Hola a todos! Hora de desatar el caos, sí… En este capítulo, y claro en el siguiente, se explicará todo lo ocurrido anteriormente

Al final explicaré dos tips importantes que seguro querrán confirmar

Advertencia: …. Nada supongo xD

Los personajes le pertenecen a JIN o Shizen no Teki— P

¡Disfruten!


-o-

Capítulo 10: Heat-haze days

-o-

...

Las olas del mar formaban un suave murmullo que calmaba hasta al alma más inquieta. Es decir... Momo.

— Eh... —musitó el castaño observándola sin poder evitar sonrojarse, ella seguía muy cerca suyo.

— Hibiya... verás... —sus manos temblaban, sus pies se movían mucho y sus ojos sólo miraban a la arena.

— No tienes que decir nada. Lamento confundirte... Sucede que...

— ¿Que...?

— Aigh... No lo sé, sólo me gustó y... quería intentarlo otra vez.

—... ¿Cómo? Dices que... ¿me besaste por un capricho tuyo? —su rostro se notaba confundido, en una mezcla de felicidad, por saber que le había gustado; nerviosismo por pensar en lo importante que debió ser para él ese beso; y enojo, por sentirse una especie de objeto.

— ¡No! ¡No se trata de eso! —gritó mirándola a los ojos.

— ¿Entonces de qué, Hibiya? —

...

..

¿Dejá vú?

Qué extraño... siento que ya viví esta conversación antes... No en el mismo lugar, pero si antes... —pensó la chica desviando la mirada.

— Disculpa... Es algo complicado... —murmuró el muchacho, llevando su mano a la nuca.

— No tiene porqué serlo... —sonrió la joven tomando una piedra y lanzándola lejos al mar.

...

Quizá tenía razón... No era tan complicado si no se piensa tanto, porque con Momo siempre fue así, las cosas no tenían tanto rollo, eran cosas simples y directas, punto final.

Él no era de esa forma, siempre estaba concentrado en los estudios, siempre con una respuesta para todo, siempre queriendo controlar su propio camino. Pero cuando conoció a Momo, todo cambió, para mal como para bien.

Discutían por tonterías, ella era cálida, abierta, extrovertida y espontánea, en cambio él, era frío, cerrado, calculador e independiente. Sus problemas tenían su propio nombre, nadie podía meterse a ayudarlo, él podía arreglárselas solo.

Ella no. Era muy independiente, mas los problemas que afrontaba, al no ser ordinarios, eran algo difíciles de resolver. La muerte de su padre, los trabajos que había después de clases, los estudios que debía mantener al día, y todo eso, lo ocultaba con su sonrisa.

Antes Hibiya pensaba que era algo torpe por mentirle de esa manera, pero luego entendió que nadie conocía los problemas por los que ella pasaba. Y no le dio pena, le dio ternura. Por eso quiso ayudarla, y terminó por enamorarse. Si tan sólo pudiera ser capaz de decírselo sin complicarse tanto...

Esperen... ¿Y por qué no?

— ¿Podrías esperarme un momento? Tengo que traer algo... —anunció el chico acomodándose sus chancletas celestes.

— Sí, claro —sonrió sentándose en la arena, dispuesta a esperar lo que fuese necesario.

-o-

Estuvo esperando apenas unos minutos, con calma y paz. Cuando sintió que alguien se acercaba.

— ¿Momo? ¿Qué haces ahí? —preguntó Davis.

— Oh...emm… disculpa, sólo esperaba a que Hibiya volviera, fue a buscar algo importante .

— ¿Qué crees que sea? —la levantó delicadamente para seguir observando el mar.

— ¡Tal vez comida! —saltó de alegría tiernamente.

— Jajaja, o quizá una cámara de fotos... Es un gran paisaje aquí —confesó para luego gritar al horizonte con ganas.

Su amiga lo imitó y rió al pensar qué sería lo que Hibiya quería mostrar.

— Por cierto ¿qué haces aquí? —cuestionó feliz.

— Me llamó mi madre, y cómo había mucho griterío, me vine a un lugar más tranquilo. Dijo que quería un par de regalos para mi tía. Fui a comprarlos y después quise ir a buscar mi auto para guardarlos ahí. Volví y te vi —señaló el lugar donde estaba aparcado el auto, al parecer metido entre muchos otros.

— Entiendo... Me pregunto ahora... ¿Qué habrá sido de mi madre? ¿Y la familia de Hibiya? ... Aún no recuerdo bien... —dijo pensando en voz alta.

— Sí, es algo triste ¿no?

— ¿Qué cosa?

— Que aún no te haya contado toda la verdad.

— Bueno, en parte no quiero saberla, estoy bien así...

— ¿En parte?

— Sí, sucede que... Es extraño querer acordarse de otra vida que ya parece totalmente diferente a la tuya.

— No es otra vida, por eso me molesta...

— ¿Qué? ¿Qué te molesta?

— Ellos no te quieren decir nada para tapar el error y enterrarlo.

Momo lo miró confundida, pues Davis de repente parecía triste y melancólico.
— ¿Cómo?

— ¿Recuerdas la canción que no querías tocar en piano? Yo la había grabado... No como una burla cuando te equivocabas o cantabas gracioso, sólo como anécdota para nosotros dos... Pero Hibiya me había robado la cinta y... —Miró al piso asustado.

— ¿Y qué? Dime...

— Se los pasó a un grupo de chicas del curso... Y ellas lo publicaron en la fiesta de graduación...

...

De repente todo se derrumbó, muchísimas imágenes llegaban a su memoria una por una, la gente riéndose de ella, las chicas señalándola y burlándose, Davis intentando apagar el computador que proyectaba en la pared un video, Hibiya sin dar señales de estar ahí, ninguno de sus amigos a su lado. Ella siendo tirada a la pileta, arruinando su vestido, su ligero maquillaje y su peinado.

— No puede ser... —murmuró caminando para atrás —. Los chicos debieron estar ahí... ¿Por qué pasó esto? ¿No trataron de evitarlo?

— Ayano le dijo a las chicas que tomabas clases conmigo y.. que estabas enamorada de Hibiya —explicó seriamente el pelirrojo—. Ellas le dijeron, y decidieron ponerse en tu contra...

La chica lo observó sintiendo como sus ojos se cristalizaban, y sus piernas temblaban.

— ¿Por qué? Él no sería capaz de hacer eso... —retrocedió un poco intentando recordar más.

— Unos chicos lo molestaban constantemente por ser el más joven del grupo y aún así estar en una clase tres años más avanzada a la normal, ya sabes... Por ser prodigio. Supongo que no le importó cambiarte el lugar...

"¡Aléjate de él Kisaragi!"

"Hibiya nunca querría a una friki como tú"

"Eres tan horrible que él prefiere estar con alguien más madura y natural"

"Tú sólo quieres dar lástima"

"¡Y eso es lo que das! ¡Lástima!"

La muchacha sintió gran dolor en la cabeza, y se la tomó intentando olvidar las palabras que esas chicas le habían dicho, luego de verla completamente mojada.

—... Claro, el chico al que molestaban, no era de un sueño, no era cualquier chico, era Hibiya... Y yo no lo había podido ayudar... Quizás por eso me cambió el lugar —lágrimas amargas cayeron y rodaron por sus mejillas.

— Momo, no tienes que vivir fingiendo que no ocurrió lo que ocurrió. Tienes que seguir adelante sin ellos... Sé que parecen buenos, incluso en estos días, yo lo creí...

¿"Yo lo creí"?

Pues... Yo también lo creí

-o-

Caminó decidida a buscar sus cosas a la casa. Tomó toda la ropa, su cámara, su celular, sus pertenencias.

Sólo la luna en la ventana era testigo de la joven rubia que en la oscuridad recorría el pasillo.

Pasó por el cuarto dónde había estado hace unas horas, y lo miró con algo de odio.


— Chicos —llamó el castaño acercándose al grupo de chicos sentados en la arena al igual que toda la gente en el festival.

— ¿Hibiya? ¿Qué pasa? —cuestionó Kido.

— Fui a buscar algo para Momo, y ahora ya no está —explicó cubriendo con sus manos el dichoso "algo importante".

— ¿Y qué era ese "algo"? —indagó Shintaro, que por primera vez se interesaba en un tema de conversación esa noche.

— Kisaragi, creo que deberíamos preocuparnos en dónde se metió Momo, pero si no me equivoco y si me preguntan, ella está ahí —señaló Kano a lo lejos.

...

Y no se equivocaba, la rubia estaba ahí, con su gran bolso blanco, guardándolo en el asiento de un auto (que presumo era muy elegante).

— ¿Momo? ¡Momo! —llamaban todos. Pero ella no los escuchaba y simplemente se alejaba en el auto a gran velocidad.

— ¡Chicos! ¡Allá! —dijo Seto señalando unas bicicletas que cuidaban sus respectivos dueños.

— ¿Cómo les pediremos prestadas las bicis? —intrigó Haruka al pensar en su timidez.

— Déjenmelo a mí... —sentenció Kido acercándose con unos ojos aterradores, a los jóvenes.

— ... D-disculpen... —Rió nerviosamente Kano, siguiendo a la peliverde, para que no causara ningún conflicto.

...

Luego de unos cortos arreglos, el grupo consiguió transporte gratis para ir tras la joven de grandes atributos. Sí, el arreglo fue pacífico.

— ¡Hibiya, espéranos! —gritaba Takane, que golpeaba insistentemente a Haruka para que avanzara más rápido, si bien él ya iba a una velocidad casi inhumana.


La gente no frecuentaba mucho la ciudad en esas horas, por lo que era un poco fácil deducir el trayecto del auto, sin embargo llegó un momento en que ninguno sabía dónde estaba y peor aún... Nadie conocía bien la ciudad como para guiarse.

— ¿Por dónde se fue? —cuestionó desesperado el castaño.

— ¿Alguien tiene alguna idea de dónde estamos nosotros, para empezar? —aclaró Seto mientras la pequeña albina intentaba asomarse por encima suyo, si bien era imposible considerando la estatura del muchacho.

— Esperen... Allá va la señora Mei, es ahí el departamento de Momo —señaló Ayano a la anciana que buscaba las llaves en su pequeño bolsito naranja.

Ella al verlos acercarse sonrió calmádamente.

— Oh, pero si son los amiguitos de Momo —dijo mientras los chicos intentaban ayudarla a abrir la puerta.

— Señora Mei, venimos a buscar a Momo, es que vino desesperada a buscar algo que se olvidó y... —explicaba Hibiya tratando de sonar lo más sincero posible.

— Por supuesto jovencito, a Momo le encantaría verte ahora —rió con picardía.

El aludido se sonrojó violentamente, pero no le quiso dar mucha importancia a eso por el momento, asique subió las escaleras del edificio velozmente.

— Los jóvenes de hoy en día... —acotó la señora.

Los demás se tomaron su tiempo en justificar sus intenciones de subir también a buscar a Momo, sin embargo Mei los detuvo para que Momo, en caso de que estuviese en su departamento, pase un momento a solas con su amigo.

Y si esperaba una escena de amor y confesiones, lo tendría. Bueno, algo así.


...

El departamento yacía con la puerta abierta; y se podían escuchar cajones y sillas moviéndose, la sala vaciándose, y objetos quitándose.

El muchacho se acercó, y al ver que alguien se había encerrado en su propia habitación, decidió tocar a la puerta suavemente.

— Momo, ¿estás ahí? ...

— ... —

— ¿Qué sucedió? ¿Por qué te fuiste tan de repente? —se movía de un lado al otro, mirando fijamente el pequeño hueco de la puerta, abajo, por dónde se podía ver una pequeña sombra que se acercaba.

— ... —

— Vamos, háblame, sabes que puedes confiar en mí...

La puerta se abrió, mostrando a la rubia, con la cabeza baja, los ojos hinchados y una gran maleta negra en sus manos.

— Realmente... No sé si confiar en ti —murmuró pasando al living de la casa que ya estaba completamente vacío.

— P-pero... ¿Por qué llevas maletas? ¿Que ocurre? —la quiso seguir, mas ella lo empujó hacia atrás haciéndolo tropezar.

— No te acerques —su voz sonó dura y fría, parecía su hermano, lo cuál asustó un poco al castaño.

— Momo... ¿qué pasa contigo?

— ¡Me mentiste ¿no es cierto?! — Gritó, ignorando que su voz haya retumbado en los pasillos del edificio.

Una punzada dio en el corazón del joven. Sintió tanto dolor que se contuvo de no flaquear.

— Ya lo recuerdo todo... Recuerdo como te aprovechaste de mis sentimientos... para que dejaran de molestarte. Es decir... —las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, pero se las limpió rápido para poder seguir hablando claro —. Entiendo que nunca te ayudé cuando alguien te molestó, pero... ¡Lo intenté! Siempre te preguntaba qué ocurría cuando te veías tan debilitado y a veces hasta golpeado, sin embargo... Tú sólo insistías en que todo estaba bien y me pedías que no me metiera en esos asuntos... —apretó la maleta con fuerza y miró a un punto perdido.

— N-no lo entiendes Momo... No quería que nada de esto pasara, creí que... si te dejaba, todo se arreglaría —

— Ah... ¿por eso me dejaste sola? ¿Cuando... más te necesitaba? —la joven no tenía intención de pensarlo de esa manera, simplemente no encontraba otra forma de interpretarlo—. ¿Qué quieres de mí? Nunca traté mal a nadie, nunca los molesté, y fue a mí a quién todos atacaron.

— ...No, Momo... Agh... Nada de esto habría pasado si no te hubieras ido tan repentinamente... ¿Crees que yo quise que esto te pasara?

— ¿Supones que me escapé para traerte más problemas?... —susurró con el corazón roto.

— ¡No! No es lo que quise...

— Sólo me escapé para que no te molestaras en volver a encontrarte conmigo... —

— ¡Nadie dijo que me molestara tu presencia! —

— Eso dices ahora... ¿después de encontrarme sin nada ni nadie... sólo con una maleta? ¿Qué esperas que haga? —lo miró de frente y esperó una respuesta. Sin embargo la respuesta nunca llegó —. Quiero hacerte un favor... Entiendo que hayas aceptado lastimarme para que nadie volviera a agredirte... Y sé que no quieres saber más de mí... Tiene sentido —

— ¡¿Tú qué sabes?! ¡Nunca te pusiste a pensar en lo que yo quiero! —confesó, antes de darse cuenta en la gravedad de sus palabras.

— Sé lo que quieres, quieres dejar atrás el pasado y seguir adelante... Y yo quiero olvidarlo por igual... Entonces tengo que alejarme de tu vida y suponer que nada de esto pasó... Como tú lo hiciste.

— ¿Te irás...? ¿Dejarás a tus amigos... a tu hermano, por mí? —

— No creo que ellos quieran ver a la persona a la que defraudaron también... Además mi hermano también quiere seguir con su propia vida, no puede estar siempre cuidándome.

Voy a olvidar todo lo que pasó y seguir adelante ... "¡Deberías hacer lo mismo!"

...

..

.

Y no la detuvo. Dejó que se fuera por el ascensor y se alejara de su vida. Otra vez... Pero no porque es lo que él quisiera. Jamás querría eso.


La rubia encontró el auto de Davis y lo encontró leyendo un mapa.

— ¿Davis? —lo llamó mostrando su maleta ya lista.

— ¿Estás segura de esto, Momo? —no le gustaba mucho la idea tan repentina de la joven, pero siempre estaría para ayudarla en lo que necesite.

— Sí, esta vez no debería conducir... —se rió un poco por eso y subió la maleta en el asiento trasero.

— Tranquila... Voy a cuidar que nada malo te pase —sonrió mientras abría la puerta del asiento acompañante para que ella se sentara.

— Y... ¿a dónde iremos? —se sintió algo triste al pensar en la vida que otra vez, tenía que dejar atrás.

— Calma, tenía pensado llevarte a las afueras, hasta que ellos se vayan... Y luego volver a mi casa, para que vivas aquí, sin que nadie sepan... —arrancó el auto y observó por los espejos, para ver que nadie estuviese cerca.

— De acuerdo... Nos vemos pronto, Kanagawa —murmuró observando el cielo, que al ser media noche... brillaba con todo su esplendor.


.

..

...

Continuará...


*comiendo mientras mira lo que escribió* Hola! Siento la tardanza... estuve dando los últimos exámenes...

¡Y terminé las clases!

Lo sé... este fic no es la mejor forma para festejarlo x'D

Pero lo prometido es deuda... 1_ Obviamente ellos no tienen las habilidades de los ojos rojos, pero sí tienen los mismos pasados (no me puse a pensar en el pasado de Mary... xD)

y 2_ Momo no es una idol... Sólo trabajaba de camarera, peluquera, etc. Aunque no lo mencione, Momo tenía aspiraciones a ser una idol, pero por los eventos ya ocurridos, tiene un poco de trauma con respecto a la música y el público.

Bien... Nos vemos en el próx cap, tenía pensado hacer como un capítulo paralelo (no tanto) a la historia, dónde explique qué estaban haciendo los chicos antes de que Momo se fuera. No olviden que tenemos un tema para terminar de cerrar.

En fin... Los reviews son gratis y ayudan a la campaña de "Yumas" en peligro de extinción

Yuma: :'c voy a moriiir... tengan compasión...

Kisha: ven? :'c no sean malos...

¡Saluditos!