¡Hola de nuevo! Perdón por no subir un capítulo ayer, pero hoy lo estoy subiendo. Lamento que no sea tan largo como el anterior, pero mañana actualizo. ¡Gracias por los reviews!
Capítulo Anterior
Cuando la puerta se cerró detrás de ella respiró de nuevo. Había estado muy cerca… Mientras subía por las escaleras, pensó en su nuevo problema. ¿Cómo le devolvería a Snape la libreta? Mejor dicho… ¿qué haría el profesor cuando se diera cuenta de que ella había robado su libreta?
Sintiendo que su vida había llegado a su fin, se dirigió cabizbaja hacia la sala común, pensando en si sería conveniente contarles a Harry y a Ron lo que había pasado. Entonces recordó a Ron… casi había olvidado ese asunto. Salía de un problema para regresar con otro… su vida era un desastre…
Capítulo X
- ¿Cómo te fue?- preguntó Ron fingiendo naturalidad, pero definitivamente no era buen actor.
- Mal…- Hermione no tenía ganas de andar con rodeos.
- ¿Muy mal?- intervino Harry.
- Fue un placer conocerlos… y con eso les digo todo…-
Ron y Harry se miraron espantados.
- ¿Tan mal te fue?-
- Ya te dije que si…-
- ¿Qué pasó?-
Sin decir una palabra, la chica buscó entre sus cosas y finalmente sacó la libreta vieja.
- Interesante…- dijo Harry examinando.
- ¿Qué tiene de interesante?- preguntó Ron con curiosidad mirando la libreta por encima del hombro de Harry.
- No sé…- contestó Harry mirando con duda a Hermione, quien abrió la boca para responder.
- No me digas que…- se adelantó Ron.
Harry y Hermione lo miraron con curiosidad, ésta última con la boca aún abierta.
- …es un nuevo diario de quien tu sabes…- terminó de decir Ron, dejando la frase a la expectativa.
Harry abrió mucho los ojos y vio a Hermione en espera de su respuesta. Ella solo bajó la cabeza frustrada.
- No. Pero tienes muy buena imaginación…-
- ¿Entonces?-
. ¿De verdad no tienen idea?- dijo ella, mientras los chicos revisaban una vez más la famosa libreta.
- Tiene una letra muy fina…- dijo Ron advirtiendo el estilo gótico-barroco.
- Se entienden las letras, pero no la idea…- dijo Harry mirando las complicadas expresiones.
- Estas parecen fórmulas de pociones…-
- ¡Y escribe anotaciones en todas partes!-
- ¡Es cierto! Casi como el libro del… ¿príncipe mestizo?-
Harry y Ron se miraron asustados.
- Hermione. Dime que no es la libreta de Snape…-
- Y si la es, dinos que te la prestó…-
Hermione enterró la cabeza entre sus manos. Ambos comprendieron la angustia de la chica.
- ¡Pero Hermione! ¿Cómo pudiste…?-
- ¡Fue un accidente!-
Durante la siguiente media hora, Hermione les explicó a sus dos amigos todo lo que había ocurrido.
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- ¿Y entonces?- preguntó Ron con la mirada vacía cuando Hermione terminó de contarles.
- ¿Entonces qué?-
- ¿Pues entonces qué vas a hacer?-
- No sé. Mañana tengo clase de nuevo. Creo que tendré que decirle lo que ocurrió-
- Pero no le puedes decir que estabas curioseando entre sus cosas…- intervino Harry.
- ¡Es cierto! Por cierto… ¿por qué estabas husmeando entre las cosas de Snape?- preguntó Ron de pronto, haciendo que Hermione se ruborizara.
- Este… ese no es el punto…- dijo intentando cambiar de tema rápidamente. Sin embargo, notó que Harry la miraba de una forma muy sospechosa.
- Solo quería ver lo que estaba haciendo. Parecía muy concentrado en eso…- dijo, lo cuál era solo la mitad de la verdad, pero no quería contarles su plan de descubrir al verdadero Snape, ni tampoco del suceso del pasillo, cuando ella se había tropezado con su profesor de pociones.
- No debiste entrar al concurso…- dijo Ron.
- ¿Por qué no?- dijo ella intrigada.
- Porque así no tendrías que ir con Snape todas las tardes, ni tampoco estarías en esta situación…-
"¿Esos fueron celos?", se preguntó Hermione. Pero casi de inmediato rechazó la idea. Ron no tenía ninguna razón para sentir celos, y mucho menos de alguien que le llevaba el doble de edad. ¿Cómo podría sentir ella algo por alguien como Snape? Qué ridiculez…
- Tienes razón, pero solo en parte- repuso ella pensativa.
Sin decir nada más, los tres se percataron de que ya era tarde, y prefirieron ir a dormir.
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"Ron parece actuar como siempre…", pensó la chica después de despertarse por la mañana. Tenía mucha pereza, y todavía era temprano. Supuso que sus problemas no la dejarían dormir más, y se levantó.
"Quizás solo fue algo pasajero. O quizás ya hasta se arrepiente de haberle dicho a Harry… en ese caso, un problema menos…", dijo satisfecha y sonriente. Sin embargo, pronto divisó la libreta de Snape, y sus problemas regresaron.
"¿Qué le puedo decir? ¿Qué confundí su libreta con la mía? Pero ni siquiera estaban cerca…"
Tomó entre sus manos la libreta, y al mirar sus pastas detenidamente, se percató por primera vez de que ésta era muy vieja.
"Quizás solo perfeccionaba sus métodos, y cambiaba algunas cosas de su vieja libreta…", se dijo pensativa.
La abrió con la vaga esperanza de encontrar algo que había pasado desapercibido, pero de nuevo solo encontró fórmulas y más fórmulas. La cerro completamente frustrada de su mala suerte, y entonces un papel cayó de la libreta.
Incrédula, se acercó a recoger lo que había caído. Su corazón palpitaba con fuerza. Eso no estaba antes en la libreta… ¿o si? No había visto ningún papel suelto…
Al recogerlo, se dio cuenta de que era una fotografía mágica que estaba boca abajo. Intrigada, casi tuvo miedo de darle la vuelta. Estuvo unos segundos vacilando, y entonces de golpe la volteó, encontrándose con un Snape que sonreía tímidamente al lado de una chica de cabellos rojos.
Sin poder reponerse de la sorpresa, se levantó, aún contemplando la escena. ¿Quién era aquella chica? Sin duda era alguien muy importante para Snape. Nunca antes lo había visto sonreír, pero definitivamente la sonrisa le quitaría unos cuantos años de encima al actual Snape. Su cabellos era tan largo en aquella época como lo era en la actualidad, y ya tenía esa mirada intrigante y misteriosa. Sin embargo, sus ojos eran diferentes. Podía notar cierto brillo que ya se había opacado en el Snape de ahora. ¿Quién lo había hecho perder la esperanza? O más bien, ¿quién había sido la chica que había logrado ese destello de esperanza en Snape?
Estuvo contemplando la fotografía unos cuantos minutos, y entonces sonrió. Tenía la primera pista para descifrar la vida del verdadero Snape…
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