CAPITULO 9: SOSPECHAS EN LA HOJA

"A la orilla de ese lago, Madara pasó el siguiente mes. Su único contacto con la civilización eran los aldeanos de la villa del remolino que cada tanto pasaban por ese lugar. Eran todas personas amables, siempre le dejaban comida, abrigo y cualquier cosa que pudiera necesitar. Madara no era muy "sociable", nunca lo fue y esas personas no lo cambiarían. Pero comenzó a desarrollar una especie de necesidad satisfecha al verlos ir y venir. Le gustaba estar solo y en silencio. Pero también le agradaba esa especie de energía positiva que parecía envolver a los lugareños.

Antes de partir de Konoha, Uchiha Madara copió en un pergamino todo el escrito que la piedra mística que Rikudou Sennin había dejado como legado. Recordaba como su familia le había llamado "loco" a sus espaldas, porque Madara afirmaba que su Magenkyo Sharingan podía ver en esa roca mucho más que el Sharingan común. De pronto se encontró estudiando las escrituras del antiguo sabio de los caminos y quiso descubrir el verdadero legado de los Uchiha. Madara sospechaba que su familia descendía del mismísimo sabio. ¿Y si sus ojos podían hacerlo aún más poderoso? ¿Y si podía acceder al poder del dios Shinobi?

Pasó el tiempo, algunas veces paseó por Uzushiogakure sin que nadie lo molestara. Otras veces tuvo charlas con el líder de la aldea, un tal Raito Uzumaki, sobre la necesidad de humanizar el camino Shinobi que cada vez se había corrompido más por el poder. Ese hombre era irritante de tan amable. Madara pensó que si buscara guerra podría el solo destruir la villa al completo. Cosa que divirtió mucho al líder pelirrojo. Madara lo vio reír, y veía como todos en esa aldea tenían esa extraña felicidad molesta. Eran pacíficos, demasiado pacíficos para él.

-Raito-sama…-dijo Madara una tarde- usted no puede buscar paz sino dispone su cuerpo y mente para la guerra.

-Sabes Madara…-señaló el líder tranquilo- cuando te veo, noto una gran tristeza en ti. Algo te falta y no sabes que…entonces decides matar. Ese es el camino del Shinobi que lamentablemente muchos toman. Pero la paz no puedes lograrla con dolor amigo mío. La verdadera paz nace de lo más elemental.

-¿Lo más elemental?

-La paz nace de nuestro interior –sonrió el pelirrojo mientras caminando llegaron a un campo de entrenamiento- la familia Uzumaki no sigue el camino ninja para matar. Lo sigue para proteger. Es un legado que habita en nuestra misma sangre, la lealtad en su estado más puro.

-A veces debemos pensar en matar para sobrevivir –retrucó Madara.

-Debemos entrenar para ser lo suficientemente hábiles, -respondió Raito- para detener al asesino sin necesidad de matarlo. Así se rompen las venganzas, así rompemos cadenas de odio. Así dejamos de depender de los hijos para resarcir nuestro honor.

-Soy un guerrero…

-Pero no para siempre amigo mío. –señaló Raito sonriendo- Un día serás padre, un día desearas tener esposa y familia. Miraras a los ojos de tus hijos y deberás explicarles como el mundo se mueve. ¿Podrás hacerlo sin culpas? Es por eso que Uzushiogakure no acepta mandatos de señores feudales. Ellos solo ambicionan el poder, por el poder mismo. No por lo bueno o malo que se puede hacer con él.

-Rikudou Sennin era invencible…-señaló Madara- ¿usted cree en él?

-Creo en lo que nos dejó como legado. –Señaló Raito serio- nos dejó el Ninjutsu y sus derivados como una forma de dar fin al caos. Pero son los hombres quienes lo usaron para el mal. Las técnicas no son malas amigo mío –sonrió el líder poniendo una mano en el hombro de Madara- las personas tal vez no aprendieron a convivir con la responsabilidad por tenerlas.

-quiero pelear con usted Raito-sama –sentenció Madara serio- quiero saber cuál de los dos tiene razón, al chocar nuestros puños lo descubriré.

-como quieras…-dijo el hombre alejándose- pero contrario a lo que siempre has vivido. La respuesta no te la darán tus poderosos ojos. No mi amigo, ellos deberán pasar muchos años y muchas vidas para purificarse con la verdad. Pero eso sí, -sonrió Raito- podemos pelear si te parece entretenido.

Madara se posicionó para luchar. Ese líder, ese hombre Uzumaki era muy irritante con sus sonrisitas y felicidades no controladas. Decía que el poder de proteger era más que el de destruir. Pero el Sharingan solo floreció por el dolor y odio, nunca por amor. El Doujutsu definitivo se alimentaba de odio, ese era el poder supremo.

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Combatieron durante casi 5 horas. Duramente, sin guardarse nada. Parecía que Madara ganaría, lo tenía casi ganado pese a los poderes de Raito, que sello tras sello lo sorprendía. El campo de entrenamiento quedó arrasado. También varias hectáreas de bosques en los alrededores. Raito era fuerte pero jamás había enfrentado al Sharingan definitivo de Madara. Y sin embargo fue un empate, justo cuando el Uchiha comenzaba a cantar victoria. El pelirrojo se alejó lo suficiente de su enemigo, a una distancia demasiado grande para un Ninjutsu común. Madara observo con atención los sellos que el hombre estaba haciendo a los lejos y….

-JUTSU DE INVOCACIÓN –dijo secamente Raito

La explosión casi barrió con todo el lugar. Madara presenció un espectáculo terrible. Un zorro de nueve colas color del fuego apareció dominando todo el lugar. Era fantástico, con un chakra que quemaba la tierra con su sola respiración. Kyuubi no Youko como era conocido por los lugareños. El demonio rey que había pactado en sangre con la familia Uzumaki, la fuerte protección que solo era llamado por los pelirrojos cuando era necesario. El escudo del remolino.

Madara estaba cansado, y ante la aparición de la horrible bestia sonrió fascinado. Sabía que esa batalla podía degenerar en una destrucción más allá de pensable. Fue por eso que el propio Raito deshizo la invocación y el zorro desapareció frente al Uchiha. Dejando una estela de su poderoso chakra eterno.

-fantástico –dijo el moreno jadeando de agotamiento- un arma….fantástica.

-uno de los nueve, el demonio rey que habita en las montañas del Karachi. –Aseguró Raito- puedo invocarlo su me comprometo a limpiar las impurezas de su poder en mi corazón. Mi sangre le da la tranquilidad.

Fue cuando Madara encontró lo que buscaba. Esa bestia de increíble poder podía situarlo como el mejor Shinobi de la historia. Podía darle más respuestas sobre Rikudou Sennin. Esa bestia podía darle el poder supremo que se decía tuvo el sabio antiguo. Tal vez al lograrlo, al volverse invencible como el sabio Rikudou. Podría cumplir con sus ambiciones de terminar las guerras, tal vez podría también, devolver la luz a los ojos de su hermano Izuna".

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La casa Uzumaki era tranquila por las mañanas. Para Naruto era relajante la fortaleza de su casa sellada para todo uso. Luego de la visita furtiva de Yugao hace dos noches, Naruto comprendió que no podía volver a descuidarse tan penosamente. Ciertamente había beneficiado haber atrapado a Yugao y luego haberla puesto de su parte. La mujer se presentó ante los consejeros al día siguiente argumentando haber llegado a un acuerdo con Naruto Uzumaki. El rubio quería una reunión privada con los ancianos consejeros por información clasificada que ni siquiera el Hokage podía enterarse. Los viejos naturalmente desconfiaron, no se quedarían a solas con Naruto siendo el Uzumaki tan frio y despiadado como demostró ser con los ANBU que asesinó. Así que Yugao se trasformó en una especie de mensajera para los informes de Naruto al consejo. Llegaron a un acuerdo, una relación secreta entre los consejeros y Naruto. Un giro…inesperado.

Naruto abrió la ventana que daba al patio de su casa. Estaba tan solo con los bóxer negro como ropa, respiró ampliamente el aire matutino con tranquilidad. El equipo Kakashi entrenaba día por medio, avanzaban a paso seguro y Naruto comenzaba a conocer cuánto habían evolucionado sus antiguos amigos en esos años.

Sakura por poner un caso, excelente kunoichi para pelea de Tayjutsu. Pero había agregado algo específico, tenía la paciencia para esperar su oportunidad de atacar. Combinaba sus cuchillas de chakra, con terribles puñetazos. Había evolucionado en Ninjutsu de tierra. Pero en técnicas médicas, era su aporte extraordinario para la búsqueda. Podía contrarrestar casi cualquier veneno de la tierra. Podía analizar, gracias a sus interminables horas de estudio, cualquier químico para saber su procedencia. Era inteligente, podía planear estrategias y sabia de diplomacia. Un dato importante que la hacía peligrosa como enemiga, su control del chakra era tan perfecto que era casi inútil intentar atacarla con Genjutsu. Los descubría al instante, era muy hábil para deshacerlos.

Sai era la movilidad del equipo, sus aves de tinta cubrían el cielo y sus ratas la tierra. Podía servir para ataque, rastreo, detección y cobertura. Era alguien frio en batalla, sabía elegir con cuidado sus estrategias particulares y equilibrar al equipo de ser necesario.

Sasuke era todo lo que siempre fue y mucho más. Poderoso, tal vez el único que podía equipararse a Naruto. Contaba con el Sharingan eterno sumado a una madurez producto de la guerra y el dolor. Desde que volvió a Konoha, Sasuke fue más amable, respetuoso y cauteloso que nunca en su vida. Nadie sabía que era por el sello en sus ojos que guardaba el alma de su hermano. Habían tenido largas conversaciones con Itachi, auto induciéndose con sus ojos para poder charlar con su Onii-chan. Itachi era…como debió ser su padre, lo instruía en todo lo que sabía y en todo lo que le convenía. Itachi quería que Sasuke sentara cabeza y tuviera familia. Sasuke no se sentía muy atraído a esa idea por el momento, porque apenas si podía cruzar dos palabras con Sakura que era la más cercana compañía femenina que nunca había tenido. Y a decir verdad, Sasuke no sabía cómo conducirse cuando las mujeres no lo perseguían. Sería cuestión de experimentar hasta encontrar la manera de relacionarse mejor con las personas a su alrededor. Pero nada de estas cosas le importaban a Naruto. Solo mantener distraída a Sakura, ocupado a Sasuke mediante Kakashi, y confundidos a todos.

-Naruto-kun….-susurró una voz suave a sus espaldas- tenemos que irnos.

El rubio se giró de lado, la muchacha de ojos blancos lo miraba seria. Trataba de acomodarse el kimono color nieve y pero se la veía algo confusa, como siempre desde la primera vez.

-Onee-san esta exhausta, –dijo Hanabi sonrojada- creo que te estas excediendo.

Naruto le sonrió apenas con calma. Hanabi Hyuuga le gustaba por eso precisamente. Ni dominada parecía completamente vulnerable, mientras que la pobre Hinata era como gelatina entre sus dedos, la menor de las princesas aun trataba de mantener su dignidad. Pero gozaba cada encuentro intensamente. Era joven, pero muy "vigorosa"

-Hanabi-chan…-susurró Naruto acercándose perverso- esta mañana despertamos demasiado temprano… ¿no crees?

-Naruto-kun basta ya…-retrocedió sonrojada la joven- por favor…traspórtanos a nuestras habitaciones en la mansión Hyuuga. Gracias a esos sellos que todavía no nos descubren.

Naruto la rodeó con sus brazos tomándola de cintura y para cortar la diferencia de altura la elevo para que ella estuviera cara a cara. Las manos del rubio atrevidas sostuvieron a Hanabi toda roja, tomándola por las nalgas con ansias.

-Naruto-kun…-suspiró fingiéndose molesta la chica cuando él beso su cuello- no más…

-comienzas a gustarme demasiado Hanabi-chan, –Susurró Naruto ronco- tu cuerpo es como una adicción para mí.

Ella negó con la cabeza y le gustaba demasiado cuando él la tocaba. Cuando el aliento de Naruto rozaba su piel. Pero estaba mal, Naruto Uzumaki era para su Onee-san. No tenía ella que tomarlo y poseerlo. Estaba mal que Naruto le dijera desearla más que a Hinata. Esto estaba mal, era demasiado rápido todo lo ocurrido en un par de semanas. Aun no entendía como había cedido tan fácil la primera noche, aun no entendía como con una simple insinuación o mirada, terminaba desnuda y rogando por mas caricias de ese hombre. Era ilógico.

-Onee-san te ama…-susurró débil Hanabi con culpa- yo no debo….mmnn

-Hinata es importante… –decía Naruto mientras la sentó en la mesa y abrió su kimono para lamer los pequeños pechos- pero tú…también lo eres, Hanabi-chan.

Correntadas de placer envolvieron a Hanabi cuando la lengua del hombre rozaba sus pezones. Era pechos suaves y pequeños si se comparaban con los de Hinata. Pero no por eso recibía menos atenciones por parte de Naruto, sino al contrario, parecían recibir mucho más. Hanabi había sentido morirse del gusto la primera vez que estuvo con Naruto. El hombre le hizo el amor tan delicadamente que fue una experiencia maravillosa. No había sido tan escandalosa como Hinata que hasta había llorado, pero sí que la pasó en grande.

Mientras Naruto abrió su prenda completamente y la recostó sobre la mesa del comedor, Hanabi cerró los ojos pensando cuan vil se había comportado su padre esas semanas pasadas. El muy descarado había fingido que todo sería normal, que Hinata o Hanabi serían las líderes al retirarse él. Pero una noche, en una cena familiar uno de los ancianos habló demasiado bien de Neji. Todos lo querían como líder a pesar de ser de la rama secundaria. Tan solo por ser hombre lo querían como líder.

Naruto sonreía al ver tan sonrojada a la muchacha. Con sus dedos en algunos minutos preparó el camino para invadirla nuevamente. Eran las 5 de la madrugada y con el Hiraishin no jutsu siempre dejaba a las hermanas Hyuuga en sus habitaciones correspondientes. Pero casi todas las noches iba por ellas para que durmieran en su cama, luego de horas y horas enteras de haber follado.

No había amor en las intenciones de Naruto. Solo el puro interés de tomar el control de sus vidas y por lo tanto del clan Hyuuga. Hinata ya era suya antes del sexo, pero con Hanabi estaba haciendo enormes avances gracias a él. La chica aprendía rápido y bien como complacerlo, aprendía varios trucos con su intuición e iniciativa y eso excitaba mucho a Naruto. No le gustaba andar mucho de rogón con las mujeres últimamente. La había pasado muy mal hace años por culpa de amar locamente a Sakura. Ahora él tomaba el control, y ellas debían someterse a sus mandatos. Simple y claro.

-Naru…to-kun….-susurró Hanabi completamente desnuda boca arriba sobre la mesa- hazlo…

El hombre la tomó por la fina cintura, se había bajado los interiores para empalarla con firmeza. La acercó dominando la situación, apoyando la punta de su miembro en la pequeña entrada servida frente a él. Le susurró roncamente un…"mírame a los ojos cariño" y cuando Hanabi abrió sus orbes color perla con gesto ahogado, Naruto entró en ella firme y seguro. La escuchó chillar levemente y la vio estirar su cuello tirando la cabeza hacia atrás para soportar la envestida. Era tan estrecha, hacia muy poco que era mujer y pronto seria la madre de sus hijos. Ella y varias, porque la sangre que Konoha uso para crecer, ahora se volvería Uzumaki. La familia Uzumaki renacería en los vientres de Konoha. Era el plan de Naruto. Era una de las ambiciones que lo impulsaron estos años.

Mientras las embestidas se sucedían una tras otra, Naruto veía gemir con placer a la joven Hanabi. Algunas noches atrás, Hinata había preguntado si se casarían. Hinata era más consciente de lo que quería, y pretendía ser esposa de Naruto. Nunca sospechó que esto no terminaría en la casa Hyuuga. Hinata creía que Naruto estaba enamorado de las dos hermanas. Que simplemente las había salvado de los planes de su padre por que las quería a las dos.

Naruto le causaba gracia ver como Hinata trataba de evitar "disimuladamente" que Naruto se corriera en el interior de su hermana menor. Esto tenía dos sentidos para Hinata. Uno, ella quería ser la madre del primogénito, y dos, consideraba que con 16 años Hanabi era muy joven para ser madre. Por ahora solo debía ser concubina por así decirlo. Lo que seguro ignoraba, era que su propia madre fue esposa y madre cuando tenía la edad de Hanabi. Así que era probable que la historia pudiese repetirse.

Los movimientos de Naruto ganaron alcance y recorrido dentro de la chica. La veía gemir y abandonarse a sus instintos como toda mujer. Pronto Hanabi estaría en el mismo estado mental que Hinata. Seria completamente adicta a Naruto, incapaz de traicionarlo o aun contradecirlo. Hanabi era más dura de carácter, pero Naruto había sido su primer hombre y aparentemente la joven tenía intenciones de que también fuera el último. Naruto recordó, justo cuando la estaba obligando a elevar un poco las caderas para intensificar la penetración, que Hanabi había mencionado a su oído en una charla de cama algo muy cautivador…

-"¿me amas Naruto-kun?"

-Que sabrosa se ha vuelto la venganza, –pensó Naruto justo en el momento que notó como su pareja conseguía un poderoso orgasmo gracias a sus atenciones- divertida y placentera. Mucho más que bañar con sangre todo el lugar como sugería el monstruo mi lado oscuro.

Hanabi respiraba como podía, ahogada y empalada aun por su hombre parecía abandonarse de pensar. Era muy difícil resistirse a Naruto, casi imposible porque nunca desde que lo conoció la había lastimado en lo más mínimo. Era tierno o salvaje por momentos, pero jamás la lastimó y eso era mucho más de lo que podía decir por su familia. Hinata, su querida hermana estaba tan feliz desde que durmieron con Naruto. Hanabi estaba contenta por ella, pero comenzaba a estar feliz por su cuenta también. Por qué ese hombre la estaba poseyendo a gusto y placer. No haciendo diferencias a pesar de la evidente desventaja física que presentaba Hanabi con respecto a su Onee-san.

Naruto siguió en lo suyo y tiempo después echó una ojeada al reloj. Eran casi las 7 am y dos horas de sexo habían pasado sin pensarlo. Hanabi era sacudida por su tercer orgasmo pero esta vez arrastró a Naruto con ella. Fue delicioso el final, la dejó completamente abatida sobre la mesa del comedor y sin fuerzas ni para cubrir su desnudez. Naruto se alejó un poco y bebió de una jarra con agua para recuperar líquidos. Había sido duro, pero muy satisfactorio ciertamente.

Hinata apareció desde el cuarto, un ligero disgusto le surcó el rostro al ver la evidente sesión de placer que se había perdido. ¿Por qué su Naruto concentraba más atención en Hanabi? ¿Por qué hasta su hermana menor le estaba robando a Naruto? Hinata quería a su hermana, pero si aún siempre estuvo enamorada de Naruto mirándolo a la distancia. Luego de noches enteras de sexo sin tregua, ahora estaba loca por él. Ningún hombre estaba a su altura ni aun pasando mil años. Naruto-kun tenía que ser suyo.

-Naruto-kun…-se acercó al hombre desnudo parado junto a la mesada de la cocina- ¿Por qué Hanabi-chan esta sobre la mesa del comedor….desnuda?

-Porque acabo de hacerle el amor a mi mujer…-declaró neutral el rubio- no tiene que sorprenderte ni tienes que enojarte. Hago lo que quiero, como lo quiero y con quien se me antoja. Ya te lo dije hace semanas Hinata.

-Pero…Naruto-kun….-susurró bajando la vista- aquí me tienes a mi…si te place.

Naruto la miró notando que estaba deprimida. No era conveniente eso y el tiempo corre para todos. Se acercó a ella, elevó su rostro colocando una mano al mentón de ella, y mirándola a los ojos dijo:

-No pienses estupideces…-serio- no te desprecio a ti, ni la prefiero a ella. Ya te lo dije antes, tú y tu hermana son mías. Nadie volverá a tocarlas nunca más. Son valiosas para mí. –La hizo sonreír- ahora mírame a los ojos Hinata. Tú…no debes sentir celos y creer que te pertenezco. Yo no soy de nadie. Yo me debo a mi familia.

-¿Tu familia?

-La familia que tú y otras me darán en un futuro. –La soltó y buscando su bóxer por el suelo se lo puso nuevamente- ya sabes…puedes negarte a ser mi mujer si quieres…

-¡No! –Chilló Hinata muy nerviosa y se abrazó a Naruto por la espalda- yo nunca…me negaré a nada. Te amo Naruto-kun.

-Sonriendo perverso- De acuerdo je je je. Ya llegara el tiempo donde deberás probar ese amor que dices tener por mí. Por ahora ocúpate de gozar y obedecer mis indicaciones. Lo que hago a espaldas de los demás no es por cobardía, sino por protegerlas a ustedes. Espero que lo sepan apreciar alguna vez- girándose y enfrentándola- ahora me iré a cambiar. Viste a tu hermana pronto y arréglate que las trasportaré con Hiraishin no jutsu hacia sus habitaciones. Ya es tarde, apresúrate.

La mujer dijo un "Hai" contenta con la explicación y partió para despertar a al inconsciente Hanabi y ayudarla a vestirse. Tenían que obedecer porque Naruto-kun sabía lo que hacía perfectamente. No por nada hacía días que follaban casi todas las noches y los guardianes de la familia Hyuuga ni enterados de nada. Naruto sabía lo que hacía, ¡y valla que si lo sabía!

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Kabuto caminaba por la ladera de una montaña recolectando algunas plantas. Concretamente era un clon de sí mismo que buscaba las hierbas necesarias mientras el clima hostil del lugar había disminuido ese día. Se había informado bastante sobre las actividades del llamado "gremio" donde se reunían los criminales para presentar un frente común contra las aldeas Shinobi. En pocos días, un nuevo integrante había aparecido ostentando los anillos de los feudales asesinados. Kabuto pensaban echarle el guante a ese hombre para limpiar de responsabilidades su persona. Era muy difícil experimentar, viajar o hacer cualquier cosa siendo el primer lugar del libro bingo en todas las aldeas.

Kabuto supo que ese asesino misterioso se hacía llamar Uchiha Madara. Cosa improbable que fuera él, siendo un cadáver. Kabuto estaba seguro que Madara había muerto, pero debía comprobar quien se hacía pasar por él y a razón de qué lo estaba haciendo. Era importante averiguar su identidad porque sería una información muy valiosa de cara a negociar su adhesión a una aldea Shinobi en el futuro. Tenía casi todas las reliquias de Rikudou, además conseguir ese dato seria vital para convencer a un Kage de darle amnistía.

Había rumores no confirmados, las cuatro aldeas Shinobi sin feudales veían con malos ojos la reciente noticia que involucró el regreso de Naruto Uzumaki a Konoha. Estaban débiles frente al país del fuego y a eso se sumaba que el Daimyo estaba formando un ejército privado en grandes proporciones. Kabuto sabía que un número de soldados grande no sería aún rival para un Shinobi poderoso como él. Pero había ninjas que si lo serian. Era menester ponerse de parte de alguna aldea en la guerra que podía originarse. Si las cuatro aldeas se unían para responder al poder creciente de Konoha y su señor feudal. Eso sería una veta para que Kabuto pase del lado de alguien. Salir del centro donde todos lo buscan, esa era la misión primaria.

-Kabuto-sama… -una voz sacó de pensamientos al clon del peliblanco- que gusto encontrarlo.

Un Zetzu blanco, sonriéndole frente a él y a prudente distancia como dos enemigos.

-¿Eres el original? –preguntó sonriendo Kabuto.

-El único que queda Kabuto-sama…-devolvió la sonrisa Zetzu- vengo a proponerle un trato.

-¿Un trato? –Sonrió Kabuto sorprendido- ¿Qué puedes tener tú, que me interese en lo más mínimo?

Zetzu dio un giro sobre sí mismo y enterró la mitad de su cuerpo en la tierra. De su mitad deformada creció un brazo tipo rama, el cual traía un frasco en ella. Kabuto observó con ávido interés el contenido del pequeño frasco en manos de la criatura. Y no lo podía creer.

-Esos son…-dijo sonriendo- los ojos de Madara….

-Es correcto…-sentencio el monstruo- el Sharingan eterno y el Rinnengan. Los ojos más poderosos del mundo.

-Tú….criatura…-dijo serio Kabuto- ¿Cómo los conseguiste?

-Luego que Madara-sama muriera, enfrentando al jinchuriki. –Afirmo Zetzu- decidí quitárselos y conservarlos para que sean mi "seguro de vida". Ju ju ju

-Dámelos o te mataré….-amenazó Kabuto sonriendo

-A eso vengo…-contestó Zetzu- pero no será gratis Kabuto-sama.

-Dámelos ahora…-avanzó Kabuto dispuesto a matarlo y a pesar de ser un clon podía hacerlo

-Si me ataca…-dijo tranquilo Zetzu- romperé este frasco en mi garra. Y estos invaluables ojos se perderán. ¡Quieto ahí!

Kabuto se detuvo a disgusto. Ese poder, esos ojos podían ser suyos si tan solo la criatura se los diera. Imaginar lo que lograría con ellos en los experimentos. Era la gloria para Kabuto. Hizo una seña como si estuviera de acuerdo con Zetzu. Esperando su pedido:

-Un trato…-declaró sonriendo la planta- usted me trae a un hombre capturado, y a cambio yo le entregare estos ojos. A mí no me sirven, pero a usted…

-Tenemos un trato…-declaró Kabuto serio-¿a quién tengo que matar?

-Capturar…..-aclaró Zetzu serio- usted tiene que traerme vivo al jinchuriki del Hachibi. Killer Bee.

Kabuto se sorprendió, ¿para qué quería esa criatura descerebrada al Hachibi? ¿Acaso importaba si le iba a dar los ojos de poder? Kabuto sonrió apenas y cabeceó aceptando la misión. Sería difícil, pero para nada imposible montar una emboscada para ese Shinobi torpe y descuidado. Era cuestión de echarle imaginación al trabajo, algo que Kabuto tenía a raudales.

-Capturare vivo a Killer Bee, -Señaló el peliblanco- y tú me entregaras esos ojos. Ese es el trato. No te atrevas a traicionarme.

-No hace falta la traición…-señaló Zetzu sonriendo y se metía en la roca hasta desaparecer- nos veremos en este mismo lugar. Al momento que me entere sobre la captura del Hachibi. Los ojos por el jinchuriki vivo. No lo olvide.

Kabuto vio como Zetzu desaparecía y sonrió fascinado. ¡Qué gran oportunidad se le presentaba de la nada! Vencer a Uchiha Madara hubiera sido demasiado arriesgado para él. Pero iba a poseer sus ojos sin el daño que eso causaría. Solo tenía que capturar al Hachibi. Solo eso….

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El día de entrenamiento trascurrió con normalidad. Sakura estuvo colorada como tomate casi toda la mañana por que tropezó con unas ramas en lo alto de un árbol y al caer terminó en brazos de Naruto. El rubio le sonrió apenas y le dedicó un "¿estás bien Sakura-chan?" que la hizo derretirse allí mismo. Por culpa de esos sueños, esos malditos sueños que hacían a Sakura desesperar. Había intentado hablar con Shizune sobre ello. Le mintió diciendo que no podía dormir por el insomnio y la morocha le recetó calmantes para relajarla.

El remedio fue peor que la enfermedad porque Sakura no pudo despertarse en toda la noche. En sus sueños, estuvo haciendo el amor con Naruto por horas, horas y horas sin control. Estaba tan exhausta que apeló a píldoras de soldado para mantener estable su cuerpo al día siguiente. Su memoria comenzaba a fallarle y también sus ánimos se decaían. Comenzaba a volverse un problema su falta de control en chakra y hasta Sasuke que nunca hacia caso a nada, notó como estaba de mal.

Naruto en tanto no se daba por enterado. Sabía perfectamente que todo era su culpa y decidió darle un descanso de algunos días para que se pudiera reponer un poco. Sasuke comenzaba a sospechar demasiado de la relación "Sakura debilitándose" con el regreso de Naruto. El rubio había planeado otra cosa en verdad. Había planificado poseer a Sakura en pocos días desde que volvió. Sentimientos en él se revolvían y quería vengarse de ella por haberlo humillando tanto tiempo. Le haría el amor salvajemente y luego la dejaría por otras, tirada como basura. Eso se merecía, eso había planeado para ella. Pero la encontró muy fuerte mentalmente, así que tuvo que variar la estrategia.

Sin embargo, logró atrapar a las hermanas Hyuuga antes de tiempo. Luego se sumó Yugao Uzuki a la lista, que aunque no se veían sino cada tanto. La mujer de frio carácter terminó agarrándole gusto a encuentros fogosos sin compromisos. Eso era desgaste para Naruto que además entrenaba con Anko ciertos días sobre Ninjutsu y espionaje. Mientras que el resto de la semana se la pasaba con el equipo Kakashi poniendo a punto las técnicas para viajar a por Kabuto. Yugao le aportaba algo más, como capitana de la primera división ANBU, tenía al mando casi todos los equipos disponibles. Todos hombres y mujeres tatuados. Hombre y mujeres que estaban, a una mancha de sangre Uzumaki de cambiar de bando definitivamente.

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Una tarde en particular, Naruto y Anko terminaron de entrenar en el bosque de la muerte. Anko Mitarashi poseía un sello especial que Naruto había puesto en su espalda. Este sello tenía la característica principal de incrementar el caudal de chakra que Anko tenía a su disposición haciéndola aún más peligrosa si se pudiera. La idea surgió como una casualidad.

Cuando Anko se sometió a la extracción de los sellos. Naruto tuvo que reemplazar el chakra que las maldiciones se comían en Anko, con una marca propia llena de chakra Uzumaki. Anko se alimentó de ese chakra y sobrevivió para contarlo. Naruto no le quitó el sello por que supuso que se iría con el tiempo. Al quedarse sin chakra, Anko iría recuperando el suyo propio y no lo necesitaría. Pero un día, en un entrenamiento para ponerse a punto. Anko le pidió al rubio que volviera a cargar el sello en su espalda con chakra Uzumaki. Naruto lo hizo y pudieron seguir entrenando rápidamente. Los días pasaron y Anko encontró una manera diferente de fortalecerse. Simplemente utilizaba el sello para guardar parte de su energía desperdiciada en el día normal.

Entonces al cargarse el sello, se convertía en una fuente de chakra adicional a la cual ella podía apelar en caso de gasta el suyo propio. Se convirtió en una especie de píldora de soldado en sello.

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En un bar del centro de Konoha se juntaron a cenar y beber. Naruto gustaba de la compañía de Anko. Por alguna razón no pensaba en dañarla y en acostarse con ella como con las otras. La razón no era física precisamente, Anko era sexi hasta la locura. Pero Naruto se sintió muy identificado por la triste historia de la Jounnin sobre los amigos que la abandonaron y el sensei que la dejo tirada. Naruto sentía simpatía por Anko por que "los monstruos debían estar juntos" a eso se sumaba que la mujer seguramente lo último que querría seria estar con un hombre luego de la terrible experiencia que vivió cuando la atacaron hace años.

Anko fingía ante Naruto seducirlo y tratar de provocarlo. Pero en realidad no parecía querer estar con un hombre luego de que esos cerdos que la dañaron también abusaron de ella hasta que los sellos malditos se soltaron dándoles muerte. Anko quería tener un encuentro caliente, pero al mismo tiempo no lo quería. Era extraño ese sentimiento dividido pero Naruto se le hacía condenadamente atractivo. Aunque no quería arruinar su amistad con él.

-¿Y bien? –dijo fingiéndose aburrida la mujer- ¿ya te has enamorado de alguna?

-Si te refieres a mis juguetitos sexuales con ojos blancos…-sonrió divertido y borracho Naruto- la verdad no. Una vez estuve enamorado y ella me utilizó dejándome a un lado en cuanto no le servía.

-ku ku ku…así que el niño tiene una historia de pérdida…-dijo bebiendo la Jounnin- háblame de ella.

-La quería desde que la conocí en la academia. –Empezó Naruto lúgubre- ella estaba loca por mi otro compañero. Yo era un paria sin familia y él era heredero del clan más poderoso que supo tener esta aldea. Yo hacía todo mal y él lo hacía todo bien. Yo me desvivía por una puta sonrisa de ella. Y el recibía toda la admiración, los elogios, las invitaciones a almorzar y demás cosas. Él se convirtió en traidor cagándose en todos nosotros, yo me convertí en un idiota al prometerle a ella que se lo traería de vuelta.

-¿Le prometiste a la mujer que amabas….traerle de vuelta a tu rival?

Naruto sonrió triste, pero las siguientes palabras demostraban lo desnudo que estaba emocionalmente algunas veces:

-¿Qué puedo decir? –Bebió secando el vaso- nunca supe lo que era el amor. No tuve familia, ni amigos ni a nadie. ¿Qué sabía lo que era amor? ¿Se puede saber lo que es, si nadie te lo enseña? Yo creí que hacerla feliz seria todo para mí. Creía con mi corazón que su sonrisa, aun en brazos de otro, sería suficiente para mí que nunca tuve nada.

-¿Y que paso después? –preguntó Anko intrigada porque estaba conociendo al anterior Naruto

-Años de entrenar por ella, para traerle al traidor. –sentenció Naruto serio- luego un día de nieve, cuando se descubrió que estaba en peligro porque era el jinchuriki del zorro demonio, ella vino a mí y frente a todos me dijo…."yo te quiero"

Anko no entendía adonde llegarían las cosas, pero tuvo malestares estomacales de solo suponerlo.

-"yo te quiero" me dijo mi bella flor... –Sonrió triste Naruto- me inundó por algunos segundos el corazón de dicha. Pero soy un maldito monstruo, me acostumbre al dolor tanto que casi puedo presentirlo antes que se acerque a mí.

-¿Qué le respondiste? –Preguntó Anko llenando los vasos de ambos

-le dije que no se engañara… -finalizó Naruto bebiendo- por un segundo casi la abrazo y beso. Pero muchos nos rodeaban, y yo solo pude pensar en cuanto me dolería cuando años después….Sasuke Uchiha regresara a la aldea y ella se fuera corriendo detrás suyo. Ella siempre corrió detrás suyo. ¿Por qué sería diferente cuando él volviera?

-¿y si te amaba? –Preguntó Anko indiscreta por el alcohol- ¿no lo pensaste?

-¿sabes que hizo algunos minutos después que la rechacé? –Sonrió Naruto con un brillo en sus ojos extraño- fue tras él….por supuesto.

-lo siento…-dijo Anko sincera- a veces olvido que tú no eres el que solías ser.

-no fue por Sakura Haruno que no soy como era. –Contradijo Naruto- ella tan solo hubiera evitado con su amor, que busque una venganza a toda regla como la que planeo realizar.

-¿y si te corresponde ahora?

-será bienvenida al club –sonrió Naruto travieso- hay mucho clan por resurgir aquí y allá. Pero ella nunca me quiso, nunca fui más que su… "amigo". Solo uso el sello que le puse en la cárcel y la trasferencia de chakra para mantenerla distraída. Solo así evitare que piense demasiado y descubra la trampa.

Anko decidió cambiar de tema para aligerar la charla, ella tenía sus propias reacciones corporales y debía obedecer a ellas. Acercó su silla a la de Naruto y apoyando su cabeza en el hombro del rubio susurró traviesa:

-¿y ese club de mujeres tiene algún límite de edad?

-¿solo diversión o formar una familia? –respondió filoso el rubio ayudado por su ebriedad

-supongo que diversión…-susurró sensual Anko lamiendo su oído- a menos que puedas convencerme de algo más.

-¿es un juego…-respiró algo agitado Naruto- o pretendes ir hasta el final?

-Sedúceme lo suficiente…-ronroneó la mujer perversa- hazme lo que le haces a todas…."niño"

El sake era una bendición en forma de bebida ciertamente. Naruto pensó en cuanto habría sufrido Anko por culpa de algunos hombres malditos. Pensó en rechazarla pero las manos traviesas de la mujer le indicaron en su zona baja, justo debajo de la mesa, que ella no aceptaría una negativa. Así que se dejó llevar, si alguien sabia como eran las cosas en el corazón de Naruto, esa era Anko Mitarashi. Así que por lo tanto, no había riesgos de malas interpretaciones luego del sexo.

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En un salón de la torre Hokage, una tenue luz rodeaba la mesa donde los Shinobi se sentaron para charlar. Shikamaru Nara los había reunido por una razón en específico. Tenían una misión que cumplir y luego reportarla al Hokage. Había sido elegido no solo por su cargo de Jounnin elite, sino también por su capacidad deductiva e intelecto superior. El Rokudaime Hokage lord Hyuuga le había encomendado a Shikamaru Naru que encontrara pruebas sobre los asesinatos ocurridos en los campos de entrenamiento para ANBU. La masacre del equipo 23.

-bien compañeros…-fumaba Shikamaru con gesto aburrido- ha pasado casi dos semanas desde esas muertes y mañana tengo que presentar el informe ante Hokage-sama. Será mejor tener algo de peso para decirle.

-no tenemos más que sospechas…-acusó Kiba Inuzuka- nada de peso, nadie a quien señalar directamente.

-No estoy de acuerdo Kiba, tenemos muchos indicios –contradijo Neji Hyuuga de brazos cruzados y gesto neutro

-¿suficientes para acusar a alguien? –Preguntó intrigada Ino

-veamos…-dio una calada al cigarrillo él Nara y movió los informes en la mesa- sabemos que cuatro cazadores especiales ANBU fueron asesinados mientras entrenaban en el campo especial para la elite. Por los rastros en la batalla y el tiempo estimado de las muertes, podemos afirmar que a pesar de ser ninjas muy capaces, no tuvieron oportunidad contra su enemigo.

-la pelea duró como mucho entre 5 y 10 minutos –declaró Ino pensativa- ataques simultáneos, todos muertos casi al mismo tiempo pero peleando aislados. Combates simultáneos podríamos decir.

-¿otro equipo les asesinó tan rápido? –preguntó Kiba negando con la cabeza- imposible. Verán, Akamaru y quien les habla rastreamos la zona palmo a palmo. No hay ni un solo rastro de olor por ningún lado.

-eso es imposible –señaló Neji- ¿Quién tendría el nivel para pelear y al mismo tiempo esconder su chakra y aroma? Por qué no tengo que recordarles que no había rastros de ningún tipo. O yo lo hubiera descubierto.

-digamos que él…o los asesinos…-aclaró Shikamaru- ingresaron pasando los dos puestos de vigilancia sin ser detectados o avistados por los guardias. En 5 o 10 minutos asesinaron a 4 Shinobi elite y sin dejar huellas o rastros, acto seguido se esfumaron en el aire.

-tengo la teoría que pudieron ingresar sin que los guardias los reconozcan. –Aseguró Neji- atravesaron los puestos haciéndose pasar por otros Shinobi y luego regresaron por el mismo camino simulando otro disfraz.

-eso es posible…-afirmó Ino mirando un libro en la mesa- observen que los guardias tienen fichados como supuestamente los cadáveres salieron de los campos. El asesino se camuflo como ellos luego de matarlos.

-en los libros de registro ANBU aparecen sus nombres es cierto –completó Neji- pero interrogue a varios de los guardias y ninguno dijo haber visto salir a esos sujetos.

-¿Genjutsu?-sugirió Kiba confundido

-manipulación de los libros...-pensó Shikamaru en silencio- significa que el asesino está en el ANBU. O por lo menos lo estuvo alguna vez. Esto parece trabajo de varias personas pero no logro encontrar la conexión que me indique porque estos hombres debían morir. ¿Qué los hacia especiales para el asesino?

-no los ocultó Shikamaru… -dijo Ino mirando algunas planillas del forense- hice la autopsia con Shizune-Sempai. Tres de ellos murieron atacados como por bestias. Uno fue triturado por una formidable presión. Otro fue cortado al medio como si fuera una cuchilla gigante quien lo mató, pero tenía toda la cara arañada y los ojos arrancados. El ataque mortal vino desde arriba teniendo en cuenta su altura de corte.

-el tercero tuvieron que juntarlo con espátula…-sonrió Kiba con nerviosismo- lo….devoraron…unas bestias de tamaño grande. Más que un lobo, tal vez unos leones o algo parecido.

-eso es imposible…-dijo Neji molesto- si el asesino uso invocaciones animales. ¿Dónde está el olor? Tú mismo dijiste que nada había en ese lugar.

-y lo sostengo….solo el aroma de los cadáveres y ese gusto metálico que dejan las armas que pasaron por el fuego.

-¿metálico? –pregunto Ino intrigada

-no se definirlo…-señaló el Inuzuka- pero pareció como si…hubieran usado marionetas de metales o algo así….-se rascó la cabeza confuso- no lo sé….

-a mí me preocupa algo más…-dijo Shikamaru- puedo sospechar de muchas personas ciertamente. Pero si lo miramos mejor….lo más evidente es la pista principal para llegar al asesino.

-o los asesinos…-aclaró Ino prudente

-si claro…-se corrigió el moreno Nara

-¿a qué te refieres con… "lo más evidente"? –Preguntó Kiba confuso

-respondan esta pregunta y lo sabrán…-les desafío Shikamaru- ¿Cuántos Shinobi conocen en esta aldea que puedan liquidar a cuatro cazadores ANBU en escasos minutos, sin sufrir heridas, y teniendo tiempo para borrar huellas y desaparecer?

-media docena…-admitió Neji serio- más de ellos no se me ocurre.

-ahora busquemos los informes en archivos del ANBU sobre anteriores semanas, y tendremos al hombre o mujer que tuviera algún motivo para matarlos. Eso le diremos al Hokage. Si por presentar un caso…-sugirió pensativo- hubieran tenido una discusión con Maito Gai, Kakashi o alguno de los más fuertes Jounnin, allí tendríamos pistas por buscar.

-¿Por qué el Hokage te pidió investigar a ti estos asesinatos Shikamaru? –Preguntó Kiba molesto y aburrido- ¿esto no es cosa de la división ANBU de investigaciones?

-no lo sé, pero es misión y la cumpliré. Aunque tengo una leve sospecha de quien pudo tener el poder para realizar esta masacre y no preocuparle las consecuencias.

-¿te refieres a Uchiha Sasuke verdad? –Preguntó Neji- pensándolo bien….él pudo ser.

-no acusen a nadie sin pruebas sólidas y menos a un compañero de generación. –Señaló molesta Ino- sus asuntos quedaron en el pasado y todos cometimos errores alguna vez. Se disculpó ante todos y le aceptamos esa disculpa hace años. Ahora nosotros debemos…

-presiento que el Hokage no quiere acusar a nadie. –Analizó el Nara sonriendo irónico- él debe saber de quién se trata y solo quiere pruebas para señalarlo como culpable. Es una buena forma de negociar, ¿no lo creen?

-tal vez deberías guardarte tus pensamientos para ti,-admitió molesto Neji- cuida tus formas de señalar a Hokage-sama.

-ah claro claro…-sonrió calmando el Nara- solo pensaba en voz alta.

La reunión terminó y todos comenzaron a irse. Pero Shikamaru tenía otros planes. Se ofreció para acompañar a Ino hasta su casa, y en el camino la chica notó la turbación de su compañero. Seguro quería pedirle algo complicado:

-no es que desconfié Ino…-sonrió tranquilo Shika- pero quiero que uses tus jutsu para revisar ciertas cabezas amigas. Quiero que seas muy discreta y así saber que están pensando ciertas personas sobre esto…y aquello.

-¿te refieres a Sasuke? –Preguntó la rubia seria

-no solo a él, -aclaró Shikamaru- hay otro cerebro que me interesa conocer. Pero deberás tener cuidado. Tiene que ser un sondeo discreto y solo por la superficie, quiero saber si esta persona esta tan cambiada por dentro, como se ve por fuera.

Ino no tuvo que preguntarle a quien se refería. Pero le molesto un poco a decir verdad. Aunque el trabajo de Shikamaru era desconfiar, era doloroso que Naruto en su condición de jinchuriki siempre estuviera en duda. Ino sabía por intermedio de Sakura todo lo que Naruto había hecho por cada persona, en cada misión de su vida. Era doloroso desconfiar de él.

-por cierto –recordó Shikamaru- informaste como murieron tres de los ANBU. ¿Qué le paso al cuarto?

-murió horriblemente…-dijo Ino bajando la vista dolida- le inyectaron chakra tipo agua por todo el cuerpo hasta que se ahogó.

-¿le inyectaron?

-cientos de picaduras por todo el cuerpo. –Señalo Ino- como agujas finas.

-vaya muerte…-susurró serio el Nara- que problemático.

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Sasuke Uchiha caminó por una calle oscura de la aldea. Generalmente gustaba de esos paseos en soledad para poner en orden ciertas cosas de su vida que no acababa de comprender. Desde los primeros días en donde Naruto fue liberado, comenzó a observar ciertos cambios en las rutinas de Konoha. Algunos imperceptibles, otros evidentes y exagerados. Sasuke no era un hombre que gustara de los misterios demasiado. Usualmente cuando tenía una duda, se la quitaba con la facilidad otorgada de soltar su Sharingan, meter en Genjutsu a la persona indicada, y enterarse de lo que quería en cuanto lo quería. Así fue como mediante Kakashi y Sai, paso algunos días con la excusa de entrenar en los campos especiales para en ANBU. (Permiso que le fue otorgado a Kakashi por ser ex-miembro) Aprovechó cierto día la oportunidad, ingresó en algunos cerebros al azar, y se enteró de poca cosa interesante, salvo el dato que le faltaba sobre la….milagrosa cuenta de dinero que Naruto Uzumaki podía contar por aquellos días.

No era Naruto Uzumaki….era Naruto Namikase.

Sasuke comenzó a entender ciertas cosas. Un ejemplo de eso era que los Hyuuga, sobre todo las princesas del clan, se juntaran demasiado con el rubio últimamente. También supuso Sasuke que Naruto no reveló su apellido paterno para no estar rodeado de moscones insoportables ofreciéndoles sus hijas para casamiento.

-Si lo sabré yo –se dijo con sorna mientras caminaba en la noche

¿Pero por qué Naruto lo evitaba todo el tiempo? ¿Por qué trataba tan fríamente a Sakura que ahora parecía más favorable hacia Naruto? Eso le sorprendía y lo hundía en sospechas. Desde que tenía memoria, Sakura era perseguida y protegida por ese Dobe hasta límites insospechados. Se le notaba completamente enamorado desde siempre. ¿Qué había cambiado tanto a Naruto que ahora era una versión fría y antisocial de sí mismo?

-Debería revisar la mente de Naruto- se dijo Sasuke mientras llegaba a la zona del hospital- no soy bueno para….no se…. "relacionarme".

De pronto, Sakura salía del hospital al terminar su turno de la tarde. Sasuke se la encontró casi por sorpresa porque venía muy concentrado en sus pensamientos. La miró seriamente, ella le sonrió apenas como saludo y entonces Sasuke hizo lo formal:

-¿Soportas un poco de compañía? – le dijo a la chica que la veía realmente agotada

-Si…-le sonrió apenas Sakura- ¿Por qué no?

Minutos después, caminaban uno al lado de la otra por las calles más iluminadas del centro. Sasuke por un momento se le cruzó por la mente usar su Sharingan sobre Sakura para ver que sabía. Pero enseguida lo desechó, trataba de hacer las cosas bien, trataba de… "encajar". ¿Por qué era tan difícil? Ni siquiera podía mantener una conversación decente con una mujer. Se sentía patético a veces. Sakura en tanto, sabía que al Uchiha no se le daban bien las charlas, en serio que lo sabía y le divertía bastante ver como lo intentaba.

-tranquilo Sasuke…-le sonrió la chica sin mucha fuerza- solo una caminata, acompañando a una chica. ¿No me digas que te pongo nervioso? Ji ji ji.

-ah…no…-dijo Sasuke desviando la vista- solo es….quería preguntarte algo…

Sakura por un momento temió lo peor, por un momento previo alguna especie de declaración del muchacho. La verdad ella no estaba para esos asuntos, no al menos con Sasuke. Noche tras noche se convencía que su subconsciente le enviaba mensajes claros de lo que quería para ella. Pero la interrogante era ¿hasta cuándo soportaría esos embates de su mente?

-Sakura…-dijo Sasuke cortando con sus pensamientos- ¿tú que piensas de Naruto?

Había muchas respuestas a esa misma pregunta, "muchas" literalmente. ¿Qué pensaba de Naruto? ¿Cómo ninja? ¿Cómo amigo? ¿Cómo hombre? ¿Le estaba preguntando si esa seriedad nueva en Naruto y sus silencios habituales eran para desconfiar? Había muchas respuestas, pero Sakura solo pudo darle una sola a Sasuke. La única que sin dirigir el tema secundario entre ellos, podía darle una respuesta para no herirlo. Digamos, para desilusionarlo sin dañarlo demasiado.

-¿Qué pienso de Naruto? –Dijo la chica emitiendo una sonrisa triste- pienso que quiero averiguar por qué ya no sonríe y tiene buenos sentimientos en sus ojos. Quiero recuperarlo, sé que se aleja de mí porque tiempo atrás no supe quererlo. ¿Qué pienso de Naruto? Creo…..que lo amo.

Sasuke solo pudo sonreír ante tamaño fracaso. Ni siquiera había empezado a intentar algo con Sakura, y ya era rechazado. Como habían cambiado las cosas con los años ¿no? Ahora Naruto era perseguido por las mujeres y Sasuke era rechazado por su pasado de muerte y violencia. Solo le faltaba tener el Kyuubi en su interior como para que todo fuera exactamente lo opuesto al pasado. Tuvo que sonreír Uchiha Sasuke, era divertido verse derrotado en todo aspecto por el "perdedor" de Naruto. Pero por primera vez no le importaba, por primera vez tan solo quería ser uno más. Quería ser un ninja de la villa con una buena posición, una esposa y familia. Quería tranquilidad y entrenar sin preocupaciones.

Uchiha Sasuke sabía que en el asunto "Sakura", ya había perdido. Sin embargo, Naruto mostraba signos preocupantes de ser un hombre diferente. Desde esa noche, Sasuke enviaría varios de sus halcones para investigar por aquí y allá. Si sus presentimientos eran correctos, Naruto no había vuelto por paz a la aldea. Sus ojos azules mostraban un frio tan inusual que daba resquemor. Naruto Uzumaki era un hombre diferente, y sus límites parecían ser pocos. Eso era lo que más preocupaba a Sasuke.

Fin del capítulo.