En ese momento sintió que el español trataba de quitarle la túnica empapada y cayó en pánico, debía salir de ahí antes de que Antonio descubriera su secreto, cuando de pronto, Noah entró corriendo con un mensaje.

-¡Llegamos a Barcelona, capitán!-el capitán escuchó el mensaje y dejó a la joven para correr a cubierta. Ahí estaba el Puerto de Barcelona en el horizonte, lo reconocería a cualquier distancia. Parecía increíble pero por fin habían llegado a pesar de la tormenta. Ahora solo tenían que llegar al puerto, lo que tomaría un rato

Antonio ordenó que desembarcaran cuanto antes. Emma se cambió la ropa húmeda lo más rápido que pudo antes de que el español regresara y la descubriera. Una vez que terminó, volvió a acostarse. La cabeza aún le dolía, se sentía mareada y la garganta le ardía con cada respiro.

El camarote del Imperio Español era tan cálido y ella estaba tan cansada por haber intentado nadar y no ahogarse que no pudo evitar quedarse dormida. El moreno regresó a su camarote con una gran sonrisa de satisfacción porque había logrado guiar a su tripulación a salvo.

-Emmett ¡Ya llegamos!-anunció pero grande fue su sorpresa al ver que la joven se había dormido en su hamaca. El castaño la observó por un momento y no pudo evitar esbozar una sonrisa de enamorado antes de darse una cachetada a sí mismo. ¿Qué estaba haciendo? No debía mirar a un hombre de esa manera.

Molesto, se hizo otros dos cortes en el antebrazo antes de sentarse en su silla frente al escritorio para escribir una lista del inventario del botón que iba a vender en el mercado principal de Barcelona. Mientras escribía, no podía evitar lanzar miradas a la bella durmiente de su habitación cuando de pronto, tocaron la puerta. Francisco entró y rápidamente vio a Emma dormida con cierta preocupación.

-¿Qué ocurre?-preguntó el Imperio Español mirando al recién llegado-¿ya llegamos a puerto? Se tardaron demasiado, ya está listo el botín?-Francisco asintió- Bien, que vayan descargando todo, ahora voy-y dicho esto, le hizo una señal para que se fuera pero Francisco no se movió por lo que el capitán volvió a mirarlo, confundido- ¿Qué pasa? ¿Quieres decirme algo?-el subordinado sabía que no podía hablar a menos de que Antonio le diera la palabra por lo que asintió- Habla entonces.

-Capitán, quiero decirle que Emmett no cayó al mar por accidente o por culpa de la ola, yo vi a dos de los novatos lanzarlo por la borda- dijo Francisco lanzándole otra mirada a la rubia durmiente.

-Esa es una acusación grave, lo sabes ¿verdad?-dijo Antonio dejando el inventario de lado para mirar a su subordinado firmemente- El maestre de Calatrava los seleccionó personalmente y yo confío plenamente en él.

-Yo sé lo que vi, capitán-sentenció el hombre firmemente-Estos novatos no son de fiar. Desde que llegaron me han dado una mala espina y creo que planean algo.

-Mi segundo al mando dijo que si son confiables-repitió el castaño que comenzaba a dudar de la estabilidad mental del contrario-Sería tu palabra contra la suya ¿cuál crees que tendría más peso en un enfrentamiento?

Francisco iba a contestar cuando de pronto, ambos escucharon gritos y golpes en la cubierta. Confundido, el Imperio Español se levantó y se asomó por una de las ventanas de su camarote. Ya no se veía el Puerto de Barcelona, estaban de nuevo en mar abierto.

-¡¿Quién hizo esto?!-preguntó enojado-Ordené que desembarcáramos cuanto antes. Le cortaré las manos a quién sea responsable-y dicho esto, tomó su espada y salió del camarote. En cuanto puso un pie afuera, su corazón dio un vuelto. Noah, Fahim y el maestre de Calatrava estaban atados al mástil y los novatos se le fueron encima al castaño y a Francisco.

-¡Malditos bastardos!-gritó Antonio furioso levantando su espada para hacerles frente y obligarlos a retroceder-¡Nadie hace un motín en mi barco!

-¡Se lo dije!-gritó Francisco luchando a la par con el Imperio Español pero estaban superados en número de seis contra dos.

Uno de los novatos entró al camarote del capitán para matar a Emma, ellos cumplirían el trabajo a como diera lugar, pero la joven no estaba en la hamaca. Confundido, el hombre comenzó a buscarla antes de sentir un dolor agudo en la pierna. La rubia se había escondido debajo del escritorio y le había clavado su espada en el muslo antes de salir a ayudar a Antonio y a su amigo.

-¡Son demasiados, capitán!-gritó Francisco que luchaba consecutivamente contra dos novatos al mismo tiempo.

-¡Maldición! ¡Maldición!-gruñó el Imperio Español que luchaba contra tres de una sola vez-¡Pagarán por esto!-de pronto escuchó unos pasos rápidos y Emma atacó a uno de los novatos por sorpresa- ¡Emmett!

-¡Aquí tiene, capitán!-dijo ella y le dio su alabarda antes de guiñarle el ojo- ¡Acabemos con ellos!-el ibérico se sonrojó antes de asentir.

Ambos arremetieron contra los amotinadores, logrando que retrocedieran. El maestre de Calatrava observó con odio como la joven rubia luchaba junto con el capitán y Francisco. Noah y Fahim los alentaban con gritos y forcejeaban para liberarse. Finalmente los novatos se rindieron. Antonio los miró con desprecio antes de escuchar un trueno ¿otra tormenta?

-Capitán, creo que algo se acerca-dijo Francisco mirando a su alrededor. El Imperio Español miró el cielo cubierto de nubes negras antes de mirar las aguas agitadas.

-¿Dónde estamos?-preguntó Emma mirando el horizonte pero solo había agua hasta donde alcanzaba la vista. Era obvio que ya no estaban cerca del Puerto de Barcelona, se habían alejado del puerto desde hacía varias horas.

-No lo sé-dijo el castaño mirando el horizonte junto a la chica por un momento antes de ir al timón-debemos ir a tierra para saber dónde estamos.

La joven rubia asintió y se acercó al mástil para liberar a Fahim y a Noah cuando de pronto, sintió un dolor agudo en el abdomen. El Maestre se había vuelto loco al ver a sus hombres derrotados y, en un acto de desesperación, apuñaló a la joven en el estómago.

-¡EMMETT!-gritó Antonio al ver tal acto. Inmediatamente saltó del timón para sujetar a la chica que cayó en sus brazos. La sangre comenzó a teñir sus ropas y su piel adquirió un tono pálido fuera de lo común- ¡Maldito seas!-le espetó a su segundo al mando- ¡Arráncale los dientes uno por uno!

-Sí capitán-dijo Francisco que acababa de desatar a Fahim y a Noah. Entre los tres lograron abrirle la boca al maestre de Calatrava y, con ayuda de unas pinzas, le sacaron el primer diente entre gritos y gemidos.

-Y eso les pasará a ustedes, malditas cucarachas asquerosas-le espetó el Imperio Español a los novatos que yacían golpeados en el suelo. Ignorando los gritos de dolor del traidor, el español cargó a la joven para llevarla una vez más a su camarote y la recostó sobre el escritorio- Tranquilo, no dejaré que te mueras.

-Capitán… no se preocupe… estoy bien-dijo ella mientras comenzaba a respirar entrecortadamente pero el mayor no le hizo caso y trajo algo de alcohol y un par de vendas. En ese momento, le abrió la camisa sin ningún cuidado- ¡No! ¡Alto!-la joven trató de cubrirse pero era tarde, el castaño había visto las vendas manchadas en su pecho. Antonio se quedó sin habla mientras observaba el esbelto y curvilíneo cuerpo de la chica que se sonrojó a más no poder.

-¡¿E… eres una chica?!-El español no daba crédito a sus ojos. No era posible.


Ya por fin pasó lo que querían: Antonio ya sabe que Emmett es una chica jeje

Espero que les haya gustado y gracias por sus comentarios

Annsmi: Ya la descubrió *o* por andar haciendose el héroe

Gracias por leer y no olviden comentar