A/N: Bueno, fue muy complicado escribir algo similar u_u Pero supongo que salió bien ñ_ñ

Espero que lo disfruten mucho :*


Don't You Remember? - Adele


Era sin duda alguna un día más en el apartamento 2J en Palm Woods; los jóvenes adultos estaban (a excepción de Logan) jugando videojuegos, la señora Knight estaba leyendo alguna revista para mujeres y Katie estaba haciendo unos pastelillos de chocolate ya que estaba asistiendo a clases de repostería.

-Estoy muy aburrido.- Dijo Logan mientras veía cómo el personaje de James era cruelmente asesinado por los personajes de su amigo rubio y latino.

-Si quieres puedes unirte a nuestro juego.- Carlos le dijo, ahora luchado con el personaje del rubio de ojos verdes.

El genio suspiro. –No, gracias. Por ahora no quiero jugar videojuegos.- Le dijo con una pequeña sonrisa.

-Entonces, ¿qué quieres hacer Logie?- Kendall le preguntó, apunto de liquidar al personaje del latino.

-Quisiera ir a la biblioteca.- De la pantalla provino un sonido de trompetas como Kendall acabó con Carlos. -¿Alguien me acompaña?- Les preguntó mirándolos con una cara de ilusión.

-Logan, no quiero sonar grosero, pero a nadie excepto a ti le gusta ir a la biblioteca.- James le dijo con tono tranquilo.

-Además, Carlos sería muy capaz de sacarte cargando de la biblioteca al ver que está muy aburrido y no puede hacer nada que altere el orden.- Kendall le dijo viendo al latino.

-¡Oye! Eso no es cierto.- Carlos le reclamó al rubio.

-Es cierto Carlos, no soportarías estar ni 10 minutos en la biblioteca.- La señora Knight le dijo sin dejar de leer su revista.

-Me gustaría acompañarte., pero no encontraría a ninguna chica linda que viese a James Diamond.- El más alto de todos puso sus manos enfrente de su rostro y las fue bajando al tiempo que hacía un movimiento de jazz.

-¿Qué hay de ti, mejor amigo?- Logan le dijo con una enorme sonrisa a Kendall.

El rubio tenía que pensar mucho su respuesta. Verás, Kendall estaba enamorado de Logan. E ir a la biblioteca con él sin nada más que hacer, el de ojos verdes se la pasaría todo el tiempo viendo a Logan leer y pensar en lo lindo que se veía al estar tan concentrado. –No Logan, lo siento.- Le dijo con una extraña cara; lo hacía cuando no quería que se molestasen con él.

Logan suspiró. –Supongo que tendré que ir solo.- Se levantó de su lugar en el sofá. –Señora Knight, ¿puedo ir en su camioneta rentada?- Le preguntó.

La mujer bajó su revista para ponerla en su regazo. –Por supuesto, las llaves están colgadas junto a la puerta.- Y con eso volvió con su revista para leer.

Logan asintió y se fue hacia la puerta para agarrar las llaves de la camioneta e irse a la biblioteca a leer un poco. Llegó al estacionamiento y se subió a la camioneta, encendió el motor y entonces empezó a conducir para ir al lugar en donde hay muchos libros disponibles para las persona con hambre de conocimiento al igual que él. Logan se sentía un poco triste de que nadie lo acompañase, pero luego se dio cuenta que era mejor así ya que ninguno de sus amigos sería lo suficientemente tranquilo como para estar ahí con él durante horas. Y con una sonrisa en el rostro, Logan llegó a la biblioteca.


Después de un par de horas de lectura, Logan se estiró en el lugar que estaba sentado gimiendo a la sensación de que sus músculos en la espalda por fin se relajaban. Pasó todo el tiempo leyendo un libro acerca de cómo funciona el cerebro y las distintas partes que lo componen.

Se levantó de su asiento junto con el libro en mano y lo colocó en el mismo lugar en el que lo había agarrado. Se dirigió a la puerta de salida y, no sin antes agradecerle a la bibliotecaria por dejar entrar, salió al exterior… No teniendo ni la más mínima idea de que algo le sucedería.

Logan se dirigió a donde había estacionado la camioneta, abrió la puerta y se subió con suma tranquilidad; todavía no sabiendo que algo le ocurriría. Encendió el motor para luego conducir por las calles de Los Ángeles. Llegó a un semáforo que estaba en rojo, iba completamente feliz de que logró estar en la biblioteca leyendo cosas que a él le gustaba. La luz cambió a verde, así que puso otra vez en marcha la camioneta. No había pasado la calle cuando sintió que una gran fuerza se aplicaba en el lado de su puerta, haciendo que la camioneta se estremeciera de manera violenta y entonces… Todo se volvió oscuro.


Los chicos estaban gritando mientras continuaban su juego, ignorando el hecho de que la madre del rubio les dijese que guardasen silencio. De repente, el teléfono del apartamento sonó.

-¿Quién será?- Dijo la señora Knight en voz alta antes de levantarse y dirigirse al teléfono que sonaba. -¿Hola?- Una pequeña pausa. –Sí, soy la señora Knight.- Silencio. -¿Qué soy de Logan? Su tutora.- Un gran silencio. Los otros 4 en el apartamento vieron como la señora Knight agarró con fuerza el teléfono y luchaba con mantenerse de pie. –Entiendo, iremos directamente para allá.- Kendall se dio cuenta de que su voz había sonado quebrada.

-¿Qué sucede mamá?- El hijo mayor le preguntó.

Jennifer vio a su hijo con lágrimas en los ojos. –Logan…- Una pausa silenciosa y dramática. –Logan, tuvo un accidente.-

-¿Qué!- Los 3 chicos en el sofá y Katie, dejando a un lado los pastelillos, le preguntaron en estado de shock.

La señora Knight se puso una mano en el rostro tratando de sofocar las lágrimas que empezaron a salirle de los ojos. –Tuvo un accidente. Un auto lo golpeó por el lado del conductor.-

Esa noticia hizo que inmediatamente las lágrimas aparecieran en los ojos color de jade del rubio. –No… No puede ser.- Kendall dijo no queriendo creer eso, pero desgraciadamente así era.

-¿En qué hospital está?- James les preguntó, era su deber mantener la calma al ver que la madre e hijo Knight se habían quebrantado.

-En el hospital general de Los Ángeles.- Jennifer le respondió con su voz quebrada, pero las lágrimas las había logrado controlar.

-Será mejor que vayamos.- James le dijo y se acercó a su tutora y la tomó por los hombros y dirigirla hacia afuera para ir en un taxi.

-Tranquilo amigo, Logan está bien.- Carlos le dijo al rubio frotando su espalda de manera tranquilizadora.

A Katie se le rompía el corazón al ver llorar a su hermano mayor; nunca lo había visto llorar por el miedo de perder a su enamorado. –Hay que llevarlo a afuera.- Katie se quitó el delantal y, con ayuda de Carlos, llevó a su hermano para que pudiesen ver al chico del cual estaba enamorado y se diese cuenta de que se encontraba absolutamente bien… Al menos eso es lo que quería.


Al llegar al hospital, Carlos se adelantó de los demás y se dirigió a la recepción de enfermeras para preguntar por su amigo genio.

-Buenas tardes.- Carlos le habló gentilmente. -¿Podría decirme en qué habitación se encuentra Logan Mitchell?-

-¿Quién desea saber?- La enfermera le preguntó, era el protocolo saber quién visitaba a un paciente.

-Mi nombre es Carlos García, su mejor amigo.- Se dio la vuelta y apuntó en la dirección de los demás. –Y todos ellos son sus amigos, pero somos como su familia.-

La enfermera sonrió con ternura por lo dicho por el agradable latino. –Déjame verificar en qué habitación está.- Tecleó algo en su computadora. –Aún lo están atendiendo, pero está en la habitación 213. Segundo piso, ala Oeste.- Le dijo a Carlos.

-Muchas gracias.- Carlos le sonrió y regresó con los demás.

-¿Qué te dijo la enfermera?- Kendall le preguntó a Carlos, en el viaje en el taxi de alguna manera logró controlarse.

-Me dijo que aún lo están atendiendo, pero que está en la habitación 213.- Carlos les informó.

-Será mejor ir allá.- Katie dijo y todos le asintieron.

Al llegar a la habitación, se sentaron en los asientos disponibles en el pasillo. Todos estaban muy preocupados por Logan, no sabían exactamente la gravedad de la situación. Entonces, la puerta de la habitación se abrió.

-Familiares de Logan Mitchell.- Dijo un médico con una bata blanca saliendo al pasillo.

-Nosotros.- Los 5 se levantaron de sus asientos.

-¿Cómo se encuentra doctor?- Kendall le preguntó con desesperación, necesitaba que alguien le dijese que Logan no estaba en peligro.

El médico sonrió ligeramente. –Tu amigo se encuentra bien, solamente se golpeó demasiado fuerte la cabeza y tiene lesiones en su brazo izquierdo y un par de costillas magulladas. No es nada por el cual deban preocuparse mucho, se repondrá con un par de semanas y descanso.- Todos suspiraron de alivio. –Pero como se golpeó con fuerza la cabeza, temo decirles que le dio amnesia temporal.- El hombre les dijo.

-¿Qué es eso doctor?- James le preguntó por parte de todos.

Logan hubiese sabido con mucha facilidad a qué se refería el hombre, pero para mala suerte de todos él era el que se encontraba en mal estado. –Significa que tiene amnesia, pero con un poco de tiempo recuperará su memoria.- El médico les dijo. –Si de alguna forma le ayudan a recordar, su amnesia se irá más rápido y recuperará en un 100% su memoria ya que de no ser así, no es muy factible que la recupere del todo.- El hombre les explicó.

-Muy bien, gracias doctor.- La señora Knight le dijo. El hombre les sonrió y se marchó.

-Por suerte, no está en peligro.- Carlos dijo para apaciguar la tención en el momento.

-Sí, es mejor que tenga varios golpes a que esté al borde de…- Kendall no quiso ni terminar la oración, no soportaba la idea de que pudo haber resultado así.

-Hay que pasar a verlo.- Katie les dijo.

-Sí, pero hay que ir de uno en uno. No hay que asustarlo ya que no nos podría reconocer.- James les dijo.

-Puede que tengas razón.- La niña le dijo.

-Será mejor que vaya yo primero.- La señora Knight dijo antes de entrar a la habitación.

Y así de uno en uno, las personas más cercanas a Logan en el momento entraron a la habitación para ver cómo se encontraba; dejando a Kendall a lo último sabiendo que sería el que más tiempo estaría junto a su amigo genio.

Kendall entró en la habitación y se le encogió el corazón al ver a su enamorado en la cama. Logan tenía una venda cubriendo su cabeza, un parche en su mejilla izquierda y debajo de la bata del hospital era visible la venda que envolvía su torso debido a sus costillas lastimadas.

-Ohh Logie.- Kendall dijo acercándose a su amigo, tomando su pequeña mano en una de las suyas que era evidentemente más grande.

-¿Tú te llamas Kendall?- Logan le preguntó con inseguridad.

Kendall lo vio a los ojos. –Sí, ¿cómo lo sabes?-

-El chico alto me habló de ti.- Logan le respondió, mintiendo un poco.

Kendall le agradeció mentalmente a su amigo. -¿Cómo te sientes? ¿Algo te incomoda?-

-Sí, pero un poco. No me puedo mover tan libremente porque inmediatamente me duele mis costillas.-

-Tranquilo, eso se quitará con el tiempo.- Kendall le dijo. -¿Qué más te han dicho?-

Logan repasó un poco de información de los 4 que lo habían visitado antes de este rubio. –Que el chico alto, el moreno, tu y yo estamos en una banda llamada Big Time Rush.- Repasó más. –Que soy el más inteligente de entre los 4. Que soy muy amable. Lo siento, es lo más que puedo recordar.-

Kendall le asintió. –Está bien, no te esfuerces demasiado.- Le dio un suave apretón a su mano. -¿Hay algo que puedas recordar que no sea de Los Ángeles?-

Logan sonrió, de alguna forma recordaba un poco de su vida en Minnesota. Pasaron así 25 minutos hablando de su infancia, Kendall ayudándolo con algunos recuerdos y evitando todo acerca de Los Ángeles ya que su vida en la gran ciudad era mucho más complicada y confusa de lo que un principio pensó. Mientras hablaban, se escuchó que alguien tocaba la puerta.

-Kendall, hijo, ya casi se acaban las horas de visitas.- Su madre le dijo.

Kendall le asintió. –Sí mamá. Solamente déjame despedir de Logan.- Su madre se limitó a sonreírle. –Bueno Logan, supongo que esa es mi señal para irme.-

-¿Vendrás el día de mañana?- Algo brillaba en los ojos marrones de Logan.

Kendall sonrió dulcemente. –Claro que sí.- Y no sabiendo qué lo impulsó, se inclinó hacia Logan y le dio un tierno beso en los labios. Kendall se apartó con vergüenza y un sonrojo en su rostro. –Lo siento, Logan.- Dijo nerviosamente. –Debo irme.- Y entonces salió de la habitación.

Logan vio que el chico de ojos verdes salió. –Kendall, te amo.- Y fue en ese momento que se quedó dormido debido al desgaste físico y mental que el día de hoy tuvo.


-Entonces… ¿No puedes recordarlo todo?- Ahí estaba Kendall, después de 3 días que Logan tuvo su accidente, sentado justamente frente al genio aún con una venda en la cabeza.

-No, no lo recuerdo todo.- Logan le contestó con una sonrisa triste.

-¿No recuerdas completamente todas nuestras travesuras en Minnesota?- El rubio le preguntó en voz baja.

Logan negó con la cabeza. –No, lo siento.-

Kendall asintió. -¿No recuerdas todas esas noches que compartimos con James y Carlos bajo las estrellas mientras contábamos chistes?- El rubio sonrió, eran de los mejores recuerdos que podía decirle a Logan.

Logan entristeció y volvió a negar con la cabeza. –No.- Kendall se puso triste. –Pero…- El rubio alzó la vista. –De algún modo, puedo recordar todo acerca de ti.-

Kendall estaba impresionado. -¿En serio?- Puso en duda.

Logan se sentó lo mejor que pudo en la cama para decirle todo lo que recordaba de él; casi todo. –Sí, te recuerdo muy bien.- Le sonrió cálidamente. –Te llamas Kendall Donald Knight. Perdiste a tu padre a los 7 años. Tu color favorito es el verde. Amas el hockey. Tu madre y hermana son lo más importante para ti. James, Carlos y yo somos tus mejores amigos. Nos conocimos porque me pediste un poco de mi jugo de uva; el cual es tu sabor de jugo preferido.- Kendall lo veía impresionado. –Puedo recordar todo acerca de ti.-

Kendall recuperó su compostura. –Sí, me percaté de que lo recuerdas. Pero, ¿cómo?-

Logan sonrió y llevó una mano a su cabeza vendada. –Porque estás por toda mi cabeza.- Llevó su mano izquierda al medio de su pecho. –Porque te llevo aquí en el corazón; en mi alma.- Sonrió amorosamente. –Y porque te amo. Eso es algo que definitivamente no olvidaría.-

Una lágrima se escapó de uno de los verdes ojos del rubio y besó tiernamente a Logan en los labios. –También te amo, Logan.- Lo besó suavemente en la venda que cubría su cabeza.

Logan sonrió. –De alguna extraña manera, lo sabía.- Y besó otra vez a Kendall.


Después de 1 mes, Logan estaba completamente igual, casi como si el accidente nunca hubiese pasado. Cuando regresó al apartamento. Logan no mostró ningún signo de afecto hacia Kendall que no fuese el de amistad; eso devastaba al rubio.

Así que después de acabar el día y estar en su habitación compartida listos para disponerse a tomar una merecida noche de sueño, Kendall decidió hablar con Logan.

-Logan, ¿puedo hablar contigo un momento?- Kendall le preguntando ya no estando no tan seguro de hablar del tema.

-Claro amigo, ¿de qué quieres hablar?- Logan le dijo sentado frente a él sobre su propia cama.

Kendall se rascó tímidamente la mejilla. -¿No recuerdas lo que sucedió en el hospital?-

Logan lo pensó un momento y negó con la cabeza. –No Kendall, ciertamente no recuerdo nada en el hospital.- Eso era mentira.

-Ohh.- El rubio dijo con tristeza. –Pensé que serías capaz de recordar…- Kendall vio la confusión en los ojos marrones de Logan. –No, no es nada. Olvida que te pregunté.- Luego se acostó en su cama.

Logan se sintió mal consigo mismo, vio la tristeza impregnada por el bello color de jade de los ojos de Kendall. –La verdad, recuerdo algo.-

Kendall se sentó rápidamente en su cama. -¿En serio? ¿Qué recuerdas?- Le preguntó con esperanza en su voz.

Logan se pasó una mano por su cabello, como si eso le ayudase a encontrar las palabras adecuadas de lo que diría. –No puedo recordar todo lo que sucedió en el hospital.- Suspiró. –Pero jamás olvidaría que dije que te amo… Eso es algo que simplemente no se puede olvidar.-

-¿Recuerdas ese momento?- Kendall preguntó con emoción, Logan asintió. –Pero, ¿es cierto que me amas? No quiero creerlo completamente hasta que tú mismo me lo digas completamente seguro y con todos tus recuerdos en la cabeza.-

Logan se entristeció. -¿Crees que estaría jugando con algo similar?- El rubio se sintió como un tonto. –Nunca diría que te amo y no estar hablando en serio, ni siquiera como un chiste.-

-Logan, lo siento. No quería hacerme una ilusión.- Kendall se levantó de su cama y se sentó al lado del genio. –Perdóname.-

Logan se abrazó a Kendall y colocó su rostro sobre su pecho. –Te perdono Kendall.- Alzó su rostro y picoteó los labios del rubio. –No vuelvas a dudar de mis sentimientos, aunque no pueda recordarlo todo.-

Kendall apretujó el cuerpo de Logan al suyo. –Te prometo que no volveré a dudarlo.- Besó su cabello.-Te amo Logan.-

-Te amo Kendall.- El pequeño dijo ahogadamente ya que lo dijo contra el pecho del rubio.

Y se quedaron abrazados, prometiéndose mentalmente que jamás olvidarían este momento aún cuando tuviesen un problema médico como el que sufrió el genio. Se prometieron siempre recordar este momento, aunque incluso hayan olvidado todos los factores que los llevaron a compartir un momento similar. Porque ciertamente, ¿quién podría olvidar a la persona que más amas? Eso es algo que Kendall y Logan siempre estarían dispuestos a recordar, sin importar qué tan poco o mucho tiempo les llevase admitir sus sentimientos.


A/N: ¿Qué les pareció? *-*

-Fernando