Antes de que me maten, hay algo que debo decir. Efectivamente ya había casi decidido dejar la historia. Pero siempre me daba vueltas en la cabeza, y hoy que la volví a leer la inspiración volvió a mi y decidí terminar este capítulo que ya tenía a medias. Espero que lo disfruten y no me odien mucho por favor!!!
10. La Cita
James y Sirius, al igual que la gran mayoría de alumnos, no acostumbraban a prestar atención en la clase de historia de la magia.
Alanna se encontraba entre ese grupo de alumnos, así que aprovechaba siempre para conversar a través de papelitos con alguno de los merodeadores; normalmente con Sirius.
Había hechizado un avión de papel con un mensaje, y lo había lanzado hacia Sirius con un movimiento de su varita. El avión le dio a Sirius en la cabeza.
"¿Vamos juntos a Hogsmeade el fin de semana?"
James trataba de leer el mensaje sin mucho éxito. Cuando vio la cara de furia contenida de Sirius, lo miró interrogante. Sirius le pasó el mensaje. Cuando lo leyó, James comenzó a reír ruidosamente.
.- ¿Qué es lo gracioso, Potter? – preguntó el profesor.
.- Nada, profesor. – dijo James con falsa inocencia.
.- Entonces cállese.
Sirius miró a James furiosamente.
.- ¿Eres idiota? – murmuró - ¿De qué demonios te estás riendo? Esto – señaló el papel. – es una tragedia.
.- Mala suerte Canuto, ya no puedes echarte para atrás.
.- Qué fácil es decirlo. No sé por qué te hago caso. Eres un maldito manipulador. – susurró Sirius con cólera.
Sirius volteó para ver a Alanna, que los miraba con extrañeza. Obviamente no entendía qué tenía de gracioso el mensaje.
Al término de la clase, Alanna le dio el alcance a Sirius.
.- Bueno, yo me voy. Nos vemos en el comedor, Canuto. – dijo James sonriendo burlonamente. Sirius contuvo las ganas de patearle.
.- Eh… Al lo siento, no voy a poder ir contigo a Hogsmeade. – le dijo con una tristeza bastante notoria.
.- ¿Por qué no? – preguntó ella extrañada.
.- Porque voy a salir con…
.- ¡Hola Sirius! – dijo una voz grave de mujer. Una chica muy bonita, de cabello rubio cenizo muy largo y ojos azules se había parado al lado de Alanna, se acercó a Sirius y le dio un beso en la mejilla, mientras sonreía abiertamente. Luego se dirigió a Alanna.– Hola… ¿Adriana?
.- Es Alanna. – dijo ella tratando de ocultar su molestia y sorpresa por la llegada inesperada de la chica.
.- Como sea. – dijo restándole importancia. - Me dijo mi hermana lo de la cita, entonces ¿nos vemos el sábado? – dijo volviendo a mirar a Sirius con una sonrisa de oreja a oreja.
.- Eh… sí claro, Casey. – dijo Sirius con incomodidad.
.- Bien, adiós entonces, Sirius. Adiós, Ariana – dijo Casey, y se fue prácticamente desfilando por el pasillo.
Alanna estaba mirando de Sirius a Casey mientras se iba, con los ojos demasiado abiertos. Luego miró a Sirius interrogante.
.- Voy a salir con Casey Davis. Y James con su hermana, Tracy. Saldremos los cuatro.
Alanna sintió una punzada de algo que no llegaba a entender del todo, pero que no le gustaba.
.- Ah… bueno, pues… está bien, de todas formas, no importa. Le diré a Lily para ir a tomar algo allá. No hay problema Sirius. – dijo Alanna. No podía mirar a Sirius mientras hablaba. Con una sonrisa – bastante fingida – se fue por el pasillo hacia el comedor, dejando a Sirius con más ganas que nunca de patear a James.
Lily estuvo a punto de caerse de su silla cuando escuchó un golpe seco a su lado. Estaba a punto de mandar a volar al idiota que la había asustado así (su cabeza le decía que tenía que haber sido Potter), cuando se dio cuenta de que era Alanna, que había tirado su mochila mientras se sentaba. Tenía una cara de pocos amigos que Lily no recordaba haberle visto.
.- ¿Qué tienes? – le preguntó entre agitada y preocupada. – Me has asustado.
.- No tengo absolutamente nada. – respondió Alanna con una voz impersonal, y comenzó a comer bruscamente el asado que había aparecido en su plato.
.- Sí, seguro. Inventa algo mejor la próxima vez. – dijo Lily mordazmente, citando a la propia Alanna. Su amiga la miró seriamente.
.- Sirius va a salir con Casey Davis el fin de semana. – dijo rápidamente, como queriendo sacar ese pensamiento de su cuerpo.
.- ¿Y?
.- ¿Cómo que "y"? ¡Lily, es Casey Davis!
.- Sí… a los chicos les gusta, siempre ha sido bonita.
.- ¡Lily no me estás escuchando! ¡Sirius va a salir con Casey Davis y James con Tracy, su hermana!
.- Bueno, si ellos quieren…. ¿¿¿¿¿QUE????
Lily gritó tan fuerte que la mitad del comedor se le quedó mirando, incluso Alanna, y para desgracia suya, James y Sirius que acababan de entrar al comedor.
.- No sabía que tenías esas cuerdas vocales, Lily. – dijo James, que se había parado al lado del asiento de Lily. Ella sintió cómo se le aceleraban las pulsaciones. Le dieron ganas de meterse debajo de la mesa cuando sintió su cara ardiéndole. - ¿Por qué gritabas?
.- No molestes, Potter. – le dijo sin muchas ganas de discutir.
.- Como quieras. – dijo pasándole una mano por el cabello con suavidad. Lily sintió que el corazón se le iba a salir por la boca. – Vamos a comer, Canuto.
Sirius -que había estado callado todo el tiempo mirando a cualquier parte menos a Alanna- asintió y siguió a James hasta un lugar vacío un poco alejado de ahí.
.- Lily, vamos el fin de semana a Hogsmeade, tomamos algo y nos olvidamos un poco de ese par ¿quieres?
Lily sólo asintió tratando de ocultar su rostro. Si alguien lo hubiera visto en ese momento hubiera notado un color rojo encendido nada común en ella.
El día de la salida a Hogsmeade el ambiente estaba bastante cargado. Alanna había estado evitando a Sirius últimamente, y ni ella misma sabía por qué. Y Lily no quería ni cruzarse con James.
.- Creo que estás arruinando todo Cornamenta. – le dijo Sirius, cuando estaban en el vestíbulo esperando a las Davis.
.- Ya verás. Vas a terminar agradeciéndome lo que estoy haciendo.
En ese momento aparecieron las Davis, las dos llamando la atención con ropa muy llamativa y cargadas de maquillaje. Tracy parecía excesivamente entusiasmada con la salida, pero Casey estaba un poco seria.
.- Hola chicos. – dijo Tracy.
.- Hola chicas. Qué bien se ven. – dijo James seductoramente, dándole un beso en la mejilla a Tracy, que parecía estar en las nubes.
.- Gracias. – dijeron a la vez.
.- ¿Nos vamos? – dijo Sirius. Acababa de ver a Alanna, y no tenía ganas de pasar otro momento incómodo con ella.
.-Está bien. – dijo Casey, y salió sin esperar a Sirius, que salió detrás de Tracy y James.
Lily y Alanna bajaron al vestíbulo para salir, sin mucho ánimo, hacia Hogsmeade. Apenas llegaron al vestíbulo Lily sintió un estremecimiento de rabia. En ese momento James estaba saludando muy cariñosamente a Tracy Davis, tomándola de la cintura mientras le daba un beso en la mejilla. Lily hubiera jurado que en ese momento James la había visto.
.- Vámonos de aquí rápido, Alanna. – dijo Lily cogiendo del brazo a su amiga y saliendo apresuradamente para tomar un carruaje. Alanna no le preguntó qué le pasaba, porque también se había dado cuenta de lo que había visto Lily.
Decidieron ir a las Tres Escobas a tomar algo y conversar un momento. Pidieron una jarra de hidromiel y se sentaron en una mesa un poco alejada de la puerta.
Unos minutos después, para horror de ambas, entraron James y Sirius acompañados de las Davis.
.- Vámonos, Alanna. – le susurró Lily a su amiga, haciendo el amague de pararse. Alanna le empujó hacia su silla otra vez.
.- No, Lily. Nos vamos a quedar, sería muy obvio que te molesta que estén aquí si te vas. Nos quedamos. – dijo Alanna autoritariamente.
Lily se sentó a regañadientes, pero no podía quitar los ojos de encima a James y compañía.
Por enésima vez en la semana, Sirius quiso matar a James. Al entrar a las Tres Escobas vio a Alanna sentada con Lily. James también se dio cuenta de eso, pero no pareció tener ninguna reacción.
.- ¡Ay chicos! ¿Por qué tuvimos que venir aquí? El salón de madame Pudifoot's es mucho más bonito. – dijo Tracy sin hacer el menor intento de bajar la voz, mientras se sentaba frente a Sirius y junto a su hermana.
.- Disculpa, Tracy, pero ese sitio me da claustrofobia. – dijo Sirius con sorna.
.- No parecía desagradarte cuando íbamos el año pasado. – dijo Tracy bajando la voz y mirando de una forma poco decente a Sirius. El no pudo ocultar un gesto de desagrado. James carraspeó para llamar la atención de ambos.
.- Chicos, mejor por qué no pedimos algo de tomar. – sugirió. Estaba comenzando a pensar que no era muy buena idea haber juntado a Sirius y Tracy en el mismo lugar, después de todo su conocida y fugaz relación había terminado bastante mal.
.- Pide tú por mi. Yo voy al baño. – dijo Sirius poniéndose en pie. Se dio cuenta de que Casey lo seguía con la mirada mientras se alejaba, y se dio cuenta también de que la chica no había hablado casi nada desde que habían salido del colegio.
Cuando llegó a la puerta del baño, Alanna salía del baño de mujeres. Ella lo encontró soltando maldiciones a diestra y siniestra.
.- ¡Sirius! – dijo Alanna al verlo.
.- ¡Al! – dijo Sirius.
.- Hola. – dijo ella torpemente.
.- ¡Hola! Eh… yo iba al baño. – dijo Sirius aún más torpemente que Alanna.
.- Sí, ya me di cuenta. – dijo Alanna sin poder evitar sonreír.
.- Eh… claro, sí. – dijo Sirius rascándose la cabeza. Sentía como si no le llegara oxígeno al cerebro.
.- Y… ¿te estás… divirtiendo?
.- Pues, sí. Las Davis pueden ser graciosas cuando quieren.
Alanna fingió una sonrisa.
.- Me voy con Lily. Nos vemos, Sirius.
.- Sí, nos vemos. – Sirius no le quitaba la vista de encima a Alanna mientras ella se iba. Estaba tan embobado que no se dio cuenta que la puerta del baño estaba cerrada y trató de entrar, golpeándose la nariz.
.- … y la otra vez, fui a comprar un tinte, ¡no sabes lo hermoso que era Jamie! Era un color dorado brillante con matices rojos. Pero cuando me lo puse, mi cabello se puso de un color amarillo horroroso, ¡casi me muero! Entonces…
James escuchaba a Tracy como si estuviera muy lejos. Sirius estaba metido en el baño desde hacía quince minutos, y Tracy no había parado de hablar de tintes de pelo. Por primera vez se preguntó por qué no le podía hacer caso a Sirius al menos una vez en su vida. Por lo menos aprovechaba el momento para observar a Lily, que de rato en rato volteaba a mirarlo, y siempre se encontraba con sus ojos. James también se había fijado en que la chica se ponía roja cada vez que volvía a hablar con Alanna después de mirarlo.
.- ¿Me estás escuchando, Jamie? – dijo Tracy.
.- Sí, claro, linda. Eh… voy a buscar a Sirius, se está demorando mucho, ya vengo. – dijo James, y se paró para ir al baño.
Sirius estaba sentado en el lavamanos con un papel higiénico en la nariz y mirando hacia arriba.
.- ¿¿Canuto?? – dijo James sorprendido.
.- ¡TU! – gritó Sirius. Su voz era muy nasal, puesto que estaba apretando fuertemente el papel contra su nariz - ¡Esto es tu culpa! ¡Todo es tu culpa!
.- ¿Qué te pasó?
.- ¡¿No ves idiota?! ¡Me golpeé la nariz! – Sirius estaba rojo de la cólera. Y la cosa no mejoró cuando James se empezó a reír.
.- ¿Sabes, Cornamenta? Me encanta tu buen humor, pero en vez de estar riéndote como un imbécil, ¿podrías ayudarme?
.- ¿Por qué no usas tu varita? Te recuerdo que eres un mago y eso se cura…
.- ¡YA SE QUE SOY UN MALDITO MAGO PEDAZO DE CIERVO INÚTIL! – gritó Sirius. James se quedó paralizado. Sirius suspiró para calmarse. – No tengo aquí mi varita, usa la tuya y cúrame de una jodida vez.
.- Bien, bien, pero no te pongas así. – dijo James sacando su varita. Con un movimiento paró el sangrado de la nariz de Sirius.
.- Me vas a pagar esto, Cornamenta. Te lo juro.
James hizo un gesto con la mano restándole importancia.
Salieron del baño y fueron a la mesa, donde las chicas estaban conversando.
.- Parecen mujeres por cómo se demoran. – dijo Casey seriamente. Sirius la miró extrañado.
.- Me estaba saliendo sangre de la nariz. – explicó Sirius.
.- ¿Qué pasó? ¿Te golpeaste con la puerta del baño por no mirar lo que haces? – le dijo Casey perspicazmente alzando una ceja. Sirius la miró con el ceño fruncido y pensó que Casey era menos tonta de lo que cualquiera hubiera pensado.
.- Como les seguía contando, me probé ese vestido color rosa malva. Me quedaba tan bien que lo traje, y precisamente lo voy a usar en Navidad, ¿saben que habrá un baile?
Nadie estaba escuchando a Tracy, pero al mencionar la palabra "baile", todos la miraron, y parecía encantada de por fin ser el centro de atención.
.- ¿Baile? – dijo James.
.- ¡Sí! Ay chicos, están muy atrasados en noticias. Habrá un baile en nochebuena, y es con parejas.
.- Lástima que James y yo vayamos a pasar Navidad en su casa este año. – se apresuró a decir Sirius. La voz anhelante de Tracy claramente expresaba su deseo de ir con James, y eso no le convenía a ninguno de los dos.
.- ¿Qué, yo nunca dije… - James recibió un pisotón por parte de Sirius para que se calle. – sí, de hecho mis padres invitaron a Sirius y parece que no estaremos ese día. Una pena. – añadió James después de un momento.
.- Me duele la cabeza, voy a salir a tomar aire. – dijo Casey, y se fue rápidamente del local. Sirius no creyó que eso fuera cierto, y tuvo un mal presentimiento cuando Casey salió, así que sin saber por qué la siguió.
.- ¿Te pasa algo? – le preguntó cuando la alcanzó. Estaba nevando en ese momento.
.- Sí, Sirius. Que no me gusta que me tomen por tonta. – la voz de Casey, normalmente grave, se sentía el triple de grave en ese momento.
.- ¿De qué hablas?
.- Hablo de cómo has estado mirando a esa chica… Adriana o como se llame…
.- Alanna.
.- ¡Lo ves! ¡Has estado mirándola todo el tiempo! Sirius, no me gusta que me usen. – la rubia se veía furiosa, y le hablaba a Sirius muy de cerca, dejándolo sentir el olor exageradamente dulzón de su perfume.
.- ¡Lo siento, Casey! En serio, no pensé…
.- ¿Qué pensabas, Sirius Black? ¿Qué porque eres una cara bonita, alto y sexy puedes usarme para darle celos a tu amiguita? NO. No puedes.
.- Mira, discúlpame, ¿está bien? No sé… qué puedo hacer para solucionar esto…
Casey miró a su alrededor, derecha e izquierda, y sonrió misteriosamente.
.- No lo harás tú, lo haré yo. Y los dos saldremos ganando con esto.
.- ¿Pero qué…
Antes de que Sirius pudiera terminar su pregunta, Casey se había lanzado sobre sus labios y lo besaba apasionadamente con sus brazos alrededor del cuello de Sirius, aprisionándolo. Después de unos segundos, él reaccionó.
.- ¿Puedo saber qué demonios estás haciendo?
.- Mira a tu izquierda.
Sirius miró a donde le había dicho Casey. Casi se cae al piso cuando vio a Alanna parada a unos quince metros mirándolo con los ojos muy abiertos.
.- ¿Estás loca? – preguntó Sirius desconcertado. - ¿¿Ademas qué ganas tú con esto??
.- Bueno, a tu derecha está Chris, mi ex. Y la verdad todavía me interesa bastante. Acabamos de matar dos pájaros de un tiro. – Sirius trató de irse. – Y te sugiero que te quedes donde estás si quieres que esto funcione.
.- Pareces James. ¿Qué pasa contigo, Casey?
.- Pasa que sé perfectamente cómo reaccionamos las mujeres, y esa chica. – dijo señalando disimuladamente a Alanna. – Está muerta de celos.
.- Me estás arruinando la vida… - dijo tratando de zafarse del abrazo. Casey lo retuvo.
.- Si sabes lo que te conviene me harás caso y seguirás con el jueguito que tú mismo comenzaste.
Sirius se sentía entre la espada y la pared. Cuando se dio cuenta Alanna se había ido rápidamente seguida de Lily.
En ese momento, James y Tracy salieron del bar. James había visto todo desde la ventana.
.- ¿Qué está pasando? – le dijo a Sirius en un susurro.
.- Que esta rubia no es tan descerebrada como pensaba. Parece que se quedó con la inteligencia que le tocaba a su hermana.
.- ¡Chicos vamos a la tienda de túnicas me quiero probar algunas, han llegado unas hermosas de París…
Tracy siguió hablando sola, sin que ninguno de los tres le prestara atención realmente. Todo el día se dedicaron a seguirle la corriente a Tracy, mientras que James fingía que le hacía caso y Sirius rehuía a Casey. Por primera vez en su vida una mujer le inspiraba algo parecido al miedo.
.- ¡¡¡¿¿¿LO VISTE????!!! !!!¿¿¿¿LO VISTE????!!! – gritaba histéricamente Alanna por toda la sala común. Habían decidido regresar al castillo luego de la desagradable escena que presenciaron en Hogsmeade.
.- Obviamente lo vi Alanna. Lo vio todo el mundo. – dijo Lily mientras se sentaba al lado de la chimenea.
.- ¡Está total y absolutamente loco! ¿¿Cómo se va a besar así con esa…esa… zorra estúpida! ¿Qué tiene en el cerebro? ¿Aserrín?
.- Cálmate un poco quieres. No es para tanto, y además es Sirius Black de quien estamos hablando. Debes ser la única persona que se sorprende por una cosa así.
Alanna no supo que responder a eso. Era verdad, Sirius era así. Ya casi se había olvidado de cómo era su amigo antes de conocerlo bien. Esto la entristeció un poco.
.- Oye Alanna, ¿no será que estás celosa? – dijo Lily medio en broma.
.- ¿Y tú no sabes lo que son los celos de amigos no? – respondió Alanna agresivamente.
.- Pues eres una amiga demasiado celosa.
.- Bueno ya. Cambiemos de tema, porque este asunto es muy desagradable.
.- Está bien. ¿Ya tienes una idea de con quién ir al baile de Navidad? – dijo Lily tratando de aparentar un tono casual
.- Demonios, ¿hay un baile? – dijo Alanna tumbándose en un sillón.
.- Con pareja.
.- No me digas. – dijo Alanna masajeándose las sienes.
.- Sí te digo. Y si no tienes pareja no puedes ir. Es una norma. – acotó Lily con preocupación disimulada.
.- ¿Y de quién fue la brillante idea? – dijo Alanna sarcásticamente.
.- Morella Baker. La prefecta de Ravenclaw. Si quieres reclamar algo, reclámale a ella.
Estuvieron un buen rato tumbadas mientras Alanna despotricaba contra los organizadores del baile, sobre todo Morella Baker, con el único afán de descargar su ira. Lily la escuchaba sin prestar mucho atención, recordando de rato en rato a James conversando con la arpía rubia de Tracy Davis.
Justo cuando Alanna estaba empezando a decir que todas las rubias como Morella, Tracy y Casey eran estúpidas, James y Sirius entraron a la sala común con semblante sombrío. Apenas las vieron trataron de cambiar su expresión para que pareciera que la habían pasado increíblemente bien.
.- Hola chicas, ¿qué tal su día? – dijo James sentándose en un sillón frente a Lily.
.- Estupendo. – dijo Lily secamente mientras comenzaba a ojear una revista.
.- Me alegro. El nuestro también, ¿no es cierto Canuto? – a James se le daba demasiado fácil mentir, pero a Sirius le costaba bastante.
.- Sí, la pasamos muy bien. – dijo sin mucha convicción
.- Nadie les preguntó. – dijo Alanna de mala gana. Sirius alzó las cejas.
.- ¿Qué te…
.- Me voy a mi habitación, estoy cansada. Buenas noches. – Alanna subió las escaleras de dos en dos y entró dando un portazo.
.- ¿Qué bicho le picó? – dijo Sirius. James comenzó a ensanchar su sonrisa mientras miraba a su amigo con satisfacción.
Sirius murmuró algo sobre que las mujeres le asustaban y se fue a su habitación, dejando solos a Lily y a James.
.- ¿Y qué me dices del baile, Lily?
.- No iré contigo.
.- No iba a pedírtelo. – dicho esto, James se paró y se fue no sin antes dedicarle una sonrisa malévola a Lily, que se quedó mirándolo con los ojos abiertos de par en par y sin poder creer lo que acababa de oír.
Qué tal? Terrible? Apestoso? Genial? Me odian? No lo hagan!! El odio es un mal sentimiento! xD Dejen reviews!!!
