Cap. 10 Entre la espada y la pared

Aquella noche aquella mujer de ojos cristalinos y claros como el cielo, no pudo conciliar el sueño desde aquella fatal amenaza que la derribó emocionalmente.

Le llovía sobre mojado literalmente. No bastaba con solo haber sido por poco ultrajada por esos delincuentes hace unos días, sino que también en un lapso ridículo de tiempo llegaba alguien a atentar contra su vida y todo porque su inoportuna soberbia la impulsó a tratar de amedrentar a un peligroso alienígena que ya le había demostrado de la peor forma que con él no se jugaba en lo absoluto porque era de temer. Aunque las cosas se le voltearon irremediablemente y resultó contraproducente lo que ella quiso hacer, no se sentía en realidad apanicada porque seguramente no volvería a toparse con él hasta después de mucho tiempo. De ese detalle se enteró gracias a un descuido del alienígena, mismo que hizo que se le soltara la boca demás. Fue beneficioso para ella que cometiera ese error y le confesara que no se encontraba en las condiciones físicas para pelear con su padre ni con nadie. Entonces ¿qué le impedía ir ahora mismo en busca de su padre para informarle ese valioso detalle? Ya había dicho antes que no era el miedo de la amenaza armada por el tabbu-seijin. ¿Porque iba a temerle si no la estaría vigilando para cerciorarse de que ella no mencionara ni un solo vocablo? Cómo el sujeto estaba en una situación desventajosa no sería capaz de acercarse a CC lugar donde acudían seguido sus enemigos, si lo hiciera eso sería como meterse a la cueva del lobo y resultaría un suicidio y claro que no valía la pena correr el riesgo potente de que lo atraparan solo por seguir los pasos de una chiquilla prepotente como ella para evitar que rebelara su secreto.

Teniendo ese dato en cuenta entonces se preguntaba inconscientemente una vez más, sino era por el temor de que cumpliera su amenaza ¿por qué no iba a decirles a todos lo que sabía sobre él?
Motivos había varios pero ninguno la hacia sentir bien porque cada uno había tomado la forma de un puñal que se le clavaba en el pecho. Para empezar; el tabbu-seijin estaba obsesionado con la idea de asesinar a su padre eso ya lo había afirmado multitudes de veces, en segunda había herido de muerte a su hermano por entrometerse en su pelea con su padre allá en él templo sagrado; en tercera había sido el culpable indirectamente de que Pan resultara también lastimada, su mejor amiga, su casi hermana, su confidente había resultado gravemente lesionada. Eso porque el desgraciado había tenido como aliado a la criatura que las atacó en la ciudad cerca del hospital. Recreando los hechos llegó rápido a una conjetura. El tabbu-seijin al darse cuenta de que ambas lo seguían hasta el hospital llamó a ese asqueroso monstruo el cual empezó a atacar indiscriminadamente a las personas para atraer la atención de Pan y ella, todo estaba premeditado para que ambas no descubrieran sus más oscuros secretos. El monstruo solo fue utilizado por él con la intención de impedir que siguieran investigando, claro todo tenía sentido. ¡Pero el plan no salió del todo cómo esperaba! Nadie se imaginó que llegarían todos los guerreros z a defenderlas, los mismos que pusieron en aprietos a ambos villanos.

Lo que después se supo es que se había fugado de donde estaba siendo arduamente vigilado después de un humillante fracaso ante Goku, pues no había ganado la contienda, de hecho ninguno de los dos solo que Goku por lo menos cumplió su objetivo de evitar que destruyera a la Tierra al dejarlo fuera de combate.

Y para acabarla de joder. Acababa de toparselo hace apenas unas horas momento en que como un sujeto trastornado la amenazó de muerte, no sólo eso. Sino que estaba preparándose de nuevo para atacar solo que según dijo él, estaba acumulando el suficiente ki para hacerlo. Gracias a eso Bra llegó a la conclusión de que el cuerpo de los tabbu-seijin funcionaba como una batería que se recargaba con el tiempo así lo había entendido ella y como ahora no tenía la suficiente energía no podía causar alboroto.
Era terrible la presión que sentía pues en ella estaba la decisión de delatarlo con sus amigos, en sus manos estaba el futuro de ese psicópata, en sus manos estaba la posibilidad de salvar al mundo entero de otra catástrofe, pero también había un importantísimo detalle.

Irremediablemente a él le debía un favor, y a ella no le gustaba quedar en deuda con nadie porque ella era una Briefs, una guerrera orgullosa y digna de sangre Saiyajin y ni los Saiyajin ni los que llevaban su apellido jamás quedaban a merced de nadie por eso no le gustaba pedirle favores a la gente eso sería esclavizarte ya que esas personas siempre están esperando la oportunidad de pedirte de regreso el favor pidiéndote otro mucho mejor que a resultan siendo desagradables. Sólo que esa vez fue un excepción. Ella no le pidió ningún favor por un capricho, estuvo a punto de ser violada en un estado deplorable de semi inconsciencia donde no podía defenderse, no gritó ayuda a más gente porque estaba débil y su voz no tenía la capacidad de salir potente; además estaba aislada allá donde nadie podía verla porque estaban todos los invitados adentro del teatro, pero de haber podido de todas formas lo hubiera hecho, hubiera gritado aunque se desgarrara la garganta y quién sabe si quizás él hubiera aceptado el pedido que a modo de súplica surgió de su garganta. Pero afortunadamente fue él quien llegó ahí por casualidad. Otra persona probablemente hubiera sido amagada por ese grupo de delincuentes de traje y corbata mientas cometían el asqueroso acto, pero de alguna forma le consoló y le fue placentero haber visto como cada uno de ellos fue fulminado por ese asesino.
De verdad que se sintió por un pequeño lapso de tiempo, agradecida con esa bestia. Solo por eso llego a la decisión arriesgada de no decirle a nadie todo lo que sabía de él, por ejemplo en donde trabajaba y que además se encontraba vulnerable para que lo asesinaran. Sí; era suicida la decisión ya que era probable que el mal nacido no tomara en cuenta su consideración, su compasión y aún con eso siguiera con su deseo enfermo de conquistar el mundo. Para cuándo eso aconteciera se arrepentiría entonces en ese momento de haberles ocultado el secreto a sus aliados. Esperaba por kami que un milagro sucediera y que al final de todo el alienígena se echara para atrás con sus malévolos planes, solo así ella podría gozar de tener la consciencia tranquila sabiendo que su estúpida decisión de solaparlo no los afectó.

Transcurrieron 6 horas desde ese momento. Luego de darle un montón de vueltas a su cabeza, Bra por fin había conciliado el sueño y estaba disfrutando tanto el descanso que sentía que su cuerpo flotaba sobre una acolchonada nube.

La nube, una nube imaginaria y cómoda, que se mecía como cuna por el viento. El viento que lejos de ser templado y cálido ¡era frio! Muy frío, prácticamente helado que hasta los vellos finos de su sus brazos y sus piernas se erizaron al contacto con el aire y tembló, se hizo un ovillo sobre su cama pero siguió temblando hasta que se despertó de golpe tiritando de pies a cabeza. Se tocó con la mano los labios y corroboró que se sentían resecos. Confundida se irguió sobre la cama y de inmediato supo por donde se colaba el viento a su habitación. Vio la cortina y las persianas de su habitación abiertas y sobre el marco inferior de su ventana estaba nada más y nada menos que Pan en cuclillas observándola. Pronto la reacción de Bra se transformó, mostró una cara enfurecida y Pan sintió un escalofrío recorrerle por la espalda. En ese preciso instante se escuchó hasta el exterior de la casa un grito ensordecedor que despertó de manera violenta a Bulma y a Vegeta.
Y ahora ya adentro de la vivienda.
– ¡Pan! ¿Qué diablos haces tan temprano aquí? el cielo está todavía oscuro.
– No es temprano Bra, son las 7:00 am y siempre vengo por ti para irnos a la escuela. Y eso de que el cielo esta oscuro es porque hubo cambio de horario.
– ¿Ah sí? — Reaccionó confundida — bueno...entonces — salió de su cama en su pijama — espera un momento mientras me doy una ducha rápido.
Pan suspiró molesta. Ahora tendría que esperar un largo rato hasta que Bra se bañara y se arreglara.

Ella había llegado a su casa pensando como siempre en que la encontraría bañada y lista para irse, solo desayunaba ahí y se iban a la escuela porque iban para el mismo rumbo. Luego se separaban al asistir a distintos institutos.

Bra cursaba el ultimo grado de preparatoria en el instituto más prestigioso y exclusivo de Japón, y Pan iba cursando el primer grado de universidad, estudiaba psicología en una de las universidades privadas más caras del país, pero menos exclusiva que en la que estaba Bra porque ahí podían ingresar gente de pocos recursos económicos con becas. Sus padres no eran personas de mucho dinero porque Gohan era profesor en una universidad y científico en su tiempo libre y Videl era ama de casa, fue su abuelo Satán quien insistió en meterla a estudiar ahí para su disgusto porque se mezclaba entre gente poderosa y presumida donde su carácter no encajaba por eso no los toleraba, suficiente tenía con la conducta soberbia de Bra.
El par de jóvenes se retiraron hacia su destino y ya que se les hacía demasiado tarde.
Bra tenía una duda bastante grande que le provocaba ansiedad porque no sabía si sería buena idea preguntarle a Pan sobre la pelea que hubo contra el par de bestias, no quería hacerle revivir momentos de disgusto y además sabia lo difícil que era para ella no haber podido ayudar lo suficiente para derrotar al primer monstruo que se le apareció pues a Radku no lo había confrontado para su suerte ya que había dado más dolores de cabeza que el otro al enterarse que el era la mente maestra que provoco que la otra bestia llegara hasta la tierra a atacarlos pues venía detrás de Radku a acabarlo.
¡Pero de verdad tenia tantas ganas de saber si recordaba ese episodio tan amargo! porque no daba pistas de ello ni siquiera lo habían platicado todavía, y lo que es peor, no había tocado el tema de la fiesta de hace una semana. ¿No recordaba o simplemente se hacía tonta? porque quería borrar el momento en que perdió la consciencia. ¿Nunca se preguntó acaso que fue lo que sucedió después con ambas? ¿Cómo es que amaneció de pronto y de la nada en su casa? cuando hace tan solo unas horas había estado junto a ella y junto a esos malditos chicos que se volvieron su peor pesadilla. Sonaba sádico, pero todavía hoy en día disfrutaba tanto recordar como perdieron su vida ese grupo de violadores, quien sabe cuántas veces antes habían hecho lo mismo con otras jovencitas, drogarlas para después violarlas en grupo sabiendo que no podían defenderse porque quedaban prácticamente sedadas con la droga que les ponían a sus bebidas desapercibidamente, pero le daba tanto gusto que les hayan dado su lección después de todo. Al fin se hizo justicia con esos delincuentes vestidos con traje y corbata, hijos de padres influyentes motivo por el que se sentían blindados, seguros de que ningún policía los detendría algún día por sus asquerosas fechorías. Al día siguiente de ese suceso vio que en todos los noticiarios y los diarios del país se anunció sus desapariciones de manera urgente. Incluso los buscaban detectives y policías privados pero nadie hallo nada. Claro, sonrió altanera. Quien podría imaginar que llego un alienígena a darles su merecido por hacerlo enojar. ¡Mejor que se resignaran! no iban a hallar nada, el destructor no dejo ni huella de sus existencias, quedaron convertidos en polvo.

Y siempre al final fue su razonamiento el ganador por lo que eligió no comentarle nada a Pan, no era el momento apropiado todavía, esperaría a que pasara el tiempo. Después ambas chicas separaron sus caminos, se abrió la puerta de la nave de Bra en pleno vuelo, de ahí salió Pan, se despidió alegre de su amiga y se fue hacia otra dirección, desde la nave la vio partir pensativa la ojiazul, se preguntaba si había hecho lo correcto al no mencionar nada sobre los últimos acontecimientos graves. Daba lo mismo ahora, no debía preocuparse en vano en este momento pues no vería a la chica hasta mañana cuando volviera a pasar por ella a CC. Con ese autoconvencimiento aceleró la velocidad de su nave y se marchó.

Llegó hasta la preparatoria que dicho sea de paso también contaba con nivel universitario así que probablemente cuando Bra se graduara continuaría los estudios ahí mismo, después de todo era el mejor instituto del país y luego si pensaba en el futuro era probable que terminara estudiando algo relacionado con la física o lo empresarial, eso porque ella y Trunks eran los únicos herederos de su madre y debían pensar en el porvenir de todo el negocio que significaba CC para seguir siendo el #1 en toda la industria automotriz y aeroespacial.

Algo peculiar es que no le gustaba mucho las matemáticas, pero eso no significaba que fuera mala en esa materia, de hecho era muy buena, pero en el salón había otro mejor, un nerd que desesperadamente había querido ser su novio pero que obviamente no lo logró, aunque sonara discriminatorio pero si ella se daba incluso el lujo de rechazar a los hombres más populares y ricos de la escuela ¿qué le hizo creer a él que podría tener una oportunidad con ella? simplemente pecó de iluso.

Transcurrieron largas tres horas de clase, entre materias de inglés e informática hasta que llegó el tan deseado receso, media hora de descanso para desestrezarse. Esta vez no tenía ganas de compartir su compañía. Salió sigilosamente de su salón pasando desapercibidamente para sus amigos. Se marchó a donde seguramente nunca irían a buscarla, a la azotea del quinto piso, lugar a donde los inadaptados sociales se iban a refugiar para no ser molestados por los seres normales. Ahí se ponían a jugar con sus celulares o a leer manga, otros nada más iban a almorzar. Ella...solo quería unos minutos a solas en medio del silencio para reflexionar sobre su penosa situación con el tabbu-seijin. Ya había decidido que haría con él, le guardaría su secreto como una vil traidora, y aun así seguía sintiéndose entre la espada y la pared porque no estaba convencida de su decisión.

Se alejó de los pocos espectadores que estaban en la terraza del último piso. Se sentía incómoda y hasta atemorizada teniendo tantas miradas encima, era natural. Jamás en sus dos años en esa escuela había ido a ese sitio para no mezclarse con ese tipo de gente, así que ahora estarían preguntándose todos ellos que es lo que le había obligado a ir a respirar su mismo aire. Entre inseguridades se encaminó unos pasos hacia adelante, justamente para llegar hasta el otro lado de la gran terraza donde estaba vacío. Un gran torreón en medio del lugar le servía de escudo para evitar ser objeto de observación de todos esos estudiantes extraños, así que gracias al torreón no se podía ver lo que sucedía al otro lado de la terraza. La chica suspiró ya más relajada entre la añorada privacidad, se aproximó hasta la orilla de la terraza recargándose sobre la barda de piedra caliza. Desde ahí observó las figuras diminutas moviéndose por el enorme patio del instituto, eran los alumnos que disfrutaban su momento de descanso. Allá un poco más a la izquierda estaban unas figuras humanas que muy bien reconocía, esperaba que no voltearan hacía arriba o la verían sus amigas e irían por ella para forzarla a bajar, pese a no estar de humor para tolerar risas, bromas pesadas o intentos de conquista de aquel rubio fornido que trabajaba como modelo y que por lo mismo era insoportablemente presumido.

Cansada de tener un lío en su cabeza decidió despejar su mente. Movió su mirada y volteó hacia el el hermoso azul del cielo, el clima de ese día era realmente agradable, lástima que no contrastaba con su estado de humor.

Ajeno a eso hubo algo que llamó sumamente su atención al contemplar la superficie de la Tierra. Una luz brillante que arrojaba destellos estaba moviéndose a una gran velocidad, podía deducir la rapidez a la que iba pese a estar bastante lejos del edificio y parecer que iba lento. Ella estaba acostumbrada a ver cosas brillantes volar a esa velocidad, como no iba a estarlo si conocía un montón de gente que podía volar; así que despreocupada concluyó que probablemente algún amigo de su mamá andaba por ahí viajando.

Más el objeto no identificado parecía haber fijado un punto en específico al cual dirigirse porque el destello de luz que volaba muy lejos en línea recta cambio de un segundo a otro de rumbo y se enfocó en un lugar que curiosamente estaba muy cercano a Bra.
La chica lo observó todo y desde su sitio se exaltó al ver que el renombrado objeto se acercaba a ella a una velocidad impresionante dejando a su paso flamas en el aire y entre más próximo estaba la luz brillante de aquella cosa se hacía más intensa molestandole la vista a Bra y causándole dolores de cabeza, por que alertada por un posible choque contra él, retrocedió varios pasos y al mismo tiempo también se cubrió la cara con una de las palmas de sus manos para evitar un daño irreversible en sus ojos. Se aventuró a imaginar que podría ser un meteorito rodeado por unas especies de flamas blancas cuyas flamas se reflejaban mediante el efecto espejo en sus propias pupilas, y sin embargo había una falla en su hipótesis que se lo confirmó después de que el destello frenara silencioso de repente frente a ella.
Sobre la barda de concreto que rodeaba la terraza fue que se posó desconcertado a Bra porque no podía ser posible que una luz tuviera la capacidad de pararse sobre un objeto sólido. Sus dudas se aclararon cuando retiró lentamente la mano para ver mejor, ya no había más luz brillante que le molestara la vista.

Cuan grande fue su gran sorpresa que esa luz iba tomando forma humana, la silueta era evidente incluso pudo reconocer a la persona que la escudriñaba seriamente.
Sus ojos plateados, fríos y hechizantes, eran únicos en el mundo, no brillaban como los de ella ni transmitían emociones como los seres vivos. No era casualidad pues no era de aquí de la Tierra.
— ¿Qué demonios eres tú? ¿Una especie de acosador o como es que me encontraste? — reventó engreída, pero el desconcierto no podía esconderlo.
— Que lista eres princesa – le respondió con el mismo tono despectivo.
— ¿Qué quieres? que ni se te ocurra venir a destruir la escuela — apuntó fuera y temerosa con el dedo pero mostrando al menos una actitud severa.
— ¿Destruir? — Preguntó haciendo una mueca burlona que casi hace que Bra se lanzará a borrarse la a golpes — no vale la pena gastar las pocas energías que he acumulado eliminando a seres inservibles. No coman ansias, algún día llegará el día que mueran.
Bra se tomó esto como una grave ofensa y lo demostró apretando los puños a sus costados.
— Solo vine a asegurarme de que no abrieras la boca — avisó tajante a duras penas.
— Ah – sonrió con sorna pero también se sintió más relajada. Entonces eso indicaba que no venía efectivamente a atacar a la escuela, sino que venía exclusivamente por su pellejo.
Espera, ¿por su pellejo? abrió los ojos de sobremanera , balbuceó algún insulto frunciendo el ceño cosa que mantuvo expectante al hombre quien la observaba como a quien ve a una demente.
— Que mala imagen tienes de mi — arrogante colocó una mano sobre la cadera y le empezó a reclamar — crees que soy una clase de soplona pero no, yo se cumplir mi palabra
— ¿A qué te refieres con cumplir tu palabra mocosa? ¿Hiciste alguna clase de juramento que yo no sé?
Le tomó por sorpresa lo que le dijo, no era su intención que él supiera que no diría nada a sus amigos sobre su pequeño secreto. Lo último que deseaba era que se enterara de que con eso se volvía automáticamente su cómplice.
— A ver déjame a ver si entiendo — sonrió socarronamente sentándose de cuclillas sobre la barda, poniendo nerviosa a Bra porque la miraba como acusándola de algún crimen y la hacía sentirse culpable — según tú estás ayudándome, a cumplir mis objetivos.
— ¡Qué te pasa monstruo eso jamás! — respingó ofendida endureciendo la mirada.
— ¿Entonces como se le llama a eso? En mi mundo eso se llamaba traición.

— Y en el mío se llama quedar parejo.

— ¿Quedar parejo dices? — levantó una ceja con curiosidad.

— Exacto. No puedo permitir que una princesa como yo se subordine ante nadie.

— ¿De qué hablas tonta?

— ¿¡Es que acaso tengo que explicarte con peras y manzanas!? — renegó una vez más cosa común en ella pero se estaba exaltando demás. Haciendo uso de su poca paciencia intentó bajar el volumen de su voz para empezar a narrar — Aquella vez, el día del evento donde nos viste a mí y a Pan, te tomaste la molestia de rescatarnos de esos insectos desagradables que intentaron sobrepasarse.

— Oh ya veo por donde vas… — miró un segundo al cielo antes de continuar con la discusión — y antes que nada déjame afirmarte que si me tome la molestia. Fue algo que sucedió al azar. No venía por ustedes

— ¡Eso ya lo sé! — una venita se le resaltó por la frente — No necesito que me lo recalques.

— Entonces no me debes nada.

— Ya te dije que no puedo permitir quedar a tu merced. No me gusta quedar en deuda con nadie. No quiero recordar toda mi vida que un idiota asesino y sádico monstro como tú me salvó la vida…es… ¡es humillante!...asquerosamente humillante. Mi manera de olvidarlo es quedando a la par contigo. No quiero saber más de ti.

— Pues que difícil, porque no voy a cambiar de parecer — sus pupilas se enfocaron en ella obligándola a hacer lo mismo con él, era una guerra constante de miradas ariscas — Por eso seré condescendiente contigo para que no tomes decisiones a lo estúpido — se puso de pie nuevamente arriba de la barda de la terraza para luego bajar tranquilamente de ahí. Su siguiente acción consistió en fijar nuevamente su atención en ella y empezar a hablar en voz baja como para evitar que alguien detrás del torreón los estuviera escuchando — Una vez que hayas decidido cerrar el pico no hay vuelta atrás. Piensa bien que puede que esta sea la única oportunidad que tienes para frustrar un poco mis planes, claro que yo soy más listo que cualquier mono Saiyajin — sonrió un poco burlón como de costumbre — y aunque vayas y divulgues mi secreto yo saldré airoso — empezó a caminar como un león acorralando a su presa, aproximándose lentamente para ponerla tensa y sin embargo a pesar de esto la valiente mujer no se atrevió a moverse ni un centímetro, pero eso sí, enseñaba sin querer los dientes que se se apretaban por nervios, tenía que él se diera cuenta que se encontraba vulnerable, situación que le resultaba graciosa al alienígena por eso su sonrisa perversa. Bra Lucía cómo un gato que enseña las uñas dispuesta a saltarle encima en cualquier instante — solo me lo vas a complicar un poco por eso es bueno siempre tener un as bajo la manga.

— ¿Un as? — repitió titubeante mirando a todo aquello que estaba detrás del hombre pues no le aguantaba la mirada minuciosa que iba enterrandose cada vez más en sus profundos ojos azules con mucha violencia lo que la obligaba a esquivar su mirada para que él no supiera que la ponía nerviosa. Estaba cada vez más incómoda porque a lo mucho estaba a diez cm de ella, a una cercanía bastante peligrosa.

— Así es — torció la boca adoptando de nuevo las constantes sonrisas que podían poner los pelos de punta y que podía provocar escalofríos porque no se sabía con exactitud que se escondía detrás de tantas sonrisas demoniacas que transmitían miedo — uno que no te de ni siquiera la oportunidad de respirar.

— ¿Eh? — agrandó los ojos paralizada y perdió el aliento en el instante en que sin haberlo previsto se inclinó el hombre hacia su cuerpo, acercando demasiado su boca venenosa en la piel delgada de su oreja. Un estremecimiento feroz la cubrió. Sus ojos tremendamente azules permanecieron desorbitados, estáticos pero más que nada comenzó a bloquear como un pez fuera del agua que busca oxígeno, todas esas reacciones sucedieron al sentir el aliento tibio cerca del sensible conducto auditivo.

Su presencia imponente, agresiva y bastante tenebrosa terminó con el último gramo de valentía que le había quedado. Tan complejo como eso, vino lo peor. La piel que recubría los labios masculinos hizo contacto con el lóbulo blando y carnoso de su oreja, un escalofríos de miedo le recorrió la espina dorsal completa incluso sintió un calambre viajar hasta la punta de los dedos de sus pies y salir como una descarga eléctrica por la cabeza.

Sudo frío cuando una pequeña porción de sus labios varoniles atraparon con una delicadeza estremecedora el extremo más inferior de su lóbulo, la lengua del sujeto tal cual serpiente letal salió atrevidamente apenas asomándose pero Bra pudo sentir la humedad de ese órgano sobre su sensible y delicada dermis.

Después de eso él se retiró con la misma lentitud con que se acercó a su rostro. Y su sonrisa continuaba intacta luego de aquel acto descarado. Pero Bra continuaba en sus laureles, ausente, ajena a todo a su alrededor. Aún trataba de comprender que había sucedido y porqué.

¿Qué se planeaba?

Escuchó a continuación una risa malvada pero no le prestó más atención. En tanto él disfrutaba de la reacción desubicada de la chica, esperaba un golpe pero resultó lo contrario. Estaba aturdida. Dejaría eso por la paz por ahora. Había jugado con ella lo suficiente. Además tenía cosas que hacer, finalmente había podido comprobar que no había soltado ninguna palabra sobre él y tenía su promesa de que no lo delataría. Lo mejor era no tentar a la suerte y continuar con sus planes sin la intervención temprana de ningún enemigo. Por lo tanto se dio la media vuelta y se fugó hacía el mismo rumbo por el que había llegado desapareciendo del mapa de Bra. No fue hasta que ella sintió la brisa fría traída por el despego de vuelo del hombre que ella despertó de su trance.

¿Qué fue todo eso?

(...)

— Vaya estoy agotado — una voz masculina se escuchó desganada y posteriormente el ruido que produce una puerta al cerrarse. Los pies del hombre fueron avanzando por el área de la con gran pesadez, su cuerpo no contaba con la suficiente energía como para estar de buen ánimo así que arrastraba sus pies por la fina alfombra el desahuciado joven de rostro cansado — solo quiero dormir, llegar a mí camita a acostarme aprovechando que hoy llegue temprano — de mejor humor por la brillante idea Trunks se dirigió hacia las escaleras con forma de caracol. Dejó el portafolios café que usaba para su trabajo sobre una pequeña mesa redonda donde había un florero con carmelias que maquillaba la casa de olores frescos y dulces. A punto estaba para irse al segundo piso cuando un grito feroz aturdió sus oídos. No cabía duda de que era su padre el autor de ese grito de furia. Ya se imaginaba que estaba haciendo el hombre porque el grito y los ruidos de golpes secos provenían del jardín que estaba a un costado de la casa. Ahí mismo estaba su adorada máquina de gravedad. No quiso saber nada de eso porque como ya había planeado su único objetivo por ahora era dejarse caer sobre su enorme cama y dormir como un oso como cuando inverna, jamás antepondría un entrenamiento por encima de su descanso pues trabajaba como un maniático 6 veces a la semana a veces hasta toda la semana ya sea en su casa o en la oficina. Si fuera un humano desde cuando se habría infartado pues ningún corazón resiste tanta presión excepto el suyo y el de los Saiyajin que eran tan resistente como el acero.

Entonces prosiguió con subir por las escaleras cuando escuchó la voz de trueno de su padre que aunque parecía tranquila no dejaba de ser firme, no importa con que tono le hablara siempre lo hacía de una forma que te indicaba que no aceptaba objeción de nadie ni de nada.

Si su padre le hablaba cosa rara debía ser desde luego muy importante. Así que con todo el disgusto del mundo olvidó por un momento la maravillosa idea de irse a descansar pero luego la retomaría, su padre no era de las personas que le gustaba esperar debías acatar órdenes rápido y sin rechistar.

Suspiró desde el tercer escalón para darse luego la media vuelta e irse hacia el jardín donde aguardaba un siempre malhumorado padre.

Cruzó el área de estar como un atajo para salir para esa parte del gran jardín, distinto a como lo supuso Vegeta no estaba dentro de la máquina de gravedad sino afuera muy apartado de ella. Trunks podía concluir que no había estado entrenando ahí adentro porque se veía más desfogado no agotado por culpa de la gravedad que hacía que su cuerpo pesara hasta 1000 veces más del peso normal.

Se acercó lo indispensable pero precavido. Su padre con la habitual ceja en declive le dijo.

— ¿Cómo vas con tu entrenamiento? — preguntó hostil tal y como se dirigía a los enemigos.

— ¿Mi entrenamiento? — repitió confundido.

— Me dijiste que ibas a empezar a entrenar con el hijo menor de Kakaroto ¿o es que me mentiste? — gruño desenvainando la mirada más pesada que tenía.

Trunks avergonzado optó mejor por quedarse callado, otorgándole automáticamente la razón a su padre. Vegeta en cambio se mantuvo rígido como un muro.

— Eso mismo me imaginé. Ni tú ni el hijo inútil de Kakaroto tienen espíritu de luchador. Están demasiado civilizados para mi gusto — acotó asqueado — Tenían más ímpetu y orgullo de niños.

— Es normal supongo el cambio en nuestra conducta — objetó, pero rápidamente se estremeció tras leer los ojos asesinos de su padre — porque ya teníamos más de una década de absoluta paz, por eso dejamos de enfocarnos tanto en las luchas.

— Y no me gustó la idea por cierto — de manera arisca no tardó en decir lo que pensaba — Dejaron que sus genes terrícolas los dominara. ¡Son una vergüenza! Para los Saiyajin — reclamó con indignación gruñendo por lo alto. Maldiciendo la debilidad de la descendencia de su raza — Y no quiero que de eso se dé cuenta el maldito tabbu-Seijin porque nos vería como seres vulnerables y eso es humillante para nuestra gran raza.

— ¿Tú crees que después de su espantosa derrota vuelva a molestar? — dijo ingenuo. Mostrando temor.

— Recuerda que la manera en que vencimos no fue determinante, ni nos venció ni lo vencimos. Y mientras este en la Tierra no podemos dormir tranquilos; mi opción es matarlo. ¿Ahora entiendes por qué necesito que eleves tu nivel de pelea? — enfatizó.

— Si. Lo siento padre — mencionó muy arrepentido bajando la mirada — empezaré a entrenar cada día. Te ayudaré y me ayudarás a hacerlo.

— Hm — torció la boca para sonreír burlonamente. — hasta que muestras determinación y valentía. Aunque te falta un largo camino por recorrer para ser un digno hijo de un rey Saiyajin.

(...)

Por la tarde en casa de la familia del hijo mayor de Goku, los sucesos transcurrían sin ninguna perturbación.

Gohan y Videl ocupaban desde hace años su valioso tiempo en hacer experimentos químicos para maquinar sus propias teorías, también construían prototipos de robots. A Gohan le encantaba por sobre todas las cosas lo referente a la mecatrónica. Bulma había sido la persona responsable de que le empezará a llamar la atención está área por eso decidió estudiar una ingeniería de esa rama de la ciencia, y además fue ella quién fungió como su mentora; después de todo era un genio tanto ella como su padre, aunque claro Bulma era aún más inteligente que su progenitor y que él. Nadie la superaba.

Videl en cambio no era muy partidaria de nada en lo que tuviera que usar muchos números y fórmulas. En su juventud sobre todo en su adolescencia fue una rebelde incorregible, lo contrario a Gohan que fue muy culto, disciplinado, respetuoso y educado pese a ser de nivel socioeconómico bajo. Recibió más disciplina que ni ella que pertenecía a un nivel mucho más alto. Pero bueno, se exculpaba porque creía que en parte se debía a que nunca tuvo una figura materna que se preocupara por ella porque su padre prefería dedicar su tiempo a incrementar su fama y su dinero y alardear de ser el mejor luchador de todos los tiempos mientras ella como un tren se descarrilaba y perdía el camino como todo joven.

Afortunadamente su vida incontrolable se acabó cuandondo se enamoró de Gohan.

Aprendió de él muchas costumbres, valores y principios como el respeto y la disciplina y sobre todo la instruyó a estudiar para ser una profesionista, la convirtió en una mujer que rindiera frutos. Poco a poco la ayudó a madurar. Y ahora que era era mamá, cada que ve y habla con Pan se ve a ella misma en su juventud. Igual de rebeldes e inmaduras, con mal genio. Pero Pan no carecía de una figura materna así que ahí siempre estaba ella para darle un jalón de orejas cada que se portaba mal. A veces Gohan que era más benevolente le decía que era muy dura con ella y que se parecía a su madre Chichi, igual de estricta pero ni modo. Si corregía a Pan era porque la amaba y quería lo mejor para ella.

— Gohan — lo llamó Videl desde atrás. La mujer se encontraba de pie en una de las dos mesas del laboratorio donde ella y su esposo llevaban meses trabajando en un proyecto — este robot ya casi queda listo — sonrió feliz admirando el objeto — Lo que está pendiente es solo lo estético y conectar unos cables que al igual que otros alimentaran de energía a la máquina, solo que estos serán de reserva en casos de urgencia cuando al robot se le acabe la batería.

Los ojos de Gohan brillaron al escuchar la noticia de su esposa. No podía ocultar su cara de felicidad, de auténtico orgullo ya que era el tercer robot que construía y esperaba que fuera un éxito porque en realidad ese era el primer robot que hacía él solo sin ayuda de Bulma.

— Te noto emocionado ¿no es así? — viendo la espalda de su esposo le preguntó ella sonriente poniendo sus manos en la cintura. Estaba satisfecha por lo realizado. Ella fungía como ayudante de Gohan, pero Gohan era el genio en ese lugar. Aunque solo pudiera ver su espalda por encontrarse él en otra mesa más adelante de la de ella, se imaginaba lo loco de alegría que estaba Gohan.

— Por supuesto — reconoció el ingeniero, profesor de universidad e investigador en su tiempo libre mientras hacía unos ajustes con un desarmador en una pieza metálica que pretendía ensamblar — con este robot podré mostrarle a mis alumnos lo hermoso que es la ciencia. Además serán más entretenidas las clases y yo sé que avivaré en ellos las ganas de estudiar más en mi materia. Esperó que también a Pan le sirva en un futuro. Cuando regrese de la escuela le voy a presumir nuestra máquina.

De repente la sonrisa de Videl se esfumó de la nada. Se daba cuenta de lo emocionado que estaba su marido con sus palabras pero había un asunto pendiente que precisamente incluía a Pan.

— ¿Te das cuenta de que Pan está un poco sería estos días? — se llevó la mano al mentón dubitativa.

Gohan enderezando el cuerpo se acomodó las gafas y también borró su sonrisa.

— Si — contestó seco — No es normal en ella siendo una muchacha tan vivaz — masculló adoptando una postura firme — No sé si tenga que ver con ese monstruo que vino hace semanas y la atacó. Pero yo creo que no se debería de sentir mal por no haber podido defender a la gente que en ese momento fue masacrada — la voz de Gohan se tornó grave. Desde hace rato que lo mantenía con el alma en vilo, inquieto y no sabía como tocar ese tema con su hija sin tocar algún nervio — ella arriesgó su vida por ellos. Además sabe que el monstruo murió, sin embargo es ahí cuando florece su orgullo herido saiyajin que la hace sentirse insatisfecha e impotente por la humillación de no haber podido derrotarlo ella misma. Yo mismo tuve esa sensación de descontento cuando no podía derrotar a mis enemigos — reconoció angustiado pero nunca perdió la fluidez y seguridad de sus palabras — Conociendo a mi hija yo sé que si él monstruo aún estuviera vivo ella ahora mismo estaría entrenando como una demente para poderlo derrotar algún día. Esa es su máxima pasión — resoplo el hombre mirando hacia el techo ante la observación expectante de su esposa — superar a todos.

— Entonces tú crees...— balbuceo y no se atrevió a terminar la frase. Era demasiado desfavorable lo que pretendía decir.

— Que ella está en un proceso en que este debatiéndose si sirve como peleadora o no — completó Gohan sumamente preocupado — supongo que por ahora se siente una inútil. Que no sirve para apoyarnos en las luchas. Todos los guerreros nos sentimos así alguna vez.

— ¿Debería entonces tratar de convencerla de que es fundamental para todos nosotros?

— No. Déjala — ordenó renuente aplastando cualquier opción que tuviera Videl en mente usar — dale tiempo para pensar las cosas para que decida qué es lo mejor y que quiere para su futuro. Sí ,me temo que elija la decisión incorrecta y que deje todo lo que tenga que ver con las luchas — mencionó temeroso — pero hay que apoyarla en lo que sea y darle privacidad para que piense sobre su futuro.

Videl quiso objetar, no estaba absolutamente convencida con la idea de su esposo. Se supone que los padres deben de guiar a sus hijos hacia el camino correcto así que si los ven tomar el equivocado sus padres enderezan su camino para que tengan un buen futuro, sobre todo para que sean felices. Pero Gohan quien quería guardar sus distancias con Pan le sugería dejar a Pan sola lidiando con sus problemas y eso significaba ignorar los sentimientos de su hija. Era muy frío de su parte actuar así con su hija así que esperaba que Pan no se lo tomará mal y pensará que a ellos no les importaba. No sabía porque Gohan le pedía algo que a simple vista parecía reprobable como si no le importara su hija pero nada más fuera de la realidad. Porque conocía a su marido le tendría una fe ciega pues no había mejor hombre, mejor padre que él. Daría ambos la vida por su única hija.

(...)

Precisamente hablando de esa chica. Pan esperaba a Bra en el aire, flotaba a una distancia muy lejana para que no pudieran verla los terrícolas y se asustaran porque ella podía volar. Casi siempre era el mismo proceso tedioso, ella tenía que esperar a Bra unos minutos hasta que "la chica popularidad" como le había apodado burlonamente, terminara de despedirse de todos sus amigos.

Y justo ya la veía acercarse pero había una expresión peculiar en su blanco rostro lo que llamó su atención rápidamente pues por lo regular no lucía insulsa.

— ¿Qué te sucede Bra? — inspeccionó sigilosa — ¿Estás bien?

— Seguro — contestó nerviosa esquivando el escudriño de la morena

— No lo parece — manifestó con duda. Y la chica ojiazul se sintió acorralada por lo mismo se vio obligada a rodar los ojos continuamente para intentar huir de la mirada con la que la cuestionaba casi obsesivamente.

— ¿Qué te pasa? — Le reclamó con los labios temblorosos a la chica que estaba arrugando la nariz ¿Qué tanto me ves? — la encaró desafiante.

— Estoy esperando— musitó por lo bajo ...tu respuesta — confesó seria.

El rostro de Bra se mostró desencajado. Su problema resulto ser de la excelente intuición de Pan. Y Pan le había pegado al gordo. Bra tenía un secreto y ella no tardaría en saberlo. Ya fuera por morbo o no. Sonrió contenta

— La verdad es que tú solo te delatas — opinó arqueando sus cejas y acercando su rostro sonriente al de Bra — Así que vamos — la apresuró acercándose un poco más para meterle presión — cuéntame porque definitivamente debe ser algo malo y ni intentes cambiar de tema que sabes lo necia que soy — amenazó jalando un poco un mechón de su largo cabello azul para reprenderla.

— ¡Bien bien tu ganas! — manoteó las manos en el aire en son de paz sonriendo nerviosamente y alejando su cara de la de Pan.

— ¿Me dirás que te traes con la pura verdad? — no confiaba para nada en ella. Necesitaba un juramento o por lo menos pensar en cómo acorralarla para evitar su huida.

— Si claro — prometió a duras penas. Más de afuerza que voluntario.

— Entonces...

— Te diré — espetó gruñendo. Y antes de comenzar a platicar tomó una gran bocanada de aire intentando tranquilizarse, de otra forma no estaría preparada para la reacción que tendría pan en unos segundos — ese hombre...— siseo incómoda — el enemigo de papá.

— ¿¡Qué!? ¿¡Lo viste!? — se alteró hechando cólera.

— Así es.

– Y te amenazó el bastardo — afirmó apretando los puños. Masculló maldiciones y barbaridades tan rápido que ni Bra pudo captar.

— No — objetó inmediatamente tomando por los brazos a Pan para calmarla y que dejara de agitarse como loca porque necesitaba toda su atención — Ahora no — logró mantenerla quiera y luego agachó la cabeza avergonzada por haber ocultado ciertos detalles importantes.

— Es decir que ya antes...

— Nos vimos hace un par de días — incómoda completó la frase, aflojando un poco el agarre de sus manos de los brazos de Pan. Si Pan la golpeaba por idiota lo aceptaría, se sentía una mierda traidora.

— ¿Desde cuando tienes encuentros con él? — aturdida y furiosa empezó a interrogarla con prisa, presionándola de lleno contra una pared invisible. Tenía la grave sospecha de que algo peor se tejía entre las manos de Bra.

— ¡Oye! —de mal humor le apuntó con él dedo despejando un poco de culpa — no me hagas sentir que soy su cómplice y que lo veo a propósito porque no es así! — Mencionó con un tono rudo porque estaba ofendida — Fue una casualidad.

— "Desde luego" — dijo sarcástica retirando con violencia de un manotazo el dedo de Bra — dos veces.

— Te estoy hablando con la verdad Pan — arrugó mucho más él ceño y luego prosiguió — la primera vez me lo encontré causando alboroto junto a un maldito ebrio, iba a matarlo por haberlo molestado. Y esta vez; el día de hoy vino a verme al instituto para cerciorarse de que no le dijera a nadie por donde lo había visto.

— ¿Y qué es lo que te detiene a hacerlo? ¡Entonces si te amenazó! — reiteró exasperada a más no poder. Permanecía incrédula porque Bra no había confesado antes tan importante información. Le costaba creer que hubiera cometido tal estupidez y que no hubiera hecho algo al respecto para remediarlo como revelar su ubicación, ya que de ser así lo habrían ido a matar a sangre fría de inmediato.

— Es verdad pero no lo delaté por eso — su mirada se tornó más dura apuñalando con ella a la morena.

— No me digas — su voz cambió a un tono infantil pero había cierta malicia en cada letra — que te enamoraste del futuro homicida de tu padre

— ¡Qué estupideces dices! — el rostro histérico de Bra adoptó en sus mejillas un color sonrojado extremo pero la ira que estaba punto de hacerla bramar, era más fuerte que la vergüenza, la indignación, el miedo o cualquier otra cosa. Aparte de eso ella si tenía moral, bueno tenía un récord de moralidad como todo narcisista hasta que se le apareció el maldito alienígena y las rescató de una pandilla de niños ricos violadores, sólo de ese modo se pudo sentir en deuda con él por el favor lo que propició que ahora se lo quisiera regresar ocultando su ubicación, traicionando a sus amigos y su familia que era lo que más le dolía. Pero ella tenía honor y no le gustaba el hecho de lo malagradecida que quedaría si le mal pagaba al tabbu-seijin delatando todo lo que sabía de él para que lo mataran.

— Viéndolo bien no es feo — meditó la morena tajante y rascándose la frente — Pero es demasiado maldito para mi gusto — espetó refunfuñando. Nunca se le olvidaría lo que estaba haciendo Bra.

— Ahora la que piensa tonterías eres tú — torció una sonrisa grotesca cruzando sus brazos tal y como su soberbio padre — Tal vez sea de tu tipo — sugirió Bra con malicia, echando al aire una calumnia.

— No. A mí me van los chicos amables y lindos — protestó hostil. Cómo si le costará seguir hablando con Bra.

— No creo que Trunks sea lindo — opinó con su mano en su barbilla mirando el cielo reflexiva.

— ¡Nadie está hablando de Trunks! — reclamó sonrojada — ¿y sabes qué? — Recalcó las palabras — ni habiendo sido rescatada por el idiota ese me podría fijar en él — de imaginar semejante locura se estremeció.

— ¿Qué dices? — Preguntó por primera vez asombrada — entonces no padeces amnesia — susurró siseante — Realmente recuerdas que fue lo que pasó aquella noche.

— No mucho — molesta volteo la cara hacia la izquierda inflando los cachetes — pero si sé que no fue cosa tuya haber llegado a la cima de una montaña. Al principio creí que tú me habías llevado volando hasta ahí pero te veías tan asombrada y confundida que deseche pronto la idea. Y luego te lo pregunté pero pensé que estabas loca cuando me dijiste que el sujeto ese nos había traído a la montaña.

— Vaya — liberó su aliento tranquilizándose — y yo que me quebraba la cabeza desde entonces porque no sabia como retomar este tema.

— Pon atención Bra — cambio de reacción y la sujetó fuertemente por los hombros exigiendo toda su absoluta atención — no porque el tipo ese haya salvado nuestros pellejos, deja de ser nuestro enemigo — reconoció con cierto asco — Te puedo apostar cualquier cosa a que si de nuevo pasamos por algo así jamás nos ayudaría. Lo suyo fue una casualidad, no actuó así por querer realmente ayudarnos.

— Lo sé — se soltó con esfuerzo del agarre potente de Pan y una vez que lo consiguió prosiguió diciendo sin volver a alterarse — Pero me alivia que haya intervenido — puso una mano sobre su pecho — De lo contrario ahora estaríamos traumadas por ser violadas. A lo mejor hasta asesinadas. Y no hay cosa que más odie que pensar que puedo parecer una malagradecida si le pongo la soga al cuello a ese hombre si lo delato.

— Es una buena oportunidad que no puedes desaprovechar. Por algún motivo se esconde y no quiere que lo ataquemos. Pues hay que hacer lo contrario a lo que desea. Atacarlo si esta vulnerable por supuesto.

— ¡No voy a concebir eso! — exasperada se opuso inmediatamente.

— ¿Estás escuchándote? — apretándose el puente de la nariz preguntó incrédula por la decisión de Bra de no ponerse de su lado pero su actitud era firme, inapelable por eso no cambiaría de parecer — Te estas poniendo de su lado — reiteró para hacerla de una vez por todas recapacitar. Estaba cometiendo un error, estaba traicionado a todos. Tal parecía que no conocía las graves consecuencias que se le vendrían encima de no parar a tiempo.

— Yo no quiero interceder — aclaró sin más con ese carácter fuerte e irracional heredado de sus padres — No quiero ser una basura que lo delata. No quiero tener nada que ver con su muerte. Si a ti tanto te interesa que lo encuentren nuestros amigos pues búscalo tú, pero a mí no me metas — y esa fue su última palabra que por el tono renuente usado significaba que no aceptaba objeciones. Era inútil discutir más con ella, se lamentó Pan. Había tomado una decisión esa terca mujer que le lanzaba una mirada de lo más afilada. Incluso se sintió su enemiga por la pose desafiante de la chica de brazos poderosamente cruzados, mirada helada y actitud arisca.

— Bra — y el susurró flojo de Pan fue lo único que se escuchó en ese silencio repentino interrumpido por periodos de tiempo por el frío viento de ese invierno.

Continuará...