Preparen sus corazones, y yo mientras me prepararé mi funeral y escogeré mi vestido para la ocasión, es broma! O no… Disfruten!


…De alguna manera, terminamos en un taxi camino a casa.

-Yuli…-Me llama desde el asiento de al lado.

-¿Qué?-Digo con tono cansado.

-¿Por qué nos sacaron?-Pregunta girando su cabeza extrañamente a mí.

-Porque rompimos un vaso…-Contesto arrastrando las palabras.

-Rompimos…rompimos un vaso, ja, rompimos un vaso.-Repite como encantado por la oración mientras comienza a reírse.

-Rompimos un vaso.-Repito contagiada comenzando a reír también.

Al llegar a casa y pagar el taxi me caigo estrepitosamente al salir del auto y sé que dolerá mañana. Por suerte Heisuke se apresura en ayudarme a levantarme aunque lo hace débilmente mientras se ríe de mí. Al entrar se sienta en el sofá grande mientras voy por una botella de agua que compartimos sin molestarnos por tomar vasos. Me quedo mirándolo mientras toca sus labios con dos dedos, cuándo me mira le saco la lengua.

-Te caíste…te caíste…-Dice y de la misma manera de antes terminamos riéndonos a carcajadas.

Al calmarme miro el reloj, son recién las tres y cinco, es muy temprano considerando que esos clubs cierran a las seis cuándo está amaneciendo, además de que fuimos cerca de la una menos cuarto.

-Vamos Heisuke, a dormir.-Digo

Subir las escaleras es toda una hazaña, pero logramos hacerlo entre carcajadas y trabajando juntos. Me saco las botas por el camino y al llegar a mi cama noto la falta de Heisuke, me giro y me lo encuentro mirándome raro desde la puerta. Mi corazón late con fuerza en reacción a su mirada, a decir verdad yo estoy igual, mis parpados pesan por el deseo. En un par de zancadas se encuentra frente a mí tomando con ambas manos mi rostro.

-Eres muy linda…-Susurra.

Y lo siguiente que sé es que sus labios están pegados a los míos en un frenesí de pasión. Su textura, la forma en la que los mueve contra los míos es… es completamente indescriptible. Siento a Heisuke tironear torpemente de la camisa amarrada a mis caderas, le ayudo a hacerlo rápidamente. Comienzo a desprender los botones de su camisa pero cuando llego al botón que está justo bajo sus pectorales, Heisuke me detiene, me empuja y me acuesta sobre la cama, un sonido de sorpresa escapa de mi garganta. Heisuke se detiene y se aleja apoyando las manos a cada lado de mi cabeza, me observa con una mirada que no logro identificar, mi respiración se agita al estar bajo se escrutinio. Lo veo cerrar los ojos lentamente y bajar su cabeza hasta mi cuello besando y mordiendo levemente, mi espalda se arquea, la sensación cosquilleante es excelente. Mis manos no pierden el tiempo y se apresuran a terminar de desprender su camisa y deslizar una mano alrededor de su espalda desnuda para acercarlo a mí, es inesperadamente suave. El contraste de su duro abdomen contra el mío más suave y blando me hace querer más y me muevo bajo él en busca de fricción. Un sonido escapa de su garganta y sus manos no tardan en quitarme el top, mi cabeza da vueltas y me pego a su mano cuando está aprieta suavemente mi pecho derecho. El alcohol hace su trabajo impidiéndome pensar en otra cosa que no sea la presencia de Heisuke sobre mí. Debe estar igual de abrumado por la pasión que yo, sus ojos están cerrados todo el tiempo. Deslizo su camisa por su hombros y Heisuke termina rápidamente de sacársela, suavemente recorro su formado abdomen con mis manos sintiendo su piel erizarse bajo mis sus labios a los míos besándome lentamente de nuevo, de pronto me siento atrevida y bajo tocando levemente con mis dedos su pecho y abdomen hasta llegar a su entrepierna dónde ejerzo un poco de presión con la palma de mi mano derecha, en respuesta gruñe separando sus labios de los míos aún con los ojos cerrados.

-Mh…Chizuru-Susurra.

De pronto siento nauseas, me salteo el resto de mi borrachera y paso directo a una dolorosa resaca le empujo con mucha fuerza sintiéndome sucia. Corro al baño haciendo un par de arcadas y siento a Heisuke correr tras de mí diciendo mi nombre. Apoyo las manos en la pared del baño y descargo todo el contenido de mi estómago. Aún con naúseas y mareada me giro y veo a Heisuke con una expresión sumamente espantada en la puerta, le veo con la expresión más enojada y adolorida que pude tener alguna vez frente a él mientras me seco la boca con el dorso de la mano. Da un paso hacia atrás sorprendido por mi expresión.

¿Pero qué es lo que esperaba de mí? Pateo la puerta con fuerza y la cierro en su cara, me apresuro a sacarme el resto de la ropa y entro en la ducha sintiéndome manchada. Entonces me doy cuenta, sus ojos estuvieron cerrados todo este tiempo porque estaba imaginando que era Chizuru quién estaba bajo él. Con esto, rompo en llantos enojados e impotentes, sintiéndome triste y enojada, sobretodo conmigo misma. ¿Pero en qué estaba pensando? ¿Acostarme con Heisuke? El no pertenece aquí, pertenece al juego, con Chizuru, en todo esto mis lágrimas y sollozos no se detienen. Del otro lado de la puerta siento a Heisuke golpear la puerta con fuerza.

-¡Perdóname por favor! ¡No sé en qué estaba pensando! Es solo…el alcohol y…-Genial, ahora culpa al alcohol.- ¡Comencé a pensar en casa y no sé por qué dije eso! Es solo… extrañaba y Chizuru era lo más cercano a…-Continúa tratando de explicar con respiraciones forzosas y atragantadas con la voz entrecortada.

Parece estar llorando…¡Que llore, que bien merecido lo tiene!... Aunque… pobre, es mi culpa, yo lo saqué de su hogar, de su mundo y de todo lo que conocía a la fuerza, le aparte de su futuro, de su ruta destinada, lo cambié, lo alcoholicé y…

Mientras trato de pensar en esto Heisuke no para de balbucear y sollozar cosas del otro lado de la puerta, causando que me duela la cabeza, irritándome e impidiéndome pensar con claridad. Abro la mampara de la ducha y estrello el bote de plástico del shampoo contra la puerta.

-¡Cállate!-estallo- ¡Vete, no quiero verte, déjame pensar!-Ordeno.

-Lo siento…-Le oigo murmurar una vez más, seguido escucho pasos lentos y la puerta de mi habitación cerrarse.

Me siento en la ducha soltando un suspiro con mis brazos sobre mis piernas y la cabeza entre mis manos, no sé qué hacer, me quedo en esa posición un tiempo hasta que el agua comienza a enfriarse y me veo obligada a salir de la ducha. Envuelvo mi cuerpo en una toalla, la más grande y suave que puedo encontrar, salgo del baño llevándome la ropa y poniéndola directo al canasto de la ropa sucia. En cuanto Heisuke me escucha salir del baño abre la puerta de mi habitación y le enfrento, le veo fijarse en que solo llevo una toalla envolviendo mi cuerpo pero enseguida vuelve su mirada a mis ojos frunciendo el ceño con una mirada sumamente arrepentida y adolorida, sus ojos están levemente rojos y sus pestañas mojadas. Evado su mirada al notar esto y me apresuro a caminar a paso firme a la habitación de mi hermana para vestirme con su ropa, unos pantalones deportivos grises ajustados en la cintura y un canguro verde.

Al terminar sé perfectamente a dónde ir, la verdad es que le estuve ocultando algo a Heisuke… pero sólo porque de todos modos no podría regresarle, por lo menos no sin quitarle más vida de la que la poción para volverle un fury le quitó. Un día de los que fui a ballet hace un tiempo llevé a reparar la computadora, la tengo hace un tiempo, pero no quería devolverle, uno de los lápices de la foto te permitía entrar al videojuego de tu elección, pero te quitaba años de vida, Heisuke por sí mismo vivirá menos unos años menos que una persona normal porque se volverá polvo tarde o temprano por la poción y no quiero quitarle aún más años de vida al devolverle. Pero… en su lugar, puedo hacer otra cosa.

Bajo las escaleras corriendo y tomo el bolso dónde está mi ropa de ballet junto con la computadora portátil, la coloco sobre la mesa y la prendo. Mientras espero muerdo nerviosamente mi la uña de mi pulgar, al prender la pantalla se ve un poco extraña, como con estática y también tiene algunas manchas verdes, aun así puedo distinguir el fondo de pantalla de esta.

Abro la página con la imagen que hace un tiempo me trajo a Heisuke y la agrando, toco levemente con mis dedos el lápiz amarillo y murmuro

-Chizuru…-Enseguida una luz blanca ciega mis ojos.


Ya lo sé, quieren matarme, pero no me arrepiento de nada. Luisalawliet no nadie los vio, en los clubs por lo menos en dónde yo vivo cada uno está en su propio mundo, la música la poca luz y el alcohol hace que la gente se quede en su propia burbuja dónde solo importa tener alguien con quien estar y liberarse, por lo que no, nadie nota nada raro y cada uno está en la suya. Emm cuando hablo de canguro verde no sé si saben lo que es, son esos buzos deportivos con un solo bolsillo en el medio se les llama canguro porque simula más o menos la bolsa de un canguro. Por suerte puedo decir que terminé mis exámenes y tengo dos semanas de vacaciones por lo que probablemente podré escribir más.