(Capítulo Editado)
Sailor Moon no me pertenece, ni ninguno de sus personajes. Todos son propiedad de Naoko Takeuchi, a la cual estoy muy agradecida por haber compartido con todos nosotros su fantástica historia y creaciones.
Esta historia es para fines de entretenimiento y no busco lucrar con ella.
Para más claridad en la lectura, solo una observación. Esto aparecerá para remarcar recuerdos de conversaciones, así como también pensamientos de los personajes:
'Lágrimas por Sams Brok…' (Con cursiva)
Nota: Como comentario o comercial, en la página de mi cuenta podrán encontrar el acceso a un par de videos muy bonitos (x supuesto de SM) con la letra en español de Moon Revenge. No son míos, por lo tanto quisiera agradecer a CharmingWORLD y a CrisisMakeUpV2 por compartirlos con nosotros. Y bueno, se preguntaran porque hago mención de esto, se debe a que fue escuchando esta canción que tengo en mi mente los próximos capítulos^^
Ahora, un comentario final: Este capítulo es un poco tranquilo, pero interesante. Contiene detalles importantes, y refleja sentimientos que tienen como propósito demostrar el color de la trama. Y como nota importante: podrán encontrar una escena de origen 'lime', por lo tanto debo advertirlo, ya que no me gustaría herir la sensibilidad de nadie.
Sin más, espero que disfruten este capítulo y sea de su total agrado.
"Lágrimas"
Por
Sams Brok
Capítulo VIII
"Hermano"
Vacio…
Silencio…
Frio…
'¿Te mintió...?'
'¿Cómo pudo ser tan cruel…?'
'¿Jugó contigo… y con tus sentimiento?'
'¿Y si él no te ama?...'
-"Darien…"- susurraba la apagada y triste voz de Serena Tsukino derramando un par de lágrimas.
En la poca iluminada habitación, Serena se encontraba recostada en su cama, en silencio, de espaldas pero bajo la atenta mirada de una linda gatita negra y de una triste chica de cabellos azabaches.
Rei Hino había decidido quedarse y acompañar a la rubia, quizá intentar levantarle el ánimo o simplemente constatar que estuviese bien. Ni ella ni ninguna de las otras chicas encontraban las palabras adecuadas para mencionar el tema; Serena se encontraba muy callada y sumamente triste, y al parecer ella tampoco sabía que preguntar, quizá teniendo miedo de saber la respuesta.
Después de lo ocurrido en la azotea de ese edificio, las chicas se habían separado casi sin cruzar palabras. Sus amigas la habían acompañado a casa, pero sólo Rei se había quedado con ella.
Para ese momento Luna estaba al tanto de lo ocurrido y estaba igual de sorprendida que los demás. A pesar de que ella, como consejera, siempre buscaba la manera de ayudarla, esta ocasión parecía dudar sobre lo que quería decir.
Después de unos silenciosos minutos fue Luna quien intentó tantear el tema:
-"Serena… No sufras, Serena. El pasado no se repetirá… las cosas son diferentes ahora…"-
No obtuvo respuesta, pasando desapercibido el hecho de que la chica se tensó ante sus palabras.
Rei comenzó a desesperarse, entonces comentó:
-"Serena. Sé que es doloroso y confuso pero… pero debes reponerte ante esto… perdona y olvida"-
Serena entrecerró los ojos y cerró los puños. Podía sentir claramente como una punzada de dolor atravesaba su pecho. ¿Es que acaso no se daban cuenta lo que realmente la lastimaba y atormentaba?
Unos momentos después, Rei contempló como la rubia asentía con el rostro, y sentándose en la cama y con la mirada perdida al frente, se dirigió a la pelinegra con suavidad:
-"No es necesario que te quedes conmigo, Rei…"-
-"No quiero dejarte sola, Serena. Estoy aquí por si quieres hablar. Hay muchas cosas que… que no están claras y yo… Todas quisiéramos saber cómo poder ayudarte"-
Serena entrecerró los ojos y ahogó un sollozo –"¿No puedo cambiar el pasado, cierto?"-
La aludida tristemente desvió la mirada. Luna se acercó a Serena y le regaló una cálida mirada, llena de cariño y de bondad –"Serena, lo que haya ocurrido en el pasado ya no importa. Debes ver siempre al frente y darte cuenta de que las cosas son diferentes…"-
-"¿Cómo puedo hacer eso, cuando Pan esta tan lleno de odio hacia su propio hermano?"- contestó la rubia, con miedo impregnado en su voz. –"¿Endimión fue capaz de algo tan… cruel?"- añadió, esta vez dirigiéndose a Rei.
La pelinegra, a pesar de que ensombreció la mirada, intentó contestar con cierto ánimo:
-"Nada es seguro Serena… Cabe la posibilidad de que Pan este equivocado"-
Por primera vez esa noche, Rei pudo apreciar un brillo de esperanza en los ojos azules. Entonces continuó:
-"No voy a mentirte, Serena. Tú ya recuerdas sobre esos tiempos: El compromiso entre Endimión y Serenity que después fue disuelto y arreglado con su hermano, el Príncipe Pan…"-
La rubia asintió suavemente, instándola a continuar.
-"Serena, debes saber que ninguna de nosotras recuerda algún romance entre Endimión y Serenity… Y lo único que sabemos de más, es lo que Lita ya nos contó; recuerda un arreglo secreto entre ambos para renovar el pacto"-
Serena desvió la mirada. Ese 'arreglo' que Lita recordaba era sobre los encuentros secretos que ambos habían sostenido, donde Endimión le regalaba palabras de amor y ella correspondía. El corazón se le encogió de tristeza… ¿Acaso en todas esa confesiones él se había burlado de ella?
Rei prosiguió: -"Después… la prematura muerte de Pan. Fue un asesinato, donde extrañamente ninguno de sus guardianes se encontraba, esa es una de las razones por las que se creyó que todo fue premeditado. Sólo estaban Endimión y Pan, en contra del protocolo, ambos estaban juntos cuando ocurrió…"-
Serena frunció el ceño, extrañada –"¿El protocolo?"-
Fue Luna quien contestó: -"Debido a los tiempos de guerra, el protocolo de defensa demanda que los dos herederos terrícolas no deben estar en el mismo sitio al mismo tiempo."-
Rei completó -"Los herederos significan todo para un reino, son los que garantizan la existencia de éste. Si no hay herederos, todo por lo que se luchó, se termina."-
Serena sonrió con amargura. De acuerdo a lo poco que recordaba, ahora entendía por qué nunca pudo ver juntos a ambos hermanos. Entonces, regreso al tema que en realidad le interesaba -"Si fue como tú dices, ¿por qué mencionaste otra posibilidad?"-
-"Porque, de acuerdo a mis recuerdos, en ese tiempo nada estuvo claro. Se sospechó de la misma Metallia o incluso de…"- se detuvo de golpe y arrepentida desvió la mirada, esto no pasó desapercibido para la rubia quien la observó con fijeza.
-"¿Incluso…?"-
Luna, algo nerviosa, intervino y sonrió con melancolía: -"Serena, eran tiempos oscuros, Metallia se apoderaba cruelmente de la voluntad de los humanos. Pudo haber sido cualquiera."-
Serena suspiró con tristeza. A pesar de lo que ellas pudiesen decir para intentar animarla, no estaba funcionando. El dolor seguía ahí, en su corazón, apretando su pecho con fuerza.
Sailor Júpiter se encontraba en la oscuridad de la noche en el balcón de un enorme rascacielos. Estaba levemente herida, sí, pero la preocupación que embargaba sus pensamientos era mucho más fuerte.
Una vez que se había dejado ayudar por Sailor Mercury y de haber dejado a Serena en su casa, ella había recorrido por los edificios para poder llegar a su destino.
En ese momento se encontró observando con fijeza la puerta corrediza que le permitiría la entrada al departamento. Sabía que él estaba ahí, podía sentirlo… pero tenía miedo… miedo de estar cometiendo un error…
Un segundo después, corrió lentamente la puerta, inconscientemente con extremo sigilo, puesto que le constaba que él podía sentirla cerca.
Entró al apartamento, donde apenas la noche anterior ella había estado y en el que había experimentado sentimientos muy diferentes a los de ahora. Podía sentir claramente un tormentoso dolor en su pecho...
Lentamente se dirigió hasta la puerta de la habitación, apreciándola frente a ella y por un segundo dudando de su proceder. Se mantuvo estática por un par de segundos hasta que una esperada pero queda voz la sacó de su ensueño, una voz que provino del interior:
-"Pasa…"-
Sailor Júpiter abrió suavemente la puerta e ingresó a la habitación. Dentro, la iluminación era tenue pero claramente pudo apreciar frente a ella, y sentado en la cama a un apuesto castaño. Neflyte, su amor…
Júpiter no pudo evitar lanzar una mirada llena de inquietud y de tristeza. Frente a ella se encontraba un apuesto guerrero con el torso desnudo y evidentemente herido, parecía haber sido atendido ya que presentaba vendajes en su brazo y hombro izquierdos, así como también en su abdomen; a pesar de la tenue iluminación ella pudo percatarse de un par de raspones en brazos y quijada.
Neflyte, en cuanto ella entró, evitó su mirada. Sólo se limitó a continuar con el frotamiento de los músculos de su brazo. De cierta forma le avergonzaba poder mostrar su debilidad ante ella, además de la incertidumbre que ya comenzaba a cruzar por sus pensamientos…
-"N-Neflyte… yo…"- Júpiter intentaba hablar, pero la inseguridad que estaba sintiendo le impedía hacerlo.
-"No deberías estar aquí"- interrumpió el aludido, aún evitando la mirada de la chica.
Júpiter sintió un estremecimiento en su interior –"Y-yo… estaba preocupada… no quiero causarte problemas…"- susurró con tristeza.
-"No deberías, pero… gracias."- añadió el castaño posando su mirada en la de ella.
Júpiter sonrío con melancolía. –"¿No estás molesto?"-
Neflyte sonrió pero su mirada continuó apagada –"Jamás podría molestarme contigo. Saber que estas bien también me reconforta, y me quita un peso de encima"-
La castaña avanzó un par de pasos y se colocó frente a la cama –"Yo… no puedo evitar pensar en lo que ocurrirá a partir de ahora"-
Neflyte volvió a desviar la mirada, cerró los puños y comentó –"Las cosas parecen retomar su curso: la incertidumbre, la desconfianza, la irresponsabilidad…"-
-"¿Crees que...? Tal vez Pan pueda recapacitar…"-
-"Esta tan lleno de rencor. Su alma se ha atormentado durante mucho tiempo; se ha envenenado a sí mismo con pensamientos de venganza…"-
Neflyte regresó la mirada hacia la chica y pudo ver la preocupación en sus ojos. Se sintió culpable de no poder darle al menos alguna palabra de esperanza. Intentando remediar su error, intentó ponerse en pie y estaba por lograrlo cuando un punzante dolor en el abdomen le hizo recaer. Júpiter, alarmada, se dirigió hasta él, arrodillándose tomó su mano y con mirada suplicante susurró:
-"Debes recostarte o tus heridas podrían empeorar."-
-"Esto no es nada para mi…"- contestó éste con orgullo.
-"Lo sé, pero, será mejor para tus heridas."-
Neflyte posó sus ojos en los de ella. Ambos se observaron con una extraña mezcla de cariño y angustia. La chica no fue capaz de resistir por más tiempo la enorme incertidumbre que estaba sintiendo y con los ojos cristalinos se abalanzó al cuello del chico y lo abrazó con desesperación, murmurando en su oído:
-"Tengo miedo, Neflyte… miedo de perder todo esto"-
El castaño devolvió el abrazo con suavidad y acarició el cabello de la chica -"No tengas miedo"- a pesar de la templanza demostrada en su voz, los sentimientos del joven también temían –"Nada cambiara entre nosotros… Pan no está contra ustedes"-
-"Ya todo es incierto nuevamente. Tengo miedo de que nos obliguen a pelear entre nosotros…"-
-"Escúchame, Júpiter…"- el joven tomó a la chica por los hombros, obligándola a verlo a los ojos –"No es como antes, las cosas no deben salirse de control"- con dulzura tomó el rostro de la chica entre sus manos y susurró –"Mi amor es cierto y real. Jamás te haría daño"-
A pesar de la emoción que esas palabras provocaban en ella, la realidad que los rodeaba regresaba a sus pensamientos y la atormentaban. Ahogó un sollozo y con un par de lágrimas escapando de sus ojos murmuró apenas audiblemente:
-"¿Aliados o enemigos? Nuestro destino nos persigue e intenta separarnos…"-
Neflyte negó lentamente con el rostro y susurrando quedamente contestó -"No… tan sólo somos dos almas que se han fundido y aferrado a pesar del tiempo… Dos almas que se han encontrado en el momento y lugar equivocados, y a quienes el destino se opone. Pero no lo lograra, esta vez será diferente"-
La chica asintió, lentamente acercó su rostro y con extrema dulzura selló sus labios con los de él. Neflyte recibió la suave caricia, sintiendo claramente el ligero estremecimiento brotar de ella. Con protección rodeó con sus brazos a la chica y la acercó más a él. El beso se volvió más profundo e íntimo, con cierto sentimiento de desesperación.
Poco a poco, y sin romper la unión, la chica se deslizó hacia él, quedando ambos sobre las sabanas. Neflyte recibió con gusto el peso de la chica sobre él, el suave movimiento de su cuerpo y el ansia transmitido por sus labios…
La joven guerrera intentaba demostrar todo su amor y ansiedad en ese beso; se sentía tan asustada, tan angustiada de perder la oportunidad que la vida le había obsequiado… No quería perderlo, no quería…
Lo besó con amor, con pasión, con anhelo. Recostados en la cama, con una mano ella recorrió con extrema dulzura los anchos hombros y pectorales desnudos, con la otra, acarició el rostro y cabello del chico…
Neflyte podía sentir con satisfacción el peso de la chica sobre su cuerpo. Sus movimientos, sus caricias, sus besos… lo hacían olvidarse por completo de todos y de todo. Él respondió de la misma forma: acarició con encanto la cintura de la chica, sus caderas; sintiendo entonces la gruesa textura del traje, llegó hasta la pequeña falda donde con total deleite bajó hasta sus piernas, las cuales recorrió con anhelo. Lentamente separó sus labios y los llevó hacia su cuello, recorriéndolo, besándolo, saboreándolo, embriagándose con su esencia…
La chica pudo sentir con éxtasis las varoniles manos recorriendo sus caderas y sus piernas, los labios del chico besando y succionando su cuello, logrando de esa forma arrancar un suave gemido de ella, quien inconscientemente presionó con un poco mas de fuerza en el abdomen del guerrero, quien quedamente lanzó un quejido: -"¡Auhhm!"-
La castaña pareció reaccionar ante este acto, se separó levemente y se sentó en la cama, susurrando un suave: -"Lo siento…"-
El castaño sonrió divertido, y observó con regocijo el coloreado rostro de la chica, quien en ese momento desviaba la mirada, apenada. Lucia ligeramente despeinada, sus labios rojos por los besos compartidos, su respiración agitada y sus mejillas encendidas demostrándole una vez más la inocencia que ella poseía.
Ella añadió -"L-lo siento… no debí…"-
-"No hay nada que lamentar…"- interrumpió él amablemente. –"Nos amamos y es natural buscar la compañía del otro."- la guerrera volvió la mirada hacia él, entonces sonrió. Él llevó una de sus manos hasta el rostro de la chica y con extrema dulzura rosó su mejilla. Con suavidad unió nuevamente sus labios.
La chica lo dejó hacer. Sintió como él acariciaba y saboreaba sus labios, como con lentitud la fue guiando nuevamente hasta las sabanas quedando esta vez debajo de él. Sintió ligeramente el peso del joven hombre sobre ella; como lentamente, con el brazo lastimado, él acariciaba su rostro y recorría su cuello; con un inexplicable gozo sintió las manos de él acariciar sus senos, bajándolas a su cintura, a sus caderas y lentamente a sus piernas; como su piel se erizaba deliciosamente con cada contacto y un dulce calor recorría su interior, bajando a su estomago y llegando hasta su vientre. Un exquisito sentimiento de ansiedad la embargó…
El castaño abandonó los labios de la chica y nuevamente los dirigió hacia su cuello, mientras sus manos recorrían con anhelo el cuerpo de la joven. Pudo sentir las cálidas manos femeninas recorrer sus hombros, su pecho y su abdomen, no pudo evitar estremecerse con deleite al contacto de los labios de ella en su cuello y las deliciosas caricias compartidas…
Un par de gemidos fueron arrancados gustosamente de los labios de ella, nombrando dulcemente el nombre de su amado, sintiendo anhelantemente un irresistible gozo inundar todo su ser.
Entonces, a voluntad ella deshizo su transformación, mostrando únicamente una ligera blusa y falda. Con adoración, Neflyte contempló como la chica le lanzaba una sugestiva mirada, y con lentitud volvía a acariciar su marcado torso para terminar sujetándolo del cuello, atrayéndolo hacia su boca. El peso de él se hizo más presente sobre la castaña, quien instintivamente irguió su cuerpo con seducción. Sus bocas se separaron con ansiedad y un par de gemidos resonaron en la habitación. Desabrochando con lentitud la ligera blusa, maravillado, sus ojos brillaron con deseo y ella se sonrojó con dulzura sintiéndose en extremo atractiva.
Él la beso de vuelta, envolviéndola en un cálido y apasionado abrazo, acercándola a su cuerpo, reteniéndola, saboreando sus labios; sintiéndola cerca, sintiendo como cada curva de su hermoso cuerpo se acoplaba al de él, como la agitada respiración de ambos bailaban al mismo ritmo. Con deleite sintió la suave piel de ella pegarse a él y los exquisitos montes erguirse ante el contacto, provocando de esa forma una tormentosa pero irresistible ansiedad de fundirse en uno sólo y de no dejarla escapar jamás…
-"N-Neflyte… Soy tuya… Siempre ha sido así y siempre lo será…"- susurró ella, con un par de ligeras lágrimas naciendo desde su interior –"A pesar de nuestro destino, siempre te perteneceré"-
-"Te amo, Lita… Te amo… No puedo darte mi voluntad, pero te he dado mi corazón… Recuérdalo"-
Esa noche, entre suspiros y gemidos de amor, ambos guerreros prometieron quererse a pesar de la adversidad. Una muda promesa de amarse a pesar de lo que el destino les deparara…
Un nuevo día comenzaba. El sol, radiante, iluminaba la ciudad. Domingo por la mañana, cuando muchas personas salen para distraerse, para estar en compañía de sus seres queridos y para olvidar por un momento la cotidianidad en sus vidas; niños y jóvenes por aquí y por allá, riendo, jugando, conversando. Miles de sonrisas nacidas del buen humor de las personas.
Sin embargo, en el ya conocido Center Crown, cuatro chicas se encontraban sumamente calladas y serias. Rei Hino, Amy Mizuno, Lita Kino y Mina Aino, se mostraban extrañamente calladas, pensativas. Ninguna encontraba las palabras adecuadas para continuar con el tema que les concernía.
Llevaban un buen rato sin decir nada, hasta que de un momento a otro otra chica se presentó ante ellas. Una hermosa joven de cabellos verde aguamarina las saludó antes de tomar asiento junto a ellas y cuestionar:
-"¿No ha querido salir?"-
Rei negó con el rostro. Entonces Mina preguntó -"¿Luna esta con ella?"-
Rei asintió y contestó observando a Michiru -"Haruka también, ha sido así desde anoche"-
Ante la afirmación, Lita, con la mirada abajo, preguntó preocupada -"¿Ustedes creen que esto pueda salirse de control?"-
Michiru, con la firmeza que la caracterizaba, contestó -"De una u otra forma, Haruka no piensa arriesgarse. Tal y como Rei ha mencionado, ella ha estado vigilándola desde anoche. Pan podría intentar vengarse a través de Serena"-
Amy asintió, mostrándose en acuerdo. Entonces Michiru continuó:
-"Hotaru ha tenido otra premonición… No es bueno…"- Las cuatro chicas la observaron, angustiadas. Michiru prosiguió –"Algo grande esta por pasar, y según Setsuna, a pesar de que conocemos el futuro, esto no es garantía de que todo saldrá bien…"- las Inners la veían fijamente, extrañadas –"El futuro podría cambiar. Tokio de Cristal se podría desboronar. Si no actuamos correctamente, el futuro se verá amenazado"-
Las cuatro jóvenes frente a ellas se quedaron en silencio, con el ceño ligeramente fruncido. Mina fue quien tomó la palabra:
-"Nunca estuvimos dispuestas a confiarnos ante la expectativa… pero, ¿que podría ser tan grave como para cambiar el futuro?"-
Michiru, seria, desvió la mirada –"Evidentemente, si Pan logra su cometido. Él pretende destruir a Endimión, si lo logra Tokio de Cristal no nacerá. Debemos actuar… y acabar con el menor de los males"-
Amy levantó el rostro, perpleja a lo que acababa de escuchar. Las otras tres jóvenes miraron con extrañeza a su interlocutora, sin comprender sus palabras. La joven peliazul, negó con el rostro, como si intentara convencerse de haber escuchado mal.
Lita fue quien preguntó –"¿El menor de los males?"-
Michiru, observándolas, se debatía entre continuar u ocultarles sus intenciones. Entonces recordó las palabras de Setsuna 'No es tan sencillo… necesitaran la ayuda de todas las Sailors para poder lograr su cometido…'
Amy, aún sin poder dar crédito a la afirmación de la Outer, respondió en su lugar. –"El menor de los males es Pan… Acabar con Pan terminaría con la amenaza"- sorprendidas ante la afirmación, el resto de las chicas volvió la vista hacia Michiru. Amy, con cierta frialdad, continuó –"Por supuesto, nos dice esto porque necesitan nuestra ayuda. Para llegar a Pan, hay que quitar de en medio a los Generales…"-
Lita, asustada, se llevó las manos a los labios. Rei frunció el ceño, recordaba la fría y quizá inhumana forma de ser de las Outers. Mina la observó con reproche. Amy negó suavemente con el rostro y añadió, esta vez dirigiéndose a la aún seria pero firme chica.
-"No nos agrada su manera de luchar. Ustedes no pueden pensar de una forma tan cruel… Pan también ha sido una víctima a quien se le ha dado otra oportunidad de vivir. ¡Ustedes no pueden pensar seriamente en arrebatarle tan injustamente la vida que una vez se le negó!"-
Ante la falta de respuesta, Rei, molesta, añadió: -"Más el hecho de saber lo arriesgado que sería… ¿acaso pensaban ponernos de escudo para poder lograr su cometido? ¿Sin importarles que seguramente más de una no saldría viva para contarlo?"-
Michiru levantó el rostro, con orgullo –"Creímos que darían lo que fuera por nuestra Princesa, aunque eso signifique sus propias vidas."-
Mina contestó, indignada -"Haríamos lo que fuera. ¡Lo hemos hecho y lo haríamos una vez más sin titubear! Ella es nuestra Princesa, pero también es nuestra amiga, y a ella no le gustaría tal injusticia. Y si fuera así; si ella nos lo pide o es irremediablemente necesario, entonces actuaríamos sin dudar."-
Lita, manteniéndose al margen de la conversación, comenzó a dudar sobre el proceder de las Outers en el pasado… ¿Habrían sido ellas capaces…?
Michiru volvió a desviar la mirada. Su rostro se tornó molesto. ¿Por qué no comprendían la gravedad de la situación? ¿Por qué no se dejaban de chiquilladas y actuaban como las Guerreras que eran?
A pesar de ser un hermoso día, la habitación de cierta rubia se tornaba un tanto apagada. Serena estaba en su habitación desde la noche anterior, su única compañía era Luna. No se sentía de ánimo para salir ni para hablar con nadie. No quería que le llenaran la cabeza con falsas ilusiones o esperanzas, tan sólo… tan sólo quería encontrar la forma de recordar más, de poder descubrir algo que le dijera que lo que estaba pensando no era cierto…
Necesitaba que alguien le dijera: Él te ama… siempre te amo y siempre te amara… Él te ama por quien eres, no por lo que tienes o por quien serás…
No quería escuchar palabras como: olvida, perdona, el pasado no importa, el futuro sí…
Claro que para ella el pasado importaba y mucho. De no ser por el recuerdo de ese pasado quizá ella y Darien jamás hubiesen estado juntos, pero también quizá él se siente atado a ella por lo mismo… No dudaba que Darien era un buen hombre ni de su sinceridad, pero sí dudaba de la mala jugada que los recuerdos les estaban dando.
Ya no sabía que pensar de Endimión: ¿bueno o malo? ¿Sincero o no?... ¿Fue Endimión capaz de jugar con sus sentimientos? ¿Estaría Darien tan confundido como para creer en sentimientos que quizá nunca existieron?
Ella y Darien eran tan diferentes. Todos se los decían. Tan diferentes uno del otro, pero estaban juntos porque su amor había transcendido en el tiempo. Como dolían ahora esas palabras…
Se llevó una mano al pecho y sintió un nudo en la garganta. Dolía. Dolía saber lo lejano que lo sentía… más lejos que nunca…
Luna, después de estar un buen rato en la habitación de la chica, decidió salir de la casa al notar la presencia de Haruka. Encontrándola inmediatamente en la acera de enfrente, la rubia se dirigió a la felina.
-"¿Como esta?-
-"Triste, pero saldrá adelante… debemos darle tiempo."-
-"¿Darien ha intentado comunicarse?"-
-"Si. Ha llamado unas cuantas veces, pero Serena se ha negado a recibir la llamada"-
-"¿Esta molesta? ¿Crees que sea un problema?"-
La gatita negra apagó su mirada y con tristeza respondió: -"Claro que esta molesta. De pronto descubre que las cosas no fueron como siempre imaginó, se siente engañada. Pero lo ama, sólo debemos darle tiempo, y ellos resolverán sus problemas."-
Haruka asintió, conforme. Entonces Luna comentó: -"Estas aquí porque no confías en Pan, ¿cierto?"-
La rubia asintió, seria. Entonces Luna decidió regresar al lado de Serena.
Luna, al igual que mamá Ikuko, estaban preocupadas por la tristeza de Serena. Una conocía la razón, pero la otra no. Lo único que mamá Ikuko alcanzaba a comprender era debido al renuente empeño de la chica a rechazar las llamadas de Darien, eso era en extremo raro; el hecho de que le había rechazado sus dulces favoritos y de no tener ánimos para salir en un día tan lindo, la hacían preocupar todavía más.
Sin duda la chica había tenido una discusión con su novio. Aún así no dejaba de preocuparle la forma en que la rubia podía apagarse. Era tan raro ver a una Serena tan triste.
Darien se encontraba en la soledad de su departamento. El día parecía tan hermoso afuera pero su ánimo lo traicionaba. Esa mañana se había comunicado al hospital para reportarse indispuesto, intentaba pensar la forma de solucionar las cosas. Se sentía deprimido, confundido y sumamente culpable.
No recordaba con exactitud lo que había sucedido, aún así un sentimiento de culpa inundaba su interior. No sabía cómo proceder ni cómo actuar.
Desde esa mañana había intentado comunicarse con Serena, para saber cómo estaba o quizá para intentar aclarar las cosas. Ella se había negado en cada una de las ocasiones y de cierta forma no la culpaba, después de todo él no sabría cómo reaccionar ante su reproche.
Por otro lado estaba Pan, o Den Daichi, tal y como le habían informado. Estaba tan lleno de odio y de resentimiento, pero era su hermano y el lazo que los unía era fuerte. No podía considerarlo como un enemigo, era su hermano, antes y ahora, era su hermano…
Apenas y podía dar crédito a lo sucedido. Haber tenido un hermano todo este tiempo y no haberlo sabido. Tanto tiempo en que había reclamado a su destino por haberlo dejado solo tan cruelmente, y descubrir que no fue así…
Su hermano… Su amigo…
…...
'En otro tiempo. En otro sitio.
Era un hermoso día, lleno de sol y de vida. Donde verdes prados decoraban vastos campos, rodeados por un sin número de árboles de todos tipos.
Un pequeño niño, de quizá siete u ocho años, de cabellos negros y verdes ojos, se encontraba solo. A pesar de la corta edad y de la inocencia reflejada en sus ojos, blandía entre sus manos una imponente espada. Evidentemente, el peso de ésta se reflejaba en los lentos y trabajosos movimientos. Él brilloso acero parecía ser mucho para su portador.
Alrededor del pequeño había unos cuantos, improvisados, maniquís que simulaban a contrincantes. Claramente el niño intentaba practicar.
En eso se encontraba, cuando de un momento a otro un jinete se acercó con imponencia y se detuvo junto a él. Sobre un hermoso caballo negro, él jinete observó al pequeño con soberbia reflejada en sus oscuros ojos. Era un sujeto con arrogante mirada y rojos cabellos.
Él pequeño pelinegro se limitó a mantenerle la mirada, y a pesar de lograrlo, no pudo evitar que sus ojos lo traicionaran y reflejaran temor.
El arrogante sujeto sonrió con burla y dirigiéndose al pequeño, comentó con voz grave:
-"¿Que es lo que pretendes, pequeño Pan?... ¿Ya que no serás gobernante, intentas ser un guerrero?."- el niño frunció el ceño, molesto –"Mejor así, quizá no dures mucho como tal. Así dejarías de ser un estorbo."
El chiquillo desvió la mirada, a pesar del disgusto reflejado en su rostro, sus ojos alcanzaron a mostrar mucha tristeza e impotencia. Entonces, casi en un murmullo, afirmó:
-"Seré un gran guerrero y te lo demostrare… tío. Protegeré el Reino y a la Tierra"-
El aludido dejó escapar una cruel risa, entonces añadió: -"La mejor forma en que puedes proteger a la Tierra es desapareciendo"-
El niño cerró los puños. El sujeto desmontó y con autoridad se acercó al pequeño; paseó la mirada alrededor, cerciorándose de la soledad y comentó burlonamente:
-"Déjame ayudarte a completar tu destino."- Sin previo aviso, desenvainó su espada y la blandió frente al asustado niño, quien retrocedió instintivamente.
De un momento a otro el sujeto se abalanzó hacía el pelinegro y atacó con fuerza. Uno, dos, tres choques de espada, después de los cuales el aturdido pequeño perdió el equilibrio y cayó de espaldas. Implorante, observó con miedo a su atacante, quien no se detuvo y dirigió su último ataque. La espada brilló en lo alto y con saña se dirigió a su objetivo…
Un metálico sonido se dejó escuchar al choque de dos espadas. De pronto el sujeto se vio frente a frente con un furioso pelinegro de ojos azules. El príncipe Endimión, de escasos once años, le estaba haciendo frente.
El desconocido detuvo su ataque y se alejó unos pasos. Endimión mantuvo su dura mirada, detrás de él, un asustado Pan los observaba. Entonces, Endimión cuestionó:
-"¿Qué es lo que pretendes, Tío? ¿Asesinar a mi hermano y provocar una guerra? Mis padres no te lo perdonarían."-
El aludido respondió, molesto –"El que seas un heredero no te da derecho a acusarme infundadamente"-
El joven respondió de la misma manera –"El que seas Rey no te da derecho a hacer tu voluntad sobre nosotros"-
El sujeto frunció el ceño, furioso. Un momento después volvió a mostrar su arrogante mirada –"Le mostraba como practicar… pero es débil e inútil. Al contrario de ti, Endimión, que serás un gran gobernante, pero lo ideal es que ambos reinos vuelvan a unirse. Mi hija, Beryl, está de acuerdo con el compromiso".
Endimión no mostró ninguna reacción. Entonces, su Tío se dispuso a irse. Después de un movimiento de cabeza, les dio la espalda y volvió a montar, para después retirarse.
Endimión espero hasta que éste se alejara para envainar su espada y volver el rostro hacía su hermano. Suavizando su mirada, cuestionó:
-"¿Estas bien, Pan?"-
El aludido, todavía aturdido por lo acontecido, asintió lentamente y con tristeza desvió la mirada.
Endimión comprendió los sentimientos de su hermano, entonces se acercó a él y lo abrazó. –"No le hagas caso, Pan. Nuestro Tío se equivoca, serás un gran guerrero… Aún eres muy joven, pero practicando mejoraras mucho."-
Pan intentó retener un sollozo, entonces susurró: -"No quiero ser un estorbo para el Reino"-
-"¡No eres un estorbo! ¡Eres mi hermano! Nuestro tío se equivoca. Esta siendo cegado por el poder. Teme que, tal y como ha sido por generaciones, la Tierra se mantenga dividida en dos Reinos. Su objetivo es unificarlo con un matrimonio, por eso no está de acuerdo con lo que por derecho te pertenece."-
Ante las palabras Pan levantó la mirada. –"¿Yo podría heredar uno de los reinos?"-
Endimión sonrió ante la ilusión que sus palabras causaron en el pequeño, y asintió con el rostro. Entonces, añadió con determinación –"Yo cuidare de ti. Te enseñare a combatir y juntos continuaremos aprendiendo… Nadie te hará daño, nunca lo permitiré."-
Pan sonrió con extrema felicidad. Su hermano siempre lo sobreprotegía.'
…...
En una desierta azotea, bajo la sombra de un par de muros, un joven de cabellos negros y ojos verdes se encontraba inmerso en una silenciosa soledad. Sus recuerdos lo atormentaban cada vez más.
Con las atractivas facciones endurecidas por el odio y el dolor, frunció el ceño y apretó los puños con furia, susurrando:
-"Mentiste..."-
…...
'En otro sitio, frente a un hermoso lago y con el sol ocultándose en el horizonte. El mismo jovencito de ojos azules observaba un punto indefinido. Sentado frente al lago, se mantenía solo y callado. Intentaba concentrarse y reflexionar sobre muchas cosas.
Un poco alejado de ahí, el mismo niño de ojos verdes lo veía con admiración. Sonreía puesto que estaba feliz de estar aprendiendo tanto de él. Su hermano era tan valiente y audaz.
Tal y como siempre le había prometido, un par de ocasiones atrás su hermano lo había protegido de todos y de todo, sin importarle si salía herido no había dudado en ayudarlo.
Era su mejor amigo. Podía contarle sobre todo y ser correspondido de la misma forma. Ambos confiaban indiscutiblemente en el otro.'
…...
Darien se llevó las manos a la cabeza. Sus recuerdos le dolían y apretaban en su pecho. Se sentía tan triste por la nostalgia que embargaba su corazón.
Apretó con fuerza contra su cabello, intentando forzar a su mente a recordar, que esos difusos fragmentos e imágenes terminaran de completarse.
-"No comprendo, Pan. Jamás te hubiese hecho daño…"-
…...
'Casi tres años después, ambos jóvenes conversaban y bromeaban entre ellos. El enorme salón del palacio era testigo del eco de las risas de ambos.
Obviamente se llevaban muy bien, con diversión recordaban recientes anécdotas vividas: los problemas en los que se metían, los viajes que realizaban, las amistosas batallas contra desconocidos, la increíble suerte que tenían para salirse con la suya… Eran niños, de una u otra forma en que la vida los había hecho madurar, aún era unos niños que intentaban disfrutar de sus vidas.
Esa tarde en particular, habían sido llamados por sus padres a una reunión de importancia. Momentos después ambos soberanos hicieron acto de presencia.
Los jóvenes observaron con atención el rostro preocupado de sus padres. La Reina, una mujer hermosa de cabellos negros como la noche y ojos azules, de rostro solemne y triste; abrazó a cada uno de sus hijos. El Rey, un hombre de porte autoritario de cabellos castaños y ojos verdes, fijó su dura y preocupada mirada en un punto indefinido.
Endimión cuestioóo con respeto –"¿Qué es lo que sucede, Padre?"-
El aludido, sin volver el rostro, respondió –"Tenemos problemas. Desde hace un tiempo una fuerza oscura ha estado acechando a nuestro planeta… Extrañamente ha tomado un poder sorprendente."-
Ante el preocupado rostro de su hermano y madre, Endimión frunció el ceño y preguntó con dureza: "¿Ha sido la Luna? ¿Intentan conquistarnos por medio de la fuerza?"-
La reina negó con el rostro y apagó la mirada, entonces contestó –"No, hijo mío. Desgraciadamente esta fuerza ha nacido desde el interior de la Tierra. Desde nuestro corazón."-
Pan susurró con voz apagada –"Madre… ¿Como es eso posible?"-
El Rey continuó –"Se está haciendo muy fuerte. Se alimenta de nuestra energía, se apodera de la voluntad de las personas…"-
Ambos hermanos bajaron la mirada, anonadados. Entonces la Reina con la voz llena de angustia afirmó:
-"El reino del Oeste esta en extremo peligro. Su tío, el Rey Céfalo ha caído…"-
Endimión volvió bruscamente el rostro hacia su padre, que permaneció inmóvil pero añadió:
-"Ignorantes, hemos permitido que esta amenaza avance. Beryl, como única heredera de Céfalo, se ha ocultado y está siendo custodiada…"-
Tanto Endimión como Pan bajaron la mirada nuevamente, incrédulos ante lo escuchado. Su madre los observó con tristeza y decidió comunicarles lo que más le preocupaba.
-"Debemos tomar medidas, ya no podemos confiarnos. Ustedes también están en peligro…"- Pan, con temor, fijó su mirada en la de su madre, mientras que Endimión permaneció inexpresivo –"Por el bien del Reino, ustedes también deberán ocultarse"-
El ojiazul cerró los puños, sintiéndose impotente. La Reina continuó –"Deberán ser separados y no poder volver a estar juntos en un mismo sitio, al menos hasta que todo esto termine"-
Pan, confundido y con temor en sus ojos, exclamó–"¡Madre!"-
Entonces, su padre, con tono autoritario añadió –"¡No está a discusión, Pan! ¡Es una orden!"-
El aludido bajó el entristecido rostro. Su hermano, cerrando los puños, dijo: -"Debe haber otra manera"-
El Rey posó su vista en los ojos azules y contestó: -"No tomaremos riesgos. Estamos en guerra."-
La entristecida mujer susurró –"Sé que nunca se han separado, pero esta vez es indispensable. Todo terminara pronto, ya lo verán…-'
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Den ensombreció su mirada y por un instante el rencor pareció desaparecer. Su rostro se tornó triste, nostálgico y llenó de un infinito dolor. Con un nudo en la garganta alcanzó a susurrar:
-"¿Cómo pudiste, Endimión?... Mi hermano… Mi amigo…"-
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'Años después, en otro sitio, en un lugar desolado en la Tierra.
Dos jóvenes herederos se hacían frente. Con espadas desenvainadas se fulminaban con la mirada. Ambos muy parecidos, aunque uno era más joven que el otro y de verdes ojos.
Pan reclamó: -"¡Basta Endimión, detente!"-
-"No hasta que entiendas la magnitud de todo esto, Pan"- contestó el aludido con suplica.
-"Has perdido y debes resignarte"- añadió Pan.
-"No puedo. No entiendes. ¡Me pertenece!"-
-"¡El Reino ahora es mío Endimión…!"-
-"Se trata de algo mucho más grande que el Reino, Pan"-
Con la mirada llena de confusión, el más joven comentó -"No entiendo que es lo que ha sucedido contigo, hermano. Por el bien del Reino, de la Tierra que juramos proteger, la alianza con la Luna debe consumarse…"- El ojiazul bajó la vista intentando encontrar las palabras adecuadas. Pan continuó –"¿Que ha sucedido contigo, Endimión? Has cambiado. Mi hermano jamás se hubiese negado a cumplir con su deber…"- con la voz marcada por el temor, añadió -"Me niego a pensar que estas siendo manipulado por Metallia…"-
Endimión levantó la vista, incrédulo a lo que acababa de escuchar. Pudo notar en el rostro de su hermano la duda e incomprensión.
-"Pan, debes escucharme…"-
-"¿Por qué haces esto, Endimión?... ¿Por qué no permites que yo cumpla con el deber que tú has rechazado? ¿No crees que merezca ser Rey?"-
El ojiazul parpadeó ante la pregunta, entonces recordó el anhelante deseo de Pan de tener la oportunidad de gobernar. Inconscientemente, negó con el rostro, intentando explicar.
-"No se trata de esto, Pan…"-
-"Te escuche, Endimión…"- interrumpió el ojiverde, decepcionado –"…hablar con Neflyte: Yo estaba todavía en la Luna cuando te propusiste enamorar a Serenity, y de lo sencillo que seria. Quieres recuperar tu derecho al trono, sin importarte el hecho de que la Tierra peligra y del tiempo perdido. Sólo te interesas por ti y por tu orgullo…"-
-"Las cosas han cambiado, hermano…"-
-"Así es Endimión. Las cosas son diferentes. Te quiero, pero no permitiré que pongas en riesgo a la Tierra ni a Serenity. El compromiso está hecho y será consumado lo antes posible. No hay nada que puedas hacer"-
-"Te equivocas, Pan… Hare lo que sea con tal de recuperarla. ¡Lo que sea!"- dijo el ojiazul antes de embestir nuevamente a su contrincante. Blandió su espada con agilidad y fuerza, la cual fue recibida con el mismo ímpetu. Uno, dos, tres, cuatro ataques donde el choque de acero resonaba por todo el lugar, mientras que poderosos despliegues de energía se dejaban sentir.'
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Los pensamientos de Darien viajaban tan rápido y tan fuertemente que podía sentirlos resonar en su mente. Se llevó las manos a la cabeza e instintivamente se tapó los oídos, intentando tal vez evitar escuchar las voces de sus recuerdos.
Su corazón comenzó a latir tan desesperadamente que lastimaba. Su pecho sintió una dolorosa opresión. Comenzó a lamentarse en la soledad de su departamento y sus ojos empezaron a cristalizarse.
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'Endimión estaba de pie frente a un orgulloso pero aturdido Pan. Por el cansancio reflejado en el rostro de ambos, varios ataques habían sido hechos.
Endimión respiraba agitadamente, finalmente su hermano era un gran contrincante. Pan contorsionó el rostro de coraje, se sentía humillado, a pesar del tiempo, no podía superar a Endimión. El último ataque había sido fuerte y perdió el equilibrio.
Un segundo después Pan retomó el ataque. Con velocidad embistió al ojiazul. El choque de espadas era cada vez más fuerte y poderoso. Uno, dos, tres, cuatro, cinco ataques antes de un poderoso despliegue de energía de Endimión, obligando a Pan a retroceder varios pasos atrás.
-"Detente, Endimión… ¡Detente!"- exclamó su hermano, sintiendo que las cosas se estaban saliendo de control. Endimión se detuvo.
-"Has demostrado tu punto…"- susurró Pan con la voz apagada, pero ocultando el rostro. Ambos respiraban agitadamente –"No soy contrincante para ti…"- Alzando la vista, posó sus ojos en los azules. –"Somos hermanos, no enemigos. Y esto no resolverá nada."- Inesperadamente, Pan le dio la espalda a Endimión, dispuesto a marcharse.
Endimión observó como Pan comenzó a retirarse. Sintió una enorme y dolorosa impotencia crecer dentro de él. Su esperanza para recuperar su derecho se estaba yendo. Cerró los puños y sintió la sangre hervir en su interior.
Con la voz quebrada, con los ojos cerrados, Endimión ocultó el rostro mientras imploraba:
-"Perdóname… Pan, por favor, perdóname-'
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Den pudo sentir nacer la opresión en su pecho. Le costaba respirar. Se abrazó a sí mismo, sintiéndose indefenso. Sus ojos ardían, sus manos temblaban, su rostro se marcó de rencor y resentimiento.
Se puso de pie, y levantó el rostro hacia el cielo. Sintió claramente nacer del interior de su corazón, un incomparable dolor, que se transformó en odio puro y éste, en un desgarrador grito de furia…
Gritó. Den Daichi gritó. Con toda la furia contenida en su alma y en su corazón. Un imponente grito de coraje, de odio, de frustración, de decepción… de dolor… Gritó y cerró los puños mientras que una enorme cantidad de energía fue despedida con fuerza y un par de inconscientes lágrimas resbalaron por sus mejillas.
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'Pan volvió lentamente el rostro hacía su hermano. Con expresión aún confundida, pudo sentir una poderosa energía acercarse.
Entonces, repentinamente un fatal haz de luz le dio de lleno por la espalda, atravesando su cuerpo y su corazón…
El rostro del joven, sorprendido totalmente, se contorsionó por el dolor y ahogó un apagado quejido. El cuerpo del joven Príncipe cayó de golpe…
Muriendo al sufrir una mortal herida, Pan observó al sujeto a su lado y el dolor reflejado en los azules ojos…
Endimión, de pie, lo observó con tristeza y determinación, susurrando:
-"… Hare lo que sea…"-
…...
-"¡NOOOOO!"-
Darien se atormentaba en la soledad de su habitación. El dolor que estaba sintiendo era indescriptible. Las imágenes recién descubiertas se repetían una y otra vez carcomiendo su alma.
¿Endimión era culpable? ¿Asesinó a su propio hermano? Se sentía miserable…tan cobarde…
Dolía. Oprimía en su interior con fuerza; su alma y su corazón no parecían pertenecer a él. Sus ojos lo traicionaron y las lágrimas comenzaron a quemar su piel… El dolor ardía en su interior y su corazón se encogió de sufrimiento…
Inevitablemente se sintió furioso consigo mismo. Instintivamente comenzó a golpear la pared, con los puños cerrados intentó descargar su tristeza y su frustración con este acto. Golpeó dos, cuatro, seis, ocho, diez, doce veces intentando que su exterior sufriera tanto o más que su interior, que quizá de esa forma su tristeza seria menor…
Con la voz quebrada y ahogada por el llanto, murmuró-"Perdóname, Pan… Perdóname, hermano…"-
Continuara...
Sé que este capítulo ha sido un poco tranquilo, pero deben reconocer que muy revelador. Agradezco sinceramente sus comentarios y sus palabras de aliento. ¿Que opinan de esta segunda escena 'lime'? Creo y siento que esta ocasión me arriesgue un poquito más. Me gustaría conocer sus opiniones puesto que no es mi intención arruinar la historia.
Por favor no olviden los review, estos son un verdadero premio para mi, ya que de esa forma siento que muchos comparten los mismo sentimientos que yo. Para mí es muy importante saber sus opiniones, sus comentarios, sus criticas y sus dudas, de esa forma me ayudan a mejorar y a evitar que omita detalles que quizá no han quedado claros.
Así que, plisss, a dar click aki abajito en las letritas azules que dicen: Review this chapter. Sus comentarios son y serán siempre mi mayor tesoro ^^
La nota al principio sobre capítulo editado se debe a que en estos días estaré editando y con ello tratando de corregir mi ortografía deficiente de todos los chaps de este fic^^. Por su comprensión, arigato gozaimasu~.~
Gracias x leerme ~.~
