Capitulo X
Bella estaba reclinada en la silla de la cafetería estudiando a su acompañante. Le resultaba increíblemente familiar. Había algo en su rostro infantil que le recordaba su pasado. Específicamente, Forks, el pueblecito en el que había vivido con sus padres hasta los siete años antes de mudarse a California.
El no parecía incomodo por que estuviera observándolo, al contrario sonreía como un payaso y no se estaba quieto, toqueteando su cámara, hablando con el pequeño de la mesa de a lado sobre el muñeco de acción con el que jugaba, y completamente ajeno a las miradas coquetas de la madre del niño.
Cuando Jacob volvió a centrar su atención en ella, las marcadas líneas de su cara de nuevo la transportaron al pasado. Sus berrinches, porque no quería acompañar a su padre a pescar y pasar la tarde con las gemelas Rachel y Rebecca, hijas de Billy Black, igual de tímidas que ella como para hacer como para hacer progresos como amigas.
Era imposible no recordar también al chico que solía aliviar la tensión contando chistes y haciendo bromas. Sin mencionar que era el causante de los regaños de su madre por llegar a casa con la ropa llena de barro, ramitas y musgo.
-No me mires así- le dijo levemente sonrojado bajo sus mejillas morenas- haces que me sienta cohibido.
Bella sonrió de oreja a oreja.
-Desde cuando eres tan tímido Jake.
Él la miró algo sorprendido, solo sus amigos mas cercanos lo llamaban así. A decir verdad solo sus amigos de la infancia. Los chicos de La Push…
-¿perdona? ¿Nos habíamos visto antes?
-No puedo creer que no me reconozcas- dijo Bella golpeándole ligeramente el brazo- venga Jacob, tienes que acordarte de mí, cierto que han pasado quince años pero…
-¿Bella?- exclamo Jacob con reconocimiento- ¡No puedo creer que seas tú!
Se levantó de su silla y le dio un abrazo tan efusivo que a Bella se le dificultó el respirar, mas aún cuando sus pies dejaron de tocar el suelo. Sus bebés se removieron incómodos en su vientre, como protestando por la presión.
-¡Jake no puedo respirar!- le dijo casi sin aliento.
Jacob la dejó de rápidamente sobre él piso un poco avergonzado, las personas que estaban en el local los miraban curiosos.
-perdóname- se disculpó él- a veces no mido mis fuerzas.
-Ya me di cuenta. Pero te perdono- se limpió la humedad que se derramó en sus ojos.
-Haz cambiado mucho, ¡Estás muy linda!
-Gracias- se ruborizó, como siempre que alguien le hacia un cumplido.
-y sigues poniéndote colorada- le dijo burlón- pero cuéntame que ha sido de tu vida en estos años, que hacen Charlie y Reneé.
El rostro de Bella pasó de la alegría al dolor.
-Murieron hace siete años- le contó- en un accidente automovilístico.
-¡Oh cariño lo siento mucho! Pero nadie nos avisó, Billy sigue pensando que Charlie esta molesto por la discusión sobre los marines. Jamás imaginamos que fuera porque estaba…
- muerto- completó Bella, la palabra le escocia las entrañas.
Bella le contó a Jacob todo lo que pasó desde que habían muerto sus padres, cuando que su tío Phil y su esposa la dejaron en la calle y como Marcus Cullen y toda su familia entró en su vida.
Se sorprendió con la confianza que se tenían a pesar de que no se habían visto desde que eran niños, era como si el tiempo no hubiera transcurrido, como si nunca se hubieran separado. Le contó sobre su carrera, su tesis a medio terminar, su desdichado matrimonio, su embarazo y sus condiciones. Que estuvo hospitalizada solo unas semanas antes y que su vida y la de sus pequeños gemelos nonatos se salvaron de milagro.
-Créeme Bells si tuviera enfrente a ese Edward le partiría la cara, pero creo que te estas equivocando al negarle a sus hijos, sabes yo tengo una hija, se llama Clare, su mamá la dejo conmigo para seguir con sueños de ser modelo, quería abortar pero no se lo permití, prometí hacerme cargo de ella, tiene cinco años - le dijo con algo de melancolía, no quiero pensar en que Leah hubiera ocultado su embarazo. Clare es mi vida.
-No es solo eso Jake- se defendió Bella- esto es también por el bien de Edward, nunca me hubiera dado el divorcio si supiera que todavía estoy embarazada, que mis bebés y yo nos salvamos en ese terrible accidente en San Diego.
-No te justifiques, sabes que lo que estas haciendo esta mal, no creo que tu esposo sea tan frío para no sentir remordimientos si cree que perdiste al bebe y quedaste estéril por su culpa.
-Lo único que Edward lamenta es que ya contaba con su ansiado heredero, créeme. Fue un milagro que los bebes y yo saliéramos bien librados, por un momento pensé que no volvería a ver la luz del sol
-No concibo la idea de que haya personas tan viles. Además, ¿ese tipo es idiota o que?
Acaso no se dio cuenta de que tu panza esta mas grande de lo normal, no solo porque estas embarazada, sino porque son gemelos.
- Jacob Black, ¿me estas diciendo gorda?- Bella le lanzó una mirada furiosa, simulando estar muy molesta.
Disfrutó de manera casi perversa al verlo tartamudear y trabarse, tratando de disculparse. Sabía que subió de peso y que su amigo se lo hiciera notar no la ofendía en absoluto, solo se estaba burlando un poco de él, pero al recordar la razón por la que últimamente era tan buena actriz la puso triste de nuevo.
La traición de Edward la había marcado para siempre.
-Bella no quise decir eso… no a todos les gusta la carne pegada al hueso y tu cara llenita luce bien…
-Jacob- dijo con una sonrisa en los labios.
-¿si?
-¡Cállate!
-Muy sensata.
-Edward no se dio cuenta de que sigo estando embarazada porque he sabido ocultarlo muy bien con estratégicas prendas con vuelos y grandes escotes. El muy diota no quitaba la vista de mis pechos.
Jacob observó su delantera y levanto las cejas asintiendo, Dios la había dotado muy bien en esa parte específica de su anatomía.
Bella al darse cuenta hacia donde se dirigía la vista de Jacob, le dio un sape en la nuca.
-¡porque me pegas!- chilló Jacob- si tu no lo hubieras mencionado yo no me hubiera dado cuenta.
-¡Bruto!- le contesto ella riendo y de nuevo se puso seria- me ofreciste un empleo.
-Así es- Jacob también se puso en plan de entrevista profesional- solo que el puesto que pensé al principio era como modelo, al frente de una campaña ecológica, apenas te vi y pensé que eras la imagen de la naturalidad.
-Pero...- lo insto ella a continuar.
-La campaña esta planeada para desarrollarse de seis meses a un año, como comprenderás en tu estado…
-Ya, claro te entiendo.
-Sin embargo- prosiguió Jacob- ay otro puesto que nos vendría perfecto a los dos, la campaña en un realce de las maravillas naturales del continente americano y las especies en peligro de extinción. Se supone que tengo que hacer una bitácora del viaje, es para la columna de una revista muy importante en la rama de la ecología y geografía. No se que tanto recuerdes de mis calificaciones del colegio, pero digamos que nunca me fue bien en lengua, las letras no son lo mío. Sería un honor para mí que escribieras tu las bitácoras, se que no es precisamente lo que te gusta escribir pero tú tienes una sensibilidad que, desgraciadamente, yo no poseo, para describir las cosas que ven tus ojos.
Bella lo miro con sospecha, presentía que Jacob le quería hacer un favor.
-Jacob no necesitas hacer esto…
-Bella- zanjó- ¿te estoy haciendo un favor?- preguntó haciendo eco en sus pensamientos- Sí, pero no es por caridad, te necesito, había pensado contratar una asistente personal, te necesito a ti.
-Jacob…
-necesito a mi lado a alguien de confianza.
-te has puesto a pensar que cuando esté de parto y nazcan los gemelos no voy a poder acompañarte a los viajes.
-Lo arreglaremos de algún modo cuando llegue el momento, no te preocupes.- Jacob la miró de una manera tan intensa que se estremeció- Bella, yo voy a protegerte siempre. A ti y a tus hijos.
La promesa de Jacob fue interrumpida abruptamente por la madre naturaleza en forma de trueno. El cielo que por la mañana estuvo despejado, ahora estaba ennegrecido presagiando una tormenta.
-será mejor que nos vallamos. ¿Vienes en coche?
-lo dejé en el parque.
-vamos te acompaño a buscarlo.
Pero en el trayecto al parque la lluvia se derramo sobre ellos con furor, bella se ofreció llevarlo a su hotel, pero Jacob insistió en que lo importante era que ella se secara, en su estado no se podía dar el lujo de enfermarse.
Bella no se conformó hasta que él accedió a ir a su casa y secarse también, entonces, cuando dejara de llover lo llevaría a su hotel, todavía tenían muchas cosas en que ponerse de acuerdo.
Cuando llegaron a su casa, Jacob observó que aunque el departamento de Bella era pequeño, estaba muy limpio y ordenado, pero faltaba algo, esa calidez propia de los Swan, que aunque eran reservados, siempre estaban alegres. El hogar de Bella parecía triste. La separación de su esposo la afectaba más de lo que estaba dispuesta a reconocer.
Mientras Jacob seguía merodeando por su apartamento, Bella se dio una rápida ducha con agua caliente y se puso bata calientita. Rebuscó entre las cosas de Edward que aún conservaba para buscar algo que le viniera a Jacob, pero su amigo era enorme, lo único adecuado que encontró fue un conjunto deportivo que Edward no usaba nunca porque le quedaba grande.
-Jake, te dejé ropa en la cama, el baño está en la recamara. Voy a poner tú ropa en la lavadora así que mueve tu trasero, estas mojando mi alfombra.
-las mujeres suelen ser más dulces cuando intentan desnudarme.
-ja ja.
Después de poner la ropa de Jacob en la secadora, Bella fue a preparar café.
El nasal sonido del timbre la sobresaltó, pero eso no fue nada cuando abrió la puerta y miro quien estaba del otro lado. Edward.
-¿Que haces aquí?
-cariño donde están las toallas- gritó Jacob desde su alcoba
-Que significa esto Bella, ¿hay un hombre en tu cuarto?- preguntó Edward furioso.
Bella se puso colorada, pero a pesar de su rubor le contestó de forma altanera.
-En primer lugar: soy una mujer libre no tengo porque darte explicaciones de nada y me parece tonto que me preguntes lo obvio, además yo pregunté primero ¿Qué haces aquí?
-Vine a verte- le dijo el intimidado, sintiéndose precisamente como un tonto.
-¿Se puede saber para que?
-yo… quería saber… si estas bien.
¿Cómo se atrevía? Edward era un hipócrita de lo peor.
-Estoy muy bien. Gracias. ¿Era todo lo que querías saber?
El pareció dudar un poco pero depuse asintió.
-Si, supongo que era todo. Pero he visto mas de la cuanta ¿no?
En ese momento Jacob salió de la recamara con una toalla blanca anudada a la cintura que mas bien parecía taparrabos. A Edward casi se le salían los ojos de las cuencas y apretaba los puños con tanta fuerza que se hacía daño.
-Bella la ropa que me diste parece de mujer, voy a parecer una loca…- Jacob se calló al ver que no estaban solos.
-Jake- le dijo Bella con maldad- te presento a Edward, mi ex.- entonces se dirigió a Edward con una sonrisa soberbia- Ed te presento a mi amigo Jacob Black.
Bella se puso nerviosa. La tensión era palpable entre los dos hombres, parecían estar jugando a un concurso para ver quien acecinaba al otro con la mirada y Bella tenía miedo de que se agarraran a golpes.
La mandíbula de Edward estaba tan tensa, que casi se podía oír el crujir de sus dientes y cuando se dieran la mano, ambos apretaron más de lo normal.
-Nos vemos después Bella- le dijo Edward sin quitarle la vista de encima a Jacob, dando a entender que volvería.
-hasta nunca Edward- musito Bella, casi en un susurro, esperando que entendiera la indirecta y cerrándole la puerta en las narices.
-¿Qué ha sido toda esa mierda Jacob? Odio las demostraciones de testosterona- recrimino a su amigo apenas hubo cerrado la puerta.
-El ataque de celos, lo sufrió él, no yo. Solo le demostré que no estas sola que tienes quien te defienda.
Mas tarde, cuando Jacob se fue a su hotel, se puso a reflexionar en lo que pasó. ¿Estaba Edward celoso? "claro que no tonta, solo sintió herido su orgullo de macho" se dijo a si misma.
-¿Me estas escuchando Edward?- preguntó Tanya reclamando la atención de Edward que estaba inmerso en sus pensamientos
-¿Perdona?
-Te pregunte si prefieres comida china o comida italiana.
-Pide lo que quieras yo no tengo hambre.
Llevaba así dos días.
-¿Te pasa algo amor?
En realidad sí. No había podido dejar de pensar en Bella desde que fue a su departamento. Acto reflejo apretó los puños al recordar con quien la acompañada. ¿Se olvidó de él tan rápido? Estaba en todo su derecho, pero… ¿Por qué dolía tanto?
-No te preocupes, son cosas del trabajo.
Las "cosas de trabajo" persistieron toda la semana como un remolino en su cabeza y el sábado no fue mejor. Tanya se fue desde el jueves a visitar a su hermana a Alaska y su prima Victoria celebraría su compromiso con su novio James en la noche. Una reunión familiar de la que no podría excusarse con un simple dolor de cabeza, seguramente Bella estaría ahí…
-No puedes faltar, Victoria se pondría muy triste- le decía Alice por teléfono a Bella- si no tienes un vestido podemos ir de compras, es temprano, a Rose le gustaría acompañarnos…
A Bella se le encogió el estomago. La fiesta de compromiso de Victoria sería, seguramente, su última velada con los Cullen. Por más que ellos se empeñaran en hacerla sentir parte de la familia, no lo era más. No podía permitir que se vieran obligados a elegir entre Edward y ella, sin contar que el embarazo pronto sería muy evidente.
Dejar que Alice la vistiera era muy riesgoso.
-No te preocupes Alice, tengo un vestido perfecto.
Uno vestido de corte imperio, con vuelos y muy amplio que no dejara ver su abultado abdomen.
-Esta bien, te esperamos a las ocho, mamá, la tía Elizabeth y la abuela tienen muchas ganas de verte.
Ninguna de ellas la habían visto después del divorcio.
-Yo también, Alice ¿puedo llevar a un amigo?
-¿Quién?- preguntó Alice emocionada- un compañero de la universidad.
-Para nada, es un amigo de la infancia que encontré hace poco.
-Por supuesto que sí, ¿esta guapo?, dime que está guapo.
"Mucho mas que guapo" pensó Bella, pero no le iba dar a Alice todos los detalles morbosos.
-Está decente.
-Perfecto, ya quiero ver la cara de Ed… emh tú ya sabes quien, cuando te vea- Bella le había pedido a Alice que no mencionara a Edward en su presencia.
-Nos vemos en la noche.
Edward nunca había sido vanidoso, pero esa noche se esmeró en su arreglo personal, el traje negro de Armani perfectamente liso con un corte que realzaba su imponente físico, una camisa azul cielo y una corbata dorada. El pelo rebelde peinado, algo casi imposible porque tenía la cabeza llena de remolinos y los cabellos cobrizos saltaban por doquier.
No sabía la razón de su comportamiento, pero sabía que si no hablaba con Bella en la cena, no lo haría nunca. Tampoco sabía que iba pasar con él y Tanya, pero imaginarse a Bella con otro hombre lo estaba enloqueciendo.
Edward odiaba estar en la casa de su abuela, entre otras cosas porque toda su familia lo miraba con reproche. Su madre ni siquiera le dirigía la palabra, Alice, Victoria y Esme le sacaban la vuelta y Rosalie estaba especialmente odiosa.
Sin duda se merecía todos los desplantes de su familia, pero no por eso le agradaba.
Pero valía la pena el sacrificio de estar ahí, Victoria se veía radiante y James no dejaba de mirarla como si fuera el centro del universo.
Emmett estaba teniendo, una charla amistosa con el prometido de su hermana. Por lo regular el lo acompañaba cuando había que hacer recomendaciones a los novios de Alice y Victoria, pero dada las circunstancias, era el menos indicado para dar consejos de cómo tratar a una mujer. Él fue un bastardo con Bella.
Estaba tratando de leerle los labios a Emmett sin conseguir deducir nada, sonrió malévolamente cuando James palideció. Si, superemmett estaba amenazando.
La conversación de su primo y su cuñado dejó de importar cuando Bella cruzó el umbral de la puerta. Estaba radiante con un vaporoso vestido color tinto como el vino de la última cosecha. Una ola traicionera de deseo le atravesó el cuerpo como una marea calida. Pero el calor dejó su paso a una corriente igual de intensa, pero helada como los polos del planeta.
El perro que estaba en su casa la última vez que fue a verla la acompañaba sosteniéndola posesivamente del brazo.
No le quito la vista de encima mientras saludaba a su familia y les presentaba a su nuevo amigo. Todas las féminas Cullen estaban encantadas con el, miró con coraje a la bruja casamentera de su prima Alice cuando articuló la palabra "papacito" mirando a Bella de manera sugerente y guiñándole el ojo en señal de aprobación.
Jacob era estúpidamente encantador, tenías cautivadas con su plática a su madre y a su abuela, hasta Rosalie lo miraba de manera poco decente para ser una mujer casada.
Resignado, casi derrotado, abandonó el salón para ir a recluirse en el estudio de su abuelo donde lo esperaba una botella de whisky.
Se acomodo en un sillón de cuero y sirvió trago tras trago hasta que irritado lanzó el vaso contra un estante de libros y bebió directamente de la botella. Estaba hundido en la autocompasión y la miseria cuando escucho la voz de su padre.
-Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
-Si vienes a juzgarme como todos los demás será mejor que te marches- le dijo con voz quebrada- soy conciente de mis errores, no necesito que me los sigan enumerando.
Su papá lo miro con comprensión y se sentó en una silla continua al sofá donde Edward estaba tumbado.
-yo no soy nadie para juzgarte hijo, eres un ser humano como cualquier otro- lo miro de reojo y sonrió- un poco arrogante si me permites decirte, pero humano al fin.
Edward también sonrió, aunque casi nunca lo mencionaba, se sentía muy orgulloso de su padre y también de llevar su nombre. Recordó un poco de su infancia y cuando solía jugar con él a que era un vampiro con superpoderes que luchaba contra los hombres lobos.
-No se que hacer papá- musito admitiendo su debilidad por primera vez en mucho tiempo.
-Lucha por lo que quieres- instó Edward padre.
Edward jr. Suspiró ese era el problema, no sabía lo que quería.
-No se lo que me pasa, pero de solo imaginar a Isabella en los brazos de otro hombre, me muero de celos, mucho menos con ese imbecil fanático de los esteroides.
-Eso hijo, es amor. O bien eres un carbón egoísta que no soporta que su exmujer sea feliz.
La manera tan cínica de decir las cosas de su padre era algo que Edward también admiraba. Nunca le temblaba la voz para ser honesto. Caso contrario a él.
-Voy a pedir que te suban un café bien cargado para que se te baje la borrachera y arréglate un poco estas hecho un asco. Tienes una mujer por la cual luchar.
Edward estuvo desaparecido durante buen rato. Traicionándola, su corazón había latido desbocado con solo verlo. Se miraba más guapo de lo normal. Lo vio fugazmente cuando llegó a la fiesta y solo eso le había bastado para entender porque le había permitido aplastar sus valores, sus ideales y su libertad hasta convertirla en una esclava de su amor dispuesta a todo por complacerlo.
Dispuesta a casarse con él con tal de no perderlo y a ser madre cuando aún no se sentía preparada para serlo, solo para hacerlo Feliz.
Edward tenía la capacidad de volver locas a las mujeres con palabras bonitas pero huecas y promesas que le eran imposibles cumplir.
Aun así, ¿Cómo podía ser tan bello. "Lo que tiene Dios le dio de mas en Belleza se lo restó a su corazón" pensó Bella con amargura.
Alice y Jacob se cayeron muy bien, y esta se llevó a la pequeña galería de arte que estaba al fondo del salón para mostrarle unas fotografías de su fotógrafo favorito.
Ella se quedó observando aquél cuadro que tanto le gustaba cuando alguien la interrumpió.
-No vas a saludarme dulzura.
El solo escuchar su voz hacia que se le erizaran los vellos de la nuca.
-Hola- saludó fríamente.
-mmm ni siquiera un besito en la mejilla- le dijo con un tono quejumbroso deliberadamente seductor.
Ella lo miró mal. ¿Quién se creía para hablarle así?
-No seas ordinario Edward, estas borracho.
-estoy deseoso de un beso tuyo le dijo- tomándola de la cintura y atrayéndola a su cuerpo no antes que ella interpusiera sus brazos y lo apartara.
-No te atrevas a ponerme una mano encima Edward Cullen- amenazo enojada y se alejó de él.
Fue una suerte que todos los invitados estaban absortos en sus conversaciones y no se dieron cuenta de la pequeña discusión.
Sin embargo Edward no le dio tregua durante la cena. Se sentó en frente de ella en la mesa y no dejó de desnudarla con la mirada. Se ruborizo y se atragantó con la comida varias veces y para su vergüenza estaba excitada.
Las palabras de James cuando a se comprometió por el resto de su vida a cuidar de su prometida fueron muy conmovedoras, pero ella tuvo que excusarse para ir al tocador, la presión a la que la estaba sometiendo Edward era demasiado para sus hormonas.
En el baño se lavó la cara, se retocó el maquillaje y trató de relajarse sin lograrlo. ¿Qué pretendía Edward con esa pose de casanova? ¿Seducirla? Lo estaba logrando sin duda.
Iba caminando a la cocina para buscar una bebida que le quitara el calor y que no tuviera alcohol cuando fue capturada por los brazos de Edward, este la arrastró a la habitación mas cercana cerrando la puerta con llave al entrar.
-Que estas…
Ni siquiera le dio tiempo de pensar, asalto sus labios con fiereza sin dejar ninguna oportunidad de protesta. Tampoco quería hacerlo, Bella le correspondió enterrando las manos en su cabello para acercarlo más aún.
El beso que empezó de forma violenta se tornó tierno y cargado de necesidad. Las manos de Edward empezaron a vagar por el cuerpo de Bella deteniéndose en el abultamiento entre sus caderas. Su bastante crecido abdomen.
Se separó para verlo con la confusión instalada en sus bellas facciones.
-Bella, ¿estas embarazada?
No se asusten niñas, no borré la historia, solo la estoy editando, mañana subo los capítulos que faltan y el epilogo.
Lizzie
