Lindas y queridas lectoras, bien, dije que no me demoraría tantooo en subir y realmente no lo hice, digo me demoré poco menos de un mes cuando regularmente me demoro un mes completo y algún par de días, pero dije que supuestamente tenía escrito parte del capítulo y pues, ¡sí que lo tenía! Pero no lo encontré nunca si que tuve que reescribir lo que ya había escrito antes y en verdad, es latoso hacerlo pero lo hice por ustedes, además, eso agregándole que no puedo tener ningún tiempo para mí porque la universidad me lo consume casi completo, pues... No hay mucho que hacer.
Como sea, espero les agrade este capítulo porque verdaderamente me costó horrores hacerlo, no sé por qué si (al menos para mí) es aquí cuando se viene lo bueno, ¡oh! Una cosa más xd soy olvidadiza ya deben conocerme, tuve que partir el capítulo en 2 porque o sino me iba a salir muy largo, no tengo escrito el otro capítulo es solo que lo que viene para el otro capítulo lo tenía pensado escribirlo también en este, pero me iba a salir muyyyyyyyyyy largo y aquello no es bonito porque me da miedo aburrirlas :c
¡MUCHAAAAAAAAAAAAAS GRACIAS POR CADA UNO DE SUS RR'S, TENGO LAS MEJORES LECTORAS DEL MUNDO! Me hacen muy feliz comentando mi historia, diciendo qué les gusta y qué no, aunque no recibo críticas malas me alegro mucho que les guste y se den el tiempito de comentar lo que leen, no cuesta nada dejar su review's, ¿verdad? Además dan opinión de lo que leen y eso es interesante :D Digo, imagínense que pudiesen escribirle sus dudas, problemas, alabanzas o maldiciones a sus autores favoritos de libros, sería estupendo! Yo tendría tanto que decirles a J.K Rowling por matar a mis personajes favoritos :c o a Suzanne Collins! O Veronica Roth! Que matan y matan personajes rompiendo mi frío corazón u.ú
Bueno, como sea, con esto queda claro que no cuesta nada dejar un Review, verdad? xD ¡Vamos chicas, que cualquier duda gustosa contesto, que cualquier comentario que me hagan gustosa lo leo, de veras! Me encantan mucho más los comentarios extensos que hablan sobre todo el capítulo xd amo leerlos!
Como sea, chicas, las adoroo mucho mucho, estoy hoy muy cariñosa! Pero no las molesto más con mi nota y las dejo leer tranquilas. En lo personal, hoy ando sensible y hoy he terminado el capítulo y me dio pena, de verdad xd quizá sea porque sé lo que pronto vendrá o no lo sé... Como sea! Ya no doy más jugo y me marcho.
¡Besitos! Que les guste este nuevo capítulo y COMENTEN plz, no cuesta nadines! :D
Disclaimer: Nop, nada de esto me pertenece... La historia sí pero personajes y lo que se conoce no.
¡OHHHHHH! Casi lo olvidaba! Este capítulo está "basado" en un capítulo de Skins, para que luego no me digan "Oye tú, plagiadora, esto lo vi en blablabla Skins el capítulo de la cuarta temporada blablabla" Si que lo dejo en claro, está basado medianamente en aquel capítulo. Ahora sí me despido.
Besos!
Jell :A
Para hacerlo todo otra vez.
El gran Ox Satán ya se encontraba desesperado. Sus ojeras bajo sus ojos, su piel sin color ni ningún tipo de brillo, su ropa desaliñada y su cabello revuelto lo evidenciaban.
Lo estaba pasando mal, demasiado. Pero era obvio, ¿quién podría estar bien cuando una hija con —además— problemas de memoria desaparecía de la noche a la mañana? Nadie.
Y ya no sabía dónde buscar. Porque sabía que Milk no recordaría en dónde vivía hasta el último día y no podía esperar a eso… Por lo demás, ¿quién podría asegurarle que su hija se encontraba bien? Nadie.
Entonces tuvo que tener valor y aparecerse por el lugar que tanto dolor le provocaba, tenía que ir al pueblo en donde todo había comenzado, quizás en una de esa, su hija Milk habría aparecido por ahí, incluso, si tenía mucha suerte haya sido reconocida por alguien y obligada a esperar su llegada a aquel lugar. Aunque lo dudaba mucho, porque nadie conocía su realidad y la grave enfermedad que afectaba la vida de la pelinegra.
[*]
Día 174.
Sus ojos redondos y cansados se pegaron en el rostro blanquecino y perturbado de su chica, quien dormía profundamente acostada en la cama que ambos compartían, de espalda con ambas manos puestas en su estómago.
Torció ligeramente el gesto al recordar todo lo que había pasado en apenas un par de días. En donde su Milk dejó de ser Milk.
Cuando llegó a la casa con Milk bajo sus brazos, estaba completamente asustado, sobre todo porque ella se había mantenido en silencio durante todo el camino, sin decir ninguna palabra, mirando un punto inexistente en la nada, sin siquiera soltar alguna lágrima desde sus ojos. Casi como si no estuviese ahí en realidad.
Habían entrado a la casa, encontrándose con Krillin y Yamcha, observando la televisión fijamente, casi hipnotizados. Pero la hipnosis se quebró cuando oyeron el sonido de la puerta siendo cerrada.
— Hola, Go… —Pero el sonido de la voz de Krillin se apagó de inmediato al pegar sus pequeños ojos en el rostro perdido y turbado de la chica quien iba bajo los protectores brazos de su amigo, sin siquiera poder evitarlo se levantó de un brinco del sofá—, pero… ¿Qué le pasó? —Preguntó.
Goku negó rápidamente con su cabeza sin saber qué responder a aquello, porque ni él mismo lo sabía.
— Estábamos ahí y de pronto ella… Recordó… —Guardó silencio, no creía que sería muy sano decir lo ocurrido nuevamente frente a su chica.
Yamcha también se levantó del sofá, mirando fijamente a la pelinegra, frunció el cejo ligeramente y con mirada seria observó a Goku.
— Será mejor que la lleves a dormir —Aseguró el pelinegro de cabello largo—, haré una taza de té caliente y se lo llevaré a la pieza para que pueda calmarse —Por primera vez en la vida Goku creyó que su amigo Yamcha estaba aportando a algo realmente importante con respecto a la pelinegra—. Y… Goku —Llamó antes de ver desaparecer a su amigo por el pasillo arrastrando a la chica—, no la dejes sola —Dijo casi en una advertencia.
El muchacho de cabellos alborotados frunció ligeramente el cejo, pero prefirió no hacer pregunta alguna por lo dicho del muchacho, suspiró levemente y asintió, se giró hacía su chica.
— Vamos a dormir, Milk, ¿está bien? —Le habló con voz dulce, voz que ni Krillin ni Yamcha habían oído con anterioridad salir de la boca del chico.
Después de eso, él la ayudó a cambiarse de ropa para colocarse el pijama, porque ella no parecía muy dispuesta a moverse, si que Goku tuvo que cambiarle casi por completo la ropa, sonrojándose un tanto al verla en ropa interior, ropa que no quiso quitar por vergüenza, luego le había puesto el pijama y la había acostado. La chica se durmió apenas su cabeza tocó la almohada, dejando que el té que había preparado Yamcha se enfriara encima del velador.
Suspiró.
Luego de aquello las cosas no habían mejorado para nada. Milk pasaba durmiendo, fácilmente había dormido ese día domingo más de quince horas seguidas, y cuando despertó no quiso salir de la habitación, encerrándose una buena parte del tiempo en el baño. La cosa no fue mejor al otro día, cuando él tuvo que separarse de ella para ir a trabajar, Bulma se había ofrecido para quedarse al cuidado de la chica, sin embargo, no logró hacerlo, porque dos horas de que él haya dejado la casa le llegó una llamada de Bulma, desesperada.
— ¡Cómo que se arrancó! —Gruñó el moreno al otro lado del teléfono, apretando sus puños con fuerzas, asustando a casi todos los niños que estaban en su clase de artes marciales—. Voy para allá —, dijo luego de oír una ligera explicación. Tuvo que excusarse con su maestro, que gracias y a algún dios, justamente aquel día se encontraba en su oficina, haciendo ciertos papeleos y así pudiendo quedarse al cuidado de un montón de niños asustados.
Se subió a la moto y aceleró con rapidez para poder llegar lo más pronto posible a casa.
Detuvo su moto y se bajó con rapidez al ver como Bulma, desesperada y extrañada se movía de un lado a otro justo en la puerta de entrada del edificio. Corrió hacía ella, asustado.
— ¡¿Qué pasó?! —Demandó saber.
La peliazul pegó sus ojos celestes en el rostro de su mejor amigo y con ojos llorosos contó.
— Estaba ahí… Y-yo… Intenté darle de comer, pero ella parecía estar muy apartada de mí, casi como si me temiera, no quiso… No quiso comer y me había levantado para salir del cuarto cuando preguntó por ti en apenas un susurro —Comenzó a contar la historia con voz temblorosa—, le dije que habías salido a trabajar y ella me miró extrañada, mucho, como si no supiera en realidad lo que esa palabra significaba y luego de pronto, de la nada se puso ambas manos en sus orejas, como si no quisiera oírme más, entonces, salí de la habitación, ordené un poco la cocina para hacerme de comer a mí y cuando volví al cuarto ella ya no estaba… No sé… No sé dónde pudo haber ido, Goku… Debemos encontrarla —Urgió la chica, el moreno asintió sintiendo como poco a poco algo dentro de su pecho se estrujaba con fuerzas, produciéndole un dolor amargo.
Vegeta se unió a la búsqueda, era el único que no estaba trabajando ni haciendo nada, si que a petición de Bulma este ayudó a Goku con la búsqueda. La tercera vez que volvió a la casa, rendido, decidió sentarse en el sofá para pensar con claridad, ¿dónde iría una niña loca con problemas de memoria? —Se preguntó Vegeta internamente— la casa estaba en completo silencio, dejándolo pensar con claridad, suspiró. Claro, Kakaroto no podía encontrarse a una mujer normal, no… Fue ahí cuando lo oyó, un ligero gemido entre cortado.
Cuando su teléfono sonó no podía creerlo, Vegeta había encontrado a Milk. Se devolvió a casa con una rapidez que le llegaba incluso a producir vértigo. Se bajó cuando llegó de un salto y corrió escaleras arriba.
Entró a casa corriendo y ahí la encontró, aferrada a los brazos de su amiga, llorando con amargura.
Sus ojos negros como el azabache se pegaron en su rostro compungido y sintió como todo su mundo temblaba cuando la voz de Milk sonó firme pero quebrada, en apenas un susurro.
— ¿Por qué me dejaste sola?
Se había escondido en el closet del cuarto de Yamcha al no recordar dónde estaba la salida de la casa para ir en su búsqueda, eso fue lo que dijo Vegeta, desde ese momento Goku tuvo que pedir un par de días de descanso para poder estar con ella, sin embargo, como decía Krillin, ¿estaba seguro que la "depresión" de la chica duraría unos cuantos días? Al menos eso esperaba, porque o sino no sabría qué hacer, porque además la pelinegra no quería ni salir del cuarto en el cual se encontraba encerrada desde que habían vuelto de la playa.
Suspiró con pesadez al tiempo que revolvía sus ya de por sí, cabellos despeinados.
La puerta de su cuarto se abrió con suavidad, pero el muchacho no quiso girarse a verificar quién era el que interrumpía sus pensamientos.
Krillin se encontró con su mejor amigo sentado al revés en la silla, con su pera tocando el respaldo del objeto.
— Me iré al trabajo, Goku —Susurró su amigo bajo—, Yamcha se marchó recién, queda un poco del desayuno que preparó en la mañana para ambos, pero te recomiendo que lo botes y te prepares tú el tuyo, porque sabe espantoso —El calvo soltó una ligera risilla, esperando que su amigo lo coreará, sin embargo, Goku se limitó solo a asentir.
— Gracias —Respondió con voz baja.
El muchacho sin cabellos bajó su vista ligeramente mientras su sonrisa iba desapareciendo poco a poco. ¡Cómo extrañaba a su amigo!
— ¿Estarás bien? —Preguntó Krillin con preocupación.
Su amigo nuevamente se limitó a responder con un movimiento con su cabeza.
— Goku… —Lo llamó, al fin el pelinegro pegó sus ojos oscuros en el rostro redondo del chico—, ¿por qué no intentas animarte un poco? —Preguntó—, podrías… Podrías llevarla a la tumba de su madre, o no lo sé, sacarla por algún lado…
— No quiere hacer nada —Respondió el moreno—, no quiere ni levantarse de esa cama.
Krillin torció el gesto y pegó su vista en la chica quien dormía profundamente, se preguntó internamente si estaría soñando, si tendría pesadillas con el momento en el que le dijeran que su madre había muerto, o incluso el cómo fue que murió. Ni él, ni Goku, ni Yamcha, ni Bulma sabrían qué se siente perder a una madre, primeramente Bulma no lo sabría aún porque su madre estaba viva y era joven y estaba bien cuidada, Goku nunca tuvo una, él tampoco la conocía y tenía entendido que la madre de Yamcha no era una maravilla de persona, sí que ninguno contaba. A excepción de Vegeta, él también perdió a su madre y a su padre en un accidente… Quizá sea por eso la personalidad tan hostil que cargaba el muchacho pelinegro de cabellos en puntas.
Sintió cierto pesar dentro de su pecho, ¿cómo sería no recordar parte de su pasado?, ¿por qué la chica no recordaba?, ¿el padre de ella habría muerto también y por eso Milk se había rendido y no había querido seguir buscándolo? O… ¿Quizá el porqué la chica no quería seguir en su búsqueda era por el pelinegro chico que seguía sentado al revés en aquella silla?
— Pues, oblígala —Contestó.
Goku frunció el cejo y sacudió su cabeza negativamente.
— Estaré aquí con ella, se le pasará luego, estoy seguro —Respondió con suavidad, pareciendo el Goku de antes, perseverante y positivo. Krillin entonces sonrió ligeramente y asintió.
— Claro que sí —Le apoyó, aunque no sabía si lo decía para dejarlo tranquilo a él—, me iré, Goku, o sino llegaré tarde otra vez, nos veremos en la tarde, ¿bien?
El pelinegro asintió y el más bajo de ambos se marchó de la habitación, cerrando la puerta con suavidad, sin querer provocar ninguna clase de ruido. Goku escuchó como la puerta de entrada era abierta y luego cerrada, dándole a saber que su amigo se había marchado.
Se levantó con suavidad de la silla y se acercó sin hacer mucho ruido a la cama. Se colocó en puntillas quedando a la altura de la chica. Con su dedo índice dibujó el trazado de la frente de la chica hasta llegar a la punta de su nariz. Torció el gesto ligeramente y llevó con tranquilidad una de sus manos hacía los dedos de Milk que estaban justo encima de su estómago. Los acarició casi como si estuviese acariciando una frágil pieza de mármol.
— No dejaré que te hundas —Susurró para nadie en especial, era casi una promesa que se estaba haciendo así mismo—, lo juro, nadie ni nada te dañará, no si yo puedo evitarlo.
Entonces acercó su rostro y besó con una ternura significativa la punta de su nariz.
Se levantó y salió de la habitación con tranquilidad, se fue hacía la cocina y comenzó a preparar un contundente desayuno, intentó no quemar nada y apagar cada una de las cosas que con anterioridad prendía, hizo panqueques que al menos, a la vista se veía completamente delicioso, preparó jugo natural de naranja y todo lo decoró en una bandeja.
Volvió a la habitación.
— ¡Milk! —Llamó mientras dejaba la bandeja encima de la mesita de noche, la chica se removió ligeramente mientras el muchacho se sentaba en la cama mientras tomaba la bandeja—, te traje el desayuno, ven.
La chica se sentó con lentitud en la cama, mirando con los ojos pesados al muchacho, luego de aquello pegó sus ojos en la bandeja y susurró con voz baja.
— No tengo hambre —Respondió.
Goku torció ligeramente el gesto, sin embargo, volvió a sonreír.
— Hice panqueques, Milk, nunca había hecho pero se ven deliciosos —Comentó—, anda prueba uno, aunque sea solo uno.
La pelinegra pegó sus ojos oscuros nuevamente en el rostro del chico, quien sonreía con suavidad, casi como si estuviese intentando convencer a la chica con aquella sonrisa. La muchacha negó ligeramente con la cabeza.
— No quiero comer —Susurró—, no tengo hambre.
El muchacho frunció el cejo.
— Come, solo un poco —Rogó.
La chica miró el plato de comida y con suavidad pescó un panqué y se lo llevó a la boca, masticó con suavidad e hizo una mueca de suficiencia, Goku la miró fijamente. La chica le devolvió la mirada de una manera que al muchacho solo le produjo un escalofrío de pies a cabeza.
Se mordió el labio inferior y esperó que la chica terminara de comerse aquel panqué que había sacado. Bebió un poco del jugo de naranja y luego depositó el vaso en la bandeja otra vez. Se quedó ahí, quieta.
— Te quedaron ricos —Respondió en un susurro raspado y bajo que no hizo para nada sentir bien al muchacho.
Extrañamente, apenas Goku se comió un pequeño pedazo de panqué sintió como el hambre le bajaba. Algo jamás antes visto.
Dejó la bandeja en el suelo y pegó sus ojos negros en el rostro de la chica quien tenía su cabello liso enmarañado, su flequillo estaba despeinado y parecía como algunos pelos se le habían pegado a su frente. El muchacho divisó que tenía una leve línea roja delineando sus ojos, su piel seguía siendo pálida y tersa, sin embargo, sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas. Pudo notar el cambio en la chica, uno leve, uno que no le quitaba la belleza pero que sí la hacía ver incluso más madura que antes, mucho más.
— ¿Quieres hacer algo hoy? —Preguntó el moreno, intentando cortar el frío silencio que los envolvió a ambos.
La pelinegra bajó su vista hacía sus manos, negó ligeramente con la cabeza y sonrió ligeramente, poco a poco fue acercándose al chico y sin siquiera decir algo más se le lanzó encima para unir sus labios con los de ellas. El chico cayó de espaldas encima de la cama, con la chica justo arriba de él.
Goku se descolocó, ¿qué diablos pasaba?, ¿desde cuándo Milk era así de impulsiva? A duras penas se alejó de ella, después de todo un beso de la chica era una gran tentación para él.
— Eh… —La llamó con suavidad, la chica se irguió y se sentó sobre sus piernas en la cama mirando fijamente a Goku—, ¿qué te pasa?
— Nada —Se encogió de hombros—, ¿qué abría de pasar? —Preguntó casi a la defensiva.
— No lo sé, es solo que… Te he preguntado si quieres hacer algo hoy, salir de aquí, no lo sé, te has quedado encerrada en la pieza los últimos tres días —Aseguró el moreno, la chica se sentó en la cama y miró al muchacho extrañada.
— No veo cuál es el problema —Respondió entonces la chica mientras bajaba ligeramente la cabeza. Goku apretó los puños con fuerzas antes de sentarse frente a la chica.
— ¿Crees que es muy normal que te quedes aquí encerrada todo el día?, ¿acaso no quieres salir a dar un paseo o algo así?, ¿planeas quedarte toda tu vida en mi cuarto encerrada? —La bombardeó de preguntas, sintiéndose cada vez más enfadado, sin siquiera tener en claro un porqué de aquello. Quizá era porque le había hecho un gran desayuno y ella, siquiera se había tomado las molestas de soltar un mísero "gracias".
— Pues… Debería darte igual, soy yo la que se quedará aquí no tú —Le rebatió la chica mientras lágrimas aguaban sus ojos, aquello, sin saber porqué irritó más a Goku.
— No hagas eso —Gruñó—, déjalo, ¿bueno? Hagamos todo como lo estábamos haciendo antes. Soy yo, ¿sí? Soy yo.
— Y esta soy yo —Respondió, extrañada, sin saber a lo que iba el muchacho.
Goku apretó los dientes.
— Esto es lo que hacemos, al menos es lo que hacemos ahora —Siguió la chica, mirando fijamente al muchacho, con los labios rígidos y la mirada empañada.
— ¿Por qué…Por qué haces esto? —Preguntó Goku confundido, se sentía extraño, estaba ahogado, intentaba hacer lo mejor posible las cosas y parecía como si Milk quería arruinarlas, todas—. ¿Quieres que nos alejemos?, ¿eso quieres?, que… terminemos esto de una vez, ¿eh?
La chica bajó su rostro y corrió ligeramente su vista. Goku frunció tanto las cejas que parecía como si ambas se tocaran justo en medio. Entonces lo comprendió, ¿eso era lo que ella quería?, que todo lo que habían logrado en poco tiempo se terminara, ¿se rompiera? ¡Qué extraña era!, ¿quería seguir haciéndolo sentir mal?, ¿acaso nunca podría estar bien junto a ella?
— Es lo que va a pasar —Contestó al fin.
El muchacho elevó el rostro y negó ligeramente con la cabeza, no la entendía, sinceramente no lo hacía.
— ¿Quieres que todo…Se termine? —Preguntó nuevamente.
La chica negó ligeramente con su cabeza.
— No —Dijo—, pero ocurrirá —Aseguró.
Goku no aguantó más, estaba molesto y aquella materia de las discusiones no le iba demasiado bien. Tampoco entendía lo que refería la chica, no quería seguir discutiendo y pensaba no hacerlo, tenía que salir de ahí cuanto antes, no podía seguir en ese cuarto sintiendo como el aire se volvía más pesado que de costumbre.
Se levantó de la cama y se encaminó a la puerta sin mirar atrás. Lo último que Milk oyó fue el portazo que dio la puerta de entrada al ser cerrada bruscamente por el pelinegro de ojos oscuros.
La chica entre abrió los labios sorprendida al darse cuenta en cómo terminó todo aquello, Goku se había ido y la había dejado sola, completamente sola.
Una lágrima cayó por su mejilla.
Y lo escuchó, nuevamente, el grito de agonía de su madre, el último aullido de vida que salió de sus labios, rápidamente se llevó ambas manos a sus oídos, intentando acallar aquel grito desgarrador que provenía desde su interior.
[*]
Como león enjaulado se paseó de un lado a otro justo debajo del edificio, en la puerta principal. ¿Qué diablos había hecho Milk con él? Era como si fuese la peor de todas las enfermedades, como… Como un resfriado.
Recordaba que la última vez que se había resfriado sentía que no podía respirar del todo bien y que todo le había comenzado a dar vueltas, justo como ahora. La diferencia, que el resfriado no mejoraba el resfriado. No como en este caso, en el que Milk era esa enfermedad pero al parecer también era lo que le hacía sentir mejor.
La había dejado sola en el departamento y aquello lo asustaba en cierta medida, pero al menos, estaba ahí, de pie justo afuera de la puerta de entrada. Ella no podría salir, no podría arrancar.
Sí, lo admitía, era egoísta. Porque no dejaría que la pelinegra lo dejase, no lo dejaría. Ese era el mismo motivo por el cual nunca buscó a su padre, porque la necesitaba, la necesitó junto a él desde el primer momento en que notó cómo era que se sentía estando con ella, casi a la semana de haberla conocido.
Se revolvió el cabello y miró hacia el cielo, casi como si estuviese esperando una señal o algo por el estilo, pero sabía que nadie le contestaría lo que debería hacer con la pelinegra. Todo era tan complicado con ella y justamente a él le tocó sentirse completamente atraído hacía ella, al muchacho menos enredado de la vida. No era justo, para nada.
O quizá estaba pagando algún error cometido en alguna vida pasada, o en un universo paralelo en donde estaba haciendo sufrir a alguien, quizá, era una probabilidad.
Suspiró con cansancio, quizá debía dejar un tiempo a la chica a solas, quizá podría despejar su mente y saber exactamente qué debía hacer… Aunque, tenía la necesidad de subir nuevamente, hablar con ella y solucionarlo todo, decirle, como siempre le decía que estará para ella, que no la abandonará por nada del mundo. Que era una promesa.
Entonces subió.
Entró al apartamento y se encaminó hacia la pieza.
Frunció el cejo.
Había un bulto en la cama, envuelto en las sábanas y frazadas que estaban encima. Sonrió ligeramente y se acercó con lentitud hacía la cama, sintiendo como su corazón latía con frenesí a un costado de su pecho.
— Milk… —La llamó en un susurró mientras con suavidad se sentaba a un lado del bulto, acercó su rostro hacía donde se supone estaría su cabeza e intentó destaparla—. Lo lamento, Milk, en serio, no debí gritarte —Susurró el pelinegro con suavidad.
La chica destapó su cabeza y miró con ojos rojos y brillantes a su chico. Estaba llorando.
— N-no —Hipó—, perdóname tú a mi —Pidió.
Él la miró enternecido y acarició su frente con suavidad.
— Debería comprenderte —Aseguró el chico—, es solo que esto es nuevo para mí, lo sabes.
Ella asintió.
— Y no te he comprendido, es solo que quiero que vuelva todo a la normalidad, quiero que vuelvas a sonreír —Aseguró entonces el chico. Ella tembló bajo las sábanas.
— No puedo —Respondió y algo dentro de Goku pareció romperse—, me siento triste todo el tiempo —Contestó—, y tengo miedo, mucho miedo…
— ¡Ey! —Le llamó, sonriéndole vacilante—, no hay nada que temer, yo estoy aquí, contigo, no te dejaré sola, nunca, es una promesa.
Milk sonrió ligeramente, no era de las sonrisas que solía dar ella, pero al menos, eso conformaba un tanto al chico. Al menos había hecho el amago de una sonrisa.
— ¿Nunca? —Preguntó entonces la muchacha ante la atenta mirada del chico—, ¿estarás conmigo?, ¿nos casaremos, tendremos muchos hijos y estaremos juntos para siempre?, ¿incluso me vuelva una vieja amargada, fea y arrugada?
El muchacho sonrió con suavidad.
— Es una promesa, Milk —Le respondió—. No te dejaré, nunca.
Entonces la chica bajó su vista, pegó su rostro en el pecho de Goku y cerró sus ojos. Parecía estar sumiéndose nuevamente en el sueño. El moreno guardó silencio y se durmió junto a ella mientras acariciaba sus largos y finos cabellos negros.
[*]
Sin ella parecía sentirse nada, en ese momento se sentía completamente desesperanzado.
Creía que con las lindas palabras dichas por él en la mañana todo mejoraría, sin embargo, nada lo hizo. Milk aun estaba encerrada en el cuarto, durmiendo, sin querer salir de la cama, abriendo los ojos de vez en cuando para mirar el techo con expresión perdida, luego se volvía a dormir, o al menos eso hacía creer.
Veía la televisión en el salón sin verla realmente, no sabía realmente qué era lo que estaban dando, qué programa veía, incluso no sabía en qué canal estaba puesta. Lo único que hacía era pensar en una solución para su problema, buscando la forma en devolverse al tiempo y buscar alguna forma para hacer que Milk no recordase aquel grotesco momento.
El timbre sonó una vez. Torció el gesto, ¿quién vendría ahora a molestarlo? Bufó exasperado y se levantó del sofá para ir a abrir.
Los ojos grandes y celestes de Bulma fue lo primero que vio apenas abrió la puerta, pronunció su cejo.
— ¿Tú no tienes llaves? —Preguntó de manera poco amigable mientras le daba la espalda a su amiga, indicándole que pasase.
La chica enarcó una ceja y entró al departamento mientras cerraba la puerta tras de ella.
— Las olvidé en casa —Se limitó a responder—. ¿Cómo van las cosas? —Preguntó sin rodeos, y Goku sabía a qué iba esa pregunta directamente.
Miró hacía el pasillo.
— No sale de la habitación —Contestó—, no hace nada, lo único que hace es dormir, para luego despertar y mirarme, pareciera incluso que ya ni me mirara realmente —Contó acojonado—, hoy en la mañana tuvimos una discusión porque no quiso comer y yo… No lo sé, ya ni sé qué pasa conmigo.
Bulma enarcó aún más las cejas, le producía cierta pena ver a su mejor amigo así.
— Estás estresado —Respondió la chica—, es lo más natural —Aseguró, intentando hacer sentir mejor a su amigo.
— No sé qué le pasa, no sé qué hacer con ella, no sé cómo puedo hacer que las cosas vuelvan a ser como eran antes —Dijo.
La chica bajó ligeramente su mirada hacía sus manos, jugueteó con sus dedos y luego volvió a mirar a su mejor amigo.
— Bueno, es normal que esté así —Manifestó Bulma—, después de todo, recordar así de golpe que tu madre… Bueno tú sabes, no debe ser algo muy bonito.
— Sí pero… —Bufó.
— Debe estar en depresión —Explicó la chica—, quizá está en esa fase en que no puede reconocer lo que está ocurriendo a su alrededor, quizá no sabe qué sucede en verdad, incluso debe de sentirse enloquecida, no tiene a sus padres aquí, Goku, no sabe qué sucedió con ellos en realidad.
— ¡Lo sé! —Masculló el muchacho con molestia—, pero… ¿Cómo puedo buscarlos si ni el nombre me sé?, Milk no quiere decirme nada de ellos y yo tampoco quiero preguntar, ella dice que… Si buscamos… Ellos…
— ¿Qué sucede? —Preguntó la chica.
— Ellos nos separarán —Soltó en un bufido de molestia, se sentía exasperado, no sabía qué era lo que debía hacer, no sabía qué era lo correcto, sabía que era egoísta, pero no sabía si podía seguir soportándolo.
Bulma abrió sus ojos con cierta impresión.
— ¿Qué te hace pensar en eso?
— Ella lo dijo —Respondió el chico sin mirar a su amiga, parecía realmente desesperado y miraba a cada instante por el pasillo, esperando ver alguna señal de la chica, de mejoría, pero era estúpido, no saldría de la habitación de un minuto a otro, sonriéndole como siempre, feliz, diciendo que le prepararía un delicioso plato.
La chica corrió su vista del rostro de Goku, miró sus dedos que se habían quedado al fin quietos y luego suspiró con suavidad.
— Te ha pegado duro —Susurró.
Él la miró fijamente, enarcó una ceja.
— Jamás te vi tan desesperado por alguien —Siguió la chica—, ella parece importante mucho y no es que no me alegre por ti pero… No es fácil, no lo fue, no lo es y no lo será.
— Tú con Vegeta jamás han tenido que pasar por estas cosas —Soltó él con cierto tono despectivo.
Bulma frunció el cejo y se irguió, molesta y ofendida.
— ¿Qué sabes tú? —Expresó con rudeza—, Vegeta tampoco tiene padres, he tenido que sufrir junto con él, pero tú no lo sabes porque yo sí sé que tengo que hacer cuando a él le vienen los recuerdos de su horrible infancia a la mente —Lo miró con cierta pizca de molestia y desatino—, sé cómo reaccionar y no me quedo sufriendo, demostrando a todos mis amigos que estoy mal también en esos momentos, piensa un poco en lo que puedes hacer de ahora en adelante, Goku, en vez de pensar en la estúpida idea de poder ir al pasado para evitar de alguna manera que ella no recuerde que su madre está muerta.
Sin decir una palabra más se encaminó hacia la puerta para salir, tocó la perilla con su mano derecha y abrió.
— Sé que eres torpe y no conoces mucho de estas cosas, pero sí de verdad estás enamorado de ella sabrás qué hacer —Fueron sus últimas palabras luego de desaparecer por la puerta cerrándola con suavidad.
El pelinegro de cabellos revoltosos no supo qué responder o qué decir, de cualquier manera y algo tuviese que decir le sería imposible, porque no encontraba su voz en la garganta. Se había quedado sin aire.
En la noche tampoco mejoró mucho la cosa, intentó darle de comer, sin embargo, apenas unos tragos de sopa y se marchó al baño para vomitar.
La cosa se puso peor cuando llegaron sus dos amigos del trabajo.
— ¡Goku! —Se quejó Yamcha, con el rostro un tanto fruncido—, ¡la cocina la dejaste toda sucia!, ¿acaso no puedes limpiar? —Preguntó el pelinegro de cabello largo.
El muchacho sonrió ligeramente.
— Lo siento, Yamcha, no soy bueno en esas cosas, lo sabes —Respondió el chico.
Yamcha bufó.
— En estos momentos es cuando extraño a Milk —Susurró, Goku frunció levemente el cejo y el mayor de ambos supo que debía de guardar silencio.
Krillin entró a la cocina para ayudar al chico a limpiar. Ambos comenzaron a ordenar toda la loza sucia que el más joven de todos había dejado encima del lavaplatos, Krillin lavaba mientras Goku barría el piso con una torpeza que ya era conocida por muchos cuando se trataba de tareas domesticas.
Un grito en el cuarto del pelinegro de cabellos revoltosos dejó helados a todos los muchachos que vivían en el lugar. Goku fue el primero en reaccionar y soltando la escoba corrió hacía su habitación.
— ¡Milk! —Gritó con miedo, la chica se encontraba transpirando mirando un punto muerto en la pared, con la respiración agitada sentada en la cama—. ¿Estás bien? —Preguntó mirándola fijamente.
Ella pegó sus ojos negros en el chico y asintió con lentitud, sin pronunciar palabra, aún con la respiración irregular.
— Todo está bien —Aseguró el moreno. Ella asintió nuevamente y se dejó caer en la cama para volver a dormir. El muchacho siguió observándola desde el umbral de la puerta, mientras ella miraba fijamente el techo.
Esperó.
Luego de unos minutos ella cerró sus ojos completamente y su respiración se volvió más pausada.
Todo está bien, se repitió en la mente, al menos, así era como quería que las cosas estuviesen.
[*]
— En la capital —Susurró el gran hombre, sintiendo como su corazón bombeaba sangre con una fuerza que creía que ya no era sana para su edad.
Marycho asintió con suavidad, recordando lo ocurrido hace meses atrás.
— Lo que no logro entender es el porqué has esperado para venir hasta ahora a tu antiguo pueblo, ¿no sería obvio que Milk apenas recordase decidiera venir? —Preguntó entonces la anciana mujer.
Ox Satán negó ligeramente, cansado.
— No, creí que iba a tener el presentimiento de que no sería bueno venir, después de todo, si aún no termina su ciclo… Ella debería estar medianamente consciente de que algunas cosas no debe hacer, como es esforzarse por recordar algunas cosas —Respondió el gran hombre—, venir a los lugares en que las cosas más terribles sucedieron no es algo que le ayude realmente.
La mujer suspiró con suavidad.
— Podrías haberme explicado todo desde mucho antes, si me hubieses dicho qué ocurría con ella, si me hubieses dicho al menos hacía donde te ibas, quizá ahora ella estuviese contigo —Aseguró la anciana.
El padre de Milk negó ligeramente.
— No quería que nadie supiese nada porque quería evitar esto mismo —Respondió—, no quería que nada atará aún más a Milk a este pueblo.
— Al menos… Ya sabes dónde está y, bueno, sabes que está bien —Le dijo la mujer—, el chico con el que estaba era buena persona, se le notaba, además… Cuidaba de ella, eso te puedo asegurar.
Ox Satán asintió.
— Es por eso que no me siento tan apurado de ir, además de que estoy cansado —Contestó el hombre—, mañana por la mañana me dirigiré hacía allá, tendré que pedir ayuda porque nunca he estado antes ahí, pero la encontraré —Susurró esperanzado. La extrañaba, extrañaba mucho a su hija, sin embargo, tenía el presentimiento de que ella a él no tanto.
Esperaba que aún no hubiese terminado el ciclo por completo, al menos, no hasta que él llegase a su lado.
[*]
Día 175.
"Piensa un poco en lo que puedes hacer de ahora en adelante, Goku, en vez de pensar en la estúpida idea de poder ir al pasado para evitar de alguna manera que ella no recuerde que su madre está muerta."
Las palabras de Bulma no dejaban de dar vuelta por su mente una y otra y otra vez. ¿Pensar en algo que pueda hacer para mejorar la situación de ahora en adelante?, ¿eso habría querido decirle?
"Sé que eres torpe y no conoces mucho de estas cosas, pero sí de verdad estás enamorado de ella sabrás qué hacer".
Tenía una cierta idea de qué era lo que podía hacer, pero para eso necesitaba levantarse primero el ánimo él mismo. Entonces se levantó de la cama sin mirar a la chica que dormía profundamente en ella aún, se fue a la cocina y se preparó un desayuno contundente, se hizo tostadas con huevos, jugo y se preparó un té caliente.
Se lo comió de un sopetón y luego se metió a bañar, se lavó bien el cuerpo y el cabello, y se vistió con su teñida de ropa normal.
Se acercó entonces con decisión hacía las cortinas de la pieza. Lo primero, las cortinas oscuras dejaban en penumbras la habitación y aquello obviamente no era bueno, para nada. La luz se coló por estas, los rayos del sol dieron en pleno en el rostro de la muchacha, quien apretó sus ojos con fuerzas. Estaba despertando.
— Eh, Milk —Susurró removiendo con suavidad sus codos—, vamos despierta, terminaremos con esto de una buena vez —Dijo optimista.
La muchacha abrió sus ojos con pesadez, se sentó en la cama con ayuda de Goku, sin embargo, su rostro cayó hacia un costado, chocando con suavidad en el hombro del muchacho.
— Vamos —Murmuró tomando la mano de la dormida chica.
La guió por el pasillo con lentitud hasta el baño. Entraron ambos.
La sentó con suavidad en la tapa del váter y sin pudor comenzó a desnudarla con cuidado y suavidad. Primero pasó por su cabeza la camiseta de dormir, él la miró a la cara y ella pegó sus ojos nublados y oscuros en él, se veía aturdida, demasiado aturdida como para entender lo que estaba ocurriendo en aquel momento, pero Goku no esperó respuesta de ella, no quería negativas sí que continuó desnudándola sin ningún otro pensamiento que no fuese completamente puro e inocente.
La levantó de la tapa del baño para poder quitarle los pantaloncillos cortos que utilizaba como pijama, luego le quitó las bragas, dejando a la chica completamente desnuda y vulnerable ante él. Pero Goku lo único que hizo fue mirarla a la cara y ayudarla a meterse a la ducha. La encendió y temperó el agua, luego comenzó a mojar su cabello mientras ella abrazaba sus rodillas en contra de su pecho. Parecía como si Milk en verdad no estuviese en aquel momento, como si no reaccionara en lo que estaba ocurriendo, o quizá, confiaba tan ciegamente en Goku que sabía que él no haría nada en contra de su voluntad. Él solo le estaba dando un baño.
Tomó el shampoo, se echó en su mano y luego comenzó a restregarlo en el cabello de la muchacha con cierta torpeza pero con cuidado de ser lo más suave posible, la chica seguía sentada en la bañera, abrazada a sus rodillas mientras se dejaba hacer sin chistar.
Volvió a enjuagarle el cabello con suavidad, pasó la ducha teléfono por el cuerpo de la chica, limpiando el resto de suciedad que aquellos días habían dejado y luego apagó el agua. Milk pegó sus ojos apagados en el rostro de su novio quien le regaló una sincera sonrisa, ella intentó devolvérsela, sin embargo, no logró hacerlo y lo único que logró hacer fue una mueca, un amago de sonrisa.
El muchacho la levantó de la ducha con cuidado y enrolló una toalla en su cuerpo mientras con otra secaba con cuidado su cabello, se bajó de la ducha. El pelinegro, metido en su tarea, comenzó a secarla con ternura, los pies, los tobillos, las piernas, las rodillas, los muslos e incluso su trasero, tomó las bragas que había sacado con anterioridad de la ropa de la chica y se los colocó, luego le quitó la toalla y siguió secando parte de su cuerpo, con lentitud, con suavidad extrema, casi como si estuviese puliendo el más valioso de los diamantes. Tuvo problemas con el sostén, sin embargo, logró encontrar la ciencia a aquella extraña prenda, porque Milk estaba quieta, mirando hacia el frente casi sin ver, dejando al chico hacer su trabajo.
— Ya estamos casi listos —Susurró el muchacho cuando le colocó un bonito vestido morado, luego con suavidad, como si de Cenicienta se tratase le colocó las botas.
— ¿Para qué? —Por fin la muchacha sacó la voz, se oyó ronca, pero para Goku ya había sido un avance.
Él sonrió desde abajo al haber puesto las botas, la miró fijamente.
— Daremos el mejor paseo de las historias de los paseos —Respondió el chico, con gracia, ella frunció ligeramente el cejo, mirándolo extrañada.
Él se levantó y con suavidad pegó sus labios en la frente de la muchacha, dándole un dulce beso.
Se irguió entonces y estiró su mano, la chica lo miró por un momento y entonces lo aceptó, entrelazando sus dedos con los de él. Se levantó en el "asiento" improvisado y salieron del baño para dirigirse hacia la puerta de la casa y salir de esta.
Segundo paso conseguido, Milk había vuelto a salir de casa y aquello, al menos para él, eso ya era un avance.
Podría jurar y volver a jurar con su vida que luego de aquello todo volvería a la normalidad, la tristeza en Milk se iría y podrían volver a ser felices, o serlo por primera vez y para siempre.
Lo bueno de aquello, que aunque uno jure con la vida esta no se iría si el que jura se equivoca.
— Tu carruaje espera—Masculló Goku sin borrar su sonrisa de la boca, Milk sonrió ligeramente, o al menos hizo el ademán al observar la moto en que tantas otra veces se había subido. Miró nuevamente a Goku y este hizo un ademán para acercarse con su cabeza.
Ambos con las manos entrelazadas se acercaron al vehículo para partir de aquel lugar. Tenía la esperanza que luego de hacerla pasar un buen rato, de divertirla y despejarla todo volviera a ser como antes y que su Milk volviese a ser aquello, su Milk.
