Problemas

Típico de Matt, deja rastros y luego se va. Desaparece. Y ella sigue creyendo que es un técnico normal, ninguna pista le dio alguna sospecha de que fuera alguien diferente o simplemente algo más que un simple y extraño técnico de radar. Nada.

El día había llegado y él le había dicho que la esperaría en la puerta del salón en donde se celebraría el baile, cosa que la hizo sentir ansiosa durante toda la mañana previa. Ahora faltaban tan solo diez minutos para que se encontraran.

Su vestido amarillo podía ser un gran acierto como también un error imperdonable para muchos. Mara, sin embargo, había dicho que arriesgado era la mejor palabra para describirlo y que, de todos modos, nadie la mataría esa noche por ello. Era una invitada más a la fiesta y no por ser un técnico de la nave tenía que acceder a vestidos de menos calidad que las mujeres de más alto rango ahí.

Respiró hondo, recordando a Mara, deseando que si todo salía mal estuviera allí, con ella. Estaba nerviosa, ¿Acaso Matt nuevamente la metería en líos o todo sería como debería ser?


Lo primero que le ocurrió cuando llegó a las puertas del lugar y no encontrar a Matt fue comenzar a maldecirlo. Una gran sarta de su extenso vocabulario comenzó a salir entre murmullos mientras mujeres y hombres todos vestidos impecablemente pasaban por su lado, algunos incluso observándola con osadía al verla sola y esperando por alguien que quizás nunca llegaría por ella.

Jamás en su vida se había sentido tan consciente de su existencia en el lugar, de ser alguien allí, de ser alguien material a quien los demás notifican.

Justo cuando Matt llevaba cinco minutos de retraso y la joven ya se consideraba plantada, dio media vuelta para devolverse por donde llegó, y chocó de cara con el pecho de un hombre alto, de cabello negro y mirada, si fuera posible, más negra.

— Discúlpeme —dijo ella, tremendamente arrepentida y sin mirarlo mucho, y de hecho, luego de una rápida mirada hacia arriba en donde solo alcanzó a ver que él tenía el cabello negro, sus ojos se fijaron en su corbata del mismo color.

Él se dio cuenta, por el tono no tan temeroso, que ella no lo conocía ni sabía cómo lucía exactamente sin el casco, así que abrió la boca para decirle algo, explicarle que Matt no vendría y que él estaba allí por él, pero una voz que no era suya llegó a ella primero.

— ¿Ren? Vaya que sorpresa, como para no perdérselo —

Hux. ¡Qué conveniente!

El general no podía ver más que un poco del amarillo del vestido de Vala, pero había supuesto, y correctamente, que era la pareja —de baile— de Ren. Lo que le causaba curiosidad, por así decirle.

Vala, por otro lado, se había congelado en su lugar y no sabía cómo salir del estado en el que estaba. No, nuevamente no, no podía estar pasando otra vez, se suponía que el general tenía que olvidar que existía, no volver a verla y en un baile del cual ambos lamentablemente eran parte, lo que los igualaba, por una noche.

— Dime, ¿Quién es tu acompañante? No creo que sea Phasma porque es demasiado pequeña y nuestra capitán odia los colores cálidos.

— Al menos estoy acompañado, General —Kylo se volteó con una sonrisa que ensayó mientras estaba de espaldas y Hux apretó los dientes, sin poder ver todavía a la chica.

Vala estaba tan absorta en desear salir de allí por arte de magia que no se fijó mucho en lo que estaban hablando. Ni siquiera reparó en lo que Ren había dicho.

— …De hecho, la conoces —prosiguió el pelinegro y se hizo un paso al costado. Ese movimiento bastó para que la joven volviera en sí y se viera frente a frente con un muy formal y, como siempre, impecable general Hux.

— ¿Arkim? —se escandalizó el ojiverde, indignado. Kylo estuvo a punto de sonreír, deseando que Phasma presenciara junto a él todo ese espectáculo de primera clase— ¡¿Arkim?!

Y, dentro de toda indignación, no podía dejar de mirarla. Esa no era Vala Arkim, ese técnico con la ropa gris y la chaquetita naranja chillón con su nombre en una ridícula placa brillante. Esa no era, ni de broma, la persona a la que había intentado asesinar gracias a Ren y... ¿Y qué diablos se creía con ese vestido amarillo de emperatriz de la galaxia? Si no tuviera una horrible postura que indicaba, entre otras cosas, sus pocas ganas de que la notificaran, ella sería perfecta para el puesto.

Kylo estaba que se desternillaba de la risa y de todo. No podía creer que luego de la indignación pudiera venir algo mejor: Que Hux admitiera con sus ojos que Vala era una persona y más que eso, una persona digna.

Se giró con una mueca de incomodidad para ver ahora la reacción de la muchacha y por primera vez se encontró con sus ojos.

Ella lo reconoció, lo pudo ver, lo pudo sentir, lo vio en su interior, forzándose a leer su mente para saber.

Ella abrió una y otra vez la boca, ahogada como pez fuera del mar.

El comandante Kylo Ren es... es...

Desvió la mirada por mejor y ahora estaba viendo como una tonta a Hux, lo cual era infinitamente peor. No pudo dejar de notar que sus dos superiores vestían de un modo tan elegante y perfecto que no sabía si el área textil se esforzaba más en sus trajes o solo eran ellos los que lucían de ese modo naturalmente. Debía preguntarle a Mara cuando la viera.

— General, esto es... —intentó excusarse pero Kylo la tomó del brazo y la obligó a avanzar, empujando con su mano libre la puerta para abrirla.

— No tienes que darle explicaciones —la cortó. Ella estuvo de acuerdo, pero aun así sentía que debía darle las jodidas explicaciones—. General, si nos permite —se despidió fingiendo cortesía.

Quiso decirle "pelirrojo" pero eso lo delataría, pues eso fue lo que le dijo cuando estaba vestido de Matt y lo único que no lo había delatado todavía ante Hux había sido algo mucho más elemental: Desde soldados hacia abajo, todos para el general son la misma cosa. No se iba a molestar en mirarlo y no se molestaría en mirar a nadie a quien no considera.

Si no lo hacía, que Matt era en realidad él no era tan obvio como Phasma le había dicho unas cien veces. Así es como se había salido con la suya y así es como, pasando a través del umbral de la puerta abierta, que se cerró tras Vala y él, la joven técnico también lo descubrió.

Solo que, a diferencia de Phasma, la chica solo podía recurrir al silencio, porque ya no existía un ellos allí, no existía la camaradería, la igualdad. Ellos no eran técnicos de radar. Ella lo era y ella había sido burlada por un superior.

Callarse era lo más sabio, pensó, decepcionada y avergonzada.


Probablemente mañana publique otro capítulo, es como una maratón de capítulos que tenía guardados para este fic.

Cualquier comentario se agradece mucho :)