CHAPTER 09

Yomi; La Tenebrosa Tierra de los Muertos Vivientes

Ha despertado de nuevo, Sango se levanta como si esa fuera la primera vez que lo hace, le cuesta mantenerse en pie, la cabeza le duele, no siente gran parte de su cuerpo, todo está oscuro, la oscuridad es absoluta y abrumadora, no logra ver nada, es como si tuviese los ojos cerrados, pero sabe que sus parpados están abiertos, están vivos, o eso es lo que cree, se empieza a vislumbrar una luz muy tenue, es lejana, como ver una estrella en el cielo, una estrella que está a punto de morir, su luz es débil pero visible, "¿qué está pasando?" se pregunta con extrañeza, aquella luz no se mueve, brilla con dificultad y comienza a hablar a Sango.

- Lamento lo que ha pasado, Coral no tenía la intención de matarlos, pero ya no es capaz de medir la fuerza y poderes que ha adquirido con los zafiros, pero estamos de tu lado, ten esto, es el zafiro del equilibrio. – El zafiro comienza a brillar y Sango logra ver sus manos sosteniéndolo en medio de la oscuridad, la estrella no se alcanza a ver pero, sigue hablando. – Soy Tsukuyomi la encarnación de la luna y deidad de la noche, Coral ha emprendido una guerra contra los dioses, y ahora tiene el poder para destruirnos y tomar el trono, pero tú aún puedes detenerla, tienes el zafiro del equilibrio y puedes vencerla, gracias a la perla de shikon existe esa posibilidad. Por si te preguntabas donde estás, te encuentras en el Yomi, la tierra de los muertos vivientes, ahora estás viva gracias a nosotros, encuentra a tus aliados y sal de aquí, tu corazón te guiara. – La voz desaparece y las luces pierden su claridad, Sango ve alrededor, su visión ha mejorado pero no lo suficiente, conoce el lugar, es parecido a los alrededores de la aldea de Kaede, pero es de noche, y en el bosque sólo se dibujan sombras, la luna está llena y es roja, hay pocas diferencias con la tierra de los vivos, la oscuridad es mayor y esa luna no refleja luz, sólo un extraño sentimiento, hay sombras humanas por todas partes, Sango comienza a sentir miedo, frío, un escalofrío, caminando entre la negra espesura de los pastos encuentra a Kagome sentado, ellas son las únicas que tienen color en sus vestimentas, Sango le llama y Kagome le abraza, pregunta que ha pasado y dónde están, Sango se limita a responder y a seguir su búsqueda, Funyuri y la salida, no queda más, Funyuri estaba pocos metros delante de donde ellas se encontraron, él miraba alrededor, se reúne con ellas y abraza a ambas, hay una luz en medio de aquel bosque negro, ellos caminan, algo le decía a Sango que era la salida, el zafiro ausente de color brillaba, y la perla de shikon hacía lo propio, se adentraron en aquel bosque, movían las ramas que estorbaban de aquellos árboles, y cuidaban los pasos uno del otro, justo antes de llegar a lo que parecía se otro portal, aunque este estaba en el suelo, vieron una silueta acercarse, se acercaba más y más, pero nadie estaba dispuesta a atacar, era como si se tratase de una presencia familiar, cuando se acerco lo suficiente y su rostro se dibujaba en la débil luz poco a poco, era Kikyo, una Kikyo carente de alma, de luz, o al menos eso parecía.

- ¿Qué pasa Kikyo, por qué te interpones en nuestro camino? – Pregunto una Kagome extrañada.

- No vengo a interponerme Kagome, vengo a hacerles una advertencia, sobre todo a ti Sango. – Contesto Kikyo a los tres viajeros.

- Bien, dime cual es la advertencia, debemos salir de aquí cuanto antes. – Dijo Sango

- No confíes en los dioses, ni en las tareas que te encomiendan, son malos y sólo les interesa reinar, ten esto. – Le da un collar morado. – Debes usarlo cuando sea el momento, cuando las deidades ya no te necesiten te aplastaran, evita que te hagan lo que han hecho con todos nosotros, ahora que están debilitados puedo hacer esto y darte esto, y claro también saldré de aquí, aunque no los acompañare, tengo asuntos que atender, y antes de que contesten cualquier cosa, no, no los estoy utilizando, es sólo ayuda, sigan su camino. – Kikyo camino al portal y desapareció, Sango miro el collar y lo guardo, no sabía que significaba eso, pero confiaría en la advertencia de Kikyo, sabía que algo no iba bien, pero el tiempo haría las revelaciones necesarias, antes de que lograran entrar al portal, una sombra gigante apareció y los ataco.

- Nadie vivo o muerte puede abandonar mis dominios así como así, vuelvan a su miseria sombras. – El enorme ente seguía golpeando y destruyendo los árboles a su paso, Sango y Funyuri atacaban con sus katanas pero no le hacían daño al espectro que los golpeo de nuevo y los hizo caer a lo lejos, Kagome por su parte coloco la perla de shikon en la parte inferior de la ballesta, y esta comenzó a brillar, Sango vio a lo lejos, y se dijo a sí misma, eso es, puso el zafiro en el pomo nuevamente, Kagome ataco a la sombra gigante con uno de los virotes, al salir proyectado dejo una estela de luz rosa y se impactó con aquel ente demoliendo por completo su brazo, el ente grito.

- Niña insolente, ahora pagaras por el daño.

Antes de que pudiera hacer nada, Sango lo atravesó con su katana, el ente se empezó a fragmentar, una luz lo devoró y el ente desapareció, entre la nada una luz azul como humo apareció, y entonces se unió a la katana de Sango, ella no daba crédito a lo que veía, al igual que Kagome y Funyuri que se incorporaba después de aquel golpe, la luz cambio el color de la katana, era negra, un oscuro profundo como el de aquel ente, había absorbido su esencia vital al morir y ahora era parte del poder de aquella katana, al verla más de cerca, Sango vio que no era su katana, alguien la había envainado en su estuche por alguna razón, Sango envaino su katana y sin más miro a los demás, ellos asintieron, era hora de partir, los tres saltaron al portal y desaparecieron, dejando atrás al Yomi y su oscuridad.

- Por fin te encuentro Susanowo, es hora de terminar con tu miseria. – Coral desenvaino sus dos katanas y apunto al enemigo.

- Eres más torpe de lo que pensé, crees que puedes exterminarme a mí, dios de la tormenta y deidad del viento. – El dios comenzaba a reírse y se presentó en forma física, como un humano ordinario, una lluvia torrencial comenzó a caer en aquel lugar, Coral rio y salto al ataque, su primer paso de una venganza perpetuada.