Hola! Aquí les dejo el capítulo diez de un total de catorce... Qué corto me ha quedado el fic! Pero me ha gustado escribirlo y agradezco a Ichi-Hana por toda la ayuda que me ha proporcionado...
Saludos a los que siguen mi fic y mucha gracias!
Sakura-Diggory.
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HOGWARTS
-¡¿Cómo dejaste ir a Hermione?! -gritó Ron desesperado, sacudiendo a Harry con las manos sobre sus hombros y mirándolo incrédulo.
-¡No pude hacer nada!
-¡Sacrificaste a tu amiga por culpa de unos estúpidos horrocruxes!
-¡Ella estará bien!
-¡¿En manos de mortífagos?! ¡Claro!
Ron soltó a Harry y pateó a una piedra del suelo, que rodó velozmente. Bufó con ira, pensando en ir detrás de ella, rescatarla y sacarla de las garras de aquellos mortífagos idiotas... No quiso ni pensar en lo que le estarían haciendo en ese momento.
-Vamos a Hogwarts, Ron. Conseguiremos la espada, destruiremos los horrocruxes y salvaremos a Hermione -dijo Harry, nervioso, pasando una mano por los cabellos negros intentando librarse un poco de la tensión y de la preocupación que le estaba generando toda esa situación.
-¡¿Has perdido la cabeza?! -exclamó Ron mirándolo más incrédulo si era posible-. ¡Tenemos que ir detrás de Hermione primero! ¡En este momento deben estar... matándola!
-¡Piensa, Ron! Rachel, Samuel y Daniel estarán en el ataque a Hogwarts y allí podremos encontrar a Hermione -intentó convencerlo Harry, tomando a su amigo por los hombros y mirándolo a los ojos. Él también se preocupaba por la vida de su amiga, pero ahora tenía que confiar en Rachel y en su corazonada sobre ella.
-¿Vas a confiar en una mortífaga? -gritó el pelirrojo como si adivinara sus pensamientos-. ¡Harry, van a matarla! ¡Escúchame una vez en la vida, mierda!
Harry no dijo nada, no quería discutir y terminar peleándose con la única persona que estaba con él en ese momento. Juntó sus cosas, colocó la mochila a cuestas y decidió comenzar el camino hacia Hogwarts. Ron gruñó enfadado y, pateando un vez más la piedra del suelo, tomó su propia mochila y siguió a Harry, resignado.
*****
Los ojos rojos de Voldemort observaban a Hermione detenidamente. El cabello enmarañado y castaño caía en mechones sobre su rostro y jadeaba de nerviosismo. Estaba junto a Rachel y a Samuel, y Bellatrix acababa de llegar junto con Narcisa. Voldemort había perdonado a Rachel por haberle traído a Hermione en vez de Harry, porque le resultaría útil para servir como carnada para atraer al chico que sobrevivió. Hermione, por otro lado, tenía miedo, mucho miedo. La varita de Voldemort apuntaba directamente a su rostro, y ella temía morir allí, sin saber si Harry lograría librar al mundo mágico de Voldemort, sin poder despedirse de su padres, sin decirle nada a Ron... Lágrimas silenciosas surcaban su rostro sucio.
-Sólo necesito que me digas dónde puedo encontrar a Potter. -La siseante voz del Señor Tenebroso resonó en la habitación y en los oídos de Hermione que continuó inmóvil, de rodillas en el piso frente a él, cabizbaja. Rachel cerró los ojos y Samuel pasó su brazo sobre sus hombros; ella se arrepentía de colocar a Hermione ante ese peligro para salvar su propia vida. Se sintió tremendamente egoísta... pero su vida valía más que cualquier otra, ¿no? O por lo menos era así que pensaba antes de saber la verdad...
-¡Crucio!
Rachel no miró, escondiendo el rostro en el pecho de Samuel, y los gritos de Hermione invadieron sus oídos, mezclados con la risa de gozo de Bellatriz. Samuel la abrazó, también resolviendo no mirar, escondiendo su cara en el cabello de la pelirroja que olía a shampoo. Dos, tres, cuatro veces se repitió la maldición, y más veces gritó Hermione. Bellariz reía, deseosa de ser ella quién conjurara el cruciatus.
-A Hogwarts... -balbuceó Hermione segundos después, jadeando-. Harry va a Hogwarts a evitar su ataque... Sabemos que tienes espías allá y los oímos decir sobre el ataque.
Rachel la miró con sorpresa, incrédula. ¿Qué ganaría ella diciendo dónde estaba su amigo? ¿Estaba mintiendo o sólo pensaba en sobrevivir? Hermione alzó los ojos castaños hacia ella, intentando conciliar la respiración normal. Tenía una expresión penosa en el rostro, pero sus ojos no la culpaban.
-Rachel, llévala de aquí, y Bellatrix... prepara a los mortífagos por que iremos a visitar el colegio -ordenó Voldemort, sonriendo.
Rachel ayudó a Hermione a levantarse y la llevó a su antigua habitación. Samuel las acompañaba de cerca, y junto a su ama, colocaron a Hermione sobre la cama para que descansara. La castaña cerró los ojos aguantando el dolor que debería estar recorriéndole cada célula nerviosa de su cuerpo.
-¿Estas bien, Hermione? -preguntó Rachel, un poco nerviosa. Hermione asintió, con los ojos aún cerrados-. Perdóname... yo no quería que eso ocurriera.
-Des... descuida... no im... po...porta -murmuró ella con dificultad. Abrió los ojos-. ¿Te... puedo pedir... al... algo?
-Lo que quieras...
Hermione miró el techo entreabriendo los labios para respirar mejor, su pecho subía y bajaba bruscamente. Hizo una mueca de dolor y apretó los puños hasta clavarse las uñas en la palma de la mano. Rachel la observaba cada vez más nerviosa, preocupada que tanta tortura pudiera afectarle demasiado.
-El hombre... de la... foto, si no me... me equivoco, está en la... la Madri... guera... tienes que... avi... avisarle que atacarán Hogwarts... y de paso... podrás pregun... tarle sobre tu origen... -Y le dedicó una media sonrisa trémula, que también le causó dolor en los músculos de la cara. Rachel, emocionada, asintió y abrazó a Hermione, que volvió a quejarse.
-Perdón... y gracias. No sabes lo cuánto es importante para mi...
-Lo sé...
Samuel lloraba, conmovido, y tuvo que sacar un pañuelo para secarse las lágrimas.
*****
Hogsmeade estaba siendo custodiada por dementores, y era casi imposible llegar a Honeydukes para llegar a Hogwarts a través del pasadizo de la bruja tuerta. Tampoco podían conjurar un patronus, sino llamarían demasiada la atención y podría poner todo a perder. Se vistieron con capas y entraron silenciosamente al bar Cabeza de Puerco. Anochecía.
-¿Qué hacemos aquí, Harry? -gruño Ron, sentándose sobre una silla de la mesa más apartada. Aún pensaba que era inútil ir hasta ahí, convencido de que debería haber ido en pos de Hermione.
-Esperamos el momento para poder entrar en Honeydukes.
Estuvieron cerca de dos horas tomando cerveza de mantequilla, hasta que la noche cayó completamente y el frío que emanaba los dementores se hacia más notable. En ese momento Harry codeó a Ron y salieron del local; el ambiente afuera era frío y flotaba una tenue neblina, lo que les resultó fácil llegar a Honeydukes sin ser vistos, pero en la puerta del establecimiento había un dementor. Ambos se miraron.
-¡Expecto patronum!
El ciervo plateado de Harry embistió contra el dementor, ahuyetándolo. Entraron al local con velocidad, y Harry se cubrió a sí y a su amigo con la capa de invisibilidad para evitar que alguien los viera, aunque sus pies quedaban al descubierto. Bajaron al sótano, mientras oían voces y una explosión en el piso superior. Probablemente eran mortífagos que ya se habían percatado de la presencia de intrusos. Se metieron por la trampilla y llegaron a las escalera de piedra que estaba justo debajo. Bajaron unos metros corriendo y Harry, dándose vuelta, lanzó un hechizo y derribó parte de las paredes y techo, bloqueando el pasaje. Guardó la capa en su mochila.
-¡¿Qué haces?! -preguntó Ron con asombro, golpeándose la cabeza contra el techo.
-Estoy retrasándolos.
Bajaron aprisa los escalones hasta llegar al pasadizo, y tardaron mucho hasta llegar al tobogán de piedra. Cansados, se sentaron y Harry revisó el Mapa del Merodeador: los mortífagos ya habían comenzado a llegar.
-Hoy comienza la caída de Voldemort -gruñó el moreno con decisión.
*****
Kelly aún estaba hospedada en la casa de los Weasley con su novio Víktor,y en ese momento dormía profundamente en el dormitorio de Ginny, mientras que su futuro esposo estaba en el cuarto de los mellizos. Se despertó solamente cuando sintió que una mano cubría fuertemente su boca para callarla y, al abrir los ojos, se encontró con un rostro oscuro de cabello largo. La habitación estaba demasiado oscura para reconocer quién era.
-¡Sshh! Por favor, Potter está en peligro... -murmuró una voz femenina.
Kelly tanteó la mesita de luz con velocidad y nerviosismo, y cuando la encontró, iluminó el rostro de la desconocida: era una de los mortífagos que habían atacado a La Madriguera días atrás. Se miraron unos instantes.
-Óyeme: van a atacar a Hogwarts, y Potter y Weasley van hacia allá... necesitan toda la ayuda posible -volvió a hablar Rachel, observando que los ojos marrones de Kelly mostraban miedo y desconfianza. Queriendo mostrar que podía confia en ella, Rachel quitó su mano del rostro de la modelo.
-¿Y Hermione? -Fue lo primero que preguntó Kelly cuando la mortífaga la soltó, sentándose pero sin dejar de apuntarla con su varita.
-Está en manos de Voldemort -murmuró seriamente mirándola a los ojos, sabiendo que eso generaría más confianza. Luego sacó del bolsillo de su capa una foto y la colocó frente a la varita de Kelly-. Necesito que me lleves con este hombre.
Kelly dudó seriamente pero, si era verdad todo lo que ella decía, no podía poner la vida de su primo y de sus amigos en riesgo. Aquella mortífaga parecía de verdad preocupada y no tenía la varita en manos. Pensó en su tía Molly, que había llorado mucho con el desaparecimiento del trío, y estaba aún más triste porque la chica que había acogido en el verano la había traicionado: la chica que estaba frente a ella ahora. Pero no podía arriesgar, la llevó hasta la puerta del dormitorio de Bill y golpeó; segundos después atendió Lupin.
Rachel, sin esperar nada, le extendió la foto.
-Necesito explicaciones sobre esto.
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Harry aún observaba el mapa y veía las motitas de Bellatrix Lestrange, Lucius Malfoy y otros mortífagos más rodeando el castillo y acercándose lentamente. Luego contempló la motita de Ginny en la torre de Gryffindor, y pensó en avisarle, pero tenía miedo de que la pusiera en peligro.
-Vamos al despacho de McGonagall... -propuso Ron señalando el mapa con el dedo índice. Su rabia se había disipado, a menos en parte, con la espera en ese lugar apretado, dando lugar a los nervios.
Harry recorrió con la mirada el camino que tenían que hacer, y por el momento estaba fuera de peligro. Comenzó a escalar el tobogán de piedra con rapidez,siendo seguido por Ron. Llegó a la parte interna de la joroba de la bruja tuerta, le dio unos golpecitos con la varita y ambos salieron velozmente.
*****
Lupin, de pie vestido con un piyama de rayas blancas y azules, quedó observando la foto con perplejidad. Era vieja, y en ella pudo verse a sí mismo más joven y con un aspecto mejor. En sus brazos sostenía a la pequeña Claire, que reía la sonrisa de James. Pasó la mirada de la fotografía a Rachel, incrédulo, analizando el rostro de la joven y luego comenzó a llorar, emocionado. Se abalanzó sobre ella y la abrazó fuertemente, bajo las miradas de desconcierto de Kelly. Rachel cerró los ojos al sentir los brazos de aquél desconocido rodearla, y sintió los sollozos ahogados del hombre sobre su cabello.
-James tenía razón... -dijo él soltándola y mirándola con una sonrisa afectuosa-. Claire... -murmuró en seguida, acariciándole el rostro con los dedos temblorosos.
-¿Qué...? ¿Quién soy? ¿Por qué estoy con usted en la foto? -preguntó Rachel ansiosa, sin entender nada. Los latidos de su corazón aumentaban a medida que se acercaba a la verdad. Lupin balanceó la cabeza, cerrando los ojos aún sin creer lo que sus ojos veían.
-Perdóname, Claire... fue todo mi culpa... Te llevaba en mis brazos... y te secuestraron. Luego dijeron que estabas muerta... Sufrimos mucho... Yo aún más, debería haberte protegido, debería haber muerto para evitar que te llevaran. No pude... Perdón, Claire, perdón.
Rachel observó cómo aquél hombre se desarmaba en llanto y culpa. Se lo imaginó protegiéndola de varios mortífagos, cayendo al piso inconsciente, Severus robándole la fotografía del bolsillo de la capa y su propio llanto de niña con miedo. Asintió inconscientemente. Lo entendía... le perdonaba.
-Soy mortífaga -dijo ella con pesar. Lupin asintió, la había visto en el ataque, y alzó los ojos hacia ella y quiso decirle algo, pero ella continuó-: Me mintieron durante toda mi estúpida vida y sólo sé que el hombre al que sirvo asesinó a mis padres. -Suspiró, apretando los puños, y luego cerró los ojos. -Entonces, por favor, dime quién soy porque ahora siento que no existo.
Lupin contempló los ojos castaños de Rachel, los mismos ojos de James, que demostraban rabia, odio, súplica y expectación. Pensó en su vida entre los peores mortífagos, aprendiendo artes oscuras y sirviéndole al hombre que la separó de su familia y que intentó matarla.
-Eres... eres Claire Lily Potter. Hija de James y Lily Potter y hermana mayor de Harry -le dijo el hombre con una sonrisa sincera y comprensiva-. El Innombrable te secuestró para pedir a Harry en cambio... Eras feliz, Claire, tus padres te amaban tanto... Adorabas a tu hermano y reías con frecuencia. Pero estabas enferma... Dumbledore encontró la cura, y faltaba pocos meses para terminar tu tratamiento cuando te llevaron. Tu mamá temió por tu salud... todos temimos por tí... Pero como no cedimos al cambio te mataron... ¡Ay, Claire!
A medida que Lupin hablaba, Rachel dejaba escapar una lágrima tras otra, hasta que todo su cuerpo comenzó a sacudirse en un llanto convulsivo. Llevó las manos al rostro y se dejó caer de rodillas en el piso, permaneciendo así varios minutos. Lupin se limitó a colocarse en cuclillas frente a ella, acariciándole el cabello y la espalda para consolarla, sabiendo que ella necesitaba quitar ese peso del pecho. Lloraba con ella, pero de felicidad.
Rachel lloró como nunca lo había hecho antes. Todo lo que Severus Snape le había dicho era mentira... Todo lo que la obligó a creer... Mintió sobre sus orígenes, sobre su nombre... Le había enseñado a odiar a su propio hermano y a servir el asesino de sus padres... Ahora todas las piezas volvían a su lugar... Pensó en Harry Potter y sus conflictos constantes. ¡Tenía que salvarlo! Debería ayudar a Potter, Weasley y Granger y en seguida debería contraatacar la comitiva de Lord Voldemort. Por último buscaría a Severus y lo obligaría a contar la verdad.
Se secó las lágrimas con la manga de la capa, se levantó y se puso seria, como si nada hubiese ocurrido. Observó a Lupin, que la miraba melancólico, y sacó su varita de un bolsillo de la capa.
-Van a atacar a Hogwarts y necesito ayuda para poder salvar a Potter y a todos los alumnos del colegio.
*****
Harry y Ron llegaron hasta la gárgola de piedra y se detuvieron, observándola detenidamente como si nunca la hubieran visto en sus vidas. No sabían la contraseña y por eso no podían subir. Ron cruzó los brazos con resignación y Harry miró el mapa una vez más y vio a Bellatrix en la torre de Gryffindor.
-¡Ginny! -exclamó Harry y ambos emprendieron el camino hacia la torre pero, al doblar una esquina hacia otro pasillo, Ron dio en lleno con su hermana menor, volteándola, que corría en sentido contrario acompañada por Luna y Neville.
-Vimos la Marca Tenebrosa -explicó Neville rápidamente, mientras que Ginny se ponía de pie y se abalanzaba hacia Harry para abrazarlo. El chico sonrió y, cuando ella lo soltó, le dedicó una mirada de agradecimiento. Miró el mapa y pudo ver que dos motitas con las inscripciones "Samuel Olsen" y "Hermione Granger" se acercaban velozmente por el pasillo de donde había venido Ginny y los demás.
Los cinco corrieron hacia ellos y encontraron a Samuel con Hermione en sus brazos, inconsciente, rasguñada y sangrando por la nariz. Ron se acercó con rapidez y la tomó en sus brazos, lanzando una mirada fulminante a Samuel.
-¿Qué le hicieron? ¡Te voy a matar! -gritó Ron muy enojado y retrocediendo. Miró a Hermione y le apartó un mechón de cabello del rostro: ella se veía muy mal, y temió que la hubieran torturado.
-La señorita Blane me pidió que la trajera al colegio, señor Weasley -explicó Samuel con rapidez, muy nervioso y mirando hacia todos los lados-. Si Él se entera nos mata... Pero la señorita fue a La Madriguera, como lo pidió la señorita Granger, a buscar ayuda..
-¿Hermione pidió a Rachel que fuera por ayuda? -preguntó Harry incrédulo. Samuel asintió, nervioso aún. Harry, pensando en la confianza que había depositado Hermione en Rachel, miró el mapa y vio que Lupin, Tonks, Kingsley, Moody y los señores Weasley acababan de llegar y los gritos de los alumnos ya podían oírse por los corredores. Pudo ver a varios mortífagos en el patio y Crabbe y Goyle estaban en el pasillo del baño de Myrtle, la llorona.
-Bájame, Ron, estoy bien...
Hermione se había despertado y ahora Ron la sostenía porque había tambaleado cuando pisó el suelo.
-¿Estás bien? -le preguntó Harry preocupado-. Quédate aquí con los demás que iré a impedir los mortífagos.
-¿Estás loco? Iremos contigo -dijo Hermione con decisión, y los demás asintieron, comenzando a correr en dirección al patio.
-Yo buscaré a la señorita Blane -gritó Samuel, corriendo en dirección contraria a los chicos. Harry sujetó su varita fuertemente, viendo en los rostros de los chicos que lo acompañaban expresiones de decisión y firmeza. Deseó que nos les pasara nada.
*****
Rachel se apareció en el Bosque Prohibido y, con rapidez, se dirigió al castillo y entró en él intentando pasar desapercibida por los aurores y mortífagos que peleaban entre sí en un caos total de gritos, luces y sangre. En seguida se encontró con Vincent en un pasillo, lo conocía porque siempre estaba con Gregory acompañando a Draco cada vez que el rubio iba al refugio de Snape. Cuando la vio, Vincent abrió una sonrisa y se acercó dando traspiés, porque su voluminoso cuerpo no le permitía correr con demasiada velocidad.
-El señor Malfoy quedará contento en verla... -dijo él cuando se acercó-. Tienes que ayudarnos a esconderlo del Señor Tenebroso.
-¿Draco Malfoy? -preguntó Rachel sin entender-. ¿Está aquí?
-Sí -le respondió Vincent desconcertado-. Usted le pidió que se escondiera en Hogwarts y lo hizo.
Rachel sonrió, sintiendo un inmenso alivio tomar su pecho: su mejor amigo estaba vivo. Ahora los motivos para odiar a Daniel no existían más y no habían ya razones para matarlo. Aún riendo, acompañó a Vincent hasta un baño femenino feo y deprimente; sus botas chapotearon en el agua que cubría todo el piso y él abrió la puerta de la última cabina, dejándola pasar primero.
-¿Qué diablos haces aquí, Rachel?
De la oscura habitación en que estaba trasformada la cabina surgió su rubio amigo, con la varita en la mano derecha, cojeando y con el brazo izquierdo inmovilizado. Sus ojos grises destellaban de felicidad al verla.
-Pensé que habías muerto... -suspiró ella, sonriendo.
-Me pediste que huyera y fue lo que hice... Estúpido mortífago, creyó que podría librarse de mí -rió Draco entredientes. La miró por unos segundos-. Tu tío me ha ayudado...
-¡Te he dicho que Severus no es mi tío! -exclamó ella en voz más alta de lo que pretendía. Al darse cuenta, suspiró y trató cambiar de tema-: Él vendrá a matar a Potter y si te ve acabará contigo sin chistar.
Draco balanceó la cabeza y se sentó en la cama sonriendo, luego se echó hacia atrás, con la mano sana en la nuca.
-No debes ni imaginar quiénes me encontraron en el bosque... -continuó él-. Potter, la comadreja y la sangre sucia.
-¡Basta, Draco! Si salvaron tu vida deberías tener un mínimo de respeto por ellos.
-¿Qué ocurre contigo, Rachel? -preguntó Draco con seriedad, levantándose y colocándose frente a ella, ambos eran de la misma altura. La miró a los ojos-. Parece que te has ablandado... Estás rara desde que decidiste no matar a Dumbledore, tu eras la única capaz de hacerlo... Desapareces por meses y luego defiendes al estúpido de Potter.
-¿Quieres realmente saber qué ocurre conmigo? -explotó Rachel cerrando los puños-. No soy quién todo el mundo cree... Soy una mentira de Severus Snape.
Draco sonrió con desdén.
-Veo que sigues con esa idiotez de querer saber quiénes fueron tus padres... -Alzó una ceja-. ¿No estás contenta con tu vida de protegida del Lord de las Tinieblas?
-No sabes nada de mí, y ya dejé de ser la preferida de Él. Y sé quienes son mis padres -agregó mirando hacia otro lado que no sea el rostro de Draco. Decirlo sería confirmar la verdad que costaba ser pronunciada-. Soy hermana de Harry Potter.
Draco cambió totalmente de expresión. Ahora su rostro mostraba incredulidad y asombro, pero luego comenzó a reír.
-¡Vamos, Rachel! Potter no tiene a nadie en el mundo, es un estúpido huérfano.
Rachel bufó, enfadada. Apretó los ojos y balanceó la cabeza. Quería olvidar todo y decirle a Harry la verdad... Quería olvidar que era una torturadora asesina y vivir en paz lejos de problemas. Pero faltaba mucho, mucho para alcanzar lo que deseaba.
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