Hola! Como estáis?! Bien, aquí os traigo otro capítulo. A mí, personalmente, me gusta mucho este capi y espero qe a vosotros también. Muchísisisisisimas gracias por los reviews a UshieVictoria (grande porque nunca falla :D), luchi (No te desesperes con el Stelena y confía en mí ;) )& An Cute (nueva admiradora, muchísimas gracias!).

Bueno, espero que os guste y muchas gracias por leerme!

Acordaos de los reviews ;) :D


Elena

Kol me asegura que ya estamos llegando, que solo hay que doblar la esquina y está ahí. Así que me alegro ya que tengo un poco de frío. Mientras Caroline pasa de querer liarse con nuestro compañero de piso a querer hacerlo con su hermano, Kol me está contando algo sobre su hermana, sobre que solían venir a este local que se llama Fangs, creo, cuando acababan de las cenas familiares. Por lo que parece, Kol proviene de una familia importante aunque no tenga para nada esa pinta, y también parece que quiere con locura a su hermana. Eso me hace pensar en mi familia, lo cual me entristece así que decido dejar de pensar.

Ya veo la puerta. Es grande y tiene unas luces de color rojo que ponen el nombre del sitio en letras enormes. Las puertas son de cristal, igual que las ventanas que hay a los lados que son igual de enormes. Dentro se ve gente bailando, bebiendo, pasándoselo en grande. Me doy la vuelta para mirar a mi amiga y veo que no está hablando con Klaus pero no paran de mirarse. Ese hombre me parece raro, además de mayor, pero Caroline es mayorcita, solo espero que tenga cuidado, ella es lo único que tengo ahora mismo.

-¿Entramos chicos? – Kol interrumpe el juego de miradas entre los dos rubios. Él asiente con una sonrisa natural y me parece ver que Caroline se sonroja un poco mientras asiente con la cabeza.

-No hay que volver muy tarde. – le recuerdo a Caroline justo antes de entrar por la puerta ya que sé que dentro no me hará mucho caso.

-Elena, tranquila. Somos universitarias. – sonríe como solo ella sabe.

-Si, Care, por eso mismo. – río. Su argumento es nefasto. Y ella se da cuenta y también ríe mientras seguimos caminando hacia el interior del local. Caroline va delante de mí y la veo como sonríe hacia la masa de gente que entra y sale.

-¿A quién sonríes? – le pregunto. Se supone que no conocemos a nadie.

-Al chico que me encontré el otro día en el japonés cuando iba al baño. – contesta simple.

-¿Ese que decías que estaba tan bueno?

-El mismo.

-¿Y por qué no le has dicho nada? – no entiendo nada. Eso no es normal en Caroline.

-Porque ya no me interesa. – contesta sonriendo y luego se acerca a mi oído y me dice: - Ahora me gustan más maduritos. - Las dos reímos y cuando me doy cuenta mi risa ya no se oye porque ya estamos dentro fundidos entre la música y el ambiente de luces de colores.

-Vamos a pedir algo para beber. ¿Vosotras queréis algo? – nos pregunta el caballeroso Klaus.

-¡Claro! – contesta Caroline como si le hubieran preguntado si el cielo es azul.

Les seguimos y nos acercamos a la barra. Vamos pidiendo uno a uno. Y a mi derecha puedo ver que cuando Caroline va a pagar Klaus hace que guarde su dinero y le paga la copa. Les miro un poco incrédula y sonrío.

-¿Celosa? – pregunta Kol riéndose a mi izquierda apoyado en la barra igual que yo – ¿Tu también quieres que te paguen una copa? Puedo invitarte por esta noche. – bromea.

-Creo que ya me has invitado a un par de muebles hoy. – le sigo la broma y de repente un par de manos van por detrás suyo y le tapan los ojos. Sigo los brazos y descubro a una preciosa chica rubia con un vestido azul. Vuelvo a mirar a Kol. Él sonríe, es obvio que sabe quién es. Se gira de golpe y la abraza muy fuerte, tanto que la levanta del suelo. Todavía no me he atrevido a decir ni hacer nada cuando veo que Klaus también se acerca a la chica y la abraza. Caroline se pone a mi altura y los mira, puedo ver en sus ojos ciertos celos.

Por la música no puede oírse muy bien pero creo que la chica misteriosa le está preguntando a Klaus que hace aquí y después de que este se lo explique nos mira a nosotros y creo que le dice a Kol:

-¿No me vas a presentar? – Y él se ríe.

-Chicas, - dice acercándose a nosotras – esta es mi hermana. Bueno… - mira a Klaus y sonríe – Nuestra hermana, – puedo ver como la mirada de Care se relaja. – Rebekah. – concluye. Y ella muy amable se acerca a nosotras que nos presentamos con educación. Por su manera de vestir puede verse que ella sí que aprovecha la situación económica de su familia, y que se siente bien en ese estilo, no como su hermano. Se queda un rato hablando con nosotros, es muy simpática y hablamos de la ART, nos asegura que ella conoce a mucha gente que va allí y que empiezan igual que nosotras este lunes. Pienso que ha de ser muy popular porque aun no ha empezado y ya conoce a gente. Nos dice que no estemos nerviosas, que ella nos enseñará la escuela que se la sabe de memoria y que nos presentará a todo el mundo.

-Chicas, ha sido un placer conoceros, pero he de irme. Me están esperando. – se despide de nosotras. – ¡Nos vemos el lunes! – y luego se despide de sus hermanos con otro abrazo.

Ya no sé cuanto rato llevamos en el local pero me lo estoy pasando realmente bien jugando a billar con Kol mientras Care coquetea con su hermano y parece que él le está contando algo realmente interesante. Pero cuando me miro el reloj de mi móvil veo que son las cuatro así que me reuno con mis compañeros de piso.

-Siento ser una aguafiestas pero… mañana por la mañana tenemos que ponernos a montar muebles. Y el lunes hay clase, creo que deberíamos irnos. – Care me mira con cara de pocos amigos.

-Caroline… - Kol me echa una mano – es tarde. La semana que viene más. – le guiña un ojo y añade: - Y con Klaus. ¿Verdad que sí, hermano? – se dirige a él. Y este asiente con la cabeza mirando a Caroline. Ella se sonroja.

-Está bien, vamos. Vámonos. – se pone nerviosa y empieza a caminar muy rápido hacia la salida. Creo que Kol la ha avergonzado así que nosotros nos reímos y la seguimos.

Y cuando me faltan apenas dos metros para llegar a la puerta noto que me cogen del brazo, no tardo mucho en reaccionar pero antes de ver quien es ya he notado un tacto cálido, una piel suave. Me giro y veo dos ojos que brillan en esa casi oscuridad y me convenzo de que cada vez que las luces del local son azules es porque ese chico abre los ojos. Y no soy capaz de fijarme en nada más.

-Perdona – dice justo antes de quedarse mirándome fijamente igual que yo a él durante unos treinta segundos que a mí me parecieron 2 horas. – Se te ha caído… - parece que reacciona y sonríe y yo me fijo en sus labios. Una bonita y perfecta sonrisa torcida. - … el bolso. Toma.

Reacciono, cojo mi bolso y nos quedamos mirándonos. Su pelo es oscuro como el azabache, sus ojos brillan y su sonrisa derrite… Por no hablar de los músculos marcados por esa camiseta negra de pico de manga corta. Decido que es hora de salir de mis pensamientos y sonrío tímidamente.

-Gracias. – susurro. Se da media vuelta, y se va. Y yo me quedo ahí plantada esperando a algo y no sé a qué. "¿Qué esperabas, Elena?" me replico "¿Qué te dijera su nombre? ¿Su número de teléfono? Esto no es una película, ni un libro." Me indigno conmigo misma y salgo del local, donde me esperan mis amigos.

Una vez en nuestro piso Care no para de hablar de las miles de cosas que le ha contado Klaus y Kol y yo nos reímos sentados en nuestro asqueroso sofá.

-Mi hermano te ha contado más cosas a ti que a mí. – se queja él.

Y yo, todavía aturdida por ese destello azul, me siento perdida así que por fin les convenzo para irnos a dormir. Una vez en mi habitación me pongo mi pijama azul, me meto en mi cama de sábanas azules, cierro los ojos, y sueño con el mar, el cielo y miles de cosas azules. Ojos azules.