Hola chicas. Estoy muy contenta de que este fic esté gustando. Pero no tengáis prisa, porque la relación entre ellas va a ir a fuego muy lento. Pasarán por muchas cosas antes de irse a la cama.
Otra cosa, veo que hay nuevos lectores de mis otras traducciones y me encanta, pero por favor, comentadlas, porque así crece el número de comentarios y mejor para la traducción, para la historia original y para mí.
Un abrazo.
Sospechas.
«Ya se han pedido las pizzas, ¿quieres una caña?»
«Sí, gracias»
Emma estaba cómodamente sentada en el mullido sofá de ante gris de David, mirando el telediario cuando David se sentó a su lado y le tendió la botella de cerveza.
«Entonces, ¿qué ocurre?»
«Los destrozos han sido recogidos, hay una empresa de cristalería que ha sustituido los escaparates…»
«No te hablaba de eso…»
«Entonces, ¿de qué?»
«¿Es que la has visto?»
«No está en las noticias todos los días…»
«Por supuesto…y lo sabes porque todos los días ves el telediario esperando verla, ¿no es verdad?»
«Pero…vas a tener que dejar de montarte películas, amigo…»
«¡Ya! A otro con esas... Eh…¡te conozco como si te hubiese parido!»
«Bien, admitamos que sea verdad, ¿dónde está el mal?»
«No he dicho que sea malo. Pero, Emma…estás pillada por esa mujer, yo lo sé, tú lo sabes, pero ella, aún no…así que, ¿a qué esperas para actuar? ¿Qué sé yo? ¿Invitarla a un restaurante elegante, proponerle una visita a una galería de arte? Me dijiste que tenía una buena colección de cuatros de firma en su casa…»
«¡Sí, bien! ¿Y si no quiere, eh? ¡Habré hecho el gilipollas!»
«Pero al menos lo habrías intentado…»
«Dice el que no se ha atrevido aún a llamar a su hermosa maestra…»
«¿Qué tiene que ver Mary con lo que estamos tratando?»
«¡Ves! La llamas Mary…y no lo niegues, porque sé bien que te gusta. Y como ella te mira, estoy segura de que ella tampoco diría que no»
«Así como yo estoy seguro de que la Alcaldesa aceptaría si se lo propusieras»
«David, ¿estás al corriente de que no es lesbiana?»
«Espera, en primera lugar, no lo sabemos. En segundo lugar, si ella no lo es, entonces, ¿por qué se habría preocupado por ti hasta el punto de ir a visitarte y traerte aquí para asegurarse de que estabas bien, eh?»
«Sí, no estás equivocado…Además, Ruby me dijo una vez que Regina recibía a veces a mujeres en su despacho…pero eso no prueba nada»
«Aja, interesante…y ¿qué más te ha dicho Ruby sobre eso?»
«Bueno, que cuando eso pasa, le da la tarde libre, que todas sus otras citas son anuladas…»
«Vaya, ¡nuestra Alcaldesa es una picarona!»
«Pero una vez no es señal de nada…»
«Y el hecho de que haya venido esta mañana, ¿cómo lo explicas?»
«Le salvé la vida a ella y a su hijo…se siente quizás en deuda, ¡no lo sé!» dijo y después bebió un sorbo concentrándose de nuevo en la pantalla plana colgada en la pared.
«Vale…no estoy convencido…¡tienes que llamarla!»
«No, ¿qué te pasa? ¿Y qué le digo? ¿«Oh, buenos días, Regina, ¿cómo va todo desde esta mañana? Mira, me preguntaba si aceptarías una cita conmigo»? Oh, sí, super…»
«No, dicho así, no va a funcionar…»
«Y además, apenas nos conocemos. No porque tenga muchos cuadros en casa quiere decir que el guste el arte. Quizás son solo por decoración y además…tampoco ella sabe gran cosa sobre mí, ¿crees de verdad que querría salir conmigo? Piensa un poco…»
«¡En ese caso solo tienes que intentar conoceros mejor!»
«Ah, vale, y ¿cómo hago eso, pequeño genio? ¿Eh? ¿Voy al Ayuntamiento con la excusa de necesitar algún papel y como no estoy lejos, paso a verla a su despacho para saludarla?» dijo ella irónicamente antes de que una gran sonrisa se pintase en sus labios
«Bah, ¿por qué no? No parece tan disparatado…»
«¿Te ríes de mí, no?»
«No, hablo en serio»
«Venga ya…¿no quieres que le pida matrimonio enseguida también?»
«No, no tan rápido, espera a la segunda cita, quizás sea más prudente…»
«Eso, ríete de mí…No insistas, no tengo verdaderas excusas para acercarme a ella…antes podía estar todo el tiempo a su lado, sin que fuera sospechoso, pero ahora…»
«Bah, pues en ese caso vuelve a tu puesto»
«Repite eso…»
«Retoma tu puesto, vuelve a ser su guardaespaldas…»
«Ah sí, ¿y cómo hago? Ella me pidió que pusiera a otro para su protección porque ni yo ni mis costillas éramos capaces…»
«Pues te toca ponerte bien lo más rápidamente posible»
«Aún no hago milagros, ¿sabes?»
«¿Quién habla de milagros? Un poco de magia será suficiente…»
«¿Magia?»
David no se tomó la molestia de responder, se levantó para dirigirse a la cocina. Abrió la puerta de un estante, sacó tres botes de extraño contenido, después abrió su nevera, cogió tres huevos, un apio, algunas zanahorias y leche. Dejó todo en la mesa situada en el centro de la cocina, después abrió un cajón y sacó la batidora.
«¿Qué estás haciendo?»
«Es una receta de mi abuelo, ya sabes, el que estuvo en los Marines»
«¿Una receta para qué exactamente?»
«¡Para ponerse en forma! Bueno, confieso que de sabor no es muy bueno, pero si te lo tomas tres veces al día, te devuelve la vitalidad»
«No veo yo eso…»
«¡Ya, pero créeme, sé que funciona!»
Regina, por su parte, trabajaba minuciosamente en el expediente del arreglo del parque de la ciudad, muchos árboles y arbustos habían sido arrancados, había que retirarlos y plantar nuevos.
«¿Señora Alcaldesa?» escuchó desde su interfono
Soltó el bolígrafo que sostenía en la mano derecha y apuntó su índice al botón que le permitiría responder
«¿Sí, Miss Lucas?»
«El Señor Jones ha llegado»
«Bien, hágalo pasar»
Algunos segundos después de haber retirado su dedo del interfono para cortar la comunicación, escuchó que llamaban a la puerta de su despacho, e invitó a la persona del otro lado a entrar.
«Señora Alcaldesa»
«Señor Jones…» dijo ella alzando la cabeza hacia su invitado «Oh…usted es el que disparó a Greg Mendell, ¿no?»
«Sí, señora, soy yo…»
«Se lo ruego, siéntese»
El hombre moreno se sentó en la silla indicada por la Alcaldesa y esperó a que esta le explicase por qué estaba ahí, aunque sin que ella lo supiera, él ya estaba al corriente.
«Bien, he llamado a su compañía para que me aseguren protección, como ya se puede imaginar, ya que la amenaza que creía desparecida al morir Medell, aún persiste»
«¿Y qué le hace pensar eso?»
«Esta mañana, he recibido una nueva carta de amenaza, similar a la que ya había recibido»
«¿Qué ha hecho con ella?»
«Se la he enviado al inspector Graham, encargado de la investigación, para que la analicen»
«¿Dónde la recibió?»
«Aquí, al llegar esta mañana, estaba aquí, sobre la mesa con el resto de mi correo. Como la anterior»
«¿Las cámaras de vigilancia han mostrado algo?»
«Han sido revisadas, pero ha sido un fracaso. Un corte se produjo minutos antes de mi llegada»
«Hmmm…» respondió el hombre, pareciendo reflexionar «¿Desde hace cuánto tiempo que su asistente trabaja para usted?»
«¿Miss Lucas? No creo que esté detrás de todo esto»
«Pero no está segura»
«No es ella. La primera carta que recibí la había dejado Greg Mendell»
«Pero Mendell está muerto, no ha sido él quien ha entrado esta vez»
«Exacto»
«En ese caso, eso quiere decir que Medell no era el único que quería hacerle daño»
«¿Un cómplice?»
«No me sorprendería, esa segunda persona ha utilizado el mismo modus operandi que la primera vez. De ahí mi pregunta, ¿trabaja su asistente para usted desde hace mucho tiempo?»
«Casi 15 meses»
«¿Y nunca le ha parecido sospechosa?»
«No, nunca…al contrario, no tengo ninguna queja, ha cumplido perfectamente con su trabajo hasta ahora, es puntual, no tengo queja de su labor…»
«Quizás sea una estrategia para ganarse su beneplácito. Ganarse su confianza para así poder engañarla a continuación…
«¿Qué me propone en ese caso? ¿Que la despida? No tengo ningún motivo justificable» "Aunque, sin saber por qué, sería tentador despedirla" pensó
«No, despedirla sería un error…si está metida en todo esto, mantenerla vigilada es más juicioso, y menos evidente»
«¿Qué hacer entonces? ¿Y si después no es ella?»
«Voy a llevar a cabo mi pequeña investigación sobre su asistente así como de sus empleados, pues si no es ella, forzosamente tiene que ser alguien próximo a usted»
«Muy bien. ¿Qué necesita?»
«No se preocupe, tengo recursos, sabré apañármelas» dijo él poniéndose en pie, listo para abandonar el despacho «Volveré al finalizar el día para acompañarla a su casa. Mientras, si le es posible, no abandone el despacho, será lo mejor»
«Muy bien, aquí me quedaré»
Él asintió, la expresión serena, después dejó la estancia dejando a la morena sola en su despacho.
Algunos minutos después de su partida, Regina que se había vuelto a poner a trabajar, más concentrada que nunca, se sobresaltó al escuchar el teléfono.
«Regina Mills» dijo con voz fría y seca
«Regina, soy Emma…¿te molesto?»
Al escuchar esa voz al otro lado de la línea y ese nombre, la morena no pudo sino esbozar una pequeña sonrisa en sus labios antes de reponerse y contestar
«Oh, Emma…no, no me molesta. ¿Qué puedo hacer por usted?»
«Oh, nada, me preguntaba solo cómo estaba…Quiero decir, anímicamente…con esa nueva carta, y todo lo que ya le ha pasado…»
«Estoy bien, Miss Swan, tranquilícese»
«Mejor…¿ya ha ido mi colega a verla?»
«Sí, hace diez minutos que se ha ido del despacho»
«Muy bien…mi superior me ha dicho que se trata de Killian Jones»
«Exacto, ¿qué sabe de él? Porque debo confesar que su expediente no está tan completo como el suyo…»
«Oh, bueno, lo conozco solo desde hace unos meses, los comentarios que he oído sobre él son buenos…Pero si quiere, puedo investigar si eso la tranquiliza…»
«Bueno, no lo rechazaría. Se lo agradezco»
«De nada»
«…»
«…»
«¿Y cómo se siente usted?»
«Oh, bien, poco a poco…David me hace beber potingues…buaggg, es inmundo, ¡pero si quiere, se lo doy a probar!»
«No, gracias, pasaré…» dijo riendo, provocando una sonrisa en las dos
«Eh…¿se acuerda que pensaba que su ex marido podría estar detrás de lo que le pasó?»
«Sí, lo recuerdo»
«Pues bien, hasta esta mañana, como creía que era Medell, y solo él el responsable, no fui más lejos en la investigación, pero creo que una pequeña investigación no estaría mal. Para estar seguros, ¿sabe?»
«Sí, lo sé. Le pediré al señor Jones que se encargué»
«Yo puedo hacerlo si usted quiere. En fin, quiero decir, puedo hacerlo a distancia, con mi ordenador…»
«¡Muy bien, Miss Swan, en ese caso quiero un informe detallado en mi mesa mañana por la mañana!» dijo riendo una vez más, haciendo que la rubia riera con ella.
«¡Lo tendrá sin falta Señora Mills! Así como el del señor Jones, así estará más tranquila…»
«Cuento con usted…»
«Bueno…la dejo, debe tener mucho trabajo esperándola…»
«También usted, ahora…»
«¡Es verdad! No debo perder el tiempo, es para la Alcaldesa después de todo…»
«Además, ella siente horror ante los retrasos…»
«Eso parece…así que más me vale ponerme a ello si no quiero que se desilusione»
«No la retengo por más tiempo en ese caso. Qué tenga un buen día, Emma, hasta mañana…»
«Usted también, Regina, hasta mañana por la mañana»
Tras esas palabras, ella colgó, con la sonrisa en los labios. Definitivamente, no comprendía realmente nada… ¿Qué le pasaba? Su vida estaba amenazada, y bastaba que cierta rubia la llamara, casi flirteando con ella, para que todos sus problemas fueran puestos en cuarentena.
Esperen, ¿flirtear? ¿Realmente es lo que piensa de esa conversación? ¿Es realmente lo que ha pasado? Cierto, Regina sabía que Emma era lesbiana, pero de ahí a creer que le estaba tirando los tejos, era un poco exagerado…no porque una mujer sea homosexual va a tirarle los tejos a todo lo que se mueva…¿Hacen los hombres eso? Sí, mal ejemplo, se dijo.
Porque sí, todos los hombres, salvo algunas excepciones, esos hombres que ella se había cruzado hasta ese momento, la miraban de la misma manera, como si no fuera sino un simple objeto sexual. Algunas mujeres la miraban de la misma manera, pero nunca le había pasado por la cabeza que fuera por deseo. Hasta ahora.
Y sin embargo, Emma Swan, con la que mantenía esa relación, que, además podría prestarse a confusión, nunca la había mirado de esa manera. Siempre había tenido esa mirada en la que se leía el gran respeto que le tenía. Y a pesar de eso, ciertas palabras, gestos, sonrisas, ciertas atenciones, la empujaban a creer que, quizás, habría algo más…
Pero no era el momento de pensar en eso, bebió un poco de agua y volvió al trabajo.
Emma, por su parte, había apretado el teléfono contra su pecho. Una resplandeciente sonrisa, las mariposas revoloteando en su estómago, los ojos brillantes. Estaba en el cielo.
«Venga…¿me he perdido algo o qué?»
«…»
«Oh, oh, ¿Emma?» dijo él moviendo una mano delante de los ojos de su amiga «¿Sigues conmigo o debo preocuparme por tu conmoción?»
«Eh, ¿qué? Perdona, estaba en otra cosa…»
«¡Sí, ya veo! Bien, ¿qué te ha dejado en tal estado?»
«¿Qué estado?»
David arqueó una ceja, con expresión que quería decir "¿Realmente quieres jugar a eso?"
«Bien, nada…acabo de llamar a Regina y…»
«Ah, ¡eso es lo que escuchaba desde el baño! ¡Pensaba que te habías vuelto loca!»
«Claro que no bobo…»
«Bien, ¿y? ¿A dónde la has invitado?»
«¿Invitado? ¡No! Quería solo saber si Killian ya ha pasado a presentarse…»
«¿Eso es todo?»
«Sí…bueno no, le he propuesto, para que se quedara más tranquila, darle toda la información que encontrar sobre él. Y además voy a comenzar mi pequeña investigación sobre su ex marido»
«¿Por qué su ex marido? ¿Te ha dicho algo sobre él?»
«No, pero nunca se sabe, por precaución…»
«Sí, por supuesto…y ¿cuándo tienes que entregársela?»
«¡Mañana por la mañana, a primera hora!» respondió ella apoyando sus dos manos sobre su brazo bueno.
«Vale…cálmate…pareces alguien que no puede esperar la vuelta de su serie preferida…»
«Bueno, confieso que estoy impaciente, pero…es que no sé…ahora que me metiste todas esas ideas en la cabeza, ¡de lo único que tengo ganas es de volver a verla!»
«Bien, en ese caso, ¿a qué estamos esperando? ¿Comenzamos?»
«¿Quieres ayudarme?»
«Emma, a menos que quieras pasar la noche en vela, y presentarte con ojeras mañana por la mañana, voy a echarte una mano, iremos más rápido…»
«¡Ok! Gracias, hermano…»
«De nada, Romeo…venga, sal del sofá, el portátil está en mi habitación, puedes desconectarlo y venir aquí. Mientras, yo haré unas llamadas»
«¡Ok!»
16:00. Regina ha acabado su jornada de trabajo y Killian la esperaba pacientemente delante del ayuntamiento con uno de los vehículos de la empresa, con la puerta semi abierta.
«Señora Alcaldesa» dijo el guardaespaldas mientras que ella sencillamente le hizo una ligera inclinación de cabeza antes de entrar en el coche.
Cerró la puerta, dio la vuelta y se sentó tras el volante para arrancar la berlina.
«Pasamos por la escuela a recoger a su hijo, ¿me imagino?»
Ella asintió con otro movimiento de cabeza antes de concentrarse de nuevo en la pantalla de su móvil.
Acababa de recibir un mensaje de Emma proponiéndole tomar el desayuno al día siguiente con ella en un pequeño café restaurante para hablar, sin ser espiadas ni vigiladas por nadie, para charlar sobre Jones y su ex marido.
Sonrió ante la idea de volver a ver a la rubia en otro contexto que no fuera el profesional y la citó en Zuni Café a las 08:30.
Algunos segundos más tarde, recibió un mensaje de la rubia aceptando, y eso la hizo sonreír aún más.
Veinte minutos más tarde, y después de haber recogido a su hijo en la escuela, llegaron a la mansión Mills.
Henry salió del coche, y entró en casa como su madre le había pedido, mientras que ella se dirigió a su chofer.
«Gracias por habernos acompañado, Señor Jones»
«No hago sino mi trabajo, señora»
«Bien, nos veremos mañana por la mañana»
«Pasaré a recogerla a las 07:45»
«Perfecto, buenas tarde, señor Jones»
«También a usted, Señora Mills…» dijo él viéndola caminar en dirección a su casa. Esperó a que hubiera entrado, y volvió al coche.
Arrancó y retomó la carretera, pero recorridos 200 metros, se detuvo de nuevo. Sacó su teléfono y marcó antes de llevárselo a la oreja.
«¿Diga?» dijo una voz grave al otro lado
«Soy Jones, Mills no me ha pedido que entrara con ella…»
«No confía en usted»
«¿Qué quiere que haga? ¿Qué me introduzca en su casa por la noche?»
«No, eso no será necesario, continuamos con el plan, nada ha cambiado»
«Entendido» Colgó y continuó su camino, tranquilamente.
