Saben, este capítulo me costó mucho escribirlo, me fue muy difícil escribir la continuidad de las cosas, probablemente les sea un poco difícil de comprender, o quizás no y yo este pensando demasiado. En fin, también creo que hasta cierto punto estoy dejando a Nanoha fuera de carácter OOC, y eso me molesta un poco.
Algo particular de este capítulo y que por alguna razón que ni yo misma entiendo y que me ha gustado, son los títulos en la continuidad, son como mini One-Shots, pero sigo creyendo que me quedó raro.
Además también espero uno que otro tomatazo, porque a lo mejor este capitulo, no es lo que ustedes esperaban sobre todo por el titulo que lleva, pero conste que si lo hice justo como tengo pensada la historia. Este capítulo es extremadamente largo, espero que eso compense mi tardanza en actualizar la historia ¡Son más de 10,000 palabras! Ni yo lo puedo creer, al principio pensé, "lo corto, y hago dos capítulos" pero Naaaaaa, "si no lo leen todo, es su problema, yo ya publique el capítulo" así que entenderé si algo como eso pasa, sobre todo por que también les hice leer todo esto, Gomen.
Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.
Por SotaElderSoldier & StEpHyGrOcK3107
"La semana siguió de lo más normal a pesar de todo, no es que no estuviese nerviosa, pero tampoco quería demostrar mi ansiedad, no quería que nada cambiara ante los ojos de los demás, quería que fuera un secreto a voces, ¿Qué si la sospecha?, ¿Qué si la zozobra? Tan solo fueran un velo en el cuál únicamente ella y yo pudiéramos estar, no quería que nadie lo supiera, suficiente tenia con que lo supiera Hayate-chan. Así, la semana pasó, convencer a mis padres no fue tarea difícil, después de todo, solo tuve que asirme de un buen argumento respecto a mi madurez y que quería probarme a mi misma, y no es que fuera sorpresa, con anterioridad y por la misma rivalidad que tengo con Fate-chan, ya había tenido que solicitar su permiso y autorización para otras cosas, por lo cual tengo una muy buena curricular de actividades. Me llevé todo lo necesario, a partir del próximo lunes viviría en un lugar que no era mi casa, pero no tenia miedo, al contrario, había algo dentro de mi que me impulsaba a seguir, no sabía que sucedería pero tenía la esperanza en el fondo de mi corazón, de llegar a ser todo lo que ella necesitara… Al pensar esto la inseguridad me embargo, realmente no tenia una ilusión tan grande, siempre he pensado que no lo soy, por eso no hemos logrado acercarnos, y es que, el solo imaginarme a su lado, tomadas la mano o algo parecido, parecía ser tan lejano, pensándolo bien, no tenia miedo de vivir lejos de mis padres, sino miedo de alejarla más a ella, de no lograr alcanzarla... ¡Ya basta! No debo pensar más, sólo tengo que dejarme llevar…desconozco las razones de por qué ella me sigue el juego, quizá lo hizo por nuestra rivalidad, quizá no, pero debo comprender que yo forcé esta situación, y es precisamente por eso que me siento responsable, pero prometo que te compensaré lo más que pueda Fate-chan, solamente espera."
"El soplo de aire era diferente, lo podía sentir, creí que al regresar todo sería un caos, no únicamente por que Hayate sabía lo nuestro con Suzuka, sino por Nanoha y Fate y la tensión que había con Hayate, pero me equivoqué. El primer día sucedieron cosas extrañas, entre las ya mencionadas, pero al día siguiente todo parecía igual, como si este fin de semana nunca hubiera ocurrido, los retos regulares entre clases, las bromas de Hayate, incluso las bromas que iban dirigidas a mi, no hubo ninguna intención por parte de Hayate de querer revelar nuestro "secreto", eso me alivió, pero en el fondo me pareció que había algo bajo de agua que no pude adivinar, sólo lo sentí, que había algo diferente, o eso creía, además de que algo ya rondaba por mi mente, y es que si Hayate sabia lo nuestro, al yo habérselo rebelado de manera un tanto grotesca, me sentía aturdida, la sensación de necesitar decírselo a mis demás amigas me embargo, pero no creía que era el momento, quise mencionárselo a Suzuka, pero algo dentro de mi nuevamente no me permitió hacerlo, así que mejor decidí esperar.
-¿Te encuentras bien Arisa-chan?
-Sí, Suzuka- me encontraba recostada en pecho de mi querida novia, en la cama de su habitación.
-¿Segura?
-Por supuesto- me incorporé para mirar sus hermosos ojos, esos que me volvían loca y le dije, lo único que se me vino a la mente en ese momento- Te amo, Suzuka- se sonrojó por lo sorpresivo de mis palabras.
-Arisa-ch…- la besé, no la dejé continuar, simplemente quería amarla. Desabotoné poco a poco la blusa que traía puesta-…Ahn- Suzuka gimió en el beso, ya que con mi mano atrapé uno de sus pechos. Dejé sus labios para bajar a su cuello…- Arisa…-chan…yo…también te amo.
Me preocupaba, por todo y por nada, por causa de Hayate, por mis amigas, por mi familia, por que yo era la heredera de familia Bannings, y un día tendría que casarme con un tipo dueño de una gran empresa que llenara las expectativas de mi padre, al menos Suzuka tenía a su hermana mayor, ¿Y yo qué? Pero, si es por Suzuka, soy capaz de abandonar hasta mi propia familia, que me deshereden, no importa, si con eso lograré estar al lado de Suzuka para siempre. Pero por ahora disfrutaré del momento junto a la persona que amo…"
Mi Hija Como Ninguna Otra
Capitulo 7:
¿Amigas?
Viernes. Segunda semana después de aceptar el reto y quinto día del mismo.
-¡Apártate!
-¡No, tu hazlo!
-¡Grrr…!- gruñó de fastidio al frente de la fila, tratando de quitar a su rival.
-¡Takamachi, no estoy jugando!
-¡Pues yo tampoco!
Una persona por fin apareció del otro lado, después de toda la espera que llevaban, por un momento se confundió y no sabía qué hacer, ya que las dos personas frente a ella no le dejaban cumplir con su trabajo.
-¡Hai! ¡Me da dos platos de ramen por favor! ¡Ah, y uno con doble carne y picante!
-¡Enseguida!- respondió contenta la mujer, al ver que ya podía comenzar su trabajo.
-¡Arisa-chan!- Gritaron a coro Nanoha y Fate al ver que Arisa se les había adelantado.
-Ustedes no son las únicas que quieren comer ¿Saben?- y señaló a la larga fila detrás de sus amigas.
No solían almorzar en la cafetería del instituto, pero en ese segundo período escolar, el trabajo se había incrementado un poco, por lo que decidieron comer ahí un par de días. Era un poco temprano aún para ser el almuerzo, y aunque a unos les molestó el pequeño forcejeo entre las rivales más famosas, otros lo miraban con gracia.
-En ese caso, yo quiero curry con salsa extra por favor- pidió Fate.
-Harlaown…- Nanoha no supo cuándo, pero Fate se le había adelantado.
-Por cierto, ¿Por qué llevas dos platos Arisa?
-El otro es para Suzuka…- quien efectivamente no estaba haciendo fila.
-Ah, ya veo- dijo Fate sin darle la menor importancia.
Hayate apreció todo desde cierta distancia, y es que tenía algo que se removía en su interior, y era que se le ocurrían tantas cosas, tantas bromas que hacer a sus amigas, sobre todo en ese tipo de situaciones, pero en esos últimos cinco días estaba aprendiendo lo que era contenerse, la abstinencia era dura pero, Nanoha clara y explícitamente le había prohibido sus acciones, y como volviera a ignorar sus advertencia no le iría muy bien. Además no era como sino tuviera nada que hacer y cosas que pensar.
Escogieron un lugar entre las mesas de la cafetería y Hayate fue la última en llegar.
-…y mi padre descubrió que había algo mal en la fórmula, así que rechazó el contrato, se fue de viaje, y yo he hecho alguna de sus cosas en su lugar- terminaba de comentar Arisa en un tono cansado.
-Has estado muy ocupada Arisa-chan- llegó diciendo Hayate a lo último que había escuchado.
-No es gran cosa, Suzuka me ha estado ayudando en las cosas de la escuela- Arisa se sonrojó, ladeando su rostro hacia otro lado al confesar aquello. Sorprendente Hayate se limitó a sonreír, en lugar de responder a esos gestos con sus usuales bromas.
-Hablando de fórmulas, hoy crearé un ácido que hará que te deshagas para siempre ¿Qué te parece Harlown?
-Bien, y yo creare un tópico que te quemará la piel, y hará que te veas como la mujer más horrenda del mudo, no podrás salir ni siquiera a la calle ¿Qué te parece Takamachi?- el ambiente se cargó en ese preciso instante.
-Chicas…- Suzuka trataba de calmar a sus amigas, y Arisa…ella no podía creer lo desconsiderada que eran sus dos amigas.
-Yo…les comparto mis problemas…y… ¡¿Y A USTEDES SOLO SE LES PUEDE OCURRIR DECIR ESO?! ¡¿Es qué no somos amigas?!- Nanoha y Fate reaccionar al escuchar el tono lastimero final de Arisa. No habían pensado en eso.
-Lo sentimos, Arisa/-chan- hablaron a coro.
Hayate se atragantó con su bocado, Arisa abrió sus ojos en sorpresa, eso no solía ocurrir tan rápido, normalmente se tardaban más en aceptar su error. Suzuka solo pudo sonreír alegremente. Al menos el almuerzo transcurrió más tranquilo. No así la clase de química.
Lunes. Una semana después del incidente en la Reserva Yagami, y primer día del reto.
"-¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idiota!- Solo falta que golpee mi cabeza contra la pared.
Justamente ahora estoy en el baño de niñas huyendo como una cobarde, no es mi estilo pero no quiero salir, no sabiendo lo que me espera. Hoy es día lunes, y al igual que la semana anterior voy a comino a…a…a ese lugar ¡Al que no quiero ir! ¿Vivir con Nanoha? Eso es poco decir para lo que me espera, yo…yo ya no sé que pensar, creí que era otro reto, otra mala idea, que era lo único que le importaba a Nanoha, pero con lo que ha pasado, a lo mejor tiene planeado hacerme alguna macabra idea que se le cruzó por la cabeza.
Cubrí mi rostro con una mano y con la otra me sujeté de lavado frente a mi. Recuerdo cuando poco a poco fuimos llevando nuestras cosas hacia ese lugar, ambas las llevábamos en cajas, y una que otra maleta, las cosas grandes (como mi escritorio, mi estante de libros, mis libros y cosas así) ya las había traído Signum el sábado por la mañana y en la tarde, ya estando con Nanoha acomodando las cosas, Hayate nos salió con la fantástica idea de que, a parte de vivir con Nanoha, también compartiríamos habitación, me sonrojé, me enfadé, mi furia cubrió mi vergüenza, me negué rotundamente, pataleé, me quejé, y hasta casi me sale humo por las orejas como un tren, pero nada de eso sirvió porque Nanoha solamente dijo "Lo que sea", pasó de mi y dejó que Hayate la guiara hasta nuestro "nidito de amor", que fue la manera en que Hayate lo bautizó ya estando segura y lejos de mi. Después conocí mi guarda ropa "matrimonial", con mucha vergüenza coloqué mi ropa interior en una gaveta, y la otra la acomode en una puerta más arriba de esta, en cuanto a la ropa de colgar, la tuve que colocar junto a la de Nanoha, en ese ropero del mal. El espacio de "nuestra habitación" era amplio, tanto las cosas de Nanoha como las mías hallaron lugar perfectamente, lo que más sorprendió fue ver la cama, era gigantesca "solo no vayas a perderte" me dijo la muy descarada de Hayate, Nanoha no dijo mucho realmente, solo "Interesante" ¿Por qué? ¿Acaso planeaba utilizar ese lugar de una manera diferente?
Al final Hayate nos preguntó si nos quedaríamos desde ese día, yo le respondí que no, que me la pasaría en hotel o algo así, tomé la maleta extra que había preparado, pero esperé la respuesta de Nanoha, que sorprendentemente también dijo que no, con todo lo que había hecho y dicho ese día pensé que tratarían de obligarme junto con Hayate al seguirle el juego, pero afirmó que el día siguiente pasaría con sus padres, y así terminó con el suspiro de Hayate "Es una lastima, y yo que quería que comenzaran lo más pronto posible con su luna de miel" ¿Por qué quería que el calvario comenzará tan pronto? Estoy preguntándome seriamente si en verdad es mi querida amiga de la infancia.
Nos separamos, y yo me fui a unos apartamentos que se encontraban ya llegando al centro de la ciudad, ahí vivía mi prima Arf, quien alegre estaba de recibirme por un día y yo me refugié en ese sitio esperando que no llegara el final de estos siguientes dos días.
Descubrí mi rostro, sosteniéndome del lavado con ambas manos y terminé mirándome inevitablemente en el espejo frente a mí, era ya muy entrada la tarde, la mayoría de alumnos se habían marchado ya, y yo sabía que afuera estaban esperándome…Signum, Hayate y…Nanoha. Creo que hasta hoy no lo había pensado bien, sólo me fije en la indiferencia de Nanoha, pero no en que a lo mejor tenia segundas intenciones, ¿Me fastidiaría más? O…ese "o" era lo que me había puesto nerviosa…quiero a Nanoha, me gusta, pero…nuestra rivalidad me impide hacerme sentir como realmente debería, ¿Emocionada, tal vez? ¿Alegre? ¿Feliz? Ni siquiera sé cómo me siento. Sólo sé que, lo que esta apunto de suceder, lo desconozco…y me aterra, no puedo especular, porque sé que podría doler más.
Lave mi cara, y decidí salir de aquel lugar. En la escuela toda transcurrió igual que siempre, Nanoha y yo peleando en cada reto, Hayate aprovechando cualquier cosa para burlarse de nosotras, los fastidios de Arisa por el comportamiento de todas y Suzuka calmándola cuando Hayate la sacaba de sus casillas. No pude notar en Nanoha algo que fuera diferente, parecía la misma…parecía, si en verdad ocultaba algo, en verdad lo hacia bien.
Crucé la entrada del edificio, y me dirigía hacía la entrada principal, donde me esperaban. Nanoha estaba parada frente al auto, Hayate estaba al otro lado, al verme ambas no apartaron su mirada de mí, y como si el tiempo fuera lento, mi mirada se quedó fija a la de Nanoha, ella me miraba de una manera muy intensa, lo pude sentir. El viento frío del atardecer jugaba con sus cabellos y con los míos. Hasta que al fin llegue a su lado.
-Terminemos con esto ya- mi tono molesto no pasó desapercibido por nadie.
-Pero si apenas acaba de empezar Fate-chan- Hayate simplemente ignoró mi molestia.
Nanoha no dijo nada, y simplemente se sentó a mi lado en el auto. El trayecto fue más rápido que la última vez, sin darme cuenta ya habíamos llegado al dichoso lugar. Todas bajamos del auto, incluyendo a Signum. Hayate abrió la puerta y entramos.
-Bien, ya estamos aquí- Hayate se escuchaba muy emocionada.
Pero nadie decía nada, la situación era muy tensa y un poco desagradable, quería que Hayate se fuera ya. Miré a Signum de reojo, estaba con los brazos cruzados y sus ojos cerrados, la curiosidad me invadió al mirarla, estaba claro que esperaba a Hayate, pero algo…no andaba bien.
-En algún momento tendrán que reaccionar, lastima que no estaré aquí para presenciarlo- dijo ésta mapache a modo de resignación- pero está bien, aquí les entrego una copia de las llaves a cada una- y nos las entregó.
-Más vale que tu no tengas una- Nanoha se escuchó amenazante.
-Por supuesto que no- extrañamente Hayate parecía sincera.
-¿Ne, Signum-san?
-¿Si?, señorita Testarossa.
-Acaso Hayate… ¿No habrá puesto algo en la casa verdad?
-¿De qué hablas Fate-chan? No te imagines cosas- ahora la voz de Hayate denotaba nerviosismo- ¡Vamos Signum, es hora de irnos!
-Signum-san… sé que tu eres una persona honorable y sincera - de una manera indirecta le pedí a Signum que me dijera lo que había planeado mi amiga…
-Bueno, a decir verdad…
-¡No! ¡Signum! ¡No lo digas!- Bingo, ahora Nanoha ya no pensará que soy una "inocente"
-Pero ama…
-¡No Signum! ¡Te lo prohíbo!
-Mi autoridad…- silencio sepulcral- está por encima de Hayate…- era la voz de Nanoha- así que, lo que ella te prohíba, por éste mes, yo puedo permitírtelo y viceversa…- Nanoha claramente se dirigía a Signum, y sonaba como un militar en el más alto rango, uno al cual nadie podía contradecir ni revelarse. Hayate tragó fuerte.
-Es mi deber, como guardiana, cumplir con la palabra que promete mi ama Hayate- recitó Signum cual caballero medieval-…ahora mismo me dispondré a retirar las cámaras que ha colocado mi ama Hayate alrededor de la casa- al parecer Signum sabía acerca de trueque entre Nanoha y Hayate.
Al escuchar a Signum mencionar las dichosas cámaras, solo suspiré y una pequeña gota apareció en mi sien. Mientras escuchábamos a Signum desinstalar las dichosas cámaras, yendo de un lugar a otro, nosotras nos sentamos en los sofás de la sala. Nanoha miraba a Hayate con una mirada de furia, y Hayate la esquivaba. Intentando controlarse, Nanoha hizo algo muy gracioso a mi parecer, pero no me reí, o hubiera sido peor…
-Uno…dos…tres…cuatro…cinco…seis…siete…- efectivamente, esa era Nanoha contando.
La tensión que había se hizo más desagradable de lo que ya era, y el silencio solo era roto por Signum desinstalando cámaras, yo no sabía que hacer…mientras Nanoha, seguía contando…
-…539…540…541…542…
Y Nanoha se detuvo al ver a la guardiana dirigirse hacía nosotras. Después de esos largos e interminables minutos, Signum parecía haber terminado.
-Esto es todo lo de la planta baja…13 cámaras.
-Muchas gracias Signum-san…- agradecí a Signum.
-No…, ama Hayate- se dirigió a la culpable de TODA esta situación- recuerdo que también subió a la segunda planta…
-…543…544…545…- ¡Demonios! Sentí mi estomago retorcer cuando Nanoha reinició el conteo.
-¡Oh! ¡Está bien! ¡Está bien!- creo que Hayate también sintió algo desagradable recorrer su cuerpo- Hay una en la pared frente a la cama y otra sobre la cabecera- dicho esto, Signum subió por las cámaras restantes...
Nanoha tenía sus ojos cerrados y su ceño fuertemente fruncido, creo que no quería matar a Hayate con la mirada, la cosa estaba peor y sentía que esos infernales minutos no terminaban, se sentía pesado el correr del tiempo…y con la voz de Nanoha en ese Tic Tac…
-…932…933…934…935…- si Nanoha llega a mil va a explotar.
Signum al fin bajó, e inmediatamente Hayate se levantó con un bolsa que sacó de no sé dónde, hecho todas las cámaras en la bolsa y no dejó terminar a Signum en lo que sea que fuera a decir…
-Ya está todo bajo control, pueden estar tranqu…
Tomando a Signum de la mano, se la llevó consigo, y después de salir, cerrando la puerta con un trancazo, se despidió…
-¡Adiós! ¡Nanoha-chan, Fate-chan…! ¡Que la pasen bien!
Pero bien mal…
Te maldigo Hayate…
-…944…945…946…947…948-…Silencio.
Silencio.
Respiración profunda. No, no fui yo.
Choque.
Tensión anterior liberada…
…y una nueva en aumento.
Silencio.
¿Alguien me presta una tijera?
¿Pero qué disparates estoy diciendo? Mi voluntad y determinación de acero no pueden ser vencidas por algo como esto. No señor.
Carraspeé un poco, hacía unos minutos que no decía nada.
Me levanté tranquilamente de mi lugar, y sin ver a Nanoha, me dispuse a subir mi nueva habitación.
-¿A dónde crees que vas?- y aquí vamos…
-A darme una ducha y a prepararme para dormir...
-¿Así qué, crees que puedes hacer eso antes que yo?- Esa era Nanoha después de NO degollar a Hayate, por hacerla contar CASI hasta mil.
-…yo puedo hacer lo que quiera, no necesito de tu permiso- pero que "Kakoi" se me escuchó. No…no tengo miedo, no tengo miedo, no estoy frente al demonio blanco, no estoy frente al demonio blanco…
Dejó salir una pequeña risa de sus labios, parecía que se burlaba de mí. Empezó a caminar endemoniadamente, ¡Lo digo enserio! En un momento parecía estar caminando en un lugar y al otro instante estaba más cerca. Se dirigía sin lugar a dudas en mi dirección y yo a medias escaleras, tratando de no contener el aliento, los músculos de todo mi cuerpo se tensaron, pero mantuve mi mirada firme y mi rostro impasible, demostrando lo que en realidad no sentía, creo que si de verdad tuviera poderes diabólicos, ya habría una Fate esparcidamente muerta por todo el lugar. ¡Pero si fue Hayate! ¡No fui yo! ¡¿Por qué está enfadada conmigo?! Sentía como de un momento a otro comenzaría a temblar.
-Ah…- ese monosílabo escapó de mis labios, y de repente…
…un apagón…
¡Patitas pa´ qué las quiero!, sin dudarlo comencé la carrera cuesta arriba, quería escapar. Escuché pasos acelerados tras de mi, que resonaban por todo el lugar aún más que los míos. Nanoha me perseguía así que aceleré mi carrera lo más que pude. A pesar de la penumbra de la oscuridad, que solo hacía aterrarme más, pude encontrar el porche de la puerta, abrí, entré y cerré con un portazo la puerta colocándole el seguro, mi respiración era agitada y todavía no me sentía a salvo.
-¡Takamachi tranquilízate!
-¡Harlaown abre la puerta!
-¡No mientras tu estés así!
-¡¿Yo?! ¡¿Cómo estoy?!- sarcástica, sí.
-¡Como si fueras un demonio!
-¡¿Y de quién crees que es la culpa?!
-¡Pues de Hayate!
-¡¿Y quien es la querida amiga de la infancia de Hayate?!- quise reírme cuando la escuché decir eso, en verdad. Pero que absurdo…
-¡¿Eso es lo mejor que puedes decir?!
-¡Abre la puerta!- Nanoha comenzó a golpear la puerta.
-¡No!
-¡Abre!
-¡Que No!
-¡Te arrepentirás de esto Harlown!
-¡Créeme que ya me arrepentí!
-¡Derribaré la puerta!
-¡¿Qué?!
-¡Esto no me detendrá!
-¡No lo hagas!
-¡¿Qué?! ¡¿Vas a detenerme?!
-¡Basta, por favor, Takamachi!
-¡Entonces abre la puerta!
-¡Takamachi, basta por favor, yo solo quiero estar en paz contigo! ¡Cálmate!
-¡¿En serio?! ¡¿Y por qué no me dijiste eso todos éstos años?!- ¿Pero qué?
-¡Por que…! ¡Pensé que tu…!- ¿Cómo debía seguir? Estaba alterada, confundida y mis palabras se cortaban ¿Qué estaba pasando? Mis manos temblaban.
-Harlaown, abre la puerta…- su voz repentinamente sonó tranquila. Definitivamente es bipolar.
-No vas a matarme ¿Verdad?- traté de calmarme un poco.
-No, no lo haré- no estaba segura de si era buena idea pero, abrí la puerta lentamente, despacio.
-¿Lo prometes?
-…lo prometo-
-Etto…- la oscuridad era total, solo percibía su voz.
-…si te digo la verdad, yo también quería pasar tranquilamente esta noche…- Nanoha…-…pero es que Hayate-chan…
-Te entiendo…- y un silencio profundo nos inundó"
Después de esas palabras no supieron exactamente qué más decir. Sin saber que se encontraban frente a frente y más cerca de lo que pensaban. Nanoha quería preguntar nuevamente, pero sus palabras se atoraban en su garganta, al irse su furia anterior, había regresado su cobardía, y Fate con tantos cambios bruscos de humor, en su mente no fue capaz de procesar la situación.
-¿Sabes dónde se encuentra la cama?- no había segundas intenciones en sus palabras, solo…descansar.
-Si, por aquí- Fate reaccionó a lo propio de las palabras, sin pensar en nada más. Levantó su mano tratando de encontrar a Nanoha. Al poco tiempo tocó su hombro y rápidamente tomó su mano guiándola por el cuarto.
Aunque Nanoha había preguntado eso, no era como si ella misma no pudiera haber encontrado ese mobiliario para descansar. Pero sus nervios se habían apoderado de ella. Todo lo que inundaba su mente era que, por segunda vez, Fate se había detenido a confesarle algo importante y no sabia la manera en que podía regresar a ese momento.
-Llegamos- al sentir los bordes de la cama, ambas se sentaron- ¿Qué haremos?
-Nada- respondió quedamente. Quería que su mente se quedara en blanco y no pensar.
-¿Nada?
-Quiero dormir- dijo Nanoha y se recostó a lo largo de la cama.
-¿Y que pasará con nuestros uniformes y preparar las cosas para ir a la escuela mañana?
-Pienso hacerlo mañana temprano ¿Acaso tu puedes hacer algo en esta oscuridad?- ese pequeño detalle se le había escapado a Fate…
-Tienes razón, que idiota…
Dicho esto Fate hizo lo mismo que Nanoha, se recostó, sus ojos inmediatamente comenzaron a hacerse pesados al sentir la calidez de la cama, pero su corazón todavía latía un poco fuerte -¿Por qué no me dijiste eso todos estos años?- se repetía en su mente la pregunta de Nanoha una y otra vez y pensaba, que esas palabras tenían un significado importante, pero su mente estaba tan aturdida que no supo expresarse correctamente ante ellas. La cama era grande, pero podía sentir el lugar donde se encontraba Nanoha, y se preguntó que estaría pensando ella ¿Aún estaría esperando su respuesta? Y Sin notarlo la ansiedad de ese día las llevó rápidamente a un profundo sueño, no se molestaron en quitarse sus uniformes, ni sus chaquetas y mucho menos sus zapatos.
A la mañana del día siguiente, segundo día del reto...
-Harlaown… ¡Harlaown, despierta!- decía moviendo con un poco de fuerza el cuerpo sobre la cama.
-Hmmm…solo cinco minutos más…
-¿Pero qué estás diciendo? Hacer esto no me corresponde- dijo por lo bajo, y debatiéndose entre hacer una cosa u la otra, al final optó por la que le daba menos vergüenza.
Alzó su mano derecha, y la abalanzó contra la persona que se negaba a despertar, tratando de que no llevara mucha fuerza.
¡SLAP!
Sonó la mejía de Fate, al estrellarse la mano de Nanoha sobre ella. En un instante Fate ya había abierto sus ojos completamente, y ni una pisca de sueño asomaba por su rostro, miraba a Nanoha y su mejía comenzó a enrojecer.
-¿Takamachi qué estás…?
-Se te hará tarde para ir al instituto, levántate de una buena vez…
Y efectivamente Fate pudo notar que Nanoha ya estaba lista, con su uniforme puesto, la mochila en sus manos…
-¿Ya te vas?...- a Fate todavía le faltaba terminar de despertar un poco, ¿Qué clase de pregunta era esa?
Nanoha ya había alcanzado y abierto la puerta de la habitación, sonrío al escuchar la pregunta, y antes de salir, se giró un poco para poder ver a Fate.
-…te he dejado listos el uniforme, el desayuno y el baño, apresúrate o llegarás tarde- y se fue cerrando la puerta tras de si, dejando a una Fate que no salía de su estupor.
Al levantarse Fate comprobó que las palabras de Nanoha eran ciertas, su uniforme ya estaba impecablemente planchado, tomó la ducha que ya estaba preparada, y al bajar al comedor encontró su desayuno.
"¿Qué estará planeando?" pensó Fate.
-Espero que no tenga veneno…- a pesar de decir eso y del hecho de que ya fuera tarde, Fate se tomó su tiempo para comer el desayuno- …Umai, Nanoha cocina realmente delicioso…, como me gustaría comer esta comida así todos los días- seguía diciendo mientras fantaseaba.
Ya en el instituto…
"Como era de esperarse, llegué tarde al instituto, incluso tuve que correr y aun así llegué tarde. Abrí la puerta del salón y todos se me quedaron viendo, pero primero, lo primero…
-Buenos días…
-Querrás decir buenas tardes- me dijo Nanoha con esa sonrisa de victoria en el rostro, y al escucharla todos comenzaron a reír.
-Buenos días, Señorita Harlaown. Es extraño que una alumna tan excelente como usted llegue tarde ¿Espero que me pueda decir qué le sucedió?
-No tengo excusa Ishida-sensei, me quedé dormida…
-¿Será cierto? A lo mejor sea que ya estás entrando en la pubertad Harlaown- Nanoha me fastidiaba otra vez y todos se rieron de mi al escuchar su comentario, como si ella no supiera la razón.
-¿Qué quieres decir?-¿De qué hablaba? Ella sabía perfectamente la razón de mi retraso.
-¿Quieres qué te lo explique?- todos se rieron nuevamente, y sin poder evitarlo me sonrojé, acababa de darme cuenta que hablaba con doble sentido.
-Takamachi…
-¡Ya basta! Señorita Harlaown tome asiento por favor, no la castigaré por llegar tarde, pero si sigue discutiendo con la señorita Takamachi, las castigaré a las dos.
Y así terminó el primer round del día, creo que en la mañana una abeja debió haber picado a Nanoha para que actuara como lo hizo, pero parece que ya se le pasó el efecto. ¡Rayos! ¡No entiendo a ésta mujer!
Mejor decidí poner atención a la clase, pero mi concentración no duró mucho, ya que un recuerdo acudió a mi mente –Hayate-, Nanoha llegó primero, me pregunto si habrá sucedido algo, por lo que pasó ayer. Disimuladamente me gire para ver a Hayate…Hayate ¿lloraba? Si…, no…, si…, digo no, bueno, la expresión que tiene no es de tristeza, más bien de susto, efectivamente lloraba y sus labios parecen ondular como una serpiente al correr, ¿Están temblando? ¿Qué le habrá dicho Nanoha? Nunca había visto a Hayate con esa expresión.
El día continuó con ciertas discrepancias que antes no existían. Primero, Nanoha y yo peleábamos como de costumbre (¿No lo dije ya? No entiendo a ésta mujer) pero era yo quien perdía en todos los retos. Segundo, Hayate ya no hacia sus bromas, es obvio que no, después de lo que Nanoha le dijo al aceptar el reto, y haberle dicho, lo que sea que le haya dicho esta mañana, pero no me esperaba a una Hayate que solo asintiera o negara, y dijera estrictamente lo necesario a cada cosa. Tercero, Arisa se miraba perdida, y digo, mucho más de lo que estaba la semana pasada, que desde entonces andaba así. Cuarto, Suzuka era la única que se mantenía cuerda, natural, normal. Supongo que ella no cambió.
Afortunada o desgraciadamente el día acabo ¿Debo agradecer o maldecir, ustedes que dicen? Fue un día realmente cansado y lo peor es que mi tortura no terminaba, y ¿Saben qué es lo peor? Al final Nanoha era la que se miraba más energética de todas, creo que tantas victorias le han subido el ego. Caminamos juntas como siempre, hasta que comenzamos a separarnos, Hayate fue la primera en huir, Arisa y Suzuka se fueron después…y Nanoha y yo, solo alzábamos la mano despidiéndonos de ellas. Al quedar solas nos miramos por inercia, pero inmediatamente ladeamos nuestros rostros en dirección opuesta dejando salir un bufido de molestia. Nanoha inició la caminata, y no tuve más remedio que seguirla, a partir de ahora caminaríamos en la misma dirección, ¡Que cursi suena eso! Y ni siquiera tuve la intención de que sonara así. Este es el peor reto que he podido aceptar en toda mi vida.
Esperamos el dichoso autobús, que nos llevaría en el viaje de menos de cinco minutos en una banca, con una a cada esquina. Ya en el autobús cada quien se fue por su lado, Nanoha se sentó un poco atrás, y yo en un asiento adelante, afortunadamente ese autobús no parecía llenarse de mucha gente. Llegamos a nuestro destino, el autobús nos dejaba a una cuadra de la casa en que ahora viviríamos y yo caminaba desganadamente, no me emocionaba llegar pronto. ¿Qué pasaría? ¿Me encontraría con una Nanoha como la de esta mañana? ¿Cómo la de este día? ¿O…cómo la de anoche? Sea cuál sea, de todas maneras no entiendo a ninguna.
Sin darme cuenta, casi estaba arrastrando mis pasos, iba realmente lento, tanto así que perdí de vista a Nanoha, no, esperen, ella ya había entrado en la casa, como ahora oscurece más temprano, Nanoha ha encendido las luces. Me di cuenta de esto porque ya me encontraba parada frente al pequeño portón que se cruzaba antes de entrar a la casa, no quería cruzar éste pequeño portón…levante mi rostro y miré hacia el horizonte, tratando de perderme ahí, sin quererlo la melancolía me invadió, apreté mi mano que sujetaba la mochila y suspiré, tenia que afrontar las cosas, crucé el portón y me atreví a mirar hacia esa casa que me parecía tan ajena, debía entrar pero, no podía moverme….
…de pronto, me percaté de algo de lo que no me había percatado, la puerta, la entrada principal…estaba abierta…volteé a ver atrás de mi como si fuera a alguien más por quien esa puerta estaba abierta, esto es extraño…Nanoha no cerró la puerta…yo…debía entrar, ¿Por eso no la cerró? ¿Desaprovechó que podía molestarme haciendo eso? Después de todo, yo también poseo una copia de la llave…no podía creerlo…había algo que se sentía tan de mi, algo que no sentía desde hace mucho…desde que mi madre y mi hermano se marcharon…alguien…me…esperaba… ¿En casa?, no, esto es absurdo, que cosas estoy pensando.
Dejé de pensar y finalmente decidí entrar, cerré la puerta tras de mí, escuché ruidos que provenían de la que sería nuestra habitación que se encontraba arriba. Yo solo me quedé parada a media sala, sin saber exactamente que hacer. Mire la estancia, y sin Hayate, pude apreciar por completo la casa, parecía realmente agradable, con la puerta tras mi espaldas, a mi derecha la sala con un sillón de tres espacios al centro y otros dos pequeños a cada lado de una mesita de cristal, y una televisión más frente a estos, a mi izquierda el salón comedor y más al fondo la cocina, y frente a mi la escaleras un poco distanciadas que llevaban al segundo piso y a la habitación que compartiría con Nanoha. Definitivamente una pequeña familia podría vivir aquí. Arriba había otras dos habitaciones, pero Hayate las había cerrado con llave antes del lunes.
Seguía observando los detalles, cuando de pronto Nanoha bajó, inmediatamente me percaté de su presencia, y sino fuera por mi poca fuerza de voluntad habría soltado mi mochila y dejado salir un pequeño grito de sorpresa al verla. Usaba una licra negra corta con rallas blancas verticales a los lados y una blusa roja, con tiras negras que cruzaban sus hombros desnudos. Se veía...muy hermosa.
Se acerco a mí, y estaba…demasiado cerca, su rostro era serio, qué pretendía. Me tomó la mochila de la mano, y me miró a los ojos.
-Llevaré tu mochila arriba. Tú puedes ir y tomar un baño- ¿Qué? ¿Qué...fue lo que...dijo?- ya te lo preparé, yo haré la cena mientras- mis ojos abiertos completamente en sorpresa y ella actuando de esa manera… ¿La Nanoha de esta mañana?
-¿Qué pretendes?- le dije al tiempo que sujeté mi mochila en sus manos. Se detuvo, pero no regresaba a mirarme- Te he hecho una pregunta.
-¿Así que eso es lo que quieres? Pelear conmigo.
-¿Takamachi?- no era la respuesta que esperaba, en realidad no sé que esperaba.
-No, Harlaown- se acercó a mi, y nuevamente su cuerpo quedó muy cerca del mío, ninguna soltó la mochila- No podemos…ser más- sus palabras fueron desconcertantes, bajé mi mirada, y me sentí congelada en ese lugar ¿Ella lo recordaba? No, en esta situación eso no tenia sentido.
-¿Qué dices?- mi mirada era seria y fría. Odio esta tensión que se ha formado.
-Que eres una idiota- su tono suave me desconcertaba todavía más.
-Sí, yo soy la idiota, que prepara el baño y hace la cena…- me burlé y pausando un momento-…nada más y nada menos que a tu peor enemi…
-¡Solo intento ser amable contigo!- el dejo de exasperación en su voz me sorprendió nuevamente. Fue tan repentino que me dijera eso y de esa forma. No comprendía lo que pasaba, no se supone que esto este ocurriendo, "no es lo que debe suceder" pensaba, pero ¿Por qué no?
-¡Esto no tiene ningún sentido! ¡No te comprendo!- se podría decir que una cosa era cierta y es que todo estaba sucediendo demasiado rápido, y mi pobre corazón no lo soportaba. Creí que debía pasar algún tiempo como para que sucediera algo entre Nanoha y yo, aunque ayer oficialmente habíamos comenzado ¿No?
-¡¿Es que debe haber una razón?! ¡¿No puedo ser amable contigo?!- por fin alzó su rostro que todo este tiempo había estado bajo, y en sus ojos pude ver una emoción inundarle, que junto a la expresión de su rostro, denotaba tristeza…, y sus ojos al filo de derramar lagrimas.
-¡Pero es que tu y yo somos…! ¡Somos…!- no sabía cómo continuar la oración, mirar a Nanoha así…estaba pasando algo y yo no dejaba que sucediera.
-¿Somos qué…?- pronunció al hilo de su voz, esperando mi respuesta…y eso solo significaba que esto dependía de mi ¿En verdad estaba bien? ¿Podríamos cambiar algo entre nosotras? Debería estar feliz y no actuar como idiota- dilo…- exigió.
-Esto que está pasando no es lógico…- definitivamente soy una idiota.
-Por supuesto que no, tú y yo…somos rivales…- terminó la frase que yo había dejado al aire, pero la soltura con que lo dijo, me desconcertó completamente ¿Qué le pasaba a Nanoha?
-¿Entonces por qué tu…?- No pude terminar mi pregunta.
Con lo que había dicho Nanoha la atmósfera tensa desapareció, incluso ya no parecía que fuera a llorar. Lo siguiente que recuerdo es que Nanoha soltó su cabello, y fue tan…erótico ¡Digo, inesperado! Quizá le comenzó a doler un poco la cabeza, pero ver ondear su cabello de manera tan sensual, la imagen que me regalaba era espectacular. Finalmente haló mi mochila quitándomela de las manos, y dirigió las suyas hacia el primer botón de mi chaqueta, desabrochándolo, por inercia sujete una de sus manos, para detener su acción, nuestros ojos se encontraron y su mirada era tan fuerte, segura y decidida, que simplemente la solté y dejé que siguiera desabrochando los demás botones, para finalmente despojarme de la chaqueta. Las manos de Nanoha, moviéndose sobre mí, en esa simple y sencilla acción, hicieron que mi pulso se acelerará, y su cercanía...me hacía sentir que podría perder el control en cualquier momento.
Pero terminada aquella acción, me tomó de la mano y me llevó hacia arriba, dejó mis cosas en sus respectivos lugares, y regresó a mi…
-Te estaré esperando abajo…
Eso fue todo y se fue. Tal vez me equivoqué todos estos años, y Nanoha está más cerca de mí de lo que creía, o eso es lo que me gustaba pensar en este momento. Tomé el baño y al terminar me coloqué de una vez la ropa para dormir y bajé al comedor, Nanoha ya me esperaba. Me senté en el lugar en el que me había servido, justo frente a ella. Definitivamente no me lo esperaba, de todas las cosas que me pude imaginar, esto estaba muy lejos de llegar a mi mente.
Probé un poco la comida…sabia muy bien…igual que esta mañana.
-Sabe delicioso- dije llamando su atención, pero no podía desaprovechar esta oportunidad- ¿No tendrá veneno, o si?
-Harlaown- su voz, molesta.
-Fue solo una broma…- le sonreí, y se sonrojó un poco.
-No es hora de estar jugando- me dijo muy segura de si misma.
-Mira quien habla de bromas, en los momentos más inoportunos…
Terminé con mi rostro de la victoria, después de tantas derrotas en este día, Nanoha seguía sorprendiéndome al no haber objetado nada, simplemente ladeo su rostro con su ceño levemente fruncido. El resto de la cena transcurrió tranquila y no fue tan incomodo como creí. Al finalizar, agradecimos por los alimentos y ella se dispuso a recoger la mesa para lavar los platos, pero yo la detuve…
-Yo lo haré…
-Pero…
-Es tu turno de tomar un baño…
Y así fue, yo terminé mi tarea con los platos sin ningún problema, Nanoha seguía tomando su baño, mientras que yo apagué las luces de la casa, y me aseguré de cerrar bien las puertas y ventanas. Antes de regresar a la habitación que compartiría con Nanoha, me quedé un momento entre la penumbra de la oscuridad, este día no nos dejaron tarea escolar, y salimos bastante tarde del instituto. No era hasta ahora que las palabras de Hayate caían sobre mí, esto apenas comenzaba. Regresé a la habitación y me senté a la orilla de la cama, esperándola…
Nanoha salió del baño con el pijama ya puesto, y traía su cabello suelto, no pude evitar sonrojarme un poco, pero debía controlarme. Se fue acercando poco a poco, demasiado lento para mi gusto. Ella también se sentó, quedando a la par mía, no muy cerca y no tan lejos.
-Supongo que tienes muchas preguntas…
-No en realidad.
- Pero, me estabas esperando ¿me equivoco?
-Si bueno, pero si incluso esta situación es rara, y no me la esperaba…Takamachi, yo…- por qué me detenía, siempre me cuesta seguir…
-Sabes Harlaown, he pensado…
-¿Qué?...- esta vez si que me he quedado corta de palabras.
-Si tu estás de acuerdo, yo podría…preparar la comida, hacer la colada, planchar nuestros uniformes…- Nanoha se escuchaba tímidamente entusiasmada- preparar el baño y…
-Espera ¿Qué?- pero todo eso que acaba de decir…- ¿Hablas en serio?- no podía creerlo…
-¿Pensaste que vendrías a la guerra y necesitarías preparar tu trinchera?- que buena metáfora.
-Justo ahora yo…me he quedado sin palabras- confesé- pero es que…en verdad no lo entiendo…de verdad no te comprendo Takamachi, no comprendo tus acciones- ella me miraba fijamente y yo, le dejé saber todas las dudas que me asechaban- No hace mucho tiempo yo creía que tu seguías siendo mi rival, que yo era alguien insoportable en tu vida, y ahora me estás diciendo que…que tu y yo…podemos…- no alcance a decir lo que quería, porque por fin logré…apreciar una sonrisa sincera de parte de Nanoha, mirándome…a mi…
-Mi nombre…mi nombre es Nanoha, Takamachi Nanoha…- su cabello suelto, llevando su pijama rosa y esa hermosa sonrisa- espero que podamos llevarnos bien a partir de a ahora- sujetó mis manos entre las suyas-…estaré a tu cuidado, así que mucho gusto en conocerte.
-Takamachi, qué estás…- Nanoha me ha demostrado que no existen limites para sorprenderse en un solo día.
-Nunca tuvimos la oportunidad de presentarnos adecuadamente, pero ahora puedo…- se sonrojó un poco y agachó su rostro…
-Tú…- era tan lindo verla así, como un mágico sueño, mi corazón palpitaba nuevamente, de alegría…
-…o prefieres que siga llamándote Harlaown- no, claro que no…espera un momento…
-…la recuerdas…
-¿Qué?
-Aquella noche…- ya que Nanoha decía todo eso, se me ocurrió que era buen momento para preguntárselo, desde que desperté en aquella cueva y no encontré su presencia. Ahora estaba segura, ella lo recordaba, si no ¿Por qué hacer y decir todo esto?-…en la cueva.
-Yo…- parece que dudaba.
-Nanoha- pronuncie su nombre con toda la seguridad que tenía. Dio un pequeño respingo y sus ojos regresaron a mi.
Aún sujetábamos nuestras manos, el brillo en los ojos de Nanoha era algo que no podía descifrar, pero yo la esperaba, siempre lo he hecho. Nanoha…Nanoha, no te alejes ahora.
-Eh…yo…yo…
-Sabes, parece absurdo que yo te estuviera evitando, cuando fui yo quien preguntó…- mis palabras salieron con leve dejo de tristeza.
-Fue tan extraño…- su sonrisa regresó un poco- creí que había sido un sueño, que cuando me di cuenta de que era real…
-Pero pensé que tú…- si alguien no está comprendiendo la conversación, no los culpo.
-Solo dije aquello, porque me parecía algo vergonzoso frente a las demás, no hablaba en serio…- escucharla me hizo sonreír.
-Hablando de eso, respecto a tu sueño- traté de hablar con precaución, pero tal vez no era necesario-… ¿Me lo contarás?- de una manera muy inexplicable Nanoha y yo nos comprendimos tan solo con esas palabras tan vagas.
-Hmmm…es que yo, no lo recuerdo- ¿Será verdad? No importa si no quiere hablar de ello, no la forzaré.
-Ah…Etto… ¿Entonces…quieres que seamos amigas?- ya que ella me estaba dando la oportunidad, eso es lo más que podía pedir ¿O no? Ella, es cierto que me gusta pero, no es como si fuere a confesarme ahora, si apenas he podido decir estás palabras…
-Si no hay inconvenientes…- algo en su voz…me pareció que esperaba algo más…pero eso no puede ser, tan solo han de ser imaginaciones mías.
-Si yo te lo estoy diciendo, es porque no hay inconvenientes ¿De acuerdo?-esa…esa sonrisa, ¡Ah! Que maravilloso y que tierna se ve. Era tan adorable que no pude evitar sonreírle yo también.
-¿Sore ya…- parecía un poco apenada-…puedo…- con en ese sonrojo en su lindo rostro-…llamarte por tu nombre?
-¿Eh?...- ahora era mi turno para sonrojarme.
-…y tú…tú también puedes llamarme por el mío…
-Takamachi…- mi sonrojo se incrementó todavía más- Na-Nanoha…- por fin podía llamarla por su nombre, sabiendo que ella estaba frente a mi.
-F-Fate-chan…-…escucharla decir mí nombre. Una sonrisa tonta se dibujó en mi rostro, me sentía en el cielo.
Nos quedamos solo así, observándonos mientras nos rodeaba el silencio, no era incomodo, más bien era una atmósfera tranquila y sobrecogedora, de nunca acabar.
No estaba muy segura de si eran las palabras adecuadas, o lo que debía seguir pero…
-Oye, Nanoha…
-¿Sí?, Fate-chan- creó que podría hacerme llegar a las nubes de solo escucharla decir mi nombre.
-¿Qué te parece si…?
Esto era como un maravilloso secreto que quiero para mí. Un sueño que solo yo podía vivir, sin nadie más a mí alrededor. Mientras le explicaba a Nanoha mi "idea", no pude evitar pensar e ilusionarme. Pedirle a Nanoha que fuera mi amiga era poco, quería decirle que la quiero, que me gusta, que la amo…pero no me arrepiento, quiero conocer a Nanoha, y lo haré siendo su amiga, quiero volverme su confidente, para que cuando llegué el momento, no tenga ningún arrepentimiento…por si ella me rechaza. Pero si llegáramos a ser amantes… ¿Amantes? Sí, amantes, pero no era ahora, no en este momento, además no me gustaría del todo que las cosas fueran tan apresuradas, definitivamente conoceré a Nanoha, quiero saberlo todo de ella.
De alguna forma ahora comprendo mejor sus acciones, Nanoha no ha sido tan impulsiva como yo creí, ella… ¿Estuvo pensando en mí? Vaya eso suena, suena… ¡Ah! Es verdad…
-¿…qué dices, estás de acuerdo?
-¿Por qué quieres eso?
-Bueno, ya sabes, para que Hayate no nos fastidie, quiero que recuperemos todo el tiempo perdido…solo tú y yo.
-Ah…tienes razón- Nanoha lucía apenada, quizá no se esperaba eso.
-Y Nanoha…
-¿Qué sucede?
-Hay…hay otra cosa, que quiero preguntarte…-pude notar que se puso nerviosa ante mis palabras- ¿Tu…querías esto, Nanoha?- sus mejillas se tiñeron de ese rojo carmín que ya me gustaba bastante.
-Yo…si- ¡Ah! ¡Estoy en el cielo y sus palabras me siguen elevando!
Nanoha y yo dormimos juntas esa noche, no dijimos más, y aún con una tímida sonrisa se acurrucó junto a mi en un pequeño abrazo, era la primera vez que dormiríamos juntas y abrazadas, y estaba segura, quería dormir así todas las noches."
Un día cualquiera…ahora que puedo estar contigo…
Iban caminando hacia la parada de autobús, sin decir nada, solo disfrutando de la compañía de la otra, con la sombra de los arboles que las cubría a cada paso, y con una sonrisa surcando sus rostros. El tiempo pasaba y cada día era maravilloso, Nanoha sentía que por fin lo había logrado, estar cerca de Fate.
Todas las tardes después de clases llegaban a casa y hacían la tarea, si es que la había, se sentaban en la mesita a media sala y aunque el silencio las cubría, era muy cómodo, sin mencionar que adoraba el hecho de poder voltear a ver a Fate cada vez que quisiera, y a veces Fate también lo hacía, y cada vez que Nanoha la descubría, un hermoso sonrojo adornaba su rostro. En ocasiones discutían acerca del tema y era agradable poder discutir acerca de algo que ambas comprendían, y sin darse cuenta las horas pasaban, entre bromas y charlas, que hacían conocerse más.
De vez en cuando hacían los quehaceres juntas, y otras ocasiones solo hacían lo acordado entre las dos. Para Nanoha, Fate era todo lo que ella esperaba y mucho más, descubrió que era bueno que ella se encargara de la comida, ya que Fate era muy mala en esa área. Veían películas juntas, y sorprendentemente a Fate le encantaban las que involucraban investigaciones, de lo que fuera, crímenes grandes, secretos de estado en fin, le fascinaban. En cuanto a ella era una romántica, y Fate se burlaba de ella "preferiría ver una de terror" decía "esos príncipes azules no existen" terminaba, creyendo que haría a Nanoha perder su fantasía, mientras que ella pensaba "si supieras que lo tengo frente a mi", por supuesto las intenciones de Fate solo recaían en hacer olvidar a Nanoha esos tontos ideales de princesa para poderla conquistar.
Su amistad desde un comienzo había sido mucho mejor de lo que esperaban, debido a sus sentimientos ocultos, eso hacía que conectaran más en la relación sin saberlo.
Para Fate despertar y ser Nanoha lo primero que veía, se volvió un hábito que disfrutaba. Ver a Nanoha a medio cambiar, a Nanoha regañándola, porque desde el primer día, se dio a la mala costumbre de levantarse tarde, no sabía si era por la seguridad que le daba Nanoha de saber que la despertaría, o porque ya no tenía nada que la aturdiera, como la rivalidad entre ella y Nanoha antes.
Ahora podían hablar de cualquier cosa, de las tareas, de la escuela y de su pasado, poco a poco se iban sincerando al recordar anécdotas de sus acciones pasadas, y casi siempre se terminaban disculpando con la otra, y Fate sentía que se liberaba de la carga tan pesada que había llevado en su corazón todo ese tiempo. Estando juntas, siempre terminaban envueltas en su propio mundo donde no había nadie más.
Pero ese día mientras las invadía la tranquilidad y el silencio, dirigiéndose a la banca donde esperaban el autobús, justo antes de llegar, Fate se aferró más fuerte a la mano que sostenía de Nanoha, miró hacía la calle y al ver que no venía ningún auto, haló a Nanoha haciéndola cruzar a toda prisa.
-¿Fate-chan?
-Vamos a dar un paseo, Nanoha.
-Pero…
-Por favor…- dijo Fate haciendo un lindo puchero en su rostro.
-Se nos hará tarde Fate-chan- Nanoha no estaba muy segura de por qué rechazaba la invitación, resistiéndose a ese adorable puchero.
-¿Para qué?
-La tarea…
-Hoy no nos han dejado…- la interrumpió instantáneamente.
-¿Eh? ¿Y el ensayo?
-Eso es para dentro de unos días…di que si…-rogó, con sus ojos de corderito degollado.
-Esta bien… ¿Y ha donde vamos?- preguntó ahora con una sonrisa.
-¿Qué te parece si primero vamos por un helado?
-Me parece perfecto ¿Pero a dónde iremos por uno?
-Aquí no. Toma mi mano, yo te llevaré…- Nanoha volvió a tomarla muy gustosamente- unos días antes de…el reto, camine un poco cerca de los alrededores, y encontré un hermoso parque, pocas calles abajo, y siempre he querido llevarte, no encontraba el momento, pero hoy pensé…este día será…
-Fate-chan…- a Nanoha le fascinaba lo detallista que podía ser Fate en muchas ocasiones, era muy atenta.
Llegaron más pronto de lo que imaginaron, sobre todo para Nanoha, a quien el tiempo parecía fluir de forma diferente al estar con Fate, se aceleraba, se hacia lento, y las grandes leguas de segundos, minutos u horas, no eran nada para ella, no se quedaba fuera ni adentro de el, el tiempo seguía sus pasos, y simplemente era perfecto, no se perdía de nada, y nada se iba fuera de su alcance.
Al entrar al parque se sentaron en una banca y dejando a Nanoha, Fate fue por el helado, permitiéndole a la chica de cabello cobrizo admirar la belleza de tal lugar. Sus ojos habían quedado impactados al mirarlo, y con Fate de fondo, le pareció el paraíso. El lugar no era nada rustico y actualizado del siglo XXI, con cerámica cuadrada, fuentes de agua hechas de la forma más predecible y con un estilo de lujo, no, parecía más bien el jardín sacado de un cuento de hadas, con un toque demasiado pintoresco para el lugar rodeado de edificios y calles transitables, pero todo aquello no parecía opacar todas aquellas flores que brillaban ante el sol, con su belleza natural, y los arboles de gran sombra, incluso la banca en que se encontraba sentada, como si fuera hecha por la misma naturaleza, acoplándose perfectamente al ambiente, el viento fusionándose, moviendo las hojas caídas, logrando un efecto tranquilizador y pacifico.
-Toma…- Fate regresó y le entregó su helado a Nanoha, sentándose junto a ella.
-Gracias, Fate-chan…
-¿Y bien qué dices?- le preguntó refiriéndose al parque.
-Este es lugar es muy hermoso Fate-chan, de verdad gracias por traerme…
-Me gustó mucho porque, hay una gran variedad de flores…
-Es verdad… ¿Tu conoces mucho de Flores Fate-chan?
-Más o menos ¿Y tú?...
-Un poco,…por ejemplo aquellas de allá, las rosas de color rosa, significan agradecimiento. También podemos trasmitir con ellas aprecio y cariño hacia las personas a quienes se las regalamos. Si recibimos un ramo de rosas de color rosa sabremos que esa persona es alguien confiable.
-¿Si?, y aquella- señaló Fate en una dirección completamente diferente a la de Nanoha- los geranios, significan confianza y la alegría de conocer a alguien, y que cada día agradeces por estar a su lado- quería decirle que le recordaba a ella, su amor platónico, puro u sincero y que por eso le gustaban más, aunque a decir verdad a ella, todas las flores le recordaban a Nanoha.
-Y qué te parecen esas- le siguió el juego Nanoha- las Fuchsias, significan amor eterno e inquebrantable, capaz de resistir cualquier tempestad, cualquier distancia de tiempo o lejanía, todo tipo de desprecios y heridas, no importa cuanto le dañen, puede resistir, ya que…es un amor incondicional - Fate por un momento no supo que decir, en ningún momento pensó en hablar con Nanoha de las flores que representaban amor, recuerda que esa idea cruzó por su mente, pero tomando en cuenta que Nanoha y ella no eran nada de "eso", y no tenían pareja, ni que quisiera ver a Nanoha con alguien más…
-¿Estás interesada en el amor Nanoha?- su corazón se estrujo, y empezó a latir ansioso e inseguro, la verdad es que no quería saber que a Nanoha le interesaba alguien que no fuera ella, pero escucharle decir todo eso con tal añoranza le hizo dudar…
-¡N-no!- mintió- ¡Y-yo solo…solo…!- y un leve sonrojó llegó a ella, por un momento se creyó descubierta- Quería darte a conocer que sabía un poco de las flores…
-Creí que te recordaba a alguien y por eso lo habías mencionado, lo lamento, no debo sacar conclusiones tan precipitadas…
-Esta bien, pero supongo que a veces esa así como dices…- Nanoha miraba a Fate, que tenía esa sonrisa que tanto a amaba en su rostro, y claro que alguna vez quiso encontrar una flor o algo que le recordara al amor que sentía por Fate, y esa no era la única cosa con la que se sentía identificada, pero eso no podía decirlo.
-¿Y tu Fate-chan? ¿Ya has tratado de…encontrar a alguien de "esa" manera?
-Yo…yo…- miró a Nanoha y pensó "claro, muchas veces, cuando trate de encontrarte en otros lugares, porque eras mi rival y no podía estar contigo…"-…si- la seriedad en su rostro, y la soltura con que lo dijo, hizo a Nanoha perder el aliento, y sus ojos dilatar por un momento, al solo imaginar a su Fate suspirando por alguien más- pero sabes…
-…- el corazón de Nanoha seguía latiendo con dolor, por lo que solo se limitó a escuchar lo que fuera a decir, a lo mejor, le describiría a esa persona maravillosa que llegó antes que ella a su corazón. No estaba segura de si, quería oírlo, pero sus pies no le respondían, y al parecer su voz simplemente no salía.
- …yo siempre he creído, que cada momento en la vida tiene su significado…justo como una flor- la miel de su voz desprendía poesía, y avivaba la aflicción de su corazón. Hace tiempo que habían terminado sus helados-Nanoha…- y escucharla decir su nombre con tal determinación-…tú también…eres una hermosa flor- en un instante, la esperanza que creía perdida, regresó a su corazón, pero estaba confundida.
Fate se levantó de la banca y camino hacía un extremo del jardín y regresó, con una flor en sus manos, acomodo el cabello de Nanoha sobre su oreja derecha y le adorno con aquella flor, una gardenia.
-Para mi, nuestra amistad es muy importante…y prometo que siempre te tendré presente, así como a mi Precia-okasan y mi Alicia-neechan…
-A eso te referías cuando…- fue lo único que alcanzó a decir.
-¿De qué más podría estar hablando? Quiero que los momentos que pasemos juntas sean memorables, como los que pase con mi madre y mi hermana…
-Fate-chan…
-Me alegro de que seamos amigas Nanoha…
-A mi también…- tal vez no era precisamente lo que querían decir, pero era más que suficiente, y Nanoha sentía su corazón cálido de nuevo, mientras que Fate, lograba disimular sus nervios, todavía le costaba creer todo lo que le dijo a Nanoha. Y con esa felicidad fluyendo en sus corazones, entrelazaron los dedos de sus manos y decidieron seguir disfrutando de ese día.
El Consejo Estudiantil…
Din…Don…Din…Don
La campana sonaba anunciando el final de las clases de ese día, y el profesor les pidió a todos que comenzaran a guardar sus cosas. Hicieron el respectivo saludo para retirarse, y todos dieron marcha de regreso a sus casas o a sus respectivos clubes.
Eran cerca de las 4:00 p.m.
-¿Todavía se encuentra Fate T. Harlaown?- llegó preguntando alguien a las últimas alumnas que aún se encontraban en el salón.
-¿Si?- Fate se extraño al escuchar a la chica buscarla.
-Se le solicita en el salón del consejo estudiantil, si puede hacer el favor de pasar antes de retirarse.
-¿Acaso sucedió algo, o hice algo malo?
-No, pero la vicepresidenta solicita su presencia.
-Bien, ahí estaré.
Fate se despidió de las chicas para dirigirse al consejo estudiantil. Sintió añoranza al pensar que ese sería el primer día que no se iría a casa en compañía de Nanoha, desde que aceptaron el reto, y para guardar apariencias como ella había propuesto, se despidió de todas excepto de Nanoha.
Pero sin poder evitarlo su mirada busco a Nanoha, y se volteó para poder ver a la chica de espaldas que caminaba en dirección opuesta junto a las demás, pensó mirarla hasta verla desaparecer por otro pasillo. Soltó un suspiro, de qué serviría eso, y justo decidió regresar la mirada al frente, cuando Nanoha también se volteaba para verla, se miraron por unos instantes, y en los ojos de Fate se reflejó una desesperación, un deseo, un sentimiento, que por muy infantil que pareciese, ahora que podía estar cerca de Nanoha, no podía evitarlo, los nervios estremecían su interior, no quería ir al consejo estudiantil, solo dar media vuelta y regresar al lado de Nanoha, y antes de poder pensar cualquier otra cosa, Nanoha le sonrío. Nanoha que había notado las emociones de Fate, en esos ojos que ahora le miraban brillantes y con mucha emoción, que ella misma sentía, quiso despreocuparla, brindándole una de sus mejores sonrisas, luego levanto una de sus mano en despedida. El interior de Fate se calmó y sonrío también, y fue entonces que Nanoha desapareció por ese otro pasillo. Para Fate, Nanoha le había hablado sin palabras "no te preocupes, vuelve a casa pronto" y ya más animada, se dirigió al salón del consejo estudiantil.
Al llegar a su destino, tocó la puerta y espero a que le respondieran.
-Adelante- escuchó desde adentro.
-Con permiso- dijo deslizando la puerta y adentrándose al salón.
-Muy buenas tardes, Fate-san- le saludaron cordialmente- tome asiento, por favor.
-Muy buenas tardes- le respondió el saludo, notando que solamente esa persona se encontraba en e lugar.
-Bueno Fate-san, he mandado a llamar por ti, para solicitar tu ayuda, espero que eso no le haya causado ninguna molestia- "ninguna, excepto poder regresar a casa con Nanoha" pensó Fate.
-No para nada, y en que puedo ayudarle.
-Si, vera, he notado que es usted una alumna excepcionalmente ejemplar.
-Ya veo, ehmm…- Fate no supo como dirigirse a la presente, puesto que no conocía su nombre.
-¡Oh! Disculpa ¿Dónde están mis modales?, Mi nombre es Elisa Gracia, y soy la vice-presidenta del consejo estudiantil.
-¿Y en que puedo ayudarle? Gracia-sama.
-Ara, no es necesario que me llames de esa forma, puedes llamarme Elisa.
-No creo que eso sea apropiado.
-Por favor- suplicó. Y por alguna razón esa voz hizo temblar a Fate.
-Pero, hmm…¿Qué tal, Elisa-san?
-Me conformaré con eso, por ahora. Bueno, me preguntaba si ¿Podrías ayudarme con unos documentos?
-¿Documentos?
-Sí, mira- se levantó y tomó de una estantería una cantidad considerable de papeles, regresó y las colocó frente a Fate.
Fate ojeó un poco los papeles, y al analizarlos se dio cuenta de que no era algo muy difícil-
-Pero aquí…-decía concluyendo- hacen falta algunos datos.
-Lo sé, se encuentran aquí- Elisa le mostró a Fate dos libretas de anotaciones.
-En se caso, creo que puedo hacerlo…- Fate le tomó de las manos ambas libretas y se dispuso a comenzar el trabajo, pero Elisa sujetó con fuerza las libretas también.
-Dividamos el trabajo. Yo te ayudaré, toma solo una libreta…
-De acuerdo.
Y así comenzaron la ardua tarea de completar la información en los papeles, con números, letras y realizando una que otra fórmula de cálculo. Fate pensó que tendría todo aquel trabajo para ella sola, pero se alegró cuando esa tal Elisa le dijo que le ayudaría, y es que su mayor preocupación era llegar tarde a casa. No quería que Nanoha se preocupara, o eso creía, que Nanoha se preocuparía por ella…o no, aun así lo único que quería era verla pronto.
-¿Elisa-san?- pero hubo algo que no le cuadraba a Fate.
-Dime.
-¿En verdad solo me mando a llamar para esto?
-¿A qué te refieres?
-Es que…me parece que podrías haber pedido la ayuda de cualquiera, no era necesario que yo lo comprendiera por mi cuenta, bien explicado cualquiera pudo haberlo hecho.
-¿Si?- Elisa sonreía con malicia.
-¡Sí!- le respondió Fate con decisión, exigiendo repuestas.
-Eres tan lista como creí.
-¿Qué?
-¿No me conocías, verdad Fate-san?
-Ehmm…no- Fate no comprendía a lo que quería llegar esa chica.
-Pero yo si te conozco a ti, eres muy famosa en el campus.
-Eso dicen…- "eso creo".
-Fate-san ¿En que año crees que estoy?
-No lo sé- "porque abría de".
-Adivina.
-…segundo.
-No…
-… ¿Tercero?
-No.
-¿Eres de primer año?- la pregunta llevaba un poco de sorpresa.
-Así es.
-¿Y ya eres la vice-presidenta del consejo estudiantil?
-Increíble ¿No?
-Supongo…- dijo Fate menospreciando un poco el hecho y cansada que diera vueltas con tanta palabra- ¿Pero qué tiene que ver eso conmigo?- Elisa sonrió aún más.
-Tu eres mucho mejor alumna que yo, si te hubieras postulado, de seguro tendrías mi puesto- Fate abrió sus ojos al escuchar esas palabras y al darse cuenta de algo…
-…Gracia ¿Tu apellido es Gracia?
-Te diste cuenta, bueno, siempre lo hacen.
-Eso significa que tú eres algo de Carim Gracia.
-Así es, mi prima Carim Gracia, es presidenta del consejo estudiantil. Debido a eso y a mis excelentes notas pude entrar en el consejo estudiantil como la vice-presidenta. Pero sigo pensando que definitivamente no hubiera podido competir contigo.
-Lo dices… en serio- "creo te olvidas de algo o más bien de alguien".
-De verdad lo creo.
-¿Solamente yo?
-¿Por qué lo dudas?
-¿Y qué hay de…Takamachi Nanoha?- de alguna forma, a Fate le molestó que no tomara en cuenta a Nanoha, puesto que, como su rival, ella estaba al mismo nivel que Fate, o quizá a uno mejor.
-Sabes, Fate-san…- decía Elisa ignorando las palabras de Fate- me preguntaba si tu tendrías las intenciones de unirte al consejo estudiantil en algún momento, pero ya casi vamos para seis meses y no asomas.
-¿Así que era eso lo que quería preguntarme, Elisa-san?
-Sí, pero Takamachi Nanoha-san, ella…- el rostro de Elisa cambió cuando comenzó a hablar de Nanoha, como si no le gustara hablar de ella o menospreciándola…
-¿Qué con ella? Ella es alguien que está a mi altura, y también tendría grandes posibilidades de alcanzar un buen puesto en el consejo estudiantil ¿Por qué solo me ha llamado a mi? Nanoha y yo pertenecemos al mismo salón.
-Interesante… ¿Pensé que no te agradaba?- esa mujer la había tomado por sorpresa, y si no fuera por su auto control, se habría sonrojado. Por supuesto que Nanoha le agradaba, siempre había sido así.
-Cierto, no me agrada…- mintió- pero la respeto.
Elisa rió ante su respuesta.
-A diferencia de ti, Takamachi-san pierde fácilmente la calma, muchos incluso dicen que es bipolar- "como se atreven" pensó enfadada Fate, pero no podía negar que era verdad, ella lo había pensado alguna vez.
-Nanoha a veces puede ser exacerbada en sus reacciones, pero también es una alumna tan ejemplar como yo, y siempre hace las cosas de la forma más correcta, además hablamos de algo académico, no emocional, Nanoha jamás involucra esas dos cosas.
-¿La llamas por su nombre?
-¿Cómo?
-¿Y la defiendes? Decían que ustedes no se trataban y que solo se llamaban por sus apellidos. Estoy sorprendida, más bien confundida…- Fate se sintió acorralada.
-Sabes muchas cosas de nosotras- a pesar de estar nerviosa, al menos siempre se le ocurría algo que decir.
-De Fate-san- le afirmó Elisa.
-Pero usted dijo…de Nanoha…
-si sé cosas de ella, es porque es alguien que permanece muy cerca de Fate-san.
-Esto…
-También sé de Yagami-san, la amiga de la infancia de Fate-san, Banning-san, Tsukimura-san…
-¿Elisa-san?- Fate-san se sentía ahora frente a una acosadora. Elisa la miró y apreció su confusión y temor, se levantó de su silla y rodeo la mesa en la que trabajaban y se acercó peligrosamente a Fate inclinándose.
-Fate-san también es muy atractiva…- Elisa acarició la mejilla de Fate.
Fate podía ver a su cazadora de frente, y ella se encontraba paralizada sin poder hacer nada ante el hechizo de esos hermosos ojos verdes, esos pequeños labios, esa nariz respingada y ese cabello rubio que contrastaba con el suyo por ser menos brillante.
-Lo lamento- dijo Elisa, y se alejo- no quería asustarte. Mi interés en ti es tanto personal como académico, no voy a mentirte- confesó sinceramente.
-…- pero Fate no sabia que decir, por un momento su corazón se había acelerado al apreciar a esa hermosa chica.
-Tú…- escuchó que Elisa la llamó, y la miró nuevamente a los ojos- ¡Me gustas mucho Fate-san!
-Yo…yo…- era la primera vez que se le confesaban y se sentía de esa forma, pero sin importar su confusión, ya había una persona a la que ella amaba-…yo, lo lamento pero…- "mi corazón pertenece a otra" pensaba con fervor.
-…pero no quisiera comenzar contigo de esta manera, por favor no me odies- la voz de Elisa se escuchó afligida, arrepentida por haber actuado tan impulsivamente. Solo esperaba que Fate no pensara mal de ella.
-Que va, no hay problema- dijo Fate despreocupada, y recuperando su autoconfianza.
- ¿En serio?
-Sí, no eres la primera que me dice ese tipo de cosas, no te preocupes- para Fate había sido inesperado, pero no podía negar que esa chica había sido de las más sinceras, y menos osadas que otras, al menos había guardado la distancia por ella misma.
Aún sorprendida por la madurez de Fate, que solo la hacía lucir más espectacular y hermosa, después de un par de minutos, Elisa se atrevió a preguntar, lo único que se supone debía haber hablado con Fate.
-Entonces ¿Te unirás al consejo estudiantil? No es algo que solo yo te pido, todos piensan que seria grandioso si te unieras.
Fate lo pensó por un momento, la chica ahora la miraba seria. Si se unía al consejo estudiantil, eso mejoraría su imagen sin lugar a dudas, además de recordar que alguna vez consideró esa misma idea. Pero ahora…ya no había razón para hacer eso, su relación con Nanoha era diferente, lo que siempre había querido, y no quería arruinar lo que había podido lograr hasta ahora con ella, no había razón para volver al pasado, si las cosas fueran como antes habría aceptado sin dudarlo, pero…
-Lo lamento pero yo…no lo creo Elisa-san- dijo muy segura.
-Pero Fate-san…- en ese instante se reflejo una profunda tristeza en el rostro de Elisa.
-…o tal vez me lo piense, no lo sé- Fate se sintió un poco culpable con Elisa y así que dijo aquello para tratar de animarla un poco.
-¿Lo pensarás? ¿Lo prometes?
-Sí.
-Y en todo caso que decidas no unirte al consejo, ¿Podría seguir solicitando tu ayuda? Es que...quisiera poder conocerte y tal vez llegar a ser… ¿Amigas?
-Sí, ¿Por qué no?
-¡Muchas gracias Fate-san!- Elisa estaba tan emocionada por las palabras de Fate que se levanto de su asiento, tomó a Fate de las manos y la reverencio un par de veces.
Después de un par de hojas más que faltaba por rellenar, al fin terminaron. El día se había marchado y la oscuridad estaba llegando, Fate no se dio cuenta de cuándo se hizo tan tarde. Se despidió de Elisa con una sonrisa y, a paso ligero caminaba, para llegar pronto a casa, junto a Nanoha.
Bienvenida a casa…
"Caminaba por las calles comenzando a sentir el frío por todo mi cuerpo, ya era de noche, me tarde más de lo que creí en el consejo estudiantil. El viaje se me hizo de lo más solitario sin Nanoha y las chicas. Si Elisa-san vuelve a llamarme, y en verdad creo que lo hará, esto…volverá a pasar. Suspiré.
Aunque me parece que es una buena chica, bastante sincera, decidida y algo atrevida ¿De verdad querrá ser mi amiga? ¿Estaré siendo "inocente" como dice Nanoha, al haber aceptado volver a verla? ¡Rayos! Espero que no. ¡Ah! Ya viene el autobús.
El autobús iba vació como siempre, y sin Nanoha, se sentía aún más, me senté y al ver por la ventana, la oscuridad, que era rota por las luces que comenzaban a encender en las casas del lugar y las que se lograban mirar desde el lejano centro de la ciudad.
Bajé del autobús, y me dirigí a casa, ya tenía hambre y un extraño nerviosismo se apodero de mi porque faltaba poco para verla, qué es lo que habrá hecho si mi…"
Vislumbrando su nuevo hogar, la chica de cabello rubio, sonrió. Cruzó el pequeño portón y se dirigió a la puerta principal, la abrió e iba a cambiar sus zapatos, sin notar que alguien se acercaba a ella…
-¡Bienvenida a casa Fate-chan!- Nanoha le la recibió alegremente y con una afable sonrisa.
Fate sintió su corazón latir de la impresión y de lo cálido y agradable que fue para ella el saludo de Nanoha. "Bienvenida a casa" que palabras tan hermosas, no esperaba que la recibiera de esa forma.
-¿Qué? ¿No vas a decir nada?
-Ya estoy en casa, Nanoha- la sonrisa que le ofreció, fue tan maravillosa y sublime que hizo sonrojar a su interlocutora. Fate más que su príncipe adorado, la miraba como su esposo y ella era la esposa que lo recibía con amor.
-P-pasa…yo…- Nanoha pudo evitar cortarse por el nerviosismo, la visión de Fate la había dejado sin aliento.
-Sí, s-solo déjame camb-biar l-los zapatos- Fate se encontraba en la misma situación que Nanoha, su sonrojo siempre le parecía adorable.
Se cambió a los zapatos para andar en casa y sin querer ladeó su rostro en dirección a la cocina, parpadeó y en un instante la visión antes sus ojos había cambiado, de la impresión se incorporó al instante, lo que veía evidentemente también era una cocina, pero era completamente diferente al lugar en que ahora vivía con Nanoha, levanto su mano derecha, y dio un nuevo respingo del susto al notar que tenia algo puesto en ella, era una especie de mecanismo extraño, un guante de hierro , una armadura que le cubría toda su mano y antebrazo, miro su otra mano, y en ella estaba usando un guante negro, con el movimiento noto que algo ondeó tras su espalda, y comprobó que usaba una capa blanca, se miro a si misma, y ya no usaba el uniforme de escolar, sino una chaqueta negra con algunos detalles en ella, una minifalda, medias negras y unas botas extrañas, parecidas al material de la armadura de su mano izquierda. Se fijó nuevamente en la chaqueta notando que tenía medallas "¿Militares?" Y en una de ellas su nombre "Fate, T. Harlaown. Enforcer" "no puede ser, otra vez".
-¡Bienvenida a casa Fate-chan!- le saludo Nanoha nuevamente, como hace unos instantes, pero sonaba diferente, como si ya le hubiera dicho eso muchas veces. Pero ahora Nanoha vestía una ropa distinta, junto con un delantal.
Nanoha se acercó a ella y la abrazó rodeando su cuello y atrayéndola a su cuerpo, Fate no podía reaccionar ante lo que estaba pasando. Y sin verlo venir, Nanoha se separó un poco de ella sin deshacer el abrazo, y la besó. Fate abrió los ojos en sorpresa. Y sin saber cómo, estaba correspondiendo, dejándose llevar, sintiendo los labios de Nanoha sobre ella, no lo podía creer, se sentía tan natural. Nanoha abría de a poco sus labios invitándola a entrar, Fate no estaba muy segura, seguido de que no entendía muy bien lo que pasada, pero sentir a Nanoha así, tan cerca, abrazándola, hacía que un fuego que no conocía naciera desde su interior, envolviéndola y haciéndole desear más de Nanoha, así que sin pensar más la abrazó por la cintura, haciéndola retroceder, topando a Nanoha contra la pared más cercana, tomó del rostro a Nanoha con su mano derecha y se introdujo en ella, y desde el comienzo su lenguas luchaban en una batalla campal, Fate por su emoción de "la primera vez" y esa Nanoha porque había extrañado a su Fate, que había regresado de sus largos meses de misión.
Se separaron por la falta de aire, jadeando porque necesitaban más la una de la otra, sin saber que sus razones eran distintas…
Fate miraba a Nanoha con adoración, motivo por el cual no notaba la diferencia de esa Nanoha, solo sabía, lo único que sabía, es que quería volver a besarla, sentir esos labios de nuevo pegados a los suyos…así que sin dudarlo, se movió con la intención de repetir lo vivido, pero un dedo sobre sus labios se lo impidió…
-Lo siento, Fate-chan. No sé qué me sucedió…- se disculpó, como si no hubiera querido lo había ocurrido.
-No, no te preocupes…
-Pe-perdóname, te prometo que no volverá a suceder…
-Nanoha ¿Acaso te arrepientes?...- y Fate hablaba como si comprendiera la situación.
-Fate-chan yo…- y entonces lo notó, mirando ese brillo en ese azul zafiro, esa no era su Nanoha. Pero…se parecía tanto…así que lo único que pudo hacer fue separarse de ella.
-Perdóname tú a mi Nanoha, yo tampoco sé lo que me sucedió…
-Está bien- y entonces Nanoha cambio el tema- por cierto Fate-chan ¿Por qué aún traes puesto tu Barrier Jacket?
-Ah, esto…- "¿Se refiere al traje? No tengo idea" pensó Fate.
-Sabes que esta prohibido volar en la ciudad…
-Supongo que…quería estar pronto es casa- fue lo único que se le ocurrió decir, recordando la emoción que le embargaba antes de llegar a casa.
-Bueno, entonces ve a cambiarte, Vivio te está esperando…- ¿Vivio? Inmediatamente Fate recordó aquel sueño, donde Nanoha y ella estaban discutiendo y esa misma persona había sido mencionada- mientras, yo iré a terminar de preparar la cena- y Nanoha se fue. Fate avanzó un poco por ese lugar que era tan desconocido para ella y...
-¡Fate-mama!- escucho gritar de emoción, y una pequeña niña se acercaba hacia ella a toda prisa, con sus brazos abiertos, solo para darle un abrazo- ¡Te extrañe mucho!
Rubia, con una peculiaridad en sus ojos…eran bicolores, uno rojo y uno verde, vestía una camisa y un pequeña falda, y ella también era un tanto pequeña, como una niña de unos ocho o nueve años. Cuando llegó a Fate, la abrazó fuertemente, y un poco insegura, Fate correspondió el abrazo, y cerro sus ojos, nunca había sentido ese sentimiento, lo que sintió al ser abrazada por esa niña, felicidad, regocijo, una necesidad de protegerla y cuidarla…era muy extraño ¿Así era como se sentía una madre?.
Pero al abrir nuevamente sus ojos, no tenía a nadie entre sus brazos. Se miro nuevamente así misma y ahí estaba, con la chaqueta del instituto todavía puesta, su falda y la camisa blanca, junto con el corbatín rojo…
-… ¡Fate-chan!... ¡Fate-chan!...- Nanoha se escuchaba desesperada y afligida. Miró un poco a su alrededor, ya todo había regresado a la normalidad.
-Nanoha…
-¡Por fin reaccionas! ¡Creí que algo malo te había sucedido!- dijo y la abrazó, rodeando su cuello. El corazón de Fate comenzó a latir con el inmediato recuerdo de que acababa de besar a Nanoha, sonaba extraño, pero había sucedido y había sido muy real para ella. Sintió aquel calor invadirla nuevamente.
-Estoy bien, Nanoha. No te preocupes- le dijo y la separo un poco sin ser grosera.
- ¿Estás segura?
-Hummm- asintió Fate.
Hubo un breve silencio.
-Entonces, ve a cambiarte y yo terminaré de preparar la cena.
-De acuerdo- le costó un poco mover su cuerpo, pero terminó de llegar a casa, notando que apenas se había movido de la entrada.
Ya en la cena…
-¡Umai! Nanoha está delicioso…y tengo mucha hambre-decía Fate llevándose un bocado tras otro con mucho animo. El shock de la visión que tuvo ya había pasado y Fate regresó a ser la misma de siempre. Quería entender porque le había venido aquella visión, pero no había manera de saberlo, por lo que decidió dejarlo pasar y disfrutar de estar con Nanoha.
-Me alegro…
A Nanoha le agradaba ver a Fate disfrutar de su comida.
-Has tardado un poco en venir Fate-chan…- Fate tragó su bocado y respondió.
-Sí, es que era mucho lo que debía hacer…
-¿Y era muy difícil?
-No, papeleo, ya sabes, muchas paginas y documentos que ordenar…
-Si era mucho trabajo, pudiste haberme llamado, para que fuera a ayudarte.
-No…- "no lo pensé…pero pensándolo bien no hubiera sido conveniente, por esa Elisa-san"- no quería…que te aburrieras con tanta cosa.
Fate dejo de comer en ese momento, Nanoha había agachado su rostro, y no fue para nada desconocida la razón…
-No es eso, es que…todo este tiempo ha sido tan…como decirlo…hemos estado a la vista de todos siendo rivales, y yo…por ahora quiero que seamos solo nosotras, que estés solo conmigo, sin que nadie diga "Eh, Nanoha y Fate están juntas", y yo sé que así sería, esa es mi razón, pero yo te prometo, que cuando acabe este reto de Hayate, no lo ocultaremos más, por ahora, no quiero que Hayate se dé al crédito…
-Ah, entiendo…entonces ¿Lo prometes?
-Lo prometo- Nanoha sonrió y siguieron disfrutando de la cena, más tarde, en su recamara, Nanoha esa noche abrazó con mucha fuerza a Fate.
Un chocolate…y el dolor de un corazón…
Un recuerdo abrumaba sus pensamientos, el recuerdo de lo imposible, de una vida que quizá no era suya, de un sueño más que la había sorprendido despierta, o de lo que fue a lo mejor en otro tiempo, o su mente que ya le comenzaba a jugar sucio con alucinaciones. Fate no lo sabía. Sin embargo, tenía una razón más para recordar ese día, por supuesto no había olvidado, la felicidad de aquel momento, que le fue entregado.
A partir de ese día, Elisa se interesó más por ella de lo que pensó en un inicio, y en "esos días" regresó un par de veces más al salón del consejo estudiantil, e imaginaba lo seguiría haciendo indefinidamente, pero no todo era tan malo, ya que al regresar a casa, se encontraba con aquella escena que hacía latir su corazón y le daba esperanza, por no decir la sonrisa tonta que le hacía poner, cada vez que Nanoha la recibía. Y ahí olvidaba absolutamente todo: el reto, a Hayate, y hasta que Elisa la utilizara para su beneplácito propio, con tal de recibir aquello. Más de alguna vez pensó que volvería a alucinar, más eso no sucedía, y el deseo de querer vivirlo se volvía palpable ¿Tal vez era ella quien debía mover sus piezas para hacerlo una hermosa realidad? Aun así, la sola vista de Nanoha la paralizaba por completo, tanto como para no llegar a hacer ninguna otra cosa.
E inmersa es sus pensamientos, sumergida y divagando en ellos, no se daba cuenta de que alguien más soñaba, y la convivencia diaria hacía su unión más grande con aquella persona. Y es que los límites entre la fantasía y la realidad son esos, nuestros más profundos deseos que podemos hacer en la realidad. Y así su corazón palpitaba, tan fuerte, tan rápido, al colocarse el delantal con el que recibió a Fate, como todo una esposa…y con gusto, lo volvió a hacer cada vez que a Fate le mandaban a llamar. Vivir con Fate se convirtió en un sueño que la tomó por sorpresa, haciéndola sentir que pertenecía más a ella, a su Fate-chan…
"Yo…no sabría describir mi relación con Fate-chan. Debo admitir que era algo emocionante, el hecho de que solo lo sabíamos nosotras, y que para los demás siguiéramos siendo las mismas, aparentar no era muy difícil, Fate-chan sabía seguirme el juego fácilmente, incluso a veces la sentía reclamarme con la mirada, sabiendo que me enfrentaría en la tarde, pero no importaba, yo le diría cualquier cosa que ella quisiera saber.
Fate-chan y yo éramos amigas, pero…me atrevo a decir que no se sentía así, evidentemente para mi estar con ella era algo muy especial, pero separando mi afecto y si me centrará solo en la relación que tenemos, no podría compararla con nada, ni con nadie, estar con ella no era lo mismo que estar con Arisa-chan, Suzuka-chan o Hayate-chan, ninguna de ellas reaccionarían a mis provocaciones como lo hace Fate-chan…o estoy casi segura de eso, como cuando terminábamos en situaciones comprometidas que solo terminaban por avergonzarnos, y yo seguía siendo la cobarde que no se atrevía a dar el siguiente paso, pero no es necesario ahora ¿Verdad?, por ahora solo disfrutaré de estos momentos, y de su cercanía…pero no está de más mencionar alguno de esos sucesos...
Como aquella tarde de sábado…
-Ne Nanoha, tengo hambre…
-¿Tan temprano? Pero si apenas son las dos de la tarde- Fate-chan hizo un puchero- no hace mucho que acabamos de almorzar…
-Geez, pero yo no me he llenado, tengo más hambre- ya habíamos terminado las tareas, y yo me había levantado temprano para hacer la colada, así que no teníamos mucho que hacer, ya era el momento del tiempo libre…
-Bueno, yo pensaba ver una película, pero ya que Fate-chan tiene hambre… ¿Por qué no hacemos un pastel de chocolate?
-¿En serio? ¿Lo harías Nanoha?- los ojos de Fate-chan brillaban de emoción cuando le dije aquello.
Ahora que éramos amigas, y habíamos hablado mucho, me confesó que le fascinaban los postres de Mioriya Caffe, sobre todo el de chocolate, cuando alguna vez, al ser rivales me dijo que nuestros postres eran lo peor del mundo, y que nunca había probado algo tan horrible, obviamente había sido mentira, solo para hacerme sentir mal en aquella época, y vaya que lo consiguió. Pero ahora el presente es lo que importaba, así que antes de enfadarme y echar en cara algo que no era necesario, me trasladé a la cocina.
-Etto… ¿Nanoha?- supongo que le ha extrañado mi reacción.
-Ah… ¿Por qué no me ayudas Fate-chan?
-Umm…pero contigo sería más que suficiente, sabes que adoro como cocinas Nanoha- y me sonrió, con esa sonrisa que adoraba en ella, y me sonrojé, inevitablemente.
Y es justamente a esto a lo que me refiero, cuántas veces suele suceder esto entre amigas, esas cosas no suelen decirse ¿Cierto? Tal vez esté exagerando y en realidad no soy capaz de ver las cosas como son después de todo. Yo hice las primeras mezclas de mantequilla y azúcar, y a Fate-chan la dejé con la harina y el chocolate. Al principio pensé que mi mezcla me quedaría trillada y tendría que volverla hacer con tanta distracción que tenía de parte Fate-chan: ¿Entonces así es cómo se hace Nanoha?, ¿Así lo estoy mezclando bien?, ¡Ah! Lo haré más despacio, ¡Eres increíble Nanoha!, ¿Cómo hiciste esto? Te quedó esponjoso, ¿Qué más hago ahora Nanoha?, ¿El pastel de chocolate también lleva vainilla? ¡No lo sabía!, les juro que en cualquier momento explotaría, Fate-chan ya me había visto cocinar, pero es la primera vez que se pone tan curiosa, fastidiosamente curiosa…
-¿Oye y cómo haces para que, aquello quede en medio de…?
-¡Ya basta!-Agarré chocolate con mi mano derecha y se lo embarré en la cara- primero hay que hornear esta mezcla…- tomé el molde con la mezcla y lo coloqué en el horno y programe el tiempo- ahora solo hay que espe…- y justo regresaba a incorporarme cuando, sentí algo pegajoso caer en mi rostro…
-Venganza, dulce venganza…literalmente- Fate-chan me arrojó chocolate también al rostro…
-Fate-chan…- con un leve tic en mi ojo limpio, la miré, con mi sonrisa torciéndose por lo que acaba de hacer, ¡Esto no se quedara así!
Nos miramos directamente y luego al terrón que contenía aquel dichoso chocolate…
-No te atreverás…
-Provócame…
El susodicho terrón no estaba muy lejos de ninguna de las dos, así que sin piedad nos arrojamos sobre el, se tambaleo un poco pero logré meter mi mano, y me arrojé sobre Fate-chan, embarrándole más chocolate con mis manos. Pero Fate-chan no desaprovecho mi "distracción", y empujándome sobre la repisa de la cocina, aun yo embarrándola, alcanzo el terrón, y me devolvió el favor, y seguimos luchando por quien embarraba más a la otra, e intentando agarrar más chocolate del terrón, este no soporto la tensión de la lucha y se cayó sobre piso, embarrando piernas y pies en el proceso, genial…
-Fate-chan…- cuando la vi…era muy gracioso verla, pero resistí reírme, tratando de hacerme ver dura…
Fate-chan levanto su mano, embarrando por fin la coronilla de mi cabeza, ah no, esta no la dejo pasar…
-¡Ahora ver…!- antes de poder terminar mi oración, Fate-chan perdió el equilibrio, casi haciéndola caer, yo la sostuve de sus brazos a tiempo, pero mi propio cuerpo me había traicionado al ayudar a Fate-chan, el piso bajo nuestros pies estaba demasiado liso…por el dichoso chocolate- Esto ha sido una locura…- caí sentada en el piso.
-Lo siento, Nanoha, pero es que fue tan tentador, ja ja ja ja ja tu cara…- Fate-chan se inclino para ayudarme.
-Nya ha ha ha ha, no eres quien para hablar Fate-chan…- nos reímos hasta que decidimos hacer algo con nuestros cuerpos "sucios".
-¿Ya pronto estará la mezcla?
-Creo que todavía le falta un poco más…- terminé de incorporarme con la ayuda de Fate-chan, pero al tratar de caminar hacia el horno, me deslicé hacia atrás, caería de espaldas, intente sostenerme con una mano pero mi mano llena de chocolate no me lo permitió…
-¡Nanoha!-Fate-chan gritó, y me sostuvo tan solo con una mano, sosteniéndome de la espalda, como un caballero rescata a su damisela, o un baile de tango y yo era la neko que terminaba abajo…- ¡Nanoha! ¿Estás bien?- ¿Fate-chan? No, ¡No era mi Fate-chan! ¡Pero que…!
Improvistamente caí de espaldas, pero mi salvadora aún sostenía a alguien con su brazo. Me asuste ¿Un sueño? ¡Pero si yo estaba con Fate-chan! Mi susto comenzó justo cuando vi a Fate-chan y no usaba la ropa que traía puesta ese día, es más, de un momento a otro ya no tenía chocolate, y usaba la ropa de dormir.
-Arigato, Fate-chan- ¿Eh? ¡Otra vez no, mi pecho!
-Aquí tienes el agua que querías Nanoha- Por qué me sentía nerviosa.
-No tenias por que acompañarme Fate-chan.
-Está bien, no te preocupes Nanoha- esa otra Nanoha terminó de beber agua.
-Ya está, ¿Por qué no regresamos a la habitación?
-Sabes Nanoha, yo quería preguntarte…- no más dijo eso Fate-chan y mi corazón comenzó la carrera que ya conocía, esos sentimientos nuevamente, no eran míos.
-¿Y qué sería?
-¿Por qué me besaste? Al llegar a casa, tú…
-Yo…- ¿Qué es esta inseguridad?
-¿Tú, Que?...
-Yo no…yo no pretendía, solo estaba feliz de verte y quise besarte, un beso de amigas- otra vez, mentía otra vez. Mi corazón ahora latía con dolor…
-¿Así se besan las amigas? ¿Así has besado a las demás?
-¡No! ¡Por qué me cuestionas Fate-chan!, hace muchos años ya nos habíamos besado de esa manera ¿Recuerdas?...cuando practicamos para nuestro primer beso…
-Pero fue solo una vez…
-Sí, y no volverá a suceder- mi rostro se ensombreció y las lágrimas comenzaban a llegar a mis ojos- perdóname, por un momento, yo solo perdí el control, pero te prometo que no volverá a pasar…
-Nanoha…yo…
-Pronto será el cumpleaños número nueve de Vivio, ¿Qué tal si hablamos sobre eso mañana?- Y ella le ofreció una sonrisa fingida a Fate-chan, pero que falsa, derramé una lagrima, y solo pude ver como Fate-chan asentía resignada ante aquella terca, y sonreía…
-Nanoha…Nanoha, respóndeme…- un tono lastimero me regresó a la realidad. Fate-chan, has regresado. Sentí como me sostenía entre sus brazos y acariciaba mi rostro.
-Fate-chan…
-¡Nanoha! ¡¿Estás bien?! ¡¿Te duele algo?! ¡¿Dónde te golpeaste?!
-Fate-chan, estoy bien…
-Pero…pero tu no…me respondías…tengo miedo de que algo te haya pasado, perdóname Nanoha…
-No, Fate-chan, estoy bien, no es tu culpa…
-Nanoha…Nanoha…Nanoha…Nanoha…
Fate-chan lloró sobre mi regazo, ella me cuido en el momento en que por unos instantes me aleje de este mundo, no sé como pero así fue, y luego yo sostuve a Fate-chan en mi, esperando reconfortarla en su llanto, lleno de preocupación por mi, fue tan extraño, era la primera vez que soñaba despierta.
Tardé un poco en convencer a Fate-chan que me encontraba bien, luego sacamos del horno el pastel y nos dimos un baño, y si, lo hicimos juntas, y Fate-chan no dejaba de mirarme, tratando de encontrar algún golpe, o algún daño que según ella, yo había tenido por culpa de su tonto pero lindo juego, como no encontró nada tuvo que resignarse. Al final, y por el hecho de que no quería que me sobre esforzara ella terminó de hacer el pastel. Eso si, con mucha paciencia, tratando de que siguiera mis indicaciones al pie de la letra. Vimos la película que yo quería ver, y Fate-chan me cuido todo ese tiempo, ya que ella quería, la deje hacer.
La segunda caída…Viernes, dos días antes de finalizar el reto…
Los días habían pasado tranquilos, frágiles y efímeros, con una felicidad que nunca antes había embargado a las chicas. Por acuerdo mutuo Nanoha y Fate, decidieron que no se dejarían llevar por la ansiedad de no saber que sucedería los próximos días. Pero aún si pensaban eso, Hayate la autora de todo los que les había sucedido, se miraba renuente a decir algo al respecto, y justo como ese día se encontraba distanciada de las chicas, y hablaba de vez en cuando en su teléfono, como últimamente lo hacía sin que nadie supiera con quien, y cuando no, estudiaba sus cuadernos, había pasado de ser una alumna "muy buena" a una "excelente". En cuanto a Arisa y Suzuka, no comprendían muy bien el motivo de distanciamiento de esas tres, que al distanciarse, también las habían alejado a ellas, Arisa que trataba de pensar seriamente, nunca lograba llegar a una conclusión clara, y con el nerviosismo de su relación con Suzuka y el estrés por el trabajo de su padre, no se atrevía a preguntar ella misma como usualmente hacía, y estaba segura si de verdad quería saber, por eso no había tratado de hacer nada para saberlo, alguna vez se le ocurrió seguir a más de alguna, pero nunca se atrevió. Así, cuando estaban las cinco juntas, se formaba un extraño silencio que ha nadie se le ocurría como romper. La tranquilidad que siempre deseaban tener ante las bromas de Hayate, las peleas de Nanoha y Fate, y los enfados de Arisa, ahora se extrañaba, pero solo porque ya no se sentían el mismo grupo de amigas que antes eran, porque aunque estuvieran juntas, se sentían separadas.
Era ya la última de clase, y es que después del almuerzo todos habían estado en la clase de deportes, poniendo a prueba a los estudiantes que no pertenecían a clubes para los torneos individuales regionales. Sabían que muchos alumnos tenían las capacidades pero no pertenecían a ningún club de deporte. Muchos disfrutaban esa tarde fuera de clases, paseando con sus amigos, y esperando a ser llamados para cuando su clase fuera puesta a prueba.
En cuanto a las chicas se encontraban sentadas en la grama debajo de la sombra de un árbol, disfrutando de la brisa del viento y el silencio. Hayate se encontraba en medio de todas. A su izquierda, estaban Arisa y Suzuka en un medio abrazo y a su derecha, Nanoha y Fate, a cierta distancia la una de la otra, disfrutaban de las miradas que podían tener como si se contaran secretos. Al frente de ellas otras alumnas, y más adelante la pista de 100 metros. Muchos las miraban, preguntándose a donde se habían ido Nanoha y Fate. Era muy extraño verlas sin pelear mucho, como últimamente había sido, resultaba un completo misterio, por lo que, ya se estaban creando rumores, de que podría haber pasado, pero nadie sabía con seguridad, más de alguno había asegurado haber visto a Nanoha y Fate, paseando juntas en un parque, comiendo helado y hablando como si hubieran sido amigas de toda la vida, o algo más, pero solo se quedaban ahí…como simples rumores.
Priiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip, se escuchó un pitido.
-La clase 1-A, pase a la pista de cien metros- llamó el profesor a los alumnos, y después de esperar unos minutos, llegó la mayoría.
-Haremos unas simples pruebas- comenzó a explicar- ya que hay…- se detuvo un momento para ver cuantos alumno habían- 24 de ustedes, yo los llamaré por parejas para competir, y los que ganen se enfrentaran entre si para ver quien es el mejor, y el ganador del salón se enfrentara al de otra sección, y así se decidirá el competidor regional…y los primeros en enfrentarse serán…Kato-kun y Mika-san, a la pista- y así comenzó la primera competencia.
Entre más avanzaban las competencias entre parejas, más se hacía la incertidumbre de aquella situación, para quienes la conocían, era cierto que Nanoha y Fate habían competido nuevamente sobre la pista de cien metros, pero siempre había sido en grupo, no únicamente entre ellas.
De alguna forma, la intriga era algo que envolvía a muchas personas en ese lugar, al pensar en la posibilidad de que lo sucedido hace mucho tiempo, pudiera volver a repetirse…
En cuanto a Nanoha y a Fate…ellas parecían tranquilas, pero la verdad es que en los ojos de Nanoha se reflejaba un gran temor, los últimos días vividos no eran suficientes para detener el afligido latir de su corazón. Se volteó hacia Fate, esperando encontrar en ella la respuesta. Fate también la miraba, compartieron miradas sin que nadie se diera cuenta. Y entonces Fate le sonrió como diciendo "no te preocupes, eso no volverá a pasar", eso tranquilizó a Nanoha, miro hacia el frente, con la decisión de solo esperar a que todo acabara, para poder pasar esa última tarde en compañía de Fate.
-…bien hecho, Hayate descansa. Ichiko espera tu próximo turno.
-Sí, profesor.
-Ahora…Takamachi, Harlaown, a la pista.
La incredulidad llegó al rostro de las nombradas, y la sorpresa a quienes en verdad no esperaban que sucediera precisamente eso.
Avanzaron a un paso relativamente normal, ni muy rápido, ni muy a prisa, con la incertidumbre que se apodero de sus corazones al vivir nuevamente el recuerdo. Ya no sabían como mirar a la otra.
-No pasa nada, solo es una competencia, ¿No es así Fate-chan?- dijo Nanoha tratando de buscar una seguridad que no conocía.
-Efectivamente Nanoha, solo hay que…actuar normal- ¿Normal? ¿Qué era eso? Fate no lo sabía- acabemos pronto con esto, y todo estará bien.
-Ummm- asintió Nanoha, ya colocándose en meta y en posición.
¡Priiip! Sonó el silbato para comenzar la carrera.
Sin darse cuenta, el tiempo se volvió lento y pesado para ellas, sintiendo dar el primer paso, como el pie raspaba de apoco el suelo de la pista. Los recuerdos invadieron sus mentes, todos esos momentos que nacieron en un instante como ese, todas las palabras que no quisieron decir, todos esos años llenos de desprecio, y luego…esos días en los que solo habían descubierto la felicidad juntas, en que pudieron ser algo más. No había comparación, el pasado y el presente ya no era lo mismo, porque el presente había borrado el pasado, las miradas duras, fueron sustituidas por una sonrisa, el desprecio por una leve caricia, la indiferencia, por las atenciones que mutuamente se brindaban, los insultos, por palabras llenas de cariño, todo, absolutamente todo era cubierto por la pulcra tela los verdaderos sentimientos…pero entonces ¿Por qué? ¿Por qué sus corazones latían afligidos?
Era una simple carrera de 100 metros, no más de dos minutos,escasos segundos, en las que se vieron así mismas como las niñas que corrieron juntas hace muchos años, con piernas más cortas, brazos más pequeños, y sus rostros más infantiles junto con sus coletas que ondeaban al paso de sus cuerpos y el viento.
Sus mentes no eran capaces de procesar concretamente la situación, sin que nadie se diera cuenta, sus cuerpos temblaban a cada paso, y en la mente de ambas un solo pensamiento "no debo ganar, debo dejar que gane ella" que se perdía ante la inercia de sus cuerpos corriendo a todo lo que podían.
Sintieron nuevamente el correr del tiempo, no se miraban, solo corrían, la pista frente a ellas y un pasado que las quería alcanzar.
La meta ya muy próxima, y…
Un paso…sobre la pista un solo pie…
Izquierdo (Nanoha)…derecho (Fate)…
Otro paso...
Derecho (Nanoha)…izquierdo (Fate)…
Y se acercaron al cuerpo de la otra…
…en el siguiente paso…
Derecho (Fate)…Izquierdo (Nanoha)…
…se acercaron todavía más…y…
En un impulso dado, antes de llegar a la meta, alargaron más de lo debido el paso que seguía, Nanoha a la izquierda de Fate, y Fate a la derecha de Nanoha. Entrecruzaron sus pies justo del lado en que se encontraban la una de la otra…
Y cayeron, sin más, impactando en el suelo con violencia.
Nanoha doblo sus manos cayendo de arrastras al suelo, Fate trato de amortiguar el golpe, colocando sus manos al frente, pero era tal el desequilibrio, que no se sostuvo y cayó de cara al suelo, quedando a la misma altura de Nanoha.
Abrieron sus ojos poco a poco, y en ese mismo instante, cada una frente a la otra, tendidas sobre el suelo, el azul zafiro miraba al rojo carmesí y viceversa, con un brillo especial cada uno.
-Raspaste tus codos y tus rodillas- le dijo Fate, sin percatarse de que, de su nariz salía un líquido rojo, que formaba un hilo pasando por sus labios y acabando en el suelo.
-Tu nariz…sangra- Fate movió su mano izquierda, buscando su nariz y comprobar las palabras de Nanoha.
-…es verdad.
La tranquilidad las rodeaba por completo, sabiendo una verdad que fue siempre...
-No fuiste tu…- dijo Nanoha, con la añoranza en ella, y sintiendo un cálido sentimiento invadiendo su corazón.
-…No- Fate respondió con seguridad, sabiendo que Nanoha no solo se refería a ese momento- tampoco fuiste tú…
-No- Nanoha tenia la sonrisa más hermosa que Fate pudo apreciar y que con gusto le devolvió.
-Fuimos ambas- hablaron ambas al unisonó y un cosquilleo invadió sus cuerdas vocales.
-Nyha ha ha ha ha aha ha…
-Ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja…
Ambas reían con fuerza, liberándose del amargo recuerdo de lo que fue, el pesar que creyeron una vez, deshaciendo por fin aquella muralla que se había interpuesto entre ellas.
Todos los que habían llegado a auxiliarlas, no daban crédito a lo que veían sus ojo, simplemente no podían creerlo, ver a esas dos riendo entre sí con suma alegría.
Dejando de reír un poco Nanoha se levantó seguida de Fate…
-Nanoha ¿Estás bien?- preguntó sin importarle las personas a su alrededor.
-Sí ¿Y tu Fate-chan?
-No te preocupes Nanoha…
-Pero la sangre de tu nariz…- Nanoha sin querer doblo sus rodillas, el dolor en ellas casi hacían que no se pudiera sostener, y Fate la tomó por los hombros temiendo que cayera al suelo.
-Nanoha, hay que desinfectar tus heridas…
-Las llevaré a la enfermería- ofreció alguien.
-No yo puedo hacerlo- dijo Suzuka, al ver que ya se podía intervenir en la conversación de sus amigas.
-Yo también voy- Arisa no se quedó atrás.
-Y yo también- Hayate quería estar un poco más de cerca para ver lo que sucedía.
-No- dijo Nanoha, sorprendiendo a todos los presentes y Fate la miraba.
-No…- continuó Fate por ella- nosotras iremos, sensei por favor siga con la competencia.
Se acercó a Nanoha, la tomó de una mano y la hizo rodear su cuello para que pudiera sostenerse mejor, sus heridas eran un poco más grandes que las de Fate. Y se fueron para la enfermería ante las miradas de todos quienes las veían en aquella escena tan inesperada, todos hablaban con sorpresa y cuchicheaban, creando rumores y expectativas de lo que sucedía.
Fate y Nanoha solo ignoraron todo esto, y después de ser atendidas en la enfermería regresaron a casa, asegurándose que nadie las seguía.
La distancia de tus labios…
"Iba recargada en Fate-chan nuevamente, sosteniéndome pasando mi brazo por su cuello, estando muy cerca, otra vez estaba muy sonrojada, pero Fate-chan también lo estaba, esta situación es muy vergonzosa, pero eso no quiere decir que no me sienta feliz…
-…bien, no hay moros en la costa…- ¿Eh?
-¿Fate-chan, que…? ¡Ah!- di un gritó de la impresión, Fate-chan se inclinó un poco y me había cargado tomando mis piernas- ¡Fate-chan!- ahora tenía toda la cara roja.
-¿Qué?
-¡Bájame!
-No lo haré, si lo hago Nanoha se lastimará más…
-Pero es vergonzoso…
-Ya aseguré el perímetro y no hay nadie…
-¿En serio?- miré de soslayo a los alrededores y… ¡Si habían personas, yendo de aquí para allá, y unas tenían sus miradas fijas en nosotras!- ¡Fate-chan, mentirosa!
-¡¿Qué?! Yo no miento.
-Pero mira, hay muchas personas viéndonos…
-Ah, eso…
-¿Cómo que "Ah, eso"? Hay muchas personas por aquí…
-Eso es obvio- ¿Me llamó estúpida?- este lugar es muy transitado, sobre todo a estas horas, supongo que nunca habías pasado a estas horas, y por eso te extraña…
-Eso no cambia el hecho de que eres una mentirosa y me llamaste estúpida…
-¡Nanoha yo no he hecho eso!...
-¡Claro que sí!- aunque hablábamos/discutíamos con Fate-chan yo tenía mi rostro viendo en otra dirección, y al decir esto, me giré para verla directamente y nuestros rostros quedaron muy cerca…y el sonrojo regresó a mi- niégalo...- traté de amortiguar el latir de mi pecho con aquellas palabras.
-Yo s-solo…- ¿Tartamudeaba?- decía que nadie sospechoso nos seguía…
-¿Sospechoso? ¿Cómo quién?
-Hayate- suspiré. Eso lo explica todo.
-Pero no está bien…
-¿Qué cosa?
-Que me cargues, podrías lastimarte, y yo no quiero que…
-Yo tampoco quiero…- me interrumpió-yo tampoco quiero, que Nanoha se lastime más…
Y ese fue el veredicto final, no pude decir nada ante la mirada tan decidida de Fate-chan, así que solo me quedó seguir disfrutando del momento, abrazándola un poco más, fue algo muy reconfortante y que alivio algunas de mis penas. Pero eso no significa que no haya sido vergonzoso, incluso subimos así al autobús, la gente solo nos miraba, y susurraba, sentí que me desmallaría por los decibeles que subió la temperatura en mi rostro, incluso ella me sentó en el asiento ¡Por Dios, si no estoy invalida! Así que al bajar me negué rotundamente a que me cargara de nuevo, me costaba mover mis piernas, pero fue fácil salir del autobús, recargándome en las barandillas de los otros asientos. Cuando salí del autobús suspiré, bajar las pocas escaleras me costo un poco, olvidándome por unos instantes de cierta personita, hasta que sentí que unos brazos me rodeaban de nuevo, y nuevamente me cargó, hasta llegar a casa. Pero qué podía hacer yo, si ella me sostenía con esa determinación que no le conocía. Por un momento me hizo creer que me amaba, que me protegía, que yo era su chica y se lo había dicho a todos los ojos que nos vieron. Y ahí entre sus brazos, sintiéndola como no pude sentirla la primera vez, me sentí como Takamachi Harlaown, siendo cargada, saliendo de entre las puertas de una gran catedral, mostrando la verdad de un juramento de dos corazones que latían por amor…que más cierto quisiera que fuera, pero no.
Al llegar a casa, me recostó en el sofá delicadamente, y dijo que hoy ordenaríamos comida, todo para que yo no me sobre esforzara estando lastimada, la vi alejarse y tomar el teléfono, marcando a un restaurante, que ella ya conocía, alguna vez me contó que ordenaba comida a domicilio de ese lugar cuando vivía sola. Fate-chan, mi tontita Fate-chan, si no fueras tan cabeza dura como yo, hubiera ido a prepararte la cena más de una vez y no hubieras tenido que estar sola.
-Bien, ya está, dijeron que tardaran un poco en venir ya que hay tráfico…
-Está bien, no tengo mucha hambre…- se sentó en el suelo frente a mi.
-Fate-chan no estoy enferma, no es necesario que te pongas así.
-Lo siento, tal vez esté exagerando un poco, pero…hasta cierto punto me siento culpable…
-¿A qué te refieres?
-Bueno, fue mi culpa el que nos hayamos caído…
-Claro que no Fate-chan, solo fue un accidente…a menos que tu…
-¡No! ¡Yo no quise decir eso! ¡Me refiero a que por mis descuidos…!
-¿Lo ves? Además yo también estoy preocupada por Fate-chan, no me gustó verla sangrar de nuevo…
-Pero ya no estoy sangrando…
-Aún así…
-Nanoha me preocupa más, volviste a lastimar tu tobillo que hace poco estuvo lastimado…-Fate-chan se incorporo, y yo la sostuve de un brazo.
-Yo también me siento culpable, yo también fui descuidada…
-¡No!, ¡Nanoha tu no…!- Fate-chan al escuchar mis palabras se giró un poco brusco, perdió el equilibrio, y cayó sobre mí, nuestros rostros quedaron muy cerca…- no es necesario que te disculpes…- casi habló en un susurro, con sus ojos mirándome tan intensamente, pensé que se apartaría, disculpándose, pero ahí estaba, tan cerca de mi, con la mitad de su cuerpo recargado sobre el mío.
Acaricie su mejilla con una de mis manos, sus ojos se abrieron en sorpresa, pero pronto apareció un brillo en ellos, y su mirada se volvió una de adoración, deleitándose con mi caricia y yo deleitándome con su mirada. Acercamos nuestros rostros, como si de dos imanes se tratara, atrayéndose, coloque mi otra mano cerca de su cuello, también acariciándolo, mientras que ella se sostenía en sus brazos, acercándose cada vez más a mí. Lo deseaba, y lo deseé más intensamente cuando nuestras respiraciones chocaron, vi como cerraba sus ojos, así que yo también hice lo mismo, su nariz acaricio la mía, sabiendo que sus labios estaban a un milímetro de distancia, y esa distancia comenzaba a desesperarme, no sentía el correr del tiempo, para mi se había detenido hace unos segundos, así que no estaba muy segura de cómo el tiempo fluía en ese momento, solo sabia que la espera se me hacia eterna, solo sabia que el calor de la cercanía de los labios de Fate-chan y su cuerpo pegado al mío me estaban volviendo loca…
Notas:
Para Komandantekami-sama:
"...se escribe "Arigatou" lo que ocurre es que en el japonés, las palabras que acaban en "ou" y "ei" no se les pronuncia la "u/i" al final, sino que se alarga la ultima sílaba. En el caso de "Arigatou" se pronuncia "Arigatoo"
Cortesía de Shanita-chan (gracias por leer mi fic), que estudia japones. Y gracias por sacarnos de esta duda.
Espero les haya gustado, sobre todo el final, jua jua jua jua jua. Prometo (y eso que no me gusta prometer) que tratare de actualizar pronto.
Cualquier duda, incertidumbre o molestia, ya saben, solo tienen que dejar sus rewiews.
¡Hasta la próxima!
Les gustó, no les gustó, comenten igual.
