N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar...


CAPÍTULO 10: LOS CELOS PROFESIONALES

Blaine sabía que Kurt estaba muy enfadado con él después de que la noche anterior decidiera salir a tomar algo con Sam en vez de estar con él. Por suerte, ese día no tenía que trabajar y podía pasar la mañana en la cama, esperando que el dolor de cabeza fruto de la resaca que tenía por culpa de todo el alcohol que había bebido.

A pesar de todo, se acordaba de lo que había pasado y el simple recuerdo hacía que unas mariposas revolotearan por su estómago, consiguiendo que se sonrojase. Por un lado, se arrepentía de no haber aprovechado el momento y haber disfrutado de ese beso, intensificándolo y saboreando cada rincón de esa boca con la que había soñado tantas veces. Por otro lado, se alegraba de que ese beso hubiera sido tan corto, un simple toque de sus labios. Los dos estaban en una relación y, aunque no pasaban el mejor de los momentos, seguían unidos a esa persona con la que llevaban tanto tiempo.

Estaba despierto cuando escuchó que se abría la puerta de la entrada, por lo que decidió cerrar los ojos y fingir que estaba dormido. Con el dolor de cabeza y la resaca que tenía, lo último que necesitaba era lidiar con el enfado de Kurt. Era muy pronto y no se sentía capaz de enfrentarlo fingiendo que no había pasado nada. No era que le gustara mentir, pero después de todo lo que había pasado, contarle que había besado a Sam podría suponer una nueva ruptura y esa vez no habría manera de arreglar su relación.

–¿Aún estás en la cama? –El castaño entró en la habitación y gritó, haciendo que el dolor de cabeza del otro se intensificara.

–Por favor, Kurt, estaba durmiendo. –El moreno suplicó mientras se daba media vuelta y se tapaba con las sábanas.

–Ayer me dejaste solo porque te fuiste con tu nuevo mejor amigo a hacer Dios sabe qué y ahora me dejas solo porque quieres dormir… ¿Cuándo es buen momento para ti para salir conmigo? Que si tengo que trabajar, que si tengo que ir a una sesión de fotos, que si tengo una entrevista, que si Sam me ha llamado, que si Santana necesita que la acompañe, que si Cooper quiere que lo ayude… ¿Y yo qué? –El mayor se cruzó de brazos, enfadado.

–Paso mucho tiempo contigo, Kurt… ¿Entiendes que el trabajo es algo que no puedo eludir para estar contigo? Sí, es cierto que de vez en cuando quedo con mis amigos o Cooper, pero que seamos pareja no significa que deba estar contigo las 24 horas del día. –El actor sólo bajó la sábana lo suficiente para poder ver a su pareja, pero no tenía intención de levantarse.

–Claro… Blaine Anderson tiene su espectacular vida y no tiene tiempo para su novio… Pobrecito… –Hummel se cruzó de brazos de forma altiva.

–¡Suficiente! –El moreno gritó enfadado. –Si tan mal novio soy, vete, vuelve a Nueva York y sigue con tu perfecta vida. Tengo resaca y lo último que necesito es que me grites.

–Si al menos viviéramos juntos… –Kurt se dio cuenta de que no iba a conseguir nada y había ido a pedirle ayuda, por lo que tenía que relajarse. A veces se olvidaba que tenía que complacerlo. Se sentó en la cama y acarició la cara del otro con suavidad.

–Te lo he dicho varias veces, después de todo lo que ha pasado entre nosotros, no voy a dar ese paso hasta que demostremos que podemos estar juntos sin discutir. –Blaine se dejó llevar por las caricias del otro.

–En vogue. com las cosas no me están yendo tan bien como esperaba, en parte por la mala prensa que he tenido por culpa de nuestra aparición pública… Tu agente dice que no quiere llevar mi carrera, que no podría encontrarme un papel o un productor que quiera grabarme un disco, que, si quiero ser actor o cantante, Los Angeles no es mi sitio… ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? No voy a poder triunfar aquí… –El castaño explicó frustrado.

–Lo siento mucho, Kurt. Me gustaría poder ayudarte, pero no tengo la influencia suficiente para conseguirte un papel. –El moreno se incorporó para quedar sentado en la cama. –Necesito ir al baño.

Mientras Anderson estaba en el baño, su novio intentó calmar su frustración. Las cosas no le estaban saliendo nada bien y su relación estaba más complicada que nunca. Blaine no le permitía que se aprovechase de la situación y un periodista estaba obteniendo demasiada información sobre él. Eso era curioso, porque antes de que la pareja apareciera en esa fiesta juntos, el pasado del actor había pasado desapercibido. Él había sido el que había salido del armario, él había elegido que partes de su pasado compartía.

Sin embargo, alguien parecía que había decidido hacer de su vida un infierno. Había resaltado todas las rupturas que habían tenido, publicando los motivos, culpándolo de todo. Había conseguido que todos lo vieran como esa persona odiosa que se estaba aprovechando de la fama de esa persona a la que todos adoraban.

Eso era frustrante porque lo que se temía había pasado. La serie había conseguido tanto éxito que ya la habían renovado por otra temporada, aunque todavía no se habían emitido más de 6 capítulos. El éxito estaba siendo tan abrumador que ya se hablaba de la posibilidad de que algunos actores consiguieran papeles importantes en películas durante el descanso de las grabaciones entre las dos temporadas. Diferentes marcas querían que ellos fueran los protagonistas de sus campañas publicitarias y los llenaban de regalos.

¿Tan complicado era de entender que Kurt quería eso? Sabía que si Blaine cedía algo y dejaba que se convirtieran en la pareja de moda, él lo tendría. En su mente se veía con su propio programa de moda mientras protagonizaba películas en las que toda la banda sonora era cantada por él.

–¿Llevas todo el rato ahí sentado? –Blaine lo miró extrañado. Tenía el pelo mojado porque se había dado una ducha y parecía que se sentía mejor.

–Sí… Estaba pensando… ¿Te encuentras mejor? –El castaño sonrió.

–Me he tomado una pastilla antes de ducharme… Aún me duele la cabeza, pero bastante menos. –El moreno sonrió.

–¿Te apetece que vayamos a comer algo? Me han hablado muy bien del Boulevard. –El mayor sugirió.

–¿El Boulevard? Eso estará lleno de paparazzi… ¿Por qué no vamos a ese pequeño local en el que cenamos el otro día? –Anderson propuso. Pronto notó que a su novio no le agradaba la elección. No sabía que lo que el otro quería era ser fotografiados juntos, con la esperanza de que los fans comenzaran a aceptarlo más y se hiciera famoso.

–Precisamente por eso, ya estuvimos allí el otro día. Quiero probar sitios nuevos, quiero disfrutar de la ciudad… –Hummel intentó convencerlo.

–De acuerdo… Déjame que llame a Paul, no tenía pensado hacer nada, por lo que no está aquí. Tendrá que mandarme a alguien para que nos acompañe. –Blaine sacó su teléfono, dispuesto a llamar a uno de sus guardaespaldas. Hacía cinco semanas había intentado salir a dar un paseo por un lugar turístico y había tenido que llamar a la policía para que le ayudara a salir de allí porque los fans no lo dejaban ni caminar. Desde ese día no salía si no lo acompañaba alguien de seguridad para protegerlo.

El resto del día la pareja estuvo junta, disfrutando de ese día y todos los lujos que Los Angeles podía ofrecer. El día perfecto para Kurt.