Capitulo 10: Enemigos

Todo cambio desde su llegada, de blanco y negro a color mi vida se convirtió, fue tan fácil llegar a amarlo en tan poco tiempo. Así es el amor ¿verdad?

Mi huésped era enemigo de mi razón de vivir, no sé cómo iba a controlar la situación.

Edward partió a la madrugada sin decir alguna palabra. Sabía que estaba molesto. Intente dormir un poco pero fue imposible. Me levante.

Fui a cepillar mis dientes, y arreglarme para irme al instituto. Cuando baje a prepararme algo para desayunar, me encontré con Alexander en la cocina.

-Bajas a tiempo para desayunar – dijo con dulzura en sus palabras, mire la mesa servida – te prometí que te alimentarias bien. ¿Recuerdas? – continuo, lo mire sorprendida.

-Alexander, no quiero molestarte

-Para nada Bella para mí es un placer pasar más tiempo contigo – me invito a sentarme en la mesa, sirviendo una taza de leche caliente.

-¿Por qué haces esto? –pregunte no comprendía tanta atención.

-¿Por qué no? – se sentó a mi lado solo a observar como acaba mi desayuno.

-¿Tu no vas a acompañarme?

-No, desayuno con May para hacerle compañía. ¿Podrías acompañarme esta tarde hacer unas compras? – por poco me atraganto con una tostada.

-Claro, debo irme, llegare tarde. Gracias por todo.

-Bella ¿puedo hacer una pregunta?

-Sí, dime – en esos momentos la sangre huyo de mi rostro al ori la bocina y el ronroneo del volvo plateado.

Tome unas tostada y Salí de la cocina. Debía impedir ese encuentro.

-Lo siento pero llegare tarde – él se levanto sin entender mi conmoción.

-Pero…Bella – llegue tarde y mi Ángel llamo a la puerta.

Rápidamente corrí hasta la puerta para evitar que Alexander viera a Edward. Pero el vino detrás de mí a despedirme.

-Edward vamos llegaremos tarde – dije entre tartamudeos, mi corazón se iba a salir de mi pecho.

De reojo mire a Alexander atónito al ver a Edward. ambos se tensaron y se miraron.

-Edward llegaremos tarde – dije intentado sacarlo por la puerta.

-Alexander Williams – dijo mi Ángel apretando los dientes.

-¿Qué hace un Cullen aquí, Bella? - me dirigió una tenebrosa mirada.

-Es mi compañero de clase. Edward ¡vamos!

-Tú no deberías estar aquí – dijo Edward furioso.

-Tu tampoco, será mejor que te vayas – mi Ángel lanzo una carcajada que hizo temblar mis piernas.

-Adiós Alexander – arrastre a Edward del brazo llevándolo hasta el auto.

Edward condujo a una velocidad inhumana, sus dientes permanecían apretados.

-Distráeme para que no vuelva.

-Edward tranquilízate.

-Leí sus pensamientos Bella, no lo soporto – dijo gruñendo.

-Detén el auto… ¡detenlo! – clavo los frenos.

-Trate de evitarlo, Charlie me conto lo que paso con su hermana no quería que te encontraras con él.

-¿Por cuánto tiempo pensabas que ibas a ocultarlos? – me levanto la voz y mis ojos se me llenaron de lagrimas – no quería…

-No llores, sé que no es tu culpa, pero me enfurecí al ver que lo que te sucedió anoche y no me lo dijiste.

-No quería preocuparte.

-¿Cómo pretendes que reacciones si te tuvo en sus brazos? – eso fue como una daga en mi corazón.

-No tengo ojos para nadie más que no seas tú Edward. Te amo más que a nada en este mundo.

-Toda mi vida he esperado por ti Bella sin ti me he dado cuenta que no pedirá vivir.

-No te preocupes Edward solo se quedara unos días – me acerque a su boca.

-¿Desde cuándo comenzaste a ocultarme la verdad? – dijo con dolor en su mirada - ¿Por qué no me dijiste lo que te paso?

-No fue nada grave.

-No lo vuelvas hacerlo – tomo mi rostro entre sus manos y me dio un dulce beso.

-Pero…no – hundió mi rostro en su pecho.

-Entiende que lo celos me están matando mi amor.

-Solo te amare a ti – dije envolviendo mis brazos en su cuello.