Capítulo 10
Aún no sabía cómo había aceptado la propuesta del zorro, es verdad que después de algunos días más había aprendido a controlar por completo las hoces y algunos trucos de batalla, pero no era eso lo que le preocupaba, si no que le había mentido a Kurama diciéndole que tenía experiencia como ladrón, cuando jamás en su vida había robado algo.
En ese momento Kuronue estaba recargado en el tronco de un árbol tratando de mirar el cielo entre las copas de los árboles, pensando la manera de decirle a Kurama que no tenía ni la más remota idea de cómo robar un tesoro.
Se giró y se encontró con Kurama recostado en el césped durmiendo tranquilamente cerca de él. Recordó que le había dicho que viajarían por la noche hacia el castillo, y que tratara de descansar un poco, porque aunque el castillo estaba a tan sólo medio día de camino, al llegar tendrían que librar algunos obstáculos; pero en ese momento era imposible para el ojiazul no pensar en lo que sucedería si cometía algún error por su inexperiencia.
Se le quedó observando detenidamente como muchas veces lo hizo cuando Kurama no se daba cuenta.
Siempre le había gustado verlo, incluso cuando eran niños Le fascinaba su forma de conducirse, la manera en la que su hermoso cabello plateado se movía con el viento, sus orejas peludas y suaves, su piel blanca, su inteligencia y astucia, digna de un verdadero youko, pero sobre todo, sus brillantes ojos dorados que lo hechizaban con tan solo una mirada.
Sonrió levemente y regresó su vista hacia arriba. Llevaban día y medio de camino y solo se habían detenido a descansar un poco. Miró sus hoces y se tranquilizó, al menos si los atacaban no sería un estorbo para Kurama, daría su mejor esfuerzo para no defraudarlo.
- es hora de irnos, ya está oscureciendo-
Kuronue salió de sus pensamientos al escuchar la voz del zorro y lo encontró levantándose del césped, él mismo asintió para después levantarse.
Inmediatamente se pusieron en marcha, ya estaba oscureciendo y era mejor aprovechar la oscuridad para no llamar mucho la atención.
Caminaron por largo tiempo, Kuronue siguiendo a Kurama, ambos siempre callados rodeados simplemente por los sonidos de la noche en el Makai. Ya estaba amaneciendo y Kuronue se preguntaba mentalmente por quinta vez cuándo llegarían, había pensado preguntarle a Kurama pero últimamente lo había visto más serio que de costumbre, parecía como si mientras más se acercaran a ese castillo, el zorro cambiara su semblante a uno más sombrío.
El ojiazul no sabía que pensar, hasta parecía que Kurama estaba molesto con él, había tratado de conversar pero siempre le respondía monosílabos de manera fría. Pero lo que más le intrigaba era que aún no le decía exactamente quien era el dueño del castillo al que iban a robar, era como si no quisiera que se enterara, cada vez que le preguntaba el kitsune le respondía simplemente que eso no tenía importancia y que se concentrara en no fallar.
- eso haré, no lo defraudaré nuevamente como aquella vez cuando dejé que ese zorro que decía ser su padre se lo llevara. Y si desapareciera otra vez lo buscaría de la misma forma que lo hice, aunque tuviera que pasar por todo lo que tuve que pasar- iba pensando distraídamente
Kurama se detuvo de pronto y el ojiazul iba tan cerca de él que no pudo evitar chocar contra su espalda.
- qué pasa, por qué te detienes?- le preguntó ladeando la cabeza y viendo por encima del hombro del zorro.
- ya estamos cerca, agáchate!- le ordenó jalándolo de la mano hacia abajo, quedando ambos en cuclillas detrás de unos arbustos.
Kuronue no se había dado cuenta pero al levantar la vista pudo ver un castillo alto de color grisáceo con adornos negros, de especto bastante lúgubre rodeado por una gran muralla. Al frente, una puerta negra era custodiada por dos guardias.
Un inevitable temblor y escalofrío recorrió todo el cuerpo del ojiazul al reconocer ese lugar, al mismo tiempo que una visible palidez cubrió su rostro y por su mente aparecieron distintas imágenes que lo pusieron bastante nervioso.
Por otro lado, por la mente del zorro también pasaron imágenes de recuerdos que creía olvidados, pero en el fondo sabía que más que a robar, había venido a vengarse.
Al notar la actitud de su acompañante el zorro se giró a verlo.
- estás bien?- le preguntó sin levantar mucho la voz
-...-
- Kuronue, te estoy hablando-
El pelinegro volteó a verlo.
- por qué no me dijiste que veníamos a este castillo?-
Kurama entrecerró los ojos.
- hay algún problema? - el zorro lo miró sospechosamente -acaso ya habías estado aquí antes?-
Un sonido proveniente de la puerta del castillo los hizo girarse a ambos, al parecer, uno de los guardias había entrado y el otro estaba solo.
- recuerdas el plan?- preguntó el zorro sin dejar de inspeccionar los alrededores
- sí...pero Kurama, hay algo que tengo que decirte...-
- ahora no hay tiempo, tenemos que aprovechar que solo hay un guardia, una vez que traspasemos esa puerta entraremos al castillo. Ahora, solo espera la señal, la recuerdas?-
- sí kitsune, me la repetiste mil veces, no soy tonto sabes?- le dijo el ojiazul un poco fastidiado - convertirás tu látigo en rosa, si la agitas una vez es que todo está bien, si la agitas tres veces es que quieres que me prepare para atacar-
Kurama se levantó, sacó su látigo con espinas y en un instante se encontró frente al guardia. Éste no tuvo tiempo de reaccionar, su cabeza fue separada de su cuerpo con un movimiento casi invisible del zorro.
Kuronue se acercó a él cuando recibió la señal de que todo estaba bien.
- dentro encontraremos más guardias, no debemos permitir que ninguno de ellos de la alerta a los de adentro, mata a cualquiera que intente entrar al castillo-
-Kurama...- intentó hablar otra vez el ojiazul
-estás listo? Confío en ti- lo interrumpió nuevamente el zorro
Kuronue sacó sus hoces y asintió resignado, Kurama confiaba en él y eso le daba valor, además, con suerte entrarían y no sucedería lo que tanto temía.
Una vez que abrieron la puerta se adentraron en un pequeño terreno donde algunos demonios se encontraban distraídos, sin notar siquiera la presencia de los intrusos.
Kurama dio un latigazo en el suelo y todos los youkai dejaron lo que hacían.
- INTRUSOS!- gritó uno alertando a sus compañeros.
Todos los demonios se abalanzaron contra ellos. El zorro comenzó a matar a todo youkai que se acercó a él con mucha facilidad, mientras que Kuronue, abrió sus alas y dio algunos saltos esquivando varios demonios hasta pararse frente a la puerta principal.
Una vez ahí, lanzó diestramente sus hoces hiriendo de muerte a todo youkai que intentaba atacarlo.
Rápidamente se pudo observar a una gran cantidad de demonios muertos dispersos por el suelo. Kurama pasó entre ellos hasta llegar junto al ojiazul en la puerta principal. Al llegar, lo encontró tratando de limpiar sus armas en el césped, y sonrió.
- qué haces? Cuando estemos dentro se volverán a ensuciar-
- no importa, no las dejaré llenas de sangre de esos demonios-
- como quieras-
Lentamente abrieron la puerta y se adentraron en el castillo. Se encontraron en un salón un tanto pequeño y algo oscuro. Comenzaron a caminar lentamente sin hacer ruido hasta que llegaron a un largo pasillo.
- Kurama, en este pasillo hay algunas...-
- trampas, ten cuidado y trata de esquivarlas...supongo que lo has hecho antes-
- qué si lo he hecho antes? Claro que lo he hecho...para mi desgracia muchas veces- pensó el ojiazul
- ahora!- le escuchó decir a Kurama.
Los dos comenzaron a caminar por el pasillo mirando alrededor atentamente ante cualquier movimiento.
No habían dado más de cinco pasos cuando pequeños orificios se abrieron en las paredes dejando salir de ellos una gran cantidad de varas filosas.
Se agacharon varias veces, saltaron y cayeron al suelo esquivando cada vara, más adelante, fueron atacados por enormes cuchillas que iban de un lado a otro en un movimiento pendular.
Kuronue desplegó sus alas una vez más y ágilmente pudo saltar y pasar entre cada cuchilla, Kurama simplemente hacia movimientos rápidos y desaparecía y aparecía del otro lado de las cuchillas hasta llegar al final.
Un obstáculo más en forma de enormes planchas que se desprendían de la pared tratando de aplastar todo a su paso. El zorro hizo uso de toda su rapidez y pasó sin ninguna herida, pero al voltear a su lado no encontró al ojiazul.
En ese momento escuchó la caída de un metal y se giró hacia atrás. Kuronue iba saltando no tan rápido como el zorro pero lo suficiente como para esquivar las planchas. En uno de sus saltos, una de las hoces se desprendió de su cinturón y cayó al suelo, al darse cuenta, el ojiazul giró rápidamente y regresó por su arma.
Kurama sintió un vuelco en el corazón cuando vio que las planchas se cerraban y el ojiazul estaba entre ellas. Iba a regresar por él cuando Kuronue recogió su hoz, dio un par de saltos y cayó junto al zorro.
- todo bien?- preguntó el ojiazul cuando se percató de que Kurama lo veía fijamente.
- solo sujeta eso más fuerte la próxima vez- fue lo único que dijo el zorro, suspirando aliviado interiormente, tenía que reconocerlo, se había llevado un buen susto.
Caminaron con cuidado un pequeño tramo más del pasillo hasta que Kurama se detuvo. Los dos quedaron inmóviles por un momento esperando algún otro ataque, repentinamente el suelo se abrió dejando ver en el fondo una cama de espinas. Kurama y Kuronue saltaron casi al mismo tiempo cayendo en suelo firme sin ningún problema.
- esa era la última- dijeron al unísono
El ojiazul miró con sorpresa al zorro, mientras que éste lo miró sospechosamente por un instante, o al menos eso le pareció al youkai alado.
Sin decir más Kurama le dio la espalda y comenzó a caminar, Kuronue lo siguió en silencio, aún no sabía qué era pero tenía un mal presentimiento desde que habían entrado al castillo.
Llegaron hasta una puerta con inscripciones que reconocieron como lengua antigua del Makai. La abrieron y entraron a una habitación iluminada por algunas antorchas en las paredes.
Kuronue abrió los ojos de par en par, la habitación estaba completamente vacía, únicamente al fondo se podía apreciar una pequeña mesa de mármol blanco, y sobre ella, una tiara de cristal rojo muy brillante con un pequeño diamante negro al frente, suspendida en el aire.
Los dos se acercaron hasta pararse frente a la tiara.
- esto es lo que venimos a robar, Kurama?-
- sí-
- es hermosa...el cristal es muy brillante, jamás había visto un color tan rojo, hasta parece sangre, qué es lo que hace?-
- con esto puedes controlar al youkai que quieras a tu antojo, solo debes colocarla en su cabeza y tendrás un esclavo que obedecerá tus órdenes sin preguntar-
- vaya!- exclamó el ojiazul
- aunque...- Kurama comenzó a ver hacia todos lados
- qué?-
- bueno, supongo que como no hay guardias, la alarma sonará cuando tratemos de tocarla-
- y entonces cómo la sacaremos de aquí?-
- para sacarla tenemos que intentarlo desde arriba, esta alarma consiste en una luz transparente que rodea el objeto como si lo encerrara en un tubo, pero termina a una determinada distancia-
- ah, entonces tú puedes sacar la tiara con alguna de tus plantas-
- claro, pero antes de irnos veremos al dueño de este castillo-
- qué! Pero para qué?-
- tengo una cuenta pendiente con él-
- Kurama, me dijiste que solo entraríamos por el tesoro y nos iríamos-
Kurama notó a Kuronue levemente nervioso.
- eso haremos, solo que será después de una pequeña escala-
El zorro estiró el brazo y trató de alcanzar la tiara, en ese momento una fuerte alarma se escuchó en todo el castillo.
Una luz azul rodeó la mesa de mármol y en ese momento algunos guardias entraron al salón y los rodearon apuntándoles con sus armas.
- ahí están!-
- están rodeados, no tienen escapatoria-
Kurama sonrió cínicamente.
- llévanos ahora mismo con tu jefe- les ordenó
- claro que no, ustedes irán directamente al calabozo-
De repente se escuchó resonando por todo el salón una voz sonora y fuerte.
- TRAIGAN A MI PRESENCIA A LOS INTRUSOS!-
La voz hizo sentir escalofríos al ojiazul, volteó a mirar a Kurama, pero este ni se había inmutado, al menos eso parecía. Por el contrario parecía muy satisfecho con lo que ocurría.
- ya lo han escuchado, llévenos con su jefe!- ordenó Kurama
Los demonios escucharon la voz de su jefe y al momento cumplieron su orden, pero antes, uno de ellos se acercó a Kuronue y trató de quitarle sus hoces. El ojiazul reaccionó rápido y se hizo hacia atrás para impedirlo.
- no te atrevas a tocarme!- dijo dispuesto a sacar sus armas y atacar
La mitad de los guardias apuntaron sus lanzas directamente hacia él, inmovilizando sus movimientos.
Los ojos azules buscaron inconscientemente a los dorados, y se toparon con una mirada seria. Se miraron por un momento, entonces Kuronue se giró a ver a los demonios y frunció el ceño al mismo tiempo que entregaba sus hoces.
- parece que sabes lo que te conviene- dijo otro guardia
- caminen!- les dijo uno más empujándolos para que avanzaran.
Salieron de la habitación y comenzaron a caminar por un largo corredizo, doblaron en una esquina y comenzaron a subir por unas escaleras de caracol rodeadas por gruesos muros de piedra.
- Kurama, no entiendo…podemos escapar ahora, estos demonios no son muy fuertes, qué es lo que pretendes?- le susurró el ojiazul al zorro que venía a un lado de él
- ya te lo dije, tengo un asunto pendiente que resolver-
- entonces, desde un principio tenías esto en mente? No veníamos solo a robar?-
-…-
- Kurama, por favor, aún estamos a tiempo, vayámonos de aquí!-
El tono suplicante en la voz del youkai alado lo descolocó un poco.
- por qué tanta insistencia en irnos? Desde que llegamos has estado extraño, por qué no me dices lo que tienes que decirme de una buena vez?-
Esta última pregunta sorprendió a Kuronue.
- Kurama no puede saber…-
- llegamos- habló uno de los guardias
Entraron a una gran habitación blanca, adornada con algunos ventanales adornados por gruesas cortinas. La habitación era rodeada por algunas estatuas y pinturas, así como una larga mesa a un costado del salón lleno de manjares y frutas exóticas de todo tipo.
Desde la entrada se podía ver una alfombra roja desplegada que cruzaba la habitación por en medio y llegaba hasta un relieve donde se apreciaban dos grandes sillones de madera con algunos almohadones que los hacían ver muy cómodos, sobre uno de ellos, se veía una silueta recostada y cubierta por la sombra de un velo que no dejaba traspasar la luz.
Los guardias salieron y solo dos se quedaron custodiando la entrada.
- vaya, vaya, pero miren a quien tenemos aquí- se escuchó una voz.
Kuronue hizo un leve movimiento acercándose a Kurama.
La silueta comenzó a moverse y se levantó despacio comenzando a caminar hacia el youko y el ojiazul.
Un zorro de orejas grises y cola gris con rayas negras, cabello un poco más debajo de los hombros color azul oscuro con algunos mechones cayendo por el rostro, ojos del mismo color, casi negros con vestimenta del mismo color que el cabello, se iluminó por la luz y se acercó a ellos sonriendo.
Uno de los guardias se acercó a su jefe y le entregó las hoces de Kuronue al mismo tiempo que se acercaba a él y le susurraba algo.
El zorro de cola gris examinó las armas y después miró a Kurama.
- Youko Kurama...nos volvemos a encontrar-
- así es... Shirotta-
- y también...- Shirotta se paró frente al ojiazul -has vuelto, acaso me extrañaste...Kuronue-
Shirotta intentó tocar el rostro del ojiazul pero éste se apartó hacia un lado impidiéndolo.
- veo que encontraste a quien tanto estabas buscando-
Kurama frunció el ceño y se giró hacia Kuronue. El ojiazul le devolvió una mirada de temor, pero encontró en la del zorro enojo y…decepción!
Shirotta notó sus miradas.
- no lo sabías Kurama? Veo que tu amante no te ha contado nada-
- según tú qué es lo que me tendría que haber contado?-
- que en su búsqueda por encontrarte se entretuvo un tiempo conmigo, siendo mí… amante. Tanto me extrañan que decidieron venir los dos para recordar viejos tiempos? Los tres nos podemos divertir mucho- les dijo cínicamente
Kuronue abrió los ojos sorprendido.
- acaso Kurama fue amante de Shirotta?- se preguntó
- no he venido a divertirme- dijo Kurama
- entonces? Te has cansado de tu amante y vienes a dármelo? Con mucho gusto lo aceptaré-
Kuronue se enfureció.
- de ninguna manera…!-
- haz lo que quieras con él- lo interrumpió Kurama - no es mi amante y no me importa lo que haga-
Kuronue guardó silencio viendo con tristeza al zorro plateado.
- así que no son amantes, me extraña en ti Kurama, creí haberte entrenado muy bien-
Kurama sonrió irónico.
- no lo dudes Shirotta, fuiste el mejor de los maestros-
Kuronue se mantenía callado observando a ambos zorros, al parecer se conocían desde hace tiempo y bastante bien, él en realidad lo único que quería era salir de ahí cuanto antes y alejarse de los dos, sobre todo por la gran decepción que sentía por lo que había dicho Kurama.
Estaba bien que dijera que no eran amantes, pues no lo eran, pero decir que no le importaba, esos sí que estaba doliéndole.
- deberías agradecerme de otra forma Kurama, sabes a lo que me refiero, desde que te fuiste no he encontrado mejor amante que tú- dijo Shirotta, después se giró hacia Kuronue -claro que cuando Kuronue llegó aquí las cosas cambiaron, la pase muy bien, aunque es bastante rebelde y me costó algo de trabajo domarlo-
- me imagino, pero pienso agradecerte de otra manera-
Kurama sacó la rosa roja de su cabello y al instante desplegó su látigo.
Shirotta sonrió.
- así que después de todo no fue una visita social-
Los guardias se acercaron rápidamente dispuestos a proteger a su amo, pero los detuvo con un movimiento de mano.
- alto! No hagan nada, yo me encargo de él-
Los guardias retrocedieron.
- bien Kurama, estabas esperando esto desde hace mucho. Tú también quieres participar Kuronue?-
- no Shirotta- habló el zorro - él no va a participar, esto es entre tú y yo-
- así que no va a participar, entonces no te molestará que mis hombres se diviertan con él un rato?- preguntó Shirotta poniendo a prueba a Kurama
Los dos guardias se aproximaron a Kuronue por detrás sujetándolo de ambos brazos, mientras que uno de ellos acercaba una de sus hoces a su cuello amenazándolo.
- ya te dije que no me importa- repitió el kitsune dando la espalda a donde se encontraba el youkai alado.
- Kurama…- murmuró con la voz apagada el ojiazul.
No entendía la actitud de Kurama, lo único que sentía en ese momento era una inmensa tristeza en su corazón.
Continuará…
N/A:
Ahora sí k me tardé en actualizar, sorry, pero he tenido tantas cosas que hacer…
Pero akí está, espero k les siga interesando la historia, aunk no sea tan buena, se hace lo k c puede.
Muchas gracias por sus comentarios, los aprecio mucho. Les pido una disculpa pero esta vez no podré responder sus reviews, ando muy atareada con un trabajo que tengo k entregar.
De todas maneras muchas gracias a los k leen el fic, pero sobre todo gracias por sus reviews a: Inari-chan, Youko Hikari (me encantaría ver las imágenes, espero k no encontremos pronto :P), tincgana, SenKo-Kun y sayume.
Hasta el próximo capítulo!
Ja ne!
