Capítulo 10: La Fundación de Quel´thalas III Sientes frío, la brisa marina trae ese recuerdo doloroso sobre la caída de tu Patria, quieres buscar venganza pero no puedes: Eres un joven Príncipe y apenas estás aprendiendo a defenderte, con el correr del tiempo, aprendes de los enemigos, sabes cómo van a atacar, por dónde van a avanzar y hasta lograrás copiar sus movimientos en la guerra.
Así fue cómo las investigaciones del Príncipe Gabriel permitieron a su grupo sobrevivir tanto en el "Castillo de la Resistencia", con ataques sorpresa y destrucción a las armas enemigas, asaltar los campamentos y las antiguas ciudades, asediadas por las hordas de muertos vivientes, fue así como ellos sobrevivieron, pero todo tenía sus límites, había que renunciar a la lucha hasta nuevo aviso, para eso tuvieron que irse de Lordaeron y ahora estaban en otras tierras, en el Oeste.
¿Funcionaría el Proyecto del Príncipe Halcón Negro? ¿Qué iba a pasar con los Elfos Sanguinarios que aún esperaban con ser rescatados? Ellos estaban sin un líder, el Príncipe Kael´thas había muerto y los Nagas no podía sacarlos, ya que estaban asediados por la Armada del Azote.
- Ya hemos encontrado unos astilleros. Le dijo el Capitán Ángel a Gabriel.
- Perfecto, Capitán, preparen unos barcos para ir al Norte, hacia las Tierras Heladas de Northrend y tienen mi orden de evacuar a los Elfos Sanguinarios. Dio sus instrucciones Gabriel.
- A sus órdenes, Mi Lord. Respondió el militar, mientras que se iban botando los barcos para el operativo de rescate.
Mientras tanto, los campesinos y los obreros seguían trabajando, a pesar de que Gabriel pedía de que descansaran, ya se habían levantado las barricadas y dos Torres de Vigilancia, mientras que iban a levantar otras torres, pero estás serían de defensa, las Torres de Vigía y Cañón.
- Hemos establecido un Puesto de Control allí cerca, será para hacer una zona de trincheras y la otra para hacer unos canales, acequias y hasta unos pozos de agua para las cosechas. Le mostró uno de los campesinos el trabajo a Gabriel.
- Excelente, muchachos, vamos bien. Les felicitó Gabriel, mientras que se dirigía hacia los campesinos, el trabajo iba a estar terminado para dentro de poco tiempo.
Lo que más ansiaba era poder conseguir ese derecho que tanto ansiaba y era ser coronado Emperador de los Altos Elfos, por cualquier región que estuvieran, ellos iban a vivir en su nuevo Imperio, no le importaba si le iba a llevar tiempo o si eran pocos, sabía que su gente, como las Fuerzas Humanas de la Alianza le iban a reconocer su figura y le darían la lealtad absoluta.
- Pase lo que pase, Capitán, tiren a matar. Le dijo el Príncipe al Comandante de sus fuerzas.
- Por supuesto, Mi Señor, no dejaremos a ningún Muerto del Azote vivo. Dio su palabra el militar, mientras que partían un par de barcos y barcazas hacia el Norte, para rescatar a las tropas del Príncipe Kael´thas, tras la muerte del heredero.
