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La Gran Noticia
-Los hechizos no vegbales son muy útiles es un duelo, gacias a ellospodemos tomag pog sogpresa al enemigo, dado a que no sabgá que encantamiento es el apgopiado paga la defensa o contgaataque hasta que hemos lanzado nuestgo hechizo. Muy bien, ahoga pgacticagemos en pagejas. Utilicen los hechizos que conozcan para desagmag a su enemigo, pego sin hablag; de igual fogma su compañego tgatagá de gepeleglos en silencio. Paga esto tenemos que concentgagnos, tgaten de sentig la magia fluyendo desde su integuiog, y diguíjanla hacia su vaguita. Gecuegden, ustedes contgolan a la vaguita, nunca la vaguita a ustedes. Bien, comiencen- Fleur dio la orden y sus alumnos se organizaron en parejas.
-Espero hacerlo bien, estaba ansiosa por esta clase- exclamaba Hermione a Sam, que ahora hacía siempre de su pareja, lo que era agradable, puesto a que solía quedarse siempre con alguien que sólo la quería como tal por su destacado intelecto (Harry y Ron siempre eran pareja).
-Lo harás de maravilla, eres una bruja hábil- la animó su amiga.
-¿Tú crees?
-Desde luego, ¿acaso lo dudas?
-Está bien, lo intentaré. ¿Qué posición quieres tener, de ataque o defensa?
-Como tú quieras.
-¡Entonces seré atacante!- exclamó con entusiasmo.
-Perfecto.
-No creo poder lograrlo, a duras penas puedo hacerlo hablando.
-Calma Neville, lo hagás bien- lo animó Fleur que había hecho de su pareja para ayudarlo un poco- concéntgate, y el hechizo viene solo.
-Grandioso Harry, ahora prepárate, porque no tendré compasión.
-Lo creeré cuando lo vea Ron- apuntó el moreno.
Pasó el tiempo en la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, ahora sí, la favorita de todos, hasta la de los Slytherins, que asistían gustosos sólo por ver a la mitad veela. Ese 31 de octubre habría un banquete por la noche en el que todos los alumnos se relajarían, pero aún así, tenían que acudir a todas sus clases del día, y esa no era la excepción, cosa que los chicos agradecían.
-¡No lo comprendo! ¡No importa cuántas veces lo intente, no salen más que chispas de mi varita!
-Tranquilízate Herm, te presionas demasiado, ¿qué te parece si cambiamos de lugares? hasta te diré que hechizo usar para detenerme, así te relajarás un poco, con un escudo protector será suficiente.
-De acuerdo- cedió la castaña.
-Lo único que tienes que hacer es dejar de pensarlo tanto, sólo déjate llevar por la magia- explicó la chica- siente como corre por tus venas, respira y date cuenta como recorre cada centímetro de tu cuerpo. No pienses en nada, sólo existen la magia y tú… y luego - cerró los ojos lentamente, en su rostro se reflejaba la paz. Hermione la veía incrédula, no pensaba que todo eso la ayudara a conseguir los hechizos no verbales, no como lo haría la concentración y el esfuerzo. De repente, un rayo rojo salió de su varita e hizo que la de Hermione saliera por los aires-. Listo.
-¿Cómo hiciste eso?- preguntó ella
-Ya te lo dije, relájate un poco, con la práctica no requerirás de tanto tiempo, -apuntó con la varita a la de Herm y voló hasta su mano- ¿vez?
-¡Fabuloso!- exclamó Fleur con emoción- esto meguece una guecompensa, ¡20 puntos para Gyffindor!
-Creo que nunca había visto a una bruja tan buena como ella- dijo Dean.
-Ella sí habría podido derrotarte en el Torneo de los Tres Magos Harry, no tendrías oportunidad en su contra- comentó el pelirrojo a su amigo en voz bastante audible.
-Muy bien estudiantes, deben pgacticag los encantamientos no vegvales como taguea. Hasta el magtes, y que se diviegtan en el banquete de esta noche- les deseó fijando su vista en los cuatro amigos, pues además de que a Ron y a Harry los consideraba sus amigos, Sam y Hermione eran sus mejores alumnas y les había tomado cierto afecto.
-Cielos Jones, estás arrasando con los puntos en las clases- le comentó Hanna- déjanos algo a nosotros- la morena se limitó a sonreír.
-Ella tiene razón, Hermione era ya de por sí una gran ayuda para Gryffindor.
-Lo siento mucho Justin, pero lamento decirte que ganaremos la copa de las casas por sexto año consecutivo- afirmó Ron sonriente.
-No es justo, debe ser contra las reglas que Hermione y Sam estén en la misma casa, ellas dos juntas son una gran desventaja para el resto de ellas. ¿No le gustaría a alguna cambiarse a Hufflepuff?- bromeó Susan.
-Lo lamento mucho linda, pero así es la vida, ellas dos son Gryffindors y no puedes hacer nada para evitarlo.
-¡Qué malo eres Potter!- exclamó Justin siguiendo con la broma de la contienda por las dos estudiantes estrella- es decir, qué más da si tiene a una o dos, vamos a hacer esto equitativo.- Las presas en disputa solo reían divertidas de la escena.
-No no no, mejor resígnense y sigan estudiando, nunca vamos a dejar que se vallan, en especial Hermione… quiero decir, ella ha sido Gryffindor demasiado tiempo como para abandonarnos.
-Bueno, en fin, nos vemos después, hay que ir a almorzar- indicó Harry
-¿Te pasa algo Hermione?- preguntó Ron confundido al ver la expresión de su rostro. Ella negó con la cabeza.
La castaña se ruborizó ligeramente recordando el comentario de Ron hacía un momento atrás. ¿Por qué actuaba así? Ni ella misma se entendía.
-Sabes que Ron te gusta, admítelo- le dijo una vocecilla en su cabeza
-No, eso es imposible- contestaba la chica cada vez que la oía.
-Claro que no lo es, él te gusta y lo sabes.
-No, Ron y yo somos solo amigos.
-Pero te encantaría que no fuera así, que fueran algo más…
- No es verdad, es decir, si es muy lindo y todo, sobre todo cuando se sonroja, o cuando me defiende ante los Slytherins, se ve tan lindo cuando vuela sobre una escoba y…
-¿Lo vez? Él si te gusta
-No, te equivocas, no es eso lo que siento.
-Si lo es
-Oh que terquedad, que no.
-¡Qué sí!
-¡Qué no!
-De acuerdo, tú sola te engañas, pero sabes que así es.
-¡No es verdad!
-¿Qué no es verdad Herm?- preguntó Harry extrañado. Iban a mitad del pasillo hablando de los entrenamientos de Quidditch, Ron acababa de sugerir una nueva maniobra y de repente Hermione había exclamado algo como no es verdad.
-Este… nada, que… nada importante- dijo algo avergonzada.
-Debe ser hambre, ¿o no Herm?- indagó Sam
-Si, es eso, apresurémonos a ir al Gran Comedor ¿si?
-Pero si estamos entrando en él en este momento- apuntó Ron confundido.
-Ah si, pues… vamos a desayunar ¿no?
Se sentaron a la mesa y comenzaron a desayunar. La castaña seguía divagando en sus pensamientos, tratando de comprender lo único que hasta ahora había encontrado incomprensible.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por los ruidosos aleteos que producían las lechuzas que se encargaban de repartir el correo matutino. Los estudiantes esperaban ansiosos esas cartas con noticias de sus familiares.
Pese a que en el castillo reinaba una paz casi utópica, nadie podía evitar la realidad de la guerra que en ese momento se vivía fuera de los muros del castillo. Voldemort había vuelto y con él, el terror se había implantado en toda la población mágica. Sus movimientos, aunque escasos, eran bien calculados. Las víctimas que hasta ese momento se habían producido eran tanto personajes importantes en la comunidad mágica, como simples civiles, que por estar en el lugar y momento equivocados, habían sido silenciados para siempre.
Hermione tomó el diario y pagó a la lechuza que lo entregaba. El ave emprendió el vuelo en el acto. Otra más, blanca como la nieve, le entregó una carta a Harry, quien la acarició en gesto de agradecimiento.
-Gracias Hedwig. ¿Quién me escribiría? No creo que los Dursley se tomaran esa molestia.
-Tal vez es propaganda del ministerio, a mí me han llegado como 15 de esas- informó Ron.
-Tal vez- coincidió Harry, pero se paralizó al reconocer la caligrafía del que una vez había sido su profesor. Era de Lupin.
-¿Murió alguien que conozcamos?- preguntó Ron como cada mañana.
-Si esperaras a que abriera el diario lo sabríamos.
-Disculpa señorita perfecta- Hermione hizo caso omiso al comentario-. Tranquila Pig, en seguida te quito eso que llevas en la pata- indicó el muchacho a su inquieta lechuza, quien por la emoción de sentirse útil no se estaba quieta ni un segundo.
-¡Al fin sucedió!
-¿Qué ocurrió Herm?- preguntó Sam ante la exclamación de su amiga.
-Fudge al fin renunció al puesto.
-¿Ya no es más ministro de magia?- dijo Harry.
-No, ya no, escuchen.
Renuncia el Ministro de Magia
Esta mañana, Cornelius Fudge presentó su dimisión como funcionario ante el parlamento mágico inglés, luego de ceder a la presión de la comunidad mágica internacional. El ahora ex Ministro de Magia renunció al cargo tras tres meses de ser duramente criticado por la prensa internacional, por haber ocultado durante un año a la población que El-que-no-debe-ser-nombrado había regresado. En una encuesta hecha por EL PROFETA, el 97% de la población aprueba su decisión, mientras que un 33% insiste en que tardó demasiado en tomarla.
Ante estas afirmaciones, Fudge declara: "Querían mi renuncia, pues aquí la tienen. Llegará el día en que comprendan el por qué hice lo que hice y me lo agradecerán. No daré mas comentarios"
-Si, como no, enseguida le agradeceré por haber solapado a ese…
-¡Calla Ron, aún no termino! "Ante la renuncia de Fudge, varios candidatos se han postulado para ocupar el puesto. El nuevo ministro será elegido esta misma noche. Pese a la insistencia de la población, Albus Dumbledore no se postulará, pues se niega a abandonar la dirección del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería."
-Era de suponerse, Dumbledore se quedará en Hogwarts hasta que se muera- apuntó Harry.
-Si, me muero por saber quién será el nuevo ministro. ¿De quién es la carta Harry?- dijo la castaña dejando el periódico a un lado.
-De nadie importante, es propaganda del ministerio, como dijo Ron- mintió. No sabía por qué le abochornaba tanto el haber recibido esa carta.
-Bien Pig, ahora puedes irte- la pequeña lechuza ululó feliz y emprendió el vuelo junto a Hedwig.- Ese animal tiene demasiada energía.
-¿Te escribe tu familia?- preguntó Sam
-Si, es de mamá, dice que esté atento a las noticias de esta noche, ¿por qué será?
-Tal vez porque se elige al nuevo ministro, es importante saber quien es.
-Seguro otro inepto del ministerio.
-Quien sabe Ronald, tal vez sea alguien que conozcamos, como Tonks- el pelirrojo rió estruendosamente ante el comentario de Hermione.
-¿Tonks nuevo ministro de magia?
-¿Te parece tan imposible que una mujer ocupe ese puesto?
-No es por eso, es decir, no tiene precisamente la pinta de dirigente de un país. Ya me la imagino, haciendo tratados con el anciano ministro de Austria y ella con el cabello rosa chicle.
-Ella es una bruja suficientemente capaz de dirigir a un país, además es una gran Auror y…
-¡Basta! Estoy comenzando a cansarme de sus peleas. Apenas son las 12 y ya han discutido cuando menos cinco veces- exclamó Harry exasperado.
-No es mi culpa, si Hermione no me criticara a cada momento…
-Pues si tú me hicieras caso de vez en cuando, tal vez yo no tendría que hacerlo.
-¡Solo dije que me parecía que Tonks no tiene facha de ministro, pero claro, todo lo que yo digo de inmediato te lo tomas personal!
- ¡Ese es el problema, nunca te fijas en lo que dices!
-¡Y tú te fijas demasiado en lo que dicen los demás! ¡Yo no sé cómo Krum te soportaba, seguro le decías a cada momento que su inglés era terrible!
-¡No metas a Víktor en esto!
-¡Silencio!- exclamó Sam. Los chicos se quedaron sorprendidos, generalmente ella era muy callada y tranquila, pero esta vez había tenido que gritarles para calmarlos- Ya es suficiente con el dolor de cabeza como para oírlos gritar. Ustedes dos hablan demasiado, de verdad no dan muy buen ejemplo como amigos, si tanto se quieren como tales, por favor no peleen.
-Yo no tengo la culpa de que quiera que sea perfecto como ella.
-Si te molesta tanto que sea perfecta, no tengo idea de por qué me hablas.
-¡Yo no dije eso!
-¿A no? ¿Entonces qué fue lo que dijiste?
-¿Olvídalo quieres?
-Son un caso perdido- sentenciaron Harry y Sam a la vez.
-¿En qué piensas Ginny?- cuestionó una rubia de ojos azules a la menor de los Weasley
-No lo sé, me extraña la carta de mamá, dice muy poco, casi siempre usa cuando menos unas veinte líneas, ahora solo escribió tres renglones, y pidiéndome que ponga atención a las noticias de hoy en la noche. ¿Crees que ella sabe algo que nosotros no?
-Tal vez, o quizá los wizarcats la han secuestrado y dejaron una réplica de cera en su lugar para que te escriba esa carta.
-¿No hablarás en serio, o sí Luna?
-Claro que no hablo en serio, era solo una broma para hacerte reír.
-Ya decía yo.
-Los wizarcats jamás secuestran gente, solo gatos.
La pelirroja entornó los ojos y esbozó una sonrisa divertida. Ese tipo de excentricidades era lo que distinguía a Luna Lovegood del resto de las personas, y era también la razón de que muchos la consideraran extraña. Ginny Weasley era una de las pocas amigas que tenía. A ella le gustaba mucho la forma de ser de Luna: era espontánea, ocurrente y graciosa; siempre tenía algo interesante de qué hablar y algún comentario gracioso que la hacía reír, cosa que la Gryffindor apreciaba mucho.
- ¿Cuándo será el primer partido de Gryffindor?- preguntó Luna
-Hasta dentro de un mes, el primer partido de la temporada será Ravenclaw vs. Hufflepuff
-Ya veo, quería estar segura, ¿ahora quién va a comentar los partidos? Tengo entendido que el antiguo comentarista ya se graduó.
-Si, es una pena, Lee era muy gracioso.
-Si, me agradaban sus bromas.
-Creo que esta tarde habrá pruebas para ser comentarista
-¿Por qué no te postulas Ginny?
-No puedo Luna, yo ya juego en un equipo, no puedo ser comentarista y jugar al mismo tiempo.
-Podrías si usaras el doble del espejo.
-Luna, el doble del espejo es imposible de hacer.
-No si eres alquimista, mi madre hizo muchos experimentos para sacar a su doble del espejo, y estuvo a punto de lograrlo, pero murió antes de que eso pasara.- Esto lo dijo con una tranquilidad que hubiera perturbado a cualquiera que la oyese. Pero no a Ginny, ella ya estaba acostumbrada.
-Tal vez, pero yo no tengo tiempo para dominarlo, así que mejor dejo que alguien más lo haga, ¿por qué no tú?
-¿Yo?
-Si, haces comentarios graciosos a veces. Seguro tendrás tanto éxito como Lee.
-Sería interesante, además, siempre quise ser reportera.
-Pero Luna, lo que harás será comentar un partido, ¿qué tiene eso que ver con ser reportera?
-Pues, ¿qué tiene de diferente comentar un partido a una noticia?
-Pues…
-Además, me gusta el Quidditch aunque no sepa mucho de él, las escobas volando por ahí me recuerdan a los enjambres de atrapasueños.
-¿Atrapa qué?
-Atrapasueños, gracias a esos insectitos tienes pesadillas.
-A si claro, los atrapasueños. ¿Entonces qué, te postularás?
-Seguro, nada pierdo con intentar.
Ron y Hermione no se dirigieron la palabra desde su discusión a la hora del desayuno. Después de que Harry y Sam desistieran de tranquilizarlos, Ron llamó a Hermione "una perfeccionista obsesiva", a lo que la castaña respondió azotando la copa en la mesa y saliendo a toda prisa del Gran Comedor, no sin antes mostrar un rostro de enfado. Ninguno parecía querer dar su brazo a torcer, ninguno quería pedir disculpas. Ambos estaban dolidos con el otro, y todo había comenzado porque eran muy orgullosos como para admitir lo que dentro de ellos se venía gestando desde hace tiempo atrás.
A diferencia de la chica, Ron ya había aceptado el hecho de que Hermione era para él más que una simple amiga. Lo había comprendido cuando la vio llegar a aquél baile de navidad, tan hermosa como nunca antes, del brazo de ese Víktor Krum. En ese momento comprendió que jamás vería a Hermione como amiga de nuevo, aunque jamás debería demostrarlo. Era esa la razón por la que trataba de hacer comentarios graciosos, de parecer un chico simpático, de elogiarla, pero jamás le funcionaba, porque ella era perfecta, y claro está, esperaba lo mismo a su alrededor, trataba siempre de corregirlo y eso le molestaba. ¿Por qué no puede aceptarme como soy? Se preguntaba. Le molestaba mucho el hecho de que a ella no parecieran importarle los elogios ni todo el esfuerzo que él hacía. ¿Por qué no se fija en mí? ¿Qué tenía ese Krum que yo no tenga? Eran preguntas que rondaban en su cabeza, pero no pensaba ser él el que pidiera disculpas, y en el fondo esa idea le molestaba. Odiaba hacer llorar a Hermione, pero más odiaba no ser él quien la consolara. Aunque él tenía muy claros sus sentimientos, la confusión que en esos momentos él sentía era solo comparable con la de Hermione.
La pobre chica no comprendía por qué se sentía tan confundida con respecto a sus sentimientos por Ron. No soportaba que no la notara, y no sabía por qué. Lo peor de todo era que se enfurecía cuando él, en lugar de apoyarla, le llevaba la contraria, y ella en lugar de tratar de convencerlo, simplemente se enojaba. –Yo tengo la razón, no pienso disculparme- decía.
A la hora de la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, y para no tocar el tema de la discusión, Hermione hizo equipo con Parvati y Lavender, y Ron con Dean y Seamus, dejando a Harry y Sam solos (Neville estaba en la enfermería debido al esfuerzo excesivo en la clase de Fleur).
-Harry, ¿puedo hacerte una pregunta?- preguntó mientras cargaba entre sus brazos un hipogrifo bebé.
-Claro.
-¿Por qué estás nervioso desde el desayuno?
-¿Nervioso yo? Te equivocas, estoy mejor que nunca. ¿Cuánto dijo Hagrid que teníamos que darle de beber?- dijo tratando de cambiar la conversación.
-Que eso te lo crean los dos orgullosos de allá. Vamos, sabes que puedes contarme lo que sea, ¿tiene algo que ver con la carta que recibiste?
-No, para nada… bueno, si, es por eso.
-Lo sabía, ¿por qué?
-Pues… no lo sé, me avergüenza un poco, es algo estúpido.
-Harry, nada que te avergüence es estúpido. El que otras personas no lo comprendan no lo hace algo tonto, debes tener tus razones para avergonzarte.
-Si, pues… me escribió el profesor Lupin.
-¿Quién?- cuestionó sin comprender.
-Fue mi profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en tercero, y además era amigo de mis padres.
-¿Y?
-Yo siempre le he tenido un cariño especial, pero últimamente, ha tenido muchas atenciones para conmigo, y yo lo aprecio, de verdad, es solo que… desde que mi padrino murió no pensé que alguien podría…
-Ocupar un lugar en tu vida como el que él ocupó.
-Si, exacto.
-Comprendo, lo que quieres decir es que… aprecias al profesor Lupin, pero al mismo tiempo te da pena el que un ex profesor tuyo sustituya, por llamarlo de alguna manera, a tu padrino.
-Si, eso es lo que siento.
-Me parece algo normal, es decir, si él conoció a tus padres, seguramente te ve como podría ver al hijo de un hermano. Él te aprecia mucho, y es natural que tú también lo aprecies como a un tío o algo parecido, aunque te dé algo de vergüenza porque fue tu profesor.
-Si. Sabes, me gusta hablar contigo, siempre sabes qué decir.
-Me alegra poder ayudarte.
-¿Y bien chicos, su hipogrifo les ha causado problemas?- cuestionó Hagrid cuando pasaba por ahí.
-Para nada- respondió la chica.
-Me doy cuenta que tienes talento con estas criaturas Sam- comentó con alegría. Harry los había presentado poco después de que ella había ingresado al trío, ahora cuarteto, y habían simpatizado casi instantáneamente, principalmente por el gusto que ambos tenías por las criaturas mágicas.
-Gracias, siempre me han gustado los animales- exclamó acariciando la cabeza del pequeño hipogrifo.
-¿Listos para el banquete?
-Como nunca- contestó el ojiverde.
-¿Vas a estar en la mesa de profesores Hagrid?
-Desde luego Sam- respondió orgulloso- y yo les recomiendo que estén atentos a las noticias, es posible que encuentren algo interesante.
-Ah, claro- dijo Harry, confundido.
-Bien chicos- se hizo oír la potente voz del semigigante sobre los murmullos de sus alumnos-, la clase ha terminado, traigan a sus hipogrifos.
Harry se levantó del suelo, Sam también lo hizo, pero de inmediato se tambaleó, soltando al bebé que estaba cargando. Harry reaccionó a tiempo para atraparla, a la vez que Hagrid rescató al hipogrifo. El profesor se dio prisa de meter a los bebés al corral, para inmediatamente ayudar a la chica.
-¡Sam! ¿Te encuentras bien?- preguntó preocupado Harry.
-S-si, es solo…
-Debes ir a la enfermería ahora.
-No, estaré bien.
-Harry tiene razón Sam- intervino Hagrid-, te vez pálida, yo te llevaré.
-Pero…
-Por favor- rogó el muchacho. La chica dudó un momento.
-Está bien, si te hace estar más tranquilo, iré.
-Gracias- fue su única respuesta.
Hagrid la cargó y se fue rumbo a la enfermería. En ese momento Ron y Hermione se acercaron.
-¿Qué pasó Harry?- cuestionó el pelirrojo.
-No lo sé. Estaba bien hace un minuto, y de repente… No es la primera vez que le sucede.
-¿Crees que se encuentre bien?- indagó Hermione preocupada.
-Eso espero. No puede estar enferma, ¿o si?
-Seguro estará bien, ¿verdad Ron?
-Desde luego- coincidió su amigo.
Aquél pequeño incidente en Cuidado de Criaturas Mágicas fue el pretexto perfecto para acabar con el enojo de los dos amigos, quienes no necesitaron de disculpas para perdonarse el uno al otro. No hubo reclamos por parte del otro, suficiente castigo había sido para ellos el no hablar con la persona más importante en sus vidas, aunque hubiera sido solo durante unas horas.
-¡Que comience el banquete!- indicó Dumbledore a todo el alumnado. Acto seguido, solo se oía el ruido de cubiertos chocando contra los platos, y las pláticas casuales de los alumnos. El Gran Comedor estaba adornado como cada año, con las calabazas flotantes alumbrando, y majestuosas decoraciones adornaban las mesas de las cuatro casas. De repente una chica de ojos azules atravesó las puertas y se situó al lado de Hermione.
-Valla Sam, te vez mejor.
-Lo estoy, y ustedes dos, ¿ya se hablan?
-Si, creo que fue tonto pelear por cosas así, ¿no te parece Ron?
-Di, mud dondo- contestó con la boca llena.
-¿Y qué tenías?- cuestionó Harry.
-Nada, la enfermera me dijo que durmiera el resto de la tarde, cuando desperté ya estaba mejor. Solo me dio un frasco con una poción, dijo que la tomara en caso de que me sintiera mal otra vez. Lo vez Harry, te dije que iba a estar bien con un descanso.
-Si, claro, pero no está de más prevenir.
-Ajá. ¡Cielos, nunca había visto tanta comida en mi vida!
-Si, los elfos cocinan con mucho esmero, aunque nadie reconozca su trabajo.
-No hablemos de la PEDDO ahora, ¿te importa?- exclamó Ron tragando su pavo.
-Es la P-E-D-D-O, no la PEDDO Ron.
-Da igual, estamos comiendo.
-De acuerdo, pero sabes que no me rendiré.
-Seguro.
-¿La qué?- indagó Sam sin comprender aquella conversación.
-Es… una organización que creó Hermione- trató de explicar Harry-. Ella trata de convencer a la gente de que los elfos domésticos deben ser libres de cobrar un sueldo. No ha tenido mucho éxito- agregó bajando el tono de su voz- pero ella no está dispuesta a rendirse.
-Es muy noble de su parte.
-Si, lo es.
-¿Qué tanto murmuran ustedes?- preguntó la castaña con suspicacia.
-Nada Herm- respondió el moreno.
-En fin, todo esto se ve delicioso- comentó la ojiazul- ¿qué será bueno elegir?
-Te recomiendo el lomo relleno, está exquisito.
-Está bien, en vista de que Herm lo aprueba, lo probaré.
Así pasó la velada, entre comentarios y risas. Momentos como ese hacían pensar que afuera no se estaba desatando una guerra, que aunque no había sido del todo sangrienta, los pocos ataques hasta el momento habían desatado el temor entre los habitantes, tanto magos como muggles. Esa situación la había influenciado Fudge, con su insensata indiferencia, y la noticia de que un nuevo ministro ocuparía el cargo encendía una nueva llama de esperanza entre la gente atemorizada: quizá ahora se tomarían medidas en contra de los magos oscuros.
De pronto, una gran bandada de lechuzas entró por las ventanas y dejó caer sobre las cabezas de los estudiantes ejemplares de "El Profeta". Todos recibieron el Diario expectantes y extrañados, pues en raras ocasiones se repartía un ejemplar nocturno, salvo en aquellas de vital importancia, como era esa: esa noche se anunciaría al nuevo Ministro de Magia. Todos se apresuraron a abrir el Diario para enterarse de la noticia.
-De prisa Hermione, queremos saber quién ocupará el cargo de Fudge
-Tranquilo Ron, aún tengo que pagarle a la lechuza. Anda, toma, es la cuota por el periódico de hoy, ahora vete- indicó al animal colocando un par de monedas en la bolsa que llevaba atada-. Bien, dice… Oh… ¡No puedo creerlo!
-¿Qué ocurre Hermione?- preguntó Sam al ver su expresión de sorpresa.
-El nuevo ministro… el nuevo ministro…
-Ya dinos de una vez qué pasa- pidió el pelirrojo impaciente.
-El nuevo ministro es… es… es tu papá.
-¿QUÉ?
En el próximo...: Diversas reacciones ha provocado el nombramiento del nuevo ministro de magia, desde euforia, pasando por indiferencia, hasta llegar a la ira. Entre toda la conmoción, los personajes se concentran en sus propios asuntos y conoceremos un poco más sobre sus sentimientos. Dumbledore tendrá una charla con Snape, y los temas que tocarán afectarán directamente a Harry. A demás, después de tanto tiempo, Cho y Harry tendrán su primer encuentro desde su discusión del curso anterior. ¿Cómo reaccionará la Ravenclaw al conocer a la nueva amiga de Harry? ¡Lean y descúbranlo!
Hola! espero que les haya gustado el capítulo 10. Jeje, el detalle del ministro se me ocurrió cuando lo leí en el fic de una amiga, porque aunque Jo dijo que eso jamás pasaría, siento que los Weasley se merecían algo maravilloso en sus vidas, jeje.
Contesto Reviews!
Juan: ¡Y comienzan las teorías! jeje, me encanta que hagan eso. No te puedo decir si estás bien o mal porque, bueno, arruinaría la trama si estás bien, y si estás mal... no vería el desarrollo de tu teoría, con lo mucho que me gustan. Lo que si puedo decirte es que ambas son muy interesantes =D
Gothic: jeje me gusta saber de ti, conocer a los lectores es divertido. Yo no soy buena en los deportes, excepto en natación y algo de beisbol, pero igual no soy excelente. La guitarra... no sé, me cuesta pulsar las cuerdas, aunque la verdad nunca fui muy constante que digamos... ¡Yo también soy buena en matemáticas! De hecho, comienzo la licenciatura en actuaría el 10 de agosto... Me muero de nervios. ¡Pero si se dibujar! un tiempo pinté al óleo, pero la pintura me mareaba, así que mejor regresé al lápiz y papel. No soy una gran artista, pero no lo hago tan mal para no haber tomado clases =P. Gracias por tu coment.
Ginny: gracias, si me divertí, ¡vimos delfines y tortugas! Fue lindo, aunque el viaje de ida me mareó, jeje, muchas curvas en la carretera. Seguí tu voto, ojalá te haya gustado este también. Ah, y muchas gracias también por visitar mis drabbes, dices cosas muy lindas^^.
Creo que es todo. Hasta el próximo, y si les gustó, ya saben... ¡a desviar ese mouse!
