Capítulo X
Salió de su habitación bostezando, se le miraba muy feliz en contraste a lo que había acontecido el día anterior. Llego al desayunador y allí ya estaba Kaede tomando un jugo de naranja y pan tostado. La televisión de la sala estaba encendida y se podía ver sin ningún problema desde ese lugar.
—Vaya, te ves contenta— Noto la morena.
—¿Por qué no habría de estarlo?— Solicita recogió el control remoto que estaba frente a la joven para cambiar de canal y subir el volumen del aparato.
—¡Hey! Estaba viendo "Dora la exploradora"—
—Lo siento, van a pasar una de mis entrevistas— Dijo en tono burlón.
—Siempre es lo mismo contigo— Enfurruñada se cruzó de brazos.
—Debería estar enojada contigo pero acertaste, era verdad lo de Sesshomaru— Aquella levanto una ceja con autosuficiencia.
—¿Y?—
—Bueno, no es de tu incumbencia, pero era la hija de unos amigos suyos— Mintió para que la hermana de Kikyo no se burlara de su situación. Además estaba segura de que para esa hora todo iba a estar solucionado.
Se sirvió un vaso de leche y la otra chica continuó comiendo en silencio, solo el sonido del televisor y de los cubiertos eran perceptibles.
—En la nota roja: La joven de diecisiete años, Kagome Higurashi ha sido arrestada después de llamar a la policía para informar que había asesinado a un hombre. La víctima fue el empresario oriundo de Nagasaki, Naraku Yamamoto de cuarenta y tres años, quien después se revelaría como el padrastro de la inculpada. El hombre murió en la escena del crimen después de que fuera apuñalado treinta y ocho veces—
Rin se levanto de la silla sorprendida y vio que en efecto se trataba de la Kagome que vivía con Sesshomaru.
—No, no puede ser, ¿porque?— De inmediato llamo a Kikyo.
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Ante los dos oficiales se encontraba el prominente abogado, tenía más de dos horas esperando por el interrogatorio.
—¿Es la acusada Kagome Higurashi familiar suyo?—
—La joven no es nada mío, pero decidí ayudarla por un tiempo, nunca me imaginé que detrás de ese carácter dulce se encontrara una asesina de sangre fría...—
—¿Porque nunca reportó a la joven o bien, porque no llamo a sus parientes?—
—Me dijo que su padre estaba en otro país y su madre la había echado de su casa, así que le permití hospedarse por un tiempo en mi departamento—
—Mida bien sus palabras, la señorita Higurashi es menor de edad y eso podría conllevar un gran problema para usted— El joven de ojos castaños le observó detenidamente.
—Sé a lo que se refiere, pero de ninguna manera le haría daño. Como sabe soy un importante doctor en leyes, y jamás mancharía mi reputación y mi buen nombre— Estoico conservo su temple. Al ver que no podrían sacarle más información, decidieron dejarle ir.
—Puede retirarse...— Sesshomaru de sobra sabía que no podría verla, pero no importaba, ya no importaba nada. Se alejó en silencio y a paso firme.
—¿Señor Taisho?— Una mujer lo abordó en el corredor. Sus ojos castaños y la forma su rostro le recordaron a ella.
—Si, dígame—
—Mi nombre es Naomi Yamamoto, soy... Era la esposa de Naraku—
—Siento mucho lo que ocurrió con su marido—
—Gracias, quisiera saber si podría representar mi caso, vera, esa asesina es mi hija y...—
—No, acompáñeme a hablar en un lugar más privado— Dicho esto le siguió al parque que había enfrente de la estación de policía.
Al llegar la madre de Kagome comenzó a relatar su versión de la historia.
—Tiene casi cuatro meses desde que la eche de la casa. Nunca me habría imaginado que ella siempre estuvo tratando de seducir a mi marido. Desgraciadamente él sucumbió a sus encantos, y me hizo creer que Naraku la había violado. ¿Comprende mi situación? Era un problema tras otro...—Sesshomaru escuchaba atentamente a la señora y poco a poco creía en sus palabras, en que Kagome era de lo peor.
—Lamento que tenga que decirle esto, ellos se seguían viendo. Ayer que regrese a mi departamento estaban sosteniendo relaciones sexuales— Recordarlo fue difícil pero ya nada podría hacer para remediar el dolor de su corazón.
—¡No! ¡Usted me está mintiendo!—
—Su marido no está exento de culpa... ¿Cuál cree que haya sido la causa de su asesinato?— La pregunta le dio de lleno y no supo que responder.
—Por favor ayúdeme, no sé cuáles sean los pretextos que presentará es maldita en corte para salvarse de pagar su delito... ¡Alguien así no merece salir jamás de prisión! Como abogado que conoce de leyes y cree en la justicia, debe ayudarme...— Sesshomaru la observo fríamente.
—Esta bien, lo haré— Respondió al fin de unos minutos.
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Los medios de comunicación no pasaron por alto la situación y ya era bien conocido en el país el caso del crimen Yamamoto. La mayoría consideraba que la joven era culpable, pero otros pocos ponían en tela de juicio este veredicto.
En la sala de espera de la carcél estaban tanto la actriz como la abogada hablando sobre todo ese problema.
—Rin, no llores más... ¿Cómo ibas a saber que esto pasaría?— Abrazada a la abogada, Rin sufría porque en cierta forma había ocasionado esa tragedia.
—Solo quería que ese hombre se la llevará lejos para que Sesshomaru estuviera conmigo, no que pasara esto—
—Lo sé, lo sé...— Un poco turbada observaba a su amiga y le dolía en el alma esa situación.
—No sé qué pensar, espero que todo salga bien— Murmuró intranquila, como si creyera que algo malo iba a pasar.
—No te lo he dicho. Él va a representar a la madre de la chica—
—¿Qué?—
—Como lo oyes, Sesshomaru estará en mi contra. Dudo que yo pueda ganar, pero haré mi mayor esfuerzo—Entonces comenzó a llorar otra vez y con más fuerza.
—¡Por favor, debes ayudarla, pero no le digas ni a ella ni a Sesshomaru que yo fui la que contactó al señor Yamamoto!—
—Lo haré, pero tranquilízate por favor— Le abrazó tiernamente y con un pañuelo enjugó sus lágrimas.
—Licenciada Murayama puede pasar— Un guardia le había llamado para que se presentase ante la acusada.
—Nos vemos en un rato—
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Sintió lastima al ver a la joven en esas condiciones, tenía un ojo morado y el labio roto. Sus muñecas estaban amoratadas pero no por causa de las esposas.
—Kagome, mi nombre es Kikyo Murayama y seré tu abogada. Para poder ayudarte necesito que me cuentes todo desde el principio...—
—¿Qué más debo decir? Yo lo maté, yo lo maté...—
—Necesitamos saber el móvil del asesinato, si no hay un motivo no podré hacer nada, y por primera vez perderé un caso y créeme, no estoy en condiciones de hacerlo— Ella le miro con su ojo sano y comenzó a llorar.
—No puedo... Me da mucha vergüenza...—
—Vamos, yo estoy contigo— La observo dar un fuerte suspiro y entre sollozos relató lo que desde hacía unos meses guardaba en su corazón.
—Mi madre se casó con ese hombre después de que se divorció de mi padre. Al principio todo estaba bien pero... Un día llegue de la escuela, mamá estaba en casa de una de sus amigas, solo estabamos Naraku y yo. A mí nunca me pareció una persona agradable, y me fui a mi cuarto, nunca imaginé que ese maldito... Me siguió y mientras estaba distraída me arrojó sobre la cama y... ¡Abuso de mi! ¡Y no sólo esa vez, siguieron muchas veces más en solo un mes!—
—¿Porque no le dijiste a tu mamá? ¿Porque te lo callaste? ¿Porque te fuiste de tu casa?—
—¡Yo no me fui! Ella me echo como un perro, nunca le importó que ese mal nacido me hubiera dañado, lo supo y lo único que atinó a hacer fue mandarme a la calle...—
—Si tan solo tuviésemos pruebas—
—Las tengo, mi celular quedo en casa del señor Taisho, ahí están las pruebas que tanto necesitas, pero de nada servirá, nunca podré redimirme— Dicho esto perdió el sentido, cayendo de la silla.
—¡Guardia! ¡Guardia!— Llamó a gritos al celador y cuando estuvo allí, le pidió que tomara fotos de la chica y que le hicieran una revisión médica.
—Te sacaré de aquí pequeña, te lo prometo— Los guardias la llevaron en camilla y entonces se alejó en compañía de otro oficial de policía.
Necesitaba ir a casa del peliplata para conseguir el celular de la joven, pero no sabia como iba a responder su cuñado cuando le dijera que ella sería la defensora de Kagome.
Suspiro cansinamente, luchar contra él era una de las pruebas más difíciles que tenía que vencer.
