Capítulo 9 - Encuentros

Shaoran y Lan iban caminando a paso apresurado por entre los senderos de bosque. Les había tomado un poco más de lo esperado lograr despistar a aquel que los seguía pero lo habían logrado.

-¿Crees que logre dar con nosotros?- preguntó Lan

-Si nos logramos adentrar lo suficiente, no creo que nos encuentren. El tipo vestía de civil así que seguramente era un curioso-

-Los curiosos pueden ser los peores, Li. En los libros y en las películas el chismoso casi siempre es el problemático- comentó -Rayos, en serio quería quedarme en el pueblo y pasar ahí la noche-

-Lo sé, pero no contamos con que nos siguieran. Hay algo en este lugar que no me termina de convencer del todo-

-¿Qué?-

-La sirena no calza en este lugar. La existencia de seres mágicos sólo puede ocurrir en un mundo con magia. Yo no sería capaz de hacer esto si no existiera magia en este mundo- dijo mientras de la punta de sus dedos salía una tenue llama de color dorado-

Lan estaba pensativo asimilando la teoría de su amigo -Entonces, en este lugar la magia está prohibida o todos aquellos con magia, a excepción de la sirena, fueron…-

-¿Destruidos?...es lo que me temo- respondió

Lo que los jóvenes hechiceros no habían notado que desde las copas de los árboles, Bertholdt les dedicaba una mirada llena de odio y repulsión

-Jean-

-Sí, general-

-Prepara a los hombres. Parece que estos jóvenes son alimañas mágicas-

-Pe… pero señor no deberíamos… avisarle a ella-

-Podemos encargarnos de ellos no es necesario incomodarla con estos seres…-

-Pero… sus ordenes…-

-Jean, sé cuáles fueron nuestras órdenes, pero un general debe tomar decisiones en el momento-

El hombre dudó pero ante la fría mirada de su superior, decidió obedecer.

-Los tenemos mi señora… acabaremos con estas pestes…- murmuraba con una sonrisa.

Mientras los dos jóvenes caminaban ajenos al peligro que les rodeaba en aquel bosque, un ser luminoso revoloteaba alrededor de la castaña en aquel lugar tormentoso. -Hechicera, Hechicera- repetía sin parar.

Sakura, irritada, rodó los ojos por milésima vez

-¿Qué quieres?-

-Te dije que no podías escapar de mi-

-Este lugar no tiene salida y parece un laberinto. Por más que camine siempre vuelvo al mismo lugar-

-Hechicera, deja de pensar en como tratar de comunicarte con ese joven-

-Cómo me pides eso si él es la persona a quien más quiero. Además no he logrado contactarlo en sueños y no sé si está bien después del último sueño… ¿que tal si algo le paso…? ¿o si está cometiendo una imprudencia…? - murmuraba mientras se cubría el rostro a forma de frustración

El brillito volaba tratando de distraer a la esmeralda de esas emociones "Una magia tan poderosa y en este estado no puede permitirse llegar a este punto de desequilibrio" pensaba mientras revoloteaba pero con pesar vio que sus esfuerzos eran en vano.

Una especie de pared de cristal apareció frente a la esmeralda. Sakura levantó su rostro y con cautela se acercó a aquel objeto. -No lo hagas- le advirtió el ser mágico, pero la joven le ignoró y con la punta de sus dedos tocó el cristal.

La imagen de un bosque apareció ante ella. La visión era muy oscura por lo que Sakura sospecho que en ese lugar ya era de noche. Un hombre apareció seguido de varios soldados. Los hombres se movían lentamente como si trataran de pasar desapercibidos. El que parecía ser el líder desenvainó un filoso cuchillo que apuntaba hacia un cabello color castaño que ella conocía muy bien.

-¡Shaoran!- gritó mientras golpeaba incansablemente el cristal -¡Shaoran!-

Un trueno impacto a escasos metros de donde Lan y Shaoran habían parado a descansar, con sorpresa, el ambarino volteó para encontrarse con una daga que se acercaba peligrosamente hacia él -¡Lan! Hazte a un lado! ¡Dios del rayo ven!- gritó logrando que el hechizo lanzará a los hombres a varios metros de distancia

-¿Qué está pasando?- el peliazul aun estaba aturdido por los rayos

-Emboscada- gritó el ambarino exaltado -¡corre! -

Los chicos se adentraron aún más en el bosque para intentar huir de los soldados, sin embargo, algunos que no fueron impactados por el ataque del castaño venían a caballo y los estaban alcanzando rápidamente

-¿Por que siento la presencia mágica de Sakura? esto no tiene sentido- se preguntaba el ambarino un poco desconcentrado. Desde el rayo que lo alertó podía sentir débilmente la presencia de la esmeralda

-¡Li!- gritó Lan al ver que su amigo divagaba -¡nos alcanzan!-

El castaño salió de su ensoñación y se detuvo para hacer frente a los soldados, nada iba a conseguir si seguían corriendo

-Lan, quédate detrás mío. Tu magia aún no es constante asi que interviene solo si es estrictamente necesario- el peliazul asintió mientras veía a los soldados bajar de sus caballos y desenvainar espadas.

-Escorias mágicas, prepárense a ser eliminadas- habló el general

-No queremos pelear con nadie, tenemos una misión y fuimos enviados a este lugar. Hay una vida en riesgo- el ambarino trataba de conciliar con aquellos hombres sin recurrir a la violencia, sin embargo estos no parecían querer dialogar

-Bertholdt, quizás debamos llevarlos ante nuestra ama…-

-Cállate Jean, las reglas son claras, todo ser mágico será destruido. Este par debe ser el que hirió a la guardiana-

-Lo sentimos mucho- expresó el peliazul -en verdad estamos desesperados-

El general sonrió, poco le importaba la misión de aquellos muchachos -Jean, da la orden- expresó el general

-!Ataquen!- comando Jean a sus cinco hombres, quienes espada en mano corrieron hacia ambos foráneos

Ante el asombro de todos, Shaoran había sacado su espada de su mano y su símbolo mágico yacía a sus pies, de verdad que aquellos hombres no se esperaban un espectáculo de esos

-Dios del viento ¡Ven!- exclamó el ambarino guiando su ataque hacia los hombres quienes salieron expulsados varios metros hacia atrás quedando semi inconscientes ante la estrepitosa caída

-Bertholdt, son muy fuertes, no podemos con ellos- gritaba Jean angustiado

-Malditos hechiceros- expresó el general dando riendo suelta a su ira y arremetiendo contra el ambarino. Jean lo siguió tratando de hacerlo entrar en razón

-Dios del rayo ¡Ven!- como hace unos segundos, el ambarino dirigió su ataque a sus oponentes, sin embargo, los ágiles soldados pudieron esquivarlo a duras penas

-Maldición, están muy cerca- susurro el ambarino preparándose para un combate cuerpo a cuerpo

Viendo a su amigo enfrascado en una batalla campal contra dos enemigos, Lan cogió su dije de la espada en su mano e intentó convertirlo. Ponía toda su magia en la joya, pero como en otras ocasiones, nada sucedía .

-Buen momento para ser un inútil Lan- se reprochaba el peliazul así mismo. Las chispas del choque de las espadas se hacían cada vez más frecuentes y el ambarino comenzaba a cansarse. Lan preocupado buscaba aunque sea una rama para intentar ayudar al castaño. De repente, otro rayo volvió a caer descolocando a todos los presentes que también quedaron cegados unos momentos. Jean parecía más herido, pues un poco de sangre emanaba de su brazo izquierdo mientras Bertholdt tomaba su cabeza

-Li, corramos- dijo el peliazul apenas pudo recobrar un poco la visión, sin embargo pudo observar a su amigo completamente desconcentrado, y peor aun bajando la guardia

-Es Sakura, es su esencia- susurraba el castaño casi hipnotizado. Ese rayo que había caído traía la esencia de su amada. Su ensoñación no le permitió ver como Bertholdt se había recuperado y arremetía contra su humanidad

-¡Li!- gritó desesperado corriendo hacia su amigo -Maldición... ¡Ignis!- de la palma de la mano de Lan brotó una fuerte llama azul dirigida al soldado quien voló por los aires al contacto con la misma, las quemaduras del general no eran graves, pero el golpe lo había dejado inconsciente

-Retirada- gritó Jean mientras intentaba subir al caballo al general a pesar de las heridas en su brazo -¡retirada!- el sonido del galopar y relinchar de los caballos interrumpió por todo el bosque

-Li, ¿Estas bien?- el peliazul se sentía preocupado por el castaño que parecía continuar en algún tipo de trance

-La esencia de Sakura está aquí…- susurró el ambarino mientras guardaba su espada en su mano -aún está- acto seguido el castaño hecho a correr a gran velocidad seguido por Lan quien no entendía nada de lo que pasaba

Mientras los chicos mas corrían bosque adentro, los caballos lograban salir del bosque con dirección a la ciudad principal, y por supuesto, al castillo. Justo luego de la colina a la salida del bosque, Jean y sus hombres se encontraron con algo que no esperaban

-¡Mi señora!- se inclinó Jean ante el corcel blanco de su ama

-¡Desobedecieron una orden directa!- la dama dio un pequeño vistazo al cuerpo inconsciente de su general -supongo que no puedo confiar en nadie… Guardias, lleven a estos hombres al calabozo, me encargaré yo misma de esto- expresó la dama hacia su escolta mientras comenzaba a cabalgar a toda velocidad hacia el corazón del bosque "esta magia… no puede ser" se seguía diciendo a sí misma mientras el pensamiento martillaba su cabeza

Justo en las profundidades frondosas y verdes, el ambarino finalmente había dejado de correr. Estaba observando algo que lo hacía feliz pero que a la vez lo embargaba de tristeza

-¡Li! ¡Espera! ¡Que haces!- expresaba el peliazul hacia su amigo, pues no veía nada de lo que el castaño parecía estar viendo

-Sakura…- susurro el chico -Sakura ¿estás despierta?- el castaño veía a la esmeralda, desesperada, como golpeando un cristal que no podía traspasar. Podía ver como la chica decía su nombre pero no lograba escucharla

-No puedo oirte- exclamó mientras acariciaba aquel cristal que parecía separarlos y entonces pudo determinar más la escena, la esmeralda se encontraba en un lugar frío y tormentoso, era gris, no había nada verde ahí, el vestido blanco que llevaba su novia se veía sucio y vio con terror como partes estaban manchadas de sangre, justo como lo recordaba en sus sueños.

-¡Sakura!- comenzó a desesperarse el castaño mientras golpeaba aquel cristal, acto que era imitado por la esmeralda, en eso pudo observar como un brillito comenzó a dar vueltas sobre la chica mientras dejaba caer algo sobre ella. La castaña comenzó a cerrar sus ojos hasta que cayó al suelo profundamente dormida

-¿Qué le hiciste?- seguía golpeando el cristal con fuerza pero todo era inútil. El castaño no se daba por vencido hasta que pudo visualizar cómo el pequeño brillito se convertía en una sombra, muy parecida a Shadow, y en cuestión de segundos el cristal se rompió en mil pedazos.

-¡Li!- corrió el peliazul al ver como este se desplomaba sobre la maleza -¿estas bien?- decía el chico con preocupación mientras abrazaba al ambarino

-La vi Lan, y esta vez no fue un sueño-

-Li, reacciona, pudo ser la misma magia de este lugar, pudo ser una trampa y estamos cayendo en ella- el peliazul se encontraba preocupado ante otra emboscada. Shaoran salió de su ensoñación tomando en cuenta las palabras de su amigo

-Tienes razón… perdona Lan, me deje llevar, todo es muy real-

-Lo sé, no te agobies, pero debemos salir de aquí- dijo Lan mientras lo ayudaba a levantarse y recobrar el aliento

-No irán a ningún lado- susurró para sí misma la dama sobre el corcel blanco a unos metros de ahí, pasando totalmente desapercibida por los chicos. La chica apuntaba con su arco a los forasteros

-Malditos hechiceros…- susurró mientras los veía adentrarse más y más en el bosque.

Ambos jóvenes caminaban por entre las gruesas raíces de los árboles. Lan notó como su mejor amigo se veía más callado de lo usual y le dedicaba fugaces miradas. El peliazul dejó escapar un suspiro -De nuevo estás inquieto por algo, ¿qué quieres decirme o preguntarme?- el peliazul se detuvo un momento mientras tomaba un sorbo de agua.

Shaoran sentía como la temperatura bajaba y la brisa venía cargada de mucha humedad. Debían buscar abrigo lo más pronto posible pero también sabía que la siguiente era una conversación que debían tener.

-Lan… me dijiste hace un momento que lo que vimos… que Sakura… podría ser una trampa pero…-

El peliazul suspiró. La visión que se presentó en el cristal según Shaoran fue algo que él no logró ver pero solo recordar la desesperación de su amigo le causaba escalofríos -Li… tu mismo lo dijiste… en este lugar algo no calza… la magia está pero no está. Además escuchaste al tipo ¡Nos quieren exterminar!-

-Pero…- murmuró Shaoran sintiendo como sus ojos empezaban a arder a causa de las lágrimas.

Lan solo veía la tristeza de su amigo y sentía como su corazón se contraía de dolor. "Ay Sakura, enserio espero que lo que sea que Li vio no fueras tú" pero sus pensamientos se vieron interrumpidos al sentir como una flecha pasó rozando su mejilla. Por inercia llevó su palma a su herida mientras veía atónito al castaño

-Pero qué demoni.. ahhh- gritó el ambarino cuando sintió como otra flecha atravesaba la parte interna de su muslo. El peliazul saltó hacia su amigo y comenzó a hacer presión en la pierna del chico, biología no era de sus favoritas pero estaba seguro que la flecha estaba en la arteria femoral, la cantidad de sangre que emanaba y la palidez que rápidamente llegaba a su amigo lo terminaban de convencer

-Arqueros- susurro el castaño -no puedo sentir nada- jadeaba el chico intentando mantenerse despierto. Lan observaba el perímetro intentando buscar cualquier indicio de sus atacantes, fue en ese momento que sintió un ardor en su hombro, otra flecha lo había rozado

-¡Maldicion!- susurraba la mujer en su corcel blanco a lo lejos "a uno le di en la primera en un punto vital, ¿¡porque no le puedo dar al otro!?" se reprendió ella misma. La escolta de la dama se daban miradas preocupantes, nunca habían visto fallar a su señora, y ahora lo había hecho en dos ocasiones

-Lan… debes… colocar un escudo- susurró Shaoran en lo poco que salían sus palabras

"demonios, espero funcione" Lan se levantó, no sin antes poner un torniquete en el ambarino, se concentró lo más que pudo

-¡Praesidium!- exclamó el chico levantando su mano mientras un círculo negro azulado los cubría -dudo que dure mucho- exclamó el peliazul pero el castaño no contesto, se desangraba rápidamente

-¡Li! No te atrevas a dormirte-

-Lan, si no lo logro, dile a Sakura-

-Ahora el que dices estupideces eres tú. No dejare que mueras, ¡de quien me voy a burlar!- Sin pensarlo mucho Lan sacó la flecha de la pierna de su amigo ante un grito del mismo -Por favor... Que funcione... ¡Sanae!-

Toda la fuerza mágica del chico fluyó hasta Shaoran, a su herida específicamente. Los brillos dorados iluminaban el bosque y el ambarino veía con asombro como su herida se curaba y peor aún, como parte de su sangre regresaba a su cuerpo

-¡No puede ser! Esta magia simplemente… ¡no puede ser!- exclamó la dama a lo lejos quien parecía perder la razón -¡Disparen todos!- dio la orden y alrededor de veinte arqueros dispararon al unísono solo para ver sus flechas ser repelidas por una protección invisible a los demás pero no para ella

Lan finalmente reconoció desde donde los atacaban y corrió hacia esa direccion dispuesto a cualquier cosa. Parecía ser que sus enemigos estaban hacia el este, pues el alba se asomaba por esa dirección y la oscuridad del bosque se comenzaba a perder

-¿Mi señora?- preguntó uno de los escoltas de la dama. Podían ver cómo el sujeto corría hacia ellos, pero la dama del corcel blanco parecía estar en algún tipo de trance. Sin decir nada, la chica simplemente tenso su arco de nuevo y disparó en dirección al foráneo

-¡Ignis!- lanzó Lan un contra ataque incendiando la flecha en el acto mientras seguía corriendo, pudo comenzar a divisar una bella joven sobre un imponente caballo blanco rodeado de mas soldados que parecían ser su escolta

Una opresión en el pecho sintió la chica al escuchar el ataque que había rostizado su flecha. Muchas emociones la embargaron pero no era el momento idóneo para estar petrificada

-¡Mi señora!- expresó la escolta un poco mas fuerte, Lan se acercaba peligrosamente.

-Retirada- susurro la chica

-Pero… mi señora... los foráneos-

-Luego me encargare de ellos ¡Retirada!- comandó lo chica. Casi como si hubiese sido planeado, los rayos del amanecer cegaron al peliazul por completo deteniendo su carrera, permitiéndole a aquella mujer y sus escoltas huir de ahí sin dar explicaciones

-Diablos, solo pude observar que era una mujer- se lamentaba el peliazul

-¿Porque…? esto no puede ser… esa magia…- susurraba para sí misma la ama y señora del lugar, mientras se replegaba a su castillo con sus mejillas bañadas en lágrimas

... ... ... ... ... ...

Y como que a Shaoran le empieza a afectar psicologicamente no creen?

Como ven los poderes de Lan :O

Reconocen a la mujer misteriosa? Que creen que va a pasar con ella?

Gracias por leer!