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Ezellahen
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Disclaimer: Los personajes de esta historia conocidos del Universo de Harry Potter son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros y los personajes de la Tierra Media de Tolkien. Para el futuro se incorporarán dos personajes muy divertidos de CLAMP. Esto es puro entretenimiento y no nos reporta beneficio económico alguno.
Sumario:
Cuando Lily Potter convocó la magia de protección para
su hijo, antes de morir a manos de Voldemort, no solo logró
salvarle la vida, sino que también lo transportó a otra
dimensión.
Esta dimensión no es otra que la Tierra
Media. En este lugar, dos elfos, los gemelos Elladan y Elrohir (tras
encontrarlo en medio de un Bosque) serán los encargados de
convertir al chibi-Harry en un perfecto elfo-humano.
Parejas: Legolas/Aragorn, Faramir/Éowyn y para el futuro Severus Snape/Bill Weasley, Elladan/Regulus (Morë) por ahora… el resto ya verán.
Aclaraciones y Advertencias: este fic es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo, así que no queremos quejas después. Habrá embarazo masculino, elfos y magos OOC y demás.
Nota importante: Este fic lo he escrito en conjunto con mi beta para la mayoría de mis fics. Si me leyeron los anteriores que he escrito ya habrá oído hablar de ella. Su nick es Angeli Murasaki y juntas decidimos iniciar este proyecto. Ella también esta subiendo otro fic que hicimos juntas y se llama Gigoló, si están interesadas el ID es: 3672284. También es slash y la pareja principales Lucius/Remus. XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: diálogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-Palabras dentro de "---": lengua élfica. Palabras entre // palabra // será la traducción.
-Nota: notas de las autoras.
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Capitulo 9: Magia.
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El tiempo había pasado, bastante lento, pero seguro. Si bien las pruebas iniciales de Morë había dicho que Ezellahen era un mago de muy gran alcance el no tener una varita para acanalar su magia era una complicación. Ya que para hacer magia sin varita una debería hacer muy concentrado y hacer mucha meditación para ello. Y pedirle meditación y concentración a un niño de nueve siete años como Harry era un caso perdido. Sin embargo, la paciencia de Morë resultó ser casi igual que la de Lord Elrond y el niño no era del todo un caso perdido.
-Eso es, Ezellahen.- sonrió al ver las gotas de sudor en la frente del niño por intentar concentrase.- Ahora quiero que abras tu mano y digas "Lumus", ¿entendido?
-Sip.- asintió con el ceño fruncido y abrió su mano derecha y murmuró el encanto. Una débil luz surgió de ella, casi como la llama de una vela.
-¡Excelente!- aplaudió Regulus.- Tu Lumus está cada vez más grande. Si sigues así vamos a poder pasar a otros hechizos menores como ese.
-¿Cómo el que hace volar los objetos…?- preguntó con una sonrisa maliciosa.
-Creo que ese será el último que te enseñe.- masculló, mirándolo con sospecha.
-¡Buuuu! ¡Que aburrido!- chilló indignado.- ¡No es para nada malo, profesor! ¡Lo juro por mi Mokona!
-¿POOO?- dijo ella, despertando de su siesta. Era aburrido ver a su amo sentado en el pasto tratando de concentrarse y perseguir mariposas la cansaba mucho.
-No jures en vano, pequeño.- se levantó del suelo y limpió sus túnicas.- Ahora entremos que el almuerzo ya debe estar casi listo.
El niño se levantó refunfuñando y entró a la casa detrás de su profesor de magia. En un principio todo eso le había parecido muy aburrido, sobre todo porque lo único que debía hacer era sentarse y cerrar los ojos. Según su profesor debía acanalar toda su magia en la mano, conectándose con su base mágica para lograrlo. Harry no tenía la menor idea de cómo hacer eso hasta hace seis meses.
Frustrado por no lograr nada se enfadó y fue allí cuando lo sintió… un calor recorrió por todo sus cuerpo, desde los pies hasta la cabeza. Asustado, le comunicó a su profesor y Regulus había sonreído, diciéndole que tratara de mandar todo ese calor a la palma de su mano. Sus ojos verdes volvieron a cerrarse y volvió a sentir lo mismo y esa vez si mandó todo a su mano. Luego de eso, susurró un Lumus y una luz cegadora de extendió por todo el salón donde estudiaban.
Se había desmayado luego de eso y cuando despertó le dijeron que había usado mucho de golpe, porque la magia sin varita cansaba. Desde entonces, tuvo que tomarse las cosas con calma y ahora su Lumus era bastante débil, pero no cansaba.
Regulus miró el ceño de su alumno y suspiró reprimiendo una sonrisa. Cada día, notaba los parecidos físicos con sus progenitores, pero el carácter del niño era sin duda una mezcla de sus padres adoptados. Sin embargo, los gemelos de Rivendell tenían un carácter humorístico muy parecido al de los Merodeadores.
No pudo suprimir un jadeo de susto cuando alguien lo atrapo por detrás, rodeando unos fuertes y posesivos brazos por su cintura.
-¿Ya terminaron…?- susurró una voz fornida a su oído, para luego empezar a depositar besos húmedos por su cuello.
-¡ARG! ¡Papá! ¡No enfrente de mí! ¡Mis pobres ojos vírgenes!- exclamó tapándose los ojos con el cuerpo de Mokona.
-¡POO! ¡POO!- gruñó ella con el ceño fruncido, en actitud de madre indignada por los pervertidos que hacían un espectáculo frente a su niño.
-Awww, vamos Eze, no es como si nunca me hayas visto mimoso con Morë.- ronroneó Elladan mordisqueando el lóbulo de la oreja del mago.
-¡Pervertido!- chilló Harry, antes de correr rumbo al comedor.
Fue eso lo que necesitó Regulus para salir de su sorpresa y se giró furioso a enfrentar a su pareja. Un sonrojo importante adornando su bella cara.
-Ahora él va a decirle a tu padre y me va detestar más de lo que ya lo hace.- gruñó, volteando la cara para evitar ser besado.
El gemelo sonrió de lado y atrajo con delicadeza el rostro de Black para iniciar un beso. El de ojos violetas se rindió enseguida y rodeó el cuello de su pareja con sus brazos y devolvió el beso con pasión, sin importarle que estuvieran en medio de un pasillo bastante concurrido.
Desde que lo viera, Elladan había sabido que él era la pareja que estaba destinado a ser suyo, su alma gemela, quien le daría sus niños. Así que, decidido a obtener lo que los Valar decretaron que sea solamente de él, se propuso a conquistarlo. No le llevó muchos esfuerzos, porque Morë también sentía la misma conexión y se dejó llevar por sus instintos.
Se tomaron las cosas con calma, empezando con una cita romántica, conversando acerca de sus vidas y con besos castos. Sin embargo, eso fue hace casi dos años y ahora ya habían incluso consumado su relación, pero decidieron posponer la inevitable unión hasta que el entrenamiento de Ezellahen estuviera más avanzado.
-El no te detesta.- murmuró Elladan, cuando se separaron para tomar aire.- Lo que pasa es que él esta todo triste porque vienes a robar a su inocente hijo de su lado…- sonrió- No te detesta, solo esta celoso y melancólico. Cosas de viejo…
-Tonto.- susurró sin malicia y volvió a unir sus labios con el otro.
Volvieron a desatar pasiones y el elfo estrelló el cuerpo ligeramente más delgado y bajo que el suyo contra la pared. Morë gimió cuando sintió como las manos de su amante dejaban su cintura para enterrarse en su nalgas, haciendo que se levantara un poco del piso. Afianzó su agarre por el cuello del otro y abrió la boca para comenzar una batalla de lenguas.
-¡WAAAA! ¡Todavía están con eso!
Se separaron asustados para ver a Ezellahen señalarlos acusatoriamente con un dedo y la otra mano estaba en su cadera. Mokona estaba de brazos cruzados junto a él.
-¿Qué quieres?- Elladan gruñó.
-El abuelo dice que es hora de comer. ¡Dejen de succionarse y vengan a usar sus bocas para otra cosa!- masculló antes de girarse y volver al comedor.
Regulus mordió su labio inferior y miró a su pareja, intentando hacer algo con su sonrojo. ¡Acababa de ser reprendido por un niño de siete años!
-No le hagas caso, cuando él tenga una pareja nos vamos a vengar.- dijo el gemelo malicioso, antes de rodear la cintura del mago con brazo y guiarlo hasta donde los demás residentes de la Casa de Rivendell esperaban.
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-¡Oh, Lucius! ¡Más!
El cuerpo más grande que estaba encima suyo se movió para buscar una mejor posición y seguir penetrándolo de forma que su punto de éxtasis recibiera las descargas necesarias para darle placer.
Sus ojos se conectaron y el rubio le dio esta típica sonrisa suya, llena de arrogancia, pero que… muy a su pesar, había aprendido a amar. Y le pesaba… si, porque sabía que no era correspondido. Casi era todo lo contrario, solo se encontraban para el sexo y luego…
-¡Ah, Remus!
Con ese gemido ronco, el mayor se vino dentro del cuerpo del licántropo y cayó presa del post-orgasmo sobre el otro hombre. Remus lo recibió con los brazos abiertos, sin importarle el peso extra. Estas eran las pocas ocasiones que tenía de ser mimoso con su amante, porque aún no había logrado que el Slytherin dejara su frialdad de lado. Beso su mejilla y acarició su espalda, mientras el otro besaba y marcaba su cuello.
-Eso fue genial, Luc… como siempre.
-No me llames de esa forma tan vulgar.- el rubio gruñó, dejando el calor del otro cuerpo para incorporarse.- Tengo que irme, nos veremos mañana.- murmuró, buscando sus ropas del piso.
-¿Tienes que irte ya…?- preguntó dolido, apoyando sus codos en la cama.- ¿No quieres dormir aunque sea una hora o comer algo?
-No Remus, sabes que nunca me quedo. No empieces con lo mismo, tengo que ver a mi hijo y hacer otras cosas…
Como mantener tu reputación. Te vas porque temes que alguien de tu clase social te vea salir de aquí… de un motel de mala muerte.
-Está bien, nos veremos mañana.
-Si, yo te aviso si tengo tiempo.- se miró al espejo.- Puedes quedarte si quieres, pagué por toda la noche. Adiós.- murmuró antes de salir sin siquiera dedicarle otra mirada al Gryffindor.
Remus se dejó caer en la cama, cerrando los ojos con fuerza para impedir que las lágrimas corrieran por ellos. Sabía que era una acción inútil y estúpida, una persona con su enfermedad jamás podría conseguir amor… mucho menos de alguien como Lucius Malfoy. Debería conformarse con poder tener ese espectacular sexo desde hace meses.
-Idiota… si tan solo no hubieses hecho caso de los chismes de esas viejas…- murmuró antes de recordar cuando fue la primera vez que se encontraron.
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-.Flash Back.-
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Lupin entró a una de las librerías que tenía los libros más costosos del Mundo Mágico. Por supuesto, él estaba allí para buscar un libro que lo ayudara a traducir los manuscritos que su mejor amigo Prongs había encontrado en su casa. Otra ocasión sería imposible, él no podía permitirse pagar el coste de ningún libro de ese lugar.
Estaba en la sección de idiomas cuando escuchó una charla que se daba cerca de él.
-¿Puede alguien ser más hermoso?- dijo una mujer antes de soltar una risita.- Debe ser ilegal tener tanta belleza.
-Y lo mejor es que es una belleza sin compromisos.- más risitas.
-En verdad no pude creer cuando escuché que Narcissa y él se habían divorciado. ¿Serán los rumores ciertos…?
-De hecho, querida. Su matrimonio fue arreglado por Abraxas Malfoy, pero cuando él y Tú-sabes-quien desaparecieron ellos ya no tenían por que permanecer unidos, a pesar de que tenían un pequeño de un año.
-Pero desde entonces no se le ha conocido pareja, ¿verdad?
-No, ahora es un soltero empedernido, por supuesto nadie sabe quien ha sido su amante… pero de que los tiene los tiene.
-¿Y quien podría negarse a tanta belleza? Si tuviera veinte años menos.- risa.
Picado por la curiosidad, Remus rodeó el estante donde estaba para casi darse de lleno con el hombre en cuestión: Lucius Malfoy. Su respiración se detuvo cuando pudo tener una buena mirada. Esas viejas chismosas tenían razón… el cabello rubio platino era tal cual lo recordaba, pero más largo, las facciones aristocráticas estaban más acentuadas que en su adolescencia y ahora era todo un hombre. Cuerpo magro y musculoso, con unos diez centímetros más de altura.
-Eh… perdón.- musitó, antes de escurrirse en el estante de Artes Oscuras, su cara roja como un tomate. Siendo un licántropo, sus gustos sexuales variaban según la fuerza y poder que tuviera la otra persona, sin distinción de sexo. Malfoy, sin duda, hizo agitar a su lobo interno.
Estuvo otros minutos mirando los libros y encontró algunos muy buenos, lástima que no pudiera comprar ninguno.
-Nunca pensé ver a un Gryffindor mirando libros de Artes Oscuros.- saltó al escuchar la voz siseante. Giró para hacer frente a la otra persona, Lucius le estaba dedicando una se sus sonrisas chulescas.
-Hola, Malfoy.- masculló, incomodo de tener esos increíbles ojos grises sobre él. Podría jurar que estaban recorriendo su cuerpo con… deseo.
-Eres Remus Lupin, ¿cierto?
-Si, me sorprende que te acuerdes.
-Tengo buena memoria.- comentó con un elegante encogimiento de hombros.- Entonces, ¿Qué haces en esta sección de libros?
Viendo que la curiosidad parecía genuina, Remus suspiró.
-Me gusta la Defensa contra las Artes Oscuras y debo saber de Artes Oscuras para practicar defensa.
El rubio enarcó una ceja y miró la tapa del libro que sostenía el hombre lobo.
-El libro que tienes en la mano es muy bueno, te lo recomiendo.
El castaño hizo una mueca vergonzosa antes de devolver el libro al estante.
-No puedo pagarlo…
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-.Fin del Flash Back.-
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Ese fue el primer encuentro. Mucho al placer y sorpresa de Remus, dos días después recibió un regalo en su despacho privado en la casa que compartía con sus amigos. Dentro del paquete estaba nada más y nada menos que el libro de Artes Oscuras junto con una invitación a cenar en un costosísimo restaurante.
Inseguro, pidió prestada una túnica a Sirius y acudió al lugar. Esa misma noche, el rubio lo hizo suyo. No se arrepentía, fue una experiencia excitante y, después de todo, solo los Merodeadores eran sus amigos y no le importaba que alguien pensara que era fácil. Necesitaba atender sus necesidades y Lucius estuvo allí para satisfacerlo.
Sin embargo, ambos supieron enseguida que esa experiencia debería repetirse. Así que se citaron otras veces más, hasta que por fin acordaron verse todos los días en este motel. Los dos estaban sorprendidos de no tener nunca suficiente del otro, se podría decir que eran adictos al sexo, pero solo deseaban el cuerpo de cada uno… no otro, solo de ellos.
Pero de eso había pasado casi un año y ahora Remus quería algo más. Algo que estaba seguro no iba a conseguir con Lucius, porque él jamás haría pública su relación con él.
No se retuvo más y dejó salir el sollozo que se atragantaba en su garganta, las lágrimas hace mucho que salieron, pero ahora el lamento las acompañaba. Se giró en la cama para poder sentir el olor de su amante y amortiguar sus gemidos.
Fuera del cuarto, Lucius Malfoy miraba la puerta con una expresión ilegible en el rostro. Escuchaba los sollozos y no sabía que sentir al respecto.
No puedo… me importa mucho el que dirán. Lo siento, precioso.
Negando con la cabeza, se dio media vuelta y abandonó el edificio.
(Nota: Se que me odian y se preguntan: ¿Qué bicho le pico a estas que hacen sufrir tanto a Remus? ¿Sobre todo Uko-chan? Pos… ¡todo tiene un porque! No se alteren. Uko-chan sufre mucho más que Remus por hacerlo llorar ToT)
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-.Rohan.-
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Eómer hizo una mueca al ver entrar a su hermana, con una expresión severa en su rostro. Su pequeño sobrino la seguía, pero la cara despreocupada del pequeño le dijo que el mal estar de la rubia era con él.
-Éowyn que gusto verte, hermana.
Se saludaron con respeto y cariño, sin embargo el ceño seguía inamovible en el pálido y bello rostro de la mujer.
-Tenemos que hablar de algo importante.- declaró ella, lanzándole una mirada significante a su hijo.
-Oh, no madre. Yo quiero escuchar lo que vas a decirle al tío.- la sonrisa maliciosa de su único sobrino le dio mala espina.
-¿Qué es tan importante, Éowyn…?
-De tu soltería…
Eómer gimió y se dejó caer en su asiento. Elboron rió malicioso y se acomodó mejor en su silla, mientras escuchaba el discurso de su madre, era increíble que ella usara las mismas palabras cada vez que vinieran a Rohan para hablar con su tío.
El Rey se puso cómodo en su lugar y pretendió escuchar a su hermana. Ella no entiende, no deseo casarme por compromiso, para dar un heredero a mi reino. Claro, ella se ha casado por amor y, sobre todo, no tiene las responsabilidades que yo tengo. Aún soy joven y sé que en algún lugar está la persona que podré amar y quien me dará todos los niños que mi reina espera que tenga…
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.-.Mundo Mágico.-.
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-.Valle de Godric.-
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-¿Todo bien ahí, Prongs?
El moreno de anteojos se giró para caber frente a su mejor amigo, asintió.
-Estaba pensando en mi Lily…
-¿Por algún motivo en especial…?
James se ruborizó ligeramente, quitando su vista de Sirius. El animago enarcó una ceja al ver la actitud de su hermano.
-¿Tú crees que ella…? Eh…- balbuceó.
-Ya suéltalo, Jams.
-Necesito coger, Sirius.- masculló, llevándose las manos al rostro.- Soy un hombre con necesidades y mi maldito cuerpo me lo pide. Pero… mi Lily…
Sirius hizo una mueca, compadeciéndose de su amigo. Se sentó a su lado y acarició su espalda. (Nota: No piensen mal… como dijimos, ellos son como hermanos y nosotras NO estamos a favor del Incesto ¬¬) Suspiró.
-Ella se ha ido por más de cinco años, mi amigo. Ya has pasado mucho tiempo de luto. Ella te conocía, sabía que te gustaba el sexo… no creo que se enoje porque descargues un poco tu libido.
-Ella era muy celosa…
Sirius volvió a suspirar y miró a los ojos de su amigo.
-Pero ella ahora esta muerta.- no importándole la mueca de dolor de Potter, siguió:- Debes entender eso, James. La pelirroja jamás regresará y tú tienes que seguir con tu vida. Si bien no te estoy diciendo que te busques una pareja… sí puedes tener sexo de una noche.
-Hn.- gruñó James, en actitud pensativa.
-Es más, ésta noche podemos salir los cuatro de parranda y buscarnos unas buenas mujeres… u hombres… depende de lo que haya. ¿Qué te parece?- sonrió de manera brillante y guiñó un ojo.
-Creo que estaría bien…- murmuró con algo de culpa. Sin embargo, las palabras de su amigo eran verdaderas. Sin bien no dejaría nunca de lado la posibilidad de volver a tener a Harry, Lily Evans ya era un capitulo de su vida que no podría volver a escribir. Ella se había ido, su amor siempre estaría allí, como un recuerdo grato de su vida, pero él ahora necesitaba seguir adelante.
Siempre voy a quererte Lils… eso tenlo por seguro. Sin embargo, tú siempre decías que mi capacidad para amar era mucha.
-¡Perfecto!- exclamó el ojiazul, levantándose del sillón3.- Les avisaré a Remus y Frank. Tendremos que buscar niñera para Neville.- farfulló antes de salir del lugar.
James copió su ejemplo y tambien se levanto mirando como el atardecer daba paso a la noche, por la ventana del salón.
Voy a rehacer mi vida, pero no sin antes encontrarte hijo…
Continuará…
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Notas sin sentido: ¡¡¡Hola!!!
¡¡¡Se ha formado otra pareja!!! Jejeje… no sería yo si es que no metía un Lucius/Remus en mis fics XD A pesar de que este sea compartido… igual, la tengo re-enviciada a Angeli tambien con estos dos XD
Y Si, Regulus y Elladan ya son pareja, pero como se formó lo van a ver en capítulos venideros a modo de flash back ;D
Y, por favor, les pido que se den una vuelta para ver mi fic "El Acuerdo", sé que no es nada a lo que los tengo acostumbradas/os, pero me gustaría tener más comentarios en ese fic ó.ò
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan y Angeli.
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