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Esplandian:gracias por las felicitaciones, espero que te guste el fic.
CAPÍTULO 10 El fin del mundo
Yunzabito, así se llama donde se hallaba ahora, era un lugar inhóspito y sin vida, el paisaje era rocoso de varios niveles, algunas superficies altas y algunas bajas, a veces se tenia que avanzaba saltando ya que había algunos precipicios, y corría por la noche una corriente de aire helada, por el día irradia una calor casi extrema, cuando el sol se despedia de tal lugar, se presentaba una noche fría y desoladora.
Habían pasado cuatro largos años de el ultimo tenkaichi budokai donde se despidió de su maestro y su amigo, había viajado por pueblos, montañas, desiertos etc. en su ultima instancia escucho rumores del un lugar llamado ``el fin del mundo´´ que algunos llamaban Yunzabito, el se intereso bastante y se lleno de provisiones y fue hacia ese `` el fin del mundo´´.
Tardo un mes en hacerse una idea de donde caía el lugar, ya que pocos viajeros conocían rumores de tal sitio dejado de la mano de kami-sama, los mapas no eran ni precisos ni correctos, pero el en ningún momento desistió de la andanza, era el viaje perfecto para hacerse mas fuerte, finalmente llego, a cada milla que se acercaba veía que el paisaje sea marchita y endurecía, cuando llego el viento luchaba contra su cuerpo y le dificultaba el avance, pero Gohan no se rendía, y comenzo a correr por el duro terreno, hasta llegar al final de este acercándose a un barranco que salto con gran energía aterrizando a una planicie veinte metros mas baja, y siguió corriendo con energia.
Su propósito en este viaje era por pura supervivencia, con los escasas provisiones intentar cruzar Yunzabito, en el ultimo mapa que observo decía que rondaba a los diez mil kilómetros de punta a punta.
En mas de una vez, el suelo le traicionaba, cuando estaba en alguna planicie mas alta para saltar a unas mas baja a veces se derrumbaba el suelo que pisaba y sufría una caída de entre cien a trescientos metros de altura, era sin duda un lugar difícil de vivir, pero el tenia la intención de superarlo y no ayudaba que hiciese tanto sofocante calor.
En el primer día de acampada lo tuvo difícil, el sol ya se había ido, con la llegada de la luna y las estrellas con su fiero viento estaba en lugar completamente llano, sin poder aprovecharse de su entorno, intento montar la tienda de campaña pero esta se resistía por culpa de los elementos, hasta que al final de una airada se llevo la tienda, ante eso comió una ración de comida que tenia y tomo dos tragos de agua de la una de las cuatro botellas de agua que llevaba consigo, después de la frugal cena, se echo al suelo a dormir sin nada con que taparse ni un fuego que le calentase... y así fueron todos los días de su instancia en tal inhóspito lugar, no hacia falta mencionar que no eran precisamente unas agradables vacaciones.
En el décimo día, el estaba en una de partes mas bajas de Yunzabito, ya que el día anterior vio algo a lo lejos y intento llegar a el pero le fallaron las fuerza y no llego a la planicie mas alta que tenia delante, choco contra la roca y se cayó hacia abajo mientras chocaba contra suelo y roca, así quinientos metros, hasta tocar el lejano fondo.
De donde estaba el, la forma mas rápida de avanzar era subir por donde había caído, ya que era casi imposible rodearlo, y Gohan se sentía demasiado débil para llegar de un solo salto, así que después del almuerzo se preparo para seguir, salto con todas sus fuerzas y se agarro a la mini montaña que tenia delante, pero estaba débil y solo hizo cuarenta metros, de a partir de allí escalo a un ritmo realmente lento, y en cualquier momento con el peligro de caer de nuevo, ya que la roca era bastante lisa y era difícil encontrar huecos para las manos y los pies.
Cuanto tiempo paso allí, ni el mismo Gohan sabría decirlo, el solo recordaba que ese día fue de los mas duros y difíciles de su vida, tras horas de penoso avance llego a la cima, la mano derecha encontró el final, se aguanto con esta y con la otra manos la puso en el suelo apoyando-se para subir todo el cuerpo, cuando lo hizo suspiro y ni se molesto de alejarse del precipicio y se durmió allí mismo, al despertar la luna y las estrellas ya se habían presentado, se levanto torpemente, y alzo la vista buscando lo que había avistado antes, mientras observaba vio que el suelo era muy estrecho en largura, solo se podían hacer veinte pasos hacia delante, pero era increíblemente ancho, tanta distancia que se perdía en la lejanía...
Delante tenia una especie de escalones y al centro se hallaba un bastón rojo clavado al suelo, se acerco y con las fuerzas que le quedaban lo arranco, en el piso había algo inscrito:
Esta es la arma celestial que une el cielo y la tierra, con la habilidad de alargarse o encogerse a voluntad, Yunzabito el guardián del legendario Nyoibo.
