Los personajes de esta historia no me pertenecen. Al contrario, la trama, es completamente de mi autoría.
Gracias por leer princesas.
Capítulo beteado por Jo Beta FFAD
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ROXANE's POV
¿Qué tiene este hombre que hace que mi cuerpo responda así? Es como si lo reconociera, como si de alguna manera, en algún momento de mis vidas anteriores, hubiera sido suya y él mío.
Trago en seco. Su toque se ha quedado parado más de lo que esperaba en mi mentón y de lejos puedo oír el carraspeo de Jacob Black.
—Vaya... cómo que se está quemando algo por aquí, ¿no? —Da una palmada a Ben en el hombro y éste como si hubiera sido víctima de un corrientazo, aparta su piel de la mía, dejándome algo angustiada ante la pérdida.
Bajo la mirada, quiero recuperar el control sobre la situación. Me encuentro demasiado vulnerable delante de él, en todo momento. Carraspeo y doy un bocado a mi sandwich, como si todo lo acontecido no me importara un pimiento.
—He intentado localizarte. —No elevo los ojos, me da miedo enforcarlos porque sé que mi alma se deshace literalmente—. He echado un ojo a contabilidad... Creo que hay que hacer una auditoría con urgencia, hay unos agujeros increíbles en esa área.
—No se me ha pasado por alto. —Su voz como si fuera nueva para mí, hace que mi corazón aletee como un colibrí y lo miro, este Ben, no lo conozco. Y me gusta mucho más que el otro, quizás sea esta cara la que enamoró a Bella—. Pero esto no debería hablarlo contigo sino con Bella, ¿o me equivoco?
Se equivoca.
Sonrío con total autosuficiencia.
—Te equivocas. A partir de este momento, yo soy el grano en el culo de los de auditoría.
Jake, está con los brazos cruzados, observándonos sin perder esa enorme sonrisa de boca de lobo, parece muy divertido y feliz.
Ben ríe apenas, pero esa semi sonrisa se ve realmente franca.
—Por lo que veo, señorita Randall, cada vez hay más asuntos que nos relacionan a los dos. —Un calor sin precedentes me inunda el rostro y escucho cómo Jake explota a carcajadas. Lo miro con algo de desconfianza y él se lleva una mano a la barriga, encorvándose.
—Oye... —entre risas— ¿Tú no tendrás nada que ver con Bella, no? —Sigue riéndose —. Tienes la misma reacción que ella.
Creo que me pongo lívida de golpe y, por acto reflejo, miro a Ben; él tiene una ceja alzada y observa mis facciones con detenimiento.
Tengo que huir de allí rápidamente. Me levanto y me aclaro la garganta, antes de salir en estampida.
—He dejado el celular en mi despacho y he de localizar a alguien. Gracias por la compañía. —Giro mi cuerpo y antes de dar el primer paso, oigo la voz de él… implacable.
—En veinte minutos la veo en su despacho, señorita Randall.
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BELLA's POV
—¡Bella, Bellis, Bells! —Me iba a quedar sorda de esta, pero de verdad. Rosalie se me abrazaba constantemente y gritaba en mi oreja, que cada vez estaba más colorada y sensible—. No podía creerlo. Cuando Emmett me lo dijo, no podía hacerlo, te lo juro.
La aparté con suma cortesía y sonreí abiertamente.
Yo también estaba realmente contenta de verla, pero ahora sinceramente me tenía algo preocupada la llamada de Roxy, aún así, la agarré de la mano y la llevé hacia la pequeña mesita donde me hallaba sentada minutos antes de que el "huracán Rosalie" entrara en escena.
—¿Y qué es lo que te dijo Emmettt que realmente no podías creer? —Parpadeé como una niña inocente y amplié mi sonrisa, algo me decía que no me iba a gustar nada la respuesta de Rose.
—Que están juntos. Edward y tú. —Lo dijo como si fuera una sencilla suma: dos y dos son cuatro, querida, ¿o es que acaso eres tonta?
Mi sonrisa se evaporó y miré hacia los dos hombres que hablaban entre cuchicheos como marujonas a breves metros de nosotras, Emmett todavía no había venido a saludarme, pero podía apostar que era Edward el que no se lo estaba poniendo nada fácil.
—No sé de dónde has sacado eso —elevé la ceja y volví a mirar a Edward, se alisaba el pelo entre sus dedos y mirando a Emmett con cara de pocos amigos.
Rosalie frunció el ceño, farfullando entre dientes.
—Maldito hijo de puta. Emmett me ha dicho que estaban liados. —Se rascó la coronilla con sus uñas esmaltadas de rosa palo—. A ver, no me entiendas mal Bella, pero sería perfecto si fuera así. Edward y tú… ¡Guauu! hacen una pareja perfecta además, están juntos en Cullen Ltda. y a él, siempre le has gustado; me consta.
Agrié la expresión de mi rostro.
—Perdóname si no exploto de alegría, cual fuegos artificiales, Rose. Las maneras de Edward, no son previsibles y como poco, me asusta. Desde que el abuelo me puso a trabajar en Cullen Ltda., me buscó la boca en todo momento y fue terriblemente territorial conmigo, aunque a él le gustaba tirarse a todas... Luego, apareció Ben...
—No sé, Bella. Es como si para Edward, siempre hubieras sido suya. La manera de mirarte, la posesión que ejerce sobre ti, sin que apenas te des cuenta. Creo, sinceramente, que está enamorado de ti desde que tiene uso de razón.
Miré a Rose con una ceja alzada.
En todo el tiempo que pasé en Londres junto a Roxy, no se me pasó por la imaginación semejante pensamiento. ¿Edward enamorado de mí? Debía se ser un enamoramiento psicótico porque me había hecho más daño que beneficio.
Bebí de la enorme copa de piña colada y miré hacia la barra.
Emmett se pasaba la mano por aquella masa de rizos oscuros y se reía sin parar mientras Edward parecía hipertérrito, intentado mantener las manos quietas dentro de sus bolsillos.
Ese era el Edward que yo conocía, el hombre que intentaba no dejar escapar ni ápice de sentimientos y que claramente sobre sus ojos verdes no se adivinaba ningún tipo de pensamiento, quizás por eso el Edward distendido y relajado me había llamado tanto la atención. Parecía alguien completamente desconocido para mí y me había gustado enormemente.
—Te gusta, y no lo puedes negar. Además, tienes una cara de bien follada que no puedes aguantar. —Rosalie se carcajeó, mientras sorbía de su gin tonic—. Cuando os he visto de nuevo juntos, me ha dado un vuelco el corazón. —Rosalie me agarró la mano y se puso terriblemente seria—. Bella, ese chico. Ben; no era para ti. Tú necesitas un hombre como Edward...
Le solté la mano con rabia. ¿Que yo necesitaba un hombre como Edward?
Yo no necesitaba a ningún hombre y mucho menos como Edward... Ben sería siempre mi amor adolescente y, por ende, mi único y verdadero amor.
—Oye… —Rosalie, negó con la cabeza, mientras oía las voces de los hombres que caminaban hacia nosotras—. No digas nada. Ya he visto tu reacción, pero aunque lo niegues sientes algo por ese cabronazo, pero eres tan necia que no quieres verlo. Estas cometiendo el mismo pecado que él contigo hace cinco años Bella... No hagas que un tercero sufra por ello de nuevo.
Iba a replicarle, pero ya era demasiado tarde. Emmett y Edward estaban sobre nosotras.
—Mi muy querida y hermosa, Isabella Swan. Que gusto verte de nuevo. Déjame decirte que los años te han sentado estupendamente. Eres como el buen vino. —Emmett acercó una silla y besó mis dos mejillas implacable, sin darme tiempo a objetar absolutamente nada—. ¿Haciendo novillos? —guiñó un ojo, sentándose al lado de mi rubia amiga. Edward hizo lo propio, sentándose a mi lado—. Eso también va por ti, colega. ¡Vaya dos jefazos de Cullen Ltda.!
Busqué la mirada de Edward, aquella situación era completamente Kafkiana, ¿esa era la sorpresa que me tenía preparada? Recordé de nuevo a Roxy y hablé con total indiferencia hacia su persona.
—Me ha llamado Roxanne, parece que hay algún tipo de problema, quiere que vayamos los dos hacia allá.
Sus ojos verdes, escrutaron mi rostro, parecían carentes de emoción, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.
—Ben está allí y a él también le competen según qué cosas. ¿No te parece que es momento de que veamos que tan preparado esta "mi hermanito"? Además, tenemos que ir a un lugar y Rosalie y Emmett nos acompañarán.
Rosalie sonrió con ganas, mirando a Emmett, cómplice.
—¿Y dónde es eso? —pregunté, mirando mis deportivas blancas.
—¡Al parque de atracciones, Bella!
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ROXANE's POV
Estoy en el lavabo cuando escucho los toques rítmicos de unos dedos paseando sobre mi mesa de caoba. Sé que es Ben. Miro mi reloj de pulsera y sonrío, Bella y yo adoramos a Jack Skeeletor.
Me atuso el cabello y hago un mohín con mis labios perfectamente maquillados frente al espejo. Estoy de infarto.
Abro la puerta y me lo encuentro allí, sentado en mi silla y observando una fotografía de Bella y yo juntas en la boca de metro de Londres. Esa foto es preciosa y se nos ve realmente resplandeciente a las dos. Ambas llevamos gorritos de lana azul y abrigos color negro.
Ben, parece estudiar con detenimiento la fotografía y comienzo a sudar.
—Veo que te has puesto cómodo —hablo a su espalda, haciendo que la silla giratoria se mueva y me mire de arriba abajo con lentitud. Sonríe de una manera, tan claramente sexual, que mis sentidos enloquecen.
—Creo que no es consecuente con sus palabras. —Alza una ceja y hace un gesto que me derrite la epidermis—. Si ese fuera el caso, no estaríamos en esta habitación, señorita Randall sino en su mazmorra y yo estaría completamente desnudo.
Trastabillo con algo imaginario, aquellas palabras…. aquella manera de susurrar esa promesa falsa me ha hecho descomponerme y componerme en apenas una décima de segundo, ya que en esas milésimas mi otra yo se ha arrastrado de rodillas hacia él, le ha bajado la bragueta de aquel pantalón de firma a raya diplomática y le ha hecho una mamada de las que hacen historia.
Pero, la autentica Roxanne no ha caído al suelo de puro milagro, gracias a los escasos reflejos que tengo —gracias a Dios—, apoyándome con la mano en la mesa del despacho.
—Debes tener una mente muy sucia para simplificar mi pequeña frase en algo tan sexual. Pero no estás aquí para ponernos a discutir sobre eso, sino por esto… —Le hago un gesto para que se levante de mi silla y él sin perder la sonrisa y contacto visual conmigo, me la cede. Haciendo una mueca con su sensual boca y con sus manos, elegantemente.
Me ajusto la falta lápiz, para que no suba demasiado y le sonrío antes de poner de nuevo la contraseña en el PC. Él, agarra una silla, la arrastra para estar al otro lado de la mesa y se sienta en ella, mirando curioso todo lo que tengo repartido sobre mi escritorio, da con su vista de águila negra en la fotografia donde Bella y yo estamos retratadas, agarrándola de nuevo agriando el gesto, mirándola con mucho detenimiento.
—Bella no está preparada psicológicamente para tener tratos personales contigo. —Quiero que aparte todo el foco de su atención de esa foto y de todos los detalles, quiero que se fije en mí y en lo que puedo llegar a decirle, pero es tan listo que eleva su mirada, sonríe y sigue observando la pequeña foto, resiguiendo con el dedo índice el marco de madera ligeramente tallado.
—¿No lo está? Pensaba que yo había pasado a un segundo plano hace ya algún tiempo. Piensa lo que te dije en la Mazmorra, ya que quiero un clima de lo más distendido por los pasillos. Es cierto que no tenemos porque vernos a todas horas, pero es de vital importancia que haya un trato al menos cordial. Yo mismo le pediré perdón por todas mis meteduras de pata; la verdad es que, en ese tema, es en lo único que estamos de acuerdo, Edward y yo. ¿Le has comentado algo de lo que hablamos?
Trago en seco y escribo rápidamente la contraseña en mi PC.
—No, aún no la he visto. Ya ves que no ha venido a trabajar tampoco.
Un silencio extraño nos invade, busco en mi carpeta de archivos personales toda la documentación que he guardado respecto a las cifras de gastos en recursos humanos, prensa y tarjetas de empresa; no se ve al detalle, ya que, para ver toda la documentación en regla tiene que dar el pase el director de auditoría, pero lo tengo justo enfrente para mi suerte.
—Edward tampoco ha venido. Se ha tomado el día libre. Pero tengo el numero de su celular, por si hay algún tipo de problema que no sepamos solucionar.
Elevo la vista y alzo una ceja.
—¿Perdón?
Suelta el marco y yo abro el documento y muevo la pantalla del ordenador para que vea lo que ocurre.
Me quiero morir cuando saca del bolsillo interior de su americana unas gafas negras de pasta y se las coloca pulcramente encima de su nariz, achica los ojos, primero desinteresado, pero su expresión cambia pocos minutos después cuando comienza a cotejar números.
—Déjame el ordenador un momento. —Asiento un par de veces rápidamente y salto del sillón como si quemara. Lo veo teclear varias veces y meterse en varias páginas que están restringidas para mí.
—Alguien está desviando dinero de la empresa desde dentro y no puedo creer que sea quien aparece en todos estos extractos. —Me hace un gesto con la mano para que me acerque y lo hago—. Agarra esa silla, Roxanne. —Susurra sin dejar de mirar la pantalla, preocupado.
Agarro la silla donde él había estado sentado minutos antes y me ubico a su lado.
No puedo creer lo que estoy leyendo.
Hay extractos de banco por sumas indecentes que nada tienen que ver con la empresa.
Donaciones a publicidad de radio, televisión y prensa escrita muy superior a lo que en un primer momento se firmó, según leí en la última junta de accionistas.
—Mira el nombre que aparece. ¿Sabes que es "The Meadow Fondudation"?
Niego con la cabeza y me llevo la mano a la boca al leer quién está desviando todo aquella cantidad ingente de dinero.
—¡Edward!
Ben sonríe con maldad y clikea el ordenaor.
—¿Qué buscas ahora? —pregunto horrorizada.
—Vamos a ver desde cuándo desvía, "mi hermanito", este pastizal a esa fundación.
Parpadeo un par de veces completamente anonadada de tanta información.
—Deberíamos saber qué tipo de fundación es…
La mirada de Ben hace que se me hiele la sangre y me levanto de la silla, agarrando mi bolso del perchero.
—Voy a fumarme un cigarro, ahora vengo.
Él no dice nada, tan solo mira el PC como un poseso… tengo que hablar con Bella, ¡ya!
Camino el largo pasillo, busco el celular entre mi bolso, mis manos tiemblan, no sé porque, pero no le tengo ninguna clase de cariño al "capitán hijodesuputísimamadre", pero algo me dice que todo lo que pueda hacer Ben para derrocarlo, lo va a hacer sin contemplaciones… y eso heriría de nuevo a Bella, y ya está bien de seguir sufriendo por el mismo triangulo de mierda.
Tecleo la "s" y en menos de dos toques me agarra el celular. "¡Gracias a Dios!"
—Bella, ¿Dónde coño te has metido? ¡Hay problemas aquí, eh! Moved el culo tú y "tu capitán" hacia aquí, ¡inmediatamente! —Estoy desgañitándome viva… es que no es para menos.
—¿Qué? Oye Roxanne, mira… pi… pi… pi...
—Me cago en la puta de oros… —siseo, apuesto que la señorita Swan no ha cargado la batería del móvil… ¿Y ahora qué hago yo?
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BELLA's POV
—¿Habéis perdido un tornillo por el camino? —Miré a Edward buscando una contestación y él con aquella cara de insolente sonrió, mirando a dos rubias que pasaban en ese momento por nuestro lado.
—Eres una jodida corta rollos, Bella. ¿No me digas que esa mujer con la que has estado tratando en Londres es la típica sosainas inglesa con madera de niñera insolente.
Me la iba a comer, pero Edward muy sorpresivamente para mí, salió en defensa de Roxy.
—La señorita Randall es todo un descubrimiento. —Rió con ganas—. Además, de ser una eficiente secretaria. Trabaja con Bella. —explicó a Rosalie parecía que a la pobre de mi amiga tuviera alguna deficiencia y le costara entender—. Aunque a ella no le gusta que le llamen secretaria; prefiere Asistente de Dirección.
—Es que ese es su puesto. Lo pone en el contrato —espeto, apretando los dientes y mirando al capitán.
—Que tensión, por Dios, menos mal que es sexual que si no, ya hubiera salido de aquí pitando. Bueno, Rose, si a tu amiga Bella que no has visto hace ya cinco años no le apetece ir al parque de atracciones, la respetaremos. ¿No? —Emmett sonrió a Edward y a Rosalie para acto seguido mirarme a mí y preguntar— ¿Dónde quiere ir la señorita Swan que no sea a Cullen Ltda.?
Aquello me hizo recordar la llamada urgente de Roxy y miré a Edward interrogante.
Él parecía no estar para nada preocupado y me relajé, relativamente.
—Hace mucho tiempo que quiero hacer una visita a una vieja amiga y no me he sentido con el suficiente valor como para hacerlo. —Miré a Rosalie y ella sonrió como si comprendiera lo que le estaba diciendo.
—¿Vamos a ir de visita, Bella? —Emmett rió con ganas y se levantó de la silla, alisándose las perneras del pantalón—. ¿Y dónde quieres ir? Te aviso que has mandado a la mierda todo lo que había planeado Edward para ti, o sea, que de una manera u otra ya te lo hará pagar. ¿Verdad, amigo?
Edward asintió sin perder aquella sonrisa ladina que prometía una noche tan enloquecedora como la pasada y no pude reprimir imitarlo con absoluto descaro. Me levanté de la silla, sintiendo como él haciendo lo mismo y plantaba sus caderas demasiado cerca de la curva de mis glúteos. ¡Maldito cabrón! Estaba duro como una piedra. Me giré lentamente y solapadamente pasé lentamente la lengua sobre mis labios, haciendo que él gimiera roncamente y palmoteara con lentitud pero con fuerza en uno de mis glúteos.
—Te mereces una buena tunda de palos en ese culo tuyo tan redondito —susurró, tan cerca de mi oído que éste, pudo notar la humedad de su lengua.
—Chicos… dejad de ser traviesos y dime Bella. ¿A que adivino a quién quieres que vayamos a hacer una visita? —Rosalie, se puso las gafas de sol y accionó la llave del seguro de su descapotable rojo.
—Chica lista —espeté—. Se admiten apuestas, Rose.
—Bree Tunner. —Sentenció mi amiga rubia mientras se acomodaba en su asiento de piel color marfil y Emmett hacia lo propio en el del copiloto.
—Bingo….
Di dos pequeñas zancadas con mis deportivas y salté a los asientos traseros.
Edward se quedó como un pasmarote en la cera mirándonos.
—A esa clase de fiera, prefiero verla de lejos; gracias.
—¡Venga Edward! Vamos a ver a Jake, ¡se muere por enseñarnos ese trasto nuevo que se ha comprado!
Rose miró a Emmett y este sonrió. Edward se sentó a mi lado y mi amiga rubia derrapó sobre el pavimento.
Continuará….
¿Qué creen? ¿Opiniones? ¿Tomates para la beta que se demoró más de la cuenta en corregir? :P
Ya Sister les dejó un adelanto de la siguiente actu: Miel y Limón, en el grupo de "La hermandad de Sister". Búsquenlo y con Sister las aceptamos gustosas.
