Nyaaaa! Ya se viene el notición!
Veamos que pasara en la salida con Kage - Sama :D
Mejor no digo nada o contare todo D=
Ya al otro día Edward se levanto temprano, se baño, se cambio y ato el cabello, llevaba una polera blanca con una chaqueta negra larga y unos pantalones negros, estaba muy lindo y apuesto, para cuando hubo terminado vio que faltaba una hora para el medio día, salio de su habitación y allí estaba Roy Mustang reposando contra la pared y de brazos cruzados, al parecer esperándolo.
-¿Qué? –Pregunto Edward.
-Nada. –Dijo Roy aun quieto, sorprendido y a la vez enojado de que Edward se hubiera vestido tan bien para salir con ese tal Kage.
-Eres raro. ¿Por qué no sales con tu novia en vez de estar acá como un idiota? –Pregunto Edward molesto.
-¿Celoso? –Pregunto Roy sonriendo. Edward se sonrojo.
-¿Yo celoso? Jajaja que gracioso. –Respondió Edward y se encamino hacia el comedor.
-Edward, no vallas. –Edward se detuvo escuchando a Roy. –No lo conoces…
-La chica de ayer no es mi novia. Ella me beso… -Dijo Roy que le había salido de la nada eso, ¿por qué tenía que explicarle eso?
-Claro, claro. –Dijo Edward intentando que su voz sonara tranquila, no quería que el bastardo se diera cuenta que en verdad le había dolido mucho ver ese beso.
Edward fue hacia el living donde tomo un libro de la biblioteca y se puso a leer hasta que la hora llego y alguien toco en la puerta, Edward rápidamente la abrió encontrándose con Kage, este llevaba ahora la misma campera en forma de capa, un chaleco negro camisa blanca y pantalones negros, estaba muy lindo.
-Valla, valla, que bien que estas Ed. –Saludo Kage sonriendo alegremente. -¿Vamos?
-Cla –Claro. –Edward cerro la puerta detrás de el y fue hacia el auto.
Ya en marcha Kage le explico que irían a las aguas termales, que allí había un restaurante que quería invitarlo, Edward le dijo que no tenía traje, pero el dijo que allí vendían.
Ya en el lugar, lo primero que hicieron fue ir a comer al restaurante, el lugar era muy amplio, lujoso y detallista, entonces se dio cuenta, que también era dueño de aquel restaurante, ya que muchos de los meseros le llamaron amo.
-¿Te gusta? –Pregunto Kage viendo como Edward saboreaba la comida.
-Muy, pero muy rico. –Dijo Edward sonriendo. –Por cierto, ¿Cuántos años tienes?
-Je, buena pregunta… -Hablo Kage y ahí iba con sus explicaciones. -¿Cuánto le das al hombre allí sentado? –Pregunto señalando con el dedo. -¿60? Tiene 70. ¿Y a ese? ¿Y este? ¿Y aquel con aquella mujer? ¿Y…?
-¿Y tú? –Pregunto Edward interrumpiéndolo, ya que todos los miraban.
-Je, veamos… ¿Cuánto me das? –Pregunto Kage sonriendo.
-Y… 22 años. –Dijo Edward pensativo. -¿Me equivoco?
-¡23, estuviste cerca! ¡Muy cerca! ¡Me gusta, me gusta! –Exclamo sonriendo divertidamente. -¿Tu tienes 16?
-Casi, 15 años. –Dijo Edward sonriendo.
-Valla, te he sacado una sonrisa. ¡Me gusta, me gusta! –Exclamo nuevamente Kage.
En otra mesa un poco alejada, estaban Maes y Roy totalmente tapados para que no los distingan.
-¿Por qué no le dices que te gusta en vez de perseguirlo? –Pregunto Maes cansado.
-¡Qué no me gusta! ¡Es que este tipo me parece peligroso! ¡Solamente quiero que no le pase nada al idiota de Acero! –Le grito Roy por lo bajo, mientras seguía viéndolos. –Es muy raro ese tipo, se ríe de todo, grita todo, adivina edades gritándolo, esta loco.
-Es así, se divierte de esa forma, es una buena persona te dije Roy, no hay razón por la que estés así, celoso si. Kage – Sama, es muy apuesto, todas las chicas se enamoran al verlo, además tiene esa forma de ser divertida que hacen que todos se encariñen. –Maes se cayó porque Roy lo fulminaba con la mirada.
Ya en la mesa de Edward. –Kage… ¿Por qué usas esa mascara? ¿Cómo puedes ver? –Pregunto Edward.
-Más adelante te diré, ahora es un secretito. –Dijo el hombre sonriéndole. – ¿Vamos a las aguas termales? Están dentro del lugar, hay muchas piletas climatizadas, pero tengo una privada, ¿Quieres?
-¿Privada? Vamos a una pública mejor, más divertido. –Hablo Edward algo nervioso.
-Tranquilo Ed, no haré nada que no quieras. –Dijo mientras se reía divertidamente. –Vamos, estoy jugando, vamos a donde tú quieras.
Kage puso una mano en la de Edward, mientras que su cabeza se fue acercando hacia la de Edward, este le miro a los ojos, grandes y dorados que desprendían fuego.
-Señor… -Hablo Edward, pero este ya se había movido y con su otra mano le sostenía la cabeza a Edward arrastrándolo hacia el, hacia sus labios.
-¡No, no, no! –Grito Edward empujando al joven. -¿Q- Qué hace?
-Es solo un beso, viste, con lengua capaz, son ricos y excitables. –Respondió Kage con la naturalidad del mundo. Edward que estaba rojo se había quedado helado mirándolo, al parecer Roy tenía algo de razón. –Perdón, pensé que querías. Capaz más adelante… ¿No?
-Yo… quiero irme. –Hablo Edward y Roy logro escuchar todo, estaba apunto de levantarse y estamparle una piña a Kage, pero…
-Discúlpame, es solo que me pareces muy atractivo, ya el primer día que te vi en mi restaurante me has llamado la atención. –Dijo Kage volviendo a posar su mano en la de Edward. -¿No te animarías? Se que buscas una forma de encontrar el cuerpo de tu hermano, yo podría ayudarte, pero tu… tienes que darme otra cosa… equivalencia de intercambio…
Kage cayó al piso junto con la silla, mientras todos miraban hacia el lugar. Roy Mustang estaba de pie allí, con su puño cerrado, su boca levemente abierta, con unas gotitas de sudor en la frente y miraba al hombre que había golpeado tan bruscamente.
-La próxima vez que te atrevas a hacerle algo a Edward no seré tan frágil contigo. ¿Entendido? –Hablo Mustang seriamente, mientras tomaba a Edward de la cintura y lo cargaba en su hombro, aun mirando a Kage. –No lo vuelvas a molestar y para tu información me tiene a mi para ayudarlo para buscar el cuerpo de su hermano.
Roy salio del repleto restaurante, cargando al pequeño en su hombro, mientras todos los seguían con la mirada asombrados, mientras Edward gritaba y pataleaba intentando escaparse, pero este lo tenía muy bien sujeto, ya fuera del lugar lo bajo acorralándolo contra una pared, posando sus manos en cada lado de esta.
-¿Contento? ¿Ves lo que acabas de hacer? ¿Ahora entiendes por qué no quería que vayas? –Pregunto el militar muy enojado.
-Yo tenía la situación muy controlada, bastardo. ¿Y qué hacías espiándome? –Pregunto Edward aun más enojado. La cara de Roy se descompuso. -¡No quería tu ayuda!
-Estaba preocupado, pero eso no importa, porque si no hubiera estado allí no hubieras sabido que hubiera pasado. –Respondió el hombre aun mucho más enojado. –Nos vamos.
-No, iré a verlo a Kage, no se merecía que le pegaras, además el ha sido bueno conmigo, solo que a entendido mal unas cosas. Gracias por preocuparte, pero no es necesario. –Dicho eso avanzo para irse, pero Roy poso sus manos en la de Edward apretándolo contra la pared. –Déjame maldito bastardo, no lo diré nuevamente.
-No te dejare irte Acero, eres mi subordinado. –Hablo Roy acercándose más al niño. –Nos iremos a la casa y no quiero más reproches. –Roy acerco su cara más al pequeño, parecía como si fueran dos imanes que instintivamente se tenían que acercar.
-Que hermosa escena. –Hablo alguien detrás de ellos. –No sabía Roy que te interesara tanto Edward.
Los dos se dieron vuelta, atrás estaba Kage, cruzado de brazos y con una mejilla roja. Este parecía molesto pero a la vez divertido, entonces Roy soltó a Edward y se dio vuelta completamente, dándole la espalda al pequeño, pero aun así cubriéndolo.
-¿Qué quieres? ¿No te basto con lo de recién? –Pregunto Mustang muy enojado.
-Estuvo muy mal eso, no sabes comportarte. ¿Quieres que te de unas lecciones? –Pregunto Kage sonriendo más abiertamente.
-¿Tú y cuantos más? –Pregunto Roy acariciándose sus manos, no llevaba sus típicos guantes blancos, Edward lo noto y avanzo hacia el, pero Roy ya lo cubría nuevamente con su espalda.
Kage sin previo aviso fue hacia Roy, corriendo, pero cuando este corría se transformo, ahora llevaba unos cuernos en su cabeza, otra ropa y una espada, era muy apuesto y a la vez raro.
-¿Qué eres…? –Pregunto Roy sorprendido, pero no tuvo tiempo de hablar más porque la espada venía directamente hacia el, entonces retrocedió y tomo a Edward de sus hombros y se alejo. –Edward aléjate.
Kage iba nuevamente hacia Roy, blandiendo su espada, era muy veloz y esta vez si pudo lastimarlo a Roy en el hombro, Edward grito, pero Kage seguía lastimándolo, ya que una vez que la espada lastimara al enemigo el podría lastimarlo más veces, ya que lo dejaba medio atontado a su enemigo, Roy tenía la ropa destrozada con pequeños cortes en todas direcciones.
-Este es mi mejor poder, mira y aprende Roy. –Dijo Kage alzando su espada muy en alto y con mucha velocidad bajándola hacia el hombre quien no podía moverse y estaba aterrado, pero…
-No te creía así Kage, el solo te pego una piña y tú quieres matarlo. ¿¡Acaso estas loco!? –Pregunto Edward frente a el, frenando el ataque con su brazo de metal. –Tendría que haber sabido como eres, un desquiciado.
Kage se enojo y retrocedió, alzando nuevamente su espada, pero ahora en dirección a Edward, este alejo a Roy de un empujón y junto sus manos haciendo un muro en el cual Kage lo destruyo completamente.
-Veo que ahora si vas enserio. –Dijo Edward sonriendo ligeramente.
-No quería pelear contigo, pero si no queda otra… será muy divertido. –Hablo Kage avanzando a gran velocidad. –No podrás conmigo.
Edward miro hacia su derecha, Kage le había hablado, ya no estaba lejos, estaba a su lado, con la espada incrustada en el brazo de acero de Edward, este se hizo añicos rompiéndose, para luego empujarlo de una patada hacia el suelo.
-Maldición… -Hablo Edward lleno de pequeñas lastimaduras por el suelo áspero, pensando en como había cambiado todo, de estar cenando tranquilamente a esto y ahora sin su brazo de metal, sin poder hacer alquimia, solo le quedaba usar cosas de ninjas, pero sin una mano no podía hacer casi nada, miro hacia su derecha, Roy yacía en el suelo, los golpes que le había dado Kage con su espada habían sido muy fuertes, no profundos, pero esa espada tenía magia o algo por el estilo y había hecho que Roy quedara algo así como petrificado, por suerte respiraba, pensó Edward y eso que Mustang eran muy fuerte, más que Edward seguramente. -¿Y ahora?
-¿Y ahora? Ahora vendrá lo más divertido… -Dijo Kage tranquilamente.
Edward cerro sus ojos, tenía que pensar en algo ya, si no perdería, sería game over, alquimia no podía usar, solo le quedaba pelear con una mano y hacer algún que otro jutsu de una mano, muy difícil, además el no sabía mucho, pero no podía hacer nada más, se levanto y le sonrío.
-No me derrotaras tan fácilmente. Tengo que cuidar a mi hermano así que se que no moriré. –Dijo el rubio, mientras miraba su brazo derecho que ya no existía. –Me pagaras mi automail.
-¿¡Qué esta pasando acá!? –Pregunto Maes mirando a Roy tirado en el piso desmayado con sangre.
-Maes, llévate a Roy, tienes que tratarlo urgente, no se cuanta sangre haya perdido pero mejor que lo cuides. Al final tenía razón… Cuando despierte dile que lo lamento mucho. –Hablo Edward sonriendo. -¡Llévatelo!
Maes asintió, el mucho no podía hacer, solamente pelear con jutsus, pero su mejor amigo necesitaba urgentemente que lo atendieran, cuando este se lo hubo llevado Edward volvió a mirar a Kage, que estaba completamente desquiciado.
-No te perdonare por haberle hecho daño al bastardo de Mustang. ¡No te metas con Elric Edward! –Hablo con mucha energía mientras corría hacia el.
Kage salto, un salto bien preparado y bien alto, se movía perfectamente, sin errores, glacialmente, como si supiera donde caer o que hacer y le corto levemente a Edward en su brazo izquierdo, su único brazo, haciendo que la campera de este se abriera y de allí saliera una pequeña cantidad de sangre.
-Con este tajo no podrás usar tu brazo hasta que se te cierre la herida. ¿Y ahora… qué harás? –Pregunto Kage sonriendo.
-¡Estas desquiciado Kage! –Grito Edward muy enojado mientras cerraba muy fuerte sus ojos. ¿Acaso eso era todo? ¿Iba a morir allí por un idiota, loco, psicópata? Todo porque había querido propasarse y Roy le había pegado… ¿O acaso de antes quería matarlo a el? Roy casi siempre tenía razón… -Tengo que vivir… para pedirle disculpas a Roy…
-¿Quieres vivir? –Pregunto alguien.
-¿Quién eres? –Pregunto Edward recordando esa voz. -¿Inu…?
-Por fin te acuerdas de mi… ¿Qué tal? –Pregunto esa voz en el interior de Edward.
-¿Acaso todo esto es un sueño o estoy muerto? –Pregunto Edward. -¿O ya me he vuelto loco?
-Valla, valla, todavía no te has dado cuenta… ¿No? Yo vivo dentro de ti, eres un chinchuriki. Todos estos 15 años y nunca nada… -Hablo la voz algo triste, los ojos de Edward se abrieron grandes como unos platos. –Solamente me había comunicado en sueños, muchos de los cuales te has olvidado, cuando eras pequeño por ejemplo, pero que más da, ahora que pude comunicarme personalmente, es mucho mejor, seguro porque estas en muy grave peligro, además que aquel hombre llamado Kage, es nada más y nada menos que un legendario.
-¿Legendario? –Pregunto Edward en su mente, claramente sin hablar. -¿Quieres decir…?
-Quiero decir un biju, no el de las colas, más fuerte, no aparecen muy a menudo, pero este se ha relacionado mucho con este mundo, es más, lo conozco, pero no creo que le agrade verme, aunque seguramente ya sabe que tu me posees y por eso quiere matarte. Ah, si, yo también soy un biju legendario. –Hablo la voz, totalmente tranquila. –Te prestare mis poderes así no mueres, porque de lo contrario yo también moriré.
Claro… Uno más en la lista de Edward que quería matarlo, eso era normal… ¿Por qué me pasa esto a mi? –Pensó Edward secándose unas lágrimas.
-¿Poderes? ¿Qué clase de poderes? –Pregunto Edward sorprendido.
-¿Acaso no piensas atacarme? ¡Entonces lo haré yo! –Grito Kage yendo hacia el a gran velocidad.
-Ahora lo verás, tengo uno en particular, es más, tú podrías usarlo, pero con tus dos manos, yo haré que lo hagas con una o hasta con tus pies, pero para eso tendríamos que practicar y además será más fuerte e ilimitado. –Dicho eso el cuerpo de Edward empezó a brillar, dejando un aura plateada a su alrededor. -¡Usa tu alquimia!
Edward rápidamente se agacho y toco el suelo con una sola mano, haciendo una pared, pero Kage la rompió y rápidamente ya estaba a su lado, entonces Edward toco nuevamente el piso e hizo que este llevara agujas, luego las agujas se empezaron a mover yendo hacia Kage.
-¿Lo notas? Ese poder de alquimia que puedes hacer que hasta todo se mueva, como también hacer más cosas o más o más, es gracias a mi alquimia, es ilimitada, infinita, para siempre. Yo soy el poderoso Inu alquimista.
-¿Tu solo te has dado ese nombre verdad? –Pregunto Edward con una gotita en la cabeza.
-Je, deja de burlarte niñato, que sin mi no te salvabas.
-Y eso es lo que me asusta. –Hablo Edward mordiéndose el labio.
Las agujas alcanzaron a Kage, pero este con movimientos veloces y precisos pudo escaparse con leves rasguños, este lo miro a Edward, más allá de el, sabiendo que Inu lo estaba ayudando al pequeño y sonrío.
-Nos veremos cuando esa cosa peluda no intervenga. –Hablo el joven que rápidamente que ya estaba en el techo de la casa que estaba frente a ellos. -¡Nos veremos Edo!
Edward que iba a correr para perseguirlo se dio cuenta que su cuerpo se había debilitado bastante, se miro el cuerpo, no tenía heridas graves salvo el brazo de acero que ya no estaba y unas pequeñas lastimaduras que sangraban levemente.
-Gracias. –Hablo Edward dirigiéndose a Inu, espero alguna respuesta pero no la obtuvo y nuevamente se acordó de Roy, no estaba muy lastimado, pero la técnica que había usado Kage en este lo había dejado inconciente. –Si no me mato Kage, lo hará Roy…
Mientras tanto, en la casa de Sakura, donde esta lo curaba a Roy de las heridas y Maes les explicaba lo sucedido con lujos y detalles, el alquimista de fuego se levantaba totalmente confundido.
-¡Roy, amigo! ¿Cómo te sentís? –Pregunto Maes alegre de verlo despierto.
-¿Maes? ¿Qué paso…? –Pregunto Roy sentándose en la cama, mirando a todos, desde Sakura, hasta Tsunade y su preocupado mejor amigo Maes. Y así este recordaba de a poco todo lo que había pasado. -¿¡Y Edward!?
-Tranquilo, Kakashi fue a buscarlo. –Hablo Sakura levantándose de la silla y saliendo de la habitación. –Has reposo Roy.
-Maes. ¿Qué ha pasado? Kage empezó a atacarme y… -Hablo Roy confuso.
-Si, cuando yo llegue estabas desmayado, Edward estaba peleando con el y me dijo que te llevara. No te preocupes, Edward es muy fuerte, sabe como arreglárselas, además Kakashi fue a buscarlo, así que todo estará bien. –Intento tranquilizarlo Maes, sabiendo que sería en vano, ya que Roy ya estaba levantado y salía de la casa con una camisa blanca y los pantalones que había llevado antes.
Edward estaba ya regresando a la casa de la madre de Maes, totalmente confundido, en toda su vida nunca había imaginado que alguien lo acompañaba siempre… Y menos que fuese legendario, era algo totalmente raro, capaz solo había sido su imaginación y todo era un sueño o capaz estaba el loco, pensando cosas que nunca ocurrían.
-Ag… -Edward se detuvo en mitad de la calle y cayo al suelo, apoyando su mano en la fría nieve, entonces empezó a toser hasta que escupió sangre. –Mal… Maldición… ¿Ahora que me pasa?
-Te he dado mucho poder y como estoy encerrado, por un jutsu, el poder se mantiene en tu cuerpo y no se expande como debería ser, entonces eso te lastima, podrías sacar ese jutsu y así no te pasaría nunca más. –Hablo Inu dentro de el. Edward cerró sus ojos, no estaba loco, ahora mismo le estaba hablando.
-¿Cómo se yo que no me mataras cuando salgas? –Pregunto Edward aun en el suelo, el cuerpo le pesaba muchísimo.
-Si no lo hago yo lo harás tu solo estando así, no podrás usar más mi poder, a no ser que quieras morir.
-Entonces no lo usare más. –Hablo Edward, quedándose helado, recordando algo, su respiración se entrecorto y le costo mucho poder articular siquiera sus labios. –Explícame algo… En Konoha hay unas estatuas, en una dice algo muy peculiar… que el sexto Hokage, Naruto Uzumaki, se sacrifico para salvar la aldea de una bestia legendaria… A la que nombran Whiteinu, "La bestia legendaria de los portales". ¿Qué puedes decirme de eso…? ¿El sexto Hokage me conocía? ¿Por qué me Eligio a mi? ¡Explícame!
-¿¡Edward!? –Grito alguien delante de el a unos cuantos pasos, el alquimista de acero levanto la vista y se encontró corriendo al alquimista de fuego que estaba yendo hacia el. -¿¡Qué haces ahí tirado así como si nada!? ¿¡Te paso algo!? ¡Dime!
-Mustang… perdóneme… Lo que le paso, fue mi culpa, si le hubiese hecho caso nunca hubiese pasado nada… -Hablo Edward nervioso.
Roy se tiro al piso y lo abrazo, arrastrándolo hacia su pecho, que estaba frío, mientras Edward le correspondía el abrazo y cerraba sus ojos, era bastante lindo estar así, aunque Inu estuviese viendo todo… estaba viendo todo… en este instante… en este segundo… se alejo y lo miro sonrojado.
-Prométeme que me harás caso siempre. –Hablo Roy ahora más tranquilo, sabiendo que el estaba bien, Edward asintió con la cabeza aun sonrojado, aunque los dos sabían que eso no era cierto, Edward nunca le haría caso a nadie. –Tu brazo… mañana iremos a ver a tu hermano y así te arreglan el brazo, eres inservible así. Vamos, hace frío.
-¿Cómo tu cuando llueve? –Pregunto Edward riendo, Roy lo fulmino con la mirada.
Edward estuvo callado toda la trayectoria, pensando en Inu, en el sexto Hokage y en que no entendía nada de todo esto, pero lo averiguaría, tenía a su lado a Tsunade, ella sabría algo, había conocido a Naruto, ella le había dado el cargo de Hokage, tenía que saber algo, aunque el que sabía todo seguramente era Inu, pero dudaba que le contara.
¿Entonces… qué había pasado realmente ese día que el sexto Hokage había derrotado a la bestia? En la historia todos piensan que había sellado a Whiteinu en un bebe que no tenía padres y que al bebe lo habían matado porque la bestia era muy poderosa como para tenerla encerrada, era diferente a los demás. ¿Entonces el era ese bebe? Pero la historia estaba mal, el no había muerto, existía y Inu igual…
-¿Te parece? –Pregunto Roy ya casi llegando a la casa, Edward lo miro confuso, Roy con una vena en la cien suspiro. –Si serás, por lo menos escúchame. Te decía si sabías el motivo de porque nos ataco… No creo que sea porque yo le pegue.
-La verdad es que no. –Edward mintió y entro a la casa, donde estaban todos.
-Edward. –Hablo Kakashi tranquilamente, al parecer no lo había podido encontrar y por eso se había vuelto. –Si que eres muy rápido. –Dijo vagamente, como si no lo hubiera buscado bien.
-Tsunade. ¿Podríamos hablar? –Pregunto Edward totalmente ido, esta sintió y salieron afuera, Roy totalmente confundido quiso que Edward le diera un incentivo de algo, pero no hubo nada, su mirada estaba perdida.
Chan! Naruto Uzumaki lo conocia? o.o :O
Awww quiero contar pero pero no e.e
Bueno vean el siguiente capi a ver que onda e.e
