Hola a todos. Espero que estén muy bien. Aquí está la continuación. Veremos un poco de Fleur/Hermione así que disfruten.


Capítulo 9.

Hermione ha regresado a la sala común de los leones aún entre un mar de pensamientos encontrados. La sensación de ardor en su brazo todavía no desaparece y ahora el colgante también parece quemarle la piel. Sube los escalones hasta su habitación para encontrarse de frente con el libro de transformaciones. La espera en la cama, abierto en la página donde se muestra aquel hechizo que parece burlarse de ella. Deja salir un suspiro frustrado pero toma el objeto ofensivo y lo lleva con ella hasta los terrenos del castillo. Camina hasta el borde del lago dejándose caer pesadamente bajo la sombra de un árbol. Abre el tomo de transformaciones en la página indicada pero antes de siquiera levantar su varita deja caer la cabeza hacia atrás apoyándola contra la corteza del árbol.

-No puedo hacerlo. – Se rinde ya que ni siquiera puede concentrarse del todo en las palabras escritas en el papel. Piensa con ironía en las palabras dichas por Alexander respecto a su habilidad para efectuar encantamientos.

-¿Qué es exactamente lo que no puedes hacer? – Hermione suspira al reconocer la voz del profesor de pociones pero no se gira para verlo de frente. Se encoge de hombros mientras señala con la varita el hechizo en cuestión. Severus observa el libro para después negar con la cabeza y sentarse junto a su alumna. – Es sencillo adivinar por qué no puedes concentrarte en ese encantamiento. Tienes cosas más importantes en qué pensar. Una historia que empiezas a conocer y eso mismo obtiene toda tu concentración. Mc Gonagall no se molestará si te tomas un poco más de tiempo con un hechizo tan avanzado. Ella se preocupa por ti y me atrevo a suponer que en este instante no le interesan tus notas si no tu bienestar. – El hombre la observa por un largo instante. – Ante todo eres una gran persona.

-Tal vez tengas razón aunque no estoy del todo conforme respecto a eso. – Snape arquea una ceja pero sonríe de forma apenas perceptible. Al final una la sonrisa se abre paso total entre sus labios.

-¿Siempre tienes que ser la gran sabe lo todo?

Hermione se ríe de forma semi consciente mientras se lleva una mano a la parte posterior del cuello frotándolo con nerviosismo. Es imposible separarse de esa parte, no puede evitar aprender porque no quiere dejar de hacerlo.

-Sí, eso creo. – Severus la observa por un instante.

-Está bien, Hermione. Se cuán importantes son las clases avanzadas para mantener tu magia bajo control pero aún no la descubres por completo y aunque eres muy poderosa el acceso a esa magia aún está limitado. No debes presionarte de más. Así que tomate unos días. Relájate un poco, deja descansar a ese gran cerebro tuyo y prepárate para el lunes. Te espero al otro lado del lago quince minutos después de la cena. – La joven Granger asiente una vez antes de que el profesor se levante y regrese al interior del castillo. Media hora después, Hermione también se incorpora, camina distraídamente por los terrenos mientras observa con intensidad su varita. Le parece increíble que todo el poder que reside en su interior sólo pueda notarse luego del movimiento con lo que a simple vista sólo es un pedazo de madera.

Piensa en el núcleo que reside dentro y se ríe un poco. Fibra de corazón de dragón. No tiene forma alguna de negar su herencia. Ahora las cosas parecen tener más sentido. No está cambiando como ella creía días atrás. Está comenzando a descubrir quién ha sido todo este tiempo. El terror a las alturas desapareció en el lomo de Alexander porque necesitaba algo más poderoso y estable que una escoba. Algo que pudiese contrastar con su propio poder.

Sostiene con fuerza la varita de intrincada estructura y esto le recuerda las líneas de oro sobre la piel carbón.

Pronto nota una presencia acercándose a ella. Levanta la vista para encontrarse con la figura de Fleur Delacour aproximándose. La rubia camina con el mismo aire distraído y no se percata del desnivel creado por el constante paso de los alumnos hacia los terrenos y viceversa. Hermione se acerca sigilosamente hasta que ocurre lo inevitable. La Veela da un paso en falso pero su esbelto cuerpo jamás toca el piso porque la ojimel se asegura de estar a sólo un paso de distancia cuando el accidente ocurre. Detiene la caída tomando a la ojiazul por la cintura.

-Lo lamento, Hermione. – El acento francés llega a sus oídos y no puede evitar sonreír mientras ayuda a la rubia a ponerse completamente en pie. Ambas se observan con las mejillas sonrosadas.

La joven egresada de Beauxbatons se inclina para recoger un objeto del suelo. Sus dedos se cierran ante lo que resulta ser la varita de la joven Gryffindor. La ojiazul sonríe ante la simpleza y elegancia del diseño. Le parece una elección adecuada ya que se adapta perfectamente a su dueña. Una buena combinación entre bruja y varita. Por supuesto que no es una experta en ellas pero su familia conoce lo suficiente para crear las varitas de todos los descendientes de la familia Delacour. Su propio padre lentamente va aprendiendo y probablemente tenga la oportunidad de crear aquellas varitas mágicas que un día pertenecerán a sus nietos y nietas.

-¿Practicando aún el fin de semana? – La rubia le devuelve el objeto a su dueña quién lo toma con dedos temblorosos.

-Sólo intentaba perfeccionar un encantamiento. – Extiende el libro a la francesa olvidando por un instante que aquel viejo tomo es de transformaciones avanzadas. Es hasta que nota la sorpresa en el rostro de Fleur cuando se percata de su error. No sabe cómo explicarlo por lo que simplemente se mantiene en silencio. Contrario a sus expectativas la hermosa mujer no hace un gran escándalo debido a ello. Quizá se deba a sus altas notas en sus seis años anteriores.

-¿Qué hechizo es el que te da problemas? – Hermione le indica la página y la rubia lee rápidamente el proceso a seguir. Sonríe cómo si supiera cuál es el problema desde un inicio. - ¿Lo has perfeccionado ya? – Las mejillas de la menor se encienden luego de negar un par de veces con la cabeza. – Vamos, voy a ayudarte.

-No deberías. – El respeto casi inquebrantable de Hermione por las reglas sale a flote puesto que no olvida cual es la función de Fleur mientras esté en el castillo. – Estás aquí para medir el rendimiento de los estudiantes y si me ayudas estarás violando la legalidad de tu trabajo. El favoritismo hacia mí estará marcado desde un principio. – Fleur la escucha pacientemente mientras observa nuevamente la portada del libro. Una discreta sonrisa adorna su rostro.

-Antes de responder a tus palabras, contéstame una cosa. ¿Lograste con éxito el primer hechizo de este libro? – La trigueña asiente con la duda reflejada en el rostro. – Entonces no hay ningún problema. Voy a ayudarte.

-No debes, es incorrecto. – La trigueña regresa al ataque con un mar de argumentos que la rubia ni siquiera puede interrumpir por lo que sonríe esperando una pausa en el discurso de su joven acompañante. – Si lo haces estarás interfiriendo con las reglas de tu propio trabajo. Eso es injusto para los otros estudiantes y es algo que no estoy dispuesta a aceptar. – Fleur no puede evitar reírse quedamente pero el ligero sonido atrae la atención de la Gryffindor. Su entrecejo se frunce y reclama una explicación con una mirada gélida que la otra mujer no teme en sostener.

-Si esta fuese una situación cualquiera tendría que aceptar tus argumentos y retirar mi oferta sin embargo en esta ocasión es algo que no voy a hacer. No te hubiese ofrecido mi ayuda en otro momento porque comprendo a la perfección que estoy poniendo mi trabajo en la línea y tendría que ayudar al resto de los estudiantes de la misma forma. Sin embargo si eres capaz de efectuar correctamente el primer hechizo de este libro, y me has dado una respuesta afirmativa momentos atrás, significa que puedes hacer cualquier encantamiento del séptimo grado. Es cierto, yo no debería ayudarte pero tú no deberías estar estudiando con este libro. – Hermione abre la boca pero no encuentra nada lógico que decir. Luego de un minuto se rinde y ambas mujeres se dirigen a la orilla del lago negro.

Para sorpresa de la castaña, regresan al punto exacto en dónde se encontraba minutos atrás. Le sorprende puesto que ha sido Fleur quién dirigió la marcha y se detuvo en ese punto exacto. La rubia lee una vez más el hechizo antes de centrar su completa atención en la joven de hermosos bucles castaños.

-Sinceramente, no creo conseguirlo. – Esa frase capta la atención de la rubia quién entrecierra los ojos. – He intentado el encantamiento más de una docena de veces pero no he tenido éxito. – La ojiazul asiente una vez.

-Dime qué es lo que piensas, no me lo muestres, dime qué pasa por tu cabeza cuando intentas este encantamiento.

-Intento concentrarme en lo que quiero invocar. En otras ocasiones simplemente dejo mi mente en blanco pero hasta ahora ninguna de las dos estrategias ha funcionado siquiera un poco. – Granger se pone nerviosa ante el silencio de la otra. Fleur no la observa si no que parece sumirse en sus pensamientos buscando una respuesta para su problema.

-Ya veo. – Su voz ligera rompe el silencio luego de un par de minutos. – Cometes un error que muchos de nosotros cometimos en algún momento. Si dejas tu mente en blanco no puedes concentrarte del todo en el objeto frente a ti. Por otra parte, si sólo piensas en la criatura que invocarás, desde el inicio estarás saltándote un paso. Este encantamiento consiste en dos fases. Primero debes desaparecer un objeto y después debes invocarlo con una forma diferente.

-Creo…entenderlo. – La sonrisa regresa a los labios de Fleur.

-Entonces hay que intentarlo. Antes de empezar necesitamos un objeto. Algo pequeño y fácil de manipular.

La rubia busca a su alrededor inmediato algún objeto inanimado pero no encuentra nada que cumpla con sus expectativas. Todo lo que puede divisar son árboles, una que otra planta y algunos cuantos troncos que seguramente los estudiantes de Hogwarts ocupan para sentarse bajo la sombra de los árboles aún vivos. De pronto un enorme tentáculo púrpura sale del lago negro rompiendo la delicada superficie. En la punta de la extremidad se encuentra una pequeña piedra como las que Hagrid suele lanzar con frecuencia. La bruja francesa parece sorprendida por un momento antes de tomar el objeto y agradecer al tentáculo aún con una expresión graciosa en el rostro debido a la sorpresa.

-¿Es lo que buscabas?

-Sí, es perfecto. – Fleur observa una vez más la superficie del lago antes de sacudir la cabeza elegantemente para despejar su mente. Coloca la piedra sobre el césped alejándola un par de metros de ellas. – Concéntrate e inténtalo. Da un solo paso a la vez, así será más fácil. – Cuando Hermione levanta la varita, la rubia sabe que no va a lograrlo ya que su pose es demasiado rígida. Será imposible si la Gryffindor sigue tan tensa. Por ese mismo motivo Fleur se le acerca por la espalda. Rodea su cintura con un brazo y toma la mano que sostiene la varita con la suya propia. Su respiración acaricia el lóbulo de la ojimel mientras los rizos castaños acarician su mejilla. – Ahora, cierra los ojos.

-¿Para qué? – La menor se estremece cuando el cálido aliento se impacta de nuevo contra la superficie expuesta de su cuello. De pronto su cerebro tiene más de un problema para concentrarse en el sonido de las palabras.

-Confía en mí. Es un viejo truco francés. – La castaña obedece y su mente se queda en blanco por algunos segundos. Luego se concentra en su primer objetivo. Por instinto reacomoda la posición de la muñeca para apuntar directamente a la diminuta piedra. Siente a Fleur sonreír atrás de ella incluso si no puede verla.

Siente como la bruja tras de ella guía los movimientos de la varita, un segundo después sabe que el objeto inanimado ha desaparecido. No necesita siquiera abrir los ojos ya que puede sentir la magia fluyendo por todo su cuerpo. Esta vez no es una ola incontenible de poder si no sutiles descargas de magia que alimentan el encantamiento en curso. Se siente como un fénix al resurgir de las cenizas. De pronto su mente queda en blanco nuevamente porque de un momento a otro no puede concentrarse en nada más que en ese cálido aliento sobre su cuello. El brazo firme rodeando su cintura y por supuesto la tibia mano que envuelve la suya. No importa su falta de concentración porque un segundo atrás ha escogido una criatura que regresará a ella en lugar de la piedra. Necesitó sólo un instante.

Fleur jadea con sorpresa por lo que Hermione abre los ojos encontrándose de frente con un ave de fuego.

Observa con sorpresa al fénix ya que ninguna palabra salió de sus labios y ninguna llegó a sus oídos por parte de la bruja francesa. Por increíble que parezca ha efectuado magia silenciosa. Por un momento quiere creer que la mayor es quién ha efectuado el encantamiento pero la mezcla de sorpresa e incredulidad en los ojos cerúleos hace desaparecer esa posibilidad. Además fue ella quien pensó en un fénix incluso si lo hizo solamente por un segundo.

-¿Cómo hiciste eso? – Ambas jóvenes se separan y el ave aprovecha la oportunidad para posarse sobre el hombro de Hermione. Observa con atención a la bruja de ojos azules. El silencio prevalece un par de segundos hasta que el fénix deja su antiguo lugar para ir al hombro izquierdo de la Veela.

-No lo sé. Hace unos minutos ni siquiera podía desaparecer la roca. Supongo que tuvo qué ver con el truco francés. – Fleur sonríe de forma misteriosa antes de acariciar el plumaje del ave carmesí quién complacida deja salir un pequeño cántico. La ojimel jamás lo había escuchado cantar y por un momento una inexplicable felicidad la embarga.

-De hecho, eso era para evaporar tu tensión no para efectuar el hechizo pero me alegro de que haya funcionado. Al parecer sólo necesitabas relajarte un poco. – La trigueña se sonroja. – Bien, será mejor que regrese al trabajo. – La francesa se despide de forma habitual depositando un beso en cada una de las mejillas de la joven Gryffindor. En esos breves instantes la castaña percibe un aroma dulce que dura apenas un segundo y no puede identificarlo.

Niega con la cabeza. El ave de fuego regresa a su hombro mientras observa el elegante caminar de la rubia con dirección al castillo pero antes de que pueda cruzar las puertas dobles, el profesor Dumbledore se cruza en su camino. Intercambian pocas palabras antes de que la joven con cabellos de oro se pierda en las entrañas del castillo mientras el director del colegio se dirige a la trigueña mientras se acaricia la larga barba blanca.

-Empezaba a preguntarme a dónde habría ido Fawkes y por qué esto había aparecido en mi despacho. – Hermione observa más de cerca al fénix para comprobar las palabras del viejo y sabio mago. – Veo que está avanzando rápidamente en sus estudios, señorita Granger. – Ella sólo asiente con el entrecejo ligeramente fruncido ya que no esperaba el cambio entre piedra y fénix. Dumbledore parece comprender a la perfección el hilo de sus pensamientos. – No falló en el hechizo. Ha superado los estándares establecidos. Invocar a una criatura en específico es mucho más complicado que crear una ilusión. – La castaña no consigue entender las últimas palabras. – El encantamiento que debía realizar consiste en hacer una réplica de una especie pero no puede crear con magia un nuevo ser vivo. Usted intercambió el lugar de Fawkes por el de una piedra incluso cuando toda criatura mágica posee una mayor resistencia a la mayoría de los encantamientos. – Aquella explicación no disipa las dudas de la joven Granger.

-¿A qué se refiere con todas las criaturas?

-Dragones, sirenas, unicornios, centauros, criaturas como el fénix, los hombres lobo y por supuesto las Veelas. Todas las criaturas que conoce e incluso todas aquellas que aún no ha visto tienen resistencia a la magia. Unas más que otras pero todas son inmunes a ciertos hechizos, a ciertas personas. Tome como ejemplo el torneo de los tres magos. Los dragones opusieron resistencia a los hechizos lanzados por Viktor Krum y Cedric Diggory. – Hermione nota la ausencia del nombre de Fleur pero antes de que puede formular una palabra su pregunta ya está siendo respondida. – La señorita Delacour no es como el resto de nosotros. Una cuarta parte de su sangre pertenece a una especie muy poderosa. Las Veelas son criaturas sublimes en batalla. Muy poderosas y difíciles de vencer incluso cuando siguen en su forma humana.

-¿Cómo puede saber eso?

-Una gran amiga mía pertenecía a una colonia de Veelas. Tuve una única oportunidad de estar entre ellas y verlas luchar. Jamás se repliegan. Siempre van hacia adelante. Se defienden atacando y sus hechizos son especialmente fuertes.

-¿Qué tanto? – Hermione teme ligeramente la respuesta.

-Lo suficiente para vencer a un dragón en pocos segundos.

La ojimel regresa a su cuarto año. En especial a la primera prueba del torneo de los tres magos. Recuerda los problemas que Viktor y Cedric tuvieron más no así Fleur. Por supuesto que salió herida pero eso fue cuestión de suerte. Nadie hubiese imaginado que el dragón lanzaría una llamarada en medio de su sueño. Le bastó un hechizo para vencer a un galés verde. No se dio cuenta en ese momento pero ahora le parece algo extraño que tuviese más poder que los hombres. Debió suponer que eso era debido a su sangre Veela. No quisiera imaginar a una Veela de sangre pura.

-Una Veela es la segunda especie más poderosa sobre la tierra. Esa especie fue creada por la unión de tres criaturas. – La joven heredera espera que el director continúe pero no lo hace. En vez de eso extiende su brazo y Fawkes se posa en él. – Es curioso, muchas personas darían una gran fortuna por ver a esas dos especies y usted ya conoce a ambas. – El viejo mago sonríe. – Es hora del almuerzo. ¡Maravilloso! – Dumbledore comienza a hablar sobre los elfos y su gran labor en las cocinas pero por primera vez su atención se queda muy lejos de las pequeñas criaturas.

Su mente sólo la lleva hasta la joven Delacour e intenta adivinar cuáles son esas tres criaturas que conforman a su especie. Ni siquiera puede imaginarlo porque Fleur parece perfecta incluso cuando su consciencia le recuerda que sólo es una cuarta parte Veela y que nunca la ha visto en su estado natural.

-Que tenga una linda tarde, señorita Granger. – La castaña regresa la cortesía antes de despedirse del director. Se queda parada ahí, a la mitad del pasillo, a escasos metros del gran comedor sin saber si entrar temprano al almuerzo o regresar a la sala común para esperar a sus mejores amigos. Se muerde el labio inferior mientras medita sobre la situación.

-¿Me acompañas para el almuerzo? – Una mano se posa sobre su hombro y no necesita girarse para reconocer la voz.

-Sí. – Sonríe mientras entra al gran comedor en compañía de la dueña de sus pensamientos. Para la sorpresa de la castaña terminan sentándose en la mesa de los leones. Ningún profesor dice nada e incluso el profesor Dumbledore las observa con un brillo extraño en la mirada. El típico brillo extraño que siempre está en la mirada azul.

El gran comedor empieza a llenarse y la comida aparece en los platos. Ninguna se percata de la gama estudiantil que pronto invade las mesas de las diferentes casas. No escuchan el llamado de sus nombres. No prestan atención a las miradas que las rodean. Para Hermione es sencillo centrarse únicamente en la voz de la rubia mientras se pierde en un mar azul y en la profundidad de este puede divisar un sentimiento oscuro. El mismo reflejo de tristeza y culpa que inunda los ojos cerúleos cuando la Veela habla de la segunda prueba en el torneo de los tres magos.

Fleur no puede desviar la mirada de la persona junto a ella. No quiere hacerlo y no lo hará por más de un motivo. Sigue viendo la inmensa tristeza al fondo de las piscinas mieles. Sigue sintiendo esa aura de poder rodear a la castaña. Recorre el juvenil rostro marcado por más de una cicatriz intentando descubrir el secreto tras la inocencia.

La conversación termina cuando los compañeros y amigos de la castaña, se sientan junto a ellas prestando atención a cada palabra que cualquiera de las dos pueda pronunciar. Por un momento Hermione se olvida de las clases, de los encantamientos, de Alexander y de todo aquello que no tenga relación con la hermosa mujer sentada a su lado en la mesa de los Gryffindor. Continúan el almuerzo en silencio lanzando miradas furtivas a la otra. De vez en vez terminan encontrándose la mirada azul con la miel y ambas jóvenes ríen de forma nerviosa.

Hermione termina con su almuerzo antes que la ojiazul sentada junto a ella. No se atreve a levantar la mirada puesto que más de un Weasley la observa con intriga. Un par más la ven con furia apenas contenida. Los señores Weasley y Potter intentan romper la tensión creciente en más de una ocasión pero todos sus intentos resultan infructuosos por lo que después de algunas preguntas sin recibir respuesta, dejan de insistir.

Fred y George beben de sus respectivas copas sin dejar de observar a las brillantes brujas. Fleur comienza a desesperarse ante las intensas y nada discretas miradas pero mantiene su calma aparente. Levanta la mirada por un segundo para toparse de frente con un mar de cabelleras rojizas. En ese mismo instante nota por el rabillo del ojo, la discreta sonrisa en los labios de la ojimel. Luego ocurre todo demasiado deprisa.

Los gemelos se observan el uno al otro sin poder tragar el líquido en sus bocas. A cada instante el sabor se vuelve peor y luego de unos segundos ni siquiera pueden mantener la calma suficiente para regresar el supuesto juego de calabaza a las copas. Así que terminan bañando al otro en el líquido amarillento hasta que lentamente sus rostros se vuelven escarlatas y no precisamente por la vergüenza. Están acostumbrados a hacer el ridículo después de todo.

El gran comedor estalla en gritos y carcajadas. Molly Weasley los regaña mientras ellos intentan defenderse. Albus Dumbledore intenta ocultar su sonrisa tras su cáliz pero termina esparciendo el contenido sobre su barba, provocando a su vez la risa descontrolada de Minerva Mc. Gonagall.

Es una serie de efectos en cadena puesto que muchos vuelven a reír junto con la profesora de transformaciones. Fleur los observa sin entender lo que está sucediendo y en verdad no lo hace hasta que observa a Hermione con un ligero temblor en los hombros. La calma se restablece minutos después. Molly Weasley intenta limpiar los rostros de sus hijos pero debe entender que no es pintura. La ojimel sigue temblando y no ha levantado la mirada ni una sola vez.

Fleur termina con el almuerzo de forma elegante. Hace el ademán de levantarse pero nunca termina de hacerlo. Sigue sentada pero esta vez sus piernas han quedado a mitad del pasillo. De forma disimulada toma la mano de la trigueña quién finalmente levanta la mirada dirigiéndola a Fred y George. El temblor de sus hombros regresa con intensidad renovada pero esta vez su risa llega a cada rincón del gran comedor. Incluso un par de lágrimas se escapan de sus ojos.

-No puedo creer que funcionara. – Los gemelos la observan de forma amenazadora mientras ella sigue riendo y su risa hace reír a la rubia. No es una pequeña risa contenida. Por primera vez escucha que Fleur Delacour deja libre una carcajada. Su propia diversión queda de lado y permanece en silencio sólo para escuchar el mágico sonido.

-¡Hermione Granger! – Ese grito por parte de los gemelos le hace regresar la atención a ambos hombres.

-¡Corre! – Fleur la obliga a levantarse en menos de un segundo y salir a toda velocidad del gran comedor. Jamás suelta su mano mientras recorren los desiertos pasillos del enorme castillo. Siguen riendo y siguen escuchando los gritos de los hermanos Weasley que corren tras de ellas. Necesitan un lugar para esconderse pero no pueden pensar claramente debido al dolor en sus estómagos ya que no pueden parar de reír. Hermione es la que encuentra el lugar ideal.

Suben las escaleras hasta la segunda planta dejando a los gemelos casi un piso detrás. La ojimel susurra las ya conocidas palabras en latín y la armadura se mueve. Se interna en el hueco sin dejar atrás a Fleur. No hay suficiente espacio por lo que ambas terminan frente a frente y con escasos centímetros de separación entre sus rostros. No pueden decir nada cuando la armadura ya ha regresado a su lugar manteniendo su ubicación a salvo. La oscuridad las envuelve, las risas se evaporan. Ya ni siquiera les importa cuando los chicos pasan corriendo por el pasillo sin darle una segunda mirada a la armadura. Se observan mutuamente aunque lo único que puedan divisar sea otro par de ojos brillando en la nada.

Hermione apoya una mano en la pared contraria y puede sentir el calor que la francesa desprende, acariciando cada parte de su cuerpo. Su brazo ha quedado a escasos milímetros de la mejilla de la otra. Sus cuerpos se mantienen en contacto en la mayoría de los puntos posibles. Pueden sentir la respiración de la otra acariciar sus rostros, sus labios.

Fleur coloca una mano sobre el hombro de la joven Granger. No sabe si quiere deslizar su mano hasta el cuello y atraer a la trigueña en un beso descontrolado, pasional y ardiente o intentar alejarla aunque sea un par de centímetros. La Veela en su interior lucha por el poder. Quiere obligarla a desnudar a su pareja ahí mismo, sin importarle quién pueda escucharlas gemir, jadear o gritar el nombre de la otra. No puede hacerlo porque hacerlo significaría perder la oportunidad que lentamente se va abriendo paso entre ambas.

Traga con dificultad mientras rompe el contacto visual. No podrá soportar un segundo más en esa posición sin besar a la ojimel. Coloca ambas manos en los hombros de su acompañante y una descarga eléctrica recorre su espina dorsal. A Hermione le sucede lo mismo. Siente una poderosa ola de energía recorrer cada espacio de su cuerpo.

Se quedan así por un par más de segundos hasta que Fleur consigue reunir la fuerza suficiente para moverse. No saben qué ha pasado pero es algo que no pueden explicar. Suspiran al mismo tiempo y las sonrisas regresan. Se despiden con pocas palabras pero la incomodidad se va. Hermione sale de su escondite con sumo cuidado para evitar encontrarse con los gemelos. En algún momento deberá pagar por su osadía y por supuesto, agradecerle a Dobby por su ayuda.

Camina hasta llegar a los terrenos donde se encuentra con su cómplice. Ambos sonríen e incluso una pequeña risa abandona sus bocas al invocar el recuerdo de minutos atrás.

-Funcionó mejor de lo que creía.

-Sí, así es. – Hermione recibe un pedazo de pergamino con dos palabras escritas en él. Recibe una rápida explicación y comprende que es su próxima misión. Su sonrisa sólo incrementa puesto que tiene a las víctimas y la ocasión perfecta.

-Por cierto, Granger. Diez puntos para Gryffindor.

Hermione sonríe antes de regresar al castillo, a la sala común y a su dormitorio sin darle una segunda mirada a Snape.


utau-mizuki: Muchas gracias por seguir leyendo. A mis capítulos todavía les falta mucho por mejorar pero lentamente voy aprendiendo nuevas cosas para ir perfeccionando algunos detalles. Sí, le esperan muchos cambios a Hermione y eso que aún no conocemos su historia completa. Queda mucho por contar sobre Alexander y falta la parte oscura de esta historia. Algo que espero ninguno de ustedes pueda imaginar. Espero ye haya gustado este capítulo y nuevamente mil gracias por leer.

hamichi: Pues la relación de las jóvenes va avanzando pero ya veremos cuál es el resultado final. Entenderemos también como se relaciona el amor con la magia de los fundadores al igual que un par de secretos más. Gracias por leer.

BipolarJL: Sería en extremo divertido volar sobre un dragón creo que por eso lo escribí. Me alegra que te haya gustado y muchas gracias por leer.

pleasure:I'm going to keep writing. I promise. Thanks for read and comment. All of you make me happy. I hope you enjoyed the chapter. See you!

Sora Yagami:Sí, entiendo cómo es la vida pero me alegra que hayas diría que Hermione aún no está enamorada pero siente atracción por la rubia. Va a ser muy duro para ella no sólo por los cambios sino por lo que su historia implica. Bill y Ron, tendremos problemas con ellos al igual que con Molly pero no es de sorprenderse al fin y al cabo son Weasley. Sucede algo curioso siempre encuentras lo que no andas buscando y este es el caso con la ojimel. ALexander será fundamental en esta historia incluso cuando no tenga nada que ver con la magia antigua. Ginny creo que tiene varias charlas pendientes, veremos que sucede con eso. Gracias por leer. Espero te siga gustando la historia.


En el siguiente capítulo... no tengo idea de que va a pasar. Un día de estos voy a sentarme a escribir el resto del fic. Ya lo tengo perfectamente planeado sólo es cosa de tener suficiente tiempo. De cualquier manera, espero les haya gustado este capítulo.

Por cierto me gustaría saber ¿qué forma creen que tome el tatuaje? Les daré pistas a lo largo de la historia pero no se fíen algunas pueden ser falsas. SI alguien ya tiene una idea díganmelo. Veremos que tan acertados están. También del tatuaje de Alexander si así lo desean.