NI SAILOR MOON NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, TODO EL PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI.


El trayecto a casa fue silencioso, haruka intento muchas veces entablar una plática con michiru pero esta no cooperaba. Varias veces la observo por el espejo retrovisor. Michiru no estaba a gusto. Ni con ella ni con estar cerca suyo. Suspiro con cansancio, ahora También tendría que arreglar la confianza que Marian había roto. Genial.

Una vez que ingresaron a su departamento y vieron que sus muebles ya habían llegado. Hotaru corrió hacia el cuarto para comenzar a acomodarlo. La niña estaba feliz de tener un cuarto tan grande y estaba empeñada en dejarlo lo más bonito posible. Le hacía ilusión tener un cuarto como aquel. Ya que su minúscula recamara consistía en un colchón destartalado y nada más, pues el único cuarto que había en su casa, fue dividido en dos, quedando demasiado pequeños.

Michiru iba a acompañar a Hotaru cuando la mano de haruka la detuvo.

—Necesito hablarte un momento— dijo mirándola muy seria.

Michiru asintió. Y se dejó guiar hasta el cuarto de haruka. Una vez que ingresaron, la rubia puso el seguro a la puerta, la mirada de michiru fija en el picaporte por poco le saca una carcajada, pero este no era momento para tomarse las cosas a la ligera, no con el miedo de una persona.

—Siéntate en la cama— ordeno con voz monocorde y pudo percatarse que michiru se sentó automáticamente mientras nerviosa miraba la puerta. Parecía un conejito encerrado en la misma jaula que el león evaluando sus posibilidades de escapar, volteo a verla y haruka se dio cuenta del miedo que comenzaba a invadir esos ojos azules tan bellos. Para comprobar su teoría comenzó a desabrocharse el saco negro con lentitud mientras la miraba fijamente con su expresión más neutra. Michiru comenzó a temblar. Y haruka decidió sentarse en su amadísimo sillón rojo ortopédico que estaba un poco alejado de la cama, después de todo no quería que le diera un infarto a su invitada.

—Lamento mucho lo sucedido en el comedor del centro comercial—

— ¿eh? —

—Sí, discúlpame por dejarte con aquella mujer—

—ah pues yo…—

— ¿te sentiste incomoda que una mujer te coqueteara? —

—Bueno…— michiru lo pensó por un instante mientras miraba fijamente al piso— fue sorpresivo. Y muy molesto. Pero al momento en que lo hizo me quede paralizada, no sabía cómo quitármela de encima sin ser grosera, no quería que pensara que soy una homofóbica o algo así. Pero No me siento particularmente atraída a las mujeres y esta chica ni siquiera me lo pregunto, fue muy grosera—

—claro….michiru, yo también soy lesbiana ¿ya te diste cuenta no?—

Michiru trago saliva.

—sí, es obvio—

—Desde luego— haruka soltó una breve risa—bien, te preguntaras mis intenciones al dejarte vivir conmigo, comprarles ropas, y materiales a Hotaru y es seguro has llegado a la conclusión de que tengo "oscuros propositos" —

—pues…—michiru soltó un suspiro cansado, ya no podía seguir callando esto, sobre todo porque si iba a vivir con ella. No quería vivir con esa angustia todo el tiempo—sí, la verdad si me lo pregunto si no estás pensando cobrarte de otra manera…y la verdad yo no puedo… nunca he pensado estar con una mujer….no soy capaz….si esa es tu intención yo…—

—Déjame terminar por favor—

La voz de haruka se elevó y su mirada parecía más dura que antes, michiru la miro con desconcierto. Haruka soltó un largo suspiro ¿Estaría molesta con ella? De un movimiento brusco haruka se levantó del sillón y le dio la espalda a michiru, mientras miraba fijamente por los enormes ventanales de su habitación.

—Está bien—

—Eres una mujer hermosa michiru, no estoy ciega y se reconocerlo. PERO no las estoy ayudando por esas razones, yo…al igual que Hotaru fui abandonada por mi padre—

Michiru abrió los ojos, eso si no se lo esperaba y no esperaba enfrentarse al tono triste de haruka.

—a la edad de seis años de hecho. Yo lo adoraba, fue mi superhéroe, Lo quería muchísimo. Era una niña pero recuerdo muy bien las peleas de mis padres, las noches que llegaba perdido en el alcohol y…golpeaba a mi madre, ella al igual que tú aceptaba las cosas como eran porque tenía a una niña de seis años que idolatraba al hombre que la golpeaba todas las noches, y a un niño recién nacido que merecía conocer y disfrutar a su papá. —

—eso no lo sabía, por eso estas encariñada con Hotaru—

Haruka pareció que no la escucho parecía estar inmersa en todos sus pensamientos mientras seguía viendo por los ventanales con nostalgia.

—fue una noche, no puedo recordar que día de la semana era. Mi padre había dicho que iría a la tienda, incluso me pregunto si quería algo. Le encargue unos chocolates que vendían en esa época no sé si los recuerdes, "pokitos" se llamaban creo. Tenían en el centro…—

—Tenían dulce de leche en el interior— respondió michiru encantada de recordar esos tiempos en los que se obligaba a sus padres a que le compraran esos chocolates —también eran mis favoritos, ¿Por qué ya no los harán? —

—Yo también me pregunto eso, eran deliciosos— haruka al fin sonreía, pero la sonrisa se le esfumo en unos segundos—mi padre no volvió de la tienda, ni esa noche ni en las siguientes, ni nunca—

Haruka sintió los ojos vidriosos. Se limpió rápidamente las lágrimas que comenzaban a amenazar su neutralidad. Suspiro largamente tratando de conseguir aire y calmarse.

—mi madre se vio de pronto con una niña de seis años, un bebe recién nacido y muchas responsabilidades, comenzó a trabajar arduamente, para sacarnos adelante. Ella es una mujer muy inteligente y supo que tenía que ascender en el trabajo de recepcionista que consiguió en las oficinas de una empresa importante, los turnos de seis horas aumentaron a ocho, a doce, a quince, junto con sus ascensos desde luego. Así que a los ocho años tenía un padre que no quiso saber más de mí, y una madre que trabajaba sin descanso para darnos una buena vida. Me quede sin madre y sin padre desde muy chica. ¿Entiendes por qué quiero ayudarlas ahora? —

—bueno yo…. —

—pronto trabajaras, y te separas de Hotaru, lo menos que merece una niña de su edad es tener un futuro menos incierto. Michiru…—

Haruka se sentó a su lado en la cama y tomo sus manos entre las suyas con bondad. Michiru apretó las manos de haruka, desprendían una calidez muy agradable. Miro los ojos verdes de haruka para saber si le estaba mintiendo.

—…no quiero que se queden porque pienso abusar de ustedes, o de ti en todo caso. Ese pensamiento no ha pasado por mi cabeza siquiera, lo encuentro imposible, desagradable, asqueroso. Jamás haría algo como eso. y lo que menos quiero es incomodarte como esa chica intento en el centro comercial. Quiero ayudarte a sostener esta carga, que tu tengas todas las oportunidades que mi madre no tuvo, deseo que Hotaru regrese de la escuela y espere por ti a que regreses del trabajo y convivas con ella, platiquen y formen el natural lazo que debe existir entre una madre y una hija…ningún hijo se debe ir a la cama sabiendo que sus padres están fuera de casa. No es justo, mis motivos como te acabo de decir están más allá de buscar algo sucio o tramposo contigo, no quiero que Hotaru tenga las emociones o sentimientos que yo experimente a tan temprana edad. Es todo. —

Haruka soltó las manos de michiru. Y se separó un poco.

—Pero…si insistes en que no estas a gusto conmigo o no puedes vivir con el miedo de que soy lesbiana…puedo conseguirles otro departamento, permíteme pagarte unos meses por adelantado en lo que encuentras como sostenerte por ti misma—

Michiru no sabía que decir, esas emociones que expresaba haruka la habían dejado muda, el cómo aun a su edad aun le afectaba la ausencia de sus padres, su infancia que era tan parecida a la de su hija y que tanto le dolía, porque su rostro no engañaba, haruka aun sufría por esto. El hecho de hacer todo por ellas, la cara de dolor de la compañera a la que apenas recordaba y que procuraba ignorar para no tener relación con aquella "apestada" de la preparatoria. ¿Cómo es posible que los chicos se mofaran e ignoraran a una chica que ya vivía su propio infierno en casa? Sobre todo en aquella edad en que las emociones se desbordan más que nunca.

Los chicos de la preparatoria eran muy crueles. Y aun así haruka había triunfado, había cambiado, y ahora estaba ahí entera, dispuesta a darle una mano a ella. De apoyarla y ser su pilar para no dejar que su hija viviera una infancia solitaria. Michiru comenzó a llorar. Ahora deseaba no haber sido tan superficial y engreída en la preparatoria, darse la oportunidad de conocer a haruka, no. No solo a haruka, a tantos chicos y chicas que seguramente también tenían sus propios infiernos en aquella época y sin embargo eran ignorados o blanco de burlas, y ella mientras vivía en aquella burbuja de cristal donde todo era rosado y maravilloso.

Fue la popular, la reina de belleza, la inteligente del salón, la que vestía las mejores ropas y era la más adinerada, la chica que pintaba cuadros hermosos y ganaba concursos internacionales de música. Una chica perfecta. Un ejemplo a seguir. ¿Y que había hecho ella? Encerrarse con su guapo novio, y sus amigas que eran igual o peor de superfluas y cabezas huecas que ella.

Y sin embargo ahí estaba ella, esta chica rubia que fue víctima de su indiferencia, de su trato neutral, sonriéndole dispuesta a hacer todo por salvarla a ella, por ayudar a su hija. Ahora entendía la amistad que le brindo mina, ella sí pudo ver más allá de las apariencias y decidió formar una amistad con haruka, que ahora se consideraba invaluable. No pudo más y abrazo a haruka contra ella. Era lo menos que podía hacer, necesitaba reconciliarse con el pasado, si la michiru de esos dieciocho años no pudo mostrar emociones y empatía, la michiru de ahora lo haría. Sentía a haruka tensarse, supuso que jamás se imaginó que haría algo como eso y apenas y pudo corresponder el abrazo.

—muchas gracias, de verdad muchas gracias por todo lo que estás haciendo por mí, y perdóname—

—Pero…. ¿perdonarte?…. —

—perdóname por ni siquiera considerarte en la preparatoria, era educada pero no fui lo suficiente para…intentar una amistad, o intentar que no se burlaran de ti, perdóname por ignorarte, perdóname por este miedo infundado que sentí hace unos momentos, lamento haber pensado que quizá tu te aprovecharías de la situación…perdóname—

Haruka sonrió.

—en la preparatoria todos somos muy tontos, no tiene caso lamentarnos por eso, y por lo de tus pensamientos "cochambrosos"…—

Haruka y michiru rieron.

—si yo estuviera en tu situación estaría peor, si un hombre fuera el que me ayudara de la forma en que yo lo estoy haciendo, se me pasarían por la cabeza ese y mil escenarios más. Moriría del miedo, es por eso que te cuento esto. Espero que te relaje un poco y quiero que sepas que tu castidad está a salvo conmigo, seré..—haruka se tomo unos segundos para pensar el termino adecuado—seré tu mejor amiga lesbiana—

— ¿mi mejor amiga lesbiana? — pregunto michiru riéndose con el sentido del humor de haruka.

—Claro. Somos excelentes amigas de las heterosexuales aunque se piense lo contrario, solo espero que no se te ocurra hacerme citas a ciegas como Mina—

Haruka se sintió muy feliz al ver a michiru reír otra vez. En la preparatoria la había idealizado, se había creado una imagen de ella, pero ahora que lo pensaba, ni siquiera la había escuchado reír nunca. Y Qué bueno que ya no era una adolescente ilusa porque si fuera este el caso, estaría babeando por los rincones, haciendo mil y un tonterías solo para escuchar otra vez su risa. Tenía una risa muy agradable. Y su cara de felicidad era ciertamente aún más bella. Negó con la cabeza. Nada de eso. Nada de volver a tener un enamoramiento con michiru, se lo acaba de prometer. Nada de oscuras intenciones.

—michiru…—

—dime…—

—Ya me puedes soltar— michiru se dio cuenta que aun tenia abrazada a haruka contra ella. Apenada la soltó. Y agradeció que haruka se levantó rápidamente para no alcanzar a ver su sonrojo. Qué vergüenza sintió. —bien, vamos a ver cómo va la "diseñadora de interiores" —

—Conociéndola está hurgando entre tus cosas—

—ay dios mío, ¡está descubriendo mi vida secreta! — bromeo haruka, y michiru volvió a reír.

Y efectivamente, Hotaru se encontraba entre una montaña de cajas todas abiertas, explorando con interés todos los tesoros que escondía haruka.

—mira madre, ¡que bonito! —

La niña volteo feliz a ver a las recién llegadas con una cajita entre sus manos. Michiru la observo con curiosidad Era preciosa, toda una artesanía. La cajita era de madera pintada a mano con gran esmero. Hotaru abrió la cajita y revelo el mecanismo que comenzó a trabajar con lentitud mientras una dulce melodía comenzó a sonar en el cuarto. Haruka se acercó con espanto al escuchar las primeras notas musicales.

—pero si es…— haruka supo de inmediato que efectivamente, hotaru había descubierto sus secretos.


—anda haruka vamos….—

exclamaba una chica vestida con el uniforme del equipo de voleibol de la escuela mientras arrastraba con trabajo a una muy delgada chica también rubia que lo único que quería era escapar de su amiga, miro con espanto como estaban ya frente a la puerta cerrada del salón "A"

—me da pena, su novio le regalo una joya muy costosa, no se compara con mi regalo—

—vamos, Te la has pasado todo un mes trabajando en esa cajita musical, todo el salón ha visto cómo te has esmerado, yo he visto todo el empeño que le has puesto solo para regalarle algo, hoy es su cumpleaños puedes hacerlo. Si no lo haces michiru nunca sabrá que te interesa—

—Pero—

Mina la empujo un poco, y sin ningún recato abrió la puerta del salón y se hizo a un lado para que no la vieran. Haruka apenas y pudo esconder el obsequio en su espalda. Se quedó fría al ver todas las miradas dirigirse a ella.

—Sí, dígame señorita Tenoh— la maestra que se encontraba en el pizarrón explicando la participación de Japón en la segunda guerra mundial. Miraba con desconcierto a la alumna que había interrumpido la clase.

Sin embargo la alumna no le hizo caso y su mirada se dirigió hacia michiru kaioh que aprovechando la interrupción comenzó a platicar entre susurros con sus amigas y su novio se acercó a decirle algo que le saco una risita ahogada. Al lado de michiru se encontraba una banca que habían puesto exclusivamente para los muchos regalos que había recibido, la mayoría costosos e impagables para ella que no contaba con tanto dinero. Por eso había pensado que era una buena idea hacer una pequeña caja musical con sus propias manos, se desveló por una semana para tenerla lista ese día, su plan era declararle a michiru lo que sentía y había pensado que estaba decidida, Pero ahora estando ahí frente a ella, junto a su novio que era capaz de darle una paliza y enfrente de todos sus compañeros para que se enteraran que Haruka Tenoh estaba prendada de michiru. Sería el hazmerreír de la escuela. Y avergonzaría también a michiru en su cumpleaños. Trago saliva y negó con la cabeza.

—me equivoque de salón, perdone—

Rápidamente cerró la puerta y lo último que vio fue a michiru reír ante un comentario de su amiga. Al encontrarse con la puerta cerrada se le quedo viendo unos segundos no quería ver la expresión de mina.

— ¿Por qué no se lo diste? —

—no quiero avergonzarla—

— ¿avergonzarla? Es un regalo de cumpleaños hecho por ti misma, una melodía preciosa que tu compusiste, por dios haruka…. ¡yo mataría porque alguien me regalara algo como esta cajita que está aquí!...¡y no se le entregas! — exclamo mina muy molesta tomando el obsequio.

—Bueno si tanto la quieres, te la regalo—

—no soy la verdadera dueña de esta cajita…. ¡la dueña está en ese salón! — exclamo Mina muy molesta señalándole el salón de michiru.

—Por favor mina ya vámonos— contesto de malas maneras quitándole la cajita y caminando hacia su salón.

—no haruka, tienes que dársela. Ella tiene que saber que la quieres—

— Ya mina, me imagino que ella no quisiera recibir algo como esto….menos de mí—

— ¿Por qué no? —

—es que mírame… ¡mira como estoy! ¡Estoy horrible! —

—el físico no tiene nada que ver con los sentimientos, tu aspecto no importa…—

—Si claro— señalo haruka con ironía comenzando a caminar más rápido.

—haruka…te estoy hablando haruka…hazme caso— pedía mina intentando alcanzarla pero fue inútil haruka siempre había sido más rápida que ella y ahora prácticamente estaba huyendo.


— ¿verdad que es una canción preciosa? — decía Hotaru, michiru asintió con una sonrisa enternecida.

—es una melodía muy hermosa… Pero no puedo reconocerla. ¿Qué canción es haruka? —

La aludida se acercó y miro la cajita, juraría que había olvidado este objeto en la casa que compartía con Setsuna. Quizá porque era masoquista la había conservado todo este tiempo y llevado consigo el objeto a estados unidos pero casi desde aquel día en que no la entrego a su verdadera dueña jamás volvió a escuchar la melodía y se sorprendía de que siguiera funcionando el mecanismo. Sobre todo porque ella era una niña de diecisiete años cuando la fabrico y también por el tiempo que había pasado ya. Aunque lo que encontraba casi una burla del destino después de ocho años, era la imagen de michiru sosteniendo la cajita con cuidado mientras escuchaba la canción con una gran sonrisa.

—¿haruka? — apremio michiru. Haruka puso atención a la forma en que miraba la cajita. ¿Qué canción es? Es bellísima—

—es…es….esta canción… es una canción compuesta por la misma persona que hizo esta cajita. —

Michiru asintió mientras miraba con atención la parte inferior de la tapa. Ahí en la madera se encontraban unas rusticas letras. Levanto un poco más la tapa para leer con atención.

—"Esta es la melodía que mi corazón siente cada vez que te mira….feliz cumpleaños." — leyó en voz alta. Volteo a ver a haruka que se encontraba roja como un tomate y bastante cohibida. —Ya veo, así que alguien te la regalo…—

—Lo que pasa es que esto es…. — haruka tomo la caja entre sus manos —es un regalo de…. —

— ¿de parte de Setsuna?, ¿te lo regalo en tu cumpleaños? ¿Es compositora?—

—¡NO!…esta cajita es…espera, ¿Cómo sabes de Setsuna?—

Fue el turno de michiru de enrojecer. Miro al cielo buscando por ayuda. Y cerró los ojos al darse cuenta que había arruinado las cosas.

—Mina me sugirió un vestido, no estaba muy segura de comprarlo, pero me enseño una foto donde estaban en una Gala en Inglaterra. La mujer morena, tenía el mismo vestido. Supuse que era tu novia al ver el hashtag de "te amo" que le pusiste—

Michiru sintió que era la excusa más patética de su vida. Pero increíblemente haruka borro su expresión desconcertada y asintió brevemente.

Haruka se preguntaba cómo habían terminado las cosas así, era una cajita musical. Nada fuera de este mundo. Pero michiru parecía muy interesada en el objeto y para colmo creía que su ex era la que se lo había regalado, vaya malentendido. Miro a Hotaru con reproche, la niña también estaba muy atenta a la plática y miraba la cajita con ternura. ¿Por qué tenía que ser tan curiosa?

—esta cajita no es de Setsuna, yo se la hice hace mucho tiempo a…a cierta persona, pero ella no…. — haruka miro la cajita —…ella al final….no la recibió…es decir…yo no…—

—Entiendo— dijo michiru poniendo una mano en su hombro como apoyo. — si me pides mi opinión esa tipa fue una tonta en no haber aceptado tu regalo, ¿Qué clase de chica rechazaría algo como esto? ¡Es una melodía preciosa! Créemelo he estado en contacto con la música y esta pieza es algo hecho con todo el corazón, lo puedo notar ¡Cualquiera hubiera aceptado un regalo tan bello y lleno de sentimientos! Seguro estabas perdidamente enamorada pero ella se lo perdió por tonta—

Haruka se rió y asintió con diversión. Si tan solo michiru supiera que la "tipa tonta" era nada más y nada menos que ella. Bueno por lo menos al fin sabía que hubiera pasado si ese día se hubiera armado de valor. ¿Michiru aceptaría salir con ella? Lo más seguro es que no. Pero saber que hubiera valorado su regalo y aceptado su obsequio era una sensación agradable. Miro a Hotaru que no apartaba la vista de la cajita que estaba cerrada y ya no emitía ninguna melodía.

— ¿te gusta mucho? — Pregunto mientras se agachaba para estar a la altura de la niña que asintió encantada—entonces toma—

— ¿Qué? No, Hotaru no puedes aceptarlo— exclamo michiru tomando la cajita y entregándosela a haruka. —esta cajita la hiciste pensando en una persona especial para ti. Mi hija no puede recibir un regalo así, pienso que deberías armarte de valor, y tratar de entregársela a la persona que es su verdadera dueña—

Michiru frunció el ceño molesta al ver a haruka reír muy fuerte. Parecía que había contado el chiste de la semana, porque la rubia tenía los ojos cerrados y se llevaba la mano a la cara para tapar las carcajadas. Tardo unos segundos para recomponerse y tomo la cajita entre las suyas.

—no te preocupes, te aseguro que el que Hotaru reciba esta cajita es lo correcto. Anda tómala Hotaru te la quiero dar, creo que tu más que nadie en el mundo eres la indicada para recibirla. —

"Después de todo esta cajita era para tu madre" pensó mirando a la pequeña con cierta tristeza.

—Pero…—comenzó michiru. Haruka negó con la cabeza.

—descuida, está bien. Después de todo quizá esta cajita se la hubiera pasado entre mis cosas toda la vida ¿no crees? Creo que Hotaru la valorara mucho. —

—muchas gracias haruka. Prometo cuidarla mucho— Hotaru recibió la cajita contenta. La tomo como si fuera un tesoro muy valioso.

Michiru sonrió. Se acercó bastante a haruka y susurro en su oído.

—Vas a malcriar a mi hija—

—claro que no—

Contesto haruka con una sonrisa mientras comenzaba a sacar las cajas con sus cosas que no había ni desempacado, no quería que hotaru se volviera a encontrar algún objeto de la preparatoria, ni un álbum de sus fotos con Setsuna, que reposaban en las cajas llenas de cinta y que no había desempacado.

CONTINUARA...


NA: hola! paso para agradecer sus reviews, tanto anonimos como con cuenta. los valoro mucho, y nunca pense que esta historia tuviera tanta aceptacion. gracias por eso.

cambiando de tema, AL FIN haruka puso las cartas sobre la mesa, y le explico a michiru SUS VERDADERAS razones por las que las ayuda. ¿creian que solo era por que estaba enamorada de michiru? pues habia mas aun.

y este es un pequeño flashback del pasado de haruka, pronto habra mas, lo prometo.

no se si actualizare mañana o pasado, puesto que hoy viajo para la casa de mis padres para celebrar estas fechas, asi que andare ocupadita visitando a la familia, pero en cuanto pueda les dare el siguiente cap. lo prometo.

no me queda mas que desearles FELIZ NAVIDAD A TODOS !