Discleimer: Los personajes de esta historia no son míos, salieron en un dichoso día de la cabeza de Rowling, solo sus genios pertenecen a mi imaginación…
Nota de la autora: a partir de este punto quise rescatar a cierto personaje que ha sido humillado y despreciado muchas veces, pero que a mi particularmente me cae bien, esperando que sea de su agrado se despide ILDM o LDM.
#10 Regreso a la realidad
Toc toc toc.
Toc toc toc.
Toc toc toc.
Ese suave pero irritante sonido los trajo de vuelta al mundo, desde los abismales sueños que compartían bajo las sabanas. Una lechuza gris, como el cielo que amanecía, tocaba a la ventana de la habitación, con una carta atada a su pata. Hermione se movió con pereza, Draco con presteza, levantándose de la cama de donde quería reposar para siempre. Pero el deber estaba primero, sabía de quien era la lechuza, tomo la carta mientras el ave emprendía el vuelo con rapidez, sentándose a un lado de la chica que perdía todo rastro de somnolencia leyó la carta. Hermione leía sobre su hombro, apoyada en su espalda.
Querido Draco Malfoy.
Me complace informarte que en una entrevista exclusiva, pero increíblemente extensa, con nuestro amigo El Ministro, el distinguido Charles Adbuyon, logre llevar a cabo, y con éxito la solicitud que me hiciste. El Ministro oyó mis razonamientos y me dio su palabra, verbal, y escrita, como lo pediste, de no interferir en el colegio de magos. Te envío esta lechuza cumpliendo mi palabra de informarte. Y agrego que Lucius estará orgulloso de cómo manejaste la situación.
Esperando haberte servido bien, se despide atentamente.
Acturus. C
Jefe de Seguridad Mágica M.M
¡oye Draco esto es genial! – le dijo la chica abrazándolo- guao señor Malfoy, me sorprendes, mira que influencias…- bromeo Hermione.
Gracias señorita Granger, - le dijo el con una sonrisa, aunque un peso se había encendido en su interior. Debían regresar, ¿y ahora que pasaría?
De nada, Dumblerdore estará complacido, hiciste un trabajo genial Draco…- comento ella mientras se levantaba luego de darle un beso en los labios, y tomaba su mochila – hoy podremos decírselo.- agregó mientras sacaba la ropa de muggles que usaría y sonreía feliz. El no pudo evitar corresponder a esa sonrisa.
Tu también lo hiciste muy bien…- le concedió. Mientras la imitaba a sacar su ropa.
Jaja, si claro, como hable "tanto" con el ministro y sus funcionarios…- le especto ella con un poco de acidez que la caracteriza, incluso al bromear.
Claro que si, si no hubieras venido, los muggles me joden…- replico el.
JA, eso es cierto, bueno hay que irnos, ¿quien se ducha primero? – pregunto, pero el la tomo por sorpresa, cargándola y llevándola hasta la ducha mientras la besaba
¿y que tal si nos bañamos juntos? – ella no pudo más que sonreír
Salieron un par de horas después, luego de batallar bajo el agua con pasión. Se vistieron cada uno con sus ropas para salir desapercibidos, mientras en sus cabezas se formulaba la misma pregunta, como por telepatía. ¿Y ahora que?
¿Qué harían al llegar al colegio? ¿Se acabaría todo allí? Miedos y dudas crecían en ambos corazones, no querían dejarse, alejarse, pero ahora la batalla sería contra la sociedad, contra los prejuicios que siempre los separó, que aunque allí los habían olvidado, al llegar, los golpearía de frente, seria un abismo difícil de saltar, un abismo negro, grande, y doloroso; familias, amigos, antiguas tradiciones los separaban, ellos y solo ellos eran responsables de sus actos y de cómo continuar. Mientras se sumían en esos pensamientos, en un silencio que era pesado y doloroso, un pequeño estallido los sobresaltó.
Ambos voltearon instintivamente, con varita en mano. Para encontrar sus miradas en un punto único. Sobre la cama un pergamino, con una pluma roja sobre ella, reposaba; expectante. Hermione reacciono más rápido, con una opresión en el pecho, con una duda incierta, no por la carta, sabía perfectamente de quien era, sino por su contenido.
Es de Dumblerdore…- dijo en voz baja mientras se acercaba y tomaba en sus temblorosas manos el pergamino.
Si, pero…- el también sentía esa opresión, de cuando algo malo, pero desconocido esta cerca.
Esta vez el leyó sobre el hombro de Hermione. Le letra era estilizada. De alguien que mediante un medio palpable como el escribir demostraba su cultura y conocimiento, a Draco le sorprendió esta deducción. Pero estaba escrita con prisas, con la desesperación de llegar pronto a su destinatario.
Draco, Hermione
Deben regresar pronto, sé por él Ministro que cumplieron exitosamente su misión. Pero para mi alarma me han reportado los miembros de la orden, que un grupo de mortifagos ronda cerca.
Draco, Bellatrix entre ellos, lo mas seguro es que sepan que están allí y los busquen, sabes muy bien sus razones. Salgan lo más pronto de allí, los espero en las afueras del colegio. No se detengan.
A. Dumblerdore.
Vámonos- fue lo único que pudo articular Draco, sentía terror, conocía a su tía, y que no se detendría ante nadie, y por supuesto que conocía sus razones para buscarlo con tanto ahínco. Tomo su bolso y le entrego el de Hermione, que parecía aterrada.
¿Qué pasa Draco?- pregunto con un hilo de voz. Mientras corría a guardar su libro en la mochila antes de salir apresuradamente por el pasillo.
Nada, te cuento luego.- le dijo en voz baja, si le contaría luego, la apreciaba a su manera y no deseaba tenerle secretos, pero decididamente no era el lugar ni el momento.
Está bien. – le concedió Hermione, sorprendida de que el chico dejara abierta la oportunidad de abrirse con ella. Apresuraron el pasó. Después de cancelar en la recepción, donde Hermione temblaba de los nervios mientras Draco vigilaba el lugar con la varita en el bolsillo, alerta a cualquier movimiento, corrieron al exterior en buscar un lugar seguro y solitario para desaparecerse.
Cruzaron, calles y callejones, todos repletos de gente. Muggles que desconocían el peligro que les era vecino. Comenzaron a corre, mientras la desesperación crecía en ellos como un veneno de efecto lento pero potente. Pararon cerca de una estación del metro, a bastante distancia del lugar donde se hospedaron, había allí un callejón como de basura, a un lado, desierto, oscuro y maloliente, donde no pasaba ni un alma, hasta que Bellatrix Lestrange lo invadió.
Draco sintió su corazón pararse, en seco, mientras tomaba la mano de Hermione para no separarse ella. Su tía dibujo una sonrisa llena de odio en su repugnante cara impregnada de maldad pura. Mientras se acercaba lentamente y empuñaba su varita al corazón de su sobrino. El odio y deseo de matar le brotaba por la piel, irradiándola con un aura negra y llena de una locura que espantaba.
Vaya, - dijo con su voz melosa que declaraba ironía y desprecio - pero si es mi queridísimo sobrino…,- sus ojos lo recorrieron, hasta posarse en la mano que lo unía a la chica, el temblaba, como la odiaba, como le temía, su cuerpo no reaccionaba se sentía paralizado, hecho hielo -… el joven Malfoy, - agregó con asco, escupiendo tras nombrar su apellido - y mira nada mas, de la mano con una asquerosa Sangre Sucia. Tus gustos decaen Draco…vas a pagar, vas a pagar ahora mi sobrino, como lo hizo ella… o tal vez te mate, y haga que tu noviecita pague por ti…- esto fue suficiente para que Draco se le helara la sangre.
Pronto su tía levanto la varita con un movimiento tan veloz que fue impredecible, y con odio lo apunto mientras le lanzaba una maldición imperdonable, que lo hizo retorcerse de dolor y agonía en el suelo, al lado de la chica que quería, no soltó su mano durante la tortura, la iba a proteger hasta el final. Había soportado anteriormente el cruciatus, pero su tía la hacía mas potente gracias a la ira que sentía por el.
Hermione sufría terriblemente al verlo torturado con crueldad, lagrimas invadieron sus ojos, de rabia, que crecía dentro de su pecho tan rápido como era bombeada su sangre, lo único que sabía en el mundo era que debía para ese sufrimiento, así que cuando la mortifaga paro su maldición para dedicarle otra peor aun, ella reacciono más rápido alzando un hechizo protector entre ellos, tomo a Draco entre sus brazos con una fuerza desesperada y ante el grito de furia de una Bellatrix iracunda, dio una vuelta sobre si, para ir a su destino. Hogwarts.
Respiraron aire frío y puro por sus pulmones, cayendo al piso bruscamente, Hermione aun tenía a Draco en sus brazos, y no pensaba dejarlo, el estaba casi inconciente, aun percibiendo dolor en cada centímetro de su cuerpo, junto con el odio que su tía le había plasmado. Un sonido de pasos la alertaron haciendo que alzara su varita, dispuesta a atacar, una túnica clara avanzó por el caminó dejando ver el dueño de las pisadas. Nunca en su vida Hermione se alegro tanto de ver a su director.
Dumblerdore corría a su encuentro, al ver a Draco en el suelo semi-conciente, se le apretó un nudo en el pecho recordándole con fiereza el error que había cometido.
¡están bien! – les dijo a llegar a su lado. Hermione sollozaba.
Yo… si señor, ella… ella torturo a… a Draco… pude escapar-
Bien hecho señorita Granger, ahora hay que llevarlo a la enfermería.- le dijo con voz potente y clara, hizo aparecer una camilla de la nada, y cargando a Draco con una fuerza increíble lo deposito en ella, y juntos se encaminaron al castillo.
Hermione sentía que su corazón se partía dolorosamente en mil pequeños y diminutos trozos, al verlo allí, inconciente sobre la cama de la enfermería, el había sufrido cientos de cosas dolorosas, su propia tía, que ella sabía sin corazón, estuvo a punto de acabar con su vida. ¿Por qué clase de cosas horrorosas tuvo que pasar? ¿Tan horrible fue como para soportar aquella tortura de esa manera?, ella había sido injusta, no lo conocía, y anteriormente lo juzgo, ahora estaba conmovida y sumamente triste, el había tenido una vida muchísimo mas dura que la de ella, vio a través del hielo que lo recubría, una coraza protectora que lo separaba del cruel mundo en que había crecido forzadamente. Pero aun así el amaba a su familia, esa familia que lo convirtió en el déspota que ella llego a odiar. ¿Quién era Draco Malfoy? Por un momento sintió vértigo mientras las lágrimas la acompañaban.
El sonido repentino de la puerta al abrirse, seguidos de unos gritos entremezclados, logró arrancarla con fiereza de sus pensamientos. Eran Ginny, Parvati, Luna, Harry, Ron con Padma y…Pansy. Si Pansy, más pálida que de costumbre, y con el susto reflejado en sus ojos, gesto que era imitado por el resto. Parvati fue la primera en echarse a llorar y se lanzo a los brazos de Hermione, luego se acerco Ginny junto a Luna, para sumarse en el abrazo, Hermione estaba pasmada, no sabía que hacer, no entendía que sucedía. Poso una mano temblorosa en la cabeza de Parvati para consolarla, y exigirle calma. Pronto ella obedeció a sus deseos inconcientemente, separándose, Harry tomo a Ginny de la mano, estaba casi igual de pálido que Pansy, esta le había pasado por un lado ignorándola por completo, o al menos por el momento, y poso una mano cariñosa en la frente de Draco, que aun estaba inconciente sobre la cama, sudando frío y murmurando en sueños cosas inteligibles.
¿Qué paso?- era Ron, que se mantenía tomado de la mano con Padma a una distancia prudente. Como Hermione permanecía callada, aclaro – Dumblerdore fue a buscarnos a clases diciéndonos que habían regresado y que estaban en la enfermería… que había sucedido un accidente y nosotros…nosotros…- pronto unas lágrimas inundaron sus ojos, pero el chico que ella creía insensible, las contuvo.
Nosotros creímos que te había sucedido algo, por eso vinimos corriendo a verte, ¿Qué paso Herms? – le pregunto Harry socorriendo a su amigo.
No… yo estoy bien, es Malfoy, si, tuvimos un… – trago saliva, no sabía si podía responder con sinceridad, al fin eran asuntos de la orden, y no todos los presentes eran miembros, pero una mano que la tomo bruscamente empujándola contra la pared le impidió continuar –
¿Qué le hiciste? – le grito Pansy a unos centímetros de distancia, había recuperado su color, ahora estaba roja de la ira. – dime desgraciada sangre sucia ¿Qué le hiciste? ¿Por qué Mi Draco esta inconciente? ¡Responde! - ¿MI Draco? Esas sola silaba le llego al corazón "Mi, Mi, Mi" Si era verdad, esa chica era su novia, entendía su preocupación, por primera vez e su vida sintió que compartía algo con esa chica, compartían a Draco Malfoy.
No le hice nada Parkinson – le dijo en voz baja, un poco asustada, pero firme.
Claro que si Maldita, ¿Qué paso? – le especto acercándose más y empuñando su varita repentinamente. – dime o…o…o te juro que pronto estarás peor que el…- amenazo mientras temblaba.
Parkinson baja la varita- le dijo Ginny empuñando la propia a la cara de Pansy, la situación era peligrosa. Hermione sabía que si seguía por ese rumbo Pansy acabaría mal, era tanta la desesperación de la chica que no le importaba estar rodeada de 4 Gryffindor y 2 Reavenclaw, que sin duda la atacarían, en un repentino reflejo inconciente, tomo la muñeca de Pansy y bajo la varita hasta apuntarla a su propio corazón.
Hazlo Pansy, - le dijo en voz más baja aun- hazlo si alivia tu dolor, pero créeme que yo no le haría daño a Draco, el no esta así por mi culpa, cuando despierte que el mismo te lo cuente…- la chica estaba impactada, y pronto se hecho a llorar a sus pies, lloraba y lloraba, tanto que pronto quedaría seca por dentro, murmuraba a través de su llanto y manos cubriéndole el rostro cosas intendíbles, solo alcanzaron a escuchar "maldita sea, maldita sea..." Hermione sintió su dolor como si fuera el propio. Se sintió conmovida, sintió lastima y compasión. Sintió como los corazones de ambas sufrían, y pronto se dio cuenta de que nadie merecía semejante agonía, que Pansy no sufriría, al menos no por su causa. Aunque eso la destruyera por dentro y la hiciera agonizar.
Un movimiento repentino en la cama donde reposaba Draco las hizo reaccionar a ambas. El chico se movía y murmuraba en sueños, llamaba a su madre mientras parecía tener terribles pesadillas. Hermione hubiera querido acercarse a el, pero Pansy se le adelanto, tomo su mano mientras se sentaba a su lado, nadie movía ni un músculo. Nadie hasta que Albus Dumblerdore entro al lugar, acompañado de Snape y McGonagall, el primero con un rostro inmutable, la segunda al contrario mostraba pánico en cada una de sus arrugas. Los chicos se timbraron y supieron que estaban de más, pronto empezaron a salir uno a uno, Hermione decidió salir con sus compañeros, y dejar a Pansy con Draco pero la voz del Director la detuvo.
Señorita Granger, - la llamo con voz suave - creo que usted se debe quedar a hacer compañía al señor Malfoy, hasta que este recupere la conciencia. – Hermione volteo a mirar a Pansy, que la miraba a su vez con odio en sus pupilas.
Señor… yo…no – tartamudeo – no creo que sea conveniente, aquí esta Parkinson, ella velara por el…- agregó con una mirada suplicante y con algo de dolor y desazón, mas el director le sonrío.
Si no lo dudo, pero como usted estuvo a su lado en el momento del "accidente", creo que es mejor que lo este al despertar…la señorita Parkinson…- dijo desviando su mirada a la muchacha que no se despegaba de Draco.
Yo me quedo Director.- dijo la chica con decisión- no me pienso mover de aquí hasta que Draco despierte.- termino mirando fijamente al anciano que la observaba a su vez. El se encogió de hombros resignado.
Muy bien, entonces así será, cuando el señor Malfoy este en condiciones que por favor se presente en mi oficina – les dijo a las dos- señorita Granger, - le dijo volviendo su mirada nuevamente- se lo encargo- termino con una mirada cómplice y así dio media vuelta caminando por el pasillo con sus acompañantes que lo invadieron a preguntas en murmullos inaudibles.
La enfermería se quedo en silencio, ocupado por tres chicos, uno que yacía inconciente, y dos chicas que lo miraban con amor impacientes ante cualquier movimiento que el chico produjera. Pronto cada chica tomo su lugar, una a cada lado del convaleciente rubio. Pansy tomo la mano derecha de Draco, mientras se la besaba, miro a Hermione con algo de rencor, pero pronto se encogió de hombros, resignándose a su compañía, y recostó su cara en el abdomen del chico.
Fueron conversando de cosas tribales, solo para matar el tiempo, y preguntándose de vez en cuando la hora, Hermione se sorprendió de que Pansy no era "tan" Sonsa, o tal vez se debiera a la condición del momento, pero la verdad era que se conversaba medianamente bien con ella. Luego del almuerzo Ginny tuvo el gesto de llevarles comidas a las dos, que parecían no querer abandonar la enfermería por nada del mundo. Pasaron un rato con ella, hasta que la chica Weasley se marcho a clases, volviendo a dejarlas solas.
Esta vez a Pansy le mato la curiosidad, o los celos, de que alguien más aparte de ella, estuviera compartiendo su preocupación por Draco, se pregunto que pudo haber pasado entre esos dos para que la sangre sucia se preocupara por el, bueno la verdad era que se venía preocupando desde hace varios días, desde que su novio iba muy a gusto a las dichosas "guardias" con la susodicha sangre sucia, todo esto la hacía temblar de ira, ella era Pansy Parkinson, no se iba a dejar ganar por una patética impura, una Parkinson jamás se pone celosa, pero ella si lo hacia, que rabia tan grande.
Y dime Granger, - pregunto a media voz, Hermione levanto la mirada de Draco para posarla en la chica que le hablaba. - ¿Qué paso entre ustedes? – Pansy no era una chica que se fuera por las ramas, iba a ir a lo directo, era mejor, y así obtenía una pronta respuesta. Pero Hermione no era tonta ni mucho menos, se podría decir que estaba esperando la pregunta, era más que evidente, así que adopto una mirada de extrañeza, muy convincente mientras respondía con otra pregunta.
¿Por qué la pregunta?
Se que me crees idiota pero no lo soy, lo preguntare de nuevo ¿Qué paso entre ustedes? – ahora Hermione debía mentir, con firmeza, no había tenido la oportunidad de hablar del tema con Draco, pero supuso que era lo mejor.
Estas loca Pansy, no paso nada, nunca pasaría nada entre ese y yo, solo somos compañeros, y compartimos la desgracia de tener que convivir mucho tiempo juntos. Pero de allí nada, si Draco te oyera te mataría, mira que nada más insinuar algo así…- termino con una pequeña sonrisa irónica en los labios, mientras que con sus propias palabras se destruía. Descubriendo lo que sentía su razón que era verdad, solo coincidencias, solo hechos que llevaron a resultados inesperados, solo hormonas que se agitaron estando dos seres muy juntos, solo eso. Nada de pasión ni sentimientos, ni amor… solo fueron las consecuencias del destino que los puso juntos en esa habitación, que dolor, que agonía, el admitir la existencia del maldito destino que de esa manera tan cruel se le presentaba, robándole lo que le quedaba de inocencia. Ahora lo entendía, ese chico que quiso para si, no le pertenecía, fue suyo por unos instantes, un pestañeo de la larga e inesperada vida, un suspiro, un solo aliento, no, el era de ella, de la chica que estaba justo frente a sus ojos, ella lo tuvo antes que Hermione y lo tendría después. Así pues ¿Quién eres tu Hermione Granger para oponerte al maldito destino? No intervendría.
No soy estupida Hermione, se que algo paso, tus ojos me lo dicen, lo llamas Draco, en vez de Malfoy, te preocupas por el. No soy ciega ni sorda. y además, - hizo una pausa mientras una inesperada sonrisa asomaba en sus ojos- no sabes mentir, eres pésima.- suspiro, mientras posaba sus ojos de nuevo sobre el rostro del chico que ya dormía apaciblemente – pero bueno, eso ya no importa, tienes razón, Draco no estaría contigo, y disculpa si esto te duele, pero le conozco desde hace años, y…- apretó sus manos sobre en pecho del chico mientras su mirada se endurecía - …y si llego a pasar algo, puedes creerme que no le dará importancia, Draco nunca… nunca a dejado a nadie acercarse a el como para darle importancia.-
Hermione escucho sus palabras absorta. Notando el verdadero dolor que embargaba el alma de la chica de cabello negro que siempre le pareció insulsa y sin autoestima. Ella sabía todo aquello antes que Pansy se lo dijera, o por lo menos lo sospechaba. Pero de pronto no se sintió capaz de continuar la conversación. Solo tomo la otra mano de Draco, imitándola, y poso su cabeza sobre su pecho que ya descansaba con normalidad y cayo rendida bajo el sonido de su respirar, olvidando por el momento su dolor.
Pansy vio el gesto, que confirmo sus sospechas, pero curiosamente sus celos y su ira se disiparon con una rapidez sorprendente, sintió lastima, compasión y simpatía, por Hermione que fue inocente o muy entregada, y por ella, al estar igual de entregada por ese hombre que las hipnotizaba a ambas. Copio el gesto de su rival, y apoyo el rostro sobre el corazón del chico hasta dormirse con los palpitares regulares de su frío corazón.
"…Porque la maldad no nace, se hace…"
ILDM
