Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Imagen: Cuadro de explosión y chica tullida. Propuesta por CieloCriss
(Imagen en mi perfil)
Coloreando bocetos
Capítulo X. Mientras el sol no se oculte.
—¿Te gusta la pintura? Siempre te veo aquí —le dije, alejando el nerviosismo que achicaba mis sentidos.
—En realidad no —dijo sin mirarme—. Solo… Me da la impresión de que a través de ella, quizá, en medio de esa horrenda nube, pueda ver a mi hermano una última vez.
Ese día, la única y última vez que ella me hablo, el cielo estaba inundado de manchas grises.
En aquel entonces, cuando yo trabajaba en el Museo de Tokio para mantener mi vida universitaria, siempre la veía llegar con las muletas que parecían cargar un dolor insoportable. Un dolor que solo ella era capaz de sobrellevar.
A veces, tenía la fuerte impresión de que la pintura no era aquella nube en forma de hongo, sino ella. Mis ojos veían como se fusionaba con la imagen, creando una extraña escena entre la vida y la muerte. Incluso abría los ojos hasta sacarlos de su lugar, para cerciorarme de que ella era real.
Siempre llegaba, sin falta, a las cinco de la tarde, para irse a las seis.
Nunca me atreví a preguntarle si había perdido la pierna ese día amargo. O si el mismo día perdió a su hermano. O cual era la razón por la que visitaba el museo a la misma hora, y se retiraba a la misma hora. No, esas preguntas me las hacia yo mismo, durante mis noches de insomnio.
Tal vez la razón por la que jamás volví a hablarle, fue por la voz que me dedico en esa única breve charla. Era una voz sublime, como sacada de otra realidad, llena de paz y calidez. Ni una pizca, ni la más mínima, de rencor.
Yo no hice nada más que retroceder a pasos suaves, para no interrumpir con la tarea a la que se dedicaba, todos los días, con tanto ahínco.
Sin embargo, la seguí observando. Siempre a la misma hora.
Hoy, mientras observo la portada de este libro, la he recordado entre mis memorias.
"Mientras el sol no se oculte"
Takaishi T.
Dice el libro que ella me inspiro a escribir.
Mis ojos se llenan de lágrimas cada vez que paso frente a una librería y veo esta misma portada; una chica en muletas, de cabello castaño, viendo fijamente la pintura de una explosión. Una pintura dentro de otra pintura.
Espero, que estés en donde estés, algún día puedas leer este pequeño libro que hoy te dedico. Deseo que seas feliz, al igual que yo lo fui cuando vi una sonrisa en tu rostro, el último día que te observé.
Deseo fervientemente, con el corazón en la mano, que al igual que la protagonista de mi historia, tu existencia siga siendo tan grande como el sol, y tan frágil como la luz de la luna. Porque mientras el sol no se oculte, te sostendré —como nunca lo hice— entre mis brazos, para que no te desvanezcas.
¡Hola! :3 Pues, resulta que la inspiración llego de nuevo a mi, y hoy, que terminé de leer un libro de la segunda guerra mundial, una idea me ataco. En realidad hace mucho quería escribir sobre esta imagen, pero la historia no se dignaba a aparecer. En fin, espero que no sea algo confuso :D
Además de todo eso, me empeñe en usar el titulo del capítulo que se me ocurrió hace un tiempo, y no me podía quedar con las ganas. Soy una persona bastante terca.
Es todo. Nos vemos en el próximo capítulo de esta enredada colección.
¡Sayounara! ¡Gracias por leer!
Atentamente: La chica que saltaba a través del tiempo... Ah, no era eso XD
