10ª noche – Niña querida

Arca del Conde

Los anteojos brillantes del Conde del Milenio brillan en la oscuridad de una habitación. Se abre una puerta detrás de él, llena de luz, sobre la cual está dibujada la sombra de una niña de ojos rojo intenso, sonriendo de oreja a oreja.

-Has venido, mamá. –Saluda el Milenario, mirándola por sobre el hombro.

-No me perdería esto por nada, hijo. –Responde la chiquilla.

-Yeyeyey, este proyecto me está saliendo mucho más ambicioso de lo que pensaba. Exponer así a mis muchachos no deja de darme desconfianza. –Le dice mientras se mueve a través de una mesa de experimentos. Lilith se adelanta unos pasos más y deja ver su pequeño cuerpo en el interior del salón, cubierta por un pequeño vestido blanco de tirantes.

-Road ya está ejecutando el plan. Si lo consigue, ya no tendremos nada de que preocuparnos.

-¿Será así? –Replica desconfiado.

-Si no lo es, de todos modos están tus otros muchachos, ¿no es así? –Le dice animosa.- Y si ellos fallan, aún tengo a mi Sayoko y a Helena.

-Oh, ¿aún están ellas contigo?

-Una madre siempre buscará ver a sus hijos, aunque eso implique hacer un pacto con el diablo. –Le explica llegando hasta él y sentándose en la mesa sobre la que él está trabajando. Su pequeño cuerpo contrasta con la gran figura del Conde, cuya cara es casi del tamaño de ella completa.

-Una madre… es interesante que tú lo menciones. –Se burla el Conde.

Eso no aplica cuando la madre es el mismo demonio. –Corrige moviendo los pies de atrás hacia delante, en su actitud infantil adoptada.- Espero que los hijos que estamos creando con mi sangre estén siendo de utilidad.- Agrega cambiando de tema.

-Ohh, pero son maravillosos. Gracias a ellos mi producción de Akumas ha aumentado como nunca.

-¿Ya tienes suficientes? –Se para y lo mira emocionada.

-Aún no, pero pronto. –Le dice sonriendo.- Cuando así sea tu serás la primera en saberlo.

-Jijiji, eso espero. –Dice sonriendo con las manos en las mejillas. En ese momento los dos se quedan fríos, sintiendo en sus mentes el relámpago de la presencia del catorceavo.

-Esta presencia… -Le dice Lilith al Conde.

-Si… es muy parecida a la de él. –Le contesta mirándola con brillo en sus anteojos.- Sin embargo, hay algo diferente… no es la misma… no aún… -Reflexiona mientras busca sentir la presencia más claramente.

-¿Crees posible que despierte? –Inquiere la pequeña castaña. Su suave piel y sus grandes ojos contrastan con los del Conde.

-No. Definitivamente aún no. Sin embargo, en esta forma podría ser aún más peligroso para quien esté cerca de él… -Sonríe complacido.- Me pregunto quién será…

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-Allen… -Musita Lenalee, arrastrándose por el piso en medio del charco de sangre que la rodea, soportando el dolor de las contracciones cada vez más intensas dentro de su cuerpo, preludio del inminente nacimiento. Logra llegar hasta la orilla de los escombros para asirse de una roca y elevar la mirada hacia la escena frente a ella. Stella dándole la espalda, protegiéndola de Allen, quien, convertido en Noé, las mira como si no las conociera, apretando fuertemente su puño derecho y preparándose para combatir, habiendo dejado su espada Crown Clown tirada en el piso, cerca de ellos.- Allen… -Repite de nuevo Lena.- No puedo oírte… no estás… ¿Dónde estás…? ¡¡Allen!! –Llora sintiendo la soledad que emana del Noé que las acecha. Una nueva contracción hace que se retuerza de dolor y esfuerzo.- Por favor… soporta un poco más… no quiero hacer esto sin Allen… no podré hacerlo sin él… -Murmura hablándole a su bebé.

-¡Lenalee! –Le grita Stella mirándola por encima del hombro. Allen solo tuerce la cabeza y las mira como si no entendiera lo que está sucediendo.

-Jujuju… -Profiere el por ahora Noé mostrando una sonrisa que literalmente abarca de oreja a oreja, tronando los dedos de la mano y dando un paso hacia delante.

-Allen… -Musita la pelinegra, invocando su escudo y preparándose para luchar.- Si no voy en serio no seré capaz de detenerlo. –Piensa mientras mira el cuerpo de su amigo, rodeado completamente de materia oscura.- Si en verdad es un Noé, la única forma de derrotarlo es… -Vuelve la mirada hacia la espada de exorcismo de Allen, clavada en la tierra. Al verla recuerda el instante hace cinco años cuando intentó copiar su inocencia la última vez, y las quemaduras que sufrió al hacerlo. Toda ella tiembla por unos instantes y da un suspiro.- No puedo usar su inocencia contra él, pero…

-¡¡¡¡GGAAAAAAHHHH!!!! –La interrumpe el rugido de Allen, quien fuera de control salta sobre ella, como una bestia que se arroja sobre su presa, sorprendiéndola con el impacto de su puño contra su mejilla a gran velocidad, creando una pared de presión de aire hacia atrás mientras el cuerpo de Stella es empujado por la fuerza del impacto, aplastada en medio de ambas corrientes de viento, saliendo disparada hacia atrás un segundo después por el poder del puñetazo, estrellándose contra un árbol y partiéndolo por la mitad. La corriente de aire generada mueve los cabellos de Lenalee con la fuerza de una tormenta, obligándola a entrecerrar los ojos.

-¡¡Stella!! –Grita mientras se esfuerza por soportar su dolor. Stella logra levantarse del impacto habiéndose protegido del golpe con el campo de energía de inocencia que copió de Maus tiempo atrás, envuelta en una bola brillante que rápidamente se disuelve. Da un paso hacia delante y se limpia la sangre de la boca, luciendo la marca del puño de Allen en su mejilla. Éste gruñe al verla, preparándose para una nueva embestida.

-¡¡Allen!! –Le grita con voz fuerte.- ¡Tienes que reaccionar! ¡Lenalee te necesita! –Trata de convencerlo haciendo ademanes con las manos y caminando hacia el frente, pero Walker detiene su avance moviendo su brazo como di diera un golpe al aire, generando una onda de corte que hace una zanja en el piso cortándole el paso a la exorcista, quien sorprendida, levanta la mirada y encuentra sus ojos con los suyos de nuevo.- Allen… -Repite como si en verdad no lo reconociera.

-A un lado… -Dice el exorcista convertido mientras levanta su brazo hacia ella.

-¡No! ¡No mientras no vuelvas en ti mismo! –Insiste suplicante, poniendo un pie más allá de la línea trazada. Allen frunce el seño y crea una bola de energía negra en su mano, bombardeándola en el mismo instante que pone el pie, haciendo una explosión a su alrededor. Luego sonríe descontrolado y vuelve a ver a Lenalee, que luce asustada y temblando, sin despegar su mirada de él.

-Allen… ¿Dónde estás? –Repite mientras examina al enemigo que tiene frente a ella. De repente Allen es empujado hacia un lado por una lluvia sucesiva de flechas de inocencia que explotan en su espalda, provocando otro estallido de luz. Stella se ha logrado poner de pie luego del ataque recibido, habiendo contraatacado luego de protegerse con el campo de energía de Maus. Jadea un poco mirando a Lenalee, sabiéndola incapaz de moverse más lejos de lo que se encuentra en este momento. Profiere un pequeño gruñido mientras dirige su mirada hacia su oponente.

Allen se levanta de nuevo y tuerce la cabeza, ahora hacia la izquierda, mirándola fijamente, pero como si no hubiera ninguna profundidad en su mirada. Stella aprieta los dientes y levanta las manos para recibir el nuevo ataque, sus piernas tiemblan mientras con los ojos busca la manera de parar el cuerpo de su adversario sin lastimarlo.- Allen…- Musita en tono bajo. Recuerda una imagen de ambos comiendo dangos en la cafetería de la Orden, otra más de ambos junto con Lenalee saliendo en una misión, sonrientes, y una más de él y su esposa sonriendo felices esperando a su bebé. Su boca tiembla y sus ojos se humedecen, entristecida por la situación.- ¡¡¡¡Allen!!!! ¡¡Tienes que despertar de una vez!!! –Grita ansiosa. Al instante siguiente sus pupilas se contraen para ajustarse a ver de cerca de Allen, quien en un segundo se ha desplazado volando hasta ella, lanzándole un puñetazo a la cara, el cual esquiva inclinando su cuerpo hacia atrás, sintiendo en su rostro el aire cortado por la fuerza del golpe.

-¡¡Gahh!! –Gruñe de nuevo Walker, apoyando un pie en el piso y lanzando una patada redonda con el otro. Stella termina de empujarse hacia atrás y poniendo las manos en el piso, da una vuelta redonda para retroceder, evitando de nuevo el empeine de su atacante, se apoya de nuevo en sus pies y da un salto impulsándose con ellos de nuevo hacia el frente, proyectando el martillo creciente en su mano derecha y lanzando un golpe frontal con el a la cabeza de Allen; quien detiene el ataque moviendo su mano hacia arriba, interceptando la cara del martillo con su palma extendida. Mira furioso a Stella y aprieta el martillo con tanta fuerza que lo fulmina, sublimándolo en gas de inocencia que se disuelve en el aire. En el mismo instante la exorcista extiende sus alas y vuela con ellas horizontalmente hacia atrás, sin darle la espalda a su oponente, quien sonríe y da un salto para perseguirla, golpeándola con la cabeza directo en su estómago.

-¡¡Cough!! –Profiere ella quedándose sin aire, empujada por la embestida de Walker, que los lleva a ambos a estrellarse contra otro árbol.

-¡¡Stella!!! ¡¡Allen!!! –Grita Lenalee, esforzándose por resistir mientras observa la pelea. Una nueva contracción genera un dolor eléctrico que recorre su cuerpo; sus músculos se contraen dando lugar a un poco más de hemorragia.- Ugh… -Profiere soportándolo. Mira de nuevo el lugar del impacto y se da cuenta de que ninguno de ellos está ahí. Dirige la mirada entrecerrada en todas direcciones hasta que ve a Stella en el cielo, volando dejando tras de sí una estela de inocencia, evitando una y otra vez las embestidas de Allen, que como un tiburón volador intenta pasar desgarrándola volando para estrellarse con ella y rebotando desde todas direcciones, golpeándola en un brazo y desgarrando la manga de su chaqueta, dejando visible la piel de su brazo.- ¡¡Stella!! –Grita de nuevo Lena. Allen instintivamente mueve su cabeza para mirarla, instante que Stella aprovecha para invocar en las puntas de sus dedos los hilos de inocencia de Marie. Cuando su oponente se percata, le gruñe furioso y vuela de nuevo hacia ella dispuesto a reventarla, pero Stella mueve sus alas para trazar un círculo y evitar ser embestida por él en el instante en que la taclea, aprovechando para lanzar su ataque.

-¡¡¡NOEL ORGANON!!! –Invoca extendiendo los hilos alrededor de Allen, envolviéndolo como si fuera una red de pescar, deteniendo su avance y electrocutándolo con el poder de la inocencia.

-¡¡¡AAAAAAAGGGGHHHH!!!! –Grita bestialmente el exorcista. Stella extiende sus alas al máximo y las utiliza para balancearse y ganar la estabilidad para darle vueltas a Allen, atrapado en la red, moviéndolo en círculos y creando una fuerza centrífuga a su alrededor.

-¡¡AAAAAAHHHH!! –Grita finalmente soltando la red y lanzando el proyectil contra la tierra, generando otra explosión. La exorcista respira agitadamente, expectante al resultado de su ataque.- Allen… Allen es mucho más fuerte que yo… -Reflexiona jadeando y limpiándose un poco de sangre de la boca.- Si usara eso, probablemente podría igualarlo… -Reflexiona recordando su transformación de Balance, una imagen suya de mitad Noé mitad exorcista.- Sin embargo… -Mira a Allen y se ve a sí misma convertida en Noé, sonriendo de la misma forma sádica. El miedo a eso la invade, distrayéndola de la batalla.- No puedo... Allen… No soy capaz… -Murmura en tono bajo. Mira a Walker y trata de serenarse, pero es asaltada por las memorias de su Noé. Ve una escena de la onceava y el catorceavo mirándose enamorados en medio de un campo de rosales. Se queda pálida. Un momento silencioso se da en su mente mientras la imagen de los Noés se transforma en una de Allen con ella mirándose de la misma forma. Sus ojos se congelan y su cuerpo deja de reaccionar, sorprendida de estar teniendo esa visión. Su cuerpo permanece en el aire, inmóvil. Mientras, en la tierra, Allen lucha por zafarse de la red de inocencia, casi lográndolo. Lenalee está caminando tambaleante para aproximarse, dejando un rastro de sangre tras ella. Mira a Stella y se preocupa.

-¡¡Stella!!! –Le grita para despertarla. Stella reacciona mirando en todas direcciones. En su mente, la imagen cambia de nuevo, ahora hacia una de Kanda solo de espaldas hacia ella, en medio de un jardín de cerezos.

-Kanda… -Murmura conmovida. Sus ojos se llenan de lágrimas mientras al mismo tiempo siente el calor de la pasión reprimida de la Noé de su interior aumentar exponencialmente al estar tan cerca de la presencia de su amado. Al mismo tiempo, Allen logra romper la red que lo detenía y le lanza otra mirada furiosa; Stella retrocede un poco mientras los ojos de ambos se reflejan en los del otro, amarillo y verde. Los labios de Allen se mueven silenciosos, pronunciando un nombre, el cual ella se sorprende de oír, confundida; pero logra dejarlo de lado y cerrar los ojos para concentrarse.

-Allen… -Repite Lenalee aproximándose erráticamente hacia ellos.

-INOCENCIA… ¡¡HOLY COPYCAT!! ¡¡ESPEJO DE PROYECCIÓN!! –Invoca Stella abriendo los ojos de golpe, sus pupilas brillando verde inocencia, reflejando en ellos la espada de Allen, que sigue clavada en el piso cerca de ellos; creando en su mano derecha una copia proyectada de ella.

-Es… Crown… Clown… pudo copiarla… finalmente… -Identifica Lenalee.- Pudo copiar la inocencia de Allen… -Mira la espada que sigue en el piso. Allen gruñe de nuevo mientras flexiona las rodillas y levanta su brazo, preparándose para atacar de nuevo. Stella empuña el arma y se prepara para embestir, mirando de reojo la espada original que aún yace en el piso.

-Será un solo movimiento, Kanda-san.- Dice recordando la pose Nigento de Kanda, con las espadas dobles.- Si logro ser lo suficientemente rápida, de seguro podré… -Reflexiona atenta a los movimientos de Walker.- Debo ser como tú, de un solo movimiento debo ser capaz… -Luego recuerda a Allen normal, sonriente. SE decide y se lanza contra él, empuñando la espada con la mano derecha.- ¡Aaaahh!!!!! –Grita lanzando el corte frontal; sin embargo, Allen lo detiene con la mano y le da una patada hacia la izquierda, haciéndola rodar en el aire a gran velocidad, pero Stella aprovecha el impulso de su patada para girar aún más rápido y dirigirse hacia donde yace la espada de exorcismo original tirada en el piso, aterrizando junto a ella y empuñándola con la mano izquierda, quedándose con una en cada mano, imitando el estilo de espadas dobles de Kanda, pero con las espadas Crown Clown.

-¡Tomó la espada original! –Observa Lenalee. Allen la mira más descontrolado que antes, listo para lanzarse de nuevo hacia ella.

-Crown Clown… ¡¡¡Doble redención!!! –Enuncia Stella, sosteniendo ambas armas. Allen se arroja sobre ella para atacarla, pero esta vez Stella se defiende con la espada izquierda, creando una reacción de inocencia que lo empuja hacia atrás; luego da un paso hacia delante y logra conectar un corte con la espada de la derecha en su costado, haciéndolo rodar sobre su cara por el piso, abriendo una herida debajo de su costilla.

-¡¡¡GGGAAAAHHH!!! –Grita Walker, cayendo al piso, electrificado. Con dificultad logra ponerse de pie y se prepara para seguir atacando, pero Stella no le permite recuperarse, lanzándose sobre él con ambas espadas a la vez, de las cuales solo alcanza a parar una, recibiendo de nuevo otro corte de inocencia que hace una cicatriz de cruces en su pecho, quemándolo.-¡¡GAAAAHHH!! –Grita adolorido, dando un salto para retroceder. Los ojos de Stella lucen pragmáticos mientras cae delicadamente al piso y al mismo tiempo dando un paso hacia delante impulsada con la energía de las espadas, embistiendo de nuevo a Allen, dándole un golpe en la mejilla con la espada de la derecha mientras le da uno en las rodillas con la de la izquierda, haciéndolo girar en el aire y mandándolo a estrellarse de nuevo contra más rocas, saltando tras él extendiendo sus alas y volando en picada. Lenalee mira la cara de su amiga y con horror nota que ha perdido su expresión amable de antes, sustituida por un rostro que solo desea batalla, que se dirige en picada a atravesar el pecho de Allen, que aún no ha logrado recuperarse, todo cortado por las cruces, pero aún en modo Noé.

-¡¡¡¡Es tu fin!!!!! –Grita la pelinegra poseída por el tremendo poder de las inocencias que manipula.

-¡¡OTOKAZE!! –La secuencia se interrumpe cuando Lenalee invoca sus botas oscuras y a pesar de su estado se mueve para ubicarse entre el ataque de Stella y el malherido cuerpo de Allen. Al hacerlo de su cuerpo vuelve a salir un poco más de sangre debido la presión ejercida a su cuerpo.- ¡¡¡¡¡No lo mates!!!!! ¡¡¡Si lo atacas así, vas a matarlo!!! –Le suplica la peliverde a su amiga. Stella reacciona, pero no es capaz de detener el ataque, dejando que las dos espadas vayan de frente contra la embarazada.

-¡¡¡¡Lenalee!!!!!!!!! –Grita Stella. Allen, al ver la sucesión de eventos que pasan frente a sus ojos, parece regresar a su conciencia.

-Le…na… lee… -Logra articular en el mismo instante que Lena es impactada por las espadas de exorcismo. Sin embargo, estas no logran tocarla. Sin darse cuenta, a su alrededor se ha formado un campo de energía tan poderoso que repele el ataque de Stella, quitándole ambas armas de las manos, lanzando las espadas a través del aire, las cuales vuelan hasta clavarse detrás de ella, apagando también su invocación de inocencia y empujándola hacia atrás. El campo de energía que la rodea se expande a su alrededor y cubre también a Allen, mientras Lenalee se vuelve hacia él y lo mira amorosamente.

-Allen… -Su amable voz resuena en sus oídos, y llega hasta su mente, como si despejara su mirada.

-Lenalee… -La mira mientras sus ojos recuperan su color natural y se llenan de lágrimas. La espada de exorcismo se cuantiza y regresa a formar su brazo izquierdo al tiempo que la pareja se queda fija el uno en torno al otro. La piel de Noé de Allen se fracciona y se rompe, sus estigmas se cierran y las cruces se subliman, se curan sus heridas y sus sentidos regresan.

-Allen, Lenalee… -Dice Stella, mirando el extraño fenómeno. De repente, se ve en medio del mundo blanco de los pensamientos, su cuerpo desnudo cubierto por la intensa luz, escuchando las mentes de Allen y Lenalee, cuyos sentimientos fluyen en la atmósfera. Mira hacia delante y ambos lucen igual que ella.- Puedo oírlo… estos son… sentimientos… -Se lleva las manos al pecho, súbitamente conmovida.- Este es el amor… el amor que los rodea… puedo sentir que llega hasta mi… -Un par de lágrimas brotan de sus ojos mientras se lleva las manos al pecho, contrayendo sus extremidades hacia ella.- Este amor… -Piensa mientras siente como el sentimiento la inunda. Mientras, Allen y Lenalee siguen viéndose mutuamente, como si en medio de ese espacio blanco sus corazones palpitaran al mismo tiempo. Sin embargo, el flujo de sentimientos se interrumpe cuando el corazón de Lenalee late diferente, terminando el efecto.

-Ahh… -Profiere sin fuerzas, cayendo de lado. Allen, ya vuelto a la normalidad, reacciona y rápidamente la toma entre sus brazos, untándose de su sangre. Al hacerlo, recuerda claramente el momento en el que, fuera de control, la golpeó arrojándola contra la pared. Sus pupilas se contraen y ahora es él quien tiembla.

-Lenalee… ¡¡¡Lenalee!!! –La llama moviéndola delicadamente. Stella se recupera del éxtasis de la experiencia y se levanta corriendo hacia él.

-¡Allen! –Llega Stella a su lado. Mira a su amigo, cuyo rostro ha vuelto a la normalidad, pero que luce una expresión llena de culpa.

-Stella, sujeta tu a Lenalee, yo… yo no… -Intenta dársela, pero Lenalee lo detiene poniendo su mano en su mejilla.

-Allen… no me dejes… Allen… -Se abraza a él con las fuerzas que le quedan. Allen la mira asustado y desesperado, notando la gran cantidad de sangre que ha perdido, abrazándola de regreso de la mejor forma que puede, dándole un delicado beso en la cabeza.

-Perdóname, Lenalee… -No puede evitar derramar gruesas lágrimas de culpabilidad sobre los cabellos de su esposa, juntando su cara a la suya lo más cerca posible. Stella los observa de pie, junto a ellos.

-Allen… -Lo mira de nuevo, con una sonrisa en el rostro. Él toma su mano con la de él y la aprieta contra su mejilla, fuerte y frágilmente.

-Allen, debemos darnos prisa. Lenalee no se ve nada bien, y por lo que pude oír… o lo que sea que haya sido eso...- Observa refiriéndose al sonido de sus mentes.-…Road abusó mucho de ella… -Le recuerda con timidez.- Debemos hacer algo rápido…

-¡¡AAggghh!!!! –Se queja Lenalee, sin fuerzas para seguir soportando las contracciones. Allen la toma entre sus brazos sin despegar su vista de ella.

-Todo estará bien… -Le dice al oído, sin dejar de llorar. Mira a Stella y ella le asiente.- Ayúdame, Stella. –Le suplica con ojos determinados, aún húmedos por sus lágrimas.

-… No tienes que pedirlo. –Responde su amiga, sonriendo suavemente, esforzándose por ser fuerte para él. Ambos miran a Lenalee, que aún se retuerce de dolor, y salen en dirección al pueblo cercano.

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(Intermedio D. Gray-man)

(Fin del intermedio)

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La lluvia cae pesada y gruesa en la llanura brumosa por la cual se abren paso los dos exorcistas. Allen, aún con el pecho desnudo debido a su pelea, lleva a Lenalee en brazos, cubierta por lo que queda de la chaqueta de Stella, protegiéndola de la lluvia. La pelinegra va al frente mientras el peliblanco la sigue sin despegarse un milímetro de su esposa, finalmente saliendo del bosque y llegando hasta una villa ubicada en las faldas de la montaña. Stella sonríe esperanzada mientras corre delante de ellos para buscar alojamiento. Allen también luce esperanzado del descubrimiento.

-Lenalee, hemos llegado a una villa. –Le informa con alivio en su voz. Lenalee lo mira levantando la cabeza hacia él y sonriéndole débilmente, haciéndole frente ale dolor que la invade de forma cada vez más intensa.

-Eso me alegra… -Contesta con voz quebrada.- Ugh… -Profiere ante una nueva contracción. Allen baja la pendiente con ella en brazos y llegan hasta la entrada del pueblo, donde Stella se ha detenido, estando de pie, estática.

-¿Stella? –Pregunta Allen. La lluvia los tiene completamente empapados y temblando de frío. Stella, cuyas ropas están hechas jirones por su batalla con Allen, se da la vuelta y lo mira con un atisbo de frustración en la mirada.

-Esto… -Intenta decirle, pero su voz se quiebra. Allen no soporta la espera y con su esposa en brazos pasa de lado a su amiga y se dirige a tocar la puerta de la entrada más cercana.

-¡¡Auxilio!! ¡¡Ayúdenme por favor!! ¡¡mi esposa está a punto de dar a luz y está mal herida!! –Suplica Walker gritando lo más fuerte que puede para ganarle al ruido de las gotas estrellándose contra el piso. Al interior de la casa se divisan luces, pero las puertas no se abren. El rostro de Allen acongoja y vuelve a asomar humedad en sus cuencas oculares.- ¡¡¡Por favor!!! ¡¡abran la puerta!!!!

-No abrirán, Allen. Ninguno de ellos lo hará… -Le dice Stella, con la mirada hacia el piso.

-¿De qué estás hablando? –Pregunta con incredulidad, negando con la cabeza. Sale corriendo a la siguiente casa y toca la puerta con golpes fuertes, pero tampoco tiene respuesta.- ¡¡Por favor!! ¡¡nuestro hijo está por nacer!! –Grita de nuevo. Esta vez la puerta se abre, iluminando el rostro de Allen con esperanza, la cual se disuelve rápidamente al toparse con el ataque de un tridente para heno que es lanzado directo contra su cara, obligándolo a retroceder, sorprendido.

-¡¡Váyanse de aquí, malditos monstruos!! –Le grita el campesino que lo ataca. Sus palabras dejan frío a Allen, haciéndolo recordar su reciente transformación.- ¡¡Ustedes son los monstruos que estaban destruyendo la casa del bosque!! ¡¡¡lárguense de aquí!!! –Le grita de nuevo, intentando golpearlo con la herramienta, pero Stella interviene poniéndose frente a ellos y quitándosela de las manos.

-¡Basta! –Lo regaña molesta.

-¡¡Como sea, no nos van a lastimar a nosotros, monstruos!! –Responde sin intimidarse, retrocediendo y cerrándoles la puerta en la cara. Luego de eso, los tres exorcistas son testigos del cierre de todas las puertas y ventanas cercanas que aún quedaban abiertas en las cercanías.

-Monstruos… -Repite Allen.- Se refería a mi… -Dice con culpabilidad.- Y es verdad… en ese momento lo era… y aún ahora también… -Acerca a Lenalee a su pecho mojado, sintiendo el calor de su cuerpo desvanecerse cada vez más.- Y ahora, por mi culpa, mi familia…

-¡¡No lo digas!! –Lo detiene Stella.- ¡No tienes derecho a hablar así! –Lo regaña enérgica, también llorando, pero mostrándose más ecuánime.- No tienes derecho a darte por vencido… ni tú, ni Lenalee. Ninguno de los dos lo tiene… ¡¡ustedes dos eligieron ser felices, así que deben intentarlo hasta el final!! –Grita enérgica. La lluvia arrecia y cae sobre ellos con más fuerza que antes, pero ninguno se mueve un centímetro. En ese instante los dos identifican a una niña que se ha asomado desde el umbral de una cabaña cercana, mirándolos con ojos compasivos. Allen cruza su triste mirada con la suya, observándose ambos por un instante largo.

-… Pueden ir a la cueva… -Espeta finalmente la chiquilla.

-Cueva… -Repite Walker.

-El lugar que usamos para jugar… creo que pueden usarlo. –Les dice con complicidad.- Mamá no me dejará traerlos aquí, pero pueden ir… -Señala con el dedo a la formación rocosa que está en la pendiente un poco más arriba de ellos. Luego la madre abre la puerta y la hala de nuevo hacia adentro. Allen y Stella se miran el uno al otro, sus rostros bañados por la lluvia. Asienten. Los jadeos de Lenalee siguen, incapaz siquiera de abrir los ojos, solo quejándose del dolor a través de sus gemidos.

-Vamos. –Indica Allen. –Stella sale delante de él para indicar el camino.

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Maus está tendida en una cama, boca abajo, desvestida hasta la cintura, pero llena de vendajes que cubren su pecho y su brazo, especialmente alrededor del lugar de la quemadura. Lavi está sentado junto a ella con Benji sobre sus piernas, quien está dormido luego de pasar en vela toda la noche por ella.

-Maus… -Repite el pelirrojo, mirándola con ojos preocupados y enamorados a la vez. La tranquilidad del rostro de su esposa parece mayor incluso que la que sus maestros bookman reflejan siempre a pesar de las quemaduras que recibió.- Es mi culpa… si yo hubiera movido mi inocencia un poco más rápido, entonces tú no hubieras tenido que cubrir a Benji… es solo mi culpa…

-No, es mi culpa, papá… -Se escucha la voz del niño, abriendo pesadamente los ojos.

-Ben… -Profiere el Bookman, sorprendido de verlo despierto.- Escucha, Benji, yo…

-Por mi culpa mamá está lastimada y tú estás triste… si yo no fuera como soy, entonces todo estaría bien. –Reflexiona muy serio, separándose del pecho de su papá y mirando el cansado rostro de su madre.

-¡No digas eso! –Corrige Lavi con tono más fuerte.- Nunca digas que es tu culpa. –Rechina los dientes, sintiéndose mal por haber hablado así en frente de su hijo.- Los papás hacemos las cosas porque así decidimos hacerlas, y no tiene nada que ver si los hijos están involucrados o no, ¿está claro?

-Pero papá, si yo…

-No es tu culpa, Benji. –Insiste Lavi, poniéndole la mano en el hombro.- Por favor.- Le dedica una sonrisa.- Tu mamá estará muy triste si sabe que te sientes culpable por lo que ella hizo, ¿lo entiendes?

-… No estoy seguro… -Dice en tono tímido, mirando de nuevo a su madre inconsciente.

-Yo tampoco, pero se que así funciona… -Lo abraza. Benji también lo rodea con sus brazos, derramando unas lágrimas. El bookman cierra los ojos y escucha los gemidos culpables de su heredero.

-Si yo pudiera llorar, te juro que lloraría mucho más que tú… -Piensa mientras abraza a su hijo con los ojos cerrados.

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Es el la imagen del sueño del mundo destruido que siempre tienen Allen y Lenalee. Hay un payaso que está de pie, contemplando el mar negro que refleja la luna sobre él, pensativo. Es interrumpido por el sonido de los pasos de una joven albina, cuyo cabello se arrastra por el piso debido a su tamaño.

-Tú… tú no eres Allen… -Dice el payaso, que comparte la voz de Mana.- Nadie más que ellos dos están permitidos a entrar a este lugar.- Ellos, y esa persona… -En el agua se refleja una imagen de Allen, Lenalee y Stella.

-Ciertamente no entiendo el significado de este lugar, pero para eso vengo a verte, Mana Walker.- Haré lo que el original no pudo hacer… entenderlo. –Sentencia mirando a los ojos al espectro.

-Ya veo… con que eso eres tú…

-Puede que así sea; pero en este momento y en este tiempo mi nombre aún es mío.

-Magdalena… -Espeta el payaso. La imagen de ambos se pierde en la oscuridad.

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Allen, Lenalee y Stella han entrado a la caverna. En el exterior la tormenta arrecia aún más mientras Stella se quita parte de la capa que la envolvía para apoyar a Lenalee en ella. Walker está a su lado, sosteniendo su mano, mientras ella aprieta la de él con toda la fuerza que le queda.

-No me dejes, Allen. –le dice entre gemidos.- Ugh… -Profiere de nuevo.

-No te dejaré, Lenalee, aquí estoy… -Le acaricia la frente y le dedica una sonrisa. Ambos oyen el sonido de la tela que aún quedaba de su vestido rompiéndose a la mitad entre las manos de Stella, dejando a la vista de ambos su cuerpo desnudo.

-Debemos hacer el ambiente lo más estéril posible. La ropa mojada no ayudará en nada. Allen, enciende una fogata, rápido.

-¿Eh? ¡¡Si!! –Reacciona el exorcista, juntando rápidamente una madera cercana y encendiéndola con el poder de su inocencia. Toma la tela formada con el vestido de Lenalee y la pone a calentar cerca de ella.

-¡Ahora abrázala! ¡no podemos permitir que esté mas helada de lo que ya está! –Le ordena la pelinegra. Allen asiente y tanteando en el piso se desplaza hasta ella, abrazándola lo más que puede. Lenalee, cubierta parcialmente con su cabello, lo mira ruborizada.

-Allen…

-Ya te lo dije, no me iré de tu lado. –Le responde él con voz tranquilizadora.

-Ha perdido mucha sangre, pero aún podemos hacerlo. –Analiza la exorcista.- Lenalee, ya no es necesario que aguantes las contracciones, necesitamos que las hagas lo más fuerte que puedas. –Le solicita mientras abre sus piernas y se coloca cerca de ellas, preparándose para recibir a la criatura. Lenalee hace otra mueca de dolor y su cuerpo reacciona tensándose, pero Allen la tiene abrazada por atrás, con su espalda contra su pecho y sus manos entrelazadas con las suyas, ayudándole a soportar.

-¡¡Puja, Lenalee!! –Le grita Stella poniendo sus manos en ella para sostener al producto.

-¡Vamos, Lenalee! Yo estoy contigo… -Le dice Allen. Lenalee mira hacia arriba y encuentra sus ojos con los suyos. Las respiraciones de ambos son muy agitadas, pero se sincronizan.

-¡¡¡UGGGHH!!! –Profiere Lenalee, pujando con toda su fuerza, sobreponiéndose a su debilidad.

-¡¡Puja de nuevo!! –Ordena de nuevo Stella.- ¡Puedo sentir como baja!

-¡¡AAGGGGHHH!! –Grita de nuevo la peliverde. Allen la abraza firmemente, con su cabeza junto a la suya.

-Lenalee… todo esto es mi culpa… si yo no hubiera… -Piensa mientras recuerda de nuevo la imagen del Noé golpeándola.- Entonces…

-¡¡No es tu culpa, Allen!! Las cosas son así, pero no quiero que te culpes… -Escucha los sentimientos de Lenalee fluyendo de nuevo hacia él, aún en medio de su sufrimiento.

-¡¡Puja de nuevo!!

-¡¡UGGHHHH!!!!! –Chilla empujando con toda su fuerza.

-¡Lenalee! –Dice Allen, sosteniéndola.

-¡¡No la sueltes, Allen!! ¡¡Lenalee, de nuevo!! –Insiste Stella.

-¡¡¡¡AAAAAAAAAAAGGHH!!!!! –Vuelve a presionar.

-Puedo verla… ¡¡puedo ver la cabeza!! ¡¡¡una vez más!! –Anima su amiga.

-¡¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!! –Grita Lena pujando por última vez, relajando todos los músculos de su cuerpo luego de hacerlo, cayendo rendida y agitada entre los brazos de su amado. Luego de eso, ambos escuchan el llanto del bebé que acaba de nacer.

-Es una niña… una hermosa niña… -Dice Stella, con llanto en la voz y en los ojos.- ¡Es niña, Lenalee, Allen! –Celebra sosteniéndola entre sus brazos. Rápidamente le limpia la sangre de su cuerpo con la camisa que ya se ha quitado y la envuelve con un último trapo seco que traían con sus cosas. El ruido de la bebé llorando inunda la cueva, llenando de felicidad los rostros de ambos padres.

-Mi hija… -Repite Lenalee, emocionada, pero tan débil que pierde la conciencia.

-Lenalee… ¡¡Lenalee!! –Grita Allen, preocupado. La bebé sigue llorando en los brazos de Stella; es una niña de piel blanca y cabellos verde claros, que aún no abre los ojos, pero luce tan pequeña y frágil como una muñeca. Stella la sostiene en su regazo, mirando a Lenalee desangrarse. Se da cuenta de la imposibilidad de hacer algo más y solo desvía la mirada. Allen abre los ojos de par en par al ver su actitud.- No… ¡¡Lenalee!! ¡¡resiste, por favor!! ¡¡por nuestra hija!! –Le dice llorando. La bebé llora más fuerte; al hacerlo, en su frente se dibuja un punto luminoso que ilumina de golpe toda la habitación con luz color inocencia, como si fuera un destello de luz.

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-Esta presencia… esta inocencia… ¡no… no es posible! –Grita Heblaska, sintiendo las inocencias en su interior retorcerse.

-¡¡Heblaska!! –Grita Komui, mirándola.

-¡Komui! ¡¡Esta… esta presencia!! ¡¡nunca había sentido una resonancia tan fuerte!!

-¿Resonancia? –Repite Komui. Un flash pasa por su mente, recordando súbitamente a Lenalee y a Allen.- ¿Acaso? –Profiere conjeturando la posible fuente. Desde sus celdas, Tykki, Lulubel, Debbito y Jasdero sienten la misma resonancia.

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-Finalmente ha nacido… -Dice Road, relamiéndose. Está en un salón de juegos, junto con Serena, que está tirando las cartas, y Sakura, que abraza un gato de peluche.

-¿Nació?

-Si… -Sonríe ansiosa.

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-Ha aparecido en este mundo… aquello que tú tanto buscabas… -Le dice Lilith al Conde, como si estuviera en trance debido al poder de la inocencia que se siente. Una sonrisa se dibuja en el rostro del milenario.

-Ya veo…

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Kanda de repente parece distraerse con algo, mirando hacia el cielo desde el barco que lo lleva hacia el mediterráneo junto con su hermana.

-¿Ocurre algo, onii-sama?

-Moyashi… -Profiere sintiendo la presencia de Allen.- Esto es… imposible… -Recuerda el momento de su derrota frente a Kain.- Esto quiere decir que…

-¿Onii-sama? –Inquiere de nuevo Kaori. Kanda hace una sonrisa de satisfacción.

-Las cosas no siempre son como parecen, Kaori.

-¿Eh?

-Debemos darnos prisa. Ha surgido un nuevo asunto del cual encargarnos.

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Magdalena abre los ojos, acostada en una cama. A su alrededor están los cuatro élites bajo su comando, esperándola. Kain es el que luce más impaciente.

-¿Lo has sentido? –Le pregunta intranquilo.

-Si… finalmente apareció…

-¿Apareció? –Pregunta Hannah.

-¿A qué te refieres? –Secunda Basti. Ian parece entenderlo y guarda silencio.

-¿Acaso no lo sienten? Esa fuerza tan poderosa que incluso interrumpió mi sueño… -Explica Magdalena.- Esta sensación solo quiere decir una cosa.

-¿Y qué cosa es? –Pregunta Kain, con recelo.

-Finalmente ha nacido otro ser celestial. –Afirma mientras entrecierra la mirada.

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El destello de luz sigue envolviendo la cueva. Momentos después, Allen se ve de nuevo en el mundo de los pensamientos, su figura rodeada de luz y desnuda junto con Lenalee en sus brazos, ambos flotando envueltos en el mismo sentimiento de antes.

-Lenalee… Lenalee… perdóname… -Llora abrazándola contra su cuerpo, pecho contra pecho rodea su espalda con sus manos, apoyando su cabeza en la de ella.- Yo juré amar a los humanos… pero nunca pensé que los amaría a través de ti… no me dejes… por favor… -Llora agudamente, quedándose callado mientras sus gemidos llenan el aire, disminuyendo hasta llegar al silencio. Sin embargo, justo luego se comienza a escuchar suavemente el latir del corazón de su esposa, que poco a poco recupera su bombeo.- ¡¿Lenalee?! –Dice sorprendido.

-Allen… -Lentamente abre los ojos y encuentra su mirada con la suya. Allen sonríe feliz y la abraza; regresando junto con ella al plano de la realidad, donde está él abrazando a una Lenalee totalmente recuperada, de mejillas rosadas y piel caliente, la cual puede sentir rozando contra la suya, al mismo tiempo que los dos sienten las lágrimas del otro caer sobre sus respectivos hombros. La bebé ha dejado de llorar, mientras Stella observa la escena, sorprendida y conmovida.

-Allen, Lenalee… -Profiere nerviosa.

-Stella… -Le dice la peliverde.- Es esa… ¿es esa mi hija?

-Si… -Contesta risueña.- Esta es… -Le dice limpiándose las lágrimas de los ojos, pasándosela. Lenalee la recibe entre sus brazos, aún abrazada por Allen, que permanece a su lado para acariciar también a la bebé.

-Es nuestra hija…

-Es hermosa. –Comenta Walker, tocándola con cierto temor. Lenalee se apoya de nuevo sobre su pecho, sosteniendo a su bebé.

-Si, lo es… y es nuestra niña querida…

-Nuestra niña querida… -Repite el padre. La recién nacida se acomoda entre los brazos de su madre, complacida del calor que emana del cuerpo de ésta. La sangre que había perdido parece haberse sublimado y ella parece ya no necesitarla. Los padres se sonríen mientras él toma la ya seca tela del vestido y cubre a su desvestida esposa con él. Ella se cubre un poco y luego mira de nuevo a Stella, mostrándole a la niña.

-Stella, te presento a Allana. Allana Walker… -Le dice la exorcista a su amiga, quien no puede hacer más que dedicarle una sonrisa a la familia que está frente a sus ojos.

-Allana Walker. –Repite con orgullo.

(Continuará)

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(Avance)

Ha nacido el Ser Celestial. Las palabras de Magdalena hacen eco en los élite, que optan por pasar al siguiente nivel de su plan. Los Noés, por su lado, comienzan a moverse de nuevo mientras el espadachín ataca a un Bookman que se sorprende al ver a su mejor amigo atacarlo; mientras Allana y sus padres comienzan de nuevo el viaje para enfrentarse a su destino.

Próximo capítulo de Ser Celestial

Detrás de la máscara

¡Lucha por la salvación de las almas de los akumas!

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(omake)

-¡¡Y no vuelvan!! –Grita Kanda, cerrando la puerta de su cuarto en la cara a todas las y los fans, que se quedan fríos, esperando.

-Etto.. ¿Kanda-san?

El sonido del viento pasar es la única respuesta a la pregunta. Abren de nuevo la puerta y Kanda ya no está en su cuarto.

-No está…

-¡¡También lo secuestraron!! ¡¡Secuestraron a Onii-chan!!

Saulen vuelve a ver a todas las furiosas admiradoras, se queda blanco y arrastra los pies hacia un lado.

-Es hora de tomar la justicia en nuestras manos…

-¡Vamos a salvarlos de una vez! –Gritan todas al unísono, corriendo hacia la derecha, dejando una estela de humo. Al pasar, solo queda Saulen aplastado por sus pisadas.

-Padre, yo se a donde se fueron Allen y los demás. –Le dice Stella, que se asoma con una espátula.

-¿Eh?

Continuará…

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Guau, por fin pude poner el nacimiento de Allana… jeje, y es una idea que he tenido desde que empezó el fic, espero que les haya gustado como quedó. Y bueno, ahora si podré escribir sobre ella, ¡yupi!

Ahora si, es todo por ahora, no olviden dejar su comentario, jeje… bueno, hasta luego.