Capítulo 11; Primera Fractura

Música; "Always", Blink 182.

http : // www .you tube .com / watch ? v = uU DC Ez f P x w 4

"La imposibilidad de reducir el error en la posición, sin incrementar el error en el momento"

(Principio de Incertidumbre de Heisenberg, aplicado a la Física y posteriormente, por Shannon, a la informática)

-**-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Revisó dos veces. Tres. Irrefutable.

Quebró la tira de plástico y la tiró al basurero, las manos firmes. No podía, no DEBÍA, ser…

¿Ahogar el grito o el llanto? No había caso ¿Declararse ganadora? Era posible. Después de todo, ella misma había mencionado lo innombrable; su capacidad de competir con un hombre en algo en lo que uno no tendría la menor de las oportunidades.

Y ahora, semejante vaticinio se había cumplido. Ahora, con esa ventaja en sus manos, se sentía más aterrada que cuando le dijeran que su novio podía morir de porfiria o cuando había conocido a Ishida… o a Shirosaki.

Sólo estaba segura de dos cosas, en ese momento; no quería tener al bebé y no tenía idea de cómo decírselo a Ichigo.

Lloró hasta el amanecer.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Byakuya se notaba disgustado, la expresión infinitamente más fría que de costumbre, si cabía. No se trataba sólo de la falla de un químico hormonal que debía haber evitado eso; era también la irresponsabilidad de los chicos, su edad, su incapacidad para ser padres, todas las formas posibles de su adolescencia.

Estaban presentes los tres; Shirosaki, Uryuu y Rukia, cuando habló con ellos. Eso, porque Ichigo se había enterado previamente y el susto de saber lo ocurrido le produjo un leve desvanecimiento… que concluyó en Shirosaki.

El rostro de Ishida atravesó por una mezcla de sentimientos; azoro, alegría y… pánico. Irónicamente, el más visceral de todos ellos, Shirosaki, tomó la mano de Uryu, la besó y, poniendo su mano sobre los hombros de Rukia, preguntó

-Está seguro, Byakuya-sama?

-Totalmente

La reacción de los dos chicos fue lo más cercana a lo extraño posible. Abrazaron a Rukia, llenos de alegría

-¡Qué bien!

-¡Genial, felicidades!

-¡Me harás papá a mi también!

-¡Me has hecho tío, malvada!

Rukia se deshizo en un mar de lágrimas. No podía decírselos, no ahora y trató de que su hermano la comprendiera con la mirada. Byakuya lo entendió y se quedó callado. Los chicos pensaron que ella estaba tan feliz como ellos. Casualmente –o no tan casualmente- Urahara y Shinji estaban en la cámara Gessel… y aprovecharon para filmar todo.

-¿Crees que resultará? –preguntó el capitán Hirako. Sonrisa de Kisuke

-Añade incertidumbre a un experimento y sus condiciones cambiarán…

-¿Podremos controlarlo?

-De eso se trata, Hirako taichou. De que las cosas se salgan de control…

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Ishida Ryuuken dio un sorbo a su café, tratando de despejarse un poco: era sábado y había llevado de compras a Uryuu, toda la mañana. Y estaba harto de cositas de bebé, madejas de estambre de todos los colores posibles, ganchos y agujas de diferentes medidas, material suficiente para hacer tres futones y otras cosas que Uryuu había insistido en ser indispensables para la llegada del bebé. Toda la noche había estado planeando la forma de tener un empleo decente y mantenerse estudiando a la vez, pues pronto llegaría alguien más a la extraña familia y debía ser bien recibido.

Ryuuken no quería apagar su entusiasmo. No todavía. Esperaría a que el bebé les quitara el sueño, los primeros días y los matara de pánico, cuando no supieran qué hacer para callarlo o cómo cambiarlo o, más tarde, cómo educarlo y, en ese berenjenal, cómo hacer para que nunca faltara sopa en casa ni zapatitos ni, mas adelante, libros o la posibilidad de una vida decente.

La bandeja puesta sobre su mesa lo trajo a la realidad. Kurosaki Isshin. El otro culpable de toda esta situación

-Konnich…

-Isshin, por qué te gusta robarme la poca calma que queda de éste sábado?

-Hola para ti también, Ryuu-kun ¿Qué haces por aquí?

-Como si no lo supieras –Ryuuken sacó los cigarrillos- llevé a Uryuu de compras. Cosas para el bebé…

-La bebé. Será niña

-Como quieras

-Tengo un sentido para estas cosas. Puedo apostarte lo que quieras, con los ojos cerrados…

-Puedes ahorrarte los rodeos y decirme a qué has venido

Isshin le quitó uno de los cigarrillos a Ryuuken y éste se preocupó de inmediato. Isshin solo fumaba en casos graves y por Kami, ya no podía pasar nada peor, neh?

-Hay algo de lo que me gustaría hablarte

-Uryuu está bien, gracias. Rukia chan sigue… creciendo, por decir lo menos y en cuanto a tu hijo…

-Es sobre Risako

Ryuuken lo miró, por encima de los lentes, los helados ojos grises de repente llenos de curiosidad y puestos en guardia. Su tono de voz hizo que el ambiente bajara más aun la temperatura entre ambos

-Creo que eres el menos indicado para hablar de ELLA, Kurosaki

Isshin sonrió tristemente

-Carajo, Ryuuken, no habrá manera de que me perdones, verdad?

Ishida asintió

-Definitivamente, esta vez tienes razon. No creo que haya ni habrá manera de eso

Isshin sacó una carpeta

-Bueno, ya que al fin estamos de acuerdo en algo, creo que es tiempo de que veas esto

Eran recortes de periódicos. La misma mujer desconocida en todas; no mas alta que la misma Risako ni muy hermosa. Pero la sonrisa en su rostro podía borrar todo defecto en ella.

Cruce a nado del Canal de la Mancha y del Golfo de las Californias. Cruce a nado entre el Yucatán y sus islas. Tres veces ganadora del cruce en el polo sur. Participante dos veces en la Dakar. Ascenso al Aconcagua; perdida por doce días. Dos campeonatos de surf; Ola Chilena y la Gran Oleada Australiana. Inumerables fotos con gente conocida y con gente desconocida.

Una de esas fotos, con Kuchiki Ginrei, ya en silla de ruedas; una mala caída de la motocicleta y su posterior internamiento, lo que había conducido a un descubrimiento importante. Endocarditis maligna; su corazón se detendría. Le quedaba un mes.

Otra foto. Con Risako. Con ISHIDA Risako. La joven madre seriamente enferma de lupus galopante, que había inscrito su corazón, en la lista para donadores. La desconocida, que, por su edad, ya no podría tener acceso a la lista. Y el entercamiento de Risako, en dejarle su corazón a la deportista precisamente y no a otra persona.

Huelga decir que, muchas de las competencias que Kitsune Gin ganara, después de la muerte de Risako-chan, fueron gracias al corazón de ella.

Ryuuken vió todo de colores frente a él, al diluírse en lágrimas su propia visión. Tragó saliva, despacio, calmando su corazón. Se secó los ojos, disimuladamente. Habló

-¿Podrías explicarme qué… clase de sadismo perverso..?

Isshin no lo dejó terminar

-Kitsune Gin-sama está muriendo, Ryuu-kun. Y quiere verte… desde hace mucho

Ryuuken negó con la cabeza y alzo las manos… y las volvió a bajar. No sabía qué decir. Isshin siguió hablando

-Desde que Risako-chan… bueno, desde entonces, Kitsune quiere darte las gracias

Ryuuken lo miró, asombrado

-¿A mi? ¿Por qué?

Isshin sonrió, con tristeza, soltando el humo del cigarrillo

-¿Quién sabe? ¿Quién puede saberlo?

-Ppero… como…

-Está internada en la clínica de los Kuchiki desde hace 10 años -señaló la carpeta- me gustaría que, de menos, lo pensaras. No le queda mucho tiempo.

Isshin tiró el cigarrillo. Ryuuken ni siquera se dio cuenta de cuando se quedó solo, mirando fijo la carpeta, sobre la mesa.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

-Eso es. Mantener la tensión sobre los puntos es tan importante como mantenerla sobre una oración, Ishida-kun. Y la ropa de bebé es muy distinta de la de adulto: debe ser suave, acariciable, neh? –de pronto, la vieja cambió de tema- ¿Cómo está Shiro-kun?

Uryuu sonrió, involuntariamente, soltando el tejido.

-Está contento, pero también se preocupa, obaa san…

-Tendrán que ser muy responsables ahora, Ishida-kun

-Sí, Ryuu… papá también me lo ha dicho. Sé que no será fácil

La sonrisa de la anciana

-Bueno, los problemas suelen ser divertidos… cuando ya has salido de ellos. Recuerdo que una vez, en el desierto…

Uryuu la dejó hablar. Kitsune había vivido "horas extras", en sus propias palabras y no se había detenido en llenarlas de aventuras. Y aventureros, también dicho por ella. Se soltaba relatando algo, lo olvidaba a la mitad y despues, sonreía y seguía cosiendo o tejiendo, como si nada. Uryuu solía visitarla mientras el equipo de siquiatras revisaba a los gemelos. Kitsune extendió la labor; una pequeña colcha, llena de ovejitas de color azul y anaranjado. Uryuu frunció el ceño

-Y esos colores, obaa san?

-¿Estos espumines? Poner ovejitas blancas siempre, es algo aburrido, no te parece, Ishida kun? Además, son los colores de sus padres

Uryuu miró la colchita, entristecido súbitamente. Kitsune negó con la cabeza. Tsk.

-¿Aún lo quieres a él, Uryuu?

¿"A él"?

-¿De qué hablas, obaa-san?

-De Ichigo, por supuesto… aún lo quieres?

El color cambió en el rostro de Ishida, del rojo al blanco. Luego, pensó que se trataba de la demencia de la anciana. Sonrió, suspirando aliviado

-Obaa san… te estás equivocando. Yo al que quiero es a Shirosaki, no a Ichigo

La anciana rió en voz baja y siguió bordando

-Está bien, Uryuu. Si quieres creer eso, adelante –tomó su mano y lo miró a los ojos- puedes engañarte todo lo que gustes –tosió, cascadamente- no creas que puedes engañar a ésta anciana. Seré vieja y estaré loca… pero no soy ninguna tonta… -le acarició la mejilla y Uryuu sintió que se le movía el piso…

¿Cómo ella podía saberlo?

Ahuyentó el pensamiento de su mente.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Tenía rato haciéndole el amor, lento, hondo, como a Uryuu le gustaba. Shirosaki recorrió de nuevo la piel de su cuello, de sus hombros, mordiendo despacio. El moreno sonrió, los ojos cerrados, apretándolo más dentro de si. Shiro gimió, perdiéndose. Tan blanco, tan suave, tan bello. Tan perfecto…

No. No era así. Por desgracia, el bebé no era de Uryuu, era un absurdo pensar en eso. Y tendría un acceso muy limitado a él, una vez naciera. Conocía a la perra de Rukia perfectamente, la muy mustia.

Seguramente lo había hecho adrede, quedar embarazada de EL… y de él tambien, pensó Shiro. Como que el cuerpo era de AMBOS ¡Cómo le habría gustado tener algo así con Uryuu, algo que los uniera como Ichigo estaba unido ahora a Rukia! ¡Cuánto odiaba a Ichigo! Intentó despejar su mente ¡qué clase de pensamientos eran esos mientras le hacía el amor a Uryuu?

Éste, bajo él, se contraía alrededor de su sexo, llegando al orgasmo…

(…Qué me pasa? ¿Dónde estoy? Uhmm… en qué momento se le ocurrió a Rukia que era buena hora para hacer el amor? ¡Qué bárbara! Le haré daño si sigue hundiéndome así en ella… qué violenta se ha vuelto con el embarazo que… qué rayos? No puede ser… no es Rukia! ¿En qué momento cambiaron las cosas? ¿Por qué estoy aquí? Uhmmm…Uryuu es tan angosto…y gmmmh… oh, Kami, estoy llegando…)

El monitor de grabación no logró registrar el cambio en la esclerótica de Ichigo. Pero Shirosaki sí, y se aterró.

¿Qué carajos había ocurrido? ¿Cómo había sido posible que Ichigo tomara el control del cuerpo en ESE momento? Jadeando, constató que su orgasmo había terminado. Totalmente. Y ni siquiera había sido consciente de ello. Ichigo se lo había robado, había sido EL quien terminara dentro de Uryuu. Afortunadamente, éste parecía no haberse dado cuenta… hasta que se derrumbó sobre él, tocando su mejilla, estirándose bajo su cuerpo y dejándolo salir

-Ahmmm… qué delicia, Shiro-kun… Shiro? ¿Pasa algo? ¿Estás bien?

Shirosaki estaba más pálido que de costumbre. Ishida se puso los anteojos, alarmado. Tendría que inyectarle las enzimas de factor Beta o se desmayaría… aunque eso implicara el regreso de Ichigo. Antes de quedarse dormido, con la mirada llena de angustia, Shirosaki le suplicó

-…Llámalo. Llama a Urahara…

Uryuu saltó al teléfono

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Shinji se esforzaba en olvidar sus tiempos como practicante, en el pabellón de Emergencias (1), cuando las peores heridas, los accidentes más horrendos y los partos inesperados solían llegar a las tres de la mañana, justo la hora en la que le hubiera gustado estar no dormido, sino bajo anestesia general y así, olvidarse del mundo. Lo volvió a recordar cuando sonó el vibrador de su busca

-Hirako… -contestó, ronco aún por el sueño y por mero reflejo.

La risa fresca de Urahara

-¡Capitán! ¡Hay novedades! ¡Suelta al chico que acabas de coger y preséntate inmediatamente a la Sala de Observación!

-Maldito Kisuke… y no estoy con nadie!

-Claro, claro… yo sabía bien que me serías fiel hasta la eternidad. Te esperamos. Y me refiero a Kuchiki SAMA, neh? Más vale que te apresures

-¿Qué diablos pasó?

Hirako casi pudo ver la sonrisa maliciosa de Urahara

-Algo grandioso… una fractura perfecta…

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

La diferencia temporal era muy molesta, pero Urahara, con su inventiva de siempre, había encontrado un método, rayano en la tortura medieval, para poder hablar con los gemelos, casi al mismo tiempo, usando a la vez la cámara de video.

A Ichigo –o a su cuerpo- se le insertaba en el brazo izquierdo, un vial directo para añadir sangre normal. Y, en la sonda Hickman del pecho, se le conectaba a una bolsa de factor Beta. Cuando la sangre normal entraba en su cuerpo, las enzimas de la porfiria aumentaban…y aparecía Shirosaki. Si se abría la Hickman y se cerraba el tubo de sangre, el factor beta equilibraba ésta e Ichigo regresaba. En cuestión de minutos…en vez de los dias que tendrían que esperar, si se daba el proceso normal de "salto".

Shinji revisaba en tanto, el diálogo ya continuo, en la videograbación

-No sé que carajos pasó, Urahara-san, se lo juro… yo estaba ahí y de repente, dejé de estar –dijo Shirosaki. Un repentinamente tímido y atemorizado Ichigo apareció en la pantalla, casi sin pausa

-Estaba dormido junto a Rukia, Hirako-san… y de pronto… estaba sobre él…dentro de él, moviéndome…y él… no se dio cuenta y yo… no pude evitarlo, de veras…

La voz de Urahara, fuera de cámara

-¿Sentiste algo?

-Nada, Urahara-san ¡Nada! Estaba a punto de… bueno… y cuando regresé ¡Ya había pasado todo! Estaba empapado y fuera de Uryuu y…

La voz de Hirako, fuera de cámara

-¿Qué sentiste?

-Como… si cayera del bungee… o… no lo sé, Hirako-san, no me pregunte esas cosas

-Lo lamento, Ichigo. Te pregunto porque necesitamos tener un esquema y estamos buscando una explicación, no para molestarte

Ichigo miró sus manos, en la mesa frente a él, la mirada culpable.

-Fue… wow, sabe? Increíble… demonios, pero… qué estoy diciendo? No vaya a pensar que me gustó o algo así

-No voy a pensar nada, sólo a registrar tu agrado o desagrado como reacción. Ni siquiera sé si es positivo o negativo esto, sólo que es una reacción distinta…

Ichigo miró angustiado al médico frente a él

-Hirako san… cree que nos curaremos alguna vez?

El rubio encogió los hombros. No supo qué contestar.

Una hora más de grabación no adelantó mas datos y Urahara al fin, dejó dormir a los agotados gemelos.

Uryuu y Ryuuken esperaban en la cámara Gessel. Sólo entonces, Uryuu se enteró de lo ocurrido y de por qué lo habían llamado a él… y no a Rukia. Fue su turno de pasar frente a los siquiatras

-No sentiste nada diferente?

-No, Urahara-san

-Ni siquiera en el momento… ahem, culminante?

-No, señor

-¿Cuándo te diste cuenta de que algo había pasado?

-Bueno, al terminar, Shirosaki se dejó caer sobre mí… generalmente tiene mucho cuidado de no aplastarme con su peso – Uryuu enrojeció; era necesario que su padre estuviera presente?- y al ayudarlo a levantarse, casi se desmayó. Noté que estaba más pálido que de costumbre y que se estaba poniendo frío. Le resbaló una gota de sangre desde la frente y me dijo que llamara a Urahara-san. Y se desmayó después, no me dio tiempo a inyectarlo

Hirako repasó sus notas. Luego, volvió a hablar

-Ishida kun, esto que acaba de ocurrir puede ser muy bueno… podría llevarnos a una conjunción, sabes?

Ishida contuvo la angustia. Ya había perdido a Ichigo, ahora que sería padre del niño de Rukia. Y Hirako le estaba diciendo que quizá, muy pronto, podría perder también a Shirosaki.

Aunque al comenzar todo aquello, había pensado que lo amaba tanto que sería capaz de cualquier sacrificio por él, Uryuu tembló interiormente. Todas sus dudas, todos los temores por los que había pasado ya antes, cuando él y Shiro vivían en la clandestinidad, regresaron de un solo golpe, produciéndole náuseas. En su palidez, Hirako se dio cuenta del pánico del muchacho. Vaya error que había cometido al asustarlo así

-Ishida… me gustaría que no adelantaras las cosas. Es normal en estos asuntos que una de las identidades sepa más que la otra de la situación. En este caso, ninguno de los dos tiene idea de lo que le pasa al otro o de por qué le pasó. El que gane no tendría por qué ser heterosexual, sabes?

Ishida miró la mesa

-Tampoco tendría por qué amarme a mi, Hirako-san…

Sólo la experiencia de años de análisis hizo notar a Hirako taichou el brevísimo guiño, el fruncir de los labios, del lado derecho, la mirada fija. Kami, Cristo, el Buda y hasta Lucifer ¡Ishida kun estaba mintiendo! ¡MINTIENDO!

Y fueron también los años de entrenamiento los que mantuvieron su sonrisa impasible, sin darle ni una pista a Uryuu de que conocía su secreto. Tenía que seguir hablando

-Aún no sabemos nada, Ishida-kun. Vete a dormir, por ahora

-¿Habrá mas análisis?

-No, hasta que analicemos las respuestas

-Podré… ver a Shiro?

Hirako negó con la cabeza

-Me temo que eso sería agotar el cuerpo de ambos. Me gustaría que lo dejaras descansar una semana…

Ishida se enfureció

-¡Eso no es justo! ¡Es tanto mío como de ELLA! ¿Sólo porque tendrá un bebé tiene más derechos?

Shinji perdió la paciencia

-No, Ishida-kun; Kurosaki está gravemente enfermo y necesita recuperarse o se te terminará todo chance de que tengas un novio formal, sea éste padre de un bebé o no, neh?

Ishida apretó la mandíbula, disgustado y asintió, retirándose.

Cuando Hirako y Urahara quedaron solos, el primero le contó al segundo lo que había mirado; una señal clara de represión de mentira, en Uryuu

-¿Qué opinas?

Kisuke sonrió

-Lo que ya sabes. Que ese aparentemente inocente jovencito tiene muchísimo más que ver en todo este asunto de lo que pensamos. Es evidente que amaba a Ichigo. También es evidente que Ichigo nunca le iba a hacer caso en la situación de ese tiempo… ahora ¿Cómo descubrió que Shirosaki sí lo haría? No tengo idea. Pero lo descubrió y lo alentó y mientras Shirosaki exista, puede tener a Ichigo, de cierta manera, neh? Por otro lado –Urahara se rascó el mentón sin afeitar- pienso que Shirosaki lo sospecha y por eso odia a Ichigo de esa forma…

Hirako sonrió, frotándose los ojos

-Urahara, tú no eres un siquiatra. Eres una chismosa de vecindario, dedicada a ver telenovelas…

Kisuke soltó una risita

-Tal vez. Pero tienes que admitir que la intuición de las chismosas a veces es infalible

Bostezó, contagiando a Shinji.

-Me largo a dormir dos horas, al menos, qué carajos estás haciendo, Hirako taichou?

Shinji reinició el reproductor de dvd

-Analizando… quiero ver que más encuentro

-Estás loco

-Ya sabíamos eso

Urahara despeinó los lacios cabellos de Shinji

-Haz como quieras

Y, resonando sus viejos geta, se retiro cloqueando. Por el este, el sol comenzaba a salir.

-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

(1) Todas las especialidades médicas pasan por el mismo entrenamiento. Para ser siquiatra, se requiere ser antes, médico general y después, tomar la especialización. Estamos hablando de 4 a 8 años de estudios, menos, si se hacen paralelamente. Es horrendamente difícil.

Notas finales del capítulo:

Por supuesto, dentro del MarySue, no he hecho todo lo que obaa san, sólo unas cuantas cosas. La lista sólo resume las que me gustaría hacer, al fin y al cabo, no soy tan vieja como ella. Conforme esto avanza, me cuesta más trabajo tomarlo en serio. De ello, hablaré en el siguiente omake. Mil gracias por su lectura y reviews. Namasté.

FA.