintura.
-¿Me quieres?
-Ya lo sabes, Bella… te quiero. - Pero entristecí al instante, una vez más no había respondido. -Aunque tú no lo hagas, yo te quiero.
-Es mucho más difícil de lo que piensas reconocer mis sentimientos…
-¿Qué?- Pregunté confuso.
-Quería apartarlos, no me convenías, ni siquiera sé si me convienes.- Hizo una pausa, yo no podía hablar, me había quedado gratamente sorprendido.- Pero ya da igual, no me importa, no sé cómo ni cuándo… pero me he enamorado de ti. A lo mejor te parece estúpido de mi parte, pero no puedo ignorarlo por más tiempo, así que siéntete ganador, ya tienes tu trofeo, ya tienes lo que querías…
No pude dejar que continuara, no quería que dijera cosas sin sentido, nada de eso era verdad, quería que volviera a decirme que estaba enamorada de mi, que me quería. Así que me removí y acuné su rostro con mis manos observándola con una tierna sonrisa, desprendiendo de ella todos mis sentimientos.
-Bella, sí me siento ganador, pero porque por fin se que correspondes a mis sentimientos.
-Edward… por favor… - Dijo evitando mi mirada.
-Shh, shh, créeme por favor.- Dije consiguiendo una vez más que me mirara.- Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, ¿Cuántas veces quieres que te lo repita? ¿Cuántas veces quieres que te lo demuestre? - Dije eso último acariciando su mejilla suavemente, una vez más cerró sus ojos con sus suspiro.
-¿Entonces es verdad?- Preguntó después de un largo minuto.
-¡Claro que es verdad! Hasta un momento he pensado que la que no me amaba eras tú. - Ella agachó la mirada con una tímida sonrisa y después volvió a mirarme.- Me estaba volviendo loco, pensando que quizás había otro hombre en tu vida, que quizás yo no pintaba nada en la tuya… Te quiero Bella.
-Yo también te quiero.- Abrí los ojos con emoción al escuchar sus palabras.- Te quiero, te quiero Edward, te quiero.- Dijo sin miedo, repartiendo besos en mi rostro y abrazándome con fuerza.
Y es que si algo me había hecho alguna vez feliz, era escuchar de sus labios aquella simple palabra, que a la vez tenía tanto significado. Continuamos toda la mañana en la cama, amándonos, sintiendo su piel, cada roce de su cuerpo con el mío, reflejándome en sus ojos cada vez que la hacía mía… Ya tarde decidimos ducharnos y comer algo para volver a Breaking Rules por mi Volvo.
Nos despedimos como dos adolescentes y dejé que se marchara con un enorme esfuerzo, esa noche iba a extrañarla tanto. Sentía tanta alegría y emoción que tuve que dar un grito y un salto, alzando el puño al cielo para desfogar mi alegría en el parking de la revista. Y es que aquel día sería difícil de pasar. Había sido completamente perfecto.
Escuché el estridente sonido del despertador despertarme de manera fugaz. En aquel preciso instante, todos los recuerdos del día anterior volvieron a mi mente de manera rápida, haciendo que me levantara con una enorme sonrisa y con una tremendas ganas de ir a trabajar.
Bella no iba a ir a Breaking Rules pero ya había quedado para vernos más tarde, la había invitado a cenar. Desayuné en mi apartamento y me dirigí hacia la revista. Bella me había dicho que la jefa de departamento de fotografía de Fashion Phoenix, iba a visitarme para comentarme ciertos detalles de los nuevos diseños. Solo esperaba que aquella persona no fuera muy aburrida y que no me quitara mucho de mi tiempo.
Saludé a Jane con una enorme sonrisa que la dejó sin aliento, sí, pude notarlo, había cambiado, pero seguía reconociendo lo que causaba en las mujeres, aunque ya no me importaba, no me interesaba, solo me interesaba provocar aquellas sensaciones en una, aquella que me hacía viajar al mismo cielo con una simple e inocente caricia.
El trabajo se nos había acumulado a causa de la dichosa fusión, que no me molestaba en absoluto, jamás hubiese conocido a la mujer de mi vida, pero tenía que admitir que aquello nos estaba estresando más que antes. Jane me avisó que la jefa del departamento de fotografía había llegado y le comuniqué que la dejara pasar. Intenté dejar listos algunos balances necesarios y cuando se cerró aun seguía con la vista fija en mi portátil.
-Buenos días.- Saludé aún sin mirar.
-Hola Edward.- Pronunció sensualmente...
Detuve mis dedos y dejé de teclear, algo golpeó muy fuerte en mi pecho e hizo que me sintiera totalmente nervioso ante aquella voz. Sabía que la conocía, ¿podría ser ella? Alcé mi rostro con cautela hacía el frente observando una figura femenina, con miedo de llegar al rostro, no podía creerlo.
-¿Ángela?
Capítulo X, ¿os esperabais a Ángela? jajaja. Bueno como prometí capítulo más largo :), espero que os guste chicaas.
FaBiiOoLiXx, jajaja gracias mujer, sabes? te comprendo perfectamente a mi la uni también me tiene muy estresada :)
Ale89, JaliceJalice, *PrInCeSiTa*, Yevi08, BlackCullen, Jos WeasleyC, christti, Ginegine, lokaxtv, libelula, marihel, soles, GRACIAS
kkikkaCullen, jaja si te entiendo, a cualquiera le gustaría tener un Edward Cullen en carne y hueso a su entera disposicion jajaja.
E. Cullen Vigo, jajaja te ha gustado algo más este capi? :P
OiOangelita1990, pues no ibas mal encaminada no, su mejor amigo :)
Gabriela Cullen, jaja creo que Emmett es uno de mis personajes preferidos :)
chiiocullen, bueno ahora ya para de sufrir un poquito jajaja, pero esta visita....
carolhina, jajaja gracias por lo de mi examen, estoy deseando terminar ya! Esta vez tb bailas? jajaja
Sil, ¿contenta? jajajajaja sii a mi si se me pone delante un edward... jum... jajaja a mi tb me encanta emmett!
Marylouu, jajaja no te preocupes mujer, para eso estoy yo, para responder lo que quieras :), pues noc reo que haya ningun capítulo desde la sperspectiva de Bella, sinceramente :)
Klaudia T, bueno ahí esta la respuesta de Jacob. :) Y sí Bella se muere por Edward igual que todas nosotras jajaja, bienvenidaa!
Bueno chicas una vez más muchas gracias! Nos leemos en el proximo!
UN BESOTEEE!
