A Maerie le costó volver a abrir los ojos. Tenia mucho miedo. No sabia donde estaba, no entendía muy bien que había pasado, no sabia si estaba a salvo o si incluso todo era real.
Cuando los abrió, se dio cuenta de que estaba en una pequeña habitación, otra tienda hecha de tela, sola. Nunca había estado antes en ella. Afuera se escuchaba cierto ajetreo, pero todo parecía tranquilo.
Recordaba lo ultimo que le había sucedido, aunque no sabia si había sido hacia minutos o horas. Se miró su ropa llena de sangre. No podía creer que se hubiera librado de morir. Pero no quería pensar en Jorah. Como si no hubiera sido el el que la hubiera salvado. Como si simplemente hubiera volado desde el campamento hasta esta nueva tienda, por arte de magia. Había olvidado su cara, aunque lo hubiera intentado, no hubiera podido visualizarlo.
Iba a levantarse de la cama cuando escucho unos pasos acercarse, y se quedó inmovil. Ni siquiera sabia si aún estaba a salvo...
La cortina que hacia de puerta se echó a un lado, y entró Penny.
-Oh Dios mio...-exclamó Maerie al verla.
-Hola...-dijo ella tímidamente y se quedó parada justo después de entrar. Maerie no sabia que hacer, ni que era lo que sentía. - Tenemos que hablar...-añadió.
-Pues si.- Maerie la miró con el ceño fruncido. Pero en el fondo no podia negar que se alegraba de verla. Penny no parecía muy cómoda, pero aun asi ambas se sentaron en la cama.
-Te encuentras en el campamento de los Segundos Hijos. Tyrion, Jorah y yo conseguimos escapar y aquí somos... Casi libres...- enseñó que no tenia cadenas, y luego miró al suelo.- Sé lo que estas pensando, y queriamos que vinieras con nosotros. No sabiamos que podia pasar, podiamos haber muerto perfectamente, pero...
-Pero no lo hicisteis- le interrumpió.- Me dejasteis alli, me habeis dejado alli por meses. No me llevasteis con vosotros...- Maerie estaba enfadada, y la miraba a los ojos. Sabia que ella era fácil de intimidar, y de echo parecia asustada.
-No, no fué así. Lo intentamos. Yollo y yo te dijimos que vinieras con nosotros al pozo. No podíamos decirte el plan, ahi. Te dijimos que fueras al pozo luego. Te esperamos, te esperamos hasta que no pudimos más...- dijo ella. Tenia las lágrimas saltadas.- Lo siento...
Maerie agachó la cabeza. Si eso era verdad, se sentía muy mal y avergonzada. Ellos habían contado con ella, intentado ayudarla. Pero no fué culpa de ellos, fué culpa suya que no pudo escapar.
-Perdóname tu... Han sido unos meses muy duros.. Pensé... Que os habíais escapado sin mi...-dijo Maerie, pero sabia que a su mente venia otra cosa. Jorah. Penny y Yollo no le debían nada ella, ni ella a ellos, ellos no tenían por qué haberle salvado la vida, o haber contado con ella para escapar. Pero si hubiera esperado mucho mas de Jorah. Y sin embargo el se fué, sin decirle nada, sin esperarla, sin volver a tiempo...
-Ahora estás a salvo. Ahora pertenecerás a esta hermandad. Lo cierto es que somos mujeres, y no estamos del todo bien aquí, pero Yollo cree que muy pronto conseguiremos la libertad total...- dijo con media sonrisa. Maerie la abrazó, porque no podía aguantarlo mas.
-Gracias.- dijo y Penny le devolvió el abrazo. Penny le contó que la guerra estaba a punto de explotar, que se habían estado entrenando. Maerie le contó todo lo que había sucedido, hasta que llegó al rescate de Jorah.
-El quiere hablar contigo, el también ha sufrido...
-No tanto como yo- dijo Maerie con rabia y el ceño fruncido.- No me buscó, no me llevó con el, ha tardado meses en rescatarme, demasiado tarde...
-No pudo ser antes.
-Pudo. Debió poder...
Penny dejó a Maerie descansar, después de llevarle algo de comida.
Pasadas unas horas, fue Yollo quien apareció por la tienda, con unas tenazas.
-Hola princesita...- se presentó divertido.
-Hola- le saludó ella, sin mucho animo.
-Me alegro de volver a verte, ¡Te hemos echado de menos!-exclamó con una sonrisa.
-Y yo...-contesto la chica he intentó sacar una sonrisa.
-Pero qué mentirosa eres...- el enano se sentó en la cama sin ser invitado- Sé lo que estas pensando, y deberías estar muy agradecida...-Ella no dijo nada.- Bueno... Deberías saber que si estás aquí, es por el, y no por mi. Deberías saber que cuando nos reunimos en el pozo para escapar, y tu no aparecias, fué el quien decidió esperar. Tuvimos suerte, pero casi que no. Yo quería irme, por supuesto. Tu habías tenido tiempo suficiente para llegar, y yo solo quería ponerme a mi y a Penny a salvo. Pero esperamos. El quiso que esperáramos...
Se quedaron callados. Maerie no estaba segura de que decir.
-Podian haberse hecho las cosas de otro modo...
-Podrian haber sido, pero no fueron, y estás aquí, aquí para ayudar a cambiar el mundo- dijo el enano y ella le miró extrañada.-Puedes estar enfadada todo lo que quieras, pero hubieras muerto en ese campamento en unos dias. Quizás aquí también lo hagas... Pero hay una posibilidad de ser libres de verdad. Alli la libertad te la daba la muerte... -volvió a sonreir mirando al suelo- Debes prepararte ahora para luchar. Estás en el bando ganador. O en el que debe ganar. Un bando que tiene a épicos y experimientados luchadores, como ser Jorah el Andalo o Tyrion Lannister, ¡No podemos perder!-se rió. Maerie frunció el ceño. ¿Estaba borracho? ¿Se estaba quedando con ella?
-¿De que hablas?
-Bueno, he hablado demasiado, era Jorah quien queria contarte estas cosas...
-Todos me hablais de el, y el quiere pasarse el último por aquí... ¿De que tiene miedo? No entiendo...
-¿De verdad te extraña?-la interrumpió y se puso ligeramente serio.- El también cree que ha fallado. Le has acusado de matar a tu bebe, de no llegar a tiempo, bla bla- dijo, imitando la voz de ella. Maerie se quedó sorprendida al ver que Penny le había contado lo que ella le había dicho.-Te tiene miedo.
Se hizo el silencio. Maerie estaba confusa. Habia sido mucho tiempo odiando a Jorah, sintiéndose traicionada, ridícula, abandonada... Sentia aun mucho dolor, y aunque en el fondo queria verle, no se sentia preparada. Yollo interrumpio sus pensamientos.
-Te repito por si no te has enterado. No es hora de ser débil, se acerca una guerra, y encerrada en este cuarto servirás de poco y morirás pronto. Es hora de ser fuerte, y según mis calculos, de valer por 5...- se miró las uñas como si nada.-Debo irme, el no tardará en llegar. Recuerda mis palabras, y ten cuidado en lo que ahora le das importancia y no...
Antes de irse, liberó a Maerie de la cadena símbolo de su esclavitud.
Ella se quedó pensando. Era libre. Libre en un campamento donde sólo habia visto a unas personas que habia considerado traidores, y podrían estar mintiendo. Y que decían que la guerra estaba al llegar, y que debía de luchar...
Sintió miedo, sintió que no estaba donde debía estar. Se asomó fuera de su tienda. Nadie vigilaba su puerta. Todo era hileras de tiendas amarillas del mismo tamaño y nadie a la vista. Al fondo de la calle se escuchaba personas. Quizás podría escapar. Ya no tendría que darle cuentas a nadie. Podria huir hacia Mereen. O todo lo contrario. Escapar lo mas lejos de alli, de la esclavitud...
Yollo se había dejado las tenazas en su tienda. ¿Sin querer?
Salió y tomó el camino a la izquierda, donde parecía que se escuchaba menos gente. Al llegar al final a derecha e izquierda se veian mas tiendas muy bien organizadas y al frente, un establo improvisado lleno de caballos. Vió que a pocos metros a la derecha había un pequeño grupo de soldados. Juró que uno la miró, y corrió de frente, atravesando los establos. Al final de este, el rio. Sabia que si seguía hacia la derecha, rio abajo, llegaría a su antiguo campamento, y si seguía a la izquierda, al fondo podria vislumbrar perfectamente Mereen. Allí debía ir.
De repente se oyó, muy a lo lejos el rugir de un Dragón. Maerie se dió cuenta de que llevaba varios minutos parada, mirando las murallas de Mereen, con las tenazas en la mano. Y no se había movido. Sabia que jamás llegaría a Mereen. Antes le atraparían, el dragón la deboraria o simplemente no la dejarían cruzar las murallas. Pero, después de todo, todo lo que había pasado, hasta donde habia llegado, tenia que elegir. Si morir como esclava o libre.
Se secó las lágrimas de sus ojos y avanzó decidida rio arriba.
Tardó unos segundos en darse cuenta de que algo la había atrapado y no podía moverse del sitio. Alguien la agarraba del brazo.
-Debes dejarme ir-dijo ella, suplicante.
-No.- dijo él, serio.
-Por favor...-tiró del brazo, y sólo consiguió hacerse daño.
-No.- repitió. Maerie se atrevió a volverse hacia el y mirarle. Estaba muy serio, pero no parecía enfadado. Sólo la miraba fijamente y sin intención de soltarla. Sintió que algo inundaba su pecho. No podía negarselo, le había echado de menos.
-Es demasiado tarde... Demasiado tarde-consiguió decir ella entre lágrimas.
-Lo siento...-susurró el, y miró al suelo.- Deberías haber sabido... Debería haberte quedado claro... Si hubieras confiado en mi...- Maerie dejó de tirar, y Jorah aflojó su mano, soltándola con una caricia.- Te esperamos todo lo que pudimos, y sabíamos que las únicas opciones eran o quedarnos un poco mas y que fuera demasiado tarde y no volver a tener otra oportunidad igual, o escapar y volver a por ti mas adelante, más seguro... Estuve esperando el momento adecuado, demasiado tiempo. Sabia como estabas allí, me informaban podía saber ciertas cosas... Sólo cuando fué el momento idóneo y seguro, pude ir a por ti. Ojalá hubiese sido antes...-su voz tembló. Se acercó a ella, que estaba inmóvil mirando al suelo, casi se rozaban, podían sentir el calor del uno y del otro. Jorah comenzó a rodearla con sus grandes brazos, muy despacio, mientras a ella se le escapaba un sollozo, y finalmente, cuando estaba completamente cubierta por el, un gemido, y se pegó contra su pecho mientras dejaba caer la tenaza al suelo, y se agarraba fuertemente al hombre, llorando. Sentía como las lágrimas de él caian sobre su cabeza, pero éste no hacia ningún ruido.
