Nota de Traductora: Ya que hice rápido y no quiero a nadie muriendo... hoy les traigo el capítulo 10 ;). Así que muchas gracias a grabiela. andreina.127, Guest y yurikohato89 por sus comentarios, ¡me alegran mucho!
Para los que están confundidos, por lo que entiendo Tsuna sigue siendo humana solo que su sangre tiene algo especial... no digo más porque no quiero arruinar la sorpresa... y para los que se preguntan que pasó con Ayato, ¡se van a enterar ahora mismo!
Nota de Autora: ¡Hola a todos! Así que este es el momento de la verdad, ¡el momento que han estado esperando!
...
Ayato engulló la sangre asquerosa, su sed se saciaba de a poco a medida que la consumía. El líquido espeso y cálido le caía en cascadas en la boca y prácticamente lo hipnotizaba, capturando toda su atención. No notó cuando la joven apretó el crucifijo que sostenía en la mano, entrecerró los ojos, y se lo enterró en el hombro. Un malestar agudo recorrió el sistema del vampiro cuando este se retorció del dolor, arrancando los colmillos del cuerpo de la chica. Con un quejido se alejó a gatas de ella, sus ojos verde ácido estaban bien abiertos con furia mientras la miraba, su pecho subía y bajaba agitadamente mientras luchaba por respirar e ignorar el dolor.
Nunca antes una comida había intentado asesinarlos. Todas y cada una de las jóvenes se habían entregado a los vampiros eventualmente, sus trampas adulzadas destrozándolas y devorándolas, ni siquiera dejando un rastro de la chica original que había entrado a su residencia. Sin embargo, Tsuna tampoco parecía ser la misma muchacha que una vez había pasado por el umbral de su mansión por primera vez. Estaba más delgada que antes, tenía ojeras negras debajo de los ojos que ahora estaban mucho más alertas, y su rostro estaba demacrado, como si estuviese lista para colapsarse en cualquier momento. Tal expresión una vez hubiese puesto emocionado a Ayato y lo hubiese hecho sentir victorioso, pero aquella expresión en Tsuna ya no parecía estar bien.
Durante las últimas tres semanas se había tomado el trabajo de hacerle la vida un infierno y ella no había hecho un trabajo tan bueno en utilizar esa máscara de indiferencia que de vez en cuando se le caía cuando que se asustaba demasiado, pero por lo menos había hecho un esfuerzo consciente para resistirse. Pero ante este giro de acontecimientos él en realidad sintió... respeto por ella. Esta humana, débil, pequeña y patética se las había arreglado para aprovechar aquella oportunidad para apuñalarlo con plata. Él soltó una risa seca que le hizo saborear su propia sangre, mientras que el enojo comenzó a reemplazar el respeto. Él no iba a morir a manos de una desgraciada como ella.
Sin importarle su condición, Ayato se abalanzó sobre la chica, empujándole la cabeza al piso con una fuerza feroz. Toda lógica lo dejó cuando volvió a enterrar sus colmillos en su cuello y al mismo tiempo le sostenía ambas manos por encima de la cabeza.
"¡Voy a matar a esa perra de mala sangre!"
Flexionando los músculos, profundizó su mordida y se preparó para moverse hacia atrás, pero se detuvo cuando sintió a alguien agarrándolo del cabello con una fuerza tremenda— Ayato, déjala ir.
Ojos verde ácido se encontraron con unos color granate. El más joven resopló y mordió con más fuerza, provocando que un grito escapara de la chica. Podía sentir su vida dejando su cuerpo, todo lo que necesitaba eran unos pocos minutos y ella sería un cadáver, y entonces otra chica podría venir para por fin tener un alimento decente.
—Ayato, si no te detienes no dudaré en utilizar el crucifijo para terminar el trabajo —de su dedo colgaba un rosario, la sangre manchaba el metal plateado, haciéndolo parecer una reliquia profana—. De por sí, ya estás sangrando bastante, si no limpio la herida y la remedio como es debido morirás aquí.
El nombrado abrió la boca, liberó el cuello de la muchacha y se puso de pie, admirando su trabajo. Ella estaba boca arriba y respirando pesadamente, la sangre bañaba casi por completo cada centímetro de su piel, al igual que el lodo y las hojas. Tenía el cabello hecho un desastre, una de sus coletas se había deshecho mientras que la otra amenazaba con salirse y sus ojos estaban rojos e hinchados por tanto llorar. Ayato se limpió la boca con el dorso de la mano y se fue, dejando a Reiji y a Tsuna solos mientras la lluvia comenzaba a caer.
La chica observó a uno de los Sakamakis mayores con sorpresa en los ojos, aunque su cuerpo no se relajó de la posición tiesa en la que se encontraba— ¿Por qué me ayudaste?
El vampiro sacó una caja pequeña del bolsillo de su chaqueta. Apenas era del tamaño de un teléfono celular y era de un encantador color negro y unas decoraciones plateadas la adornaban. Al abrirla sacó un cuchillo de oro y se arrodilló junto a la chica para luego cortar su piel con el objeto— Por esta razón.
—¡Ahhh!
...
Reiji se quedó mirando el cuchillo que descansaba sobre una fuente de plata. Al lado de este se encontraba un pergamino con los resultados escritos con una letra perfectamente ordenada pero que a la vez se veía apurada. La prueba que había llevado a cabo en la chica no había sido tan difícil y no había tomado mucho tiempo. Tan pronto había terminado, le ordenó a una criada que la llevara a su habitación para bañarla y arroparla en la cama. No, la prueba no había sido para nada complicada, el problema eran los malditos resultados.
Levantando la mirada de la fuente, observó a los vampiros congregados al rededor de la mesa. Había llamado a todos sus hermanos para poderles anunciar las noticias, incluso a Ayato que recién había necesitado una transfusión de sangre especial. También lo había hecho para mantenerlos a la raya para que no provocaran a la chica. Ahora, será mejor que no lo confundan con bondad, a Reiji no le importaba la seguridad de la joven pero podría arruinar su imagen si permitía que unos de sus hermanos fuera asesinado por un humano.
Reiji carraspeó la garganta, se enderezó en su silla y preparó su mente para el caos que iba a desatarse— Como ya lo saben, el nuevo sacrificio tiene sangre de baja calidad, lo que es un evento peculiar en esta casa.
—¿Cómo podrías saberlo? Ni siquiera la has probado. —Laito murmuró pero fue fulminado con la mirada, lo cual ignoró enseguida.
—Y por lo tanto he decidido tomar unas pruebas para averiguar cuál podría ser la causa de tal cualidad, lo que encontré fue... interesante, por falta de una mejor palabra. —Tomó el pergamino y lo abrió, el sello cayendo en una pila nítida sobre la mesa. Escaneó con los ojos la explicación extensiva de lo que resultados significaban y fue directo al grano.
—Es una sangre de plata.
...
Tsuna observó la bañadera que lentamente se estaba llenando con agua caliente. El vapor que inundaba el cuarto no le ayudó demasiado a detener el dolor y el estrés que estuvo sufriendo gracias a los múltiples asaltos. Se mordió el labio, ignorando el ardor que provocó la acción. Después de que Reiji lo había echado a Ayato, este procedió a cortarle la piel con un cuchillo y espolvorearle un polvo que hizo que cada una de sus heridas ardiera como la picadura de una avispa. Lo peor fue tener que ver su sonrisa de superioridad cuando sacudió la sangre oscura del cuchillo, se había vuelto enfermizo después de los primeros minutos ¿Cómo era que alguien pudiera disfrutar tanto el hacer sufrir otro ser viviente de tal manera, como lo hacían ellos? Estaba segura que hasta el hombre más desagradable de toda la historia encontraría aquellos vampiros repugnantes.
—¿El agua es suficiente, Owari-sama?
Tsuna pestañeó saliendo de su trance, y dirigió su atención hacia la mucama. Era una cosita tan pequeña, una lolita por así decirlo, que tenía una mirada temerosa que realmente le preocupaba a la morena— Eh, sí.
La chica asintió y le ofreció una mano— Si lo desea puedo ayudarla a entrar a la bañera, disculpe mi atrevimiento pero no creo que pueda moverse por sí misma.
Aceptando la mano pálida, Tsuna se levantó de estar sentada en el lavabo, sus piernas gritaron en protesta por el movimiento— Está bien, me puedes decir Tsuna.
—Eso sería descortés de mi parte —le dijo—. Usted es mi señora y tengo que recordar eso.
Tenía un punto, lo último que necesitaba era ponerse cómoda en el lugar y meter la pata cuando estaba con alguno de los hermanos. Quejándose suavemente cuando el agua cálida hizo contacto con sus heridas, lentamente se hundió en el baño, el agua se tornó de un color grisáceo opaco para cuando ya estaba sentada por completo. Lodo, sangre y sudor se mezclaron con las burbujas color lavanda y crearon una combinación desagradable de la que Tsuna estaría contenta de alejarse.
—Puedo encargarme del resto por mí misma. —Le dijo a la criada mientras agarraba una esponja que estaba a un lado del grifo de bronce.
—¿Está segura, Owari-sama?
—Sí —le brindó una breve y leve sonrisa, su lastimadura abriéndose un poco mientras lo hizo—, lo prometo.
La criada se le quedó mirando por unos momentos para después dejar escapar un suspiro y desarremangarse las mangas negras de su uniforme— Está bien pero por favor llámeme si necesita algo. Estaré armando su cama.
—De acuerdo.
La muchacha asintió y se marchó del cuarto, cerrando la puerta detrás de sí. Tsuna suspiró cuando se fue, la sonrisa se desvaneció de su rostro, dejando sus ojos inexpresivos. Se hundió bajo el agua hasta que le llegara a los labios y se quedó mirando la nada, sus lágrimas saladas se mezclaron con el agua turbia.
"Por favor, Dios..."
...
Los vampiros solo pudieron mirar atónitos al "mayor" de los hermanos cuando anunció las noticias. Para ser honestos ya habían estado esperando un par de cosas, una enfermedad, una dieta mala, hasta incluso en la deficiencia de algún químico. Pero pensar que una de esos se había infiltrado en su morada, y con Su permiso, era un escándalo.
—Entonces Él decidió rendirse y acabar con nosotros de una vez por todas —vociferó Laito—, que típico.
Subaru puso los ojos en blanco— No creo que ni incluso Él iría tan lejos, el solo asociarse con ellos es peligroso.
—Pero apuñaló a Ayato hace un rato. —Dijo Kanato, comiendo una porción del panqué que Tsuna les había hecho.
Ojos verde ácido se entrecerraron— Eso sucedió solo porque Ore-sama...
—La cagó. —Subaru ofreció, con una sonrisa formándose en sus labios.
El vampiro más grande se levantó de su silla con brusquedad, ignorando el tirón que sintió en el hombro— Vuelve a repetir eso, Yuuki-onna.
Subaru entrecerró sus orbes escarlata y también se puso de pie— Atrévete a volver a decir eso, hijo de pu-
—Ya es suficiente —Reiji intervino, ni siquiera se había molestado en levantar la mirada de los resultados—. No hay nada que temer de todos modos.
Shu abrió un ojo— ...No la puedes matar.
—Eso lo comprendo —se acomodó los lentes—. Los Sangre de Plata eran armas incluso después de su muerte, no solamente los humanos los utilizaban para engañar a los vampiros y hacer que bebieran de ellos, sino que también quemaban sus cuerpos para mezclar sus cenizas con cuchillos de plata para hacerlos mucho más efectivos.
Laito apoyó la cabeza en una mano— Todos recordamos nuestras lecciones de historia pero explícanos por qué no podemos ir arriba y hacerla pedazos.
—Porque no es una sangre pura —el silencio reinó alrededor de la mesa por un momento antes de que Reiji prosiguiera—. A menos que todos desarrollen un efecto placebo, ninguno de nosotros morirá. Tendrían que haberse dado cuenta de ello al no morir cuando bebieron su sangre y también al considerar el hecho que su sangre no sabe dulce.
Todos los vampiros se miraron entre sí antes de que Ayato se pusiera de pie y empujara su silla— Me iré si eso es todo.
Reiji apuñaló al chico con la mirada pero este lo ignoró cuando se fue del cuarto. De a poco, el resto de los vampiros comenzaron a seguir su ejemplo hasta que Reiji había sido el único que había quedado, quien agarró los resultados y se tele transportó fuera del cuarto, las velas se apagaron por el movimiento.
...
Tsuna estaba de pie y moviéndose la noche siguiente. Después de un sueño tan necesitado, analgésicos, y algo para comer se sintió mejor, bueno, no tan bien pero ella creyó en las mentiras que las drogas le dibujaban. Vistiéndose con un vestido verde pálido, se dirigió hacia la cocina en busca de alimento solo para encontrarse con los trillizos discutiendo entre sí. Hizo lo mejor para pasar desapercibida, se metió debajo de la mesa y se arrastró por la alfombra, sus lastimaduras le ardían gracias a la textura áspera rozando contra las cortadas. Cuando llegó al final de la mesa, rodó por el suelo, llegando hasta el umbral de la cocina.
Después de ponerse de pie, se dirigió hacia la bandeja con el pastel que estaba arriba de la encimera, para encontrarse con que solo quedaba un tercio del bizcocho— ¡Tiene que ser una broma!
—¿Qué es tan molesto como para gritar?
Tsuna retrocedió varios pasos y tan solo se le quedó mirando a Reiji sin expresión alguna, ni siquiera puedo dejar escapar un alarido. La imagen de la noche anterior invadió la mente de la chica, el joven había tenido el rostro salpicado con su sangre y tenía el cuchillo presionado contra los labios. Ella se estremeció ante la imagen y volvió a dirigir su atención hacia el pastel.
—No es nada, Reiji.
Él arrugó la nariz con desagrado— A los demás no le importará como te dirijas a ellos, pero deberías usar el sufijo san cuando me nombras.
La joven alzó una ceja pero no dijo nada, mientras que al mismo tiempo abría un cajón y sacaba un cuchillo. Al no haber vivido en Japón antes, no acostumbraba a utilizar los honoríficos, sus primos habían concordaron que era por el hecho de ser una estadounidense estúpida—Lo siento, Reiji... san.
Él no le respondió, abrió un gabinete que estaba frente a ella y sacó un set de porcelana blanca. Decidiendo que necesitaba un plato, la joven fue, tomó uno y echó el gran pedazo de bizcocho sobre este. El vampiro la miró con una expresión sombría pero no dijo nada cuando ella comenzó a comer con las manos. Mientras saboreaba cada bocado de la delicia que se despedazaba, no se percató de que Kanato pasó velozmente por al lado, aunque sí se dio cuenta cuando Laito pasó zumbando, empujándola al suelo y haciendo que el plato se rompiera en mil pedazos al caer.
Ella dejó escapar un gemido ahogado junto con la frustración cuando se le clavaron los pedazos de vidrio en las palmas y se le volvían a abrir las heridas de ayer. Todo le dolía y hubiese ido a buscar a Laito y hacerle hecho juntar los vidrios si hubiese tenido las agallas. Él se reiría de ella y se alejaría diciendo algo molesto, Laito no era un as hablando inglés, los insultos incluidos.
Extendió una mano para agarrar uno de los pedazos más grandes pero soltó un gemido de dolor cuando la levantaron de una de sus coletas. La ira y el dolor que recorrieron su cuero cabelludo hicieron que los ojos se le llenaran de lágrimas y el sufrimiento no se alivió incluso cuando estuvo completamente de pie. Reiji la arrastró por los pasillos, sus pasos eran largos y con propósito mientras que los de ella apenas podían mantener el ritmo.
—¡O... oye! ¡Suelta! —chilló cuando otra vez le jaló bruscamente— ¡P... por favor, Reiji-san!
El susodicho abrió una puerta y la empujó adentro de la habitación, haciendo que se cayera sobre su trasero— Rompes mis cosas y luego ensucias los pisos con tu sangre, realmente eres estúpida.
Tsuna apenas tuvo tiempo para reaccionar cuando fue empujada contra el suelo y quedó abajo del vampiro malicioso— ¡No fui yo, fue Laito el que lo hizo!
—¿Ese es el caso?
Ella asintió— Nunca habría sido tan torpe.
Él la observó con ojos hambrientos y apretó el agarre en sus muñecas— Puede que ese sea el caso pero fui ofendido cuando dijiste mi nombre con tanta familiaridad —Se agachó, su nariz recorrió su cuello expuesto. Aún seguía rojo e irritado por lo de ayer, si la mordía allí probablemente la mataría. Con su mano libre le corrió la tira del vestido, exponiendo más de su piel oscura— Es hora de probar a una Sangre de Plata.
—¿Eh- ¡Ah!
Se encogió del dolor cuando le mordió el hombro. La había mordido en el lado izquierdo, Kanato lo había hecho en hecho derecho, así que no fue tan malo como lo podría haber sido. Sin embargo, mientras Reiji la drenaba, la joven supo que el muchacho estaba tratando de hacerlo tan doloroso como fuera posible, cada vez que succionaba lo podía sentir sacudirse un poco, provocando que sus colmillos se movieran en su piel. Dolía de verdad e incluso si miraba el techo alto y abovedado o el escritorio ordenado que estaba hecho con una madera de roble oscura, no podía distraer su mente del dolor...
O del sentimiento enfermizo en su estómago.
Era esa sensación de querer que él la mordiera. La había sentido cuando Kanato la había mordido y ahora la estaba teniendo con Reiji. Hacía que se le revolviera el estómago con repulsión y que sus papilas gustativas saborearan un gusto amargo. Casi todo su ser quería arrancarle la cabeza a aquel tipo para luego salir corriendo pero la parte que quería ser mordida poseía la mayoría del control. Ella yació allí por cuenta propia, su respiración se agitó y un calor inundó su cuerpo. Cuando finalmente terminó de chuparle la sangre casi sintió decepción.
—Es como dicen —Reiji sacó un pañuelo y se limpió la boca—. Tu sangre en verdad tiene un sabor repugnante.
—Nadie para de decir eso.
Reiji se enderezó y se fue hasta el escritorio— Bueno, es de esperarse, no solo a cinco vampiros diferentes les desagrada tu sangre, pero también eres una Sangre de Plata.
Ni siquiera estaba segura de si quería saber qué era eso— ¿Es una enfermedad?
El vampiro se encogió de hombros— Supongo que depende en como lo veas, pero no tengo tiempo para responder preguntas estúpidas, te puedes retirar.
Tsuna luchó para ponerse de pie, cada hueso de su cuerpo protestó por el esfuerzo que estaba haciendo. Reiji la llamó cuando la chica logró llegar hasta la puerta— ¿Qué fue lo que te indujo a apuñalar a Ayato con el rosario?
Ella volteó la cabeza para mirar al chico, una expresión conflictiva decoró sus facciones— Eh, es que... supongo que fue la adrenalina.
Él la contempló por varios segundos, notando la manera en la que estaba jugando con su vestido y desviando la mirada hacia el costado— Entonces deberías controlarte mejor, sería horrible si te ocurriera un accidente.
La joven abrió la puerta— Está bien, Reiji-san.
...
Nota de Autora: ¡Y gracias a Dios esta temporada se acabó! Sí, me estoy refiriendo a los arcos narrativos de esta serie como una temporada.
Así que ahora todos los hermanos la han mordido y Reiji sabe lo que es, ¿qué es lo que Tsuna hará con su destino? Es obvio que se está tornando masoquista, ¿Pero qué hay de su sangre, está teniendo un efecto en sus nuevas tendencias? No solo eso, ¿qué sucederá cuando comience a dudar de sus padres durante todo este evento?
¡Corten! Se acabó el comercial, ¡concluyamos esto! El próximo capítulo saldrá pronto y finalmente estaremos llegando a la trama.
