N/A: Este fic es una adaptacion de "El haren de la Tía Penelope" de Chris Tanglen. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Yo solo me encargo de cambiar los nombres y las descripciones.
Este fic contiene escenas sexuales y malas palabras. Es sugerido para mayores de 18 años. Solo sugerido porque yo tengo menos de 18 y lo estoy adaptando.
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Este capitulo en especial contiene escenas sexuales. Si te sientes incomodo al leer esas cosas te sugiero que esperes un par de capitulos mas. Si por el contrario eres de las que se sienten bien al leer estas cosas, te digo que busques un extintor porque tu y tu pantalla se calentaran ;)
Capítulo 10
Bella hizo inventario de lo que estaba pasando.
Tenía dos hombres chupando sus tetas, y otros dos recorriéndole las piernas con la lengua muy cerca de su coño. Entretanto, observaba cómo a su mejor amiga, dos hombres extraños hasta hoy, le chupaban también las tetas, mientras otro de ellos se dedicaba a lamerle enérgicamente el coño.
Y aun así, Bella encontraba difícil sentirse avergonzada por todo eso.
Era pecaminoso, travieso y decadente… pero en el buen sentido.
Observó cómo Tanya se retorcía moviendo la cabeza de un lado a otro cuando la lamía Riley.
—Oh, joder… no te detengas.
Bella sintió una sensación maravillosa más abajo y se dio cuenta sobresaltada de que estaba acariciándose el clítoris con el dedo índice. Jake y Félix no parecían ofendidos, así es que no se detuvo.
Sí, heme aquí, masturbándome con ocho tipos desnudos en la habitación mientras le lamen el coño a mí mejor amiga. Al parecer, se ha acabado mi racha de abstinencia sexual.
Bella pasó su mano libre a través del pelo de Edward y luego del de Demetri, mientras ellos seguían succionándole los pechos. Agradecía que Jacob estuviera ocupado más abajo, dado que tenía mucho cabello por el que deslizar las manos.
Su dedo se movió más deprisa.
Tanya gritó, se contorsionó y luego se apartó. Rodó rápidamente poniéndose sobre manos y rodillas, la cara contra en el suelo y el culo levantado en el aire. Riley entró rápidamente en acción, lamiéndola desde atrás. Esta situación dejó a los otros hombres sin mucho trabajo que hacer, así que James se dedicó a acariciar el trasero de Tanya mientras Emmett y Jasper observaban la función.
Riley le daba placer con largas caricias de su lengua, recorriéndola a fondo, de arriba abajo.
La yema del dedo de Bella estaba completamente mojada mientras continuaba estimulando su clítoris. Comenzó a usar también el dedo medio. Se estaba acercando.
También Tanya. Levantó la cara del colchón y comenzó a menearse de adelante a atrás como si la estuvieran follando con fuerza. Muy vigorosamente.
La lengua de Riley tanteó su culo. Lo que era en sí una gran proeza considerando los enérgicos movimientos de Tanya.
—Necesito una polla en mi boca —anunció Tanya.
James estuvo más que feliz de complacerla. Se colocó frente a ella, presentándole su pene erecto, con el vello púbico rubio casi invisible. Inmediatamente, ella lo tomó en la boca, chupando furiosamente mientras Riley la lamía.
La vista era suficiente como para hacer que Bella se olvidara momentáneamente de las lenguas sobre sus pechos.
Se preguntó hasta dónde iba Tanya a llevar esto. Por la pinta que tenía, jodidamente lejos.
Bella podía vivir con eso.
Los pequeños pechos de Tanya oscilaban mientras se mecía adelante y atrás. Un poco de saliva goteó de su boca mientras chupaba a James.
Bella quería verla follar con uno de ellos.
Quería ver la dura polla de Riley deslizándose en el coño de Tanya, embistiéndola con fuerza, empujando en ella frenéticamente.
Edward mordió con delicadeza el pezón de Bella.
Movió los dedos con más rapidez y se dio cuenta de que estaba a punto de correrse.
Tanya apartó la boca de la polla de James y miró hacia atrás por encima del hombro.
—Fóllame —dijo, antes de volver a tomar a James dentro de su boca.
Riley dejó de lamerla y se puso de rodillas.
Bella podía sentir el orgasmo precipitándose sobre ella mientras sus dedos se movían vertiginosamente.
Riley presionó la punta de su polla contra el coño de Tanya.
Mientras se introducía lentamente en ella, Bella gritó sumergida en el éxtasis de su propio orgasmo. Se le estremecieron las piernas. Se le tensaron los músculos. Cerró los ojos con fuerza y simplemente dejó que las olas de euforia atravesaran su cuerpo, sin siquiera darse cuenta de lo fuerte que estaba gritando mientras se corría.
Cuando terminó y pudo volver a recobrar el aliento, abrió los ojos y vio que Tanya estaba mirándola. Riley seguía inmóvil detrás de ella, con las manos cogiéndola de la cintura, la polla enterrada en su coño, mirando también a Bella.
—Joder —dijo Tanya—. Ese debe haber sido uno de los buenos.
—Sí que lo fue —confirmó Bella.
Riley reanudó sus empujes en Tanya, su gran polla relucía por la humedad. Tanya se echaba hacia atrás para encontrar cada acometida, el culo golpeando contra la cintura de él, mientras volvía a chupar a James. La expresión de James dejaba claro que, personalmente, no tenía problemas con este arreglo.
Edward y Demetri estaban todavía pendientes de los pechos de Bella. Sus pezones estaban incluso más sensibles después del orgasmo y ella inspiró profundamente mientras sus lenguas continuaban moviéndose en círculos, más y más rápido.
Una lengua se movía subiendo por la parte interior de su muslo, sumamente cerca de su coño. A regañadientes se volvió a cubrir.
Riley embestía con golpes profundos, rápidos, acompasados. Tanya parecía estar teniendo serios problemas para concentrarse en la mamada que estaba haciendo y la polla de James de pronto se le escapó de la boca. Extendió la lengua para lamerlo y no lo alcanzó.
Edward se apartó del pecho de Bella y trazó un camino de besos subiendo por su cuello. Demetri continuó lamiéndole el pecho y movió su otra mano para acariciar con dulzura el pezón que Edward había dejado.
Tanya lo intentó de nuevo, su lengua llegó a rozar la polla de James, pero los empujones de Riley fueron demasiado para ella y se rindió, enterrando la cara en el colchón mientras dejaba escapar gemidos amortiguados.
Edward recorrió el cuello de Bella en un sendero de besos.
Luego subió hacia su barbilla.
Bella separó los labios.
Cuando sus labios se encontraron, ella puso ambas manos sobre su nuca, haciéndole saber que no quería que se moviera. Su beso fue tierno y prolongado.
Se sentía increíble.
Sí, tenía a un tipo lamiendo su pecho y a dos prácticamente alcanzándole el coño con la lengua, pero besarse con Edward era casi… romántico.
No te engañes a ti misma. Nada es romántico en esta situación. Es divertido, vale, pero estás perdiendo el juicio si crees que aquí hay involucrados verdaderos sentimientos.
El beso se hizo más intenso. Ella deslizó la lengua sobre el labio inferior de Edward.
Bella sintió saltar chispas entre ellos.
Puedes sentir todas las chispas que quieras, pero a él se le paga por servir en tu jodido harén. ¿Por qué estás intentando arruinar algo perfectamente bueno, atribuyéndole una implicación emocional?
Sus lenguas se encontraron.
¡Rompe el beso, tonta del culo! ¡Él no te quiere de esa manera!
El beso continuó hasta hacerse más apasionado. Bella lo rodeó con los brazos forzando a Demetri a apartarse de su pecho. Los otros dos tipos todavía acariciaban la parte superior de sus piernas, pero estaban respetando su deseo de no recibir sexo oral… al menos, por ahora.
Edward la rodeó con los brazos.
Lo quería tanto. Sólo a él.
Moviéndose lentamente para que todo el mundo advirtiera sus intenciones y no hacer daño a nadie, Bella se dio la vuelta ubicándose encima de Edward, sin interrumpir nunca el contacto entre sus labios.
Frotó su coño húmedo contra su cintura.
Él extendió las manos a su alrededor para agarrar los cachetes de su culo, dándoles un tierno apretón.
Bella finalmente interrumpió el beso y se levantó. Tanya aún se encontraba sobre manos y rodillas, pero ahora era Emmett el que la estaba follando. Y por lo que parecía, estaba haciendo un muy buen trabajo.
De repente, la música New Age se detuvo y la habitación se quedó completamente a oscuras.
—Ah, mierda —dijo Emmett.
—Ha debido saltar el disyuntor —dijo Demetri—. Pasa de vez en cuando. No os preocupéis, ya me encargo.
—Tengo la esperanza, desde luego, de que todos os comportéis en la oscuridad —dijo Tanya—. Espero que no seáis impertinentes y nos robéis un beso.
Bella escuchó a Demetri poniéndose de pie, e inmediatamente lo oyó tropezar con algo (o, más probablemente, con alguien) y caer.
—Mierda —dijo él.
— ¿Alguien quiere escuchar una historia de fantasmas? —preguntó Edward.
Demetri volvió a levantarse y un momento después la luz inundó la habitación, demostrando que el problema no había afectado al área principal. Bella también se levantó y lo siguió.
—Ya vuelvo —dijo ella—. Necesito… necesito pensar en algo.
Se dirigió hacia la salida, casi tropezándose con la pierna de Félix, y salió hacia el área principal del harén. La habitación se iluminó detrás de sí justo en ese momento.
—Todo arreglado —dijo Demetri—. Vamos, puedes volver a la fiesta, si quieres.
—Gracias. Creo que necesito tomarme un descanso.
— ¿Puedo prepararte una copa?
—Sí, claro. Eso estaría genial.
Caminaron hacia la barra.
— ¿Margarita? —preguntó Demetri, ubicándose detrás del mostrador.
—Sólo una cerveza.
—Sale una cerveza —dijo él, pronunciándolo con su característico acento. Abrió la nevera y sacó un botellín de cerveza. La destapó y se la dio.
—Nunca antes me había servido una cerveza un barman desnudo con una erección —apuntó Bella.
Demetri echó un vistazo hacia abajo y sonrió.
—Te acostumbrarás.
Bella tomó un trago.
—No lo sé.
— ¿Estás bien?
—Sí, claro.
— ¿Estás segura? Podemos hablar de eso. Es lo que hacemos los bármanes desnudos con erecciones, cuando no estamos sirviendo bebidas.
Bella suspiró.
—Pues, digamos que me encuentro en medio de una orgía completamente depravada, donde a todos los participantes masculinos se les paga para brindar estos... servicios orgiásticos, y de repente me doy cuenta de que estoy enamorándome de uno de ellos... ¿Bastante patético, no crees?
—Es Edward, ¿verdad?
—Sí.
—No es patético en lo absoluto. A él definitivamente le gustas. Pero tienes que considerar las circunstancias en las que os habéis conocido. No es por criticar el trabajo que hacemos aquí, pero somos esclavos sexuales en un harén. Quizás no es la elección de carrera más propicia para una relación amorosa a largo plazo.
—Lo sé, lo sé. —Bella dio otro largo trago a su cerveza—. No puedo creer siquiera que esté pensando en una cosa así después de lo que he estado haciendo con cuatro tipos a la vez.
—Tengo que ser sincero contigo, Bella. Los vínculos emocionales y darse el lote con cuatro tíos a la vez, no son precisamente actividades que combinen muy bien.
— ¿Qué crees que debo hacer?
— ¿Interés personal al margen?
—Por supuesto.
—Disfruta de tu harén. No necesitas involucrarte con alguien como Edward. Es un tío estupendo, sí, pero mira lo que hacemos para ganarnos la vida. No te recomendaría tampoco que te liaras conmigo, y eso que soy un amor. Diviértete, disfruta del sexo, saca de parranda a tu lado salvaje y cuando estés lista para sentar la cabeza, échanos de una patada en el culo.
— ¿Realmente lo crees?
—Sí. Tu amiga ha captado la idea. En estos momentos no está pensando en cómo quiere llamar a los hijos que tendrá con Riley, te lo puedo asegurar.
—Creo que estaba follándose a Jasper cuando se fue la luz.
—De hecho, a Emmett. Pero ése es el punto. No complicar las cosas, no arriesgarse a salir lastimado. Piensa en nosotros como en amigos con derecho a roce. Si empiezas a convertir esto en un romance, entonces sólo resultarás decepcionada y no quiero que una excelente persona como tú se sienta decepcionada.
—Gracias. —Gesticuló con su botella de cerveza—. Sin ánimo de sonar como una pervertida o algo así, creo que se te da realmente bien mantener esa erección.
—Bueno, a ti se te da realmente bien estar parada ahí desnuda.
Bella tiró la botella.
—Vale, ya estoy lista para volver, si tú lo estás.
—Créeme, lo estoy.
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Se encaminaron de regreso a la habitación de los colchones. En ausencia de Bella, Tanya no se había quedado cruzada de brazos. En ese momento se encontraba sentada a horcajadas sobre Emmett, quien yacía tendido sobre su espalda mientras ella lo montaba. Riley y James estaban parados uno a cada lado y ella se dedicaba a chupar a uno y a otro alternamente.
No tenía ni idea de que Tanya pudiera ser tan pervertidilla.
Los otros hombres observaban la acción. Bella se sintió tentada de simplemente sentarse a hacerles compañía. Era todo un espectáculo. Tanya sostenía el pene de James en la mano mientras chupaba el de Riley, meneando las caderas mientras se impulsaba arriba y abajo sobre la polla de Emmett.
Edward le dirigió a Bella un amistoso saludo con la mano. Ella le correspondió, pero Demetri tenía razón, estaría loca si pensara que de esto podría salir cualquier tipo de relación afectiva. Esta tarde, esa no era la cuestión. Esta tarde la cuestión era hacer cosas que nunca antes había hecho, que ni siquiera había considerado hacer y que probablemente nunca haría de nuevo. Era una tarde para hacer realidad sus fantasías más traviesas y salvajes.
Se tendió sobre el estómago, separando las piernas. Nunca había tenido el valor de pedir que le hicieran algo así antes y nunca había tenido un novio que se ofreciera voluntariamente, así que esta era la ocasión.
—Que alguien me lama el trasero —dijo, mirando hacia atrás por encima del hombro.
Félix estuvo allí en un instante. Bella dejó reposar la cabeza contra el colchón mientras él le mordisqueaba suavemente las nalgas, tanteándola delicadamente con la lengua. Nunca había tenido sexo anal y no tenía un verdadero deseo de experimentarlo, pero siempre había sentido curiosidad por saber cómo se sería tener allí una lengua húmeda. Era justo el tipo de solicitud que nunca se había sentido cómoda de hacer en sus relaciones anteriores.
La lengua de Félix se deslizó entre sus nalgas mientras las separaba con las manos.
—Oooooohhhh —gimió ella cuando la lengua de Félix tocó su ano.
Esto era muy agradable. Era mucho más sensible allí de lo que había esperado y obviamente Félix no era nada tímido en lo que estaba haciendo.
—Oh, sí —murmuró ella—. Eso se siente tan bien. Sigue haciéndolo.
Se preguntó qué pensaría Edward, viendo esto.
Olvídate de lo que piensa Edward. Después le dejaría que le lamiera el coño, e incluso, posiblemente lo dejaría follarla. De todas formas, su polla era la mejor de todas.
Mientras Félix la lamía, ella miraba a Tanya. Estaba acariciando las pollas de Riley y James al mismo tiempo. Las puntas estaban tan cerca que casi se tocaban y Tanya tenía la lengua entre ellas. Continuaba rebotando sobre Emmett, cuyos gemidos se hacían más y más altos.
Félix empezó a lamer a Bella en rápidos círculos. Ella elevó un poco más el culo, rozándose contra su cara.
—Milady, voy a correrme —jadeó Emmett.
Tanya se levantó rápidamente, soltando a Riley y a James. Cuando la polla de Emmett salió de su coño, la tomó, frotándola vigorosamente con ambas manos. Él dio un grito ahogado, gimió, y luego…
— ¡Oh, Cristo!
…disparó el mayor chorro de semen que Bella hubiera visto en su vida. Cubrió los senos y el pecho de Tanya y vino seguido de varios chorros más. Bella no podía creerlo. Se preguntó si Emmett había estado almacenando eso desde la muerte de tía Lillian.
Finalmente, Emmett quedó agotado.
—Oh, milady, sé que se supone que debo pensar primero en sus deseos, pero realmente lo necesitaba —dijo él.
—No hay problema —le dijo Tanya—. Pero ya que has sido tú el que se ha corrido todo sobre mí, creo que debes ser el que me consiga una toalla.
—Eso puedo hacerlo. —Emmett se puso de pie y se dirigió hacia el cuarto de las duchas, tambaleándose un poco.
Tanya se frotó el pecho.
—Nunca he visto a un tío correrse así antes. ¿Y tú, Bella?
—Nunca — contestó Bella sin aliento. Félix no había dejado de lamerla.
Emmett volvió con una toalla y un paño húmedo. Limpió a Tanya minuciosamente y luego lanzó la toalla a una esquina de la habitación. Tanya volvió a ponerse sobre manos y rodillas. Esta vez fue James quien se acercó para ponerse tras ella, deslizándose completamente dentro de ella con una embestida.
Edward se reclinó al lado de Bella.
— ¿Cómo se siente eso?
—Maravilloso.
— ¿Sí?
—Sí.
—Si estás de acuerdo, me gustaría que te sentaras a horcajadas sobre mi cara.
Bella levantó la cabeza y se negó.
—No puedo.
— ¿No quieres hacerlo?
—Soy demasiado grande.
—No, no lo eres.
—Te asfixiaré.
—No me asfixiarás. Te lo prometo. Realmente me gustaría comerte desde abajo.
—Vale.
Les vuelvo a preguntar ¿Estan calientes? WTF ¡Voy a explotar! Mas roja no puedo estar :$
Lamento decir que a este fic ya no le quedan muchos capis. Solo 5 contando el epilogo. Va a ser triste despedirse :(
Basta de cosas triste. Voy a hacer una mencion especial a:
Mariana por ser la persona número 50 en enviar un review
Kasiopea por el review numero 60
Y a Monroe Smile por ser una grandiosa chica y dejar el ¡Review número 70!
¿Se dieron cuenta que estoy emocionada? :D
Espero que disfrutaran el capitulo
Nos vemos pronto
Belle Goose
