Shadow's Wanderer
Naruto © Masashi Kishimoto
Fanfic by Raihué
Hacía demasiado frío, a pesar de que la tormenta se había terminado durante las primeras horas de la mañana, las nubes que cubrían el cielo aún eran oscuras y el viento se ingeniaba para colarse en cada rendija. Se llevó una mano a la frente y apoyó la cabeza con resignación, lo que había comenzado como una simple reunión rutinaria desembocó rápidamente en discusiones violentas entre un puñado de insubordinados. Le estaban fastidiando la mañana.
— Creo que ya es hora de dar por terminado el asunto, Naruto.
Cuando escuchó la voz de su consejero levantó la vista hasta encontrarlo recostado contra la pared junto a la puerta, tenía cara de estar tan jodido como él en esos instantes. Asintió enérgicamente; su tamaño no pasó desapercibido ante los demás cuando se puso en pie tras su escritorio. El hokage no necesitaba su título para imponer orden, bastaba tan sólo con cambiar su habitual sonrisa por un gesto adusto —como el que llevaba en ese preciso instante— y todos entendían de inmediato.
— ¿Intentan estropear mis últimos días de soltería? — bromeó, ya que había conseguido que de pronto todos callaran y permanecieran inmóviles —.
— ¡Hokage-Sama! — un anciano habló con cuidadosas palabras —, debe ser usted quien elija, de lo contrario nunca podremos llegar a un acuerdo. Espero que tenga en cuenta mi propuesta… — al decir esto la discusión se encendió nuevamente—.
— Cielos… —Naruto levantó un puño y golpeó fuertemente el escritorio— dejen ya esta tontería. No es mi decisión, lo dije y lo repito. De todas maneras, todavía no sabemos si ella pasará los exámenes…
Bien, eso era un absurdo (se dijo) estaba más que seguro de que su compañera atravesaría las pruebas con facilidad pero —aun así— habría que esperar hasta el día siguiente a que se realizaran los exámenes y quizá un poco más; la votación podría tomar un par de semanas..
— Sólo quiero asegurarme de que mis palabras sean escuchadas, Hokage-Sama, para que, tan pronto como la señorita Haruno sea ascendida a jounin, se una a mi escuadrón.
Tuvo que contener la risa por cuestiones de etiqueta, aquel hombre que alzaba la voz sobre los demás era un señor feudal que esperaba ser capaz de convencer a Sakura Haruno de abandonar la aldea para unirse a su séquito privado como la ninja a cargo. En pocas palabras, sólo la quería como niñera de su trasero privilegiado. Las demás ofertas no distaban mucho de ésa en realidad, aunque podía señalar algunas buenas que podrían llegar a interesarle a Sakura. De igual manera no lo consideraba una amenaza, ya que él también tenía algo que ofrecer.
Tsunade había abandonado su cargo en el hospital para salir a investigar cuestiones médicas, y él estaba seguro de que nada conseguiría tentar más a su amiga que la posibilidad de ocupar los zapatos de su respetada maestra.
— Escriban sus ideas, yo mismo se las entregaré a ella cuando oficialmente sea promovida a jounin. No hay nada más que discutir.
— Ya oyeron, despejen el lugar.
Shikamaru tomó una pila de informes y los transportó hasta el amplio escritorio del Hokage mientras el barullo de los hombres se alejaba hasta perderse; tenía cara de cansancio y señalaba los papeles con un dedo acusador.
— Firma todas las malditas hojas, no sólo la primera.
— Vaya, ¿son todos los de ayer?
Aunque no recibió respuesta, supuso que sí. Su compañero no traería esa cara si no fuese así.
— ¿Crees que se irá?
— ¿Eh?
— Sakura —aclaró—, ¿Piensas que se irá a trabajar a otra aldea?
Rió satisfecho cuando terminó de garabatear rápidamente su autógrafo en las hojas faltantes.
— No, no lo creo. Sakura tiene mucho aquí, y tengo planeado darle todavía más —guiñó un ojo divertido—.
— ¿Te refieres al puesto en la dirección del hospital o a Sasuke Uchiha? —dijo mientras iba hacia la pequeña oficina contigua que funcionaba de armario para guardar los papeles—.
— Ambos.
Asintió feliz.
— Será mejor que des tu mejor oferta, Temari ha escuchado rumores en Suna —a decir verdad, le sorprendió que ella regresara con chismes de su tierra natal—… el Raikage ha estado reuniéndose con las demás aldeas para negociar alguna especie de proyecto médico compartido, y dicen que tiene la mirada puesta en Sakura.
Naruto apretó los dientes sin responder nada. Creía que esos rumores eran ideas locas que traía Konohamaru de sus misiones para fastidiarlo de cuando en cuando, pero escucharlo de alguien más lo ponía tenso. Ya sabía de qué iba la cosa, y —aunque no era su decisión— no estaba de acuerdo. La relación entre Sakura y Sasuke avanzaba por fin, muy lentamente, y cualquier desequilibrio podría mandarlos de regreso al principio. No quería ver a su amiga lastimada nuevamente, pero ya había interferido demasiado…
— Oye, ¿Las invitaciones a mi boda ya han sido enviadas?
— ¡¿Eh?! — escuchó a lo lejos a Shikamaru murmurar fastidiado— ¡No! —gritó—.
— ¡Bien! Consigue que el encargado organizar el evento venga a verme lo más rápido posible… —su rostro tenso se relajó con una sonrisa brillante—. Sólo una vez más.
.
.
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Cuando ella abrió la puerta no hizo más que dejarlo perplejo. Eran casi las diez de la mañana, sin embargo la chica tenía el cabello revuelto y los ojos cansados; recién se despertaba. Levantó su brazo y confirmó de nuevo el reloj, cuando vio la hora le mandó una mirada llena de confusión a la cual ella contestó con un despreocupado encogimiento de hombros.
— No dormí muy bien.
— Parece todo lo contrario.
— ¡Oye! Fue una noche difícil, lo sabes.
Él esbozó una sonrisa lacónica tras su máscara. Difícil o no, al parecer todo había terminado bien para esos dos.
— Supuse que me encontrarías en el campo de entrenamiento a la hora de siempre.
— ¡Maldición! — recordó de golpe que había aceptado entrenar una última vez antes de los exámenes—, lo lamento.
Se hizo a un lado para dejarlo entrar, después de todo, el clima estaba demasiado fresco y su ropa seguía húmeda de la noche anterior. A pesar de que le había asegurado a Sasuke que no se enfermaría esta vez —y aunque lo negaría ante la propia muerte si fuera necesario— estaba comenzando a sentir un dolor extenderse sobre todos sus huesos.
— Me tomará sólo unos minutos —advirtió justo antes de desaparecer por el pasillo que conducía a su habitación—, ¡Sasuke está en la cocina, puedes tomar café! ¡Y hacer panecillos!
La voz de ella era cantarina y llenaba cada rincón de la casa. Aceptando la invitación entró en la cocina, donde el heredero de los Uchiha permanecía sentado en silencio con postura relajada; Kakashi no pudo evitar sorprenderse cuando —al notarlo— levantó una mano a modo de saludo. Ya no se agazapaba como un animal salvaje, bien, eso era bueno. Pero de todas formas el verlo tan confiado le respondía muchas preguntas (incluso algunas que habían saltado en su cabeza al notar el sofá mojado y la colcha desordenada sobre él).
Sin comenzar conversación puso manos a la obra. Los panes eran rápidos y fáciles de hacer —especialmente porque conocía la ubicación de todos los ingredientes—. Sintió la penetrante mirada del chico seguirlo en cada movimiento.
— Buenos días a tí también… —susurró al escuchar los maullidos del gato que se restregaba sobre su tobillo—.
Luego de unos segundos de saludar al antiguo conocido, Noir se alejó con paso vago y meneó graciosamente su trasero antes de saltar sobre las rodillas de Sasuke; fingiendo ignorarlo, él sólo posó su mano de manera desinteresada sobre el lomo del felino mientras le permitía quedarse allí holgazaneando.
Media hora más tarde ambos escucharon los pasos apresurados y las risas absurdas de la chica justo antes de que entrara en la habitación. Tenía el cabello mojado pero las ropas limpias y secas; llevaba un abrigo rojo con capucha y un pantalón claro largo hasta los tobillos. Las pequeñas sandalias le conferían un poco más de altura, aun así, frente a ellos era considerablemente pequeña.
— ¡Huele delicioso!
— Ya casi están listos —advirtió cuando Sakura se acuclilló frente al horno para observar los preciados panes que tanto había extrañado—, ¿planeas ir a entrenar con esa ropa?
En respuesta sólo la vio fruncir el ceño y los labios en un gesto casi ofendido.
— Te ves preciosa —aclaró, guiñandole un ojo y poniendo tenso por primera vez a Sasuke desde que había entrado—, pero no creo que puedas moverte muy libremente por el bosque con tanta ropa.
Ella rió quedamente, aunque hubiese sido un gesto pequeño sabía que su sensei estaba haciendo un esfuerzo por retomar la antigua amistad y, al mismo tiempo, otro más para no confundir demasiado las cosas.
— Mmh, lo sé —asintió—. Pero pasé mucho frío ayer, así que no pude resistir la tentación de abrigarme más.
Ambos hombres recordaron la noche anterior, memorias muy diferentes pero en ambas aparecía una Sakura mojada de pies a cabeza por andar desolada bajo la lluvia por horas. Por unos segundos el clima fue tenso, pero ella se echó a reír en cuanto vio sus expresiones preocupadas.
— Se están quemando.
Levantándose y dándole espacio, vio como Kakashi sacaba los panes y los colocaba apresuradamente sobre un plato de vidrio; aún les salía humo cuando ella tomó el primero y le dio un mordisco.
— Pruébalos —dijo, sentándose junto a Sasuke mientras Kakashi se sentaba frente a ella—.
Sus ojos verdes brillaban con verdadera admiración, él ya había escuchado hablar de esos malditos panecillos pero no pudo hacer otra cosa más que agarrar el que la chica le ofrecía y dar un bocado para complacerla. Odió la sonrisa que eso le provocó a su antiguo mentor, pero al mismo tiempo agradeció que con sólo eso pudiera verla agrandar su felicidad; estaba realmente de buen humor ese día.
Terminaron el desayuno cuando ya era casi hora del almuerzo. Sakura había tomado varias tazas de café, no sólo para despertarse sino también para intentar ahuyentar todo el frío que había acumulado su cuerpo la noche anterior.
— Ya es hora de irnos.
Kakashi habló despacio, casi como si le costara dar por terminado el alegre cotorreo de su ex-alumna; ella les había relatado miles de cosas, la mayoría de ellas sin sentido, y hasta juraría que había visto a Sasuke esbozar una leve sonrisa con los insensatos de la chica.
— Espera unos minutos.
Salió disparada hacia su habitación mientras los dos hombres la seguían hasta la sala, uno con un gato en brazos que dejó sobre el sillón. Noir amasó con sus patas el cómodo cojín y poco después se echó a dormir sobre él. Sasuke tomó la bufanda que había dejado sobre el sillón individual y le dio dos vueltas alrededor de su cuello de manera despreocupada mientras Kakashi lo miraba atentamente.
— ¿Planeas acompañarnos?
— Hn.
Kakashi suspiró derrotado. Aunque intentara mostrarse relajado y lleno de confianza, a final de cuentas, estaba agazapado por dentro esperando el momento para saltar e interponerse entre Sakura y él.
— ¿Incluso si prometo no hacer nada indecente con ella?
A modo de respuesta recibió una mirada reprobadora y un gesto muy duro. Se alegró de poder atacar el humor de su ex pupilo con tanta facilidad; aunque tuviera que mantener los pensamientos encaminados, no por complacer a ese mocoso arrogante e idiota sino para evitar confundir y lastimar sus propios sentimientos y los de Sakura, le parecía realmente irresistible ver su cara indignada una y otra vez.
— Se ve muy bonita hoy.
Sasuke apretó los dientes y se peinó el cabello con los dedos de manera impaciente.
— Ha crecido muy rápido, y muy bien —añadió para intensificar el reproche en la mirada del Uchiha—, y pensar que mañana ya no será más mi alumna. ¡Seremos colegas!
— Vete al infierno —gruñó—.
— Oh, iré —le guiñó un ojo cuando escuchó que Sakura se aproximaba—… sólo si mis pensamientos son escuchados.
Cuando Sakura regresó el clima estaba lejos de ser lo que ella había dejado, ambos hombres parecían estar debatiéndose la posibilidad de lanzarse sobre el otro y molerlo a golpes. Por lo que veía, Sasuke ya había perdido los estribos. Su cuerpo estaba tenso y tenía ambas manos apoyadas en su cadera con gesto enfadado. No quiso preguntar, sabía que ninguno le confesaría nada.
— Sasuke-Kun, ¿Vienes con nosotros?
Él no dijo nada, sólo asintió y caminó junto a ella que se había cambiado la ropa para ponerse un pequeño short gris y una camiseta negra de mangas largas. Kakashi también los siguió en silencio.
Cuando llegaron a la zona de entrenamientos Sakura no pudo evitar estremecerse, había pocos árboles y mucho viento; dio pequeños saltos sobre donde estaba parada para intentar entrar en calor más rápidamente.
— ¿Te encuentras bien?
El susurro de sasuke la tomó por sorpresa, él la miraba con ojos demasiado profundos y no pudo evitar sonrojarse levemente.
— De maravilla —susurró también—.
Sin esfuerzo podía recordar el ir y venir del fuerte pecho que la había acunado la noche anterior, y su delicioso aroma masculino. Estaba bien. Muy bien, mucho más de lo que nunca había estado desde que él se había marchado de la aldea. Por primera vez en mucho tiempo estaba rebosando felicidad desde lo más profundo de su corazón.
— Ten.
Le colgó la bufanda sobre la cabeza mientras Kakashi se acercaba hacia ellos buscando algo en su bolsillo; Sakura sonrió ante el gesto y se abrigó el cuello.
— ¿Qué les parece si honramos los viejos tiempos?
Entre sus dedos pendían dos campanillas que Sakura y Sasuke reconocieron de inmediato. Ella rió, asintiendo de manera entusiasmada, mientras él sólo negaba con la cabeza sin quitar una sonrisa altanera de su rostro.
— ¿No creerás que eso todavía servirá para entretenernos?
— ¡Será divertido, Sasuke-Kun!
Lo sería, sí que lo sería. Kakashi desapareció frente a ellos en un instante, pero unos ojos carmesí lo ubicaron rápidamente; "se está alejando" avisó al instante mientras la tomaba de la muñeca y la guiaba rápidamente tras él.
En lo más profundo del bosque fue imposible localizarlo, pero estaba seguro de que había conseguido poner suficiente distancia entre ellos como para que no pudiera hallarlo incluso activando la especialidad de sus ojos. Soltó el brazo de Sakura cuando se dio cuenta de que la había mantenido sujeta desde el principio, ni siquiera lo había notado, ella le dio una sonrisa y giró sobre sí misma para analizar su ubicación.
— Seguramente nos separará como hizo cuando éramos niños, para poder tomarnos por sorpresa.
— No lo dejaré.
Su voz sonó competitiva, a ella le gustó verlo tan encendido.
— Pero si no nos dispersamos no lo encontraremos nunca.
Él frunció el ceño.
— Déjalo que se acerque, lo veré con mi sharingan y retomaremos la ventaja.
La vio poner las manos en su cadera y hacer un mohín.
— ¡Eso no tiene nada de divertido, Sasuke-Kun! Nos pasaremos el día esperando.
— Se trata de ganar, no de divertirse —le recordó serio—.
— ¡No! —ella rió dulcemente—, es al revés. ¡Sasuke-Kun!
La miró por largo rato sin decirle nada. Si volvía a escucharla reír, o decir despreocupada y melodiosamente su nombre, la besaría allí mismo. Había estado especialmente encantadora esa mañana, y ver sus pequeños labios fruncidos en muecas graciosas no le ayudaba en nada; estaba desconcentrándolo y quería ganar. No perdería frente a Kakashi.
— Sakura.
Ella paró su parloteo cuando él dijo su nombre de esa manera —tan familiar— que usaba siempre, convirtiendo una única palabra en un sonido de lo más agradable; lento y sedoso.
Llevó una mano hasta el rostro de ella y acarició su mejilla. Estaba helada, pero pronto la sangre se acumuló allí y recobró la calidez y el color. Llevó los labios a la punta de su pequeña nariz y la besó con ternura, debatiéndose entre la posibilidad de rendirse allí o mantener —con una dificultad casi dolorosa— la concentración en el campo de entrenamiento.
Las hermosas esmeraldas que lo miraban expectantes no ayudaban demasiado a recobrar la compostura. Los recuerdos de la noche anterior se despertaban ante la cercanía, obligándolo a recordar lo bien que se acomodaba el cuerpo de Sakura junto al suyo y la tibia respiración que ella dejaba escapar sobre su hombro cuando dormía.
— Se está acercando.
Giró su vista hacia el lugar donde había escuchado ruidos lejanos, usando el sharingan pudo descubrir una figura muy lejana y borrosa. Quitó la mano de la mejilla de ella con reticencia y le dio la espalda.
— Vamos.
En otro momento el simple hecho de no besarla habría provocado ira y desconfianza, pero en esta ocasión Sakura tuvo que admitir que había visto resignación en sus ojos cuando se vio obligado a dejarla. Las cosas habían cambiado. Lo siguió encantada.
Luego de unas horas tuvo que aceptar que, a pesar de lo que hubiese llegado a pensar en un principio —cuando notó la creciente tensión entre ambos hombres—, la competición entre ellos no se tornó tan peligrosa como había temido que sería. ¡Hasta juraría que esos dos se habían divertido tanto como en los viejos tiempos, cuando uno le enseñaba al otro!
— ¡Oye, pequeña traidora! —gritó falsamente furioso, obligándola a dar un respingo, cuando ella atrapó un cascabel—.
Había aprovechado una de las constantes distracciones que generaba Sasuke, y a cambio se había ganado una campanilla y un coscorrón. No fueron más que unos pocos segundos los que le bastaron al Uchiha para acercarse, tomar el otro cascabel y distraídamente interponerse entre ellos.
— Bien, bien… supongo que debo admitir que ustedes han crecido.
— Hn —una sonrisa autosuficiente adornó el rostro del Uchiha—.
— ¡Ganamos!
Cuando Sakura saltó sobre el cuello de él lo tomó desprevenido, enganchó su brazo alrededor de la cintura de ella para no dejarla caer y la apretó levemente contra su costado. No dijo nada, no hubo rechazo.
— Bien —carraspeó Kakashi—, ¿Puedo declararte oficialmente apta para aprobar esos exámenes?
— ¿Oficialmente? Mhhh… —asintió suavemente con la cabeza, dejando escapar una sonrisa— por supuesto que sí.
— Entonces creo que te veré mañana…
— ¿Por qué no almorzamos juntos? Podemos ir por ramen…
Él miró por medio segundo a Sasuke y luego esbozó una sonrisa cansada antes de negar con la cabeza. Ya había tenido suficiente con ver las crecientes muestras de afecto que le propinaba Sakura al mocoso, y ser testigo de que éste no rechazaba ninguna de ellas. Sintió la felicidad de su alumna casi como propia, pero no podía quedarse allí… se sentía un extraño frente a un par de críos que conocía desde siempre.
— Cuida a nuestra campeona —exclamó hacia Sasuke, levantando una mano a modo de saludo—, nos veremos mañana.
Al desaparecer quedó una ligera neblina y un corto silencio. Él volvió su atención a ella, tenía el cabello desordenado, la ropa polvorienta y algunas marcas sobre su mejilla. Acarició un cardenal que desentonaba con la pálida cremosidad de su cuello y la sintió estremecerse, mimó otra vez sobre la zona golpeada y ella dejó escapar un suspiro; le gustaba consentirla. Sakura se veía bien cuando se entregaba a pequeños placeres, la volvían casi una imagen de ensueño, tenía los ojos entrecerrados y los labios ligeramente abiertos; su gesto era adorable.
— No dejes que nadie te lastime mañana.
Aunque su voz sonara exigente y dura, no dejaba de ser más que una súplica preocupada. No quería verla allí rodeada de un montón de ninjas intentando demostrar que podían alcanzarla y hacerle daño; él sabía que no, pero eso no ayudaba en mucho.
— No lo harán. ¿Cómo podrían? Le pateé el trasero a un Uchiha y un jounin legendario… ¡No conseguirán ni acercarse! —canturreó gustosa—.
Sasuke frunció el ceño y miró el piso unos momentos, con gesto confundido.
— ¿Cuándo dices que sucedió eso? —preguntó alzando una ceja y dejándole ver media sonrisa—.
Rió nerviosa.
— En nuestros anteriores entrenamientos.
— Hn. Escapar de mí no cuenta como una victoria Sakura… mucho menos como "patearme el trasero".
La carcajada que vibró entre los árboles lo llenó de paz.
— ¡Usar tu sharingan es hacer trampa! ¡Y sí, lo es… Sasuke-Kun! Escapé del gran Uchiha Sasuke — se burló con gestos exagerados—, quien con todas sus alabadas habilidades no pudo seguirme el rastro en un simple entren…
Algunas aves alzaron vuelo espantadas cuando ella lanzó un grito sorprendido, había aprovechado su exceso de autoestima para atraparla y en ese mismo instante la tenía en sus brazos.
— ¡Sasuke-Kun! ¡Esto no cuenta! —estalló en diversión cuando él comenzó a explotar su punto débil—.
Sakura tenía cosquillas. Ella tenía muchas cosquillas.
— Sabes que eso… —lo acusó con el dedo, fingiendo un gesto serio cuando paró— es información clasificada, ¿no?
— Imagínate si se enteran tus oponentes… —amenazó divertido—.
Negó con la cabeza, dejando que algunos mechones de cabello le cayeran sobre el rostro, felizmente confiada.
— ¡Tú nunca harías eso! —desafió con ternura—.
La realidad era que ella tenía razón. No sólo porque las relaciones de Sasuke comenzaban en Sakura y terminaban en Naruto, lo que dificultaba mucho la posibilidad de acercarse a un ninja extraño a contarle cosas sobre la chica, sino que por nada en el mundo permitiría que alguien más la viese reír de esa manera tan genuina y despreocupada. No quería que otro hombre la tocara, aunque sólo fueran sus sensibles costillas, ni podía imaginársela permitiéndole ese gesto a otra persona. Se alarmó al darse cuenta de cuánto le afectaba ese sólo pensamiento; la consideraba suya, ya ni siquiera tenía sentido negárselo a sí mismo.
— Ven.
Tomó su rostro y besó suavemente sus labios. Sakura apenas estaba recuperando el aliento ante la situación anterior, él la sorprendió en un momento muy débil… nunca lo hubiese imaginado, y sin embargo lo recibió con calidez y cariño. A diferencia de la noche anterior, el beso era suave y conciliador.
— Sasuke-Kun… —susurró complacida cuando luego de unos minutos él se apartó de su boca—.
— Alguien viene —avisó, acariciándole la mejilla antes de dar unos pasos hacia atrás—.
— ¿Quién eres?
La autoritaria voz de Sasuke obligó al joven ninja a dar un respingo y salir de entre los arbustos. A Sakura le resultó familiar ese rostro regordete de ojos afilados.
— Disculpe —hizo una reverencia nerviosa ante los dos jóvenes que lo miraban expectantes—, sólo he venido a entregar esto.
¡Y entonces Sakura recordó! Era el encargado de la boda de Naruto, un chico casi tan tímido como la misma Hinata… las pocas veces que había coincidido con ambos —para ayudar en los detalles— había llegado casi a exasperarse.
— ¿Acaso no podías dejarlo en la casa?
— Sasuke-Kun, no seas tan duro. ¿Tan pronto? Pensé que las invitaciones serían repartidas la próxima semana.
— Ehh… Sakura-San… me lo ha pedido especialmente el Hokage.
Parecía estar dispuesto a entregar el sobre y salir volando de allí como alma que la persigue el diablo. Ambos fruncieron el ceño extrañados y Sasuke tomó el papel.
— ¿Sólo una? —Sakura hizo un mohín—, Naruto debe creer que vas a viajar… y quiere atraparte con su invitación lo antes posible.
— E-eso es todo —no esperó respuesta, antes de que Sakura pudiera agradecerle ya se había alejado—.
Intentó husmear lo que decía la tarjeta, después de todo, ella no había participado en el diseño de las invitaciones y le resultaba muy intrigante saber qué había elegido Hinata. Se mordió el labio ansiosa cuando notó que Sasuke sostenía demasiado alto el papel cuando leía… esperaba que, bajo ninguna razón, le hubiese permitido escoger a Naruto. Él podía poner algo como "¡casamiento y ramen gratis, 'ttebayo!" y su chica, para verlo feliz, lo aceptaría.
— Oh, no, no, no. —la cara confundida, y luego seria, de Sasuke no ayudó a apagar su imaginación— ¿qué ha puesto ese idiota?
— Nos está invitando a su matrimonio.
— Eso ya lo sé. ¡Sasuke-Kun, déjame ver! Lo mataré si hace pasar vergüenza a la pobre Hinata…
Consiguió quitarle la carta con un manotazo ligero, él estaba distraído para cuando eso pasó, apoyó una mano en el hombro de ella mientras la veía leer.
"Agradeceríamos su presencia, Sr. y Sra. Uchiha."
La última línea se destacaba demasiado, casi le ardían los ojos cada vez que pasaba de nuevo la mirada sobre esa oración. ¿Se refería a ella? Sintió un abismo apoderarse de su estómago. Levantó la vista preocupada y miró a Sasuke, él alejó la atención del papel y la posó en las pupilas dilatadas de ella; levantó la mano de su hombro hasta su cabello y lo acarició gentilmente con gesto cansado.
— Está claro que se refiere a tí.
¿Qué demonios estaba pensando Naruto? Se suponía que estaba de su lado, incluso así, con jugarretas como esa sólo conseguía implantar dudas en la cabeza de la chica. Estaba seguro que por unos instantes ella había entrado en pánico creyendo que —en algún rincón de su camino recorrido— él estaba escondiendo una esposa.
Odiaba la simple idea. Nunca había pensado en el matrimonio, incluso durante los largos viajes despertando solo, esa posibilidad se había mantenido enterrada siempre. Hasta ahora… releyó las pocas palabras que se destacaban, la carta seguía en manos de Sakura, y fue testigo del intenso rubor que la dominaba antes de apretar la invitación contra su pecho. Maldijo internamente. Ella se veía preciosa, y sabía exactamente en qué estaba pensando; él se lo imaginaba también. La Sra. Uchiha… sonaba muy bien.
Nota: Disculpen las demoras, voy a intentar actualizar mis fanfictions más seguido pero como se terminaron las vacaciones se me vuelve un poquito más complicado.
Los demás comentarios los respondí por privado.
(UH25): Me hace muy feliz que te guste. En realidad no pasó nada grave, solamente me enredé un poco con las tramas y no supe como continuar. Sumado a eso otras obligaciones... bueno, se me pasó el tiempo. ¡Gracias por apoyarme y esperar la continuación! ¡Abrazos!
(Mariely Uchiha): ¡Gracias! Me alegra muchísimo que te guste. :)
(Fer): ¡No, nada de soponcios! Sino después el médico no te va a dejar leer los siguientes capítulos ;) Perdón por la demora, y me alegro mucho de que te guste... la verdad no hubo mucho KakaSaku pero al menos apareció en el capítulo ¿Eso cuenta, no? Otro abrazo para vos.
(Adry): ¡Me alegra mucho que disfrutes la historia! Espero que este capítulo no se te haga tan corto... Sí, tengo más historias. Algunos oneshots y drabbles, además de otro long-fic que empecé hace poco... no te puedo poner los links pero si hacés clic en mi nombre te va a llevar a mi perfil y ahí podés leer mis otros fanfics. ¡Abrazos!
(Guadalupe): La voy a terminar, no te preocupes. Me alegra muchísimo que te guste. :)
(MariaNoel): ¡Abrazos desde Argentina! Voy a tratar de no tardar tanto en actualizar, gracias por tu apoyo. :)
(Aylen): Gracias :) Voy a intentar actualizar más seguido.
(Xignmi): ¡No me había ido! ;) Pero gracias a vos por leer, me alegra mucho que te guste.
(Erika): agregué la escena de Ino (y luego la de Kiba) porque quiero acomodar un poco los sucesos a la historia original —lo gracioso es que yo había emparejado a Ino con Sai desde el principio (y como siempre los ponía juntos) decidí separarlos esta vez y poco después Kishimoto me salió oficializando el InoSai—. Son menos páginas esta vez, pero espero que te guste. Gracias por tu apoyo :)
(Guest): Yo creo que sí tiene bases, porque desde que estuvieron juntos en el equipo siete él siempre fue muy protector con ella —y si bien no era muy expresivo— se demostró más de una vez cuánto le importaba Sakura. ¿Quién no se enamoraría de él? Casi les arranca los brazos a unos ninjas por haberla lastimado... ¡Me alegra que te guste el fanfic! Besos. :)
(Abril): Perdón, vos esperabas que no hubiera que esperar tanto y yo tardé un montón... pero espero que te guste este capítulo. No hay sufrimiento (hey, recién me doy cuenta de eso) a diferencia de los anteriores que eran puro llanto. :)
(Caami): ¡Me alegra que te guste! ¡Abrazos!
(Mariaphogirl): ¡Qué bueno que te guste! ¡Besos! :)
Gracias por leer;
tu opinión me haría muy feliz.
