Autor: SoulMalady.

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para Gabriela Cruz, jessyriddle, meyamoadriytu, AlmaRosaNS, Lily Dangerous Black, sacha guerra, mariana, NightmareRebel, Nozomi Black, Hime-Sora, Lunatica Dark, Ring. Black, Violet Stwy, Cami, Darren's Loveeer, AlexLopezGua, Meli, Yuu Scarlet, Kuroneko1490 y a todos los que se toman el tiempo para leer.

N/A: Un capítulo corto, pero estoy pensando en empezar a desencadenar las cosas después de esto. Pronto, mis pacientes lectores. Pronto. Además, sus comentarios... Oh, podría besarlos. Todos son tan increíblemente dulces y me hacen sentir muy querida :D De hecho, ¡todo lo relacionado con esta historia me hace sentir muy querida!

888

Capítulo X.

Harry no podría decir que estaba demasiado sorprendido cuando, después de la escuela al día siguiente, encontró a Draco arrastrando los zapatos sobre las baldosas fuera de la puerta del salón de clases. Scorpius se sobresaltó, maravillado ante la visión inesperada. "Padre", chilló con asombro. "¿Qué estás haciendo aquí?".

Draco acarició distraídamente la cabeza de Scorpius. "Necesito hablar con el señor Potter por un momento, ¿de acuerdo? ¿Está bien si juegas afuera?", le preguntó.

"Es-está bien. Sí", tartamudeó Scorpius, pero no antes de parpadear con preocupados ojos entre su maestro y su padre. La última vez que aquellos dos habían hablado en un salón de clases, su padre se marchó molesto y el señor Potter había sido muy grosero. Y todo eso fue por culpa de un simple malentendido. Él ni siquiera había querido ver a su primo... Tenía la sensación de que iban a hablar sobre él y esperaba que no terminara tan mal como la última vez. La expresión de su padre se veía mala, sin embargo. "Um... Está bien", murmuró otra vez antes de salir corriendo, todo el tiempo tratando de recordar si había dicho algo que justificara dicha reunión.

Harry le hizo un silencioso gesto a Gabrielle para que saliera. Ella también pareció sorprendida, pero no preguntó nada. Asintió rígidamente hacia Draco antes de salir del salón de clases, dejando a los hombres solos.

"Sólo... imaginé que tenía que venir a confesar", comenzó Draco. Aclaró su garganta. "Obviamente no es una coincidencia que Scorpius esté en tu clase".

"Mhm", Harry asintió. Lo había adivinado hace tiempo. Obviamente era un pensamiento Slytherin por supuesto, hacer amistad con un hombre poderoso para conseguir avanzar en la vida. Draco lo había hecho antes con el Ejército Oscuro. Harry estaba bien con eso también. Había hecho muchos 'amigos' en los últimos años. Había ayudado a la gente a conseguir los trabajos y las referencias adecuadas. En realidad no le importaba si los Malfoy lo usaban para ayudarse a sí mismos también. ¿Qué otra cosa se suponía que debía hacer con todos sus poderes de persuasión no utilizados?

"Nunca me di cuenta de cuánto... es decir, hasta ayer, yo... yo no creí que eso importara", continuó Draco.

Harry lo miró fijamente durante un instante. "Espera... ¿Esto no fue tu idea?", le preguntó incrédulamente. Por un momento, había pensado que había sido el plan de Draco para poner a Scorpius en un buen registro.

"Realmente no sabía que eras un profesor", Draco se encogió de hombros. "Astoria inscribió a Scorpius aquí. Yo preferiría tenerlo aprendiendo en casa y... pero ella tiene menos sentimentalismo que yo, supongo, así que fue fácil para ella ver el panorama completo".

Harry estaba empezando a comprender ahora. "¿Y cuál es el panorama completo?".

Draco deslizó sus manos en sus bolsillos, en primer lugar para agarrar inconscientemente su varita y en segundo lugar para detenerse a sí mismo de perder sus nervios. No era tan a menudo que dejara caer su guardia y que su vulnerabilidad ascendiera así. "Si... algo llegara a suceder... tú cuidarías de Scorpius por mí, ¿no es así?", le preguntó finalmente. Se sorprendió de que su voz nunca vacilara y que su mirada nunca se desplazara de la de Harry. Había esperado que sus emociones se adelantaran, pero su racionalidad parecía haber tomado el control en su lugar. Estaba contento por eso. Sabía cuál sería la respuesta. Todo lo que tenía que hacer era realizar la pregunta correcta. Todo lo que había necesitado hacer era dejar de lado su orgullo por sólo un momento para hacerle a Harry Potter la pregunta correcta. Entonces sería capaz de dormir por la noche sin tener que preocuparse por el futuro.

"Por supuesto. Por supuesto, lo haría. Él es de la familia, ¿no es así?".

Y fue así de simple. Draco sacó sus manos de sus bolsillos y asintió. La próxima vez que pusiera sus manos encima de Stori, estarían aterrizando junto con un amoroso beso contra sus labios, eso era seguro. Ella siempre había sido la única sensata.

"¿Qué pasó anoche?".

Draco sacudió su cabeza ligeramente. "Simplemente lo llaman interrogatorio de rutina y qué sé yo", le dijo. "Me hacen esperar en la sala de interrogatorios durante unas horas y luego me preguntan cosas; mi paradero y todo. Proporciono coartadas y ellos las comprueban. Eso es todo".

Harry chasqueó su lengua con exasperación. Había esperado escuchar esto, pero había estado esperando contra toda esperanza no hacerlo. Los prejuicios todavía eran fuertes, sobre todo en el Ministerio. Draco era uno de los pocos mortífagos que fueron absueltos, pero eso no significaba que estuviera a salvo. "¿Con qué frecuencia?".

"No tan a menudo", le dijo Draco vagamente. "Ya he terminado de intentar luchar contra eso, en cualquier caso. Las cosas pasadas y todo. Es sólo que desperdicio mi aliento con ellos".

"Pero no ves lo equivocados que están, ¿no es así?", Harry siguió argumentando. "Quiero decir, si eso me pasara a mí, estaría furioso".

"Y eso nunca te pasará", finalizó Draco. "Así que está bien".

"No está bien", refunfuñó Harry entre dientes a pesar de que sonaba un poco infantil diciendo eso. "Y, por si sirve de algo, no voy a pensar que eres culpable hasta que vea alguna evidencia concreta, ¿de acuerdo?".

Draco sonrió. "¿Por si sirve de algo?", repitió.

"Sí".

"¿Qué estás diciendo, exactamente?".

"Soy alguien muy importante", Harry aspiró con altivez. "¿No te has dado cuenta?".

Draco sacudió su cabeza en señal de derrota mientras sonreía. "Muy bien, eres alguien muy importante", admitió. "Ahora nos tienes a ambos, a Scorpius y a mí, creyéndolo. ¿Contento?".

"Absolutamente".

Scorpius había estado balanceándose nerviosamente por muchos minutos mientras mantenía sus ojos fijos y sin pestañear en la puerta principal de su escuela. Sus manos seguían torciéndose alrededor de las frías cadenas de manera ansiosa, mientras que sus pies estaban enganchados entre sí por los tobillos, los dedos de sus pies meneándose en sus zapatos todo el tiempo. Cuando vio a su padre salir con el señor Potter en pie, casi se cayó de bruces contra el suelo en su prisa por salir del columpio. Afortunadamente se detuvo a tiempo. Agarró su mochila del suelo y corrió hacia ellos. Esperaba que no estuviera en un montón de problemas. Ellos habían estado adentro por demasiado tiempo.

Su acelerado corazón se relajó un poco cuando vio las sonrisas en sus rostros. De hecho, ni siquiera lo estaban mirando. ¡Eso era genial! Se detuvo justo al lado de la pierna de su padre y extendió su mano para agarrar la suya.

"Supongo que deberíamos irnos, ¿huh?", le preguntó Draco. Scorpius asintió. Tenía mucho que preguntar a su padre, después de todo. Draco miró hacia Harry de nuevo para decirle adiós. Scorpius le imitó y luego los Malfoy estaban en camino a su casa.

"¿Hablaste de mí?", Scorpius quiso saber tan pronto como estuvieron fuera del alcance del oído de Harry.

"¿De qué más?", le respondió Draco.

"¿Cosas agradables?".

"Definitivamente no".

Scorpius bufó.

888

"¿Padre?".

Draco levantó la vista de su trabajo para encontrar a Scorpius de pie junto a la entrada del estudio, con los brazos envueltos alrededor de un cuaderno contra su pecho y una expresión muy vacilante. "¿Sí?", le respondió Draco mientras ponía a un lado su pluma.

"Para la escuela", comenzó Scorpius, "Necesito recoger diferentes hojas".

"¿Hojas?".

"Estamos utilizando las hojas en la clase de arte".

Draco asintió lentamente, sin entender del todo.

"¿Po-podemos ir al parque a buscar hojas?".

Draco se quedó desconcertado. Scorpius nunca le pedía que le ayudara con los proyectos. De hecho, el niño siempre se dirigía a su niñera para eso. "¿No puede llevarte Patty?", le preguntó.

Scorpius asintió rápidamente. "Está bien", murmuró antes de darse la vuelta y salir corriendo de la oficina.

Draco rodó sus ojos. Su hijo realmente necesitaba aprender a ocultar sus pensamientos. Estos estaban casi siempre escritos sobre su rostro tan claros como el día.

Scorpius estaba enfurruñado en su dormitorio cuando Draco caminó dentro. Ni siquiera levantó la vista cuando escuchó pasos. Pretendió estar ocupado con sus libros. Draco se sentó en el suelo junto a la silla de su hijo y lo vio fingir por un tiempo más largo. Scorpius mantuvo el acto por unos minutos, pero no era mucho lo que podía hacer con los libros que ya estaban apilados prolijamente. Así que se recostó en su silla y bajó la vista hacia sus manos.

"¿Te sientes mal?", Draco quiso saber.

"¿Sobre qué?".

"No quise decirlo de esa manera, Scorp. Es sólo que... nunca antes me habías invitado al parque, eso es todo". Draco dio unas palmaditas en la espalda de Scorpius. "Si quieres, puedo escatimar de una hora en estos momentos. ¿Hmm? ¿Nos vamos?".

"No", murmuró Scorpius. "Voy a ir con Nana mañana". Se levantó de su silla y esquivó a Draco para poder salir de la habitación. Draco suspiró en derrota. Mientras que su hijo necesitaba controlar sus emociones, Draco necesitaba aprender a decir que sí de vez en cuando.

Scorpius raramente le pedía cosas. Draco a menudo se aseguraba de que el niño no necesitara pedirlas. Pero cuando se trataba de pasar tiempo con su hijo, lo único que sabía hacer era verlo dibujar y leer con él. Jugar con un niño era simplemente un concepto tan extraño. Draco no sabía cómo se hacía. Con Patricia disponible casi todos los días para las necesidades de Scorpius, Draco nunca había realmente necesitado jugar con su hijo. Pero ahora su hijo se acercaba a él, esperando pasar tiempo con él, dispuesto a ser paciente con él. Necesitaba adaptarse a eso.

A la noche siguiente, Scorpius estaba arrodillado en el alfombrado piso de su dormitorio, poniendo todas las hojas que había recogido del parque por orden de tamaño. Se había asegurado de recoger las más perfectas y estaba muy orgulloso de su colección de diez diferentes hojas, todas ellas de diferentes tonalidades de verde.

Echó un vistazo a su costado cuando escuchó un suave golpe contra su puerta abierta. Su padre estaba de pie contra el marco de la puerta, sus manos apretadas frente a él. Y esas manos sostenían unas hojas pulcramente prensadas.

Los hombros de Scorpius cayeron, como si la culpa los hubiera obligado a bajar. "Papi", murmuró. Extendió una mano para invitan a Draco a que se acercara.

Draco se movió para sentarse al lado de Scorpius y entregarle las hojas que había recogido. "Las encontré cerca del trabajo. Pensé que podrían gustarte", le dijo. "¿No lo crees?".

"Te sientes mal", se dio cuenta Scorpius. Bajó la vista hacia las cinco hojas que su padre había conseguido para él. "No quiero que te sientas mal...".

"No me siento mal. Sólo quería ayudar".

Scorpius movió su brazo y lo enganchó alrededor del codo de su padre. "Eres muy servicial", declaró firmemente. Entonces se dedicó a poner el resto de las hojas en orden con las que ya había arreglado. "Gracias".

"De nada".

Scorpius a continuación sacó un gran pedazo de pergamino cercano a ellos. "Puedes ayudarme un poco más, ¿está bien?", le dijo. "Pegaremos las hojas muy bien aquí para mostrárselas a mis maestros. Vamos a hacer que se vea como un árbol".

888

Harry y Gabrielle admiraron el proyecto de Scorpius, con las cejas arqueadas e impresionadas sonrisas. "Mi padre me ayudó", el joven muchacho le anunció orgullosamente a cualquiera que estuviera escuchando. "Tiene bonita escritura. ¿Ve?", señaló hacia las palabras arremolinadas y elegantes que estaban escritas sobre la parte superior del pergamino. "Me gusta eso, es lo mejor".

"Bueno, ciertamente es muy agradable que tu padre te haya ayudado", le alabó Harry.

"Él me trajo esta, esta, esta, esta y esta", añadió Scorpius al tiempo que señalaba las cinco hojas que Draco había recogido. "Las trajo del trabajo para mí".

"Es el árbol más grande que he visto", dijo efusivamente Gabrielle. "¿Tú coloreaste el tronco del árbol y las ramas?".

"Mhm. Yo lo hice. No me salí de las líneas".

Harry estaba tan contento de sentir el entusiasmo de Scorpius. No era frecuente que el niño hablara con tan buena opinión de uno de sus propios trabajos. Él siempre estaba muy crítico en lugar de complacido. "Entonces supongo que necesitas compartir tu estrella con tu padre, ¿huh?", le preguntó.

Scorpius no había pensado en eso... "¡Oh!", exclamó mientras levantaba un dedo. "¿Puede mi padre tener su propia estrella?", le preguntó. "¿Por favor?".

Gabrielle se echó a reír mientras asentía. "Por supuesto que puede".

Así que, esa noche, cuando Draco llegó a casa del trabajo, Scorpius estaba esperándolo en las escaleras con una pequeña nota en su mano. Draco bajó la vista hacia la calcomanía roja sobre el papel por lo demás vacío. "¿Qué es esto?", le preguntó con curiosidad.

"Es tu estrella", le dijo Scorpius. "Mis maestros dijeron que hicimos un muy buen trabajo con el árbol, así que obtuve una estrella y obtuviste una estrella. ¿No es eso agradable?".

"¿Qué se supone que voy a hacer con una estrella?".

La sonrisa de Scorpius rápidamente se convirtió en un ceño fruncido. "Bueno, si no la quieres, me la quedaré", refunfuñó mientras arrebataba la nota de la mano de Draco. Su padre podía ser tan desagradecido a veces.

"Preferiría tener dinero", le dijo Draco mientras se abría camino a la cocina. "Eso es útil. ¿Qué se supone que voy a hacer con una estrella?".

Scorpius hizo una mueca a espaldas de Draco.

888

"A mi padre no le gustó la estrella. Dijo que quiere dinero".

Harry rodó de risa.

"¿Puedo quedarme con la estrella de mi padre?".

888

"¡El señor Potter me dio esto!", Scorpius le tendió un knut. "Para ti".

Draco dejó caer su cabeza, derrotado.

888

Draco y Astoria no se reunieron de nuevo hasta el espectáculo de fin de año, un par de meses más tarde. Y se aseguró de besarla en el momento en que ella entró por la puerta.

"Oh", jadeó con asombro mientras se sumergía entre los brazos de Draco sin previo aviso. Todavía estaba aturdida cuando él se enderezó hacia ella. "¿Por qué fue eso?", le preguntó una vez que recuperó su aliento perdido.

"Por ser la mujer más brillante del mundo", le anunció Draco sin vergüenza.

Scorpius arrugó su nariz ante sus padres. Podían ser tan tontos a veces. "Madre, entra", refunfuñó mientras tomaba la mano de Astoria y tiraba de ella hacia la sala de estar en donde había colocado todos sus trabajos escolares.

Esa noche, Draco se quedó junto a la puerta del cuarto de Scorpius, mirando a Astoria arropar al niño en la cama. Él ya estaba durmiendo, así que no armó un alboroto. Simplemente se giró de lado y se abrazó a sí mismo sin siquiera soltar un quejido. Astoria besó su regordeta mejilla por las buenas noches antes de enderezarse. Se detuvo en seco cuando notó a Draco de pie en el pasillo. Inclinó su cabeza hacia él y él le sonrió de vuelta.

"Estás actuando raro, Malfoy", susurró Astoria mientras tiraba un poco de la puerta para dejarla entreabierta. Draco agarró su mano y la condujo hacia abajo hasta la cocina, en donde ya había sacado un par de copas de vino tinto. "Oh. ¿Cuál es la ocasión?", le preguntó.

"Potter está en la bolsa", proclamó Draco.

"¿En la bolsa?", repitió Astoria mientras entrecerraba sus ojos. "¿Qué se supone que significa eso?".

"¡Significa que tu plan funcionó!".

"¿Qué plan?".

Así que Draco le contó todo sobre su nueva forma de asociación con Potter, dejando de lado algunos de los momentos más cursis por su propio bien. Le dijo cómo Harry pensaba en Scorpius como parte de su familia y que, si algo llegara a pasar, el niño tendría al Niño-Que-Vivió para responder por él. En última instancia, esto significaba que los prejuicios persistentes en la mente de la gente sobre Malfoy podrían limpiarse por la mera mención del nombre de Potter. Si Potter abogaba por Scorpius, entonces no había razón para temer por su futuro. Y todo fue gracias a las insistentes exhortaciones de Astoria para que Scorpius fuera enviado a un entorno de enseñanza pública. De hecho, Scorpius estaba mejorando mucho para sí mismo. Estaba conversando más, jugando más y riendo más. Draco simplemente no podía dejar de hablar de su hijo una vez que había comenzado. La copa de vino tampoco ayudaba.

Astoria no había dejado de sonreír desde que Draco comenzó con su perorata. Incluso después de que se habían movido a la sala de estar de nuevo y con Draco tranquilamente relatándole las aventuras de Scorpius con sándwiches experimentales, no podía dejar de sonreír. Apoyó su cabeza sobre su hombro, atrapándolo por sorpresa y causando que sus palabras se interrumpieran. "Continúa", le pidió mientras subía sus piernas en el sofá y las enroscaba sobre las de Draco.

"¿Qué estás haciendo?", Draco le preguntó curioso.

Astoria se encogió de hombros. "Nunca te había escuchado hablar de esta manera", le murmuró. "Me gusta. Suenas muy bien".

"¿Oh?".

"Scorpius no es el único que ha conseguido mejorar...".

Draco inclinó su cabeza hacia un lado para presionar un beso contra los rubios rizos de Astoria. "Es sólo… el ver a Scorpius así es... nunca imaginé...", se interrumpió. Nunca habría imaginado que Scorpius podría tener una infancia tan normal.

"Lo he imaginado", murmuró Astoria. "Yo quería que él tuviera lo que tú no tuviste".

"Hmm".

"¿No estás contento?".

"Muy contento".

888

N/T: Bueno, ¡todxs ustedes son un amor! Pero sobre todo, aquellas personitas que me enviaron tan lindos MP preguntando si todo estaba bien y si seguía viva, jeje. Sólo puedo decir que tuve una semana muy complicada en mi trabajo y sobre todo muy desgastante emocionalmente. Pero, hey, ya estoy de vuelta y espero que nos sigamos leyendo cada semanita.

Un montón de gracias por sus comentarios. Y bienvenidos todos los nuevos lectores ;)

¡Que tengan una excelente semana!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.