¿Sensei?

- Hoy será el último día que almuerce con nee-san… cuando ella se vaya a hacer misiones no tendré con quien almorzar.

Itachi va caminando hacia el lugar donde se reúne a almorzar con su hermana y los amigos de ella. Con sus brazos, abraza con fuerza el almuerzo que su madre le preparo. Se le ve decaído, su hermana y sus amigos son los únicos que en la academia lo hacen sentir normal, los demás niños lo molestan por su frente y cabello, nadie quiere ser su amigo por eso.

Sintió ser empujado por alguien haciéndolo caer, tuvo que soltar su almuerzo para apoyar sus manos en el suelo, quedando en cuatro con su almuerzo derramado a unos centímetros frente a él.

Itachi mira con horror lo que le paso al almuerzo que su madre con tanto cariño le preparo, esta inservible derramado en el suelo. Sus ojos se nublaron, no es justo, él quería comerlo, es su favorito.

- Mira, la nena va a llorar.

Itachi voltea sobre su hombro viendo a tres niños de su clase, son los que más lo molestan.

- Anda, ve a llorarle al hijo de hokage para que te defienda… o mejor aún, llama a tu hermana para que lo haga. –comenta con mofa uno de ellos.

- ¡Si, si, llama a tu hermana que es una verdadera Uchiha, no como tu niño llorón con pelo de chicle y frentón!

- Seguro que ni el sharingan tiene.

Los tres chicos comenzaron a reír a carcajadas y a Itachi se le nublaron los ojos… ¿Por qué siempre lo molestan? Él no ha hecho nada para que lo hagan, ¿por qué no nació con el pelo y ojos negros como sus hermanos?, tal vez si hubiera nacido así nadie lo molestaría y lo respetarían como a su hermana… si, él tiene el pelo y ojos del color que su madre, no es que se le hagan feos en ella, pero ella es mujer, seguro nadie la molestara por eso, porque en las chicas se vería bien, pero él es niño, odia tener el pelo de ese color, odia su enorme frente.

- Es una vergüenza para su padre.

- Si, lo es, que humillante tener un hijo con pelo de nena.

- Y frentón para variar.

Itachi se resiste para no llorar, no les quiere dar esa satisfacción, pero las palabras de ellos le duelen, porque él piensa que son verdad, seguro su padre se avergüenza de él por eso, por eso no lo entrena, no quiere que un niño con pelo rosa y frentón como él aprenda las técnicas de su clan, por eso solo se las enseña a su hermana, hermana que envidia, desea haber sido como ella… envidiar a la persona que ama y admira es difícil y doloroso.

Uno de los niños le quito la gorra y rio con más ganas.

- ¡Devuélvemela! –le grita enojado, ya no pudiendo retener más las lágrimas.

- ¡Quítamela! –le dice retador, alzando lo más alto que puede la gorra.


Sentado en la rama de un árbol está Tatsuya, comiéndose el almuerzo que compro camino a la escuela. Al oír un golpe baja la mirada y su ceño se frunció al ver que esos tres niños tumban al hijo de Sakura.

Conoció al pequeño cuando nació y desde ahí solo su trato ha sido de vista, siempre anda con su hermana en la academia, no cree que él lo conozca.

Oye las cosas que esos niños le dicen y se molestó, Sakura siempre ha sido muy buena con él, sin importar que tenga más hijos cuando puede lo va a ver y le lleva de comer platillos que a él le gustan, incluso le sigue dando obsequios, ver que molestan a su hijo, solo por tener el cabello rosa y la frente un poco más grande lo molesto.

- Nadie molesta a un hijo de Sakura-san en mi presencia, menos por cosas que ese niño heredo de Sakura-san. –Tatsuya salta de la rama del árbol, cayendo atrás del niño que le quito la gorra a Itachi, el cual alza la mirada sorprendido mientras los otros tres voltean topándose con la mirada amenazante de Tatsuya que los cohibió. –Largo. –ordena amenazante y los tres sin pensarlo salieron corriendo.

Itachi al verlo se cohibió mas, de molestarlo tres niños de su clase ahora lo va a molestar un gennin. La mirada de ese chico da casi el mismo miedo que la que da la de su padre enojado. Pero se sorprende cuando la gorra quedo frente a su cara, cohibido la tomo, topándose con la cara del chico que está en cuclillas mirándolo tranquilo, esa mirada le provoco más confianza a Itachi, que se relajó.

- ¿Por qué no te defiendes? –le pregunta serio. –Tu hermana se defendería, por eso nadie la molesta.

- Nadie la molesta porque la respetan, además ella no tiene nada para que la molesten. –le responde algo brusco. –seguro que a ella nadie la ha molestado como a mí.

- Tal vez. –Tatsuya se muestra pensativo, intentando recordar a Seiki cuando entro a la academia, ella siempre ha sido tranquila y nadie la ha molestado, desde el primer día se hizo de admirar por muchos y respetar por la mayoría sin hacer nada. –creo que todo está en la actitud

- ¿Actitud? –Itachi lo mira curioso.

- Si, esos chicos son como depredadores. Necesitan molestar a los demás para sentirse bien consigo mismos porque seguro tienen complejos. –Itachi lo escucha atento, sorprendiéndose al saber eso. –a tu hermana no la molestan porque ella refleja seguridad, estoy seguro que si ella tuviera el pelo rosa y la frente como tú las cosas seguirían igual hacia ella por la actitud que tiene…

- Ella es mujer, no la molestaría por tener el pelo rosa.

- Pero por la frente. –Tatsuya le sonríe burlón e Itachi se tapa su frente con la mano que no sostiene la gorra. –mira, tú te muestras como una presa fácil para esos gilipollas. Si mostraras indiferencia a sus insultos pasarían de ti, se aburrirían y dejarían de molestarte.

- ¿Cómo mostrar indiferencia cuando sus burlas son dolorosas?

- Te duelen porque tú no las aceptas. Eres como esos gilipollas que te molestan, desprecias el tener pelo rosa y la frente un poco más grande. –Tatsuya se pone de pie. –seguro odias el color de tus ojos también porque quieres tenerlos negros como los de tu padre y hermana, quieres ser como ellos. –Tatsuya comienza a mostrar desprecio.

- Tú los tienes como ellos. –responde molesto, poniéndose de pie. – ¿es mi culpa querer ser aceptado?

Tatsuya se relajó y suspiro con pesadez, no, no es su culpa. Él se sintió así cuando niño, antes de conocer a Kakashi, incluso aun desea ser aceptado por ellos y eso lo enfurece.

- No deberías odiar esos rasgos tuyos porque los heredaste de tu madre. –Tatsuya lo mira serio e Itachi ensancha los ojos. –eso debería ser suficiente para sentirte orgulloso de poseerlos. –Itachi inclina su cabeza hacia abajo, sintiéndose culpable.


Como su hermano no ha llegado al lugar donde siempre se reúne con ellos para almorzar, Seiki fue a buscarlo. Cuando lo encontró lo vio frente a Tatsuya, teniendo su cabeza inclinada hacia abajo mostrando tristeza. Conoce a Tatsuya, el tipo de chico que es, sabe perfectamente que seguro lo está molestando y se lo confirmo viendo el almuerzo de su hermano tirado en el suelo. Al instante su rostro mostró furia y sus ojos mostraron el sharingan.

Siendo lo más rápida que le es posible se acercó, quedando frente a Tatsuya que se sorprendió un poco, no se lo esperaba, menos tenerla tan cerca de él mirándolo furiosa, incluso tuvo que hacer su rostro hacia atrás.

- ¡Nee-san! –exclama sorprendido viendo la espalda de su hermana.

- ¿Qué le hiciste? –pregunta amenazante, alzando su rostro haciendo que quede más cerca del de Tatsuya, tan cerca que ambos sienten sus respiraciones.

Tatsuya frunce el ceño, viéndose molesto y no aleja su rostro, mirándola retador.

- Nee-san, él no me hizo nada, al contrario me ayudo. –Itachi alado de ella la jalonea del brazo en un intento de alejarla de Tatsuya.

- ¿Eh? –Seiki quita el sharingan de sus ojos y voltea a ver a su hermano en busca de sinceridad, lo conoce muy bien, no le gusta ser chismoso y siempre encubre a los que lo molestan. – ¿estás hablando enserio? –pregunta sin creérselo.

- Sí, me estaba peleando con unos niños y él me ayudo.

Seiki puede ver sinceridad en los ojos de su hermano, pero se le hace imposible creerle, el Tatsuya que ella conoce molesta y humilla a los demás. Admitiendo su error alza su rostro para disculparse pero Tatsuya acerca más el suyo al de ella haciendo que casi sus narices se rosen y mirándola con rencor.

- Igual a tu padre… juzgan sin conocer. –le dice con rencor y en un susurro.

Seiki se sorprendió y Tatsuya da media vuelta alejándose de ahí ante la mirada de la pelinegra.

- ¿Qué quiso decir? ¿Lo conocen tú y mi papá? –Itachi la mira curioso, el tono en el que hablo el chico mostró el mismo rencor cuando le dijo que él se quiere parecer a su padre y hermana.

- Algo así. –Seiki lo voltea a ver, dedicándole una pequeña sonrisa.

- ¿Cómo se llama?... fue amable conmigo y me dijo cosas que me pusieron a pensar, me gustaría agradecerle como es debido.

- Tatsuya… ¿y qué cosas te dijo? –Seiki lo mira curiosa.

- Es un secreto. –le dice juguetón y Seiki alza ambas cejas. – ¿Sabes dónde vive?

- Con Kakashi-san… mamá va a visitarlo a veces, podrías ir con ella un día de estos.

Itachi se sorprendió, desea conocerlo, definitivamente le pedirá a su madre que lo lleve con ella cuando lo vaya a visitar.

- Vamos a almorzar.

- Pero mi almuerzo…—Itachi mira hacia donde está su almuerzo en el suelo.

- Compartiremos el mío. –Seiki amplía su sonrisa.

- Pero te quedaras con hambre. –Itachi la mira preocupado.

- Mamá siempre nos sirve mucho, seguro completaremos ambos. –Seiki se inclina para recoger la vasija y el pañuelo donde su madre le sirvió el almuerzo a Itachi y este comenzó a ayudarla.


Yukina va bajando las escaleras de la torre del hokage. La pelinegra ahora lleva puesto una blusa de una malla ajustada a su cuerpo, cubriéndole de los senos hasta el vientre una blusa de licra color negra, ceñida, encima su chaleco junnin que lo lleva desabrochado. Un pantalón verde seco que le queda levemente holgado. En la cintura lleva su estuche de armas, su banda ninja la lleva amarrada en el brazo derecho. Sus sandalias son azules, y su cabello lo lleva suelto, dejando que caiga sobre su espalda y hombros, llegándole un par de centímetros arriba de los glúteos.

- En que salón dijo que me esperarían… sabía que no debí haber estado pensando en las apuestas que hare esta noche mientras hokage-sama daba sus instrucciones. –la pelinegra chasquea la lengua.

Pero al doblar divisa a unos metros adelante ir bajando también las escaleras a uno de los junnin que vio en la sala. Así que animada corre para alcanzarlo.

- Disculpa.

Kakashi que va bajando las escaleras con pereza, teniendo sus manos metidas en los bolsillos delanteros del pantalón, voltea a verla con aburrimiento.

- ¿En qué salón estarían los chicos? –pregunta avergonzada, su primera vez como junnin a cargo y no sabe en qué salón debe de ir a buscar a los criaturos.

- En el 22-B. –le responde con simpleza.

- ¡Gracias! – Yukina le da una fuerte palmada en la espalda, haciendo que Kakashi casi se vaya de hocico, sin más la pelinegra continua su camino, ahora bajando las escaleras corriendo.

- Lo que tiene de guapa lo tiene de brusca. –Kakashi la mira alejarse, para después encogerse de hombros con indiferencia. –solo espero no sea vengativa cuando se entere que le mentí como mi muestra de novatada.


El equipo siete y diez aún se encuentran en el salón. Tatsuya está en el pupitre de la esquina, mirando aburrido hacia la ventana. Isae está sentada a su lado, dedicándole miraditas cada dos por tres mientras sus mejillas se sonrojan, al fin consiguió sentarse a su lado y sin las demás acosadoras de él molestando, no haya como empezar una conversación que la haga interesante a sus ojos.

Minato está en el pupitre de alado parloteando sin parar y Seiki lo escucha atenta, opinando cada dos por tres, aunque de vez en cuando su mirada se desvía hacia Tatsuya, quiere disculparse por culparlo y agradecerle por ayudar a su hermano, se siente culpable por haberlo culpado sin saber bien lo que paso.

Shinobu está sentado en el pupitre de adelante, casi durmiéndose sobre la mesa y a su lado esta Chokichi devorando sus patatas fritas sabor barbacoa.

- ¡Hay! ¡Ya me harte, somos los únicos que quedan sin sensei! –exclama exasperado Minato. – ¡Hace horas que los demás sensei vinieron por los demás y de nosotros nada!

Isae fulmina con la mirada a Minato por haber hablado cuando ella ya se había animado por comenzar una plática con Tatsuya.

- Tal vez se olvidaron de nosotros. –comenta Chokichi mirando al peli-azul.

- Suena probable. –comenta Shinubu aflojerado.

- ¡Malditos irresponsables! –exclama Minato indignado.

- ¡Ya deja de quejarte, idiota! –Isae mira con fastidio al peli-azul.

- ¡Tú no seas metiche! –le responde enojado. – ¡y tu trae acá que verte comer me abrió el apetito! –Minato intenta arrebatarle sus patatas a Chokichi que no las soltó, haciendo que ambos comiencen a jalonear.

- ¡Son mías!

- ¡Comparte, tú tienes mucha reserva!

- ¿Me estás diciendo gordo? –Chokichi inclina su cabeza hacia abajo mostrándose sombrío, pero no soltó sus patatas.

- Si te cae el saco póntelo. –le dice con mofa Minato.

- ¡Oh-oh! –Isae rápidamente se acerca a Tatsuya mirando temerosa a Chokichi y Tatsuya intenta empujarla, mostrando desagrado, pero ella se le pega como lapa.

A Shinubu se le quito la flojera y salto al asiento más alejado. Seiki al ver lo que hizo el chico lo imito.

- ¡No estoy gordo, solo estoy pachoncito! –Chokichi alza su furiosa mirada que hizo a Minato sonreír nervioso.

Cuando el pelinegro esta por echársele encima a Minato la puerta se abre haciendo que todos volteen viendo a Yukina rascándose la nuca apenada.

- Siento llegar tarde, pero un idiota me dijo un salón que ni existe y me la pase buscándolo por horas hasta que Iruka-san me aclaro donde era el salón correcto. –dice apenada y a todos les resbala una gota de sudor ante su patética escusa que ni un mocoso de preescolar se cree.

- Ella es la misma mujer que ayudo a Itachi hace cinco años. –Seiki la mira sorprendida.

- Eso suena a escusa de Kakashi… solo espero que no sea ella mi junnin a cargo. –Tatsuya la mira con ojos entrecerrados.

- Si, de hecho me paso lo mismo. –comenta aflojerado Kakashi estando de pie alado de la chica.

Yukina, Tatsuya, Minato y Seiki se sorprenden al ver al peli-plata ahí, el pelinegro rezándole a todos los Dioses que Kakashi no sea junnin a cargo, que este ahí por error, o si lo es que no sea el de su equipo.

- ¡Tu! – Yukina lo apunta de forma acusadora.

- ¿Yo? –Kakashi se apunta a si mismo extrañado.

- ¡Tú fuiste el desgraciado que me dio el número de un salón que ni existe! ¡Sino querías ayudarme no me hubieras dicho nada, por tu culpa me pase horas buscando ese mugroso salón! –le reclama indignada.

- ¿Ósea que si fue cierta la razón de su retraso? –piensan sorprendidos los gennin, Tatsuya no sorprendiéndose tanto que la culpa sea de Kakashi.

- Calma, calma. –Kakashi le palmea levemente la espalda mientras sonríe haciendo cerrar su ojo. –solo fue la novatada de bienvenida.

- A mí nadie me hace bromas de mal gusto. –la pelinegra lo mira con ojos entrecerrados. –no te hago nada ahorita porque no quiero traumar a los criaturos que son el futuro de nuestro mundo. –dice poética y a todos les resbala una gota de sudor en la nuca. –pero la vida da michas vueltas y el karma me ayudara a vengarme de ti.

- La venganza no es buena, mata el alma y la envenena. –le dice con sabiduría Kakashi haciendo que a todos les resbale una gota de sudor en la nuca.

Yukina por el bien de los criaturos, para no hacer nada que los traume, mejor voltea hacia los chicos.

- Bien… soy Yukina, la junnin a cargo del equipo diez. –dice sonriéndoles amigable.

Tatsuya quiso suicidarse, tirándose por la ventana gritando un "¡no!" lleno de pesar, pero al ver que no ayuda estar en el primer piso y solo haría el ridículo, no lo hizo. Además queda la esperanza que Kakashi esté ahí por error o para avisarles que su junnin a cargo no pudo venir… si, Tatsuya se aferra a esa esperanza por muy absurda que suene.

Isae mostró resignación, si sus compañeros son de lo peor no puede esperar mucho de su sensei. Así que resignada se pone de pie junto con sus otros dos compañeros. Colocándose frente a su sensei.

- Nosotros somos el equipo diez. –anuncia perezoso Shinubu.

- Me dio sueño solo verte. –le responde Yukina tallándose los ojos y bostezando.

Kakashi rio entre dientes. Seiki y Minato tuvieron que darle la razón, ver a Shinubu da sueño. Y a los demás les resbalo una gota de sudor en la nuca.

- Bueno criaturos, vamos donde no hayan moscas para presentarnos como es debido. – Yukina da media vuelta para que los chicos la sigan.

El equipo diez se miraron entre sí, Shinubu se encogió de hombros restándole importancia y la siguió, los otros dos lo imitaron.

- ¿Usted es nuestro junnin encargado? –Minato mira curioso a Kakashi al igual que los otros dos.

Kakashi asintió con su ojo cerrado en señal de estar sonriendo. Tatsuya deseo nuevamente hacer lo de la ventana, pero nuevamente se detuvo para no quedar en ridículo y sabiendo que eso no lo matara.

- ¿Y porque llego tarde? –Minato lo mira con reproche y Tatsuya mira al chico como el pendejo que es, preguntarle eso a Kakashi, es estúpido.

- Bueno… es que también me hicieron una novatada, esos junnin tan loquillos, aprovechándose de los novatos. –dice negando con decepción.

- ¿Miente? –Minato mira de reojo a su amiga que asintió.


En la azotea de la torre hokage se ve al equipo siete sentado en las escaleras frente a ellos y de pie esta Kakashi mirándolos con aburrimiento.

- Bueno chicos, sé que algunos ya se conocen entre ustedes. –Kakashi mira a Seiki y Minato. –pero para romper el hielo digamos nuestros nombres, edad, que nos gusta y disgusta, y nuestros sueños.

- Ponnos el ejemplo. –Tatsuya lo mira retador.

- Amm… mi nombre es Hatake kakashi… ¿mi edad? No les importa… ¿Qué me gusta?; no les interesa… ¿Qué me disgusta?; no quiero decirlo… y mis sueños son… profundos. –termina de decir con pereza.

- Solo nos dijo el nombre. –los tres chicos lo miran con ojos entrecerrados.

- Ahora es su turno… ¿Quién empieza?

- ¡Yo! –Minato alza la mano, viéndose animado.

- Dejavu. –Kakashi ríe entre dientes.

- ¡Me llamo Uzumaki Minato, tengo doce años, me gusta el rameen, me disgusta los tres minutos que tengo que esperar para que este el rameen y mi sueño es ser hokage como mi padre dattebayo! –exclama animado.

- Insisto… dejavu. –Kakashi se muestra divertido, no se sorprende, sospechaba que sería así estando con dos de los hijos de sus alumnos. –bien… Seiki ¿quieres ser la siguiente? –Kakashi mira a la pelinegra.

- Mi nombre es Uchiha Seiki, tengo doce años… me gusta pasar tiempo con mis seres queridos, me disgusta aquellos que los lastiman o ponen en peligro. Y mi sueño…

Minato la mira curioso, notándola pensativa, ni él sabe cuál es su sueño. Tatsuya la mira de reojo, mostrando poco interés.

- … mi sueño es pertenecer al escuadrón de policía de mi papá. –Seiki termina sonriéndole a Kakashi, teniendo sus ojos cerrados.

- Hija de Sakura y Sasuke, y todas sus respuestas muy diferentes a las de ellos. –Kakashi se muestra divertido. –Tu turno Tatsuya.

- Hatake Tatsuya, doce años… me gusta entrenar, me disgustan… –Tatsuya mira de reojo a Seiki. –… aquellos que juzgan sin conocer. –la pelinegra sintió una roca caerle encima y Kakashi que noto a quien miraba alza ambas cejas. –no tengo un sueño, es una meta que no pienso compartir con nadie. –dice serio, mirando a Kakashi con seriedad.

- ¡Eso no es justo, nosotros dijimos nuestro sueño! –el peli-azul lo mira con reproche.

- Sueños que no son de mi interés… además ya lo dije, no tengo un sueño sino una meta, sino quiero decírtela no lo haré. –Tatsuya lo mira altanero.

- ¡Tú, pedante! –Minato lo fulmina con la mirada.

- Idiota. –Tatsuya también lo fulmina con la mirada.

- Chicos, chicos, no peleen. –Kakashi habla con aburrimiento. –mejor ya váyanse a sus casas, es todo por hoy. Mañana empezara la prueba para ver si se convierten en gennin.

- Ya somos gennin. –le dice altanero Tatsuya.

- Lo son, pero si reprueban mi prueba regresaran a la academia.

Los tres se muestran sorprendidos.

- Los espero mañana en el campo de entrenamiento número veinticuatro a las cinco de la mañana… ¡ah!... Y no desayunen nada sino quiere vomitarlo. –les dice tétrico y los tres se tensaron. –hasta mañana, y sean puntuales. –sin más desaparece en una nube de humo.

- No le queda decir eso cuando él es el rey de la impuntualidad. –Tatsuya entrecierra los ojos hacia donde el peli-plata desapareció.


Seiki va camino a casa, esta vez va sola ya que su pequeño hermano seguro aún está en la academia.

- Seiki.

La pelinegra detiene su paso al oír la voz de su padre, voltea viéndolo caminar tranquilamente hacia ella.

- ¿Con quién te toco? –pregunta al llegar a ella, así empezando ambos a caminar.

- Con Minato. –Sasuke no se sorprendió, sospechaba que Naruto haría algo así. –y con Tatsuya. –Sasuke frunce el ceño, matara a Naruto. –y Kakashi-san será mi sensei. –ahora Sasuke la mira como la pobre desgraciada que es. –dijo que mañana nos pondrá una prueba y sino la pasamos nos regresara a la academia.

- Dos consejos: vete desayunada…

- Pero Kakashi-san dijo…

- Kakashi dirá misa, tu solo hazme caso. Yo sé lo que te digo. –Sasuke la mira serio y Seiki asintió, él fue su alumno, si se lo dice es por algo. –y mi segundo consejo… siempre trabaja en equipo, sin importar lo que él diga. –Seiki asintió. –espero que el dobe advierta a su hijo, después de todo él los puso en este embrollo.


Es un nuevo día, y Tatsuya ya bañado y vestido sale de su habitación, dirigiéndose hacia la cocina. Tiene sueño, y no es para más, se despertó a las cuatro de la madrugada, está a tiempo, aún faltan diez minutos para las cinco pero como Kakashi siempre llega tarde no se apura mucho.

El pelinegro cuenta con topárselo en la cocina, pero no lo ve ahí.

- Seguro sigue dormido… sino lo despierto nos hará esperar ahí hasta que se le hinchen. –Tatsuya camina hacia la habitación de Kakashi y abre la puerta sin tocar, no viendo a nadie. – ¿No me digas que…? –conociendo lo cabrón que es lo ve muy probable, así que sin pensarlo se va corriendo dispuesto a irse, ese Kakashi seguro llegara temprano porque sabe que él se confió y se lo quiere fregar.


Cuando Tatsuya llego esperando ya encontrar a Kakashi ahí, pero para su sorpresa y desagrado a la única que se topo es a Seiki, que al parecer lleva rato ahí.

El pelinegro la ignoro y se fue a recargar al tronco de un árbol, pasando de ella. Cerró sus ojos y metió sus manos en el bolsillo de su bermuda. Al sentir una presencia frente a él abre los ojos, viendo a Seiki extendiéndole un pastelillo.

- Los hizo mi mamá ayer, yo desayune algunos y pensé que tú no desayunarías.

- No quiero. –Tatsuya vuelve a cerrar los ojos en un intento de ignorarla. –será boba o muy confiada si Kakashi advirtió que no desayunáramos.

- Mi padre me aconsejo que desayunáramos… él llevo esta prueba antes y también me aconsejo el trabajo en equipo.

- No me interesa, así que déjame en paz. –le dice cortante y abriendo nuevamente los ojos.

- Lo siento… no debí culparte ayer sin antes haber sabido lo que paso. –Seiki lo mira mostrando sinceridad. –por favor solo toma el pastelillo, es mi forma de disculparme.

- Tks. –Tatsuya se lo arrebato y se lo guardo, volviendo a cerrar los ojos, no supo porque no se lo pudo rechazar.

Seiki sabiendo como es, supo que con eso acepto su disculpa y se sintió satisfecha, desde ahora serán equipo, lo mejor es llevarse bien.

- ¡Sei-chian!

La pelinegra voltea viendo a su amigo correr hacia ella viéndose todo adormilado, hasta baba seca tiene en la comisura de sus labios. Tatsuya hizo mueca de fastidio, quería tranquilidad antes de que llegara en gritón.

- Casi no llego… me desperté tan tarde que ni tiempo de lavarme me dio. –dice agitado al llegar donde esta ella.

Tatsuya hace mueca de asco y a Seiki le resbala una gota de sudor en la nuca.

- ¿Sabes? Ayer que nos separamos me tope a mi papá me dijo que si quiero pasar la prueba tenemos que trabajar en equipo. –comenta pensativo.

Tatsuya mostró interés, si eso le dijeron Sasuke y Naruto a sus hijos es por algo, después de todo ambos fueron alumnos de Kakashi, además él sabe lo cabrón que es Kakashi, seguro lo del desayuno fue verdad, por lo que lleva una mano a donde guardo el pastelillo.

- Lo mismo me dijo mi papá.

Ambos miran a Tatsuya, trabajar en equipo entre ellos dos no es difícil, pero ¿Tatsuya…?


Dos horas después esta Minato desparramado en el suelo, se levantó muy temprano, madrugo y el condenado sensei lleva dos horas de retraso, esta aburrido y con sueño, estaría hambriento pero el pastelillo que le dio su amiga le ayudo a no tener tanta hambre, aun así la tiene, un pastelillo no lo llena.

Tatsuya está sentado en la rama de un árbol, ahí se escondió para comerse el pastelillo. Esta exasperado, el cabrón de Kakashi se la hizo haciéndole creer que no está en casa porque se fue temprano a la cita con ellos, le da coraje porque ya lo conoce aún así no deja de caer en sus jueguitos.

Seiki está recargada en el tronco del árbol que esta alado de su amigo, tiene sus ojos cerrados y aunque muestre tranquilidad en verdad está desesperada, odia esperar, nunca ha sido paciente con eso.

- ¡Yo! –Kakashi aparece frente a ellos en una nube de humo.

Seiki se endereza y abre sus ojos mientras Tatsuya salta, cayendo de pie cerca de ellos y lo fulmina con la mirada.

- ¡Llega tarde! –Minato se sienta de golpe y lo apunta de forma acusadora.

- Lo siento, es que camino acá me tope a una mujer a punto de dar a luz y la tuve que llevar al hospital, esperar a que llegue su esposo para que la acompañe. –explica peresoza, rascándose la nuca.

- ¡No le creo! –le grita enojado Minato.

- Bueno… ya que es tarde…

- ¿Y de quien es la culpa? –los tres entrecierran sus ojos hacia él.

- … espero que no hayan desayunado. –Kakashi noto a los tres tensarse. – ¿desayunaron?

- No, para nada. –responde rápidamente y nervioso Minato.

- Me imagine que Naruto, Sasuke y Sakura les advirtieron de eso. –Kakashi sonríe divertido bajo la máscara.

- Baka. –Tatsuya lo mira de reojo molesto ante su obviedad.

- Ya que no me obedecieron en esto… esta prueba será más cruel de lo que planeaba. –les dice tétrico, tensándolos a los tres. – ¡empecemos con la prueba! –Kakashi sonríe bajo su máscara, haciendo cerrar su ojo y sostiene a la altura de su cara un par de cascabeles. –la prueba consiste en…

Continuará

la vdd no me kise kebrar la cabeza escribiendo la prueba de esos tres, asi ke me aorrare esa escena, en el siguiente kap empiezan las misiones :P

spero les haya gustado el kap

inshe niños abusivos, molestando a mi ita-chiaaaannn

MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS

CUIDENSE

BESOS

KRISS