#3
ultimooooo •ω•
Quedo cortito por que el primero quedo muy largo jaja se acerca el final!
Advertencia: Contenido Lemon (?).
Aquello había sido un golpe bajo para el corazón de Hanabusa.
La tristeza se combinaba con la rabia haciendo que su pecho ardiese.
Ni siquiera le dijo por que la estaba dejando, a pesar de todos los momentos que estuvieron juntas ella simplemente la dejo, solo así.
Shinya había escapado, habían pequeñas gotas saliendo de sus ojos pero las apartaba de un manotazo. No había tiempo para hacerse la débil, lo que ella necesitaba era acción. Así que se dirigió con su martillo al lugar dónde siempre iba cuando necesitaba destrozar algo y distraerse.
Sumireko subió rápidamente a su dormitorio, necesita aclarar las cosas con Shinya, conociendola quizás solo fue un arrebato, un ataque de furia.
Pero cuando llego a la habitación no había rastros de Banba por ninguna parte.
Decepcionada se arropo en su cama mientras los recuerdos volvían lastimando su interior, necesitaba arreglar las cosas o moriría sin cumplir su meta. Se quedo dormida soñando con los días felices dónde podía disfrutar de la noche sin que ningún problema las molestase, sin que nadie se entrometiera, solo ellas dos libres en la oscuridad.
Al otro día Mahiru se despertó abrazando al martillo que Shinya usaba siempre. Se sintió como los mil demonios mientras presencio la ruptura de las chicas, más aún sabiendo que ella era la causante de tal sufrimiento.
Se dirigió hacia la academia, su cuerpo estaba exhausto y le dolían sus músculos, pero también sentía como si su corazón hubiese sido golpeado cien veces.
Dudó si entrar a su cuarto o no, pero era tan temprano que no creía que Hanabusa-san este despierta. Además necesitaba cambiarse de ropa y guardar el martillo...
Suspirando entró en la habitación encontrándose con Sumireko sentada sobre su cama con sus ojos rojos y lagrimas secas marcando sus mejillas.
- Buenos días Mahiru, ¿podrías llamar a Shinya Por favor ? - Apenas entro en el cuarto la encaró.
- L-Lo siento, N-No sé c-como, ¡Lo siento! - Unas pequeñas lagrimitas habían aparecido en los ojos de Mahiru, quien se sentía demasiado culpable como para siquiera mirarla a los ojos.
- Necesito explicaciones, si puedes hacer que me las dé, hazlo. - su voz era tan autoritaria que a Mahiru le dio un escalofrío.
- Ahora, bésala - Pronunció Shinya.
Y como si un interruptor se hubiese encendido, Mahiru junto sus labios con los de Sumireko.
Al principio ninguna de las dos sabía como reaccionar, pero lentamente se dejaron llevar. Sumireko fue quien dio la primer señal y comenzó a mover sus labios, Mahiru dejó que ella tomará el control de la situación. Era inexperta y todo esto le estaba causando un sin fin de emociones en su interior, los labios de Sumireko eran suaves y delicados, como ella.
Sus labios se movían en un compás perfecto, mientras que se olvidaban de todo y de todos.
Pronto las cosas comenzaron a descontrolarse y ambas terminaron acostadas en la cama. Las manos de la mayor contornearon la cintura de Mahiru, para luego sacarle su uniforme de marinera. Sin siquiera pensarlo comenzó a besar y succionar pequeñas partes de la piel de Mahiru entre el cuello y sus senos.
Apenas podía contener los gemidos que amenazaban con salir cada vez que los Sumireko posaba sus labios en su cuerpo, sentía como comenzaba a descender mientras jugaba y mordisqueaba sus pezones lo que le provocaba mil y un sensaciones. Además sentía como su parte intima se iba mojando a medida que las bocas de ambas de juntaban, podía sentir la lengua de Sumireko delinear sus labios en un movimiento sensual. Parecía tener experiencia, quizás con Shinya lo hacían seguido.
Pero no quería pensar en Shinya, no ahora.
Lo único que inundaba en la mente de Mahiru era el placer, y grandes oleadas de pasión que descolocaban sus sentidos obligandola a devolver los besos feroces que le estaba dando Sumireko.
Y así como vino, se fue.
- ¿Por qué te detienes? - Resopló Mahiru, insatisfecha. Quería más, quería tener mucho más.
- Sólo me deje llevar Mahiru, ambas sabemos que esto no esta bien - Respondió suspirando - Por un momento pensé.. - meneó la cabeza en señal de negación mientras sonreía ante lo absurdo.
- P-Pero... tu me gustas. -Insistió.
- Lo sé. Eres ella al fin y al cabo -
- ¿Qué? - La confusión se presento en su rostro como un relámpago
- No puedo amar sólo a una parte de ti, aunque lo intente...yo no puedo -
- Entonces ama a las dos, podemos compartir y... - Mahiru comenzó a sentirse mareada.
- No, debes aclarar las cosas contigo misma antes, y tengo que hablar con Shinya sobre todo lo que no me dejo en claro. Ahora con permiso, tengo cosas que hacer - Se levanto y le entregó el uniforme a Mahiru sin mirarla a la cara, la situación era vergonzosa. Y quizás había sido demasiado ruda, pero la situación la hacia sentirse enferma, no podía entender sus propios sentimientos y quería comprender los de otra persona.
¿Que pasaría ahora? Ambas tenían el corazón roto. A una se lo acababan de dividir, y a la otra el rechazo se lo acababa de romper.
Sumireko se fue a dar un baño, tratando de ordenar sus ideas. Si bien le gustaba mucho Mahiru, no podía evitar sus sentimientos hacia Shinya. Y estar con las dos es lo mismo que traicionarlas.
Sin embargo, el beso que se acababan de dar... En un momento se sintió como Shinya, y para que hablar de los momentos tiernos que se daban en la noche, cuando parecía como si estuviera abrazando a Mahiru.
Y para colmo, No sabía cual de las dos era la personalidad dominante.
Quería ayudarla, pero la única que se puede ayudar es ella.
¿Qué hago? ¿Qué estoy haciendo? Sólo debo matar a Ichinose; esa es mi meta, para eso vine.
Si tan sólo no le gustaran las chicas, si tan sólo no existiese la clase negra o el dinero o los asesinos.
Si tan sólo...
