Capítulo 10
Enero frío y febril
Aquel día, conseguí llegar a clase a duras penas. Me dolía mucho la cabeza y estaba muy mareada. Por desgracia, además, a primera hora había historia: la asignatura más cargante que os podáis imaginar. Ya, a mitad de clase apoyé mi cabeza sobre mis brazos. La profesora, me reprendió enseguida:
- ¡Señorita Yagami! ¡No se duerma en los laureles!
- Sí – dije, desganada. Lucy, que estaba a mi lado, me preguntó:
- ¿Qué te pasa?
- Me encuentro mal. Estoy muy mareada. ¡Atchís! Snif…
- Tal vez estés enferma, Kari.
- No creo…ay…
- ¡Yagami e Hitomi! Dejad de hablar y atender.
- ¡Claro! – exclamó mi compañera, Yo, tras asentir débilmente, me desmayé…
Lo siguiente que sentí, fue que estaba sobre algo blando. Abrí los ojos y lo vi: estaba tumbada en una camilla de la enfermería escolar.
- ¡Al fin! – exclamó la médico.
- ¿Qué ha ocurrido? – Lucy, se acercó y dijo:
- Te desmayaste en medio de clase. La médico te ha examinado.
- Ah…¿y qué me pasa?
- Tienes gripe, bonita. Siete días de cama sin hacer nada, lo solucionarán.
- ¿Sin hacer nada? ¿Y los estudios?
- De eso – dijo Willy, que llegó en aquel momento – es de lo que menos tienes que preocuparte. Tú ponte bien.
- Mmm – no me hacía mucha gracia perderme clases importantes, pero en fin…
- ¿Qué hora es? – pregunté.
- Las seis de la tarde – respondió Willy.
- ¿Queréis decir que llevo desde las nueve y media de la mañana dormida?
- Exacto – dijo la médico – Venga, Hikari, te vamos a ayudar a llegar al dormitorio. Olvídate de hacer nada hasta que pasen los siete días.
- Está bien – dije.
Entre Lucy y Willy, me llevaron al dormitorio. Cuando Willy se fue, Lucy me ayudó quitarme el uniforme y ponerme el pijama. A continuación, me metí en la cama.
Aquella noche, ni cené. Me quedé dormida y, al día siguiente, desperté para la hora de comer. Tomé un poco de sopa, y me volví a dormir. No vomitaba ni tenía diarrea (menos mal) pero tenía 38.5 grados de fiebre y estaba muy débil.
Aquel segundo día de encierro, tampoco hice nada.
El tercer día, amanecí bastante mejor. La fiebre, había remitido ya casi, aunque no mi debilidad. Aquella tarde, como se habían vacunado contra aquella nefasta enfermedad, vinieron a visitarme Maica, Kira, Lucy y Willy.
- ¿Qué tal te encuentras, Kari? – preguntó Willy.
- Mejor, gracias.
- Hoy, hemos tenido examen – dijo Lucy.
- ¿De qué?
- De historia ¡ha sido tremendamente difícil! Te aconsejo que estudies…
- ¡Lucy! – exclamó Maica – Ni caso, Kari. Ya estudiarás cuando puedas.
- ¿Era difícil? – pregunté.
- Un poco… - dijo Kira, no muy segura.
- Ah…bueno, ¿ha pasado algo más? ¿Qué habéis hecho en clase?
- Bueno, en matemáticas hemos estado haciendo unos ejercicios en Internet – comenzó a explicar Maica - En francés, no hemos hecho nada, como siempre, pero al torpe de Willy se le ha caído el jersey del uniforme por la ventana.
- Es que – se intentó justificar el chico – estaba jugando con él, y se me escapó…
- Bueno, luego el examen de historia. Y, después…la verdad sólo me acuerdo de clase de biología…
- No importa – dije.
- Gracias, bueno, en biología hemos estado en el laboratorio.
- Y Willy – dijo Lucy – se ha cargado dos probetas.
- Estaba jugando con ellas, y…
- Se te escaparon – dijeron Maica, Kira y Lucy a la vez. Comenzamos a reírnos.
- Anda que jugar con una probeta – dije – con lo frágiles que son…
- Pues cuando nos enseñen el ácido sulfúrico, mejor que Willy no venga a clase… - dijo Lucy, con sorna.
- Mejor que no vengas TÚ a clase – puntualizó Willy – Serás mi primera víctima,
- Graciosillo…bueno, Kari, lo sentimos pero tenemos que estudiar…
- No importa – dije.
- Luego volvemos a estar un rato más contigo – dijo Kira.
- Además, si quieres, puedes hablarnos mientras estudiamos – finalizó Maica.
- ¡No! Aparte de que tengo mucho sueño, no quiero molestaros mientras estudiáis…
- Bueno, chicas – dijo Willy – yo me voy a mi habitación ¡adiós!
- Adiós, Willy – dijeron todas al unísono.
- Bueno – dije – voy a dormir un poco…
Dicho y hecho. A los cinco minutos me dormí, y no desperté hasta la mañana siguiente. La de mi cuarto día de encierro. A la mañana, comencé a leer un poco todo lo que habían estado dando, ya que me encontraba mejor. Mientras lo hacía, observaba mi uniforme, tendido en la silla de estudio. Me hacía sentir extraña llevarlo, ya que en Odaiba nunca lo había hecho. Si la escuela de Odaiba y el instituto de Odaiba no se hubiesen fusionado en la escuela de primaria, secundaria y bachillerato de Odaiba, entonces sí lo hubiera hecho. A aquella escuela, sólo le faltaba tener cursos de preescolar. El anterior uniforme del instituto, es decir, el que hubiera debido de llevar yo, era, para las chicas, una faldita verde y un polo verde con una especie de cuello como el que llevan los marineros. El de aquí, era distinto. Se trataba de una falda azul oscura, unas medias azules oscuras y un jersey azul oscuro o negro. A mí, personalmente, me gusta más el de Odaiba.
A continuación, abrí el álbum de fotos del año 2002. Lo primero que vi, fue una foto mía con T.K.
Año 2002, día 20-9. Foto de T.K. y yo en el parque
de Odaiba
¡Qué recuerdos me daba aquella foto! Tenía muchas genas de volver a ver a mi primer amigo…
Desde aquel año, yo había cambiado bastante. Vi otra foto.
Aquella era la que me habían hecho con el uniforme del colegio nada más comenzar el curso.
Más tarde, como ya tenía ganas de escribir, contesté a todas las cartas que me habían escrito. Comencé por la de Yolei.
Querida Yolei:
¿Qué tal estás? Yo ahora estoy con gripe. La pillé hace ya cuatro días, pero ya estoy mejor. No te preocupes.
Las notas me han ido bastante bien ¿qué digo? ¡Muy bien! He tenido todo sobresalientes excepto en historia, que "sólo" he tenido un notable. Me han regalado bastantes cosas.
Tengo muchas ganas de hablar contigo. ¿Podrías llamarme algún día a mi móvil? Es el 643 90 78 95. Te llamaría yo, pero no tengo tu número.
Por lo que me contaste de la chica esa, no te preocupes. No creo que te suponga problema alguno. Y si te lo supone, plántale cara.
Bueno, te dejo, tengo muchas más cartas que escribir…
¡Cuéntame cualquier novedad!
Un abrazo:
Kari
PD: ya me contó Davis que os habéis reconciliado. Me alegro mucho.
Tras escribir aquella primera carta, saqué otro papel y me puse a escribir una segunda carta; dirigida esta vez a Sora:
Querida Sora:
¿Qué tal te va todo? Yo tengo gripe. Vaya porquería…
Felicidades por haber ganado el torneo de tenis. Estoy muy orgullosa de ti.
Siento mucho que tu hermano te lo hiciese pasar mal. A estas alturas, ya te imaginarás lo que siente por ti…no le digas que te lo he dicho ¿eh?
Lo que hizo, lo hizo por que es muy impulsivo, no porque sea un pulpo o similar, así que tranquila.
No hay mucho que contar de lo que ha pasado aquí. Bueno, en nochebuena, hicimos una fiesta en casa de Lucy. Sin más.
Me despido de ti. Te escribiría más, pero tengo más cartas que escribir y quiero ahorrar fuerzas. ¡Lo siento mucho!
Espero que todo te vaya bien.
Un abrazo:
Kari
Me sentía un poco cansada, pero aún así comencé a escribir la siguiente carta, esta vez dirigida a Izzy, Joe Matt y mi hermano.
¡Hola, chicos!
Ya, ni pregunto. Se que estáis bien. Yo tengo gripe. Hoy, que me encuentro mejor os escribo.
No, Tai, no he seguido tu consejo. Qué cachondeo tenéis con el pelo de Mimi ¿no? Ahora, lo lleva castaño (su color de pelo natural) con mechas rubias.
Ya me contó Sora que ganó el torneo, y también tu ASALTO en la discoteca, Tai. A ver qué haces, lanzao. Por cierto, veo absolutamente lógico que el árbitro te echase. ¡A quién se le ocurre hacer eso!
¿Qué tal tu ordenador, Izzy? Tal vez sea mejor que dejes de hacerle cosas raras, luego pasa lo que pasa.
Matt, me alegro mucho de que estés haciendo lo que te gusta. Si hacéis algún teatro o baile ¿me podrías enviar una copia de la cinta en que lo grabes? Tengo ganas de verte.
Bueno, Joe, espero que tu carrera siga bien. Mimi te envía un beso desde aquí.
Bueno, chicos, me despido de vosotros.
¡Un abrazo a todos!
Kari
Tras aquella carta, miré la hora que era. Con el tiempo, ya se había hecho la hora de comer. Decidí dejar lo de escribir para otro momento. Al poco rato, me trajeron la comida. A la tarde, estuve viendo la televisión un rato. Más tarde, vinieron a verme Maica, Kira y Lucy.
- ¡Hola! – dijo Lucy al verme.
- ¡Hola, chicas! ¿Qué tal?
- Bien – respondió Kira - ¿y tú?
- Mejor. Ya casi no tengo fiebre. Esta mañana, he escrito a Sora, Yolei, Izzy, Joe, Matt y mi hermano. ¿Qué os parece si la carta a Davis y Ken la hacemos entre todas?
- Es una buena idea – dijo Maica – Voy a llamar a Willy.
Maica volvió con Willy al poco rato. Comenzamos a escribir la carta. Al final, quedó así:
Queridos Davis y Ken:
¿Qué tal estáis? Os escribimos Lucy, Willy, Maica, Kira y yo, Kari.
Ahora, tengo gripe, pero ya estoy bastante mejor. Por aquí, todo va muy bien. En Nochebuena, celebramos una fiesta en casa de Mimi. ¿Habéis hecho vosotros algo?
Ya me contó Yolei lo de la chica esa, Ken. Parece un poco celosa, pero nada más. De todos modos, Ken, piensa que de las dos, la que más tiempo ha pasado contigo, es Yolei. No te digo nada más.
Bueno, Davis. Ya hablaré contigo por el Messenger sobre nuestro plan…
Dice Willy que le mandes una carta también. Pon la misma dirección que a mí, sólo que con su nombre.
Lucy, Maica y Kira, quieren una foto vuestra. ¡Enviadles si tenéis!
Aquí tenéis una foto mía.
Bueno, nos despedimos de vosotros. Un abrazo a los dos.
Kari, Maica, Kira, Lucy y Willy
- Bueno, ya está – dijo Willy – Si quieres, Kari, mañana echo esta y las demás al buzón.
- Bien – dije – muchas gracias, pero mejor que las eches a la tarde si no te importa. Es que aún no he escrito a T.K.
- Vale – contestó Willy – Pero ¿por qué no le escribes ahora?
- Es que…a decir verdad…no me apetece mucho. He escrito mucho hoy.
- ¡Ah! – exclamó él – Era sólo una sugerencia. Bueno, chicas, me voy a mi habitación. Tengo que hacer la tarea.
- ¡Adiós! – exclamó Kira. Willy se fue.
- Bueno – dijo Maica – nosotras también tenemos que trabajar…
- Da igual, haced lo que tengáis que hacer – dije.
- ¡Oh! Gracias, Kari – contestó – Por cierto, si puedes, comienza a leer este libro. Es para literatura.
- ¡Gracias! Bueno, os dejo estudiar en paz.
A la mañana siguiente, comencé a leer aquel libro. Era un poco aburrido, mejor dicho, MUY aburrido. Se titulaba "Memorias de un poeta".
Después de comer, me puse a escribir a T.K. Esto fue lo que escribí:
Querido T.K:
¿Qué tal estás? ¿Cómo te va todo? Lamento no haberte contestado antes, no he tenido mucho tiempo. Ahora, aprovecho que tengo gripe para hacerlo. Este es ya mi quinto día enferma.
Todo me va muy bien. Entiendo perfectamente las clases. La profesora, dice que hablo inglés como una auténtica nativa, pero yo no creo que sea para tanto…
No he hecho ningún otro amigo. Me llevo bien con la gente de clase, sin más. El otro día, hubo un chico que me dijo que le gustaba… ¡vaya corte! Me dijo que si quería ser su novia, pero le dije que no. Se quedó un poco triste, pero en fin ¿qué iba a hacer?
Ya que no conoces mucho a Maica, Kira y Lucy, te voy a hablar más de ellas.
Maica, como ya sabes, es la prima de Yolei. Se parecen bastante, solo que Maica no lleva gafas. Es simpática y extrovertida. Su mejor amigo es Willy. Maica, tiene mucha confianza en sí misma y en los demás. Su pelo, es largo y azul. Al contrario que Yolei, es un poco baja, pero sí que es bastante delgada.
Por su parte, Lucy es muy honesta y extrovertida. Es rubia de ojos azules y siempre lleva su pelo (que es corto) recogido en dos coletas. Le gusta mucho la ropa deportiva, y es la que suele llevar siempre. No es muy alta, mide 1'63, y no es muy delgada, más o menos como yo. Su piel, es muy pálida.
Por último, Kira, es guapísima. Tiene ansias de conocer todo, como Izzy, se llevaría bien con él. Le encanta todo lo que tiene que ver con la magia, y ya a hecho alguna que otra güija. También como a Izzy, le encantan los ordenadores. Ha creado su propio procesador de textos. Es muy alta y delgada. Es morena de piel, y su pelo es castaño, ondulado y largo. Lleva siempre dos trencitas hechas con dos mechones de pelo.
Bueno, ya me dirás qué te han parecido mis amigas ¡hasta pronto! Un beso:
Kari
"Bueno, ya está" me dije. Más tarde, vinieron los de siempre más Mimi y Michael. Willy, llevó en un momentito mis cartas al buzón, y luego volvió conmigo y los demás. Pasaron toda la tarde conmigo, y luego, cenaron conmigo en la habitación.
El día siguiente, era Sábado. Fui a casa de Mimi, como cada fin de semana. A la mañana, hice la tarea y a la tarde, vinieron los demás a estar con nosotras dos ( y con los digimons, claro) Finalmente, el domingo salí un rato a la calle. Ya me encontraba mucho mejor.
El lunes, por fin, volví a clase, con un pensamiento en la cabeza ¿qué ocurriría en Odaiba entonces?
