10. Efecto placebo.
Estoy aquí, ¿alguien puede verme?
Estoy aquí, prisionera de la historia.
¿No oyes mi llamada?
¿Vienes a por mí?
He estado esperando que vengas a rescatarme.
Necesito que aguantes toda la tristeza que yo no puedo dejar vivir dentro de mí.
Estoy aquí, tratando de decirte algo,
Estoy aquí, estoy llamando, pero no puedes oír.
¿Alguien puede ayudarme?
— Sia (I'm in here)
Demencia caminaba por los pasillos de la mansión lentamente, no lo reconocería ante nadie, pero en realidad estaba triste, se sentía como una mierda por como trató a Flug el día anterior a su partida, él accedió a ayudarle cuando ella tenía esos molestos sueños, a pesar de que siempre destruía sus inventos y lo molestaba en todo momento, lo hacía perder la paciencia innumerables veces...y nunca se quejó al respecto, o será que su paciencia se acabó por su causa, además recordó las duras palabras llenas de rencor que escupió hacia él, por motivos meramente estúpidos, Demencia le dijo que nadie lo extrañaría y más.
*¿Quién es la perdedora ahora Dem?.
Patética, lo extrañas y mucho.
Y ¿Cuál es el problema?.*
Demencia se dijo mentalmente, mientras miraba los cuadros colgantes de la pared, algunos eran de fotografías, entonces centró su atención en una en particular, era una de todos ellos; ella estaba abrazando a Flug por los hombros y el cuello, él solo la veía un poco irritado y confundido, 5.0.5 estaba muy feliz con las patas delanteras arriba y Black Hat estaba apartado más atrás sólo mirando con desprecio hacía la cámara, recordó que esa foto la había tomado Cam-bot.
Dirigió su vista hacía otra fotografía a la derecha, era una de Flug, se veía bien, erguido, tratando de parecer rudo y serio, eso le provocó que una diminuta sonrisa en los labios se le dibujara.
Tomó la foto de su lugar y la miró atentamente durante unos minutos, entonces una gota cayó sobre el cristal del marco de ésta.
No importaba ya, debía desahogarse ahora, así que dejó correr las lágrimas que nunca soltó y comenzó a temblar, mientras acercaba la foto a su pecho firmemente. Extrañamente, que ella recordara, no sabía cómo se sentía llorar, que le doliera el pecho y la conciencia al mismo tiempo.
Abrió los ojos lentamente y levantó la vista, tan solo para toparse con 505, quien la miraba preocupado y triste.
– Barw? – le gruñó suavemente el oso.
– Oh, 5.0.5... – habló cuando sus sollozos se lo permitieron – ¡yo tengo la culpa, yo soy la causa de que Flug se haya ido! – le dió la fotografía de Flug en un empujón y salió corriendo, aún con lágrimas resbalando por su rostro.
5.0.5 no la siguió, sólo se quedó ahí sin habla, confundido.
El tic-tac de las manecillas del reloj de pared se escuchaba en toda la sala de reuniones, vacía en ese momento, las mismas producían eco en la cabeza del científico que estaba de pie con sus brazos a la espalda, ante el gran ventanal de la habitación, con la vista perdida en ningún lugar en específico del bosque. A la lejanía, las luces nocturnas de Hatsville adornaban el horizonte.
No importaba que hiciera, Demencia nunca abandonaba su mente, ni tampoco 5.0.5, lo echaba de menos, Demencia seguramente estaría ostigando a Black Hat como siempre, ahora que él no estaba, no tendría con quién más repartir sus travesuras.
La chica lagarto no lo extraña, ella no hace eso, el oso seguro que sí y Black Hat... estaría planeando que parte del cuerpo le cortaría primero.
Tragó en seco ante el pensamiento, cuando oyó abrirse la puerta a sus espaldas, pero no volteó a ver de quién se trataba, hasta que estuvieron a su lado.
– Pensé que estaría durmiendo ya doctor...– le dijo Layla mientras lo miraba – ¿se encuentra bien? – preguntó notando lo evidente.
– Aún piensa en ella ¿cierto?.
– ¡¿Qué?¿Cómo es que...!– cuestionó Flug bastante sorprendido.
– He estudiado su historia lo suficiente como para darme cuenta... que olvidar a alguien que murió en tan trágico accidente, como su prometida, no parece nada fácil, tal vez se sienta culpable, pero debe saber que no lo es doctor, incluso usted pudo haberla salvado, si las circunstancias hubieran sido algo distintas.
*¿Que si pude haberla salvado?.
Pobre ilusa, claro que la salve, le vendí mi alma al diablo a cambio de tenerla en mi vida, literalmente* pensó Flug en silencio.
– ¿Sabe?. Nosotros podemos ayudarlo...con sus memorias, tenemos procedimientos y métodos que pueden bloquear eventos en su mente...tiene solución.
– Ese es el problema...yo no quiero olvidar – dijo Flug mientras se daba la vuelta caminando a la puerta y salió sin decir nada más, dejando a Layla sola. Layla solo suspiró y miró de vuelta por el ventanal.
–¿Lo escuchaste, verdad? – dijo ella mientras hablaba por el manos libres en su oreja izquierda, sosteniendolo para comunicarse adecuadamente.
La noche había caído en Hatsville.
Demencia estaba recostada en su cama, con ambas manos entrelazadas sobre su pecho, las marcas de sus lágrimas aún estaban frescas en sus mejillas, ya no lloraba, pero si suspiraba constantemente.
Se sentía horrible, débil y sin ganas de nada.
Pero en toda esa nube de tristeza y caos, algo sumamente feliz se asomaba; por fin Demencia tenía todo claro, la forma en que se comportaba, lo que sentía, lo que deseaba...ella se enamoró de Flug.
Probablemente siempre lo estuvo y nunca lo noto.
Y no había razón especial, le gustaba estar con él, llamar su atención, que él se enfadara, que la persiguiera, ¡demonios! Flug era el único que por lo menos ponía un ápice de atención en ella, Black Hat simplemente la rechazaba y la empujaba lejos, muy en el fondo de su desquiciado corazón, Black Hat siempre sería su ídolo, pues realmente talvez nunca fue amor lo que sintió por el del sombrero, sólo obsesión y vivió ridículamente encaprichada, pero ya no más, el desde ahora ocuparía la mayor parte de su alma.
–Te quiero nerd– susurró Demencia mientras se acomodaba de lado en su posición, abrazándose a si misma.
Sus pensamientos comenzaron a vagar en la nada, se encontró pensando nuevamente en esas pesadillas que solía tener, desde que Flug le había dado esas pastillas, tomando en cuenta que eran poquísimas, los sueños extraños habían dejado de suceder en su mayoría, se sintió mucho mejor desde entonces, y eso que ya no las consumía, pues se habían terminado desde hace días, era como si milagrosamente el medicamento bloquera esos sucesos, pero un extraño temor de que volvieran a atacar su retorcida mente la asustó.
Pero ¿cómo conseguirá más medicina si Flug ya no estaba en la mansión?.
De pronto, una idea brotó en su cabeza, talvez podría encontrar algo en la habitación de Flug, puede que incluso no sé haya llevado con él absolutamente todas sus cosas.
Se levantó de un salto y salió de su cuarto, cuál reptil se deslizó por las paredes de la oscura mansión hasta llegar a su destino.
Bajó del muro cayendo de pie con elegancia frente a la puerta de la habitación del científico, pero su sonrisa triunfante se desvaneció cuando se encontró con el interruptor de bloqueo de seguridad del cuarto.
Ella porsupuesto no tenía idea de cuál era la contraseña, pensó un momento, ¿qué podría ser la clave?.
Cuando de repente, obtuvo la respuesta, cualquier persona "sensata" lo haría.
Así que golpeó fuertemente el interruptor, causando un corto circuito en él y destrozando la pantalla del mismo, así la puerta consiguió desbloquearse inmediatamente.
Girando su muñeca para acomodar su hueso por el golpe, Demencia entró tranquilamente a la misteriosa habitación que tanto había albergado a un nerd...su nerd.
Sonrió ante el pensamiento.
Siguió paseándose por el lugar. No sin antes, buscar el interruptor de la luz para encenderlo.
En efecto, la mesa de trabajo, cama y decoraciones de aeroplanos de Flug, estaban intactos.
Revisó en los cajones de las mesitas de noche, en los estantes y no encontró nada más que basura y cosas inservibles, al menos para ella.
Se encaminó hasta la mesa de trabajo de Flug, deslizó delicadamente un dedo por la superficie, como quien busca rastros de polvo en un mueble.
Se dirigió al último lugar que le quedaba por revisar, el armario.
Abrió de par en par las puertas de éste y comenzó a rebuscar entre papeles, folders, cajas de madera con quién sabe que cosas, planos y más planos.
Aburrida, sopló su mechon de cabello fucsia, apartandolo un poco de su rostro.
Entonces, movió su vista hacía la parte superior y última de las repisas del armario, cuando divisó el ala de lo que parecía ser un aeroplano a escala, como el que casi rompe la primera vez que entró a ese lugar.
Trepó un poco y estiró su brazo para tratar de alcanzar el avión, pero descubrió que no estaba del todo cerca, hizo un esfuerzo extra para estirarse, pero no contó con que su resbaladizo calzado la traicionaria.
–¡Lo tengo! – exclamó triunfante, cuando sintió perder el equilibrio súbitamente, quiso sostenerse a algo que pudiera ayudarla a detener la caída y lo único que pudo agarrar fue una pila de papeles y folders sobresalientes de la penúltima repisa, pero era tarde, jaló las hojas mientras la gravedad la arrastraba hasta el suelo, mientras que con su otra mano sostenía el aeroplano.
Cayó boca arriba y observó cómo un centenar de hojas y planos revoloteaban a su alrededor, sólo para terminar en el suelo junto con ella.
De pronto escuchó el sonido de un objeto metálico chocar con su grillete cuando quiso mover sus pies, levantó su cabeza con curiosidad hacia ellos y un destello metálico cruzó sus ojos.
Rápidamente se incorporó para alcanzar el objeto, lo tomó examinando con curiosidad, si su conocimiento básico por la tecnología no le fallaba, podría asegurar que se trataba de un dispositivo extraíble, una memoria USB.
Lo que la impactó más fue sin duda el objeto extra que estaba amarrado con un listón delgado a la USB, un anillo de oro con un pequeño diamante, parecía bonito a simple vista, pero la suciedad y marcas oscuras en él opacaban la belleza de la joya, parecía como si la hubiesen arrojado al fuego y luego rescatado del mismo.
A Demencia no le parecío muy extraño que Flug tuviera este tipo de cosas, siempre lo consideró un chico raro y muy inteligente. Pero tampoco pudo imaginar el porqué Flug tenía esta joya, ¿acaso era un obsequio? Espera, ¿un obsequio de quién o para qué?
Sacudió su cabeza alejando pequeños celos innecesarios.
Quitó el listón para liberar el anillo y decidió ponerlo en su dedo anular, le sorprendió que le quedara a la medida.
–Mmh...muy bonito – dijo así misma cuando lo modelaba en su mano con una sonrisa. Entonces, volvió a mirar la USB en su otra mano, estaba casi segura de que dentro, debía haber algo importante, importante para Flug porsupuesto, más ésto, no la alejó que querer indagar sobre el anillo, que tal que podría tratarse de un arma mortífera y peligrosa...algo así como ella; hermosa pero letal. Sonrió.
Y su atención sé centró en el aeroplano semi roto ésta vez, a unos centímetros de ella, cerca del avioncito había una nota que también voló junto con los otros papeles, estiró su brazo para alcanzar el recado escrito, sus ojos se abrieron con asombro ante lo que leyó:
"Para mi piloto y científico favorito,
no atrevas a olvidar el sol, amor.
Te amo."
Atte: Marianna
Nuevamente ese nombre; *Marianna esto, Marianna lo otro, ¡¿quién diantres es esa chica?¡
Y porqué...*
Demencia se quedó atónita cuando notó que la frase que menciona, es la misma frase que ella le dijo a Flug...y que Flug le dijo a ella, sin duda había gato encerrado...o lagarto encerrado. Una pizca de adrenalina se activó en sus venas.
Pensó en cómo podría acceder a las computadoras de Flug, si la mayoría del tiempo estaban bloqueadas, de cualquier manera decidió ir a buscar una, por lógica para poder leer el contenido de la USB.
*– ¡Cielos, pasar tiempo con el nerd sí que ha servido!*. Pensó. Y también se percató de que últimamente pensaba más de lo normal.
Llegó al laboratorio, entró hábilmente y cerró la puerta con seguro para evitar que alguien la descubriera, enseguida se coló por las mesas de trabajo, recordó que Flug tenía una laptop, pero seguramente esa sí la habría llevado con él, pues no la visualizo por ningún lado.
Finalmente, se acercó a la consola principal, que era como una computadora bastante moderna y de alta tecnología, según Flug.
Cuando la encendió, lógicamente estaba bloqueada, pensó en alguna clave nuevamente, porque por instinto no podría destruir la consola aunque quisiera, Black Hat se daría cuenta de lo que estaba haciendo, 5.0.5 igual y todo se podría ir al caño.
Decidió teclear algunas cosas que pudieran ser la contraseña, intentó de todo; desde "Flug, 505, BlackHatOrganization, avión, aeroplano, hasta su cumpleaños" y nada.
Solo había algo que no había tecleado, incluso pensó que podría funcionar: Marianna.
Pero el resultado fué el mismo, entonces ¡¿Qué demonios debía ser la contraseña del nerd de Flug?!.
Era obvio que debía de ser algo que no se decifrara fácilmente, algo que nadie más podría adivinar, algo lejano ó desconocido a sus intereses...algo que nadie imaginara o pudiera imaginar.
La chica lagarto cayó en cuenta de que aún no había probado con un último nombre, una idea que sería ridícula, inimaginable y lejos de poder acertar, pero nada perdía con intentar, se prometió darse un chance final. Si no funcionaba, lo dejaría.
Tecleó con calma y escribió un nombre peculiar...su propio nombre: Demencia.
Con un pitido aprobatorio, la pantalla de bloqueo se quitó, otorgando libertad al usuario de manipular el sistema, Demencia estaba boquiabierta, lo había logrado y una vez más en ese día, admitió estar realmente sorprendida. Además de haberle parecido sumamente tierno el hecho de que Flug tuviera el nombre de ella como contraseña.
Inesperado hasta en el tercer mundo.
DATOS:
🔹 Placebo:
Sustancia que carece de acción curativa pero produce un efecto terapéutico si el enfermo la toma convencido de que es un medicamento realmente eficaz; tiene el mismo aspecto, gusto y forma que un medicamento verdadero pero está hecho de productos inertes y sin ningún principio activo. Placebo; viene del latín "voy a complacer".
🔹El efecto placebo:
Es el fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar mediante un tratamiento con una sustancia inocua, es decir, una sustancia sin efectos directamente relacionados con el tratamiento de los síntomas o la enfermedad. La explicación fisiológica postulada para este fenómeno sería la estimulación de una zona específica del cerebro que daría como resultado la mejoría del cuadro sintomático.
