Disclaimer: ¡The Walking Dead es mío! ...jajajaja que va. Ojala.


Maggie entró con cuidado en casa, intentando no hacer ruido. Eran cerca de las siete de la mañana y aunque sabía que no habría nadie despierto, también sabía que su padre tenía el oído bastante fino. Normalmente habría subido por el árbol que llevaba a la habitación de Shawn, pero con su hermano de vuelta en casa era demasiado arriesgado; primero porque la ventana podía estar cerrada y segundo porque su hermano podía pillarla y Shawn podía llegar a ser peor que su padre.

Cerró la puerta con cuidado y subió lentamente las escaleras, pisando con cuidado y evitando los dos escalones que crujían. Mientras subía no podía evitar sonreír ya fuera por la maravillosa noche que había pasado con Glenn, por el vino de más que había tomado o por tener la sensación de haber vuelto a sus dieciséis años. La de veces que había vuelto a casa de madrugada e incluso por la mañana y nadie se había enterado. Le tendrían que haber convalidado la asignatura de educación física. Sonrió ampliamente cuando consiguió atravesar el pasillo y llegar a su habitación. Cogió el pomo de la puerta y lo giró, pero antes de que consiguiera entrar dentro se abrió la puerta que tenía al lado y salió Beth mochila al hombro y con cara de enfado, seguida de cerca por su hermano. Quien seguía vestido como la noche anterior.

- ¡En serio, Shawn, haces que te prefiera en Atlanta! -se quejó Beth-. Buenos días, Maggs.

- ¿Buenos…? ¿Qué hacéis discutiendo tan temprano? -preguntó extrañada.

- ¿Acabas de volver? ¿Es que ninguna pensáis las cosas antes de hacerlas? -preguntó Shawn mirándola de arriba abajo y Maggie no se molestó en disimular, consciente de que su aspecto la delataba.

- Que no te haga sentir mal, Maggie -dijo Beth desde las escaleras-. Shawn ha llegado hace diez minutos.

- Yo soy mayor que vosotras. Y más irresponsable, también -se excusó siguiéndola.

Maggie miró de reojo su cama y dejó escapar un suspiro de cansancio antes de volver a cerrar la puerta y seguir a sus dos hermanos escaleras abajo. Ambos habían llegado a la cocina y Beth estaba preparando ya el café mientras Shawn le seguía dando la charla apoyado en la encimera junto a ella.

- No sabes nada de él.

- Seguro que sé mucho más que tú de… bueno, con quien quiera que hayas pasado tú la noche.

- Ahora no estamos hablando de mí -se quejó Shawn y Maggie no pudo evitar una carcajada.

- Me siento como si hubiera viajado en el tiempo -bromeó mirando a sus dos hermanos discutir. Shawn la miró entrecerrando los ojos.

- Es imposible que a ti te parezca bien, Maggie.

- La verdad es que no sé ni de qué estáis hablando -suspiró la morena abriendo el congelador para sacar una tarrina de helado.

- Pretende irse a Nueva York con Daryl Dixon -dijo Shawn alzando las cejas y con un tono que dejaba claro que pensaba que Beth estaba loca.

- Ah, eso.

- ¿Ah, eso?

- ¿Qué problema hay?

- ¿Te los tengo que enumerar todos? -preguntó Shawn con impaciencia y Beth se giró hacia él y se cruzó de brazos, alzando las cejas.

- Sí, por favor. Empieza -lo animó la rubia y su hermano mayor resopló.

- Es mucho más mayor que tú. Joder, es mucho mayor que yo.

- Sí. Creo que ya tiene los noventa. Mi plan es esperar a que se muera de viejo y quedarme su herencia, ¿qué te parece? -Maggie volvió a reírse ganándose una nueva mirada de enfado de su hermano.

- Muy graciosa. A lo mejor no te queda tanto cuando tengas que repartirlo con todas las tías que debe tener por ahí.

- Uy sí, tiene un harén. Y veinte hijos ilegítimos. Próximamente veintiuno -dijo Beth llevándose las manos al vientre-. Enhorabuena, vas a ser tío.

- Dos a cero, Shawn -bromeó Maggie tomando otra cucharada de helado-. Tú antes eras más bueno en esto.

- Si no vas a ayudarme puedes irte a la cama, Maggs. ¿De dónde vienes, por cierto? ¿Te fuiste con el cocinero? -como respuesta, Maggie hizo el símbolo de la victoria con los dedos-. …tú sigues igual que siempre, ¿no?

- No, con Glenn voy en serio -aseguró alegremente.

- Oye Shawn, es muy tierno que quieras hacer de hermano mayor -dijo Beth mirando a su hermano con paciencia-. Pero tú te fuiste a estudiar fuera, luego estuviste un año de mochilero por Europa y al volver estuviste en Boston y luego en Atlanta, ¡y no le pediste permiso a nadie!

- ¡Es completamente diferente!

- ¿Por qué soy una mujer?

- ¡Porque eres una cría! -desde dónde estaba sentada, Maggie pudo ver el fuego irradiando de los ojos de su hermana pequeña. Shawn también debió de verlo, porque reculó y dio un paso hacia atrás como si temiera que Beth se le echara a la yugular de un momento a otro.

- Repíteme eso si te atreves.

- Vale, no eres una cría. No debería de haber dicho eso, perdona -dijo su hermano carraspeando-. Pero Beth, eres muy buena y muy inocente. Es evidente lo que está buscando ese tío. Eres joven, guapa y debes de llevar suspirando por él desde que le conociste -Maggie no pudo evitar soltar una carcajada que su hermano ignoró-. Se lo estás poniendo en bandeja. ¿Por qué crees que alguien como él iba a llevar a alguien como tú a Nueva York si no es para acostarse contigo, Beth?

- ¿Alguien… como yo? -repitió ofendida, negando con la cabeza-. Está bien, Shawn. Voy a… voy a salir por esa puerta y voy a fingir que no he escuchado a mi hermano mayor decir que el único motivo por el que yo podría atraer a un hombre es por el sexo -dijo cogiendo de nuevo la mochila. Shawn resopló y Beth se detuvo en la puerta de la cocina-. Y para que te enteres, Daryl tiene cama en la cabaña; no necesita llevarme a Nueva York para acostarse conmigo.

- ¡Beth! -la regañó, aunque la rubia ya había desaparecido dando un portazo. Shawn miró entonces a Maggie-. ¡¿Tú la has oído?!

- ¿Y tú te oyes a ti cuando hablas? ¿Piensas un poco las cosas o las sueltas sin filtro alguno y a ver que pasa?

- Dime que no lo ves como yo, Maggs -resopló sentándose frente a ella.

- No lo veo como tú, Shawn -dijo encogiéndose de hombros, haciendo que su hermano la mirara sorprendido-. Beth no se lo ha puesto fácil, más bien todo lo contrario. Y Daryl… casi no se ha relacionado con nadie de por aquí. Si buscara lo que dices que busca podría irse a cualquier otro sitio. No habría venido a este pueblo, ni estaría en una cabaña en la que no hay ni cobertura.

- Así que crees que se ha enamorado de Beth y que lo dejará todo, se quedará aquí con ella, serán felices y comerán perdices, ¿no? -se burló.

- No, que va. Sé que se gustan -sonrió Maggie-. Sé que Beth nunca ha sido egoísta como tú o como yo; nunca ha sido irresponsable como nosotros tampoco. Sé que lleva desde los quince años diciendo que quiere ir a Nueva York. Y sé que la quieres y te preocupa que le hagan daño, pero aunque no te fíes de Daryl, tienes que confiar en Beth. Ya no es una cría, Shawn, y no es tonta. Además, merece tener sus aventuras igual que tú tienes las tuyas.

Shawn la miró en silencio unos segundos antes de suspirar dándose por vencido y Maggie sonrió ofreciéndole la tarrina de helado.


- Alguien como yo -repitió de nuevo Beth con enfado, arrastrando la maleta por el camino que llevaba a la cabaña de los Grimes-. ¿Y qué problema hay conmigo? ¿Tan difícil de creer es que le pueda gustar a un tío? Claro, como él va a lo que va, se cree que todos son iguales…

- ¿Beth? ¿Necesitas ayuda?

Tan cabreada iba que no había escuchado el coche ni había visto a Rick hasta que se había parado junto a ella. Desde el asiento del copiloto, Shane la saludó levantando la mano, con cara de haber sido sacado a tirones de la cama hacía pocos minutos. La rubia miró a los dos hombres algo avergonzada y se mordió el labio inferior, asintiendo lentamente con la cabeza.

- No me vendría mal que me llevaras.

- Sube al coche -sonrió Rick señalando la parte trasera. Beth obedeció-. ¿Vas a ver a Daryl?

- Aham…

- ¿A Daryl? -repitió Shane girándose hacia ella y mirando la maleta que había dejado a sus pies antes de volver a mirarla a ella, alzando las cejas extrañado. Conociéndole, ya se imaginaba lo que se estaba imaginando, por lo que se apresuró a negar con la cabeza.

- Vamos a Nueva York. Me llevará a vuestro estudio de grabación -explicó sonriente.

- Y tu padre lo sabe…

- Shane, claro que lo sabe -contestó Rick por ella.

Beth entornó los ojos; al parecer Shawn no era el único que la veía como una cría que necesitaba permiso de papá para salir de casa. Shane debió verle la cara, porque dejó escapar media carcajada antes de volver la vista al frente.

- Perdona, no pretendía ofenderte. Es sólo que no me gustaría estar en el punto de mira de Hershel por ayudar a su hija a fugarse de casa.

- Ya, pues puedes estar tranquilo, no me estoy fugando. ¿Tan difícil de creer es que soy capaz de tomar mis propias decisiones sin acabar muerta?

- Dudo mucho que tu padre crea que Daryl va a matarte -bromeó esta vez Rick, como si supiera algo que ella no sabía. Beth negó con la cabeza.

- Mi padre no. Shawn.

- Ah bueno. Estará haciendo de hermano mayor preocupado, no le des importancia -dijo Rick aparcando frente a la cabaña.

Daryl salió al escuchar el coche aunque se detuvo en seco al verla bajar a ella también, maleta en mano. Durante unos segundos Beth temió que el músico se hubiera arrepentido de su invitación, pero entonces Daryl reaccionó y se acercó para cogerle la maleta, llevándola al porche por ella.

- No te esperaba tan pronto -dijo mirándola de reojo. Beth se encogió de hombros.

- No quería molestarte, es que necesitaba salir de casa -al verle levantar las cejas, la rubia negó con la cabeza para quitarle importancia-. Solo Shawn siendo… Shawn.

- Hmmm.

- ¿Y bien? ¿Dónde está el fuego? -preguntó Shane saliendo de la cabaña ya con cuatro cervezas en la mano.

Fue entonces cuando Beth se dio cuenta de que estaba interrumpiendo algo. Antes de encontrarse con ellos, Rick y Shane ya iban en dirección a la cabaña, y Daryl había salido a recibirles sin sorprenderse por su temprana visita. De pronto avergonzada, Beth forzó una sonrisa y cogió una de las cervezas de Shane.

- Yo cogeré otra cosa. ¿Te importa si…? -preguntó señalando al interior de la casa.

- No, no. Pasa y coge lo que quieras, sin prisas -contestó Daryl abriéndole la puerta y guiñándole el ojo; Beth sonrió más aliviada.

- Pues a ver que tienes para desayunar -bromeó asegurándose de cerrar la puerta tras ella para dejarles charlar a solas.

Daryl volvió a sorprenderse de ante su capacidad para entenderle sin que tuviera que decirle nada. Escuchó un carraspeo tras él y recordó que no estaba solo; al girarse Rick miraba disimuladamente hacia otro lado, pero Shane no ocultó su sonrisa maliciosa.

- Ahora entiendo por qué no te gustaban las mujeres que buscábamos para ti. Las prefieres más jóvenes.

- Cállate la boca.

- ¿Y si no te gusta para qué la llevas a Nueva York? -Daryl lo miró sorprendido, maldiciéndose al ver como se ensanchaba aún más su sonrisa-. Nos lo ha dicho mientras veníamos. Algo sobre ir al estudio de grabación y… ¿enseñarle tu micrófono?

- Shane -lo regañó Rick mientras Daryl volvía a mirar hacia la puerta para asegurarse de que Beth no escuchaba las tonterías de su compañero. Shane volvió a reírse y se sentó en las escaleras del porche.

- Vale, vale, ya me callo. Pero, si no es para pedirnos consejo amoroso, ¿para qué nos has hecho venir a esta hora?

- Merle. La ha vuelto a cagar -suspiró con cansancio antes de encender un cigarrillo.

- ¿Cómo es eso posible? ¿No está encerrado?

- Se ha liado a ostias con otro preso -dijo sin rodeos, haciendo que tanto su manager como su compañero resoplaran-. Merle no se mete en una pelea si no sabe que saldrá mejor parado que el otro.

- ¡Menudo gilipollas! -se quejó Shane levantándose de golpe-. En serio, ¿cuánto me caería a mí por matarle? Porque empieza a ser muy tentador.

- ¿Has hablado con él? -preguntó Rick con el semblante serio, ignorando a Shane.

- Con la fiscal. Me ha llamado esta mañana, muy alegremente… quería ser ella quien me diera la noticia antes de que salga en la prensa. Van a adelantar el juicio y van a tener en cuenta su mala conducta -suspiró-. Básicamente me ha dicho que no va a pisar la calle en una temporada larga.

- ¿No te ha ofrecido ningún trato? -preguntó de nuevo su manager; al verle levantar una ceja, Rick se pasó ambas manos por la cara, consciente de lo que eso podía suponer no solo para Merle, sino para todo el grupo.

- ¡Hay que joderse! Está esperando la fecha de la apelación, no le han impuesto fianza, tiene a los malditos jueces y a la opinión pública en contra, ¿y se lía a ostias con otro preso? ¡¿Es que nadie le ha hablado de la rebaja de condena por buena conducta?! ¡¿Quién cojones es su abogado?!

- Calma, Shane -lo avisó Rick.

- ¿Que me calme yo? ¡¿Qué vamos a hacer, pararlo todo cinco o seis años?! Merle ha tocado fondo, Rick -se quejó Shane, haciendo que Daryl apretara los puños con enfado-. Tenemos que dar una rueda de prensa, y tenemos que hacerlo ya. Desmarcarnos de Merle, decir lo gilipollas que es, buscar alguien que le sustituya una temporada y retomar la gira antes de que todo esto nos salpique aún más.

- ¡No voy a salir en televisión condenando a mi hermano! -aclaró Daryl rápidamente.

- No te preocupes, ya hablo yo en nombre de todos.

- No me has entendido -dijo negando con la cabeza-. Nadie va a salir en televisión condenando a Merle.

- Tu hermano es un puto pirado, Daryl. Tú lo sabes mejor que nadie.

- Pues es gracias a ese pirado que estás donde estás.

- Le mandaré una carta de agradecimiento a la cárcel, de donde, te recuerdo, ¡no va a salir en varios años!

- Vale, suficiente -intervino Rick con tono tajante-. Si os peleáis entre vosotros sí que tiraréis el trabajo de estos años por la borda. Enviaré un comunicado diciendo que respetamos el trabajo de la justicia y que el grupo sigue trabajando en un nuevo álbum que entusiasmará a los fans. ¿Entendido?

Ambos músicos permanecieron inmóviles unos segundos, manteniéndose la mirada, hasta que Shane resopló de nuevo y se dirigió hacia el coche.

- ¡Merle acabará con el grupo! ¡Y tú serás el más perjudicado, Daryl! Es tu hermano, no el mío.

- Ignora a Shane -le aconsejó Rick antes de que Daryl le contestara y continuaran con la discusión.

- Voy a ir a ver a Merle.

- No, ni hablar.

- Rick…

- Esto va en serio, Daryl. No quieres hacer declaraciones contra tu hermano, me parece fenomenal; pero tampoco vas a hacer nada que te ponga a su favor. Merle ha pagado a una prostituta, se ha drogado y se ha peleado con un preso. No son tonterías. Te mantendrás al margen y me dejarás hacer mi trabajo, ¿de acuerdo?

- Bien. Pero como Andrea o Shane…

- No dirán nada, yo me encargaré de eso. Confía en mí, ¿vale? -dijo apretándole el hombro. Daryl suspiró y asintió levemente con la cabeza-. Otra cosa. Ese viaje a Nueva York con Beth… no es buena idea. Los periodistas te estarán buscando para que hagas declaraciones.

- No será la primera vez que los esquive -dijo con media sonrisa, tirando el cigarrillo al suelo.

- Tú estás acostumbrado. Ella no -puntualizó Rick y Daryl solo pudo suspirar.

El manager no esperó otra respuesta y regresó al coche junto a Shane. Cuando el vehículo desapareció de su vista, Daryl entró en la cabaña; encontró a Beth en la cocina, preparando algo en una sartén, el móvil en la encimera y con los cascos puestos, tarareando la canción que estaba escuchando. El músico se apoyó en la puerta y la observó en silencio hasta que la chica se giró, dejando escapar un pequeño grito, sobresaltada, y quitándose los cascos rápidamente.

- Perdona, no pretendía asustarte.

- ¿Esperando en la puerta en silencio? ¿Y qué pretendías? -bromeó ladeando la cabeza, haciendo que Daryl se encogiera de hombros.

La respuesta más sincera habría sido que estaba disfrutando de las vistas, pero aunque hubiera querido hacerlo no habría sabido como decírselo. Beth dejó un plato con lo que parecían huevos revueltos encima de la mesa, dónde ya había una taza con café.

- ¿Sólo un plato y una taza? ¿Has desayunado antes de venir?

Beth miró la mesa unos segundos, encogiéndose levemente de hombros y Daryl no pudo evitar entrecerrar los ojos. Casi inconscientemente se acercó hasta ella y le levantó la barbilla con el índice para obligarla a mirarle.

- Siento mucho haberme presentado así. No pretendía interrumpir -dijo mirando hacia la puerta brevemente antes de mirarlo a él de nuevo, nerviosa-. Y no quería escuchar la conversación, por eso me puse la música cuando empezasteis a gritar pero… algo he escuchado, lo siento, de verdad.

- Beth…

- Y se que Merle ha hecho algo malo… no sé exactamente qué… -continuó hablando-. Y por lo visto puede perjudicar al grupo… y es normal que no podamos ir a Nueva York…

- Beth, no es… -lo intentó de nuevo Daryl, pero la chica negó con la cabeza mirando a todas partes excepto a él.

- O, bueno, claro, que simplemente no te apetezca viajar allí ahora mismo… o prefieras ir solo para ver a tu hermano o…

Daryl suspiró y puso ambas manos en las mejillas de la rubia antes de inclinarse hacia ella y besarla. Tras la sorpresa inicial, Beth se inclinó hacia él y apoyó las manos en su pecho sin perder el tiempo y devolviéndole el beso. No hacía ni veinticuatro horas que había probado sus labios y sin embargo tenía la impresión de llevar mucho más tiempo esperando aquel momento. Era intoxicante. Y aunque en un principio sólo había buscado hacerla callar, ahora no encontraba ningún motivo por el que dejar de besarla; menos aún cuando la rubia le devolvía los besos con la misma fuerza.

Beth subió las manos hasta su cuello y lo rodeó después con los brazos, pegándose más a él; enseguida notó como Daryl bajaba las manos de sus mejillas a sus hombros y luego por la espalada hasta dejarlas en la cintura, con una suavidad que le dio escalofríos y que contrastaba con los besos que le daba, como si pensara devorarla allí mismo. Notó las manos del músico en la espalda, bajo su camiseta, pero cuando sus dedos rozaron su sujetador Daryl rompió el hechizo. Dejó sus labios pero en lugar de separarse de ella apoyó la frente en la suya y sus manos volvieron a agarrarla por la cintura, esta vez con fuerza. Beth lo miró a los ojos y le sonrió en un intento de asegurarle que estaba bien. Que no hacía falta que parara. Tras unos segundos intentando recuperar el aliento, Daryl sonrió.

- Que difícil es hacerte callar.

- Pues si este es tu método para silenciarme voy a empezar a hablar mucho más.

Daryl dejó escapar media carcajada antes de besarla de nuevo, esta vez de una forma más suave y breve pero que igualmente le hizo temblar las piernas.

- ¿Lista para ir a Nueva York?

- ¿En serio? ¿Y lo de Merle? No quiero que te sientas obligado a… -Daryl alzó las cejas y Beth se calló, sonrojándose, sin poder evitar sonreír-. Sí. Lista para ir a Nueva York.

- Son dos horas de vuelo. Tengo deberes para ti -dijo esta vez sí separándose de ella para ir al salón.

Beth lo siguió extrañada y le vio revolver entre las cosas hasta encontrar un cuaderno y un reproductor de música de bolsillo que le tendió. Sin que le dijera nada, la chica se puso los auriculares y le dio al play comprobando que solamente había una canción: la música que había compuesto Daryl días atrás y que ambos habían tocado juntos en aquella cabaña. Levantó la vista hacia él, sonriendo.

- Suena muy bien.

- No hay nada que un ordenador no pueda hacer -dijo encogiéndose de hombros-. Aún necesita algunos arreglos pero… quiero que le pongas la letra.

- ¿La letra? -repitió abriendo los ojos de par en par; Daryl sonrió como si hubiera estado esperando esa misma reacción y se preparara para escuchar su negativa. Beth se tragó las palabras y levantó la barbilla, desafiante-. ¿Y cuál es mi recompensa por hacer tu trabajo?

- Si consigues ponerle letra, te la quedas -dijo tranquilamente, esta vez sí, sorprendiéndola. Beth miró el pequeño cuaderno que tenía en la mano y negó con la cabeza.

- Esta… esto es lo primero que compones en meses. No puedes regalarla así como así.

- No te la estoy regalando. No admitiré cualquier tipo de letra tonta, tiene que estar a la altura de la música… y la música es muy buena. Es casi una misión imposible -dijo cruzándose de brazos.

- Fanfarrón. Lamentarás este día, Daryl -dijo pasando junto a él para salir de la cabaña-. Cuando dentro de un tiempo todos los grupos de rock se estén peleando por mis letras y a ti nadie te escuche ya.

Daryl sacudió la cabeza como si no la tomara en serio antes de coger su bolsa de viaje. Aunque Beth estaba ya en el porche, aún la escuchaba presumir de la gran letra que le iba a poner a la canción y de como él tendría que arreglar la música para que estuviera a su altura.

- …sí, ya me arrepiento.


N/A: ¡Hola a todos! Siento mucho, muchísimo, muchiiiiisimo haber tardado tantísimo en actualizar esta historia, pero no quiero que la deis por inacabada o perdida. Quiero seguirla y darle un final. El caso es que me quedé embarazada y han sido unos meses muy largos y muy duros xD Espero actualizar más a menudo, pero pronto serán dos peques en la casa y no sé como va a salir eso jajaja. Pero, ¡lo dicho! ¡Que a medias no quiero dejarla! Espero que el capítulo esté a la altura. Muchas gracias a los que seguís aquí, espero vuestros comentarios. ¡Un besazo! ¡Ah! Es un capítulo que ha sido muy reescrito, así que si hay algún error perdonadme y hacedmelo saber :)