¡Feliz viernes chicas! Aquí les traigo el nuevo capítulo...


Desde que aborde el tren está mañana me he sentido muy mal, me ha dolido todo el cuerpo por el hecho de no poder dormir. Han pasado semanas desde la última vez que tuve una pesadilla sin embargo desde que le dije la verdad a Peeta desaparecieron muchas.

Pero llegaron nuevas pesadillas.

En estás incluía a Peeta amenazándome con quitarme a Eidan, algo que yo nunca permitiría pero mis pensamientos son crueles y te hacen pensar lo peor. También sé que Peeta nunca me lo quitaría.

O eso es lo que yo quiero creer.

El tren ha hecho una parada en el distrito seis, ahora estoy sentada en el comedor sin probar bocado alguno, no tengo antojo de nada. Desde esa noche en el bosque Peeta no me habló en los dos siguientes días, íbamos a partir el lunes al Capitolio y llegar hasta el martes por la tarde.

Siento un pedazo de curiosidad por saber que fue lo que Peeta le dijo a Delly sobre esté inesperado viaje, me entristece saber que Peeta ha tenido que dejar a su hija con tal de conocer a Eidan, sufrimos la misma emoción. Sobre todo yo, ya que nunca me había separado de él, siempre que tenía que ir al campamento lo llevaba conmigo.

La niña de Peeta es todo una dulzura. El señor Mellark se encargó de llevarla a la estación de tren para que se pudieran despedir e hizo lo mismo que Eidan conmigo, le abrazo, le dijo cuanto le quería y que regresará pronto.

Cuida mutso a mí papi —me había dicho ella con un dulce abrazo.

¿Sería mi hija ella si nunca me hubiera alejado? Tendríamos a Eidan y más adelante más hijos...

"Eso ya no es posible, concéntrate en lo que va a pasar durante la semana" Me regaña mi sub-consciente.

—Buenas noches, Effie —sostengo el teléfono y me siento en una silla—. ¿Como va todo por allá?

—Buenas noches, Katniss —su voz destila emoción— has mejorado tus modales al darme ese buenas noches.

—No siempre he sido una maleducada —digo—, ¿está Haymitch por ahí?

—Sí, acaba de entrar a la habitación, te comunico con él.

Escucho que intercambian unas cuantas palabras y luego unas risitas. Recuerdo que cuando Haymitch me dijo que ella era su novia no podía creerlo, me burlaba de él por el hecho de que no parecía tener una quimica con Effie, eran muy diferentes en todos los sentidos.

Effie es alegre.

Haymitch malhumorado.

Effie se viste muy llamativa-mente.

Haymitch como si proviniese de la veta.

Son muchas cosas que ellos no tienen en común pero al final sus sentimientos fueron más fuertes y ahora son una pareja establecida, a quiénes quiero mucho y se han portado como unos segundos padres para mí y no se diga con Eidan, él los llama abuelos.

—Precisa, ya era hora de que te comunicaras. Me comentaron que volviste armar un escándalo en el distrito doce cuando te vieron subir con Peeta al tren. ¿Donde están chicos? Debo recordarte chica que eres una madre y tu hijo te necesita.

—No digas tonterías —bufó—. Me da igual lo que diga la gente del distrito pero en efecto, Peeta viene conmigo. Ya se lo dije todo —lo escucho que maldice— va a conocer a Eidan. Llegaremos mañana por la tarde.

Silencio.

—¿Ya tienes todo planeado para su estancia aquí? Sabes que puede quedarse aquí pero... será extraño para Eidan. ¿Le dirás de la nada sobre su padre?

—Eidan quiere a su padre y me ha dicho muchas veces que desea conocerlo. Ese también fue uno de mis motivos para volver al doce.

—¿Y que harás cuando se enteré?

¡Demonios! No lo pensé. Eidan conoce a su padre, Peeta se encariña, se acaba el tiempo, Peeta regresa al distrito, Eidan llora por su pérdida. ¡Diablos!

Sé que voy a regresar al distrito doce pero aún estoy pensando en ello. Las cosas están pasando demasiado rápido. El impulso me llevo a hacer cosas que quizás aun no debía. Tengo que pensar en mi siguiente paso y llevármelo tranquilo.

—Van a convivir. Y lo que tenga que pasar pasará.


—¿No tienes idea de lo que va a pasar después? —La voz de Peeta se hace presente en el comedor—. ¿Nos vas a romper el corazón a todos cuando llegué el momento de separarnos?

Abro la boca pero no digo nada. Me siento muy cansada, muy confundida, nada está saliendo como yo esperaba.

En primer lugar por el cambio irracional de Peeta, su frialdad y su amabilidad que están siempre presentes cuando digo algo.

Segundo que no tengo el apoyo de mi familia, mi hermana me vio con tanto rencor que cuando trate de hablarle de Eidan me ignoro.

Tercero mi madre no deja de repetir lo que se dice en el distrito, lo que es extraño ya que ella nunca le tomo importancia a lo que las personas dijeran de ella o sus hijas pero ahora sí.

Y son cosas tontas, yo venía "preparada" cosa que no pude llevar a cabo por todas las emociones y lo que viví.

Y ahora estoy viajando al Capitolio para que padre e hijo se conozcan. Haymitch me dijo que si quería que fuera a la estación por nosotros a lo que me negué, sólo le pedí que tuviera preparado a Eidan.

—No —contestó—, no tengo idea de que es lo que va a pasar. Más adelante lo sabremos.

—¿Más adelante? No hay demasiado tiempo Katniss, te recuerdo que estaré cuatro días en el Capitolio porque debo regresar con mi familia. Si hubieses hablado antes ahora no estaríamos en esta situación. Es la primera vez que me alejó de mi hija.

—Lo lamento. Me sucede lo mismo y en verdad —tomo una de sus manos, él se sobresalta pero no las aleja— no quería matar tu estabilidad, solo quería que conocieras la verdad. Estoy muy arrepentida por el daño que te hice en el pasado.

—Yo debí ver tus dudas —susurra— pero no lo hice porque creí en verdad que éramos felices. No quiero seguir culpándote —y ahí está el chico del que me enamoré—. Sigo sin entender a la perfección tus razones pero lo mejor es que dejemos el tiempo atrás.

Asiento.

—Si pudiéramos forjar una amistad estaría muy bien —comentó, me levanto de la silla y me encamino a mi cuarto, él viene tras de mí—. Peeta, ¿te gustaría quedarte conmigo?

Él se queda callado y después niega con la cabeza y me siento tonta por ofrecerle algo así.

—Lo siento. Pero cuando me casé con Delly le juré que nunca más iba a dormir con otra mujer que no fuera ella —me da un besó en la mejilla.

Yo me quedo en el pasillo escuchando la puerta cerrarse. Peeta en verdad debe querer a Delly para hacer semejante promesa, lo comprendo ahora.

Peeta ama a Delly.

Estoy nerviosa cuando nos unimos a la multitud en el Capitolio. Tomamos un transporte que es llamado como taxi en cuanto subimos digo la dirección de la casa de Haymitch.

El silencio es el mismo que en esta mañana.

—¿Te encuentras preparado, Peeta? —le preguntó, voy reconociendo las calles y dentro de nada habremos llegado a la casa de Haymitch.

—Mis nervios están al flote —contesta, mirando la ciudad— pero sobre todo el sentimiento de felicidad está alzándose en estos momentos.

—Te va a querer mucho, Eidan —digo— siempre le mostré tu foto.

—¿Y supongo que debo agradecerte por ello? —la frialdad lo invade y las pupilas de sus ojos están dilatadas, voltea su mirada, como sí luchara contra él mismo.

Me separo de él. Tan solo unos segundos atrás él estaba sonriendo. No creo que son las cosas que digo, creó que soy yo la que provoca esté cambio en él.

—Deberías cambiar tu tono de voz —trató de que mi voz suene fría— Eidan se da cuenta de que humor se encuentran las personas con un simple hola.


El auto para frente a la gran casa de Haymitch, mientras Peeta paga al conductor observó que nada ha cambiado.

"Fue solo mes y medio, Katniss. ¿Qué esperabas que cambiara?"

—Aquí vives —dice Peeta poniéndose a la mi lado.

—Sí —contestó. Agarro mi trenza con mis manos y comienzo a moverla de un lado a otro—. Entraré yo primero y después tú y…

—No —dice tomando mi mano—, entraremos juntos.

Subimos las escaleras. No alcanzó a sacar mi llave cuando me abre Effie que me da un efusivo abrazo, dejando besos por mi mejilla.

—¡Te hemos extrañado mucho! —se separa de mí y observa al hombre que está a mi lado—. Tú debes ser Peeta —también le dedica una sonrisa amigable—. Soy Effie Trinket encantada de poder conocerte.

—El places es mío, Effie —se estrechan la mano.

—Están en la sala. Vamos —dice Effie, Peeta toma el equipaje pero Effie le da un pequeño manotazo que me hace reír— deja eso ahí, muchacho. En unos momentos más alguien lo lleva a tu recamará.

Doy mis pasos lentos porque mi corazón comienza a latir con fuerza. Effie camina más rápido hasta sentarse al lado de Haymitch.

Sonrió cuando veo a mi hijo tirado sobre la alfombra dibujando con todos los colores regados sobre el piso.

Él aún no se da cuenta de mi presencia. Peeta está oculto tras la pared. Entiendo su mensaje.

Me está dando unos minutos para poder reencontrarme con mi hijo.

Eidan está bien vestido con unos shorts cortos que le llegan a la rodilla junto con una camiseta de manga corta con los tenis que le regalo Cinna, su cabello negro está algo despeinado.

—Mocoso —le llamo Haymitch, Eidan lo mira—, mira quién está ahí —me señala.

Eidan se da media vuelta y me ve. Sonríe, se levanta del piso y corre a abrazarme, me incoó para tomarlo en mis brazos. Y llenarlo de besos.

—¡Mamá! —grita emocionado, apretándome a él— ¡Te extrañe mucho! ¡No vuelvas a dejarme con Hay y Effie! —refunfuña.

—¿La pasaste mal?

—¡No! Pero Haymitch compraba la comida que a mí no me gusta —se queja y hace un puchero— sabe que me gusta el chocolate y siempre que compraba helado elegía el de fresa.

—Hey —contesta Haymitch con Effie a su lado sonriendo— pero es delicioso. Mocoso mentiroso, siempre traía aparte el de chocolate.

—¡Pero el chocolate más! ¡Me lo dabas cuando se acababa el de fresa!

Rió, sin duda sé que ambos se la han pasado de maravilla.

A mi espalda siento la mirada de Peeta.

—En la noche me contarás todo —le doy un beso en la mejilla—. Tengo una sorpresa para ti.

—¡¿Qué es?! —grita emocionado, buscándola—. ¿Me trajiste a mi papá?

Cada navidad, cumpleaños, día festivo, cada vez que se tenía que dar un regalo o veíamos pasar una estrella fugaz Eidan me pedía el mismo deseo.

"Conocer a mi papá"

Incluso antes de dormir. Siempre he sonreído por su inocencia y el amor incondicional que le tiene al hombre que le dio la vida. Es cariñoso como Peeta, es inteligente como Peeta, es buen cocinero como Peeta, es terrible dibujando como yo.

—¿Y si tu mamá trajera a tu papá que le dirías Eidan? —pregunta Haymitch.

Estoy por llorar… solo unos segundos más…

—¿A quién?

—A tu papá —habla Effie.

—Lo que siempre le digo a mi mamá —dice como si fuera lo más obvio del mundo— que lo quiero mucho.

No sé cómo es que le diré que su padre está aquí. Tengo un nudo en mi garganta, está por salir. Lo abrazo y le doy un besó en la mejilla.

—¿Cuál es el nombre de tu papá?

—Peeta —contesta—. ¿Lo trajiste? —Asiento, sus ojos azules brillan y creó que va a llorar— ¿Dónde está? ¿Dónde está? —repite, buscándolo.

—Aquí estoy —Peeta sale de donde estaba escondido.

Eidan abre por completo los ojos, veo como se iluminan y una gran sonrisa aparece en su rostro, no pierde el tiempo y corre a los brazos de su padre que ya lo está esperando. Peeta lo toma entre sus brazos, la voz de Eidan detona de felicidad diciéndole cuanto lo quiere. Él no se queda atrás y le responde con el mismo afecto.

Se abrazan con fuerza.

Sin querer soltarse el uno al otro.


Awww... ¿No se les hace lindo que al fin Peeta se haya reencontrado con su hijo? ¿Qué les ha parecido?

X: ¿Se te ha hecho corto? Jjajaja.

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