Disclaimer: ninguno de estos personajes me pertenecen -lamentablemente- son una idea de Kishimoto-san; quien es tan dueño de Naruto como yo de mi gatito. No al plagio amigos/as.


Rebelde

Por Mía Delicious

Capítulo 10

Sakura Pov

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Estaba completamente destrozada.

Indignada.

Furiosa.

De igual forma, ¿quién no lo estaría? Frente a mis ojos estaba Sasuke —el chico al que había rechazado solo para no sufrir—, en sus brazos fuertes y firme estaba una pelirroja asquerosa a la que sentía fuertes ganas de destrozarla, pedazo por pedazo. Pero lo peor de todo es que ella estaba probando los deliciosos labios de Sasuke que, por derecho me pertenecían.

Ok, puede que le haya dicho que se alejara de mí, pero eso no desprendía este sentimiento de posesión hacia él.

Porque era mío. De nadie más.

No sé cómo rayos había hecho Naruto, pero me convenció de venir a ésta estúpida fiesta. Una buena forma era emborracharme y poder dejar de pensar en él, pero gracias a mi buenísima suerte –nótese el sarcasmo- lo encuentro lo mas cómodo besándose con otra chica. Mientras yo había pasado el día como si fuera una fúnebre, Sasuke se divertía a lo grande con alguna de las chicas que estaban tras él.

"Veo que te diviertes Sasuke, me alegro." Mascullé molesta.

Sentía como la furia emergía de cada uno de mis poros. Quería pegarles, mostrarle el daño que me hacía y después llorar para descargarme –no, Haruno, no, ¡llorar nunca! Jamás-. Me sentía explotar. Apreté los puños, viendo como él se giraba lentamente para mirarme, a su lado la pelirroja me fulminó con la mirada. Contrólate Sakura, no tienes que hacerle daño, pensé.

"Sakura," susurró, parecía sorprendido.

Y pues claro, si lo encontré engañándome con una pelirroja cualquiera y… ¡Alto ahí!, me dije, ¿cómo es eso de engañarme? ¿Acaso tengo que recordarme que nosotros no somos nada, principalmente porque yo no lo quise? Miré molesta a Sasuke, no importaba eso, al parecer lo que sentía por mí no era más que atracción física y como lo alejé, se buscó a alguien más interesante.

"Lamento interrumpirlos, no fue mi intención." Gruñí, mientras trataba de darme vuelta para desaparecer de allí. Pero mis pies estaban clavados en el piso, la potente mirada de Sasuke estaba clavada en mí. Sentí mi corazón acelerarse con desesperación.

"No interrumpes nada Sakura yo—" dijo, pero su acompañante lo corto.

"Oye, Sakura, entiendo que te sientas un poco incomoda, por lo que quisiera que te alejaras lo más pronto posible de aquí. Sasuke-kun y yo queremos estar a solas." Escupió, acariciando levemente el pecho de Sasuke con la mano. Este se la aparto de un manotazo, sin embargo ya sentía demasiada bronca como para estar cerca de ellos y no partirles la cara.

"Descuida, me largo." Siseé, mientras me alejaba con mis pasos pesados. Mis pies parecían no querer moverse del lugar, odie a mi cuerpo por hacerme esto justo ahora.

No pasó mucho tiempo antes de escuchar como pasos rápidos se acercaban a mí, pero ignoré todo esto mirando fijamente al frente. Al ver que no pararía para escucharlo hablar, me tomó de la muñeca y me giró para que lo mirara. Sus ojos estaban serios, penetrantes y tan increíblemente hermosos como siempre, mi sangre hirvió en deseo al tenerlo tan cerca.

"Tenemos que hablar." Dijo seriamente.

Eso era algo que, definitivamente, ya me esperaba.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Estábamos parados lejos de la fiesta, pero el lugar se veía levemente iluminado con unos reflectores débiles y la luna que parecía estar sobre nuestras cabezas —demasiado grande. El lugar parecía una pequeña parte que estaba lejos de toda aquella vegetación, formaba algo así como un pequeño círculo sin árboles ocupando el lugar.

Miré a Sasuke, estaba parado enfrente de mí, parecía bastante inquieto y se pasaba la mano por sus cabellos, despeinándolos en el proceso. Lo más probable es que estuviera pensando en alguna forma de deshacerse de mí, quizás quería ser lo más caballeroso posible, para no hacerme sentir mal. Este pensamiento me molestó… y demasiado.

"¿Pensando algo que inventar para sacarme de tu vida?" pregunté bruscamente, interrumpiendo sus pensamientos. Se detuvo y me miro desconcertado, yo continúe. "No es necesario que inventes nada, solo basta con decirlo y ya."

"¿De qué demonios estás hablando?"

"No es necesario que sigas mintiendo. ¿Qué no ves que yo te lo estoy diciendo? ¡Anda, dime de una maldita vez que quieres que me aleje de ti!" Estaba cabreada, pero en el fondo deseaba que él dijera eso… quizás así terminara con todo esto que me pasaba, con los sentimientos que el arrancaba de mí.

Sasuke me miró por unos segundos, parecía alejado. Entonces escuché cómo una risa forzada salía de sus labios, mientras se llevaba la mano al cabello nuevamente. Este acto me dejo sorprendida.

"Estás loca." Afirmó con seriedad. Fruncí el seño molesta, mientras que cruzaba mis brazos encima de mi pecho.

"¡Sasuke Uchiha! Eres un estúpido cerdo ególatra, con complejo de superioridad y trastorno cerebral, y yo no me ando riendo ante ese hecho," le gruñí. Él me miro unos segundos como si no creyera lo que acaba de decirle, para luego sonreír arrogante.

"Al menos no estoy loco." Se burló, pero cambio su expresión a una más seria. "No entiendo por qué siempre sales con tonterías de esas… ¿Qué quiero alejarme de ti? ¿No crees que si hubiera podido no lo hubiera hecho ya? No entiendo una mierda el por qué no puedo hacerlo, pero te aseguro que si pudiera lo haría."

"¡Lo ves! Estas admitiendo que no me soportas, si ese es el caso aléjate de mi de una maldita vez… antes de que sea tarde," mascullé enojada. Pero era cierto, si es que nosotros no queremos que ningún sentimiento nos inculcara, debíamos alejarnos.

"No puedo."

"Arg, ¿Cómo que no puedes? Ni que te estuviera reteniendo… recién no parecías para nada resignado por no poder separarte de mí, es más, estabas bastante divertido," le recriminé, juro que no quise que sonara así… solo salió y ya.

"¿Y a ti qué demonios te importa lo que hacía con Tayuya?" preguntó molesto. Con que Tayuya, ¿eh? Ya me encargaría de que tuviera un pequeño golpecito. "Por si mal no recuerdo eras tú la que me dejo libre, ¿cierto?"

"No pongas eso ahora. No tiene nada que ver. No soy yo la que se besa con todas las chicas que hay en el orfanato. Además, no te estoy recriminando nada."

"Pues eso parece."

"¡Claro que no! ¡Me importa un comino con qué chica salgas, ni que te beses a todas las solteras y no solteras del país! ¡No me importa!" Grité.

"Lo repito, no lo parece. Ahora estas enojada por eso mismo," me corrigió.

"Te dije que no. No me interesa, pero eso no deja nada bueno para una persona decente, y es que; ¿te miras? Hace un día que nos besamos —aclaro, lo cual fue un error— y ya estabas con otra chica sin importarte nada." Recriminé indignada.

"¿Y tú qué sabes cómo me sentí?" Gruñó.

"Me lo diste a notar esta noche, lo que paso entre nosotros no te importo una mierda. Eres un maldito cerdo arrogante. ¡Detestable!" Grité, mi respiración se alteraba con velocidad y mi corazón latía desenfrenado.

"Por si no lo recuerda, fuiste la que dijo que todo había sido un error." Masculló, su seño estaba fruncido y lucía exasperado. Al aparecer no entendía nada de lo que sucedía.

"Imbécil."Insulté. "No sabes nada."

Sasuke respiró profundamente, buscando tranquilizarse. Lo sé, lo más probable es que no entendiera nada y lo cierto es que… yo tampoco me entendía. Primero lo alejaba de mí, luego le recriminaba porque sigue con su vida… ¿Qué demonios me sucede?

"No te entiendo." Confesó después de un rato de silencio. "Juro que no te entiendo. Me dices que lo nuestro fue un error, luego me recriminas porque estaba con Tayuya y ahora me dices imbécil cuando te digo lo que sucede." Parecía muy estresado.

"Off." Me quejé.

Me senté en el frio concreto, me rodeé las rodillas con las manos mientras enterraba mi cabeza allí. No tarde mucho en sentirlo sentarse a mi lado, extendiendo sus brazos acercándome a su cuerpo, sin poder evitarlo enterré mi cabeza en su pecho. Mi mente buscaba con desesperación una solución para este problema.

¿Qué es lo que podía hacer?

Era obvio que él me atraía, no parecía ser algo que pudiera negar a la ligera. Pero yo no quería que ningún tipo de sentimientos se interpusieran, solo era algo de deseo mutuo… nada más, no había nada más. Tenía que encontrar pronto una solución, sabía que lo único que sentía por él no era más que simple atracción.

¿Por qué tratas de negarlo una y otra vez?, me preguntó una vocecita internamente, con eso no lograras más que sufrir. No sólo tú, sino que también sufrirá él. Acobardarse nunca es la mejor decisión, hay que ponerle el pecho a la bala.

¿Desde cuándo mi conciencia sabia sobre rollos de psicología?

Levanté levemente mi rostro, para enfocarlo en el de Sasuke. Mi corazón latió con rapidez cuando nuestras miradas se encontraron. Él se veía tan impasible como siempre, pero esa era algo que me gustaba de él.

"¿Sabes? Creo que los dos nos atraemos." Dije en un susurro, él asintió con la cabeza. "Más no hay ningún otro sentimiento impuesto. Nada de amor, cariño ni nada por el estilo. Simplemente atracción, sólo eso."

Sasuke no parecía del todo de acuerdo con la afirmación.

"¿Entonces? ¿Qué es lo que haremos?" preguntó.

"Mm… pues, no lo sé." Dije sinceramente. "Deberíamos ser algo así como una pareja que se atrae, más no se ama. El amor no existe." Sentencié. Me miraba serio, aunque algo sorprendido.

"Yo…" murmuró. "De acuerdo, acepto tus condiciones."

Sonreí, lentamente me acerque a probar sus labios que tanto deseaba, no estaba segura de si esto era lo correcto, pero mientras pueda estar con él, sin que haya sentimientos entre nosotros que no sea más que el deseo, todo marcharía a la perfección.

Solo era para satisfacer nuestro deseo.

El amor nunca llegaría a nosotros.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

"Haruno, se requiere su presencia en Dirección." Avisó la maestra de Geometría.

Me sorprendí. Estábamos en clase, recién era la segunda hora y lo cierto es que no esperaba que me llamaran en la dirección, no había hecho nada —extrañamente—, por lo que no entendía la razón de ser llamada. Mire extrañada a mi lado, donde estaba sentado Sasuke y el parecía igual de sorprendido que yo.

"Te veo en mi habitación más tarde." Me dijo antes de que me parara.

Asentí mientras caminaba fuera del salón. Solo esperaba que cualquiera que fuera la razón de Tsunade para llamarme no sea nada relacionado a la expulsión. No quería dejar este orfanato, no si eso conllevaba a alejarme de Sasuke. Lo quería siempre a mi lado, sin que nada nos separe, lo necesitaba junto a mí.

La asistenta de la Directora estaba parada cerca de la puerta de la oficina, me sonrió cálidamente antes de hacer unas señas para que pasara. Al entrar encontré a Tsunade, parada frente a un televisor y haciendo ejercicios que aparecían en él, tenía unas pequeñas pesas en sus manos y un atuendo deportivo muy ajustado. Una gotita apareció en mi cien, de todo lo que pude haber imaginado, esto era algo que ni siquiera había pensado.

"Er… em, Tsunade–sama." Llamé, controlando el esfuerzo que estaba haciendo para no comenzar a reír como una completa demente.

Ella se sorprendió, pero no parecía nada apenada. Dejó sus cosas en su lugar y puso en pausa la señora charlatana que aparecía en la pantalla. Caminó y se sentó en su escritorio, mirándome seriamente, trague pesado, sin embargo no pude evitar fruncir el seño a la defensiva.

"¿Hice algo malo?" pregunté, sin tratar de ocultar mi preocupación.

La rubia suspiró mientras negaba con la cabeza.

"No, para nada." Dijo tranquilamente, yo la mire desconcertada, preguntándome la razón de haber sido llamada. "Solo quería comentarte que llego una carta para ti"

"¿Qué?" Mi sorpresa era evidente. "¿Cómo es posible…?"

Ella se subió de hombros.

"No tengo idea. Llego esta mañana y estoy igual de sorprendida que tú." Dijo ella, escudriñándome con la mirada. "¿Hay algo que debas decirme? No quisiera que después salieran con sorpresas, ¿de acuerdo?"

"Nada."

"Bien, en cuanto a la carta…" musitó mientras la retiraba de entre medio de sus papeles. "Lo único que dice es su remitente, un tal Himura"

Himura.

Himura.

Dios, no.

Mi sangre se congeló. Traté de no mostrar mi sorpresa ya que Tsunade me escudriñan con la mirada. Pero se me estaba haciendo demasiado difícil ya que mi mente comenzaba a recobrar cabos, hacer hipótesis… todo buscando una solución. Cuando mi mente se ponía a trabajar era algo difícil pararla, siempre buscaba algún mecanismo de defensa. Era algo que había tenido que aprender desde chica.

"¿Lo conoces?"

"No."

Ella esperó en silencio, pero al ver que no me explicaría suspiró.

"Bien, toma." Extendió la carta, la agarré casi con asco. "Solo recuerda que puedes contar con nosotros siempre, no importa lo que suceda, estaremos para ayudarte cuando lo necesites, ¿de acuerdo?"

Asentí, desentendida completamente.

"Puedes retirarte."

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Dios, ¿qué hago?

Volví a dar vueltas en círculos por mi habitación, ignorando cualquier otra cosa que no sea el pensamiento que ocupaba mi cabeza. Mis ojos volaron nuevamente a la hoja, tratando de no pensar en ello… pero las imágenes se agolpaban con brusquedad.

Golpes.

Esa era una palabra clave, algo que estaría conmigo siempre.

Tomé una vez más la carta entre mis manos, mi cuerpo temblaba convulsionándose por el miedo, mientras que mi corazón se aceleraba con terror. Mis ojos viajaron otra vez por cada una de las letras que había allí. Volviendo a leer esa notar que la me estaba aprendiendo de memoria.

Sakura:

Espero todavía me recuerdes, no trates de negarlo porque estando aquí me doy cuenta. Seguramente ahora estas temblando como un perrito asustado, como una niñita de mamá, siempre me diste asco ¿lo sabías, cierto?

Sabes perfectamente que las cosas no debieron ser así. Te tendrías que haber quedado callada cuando te dije, tendrías que haber mentido cuando te lo ordené, debiste haber desistido cuando te aconsejé. Pero no, como siempre seguiste lo que tú quisiste, sin importarte una miera lo que pudiera pasarme. Sabía que harías algo así, por eso siempre te deteste.

Ahora eso no importa, ¿sabes? Ya soy libre otra vez, no vas a poder correr más como perrito asustado. Soy yo el que te ordena y debes obedecerme, ¿tienes miedo, verdad? Pues, eso es bueno. Porque hay razones de sobras para temerme, sabes que en cuanto te vea no pasará desapercibido el hecho de que te odio.

Recuérdalo; nunca te libraras de mí.

Nunca te dejare en paz.

No hasta que pueda verte diez metros bajo tierra.

Hasta entonces, esperaré ansioso.

Sé que no puedes contra mí, nunca pudiste. Te tengo bajo mis pies, pequeña, no eres más que una mosca patética que será eliminada dentro de poco.

P.D: Aguarda tu muerte. Reza por tener tiempo para aprovechar, porque te prometo que será de la manera más lenta y dolorosa que puedas imaginar.

Himura.

¿Qué rayos debería hacer? Estaba tan asustada que no lograba pensar bien, mis músculos estaban tensos y cada parte de mi cuerpo de dolía. Me tiré con pesadez sobre mi cama, mientras me pasaba mis manos por el pelo, necesitaba tranquilizarme… pero no podía. Nunca había podido cuando se trataba de esto. Nunca. A excepción de ese día en que Sasuke…

¡Oh, por dios Sasuke!

Había prometido ir a verlo a su habitación. Maldición.

Corrí a alistarme mientras me peinaba un poco, acomode mi uniforme y casi desaparecí al cuarto de al lado. La puerta estaba abierta por lo que era seguro que él me había estado esperando, la habitación estaba a oscuras pero la ventana dejaba entrar algo de luz. Sasuke estaba acostado en su cama.

No tarde en deducir que se había quedado dormido mientras me esperaba, me concentre en mirar su rostro tranquilo mientras dormía. Se veía hermoso, no pude evitar acercarme para darle un beso en la frente, con todo el cariño que había dentro de mí. Esto me sorprendió, mas estaba demasiado concentrada en él como para pensar en nada más.

Todo desapareció.

Los problemas. Los celos. Las inseguridades. El miedo. Himura. El pasado. Todo se esfumo, no había nada más que un Sasuke durmiendo tranquilamente en su cama, sin nada que lo molestara, perdido en su mundo de sueños.

Con lentitud, me fui acercando para recostarme a su lado. Enterré mi cabeza en su pecho fuerte y bien formado, inspirando ese riquísimo aroma que solo él poseía. Mis brazos se movieron para colorase a ambos lados de su cintura, apegándome todo lo que podía a él. Cerré los ojos suavemente dejándome embriagar por todas las sensaciones que el esparcía dentro de mí, sin siquiera darse cuenta.

Sasuke me hacía sentir tan protegida estando a su lado.

Lograba que todos los problemas huyeran de mi mente.

Que mi corazón latiera.

Que mis mejillas se sonrojaran.

Lograba corromperme para tenerme bajo su merced.

Hacía que deseara pasar toda mi vida en sus manos, dependiendo de él.

Que viviera solo porque él existía.

Porque era mi razón de vivir.

Sasuke me enloquecía completamente.

Y sin siquiera saberlo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Sasuke Pov

Mis brazos se aferraban a alguien, mientras que sentía una dulce respiración cerca de mi pecho, comencé a abrir los ojos con lentitud. Lo primero que vi fue cabello rosado… mi corazón comenzó a latir con rapidez, mientras que mis ojos se habrían rápidamente verificando si lo que pasaba era verdad o un simple sueño.

Así era. Sakura estaba enterrada en mi pecho, durmiendo con completa tranquilidad, abrasándome como si la vida se le fuera en ello. No pude evitar la sensación de felicidad que me inundo al sentir su cuerpo contra el mío. Sabiendo que ella había venido solita a mi lado, sin siquiera comenzar a decir que era un error.

Aspiré ese riquísimo aroma a cerezas que emanaba, mientras que enterraba mi cabeza en sus sedosos cabellos rosas, olían exquisitos. Comencé a hacer círculos en su frágil espalda con uno de mis dedos, mientras que dejaba mi mente volar. Lo único que escuchaba era su tranquila respiración, y los tenues latidos de corazón, que parecían música.

Ella se movió un poco dejando escapar unos bostezos pequeños, sus bracitos se acomodaron más firmemente a mis lados, impidiendo cualquier intento de escape. Que de igual modo no habría hecho ni aunque me pagasen. Su cabecita comenzó a alejarse para mirarme media adormilada, sus ojos jades brillaron al verme y soltó una sonrisa.

"Lamento haberme metido." Se disculpó, pero luego de unos segundos agrego; "Mhm… no, en realidad no lo lamento. Me agrada estar aquí contigo."

"Igual a mí." Confesé con sinceridad.

Volvió a sonreír mientras volvía a recostarse en mi pecho, suspirando con dulzura. Cuando volvió a hablar su aliento choco con mi piel, logrando que me estremeciera sin siquiera percatarme, era la primera vez que alguien lograba estremecerme.

"¿Me estabas esperando?" Parecía avergonzada.

"Sí. Pero como no llegabas me quede dormido," expliqué, ella asintió y pude sentir una sonrisa sobre la piel de mi brazo. ¿Es que acaso quería volverme loco? "¿Para qué te llamo Tsunade…?" pregunté, retomando el tema principal.

Ella quedo en silencio y sentí su cuerpo tensarse.

"Bueno…" comenzó dubitativa. "Me dijo que andaba demasiada baja con mis calificaciones, al parecer tendría que andar mejor como en los orfanatos anteriores."

"Oh." Fue lo único que dije.

No era estúpido.

Sabía perfectamente que ella me estaba mintiendo. No solo porque sus calificaciones eran unas de las mejores en el lugar, sino que también estaba temblando, y cuando ella temblaba al decirme algo es porque estaba mintiendo. Algo que había descubierto recientemente. Pero no la presionaría.

Si ella misma no quería contarme lo que le sucedía, pues tenía que ser paciente. Si verdaderamente me apreciaba, llegaría el momento en que me contara todo lo que pasaba por esa cabecita suya. Hasta eso, tendría que esperar, con paciencia y tranquilidad… y paciencia —Disculpen, ¿ya lo dije?— de un Uchiha ejemplar.

"No te vas a imaginar cómo vi a la vieja cuando entre en la oficina," canturreó después de un rato, podía ver un brillo de culpabilidad en sus ojos por haberme mentido antes. Era un libro abierto. "¡Estaba entrenando con uno de los programas de la tele! De esos que muestran ejercicios para estar en forma." Rió.

"Vaya." No pude evitar reír ante lo estúpido que sería hacer eso.

"Quedé muy sorprendida cuando lo vi, se veía tan graciosa," continuó riendo.

Continuamos hablando un largo rato, hasta que ella bostezo y se acurruco nuevamente en mi pecho, murmurando cosas inaudibles. No tardo mucho en encontrar el sueño, dejándome nuevamente concentrado en su tranquila respiración.

Lo cierto es que había entendido un poco las cosas. Algunas ya las sabia, eso de que cuando estoy con ella las cosas me parecen más interesantes, o que me agrade estar en su compañía, o las ganas de querer besarla cada vez que la veía.

Sumándole esos deseos de querer estar siempre a su lado.

O querer dormir siempre a su lado… como ahora.

Era extraño pero ella me había doblegado, desde un principio.

Me tuvo en sus manos desde la primera vez que la vi.

Cuando todo comenzó con simple curiosidad.

Sus continuas molestias para irritarme.

Poco a poco, las cosas comenzaron a aclararse. Como cuando después de esa tremenda tormenta, con las nubes nubladas y el cielo oscuro, llegaba el otro día, el sol iluminaba todo, aclarando las cosas, mostrándote lo que ocurría. Fue como un leve movimiento en mis pensamientos, con un simple soplido pude darme cuenta de lo que sucedía.

El dolor que me abracaba cada una de las veces que ella me rechaza, cuando ella repetía una y otra vez que era un error. Y aun ahora, sabiendo que Sakura solo lo hace porque se siente atraída a mí, solo porque su deseo hacia mí es fuerte, permanece a mi lado como algo más que amiga. Y aunque cualquier otra persona no lo hubiera hecho, yo acepte.

Porque a pesar de saber que no sentía nada por mí.

Que se terminaría cansado y me dejaría.

Que terminaría devastado… destruido.

Lo aceptaba. Porque si esa era el precio que había que pagar para estar a su lado, para acompañar los momentos de sonrosas que ella te podía ofrecer, para probar esos labios dulces y adictivos que poseía… lo haría miles de veces más. Aunque acabara destruido, aunque mi corazón terminara hecho pedazos… cada pedacito continuaría amándola de la misma forma, y lo seguiría intentando hasta ya no poder más.

Después de todo estaba enamorado.

Y como dicen, un Uchiha se enamora una sola vez.

Amaba aquella pequeña rebelde.

Continuará.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

N.a:

¡Hola! Lamento mucho la demora; pero no tenía internet y muchos deben entender lo que se siente estar sin facebook durante un mes entero (T_T) que malos recuerdos. Ahora, ¿qué les pareció el capítulo? Espero que les haya gustado, ¿qué opinan de Sakura, neh? Caprichosa hasta cierto punto, ¿verdad? Una negadora compulsiva, ¡no acepta siquiera sentir un mínimo sentimiento por nuestro amado Sasuke! Oh, ¿y qué opinan de Sasuke? ¿No es lindo? Yo –secretamente, bueno, ya no tanto- amo mucho éste Sasuke enamoradizo hasta la médula. Me gusta. Siempre en los fics estamos acostumbradas a ver un "Sasuke dominante" y una "Sakura súper enamorada"; lo admito, me gustan, pero a veces es bueno cambiar un poco de aire, ¿no creen?

Muchas gracias a todas las que me comentaron en el capítulo anterior & por corregir mis errores ortográficos (me di cuenta de algo, estoy estúpidamente encajada con "vaso" para beber y "baso" una parte del cuerpo :/ qué idiota, es el segundo Fic en el que me pasa :$). En fin: MUCHAS GRACIAS.

Espero sus comentarios & opiniones. Nos leemos en el próximo.

Atte.: Mía~